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mate amargo

La Doctrina Trump, Netanyahu y el paisaje después de la batalla

Por Carlos Fazio (*)
Dibujo de portada Adán Iglesias Toledo (**)

Tras una sucesión de ultimátums, incluida la exigencia de la rendición incondicional de Irán al ayatolá Alí Jamenei, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cometió perfidia como táctica dilatoria para engañar a un adversario que se aprestaba a acudir a la sexta ronda de negociaciones diplomáticas sobre la cuestión nuclear, mientras daba luz verde a Israel para llevar a cabo su blitzkrieg (guerra relámpago) del 13 de junio, con eje en la táctica militar de shock and awe (conmoción y pavor).

Pero después, cuando en el marco de una guerra híbrida altamente asimétrica provocada de manera ilegal por dos potencias nucleares (EU e Israel), Irán respondió por razones de mera supervivencia institucional, militar y simbólica ‑y con apego a la Carta de la ONU en su derecho a la legítima defensa‑ de manera mesurada y proporcional (aunque en términos escatológicos hizo “merde” el tan cacareado Domo de Hierro así como el mito de la disuasión israelo-estadunidense), ante la desesperación de su compinche, el asesino serial Benjamín Netanyahu, el 21 de junio “papi”(como llamó a Trump en La Haya, su lamebotas, el secretario de la OTAN, Mark Rutte), ordenó la Operación Martillo de Medianoche, “la más compleja y secreta de la historia”, según el secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth.

Bajo el lema de “la paz a través de la guerra”, dando rienda suelta a su narcisismo patológico y fiel a su idiosincrasia de presentar “hechos alternativos” como si fueran la realidad ‑base fundamental de la comunicación trumpista, capaz de presentarse como el “pacificador” tras haber provocado una guerra para descarrilar un proceso de negociación que se le hacía demasiado largo‑, Trump se ufanó del “éxito militar espectacular” tras el bombardeo a tres instalaciones nucleares pacíficas iraníes por aviones B-2 y un submarino estadunidenses, y dio por sentado que dos bombas “rompe búnkeres”, conocidas como Penetradores de Artillería Masiva GBU-57 (MOP), habían destruido “completa y totalmente” la central de Fordo y, ahora, “Irán, el matón de Medio Oriente”, debía hacer la paz.

No obstante, según una evaluación temprana de la Agencia de Inteligencia de Defensa y el Comando Central de EU ‑presuntamente filtrada por Israel y difundida por CNN, NBC News y The New York Times‑, los ataques a las instalaciones de Fordo, Natanz e Isfahán no lograron destruir los componentes centrales del programa atómico de Teherán y probablemente solo lo retrasaron seis meses. A su vez, el periodista estadunidense Seymour Hersh sugirió que el objetivo real del ataque militar de EU era la “contención” nuclear. Dijo que más que destruir el complejo subterráneo de Fordo, el objetivo era “sellar” esa instalación que habría albergado más de 400 kg de uranio enriquecido al 60 %, según reportes internacionales. En su opinión, el ataque no buscó destruir directamente el material nuclear ni las centrifugadoras, sino “colapsar” las entradas y ductos de ventilación, dejándolos inaccesibles, sumiendo el programa nuclear iraní en una “tumba hermética”.

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Avispa Midia

Israel recibe bombas MK-84 de EEUU luego de que Trump levantara su restricción

Fuente: Avispa Midia
Por Ñaní Pinto

En portada: Militares de EEUU cargan una bomba Mark 84 en un avión de combate F-15 Eagle durante una competencia de tripulación de carga en 2018

Un cargamento de bombas MK-84 de 2.000 libras procedente de Estados Unidos ha llegado a Israel, según anunció este domingo (16) el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, coincidiendo con la primera visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, al país. Con este acontecimiento el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, levanta la pausa en el suministro de este tipo de armamento a Israel, que la administración Joe Biden había impuesto por nueve meses.

“El cargamento de municiones que llegó a Israel, liberado por la administración Trump, representa un activo significativo para la fuerza aérea y las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) y sirve como una prueba más de la fuerte alianza entre Israel y Estados Unidos”, señaló el ministro de Defensa Israel Katz.

El envío se produjo en un momento en que Israel ha estado considerando la posibilidad de reanudar la guerra en Gaza en las próximas dos semanas en caso de que el grupo armado Hamás deje de entregar rehenes según los acuerdos establecidos.

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CTXT.es

Que arresten a los líderes de Israel por crímenes de guerra

Fuente: CTXT.es

Por Gideon Levy

Todo israelí decente debe hacerse las siguientes preguntas: ¿está su país cometiendo crímenes de guerra en Gaza? Si es así, ¿cómo deberían detenerse?, ¿cómo debe castigarse a los culpables?, ¿quién puede castigarlos?, ¿es razonable que no se persigan los delitos y se exculpe a los criminales?

Por supuesto, se puede responder negativamente a la primera pregunta –Israel no está cometiendo ningún crimen de guerra en Gaza–, con lo que el resto de las preguntas resultan superfluas.

Sin embargo, cabe preguntarse cómo se puede responder negativamente a dicha pregunta ante los hechos y la situación en Gaza: unas 35.000 personas muertas y otras 10.000 desaparecidas, alrededor de dos tercios de ellas civiles inocentes, según las Fuerzas de Defensa de Israel; entre los muertos hay aproximadamente 13.000 niños, casi 400 personas que pertenecían al personal sanitario y más de 200 periodistas; el 70 % de las viviendas han sido destruidas o dañadas; el 30 % de los niños sufre desnutrición severa; dos personas de cada 10.000 mueren cada día de hambre y enfermedades. (Todas las cifras proceden de Naciones Unidas y organizaciones internacionales).

¿Es posible que estas espantosas cifras se hayan originado sin que se hayan cometido crímenes de guerra? Hay guerras cuya causa es justa y cuyos medios son criminales; la justicia de la guerra no justifica sus crímenes. No es posible que la matanza y la destrucción, el hambre y los desplazamientos a esta escala hayan ocurrido sin cometer crímenes de guerra. Hay individuos responsables de estos y deben ser llevados ante la justicia.

La hasbará israelí, o diplomacia pública, no intenta negar la realidad de Gaza. Se limita a alegar antisemitismo: ¿por qué se meten con nosotros?, ¿qué pasa con Sudán y Yemen? La lógica no se sostiene: un conductor al que paran por exceso de velocidad no se libra argumentando que no es el único. Los crímenes y los criminales permanecen. Israel nunca procesará a nadie por estos delitos. Nunca lo ha hecho, ni por sus guerras ni por su ocupación. Un buen día enjuiciará a un soldado por robar la tarjeta de crédito de un palestino.

Sin embargo, el sentido humano de la justicia desea ver a los criminales ante los tribunales y evitar que cometan crímenes en el futuro. Según esta lógica, solo podemos esperar que el Tribunal Penal Internacional de La Haya haga su trabajo.

Todos los patriotas israelíes y todos los que se preocupan por el bien del Estado deberían desearlo. Solo así cambiará la norma moral de Israel, según la cual se le permite todo. No es fácil desear la detención de los jefes de tu Estado y de tu ejército, y aún más difícil es admitirlo públicamente, ¿pero hay alguna otra forma de detenerlos?

La matanza y la destrucción en Gaza han sobrepasado a Israel. Es la peor catástrofe a la que se ha enfrentado el Estado. Alguien ha llevado al país hasta allí –y no, no ha sido el antisemitismo, sino sus líderes y oficiales del ejército–. Si no hubiera sido por ellos, después del 7 de octubre no habría pasado tan rápidamente de ser un país querido que inspiraba compasión a convertirse en un Estado paria.

Alguien debe ser juzgado por todo esto. Del mismo modo que muchos israelíes desean que Benjamin Netanyahu sea castigado por la corrupción de la que se le acusa, también deberían desear que él y los artífices subordinados a él sean castigados por crímenes mucho más graves, los crímenes de Gaza.

No se puede permitir que queden impunes. Tampoco es posible culpar únicamente a Hamás, aunque haya participado en los crímenes. Somos nosotros los que matamos, llevamos la hambruna, desplazamos y destruimos a una escala tan masiva. Alguien debe responder ante la justicia por ello. Netanyahu es el máximo responsable, por supuesto. La imagen de su encarcelamiento en La Haya junto con el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor de las FDI es el material de las pesadillas de todo israelí. Y, no obstante, probablemente esté justificado.

Sin embargo, es muy poco probable que ocurra. La presión que Israel y Estados Unidos están ejerciendo sobre el tribunal es enorme (y equivocada). Pero la táctica del miedo puede ser importante. Si los funcionarios realmente se abstienen de viajar al extranjero en los próximos años, si realmente viven con miedo por lo que pueda venir, podemos estar seguros de que en la próxima guerra se lo pensarán dos veces antes de enviar a los militares a campañas de muerte y destrucción de proporciones tan demenciales. Al menos podemos hallar un poco de consuelo en eso.

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Este artículo se publicó el 5 de mayo en Haaretz.

Traducción de Paloma Farré.

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Radio Zapatista

(Español) Conferencia del embajador de Palestina en México

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En la ciudad de Xalapa, Veracruz, el embajador de Palestina en México, Moamed Saadat, dio una conferencia explicando tanto el contexto histórico del conflicto entre Israel y Palestina como la situación actual en Gaza. En la conferencia estuvieron presentes también Alma Alvarado y Armando Soto Baeza, miembros de la Plataforma Internacional por la Causa Palestina, y Elisa Martínez Martínez, consul de Cuba.

Alma Alvarado y Armando Soto hablaron del movimiento de solidaridad con Palestina en México y del derecho, establecido en las legislaciones y convenciones internacionales, de Palestina a la resistencia ante la ocupación y violencia israelí, cuestionando el discurso mediático que acusa a la resistencia palestina de terrorismo y califica la violencia israelí de defensa legítima. Elisa Martínez, cónsul de Cuba, reiteró el compromiso ético de ese país con Palestina y, en un análisis más global, vinculó el conflicto a las agresiones imperialistas a Cuba y a la geopolítica mundial más ampliamente.

El embajador de Palestina en México, Mohamed Saadat, hizo un recuento histórico de los orígenes del conflicto desde el establecimiento del Estado Israelí en 1948 e hizo una descripción detallada de las condiciones desesperadas de vida en Gaza en este momento.

Compartimos aquí las palabras de los participantes. Aunque la calidad de los audios es deficiente, invitamos a escuchar sobre todo las palabras del embajador Saadat, que dan cuenta de una situación desesperada e invivible en el territorio de Gaza, y hacemos un llamado a la solidaridad y a la acción colectiva en todas las geografías para detener el genocidio.

Enseguida, un video presentado durante la conferencia, con un resumen de las causas históricas del conflicto.

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The Chris Hedges Report

(Español) La violencia divina de Aaron Bushnell

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Ilustración Divina violencia de Mr. Fish

La autoinmolación de Aaron Bushnell fue, en última instancia, un acto religioso, que delimita radicalmente el bien y el mal y nos llama a resistir.

 

Aaron Bushnell, cuando colocó su teléfono celular en el suelo para realizar una transmisión en vivo y se prendió fuego frente a la embajada de Israel en Washington D.C., lo que resultó en su muerte, enfrentó la violencia divina contra el mal radical. Como miembro en servicio activo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, formó parte de la vasta maquinaria que sustenta el genocidio en curso en Gaza, no menos moralmente culpable que los soldados, tecnócratas, ingenieros, científicos y burócratas alemanes que lubricaron el aparato del Holocausto nazi. . Este era un papel que ya no podía aceptar. El murió por nuestros pecados.

“Ya no seré cómplice del genocidio”, dijo tranquilamente en su vídeo mientras caminaba hacia la puerta de la embajada. “Estoy a punto de participar en un acto extremo de protesta. Pero en comparación con lo que la gente ha estado experimentando en Palestina a manos de sus colonizadores, no es nada extremo. Esto es lo que nuestra clase dominante ha decidido que será normal”.

Hombres y mujeres jóvenes se alistan en el ejército por muchas razones, pero matar de hambre, bombardear y matar a mujeres y niños no suele ser una de ellas. ¿No debería, en un mundo justo, la flota estadounidense romper el bloqueo israelí de Gaza para proporcionar alimentos, refugio y medicinas? ¿No deberían los aviones de guerra estadounidenses imponer una zona de exclusión aérea sobre Gaza para detener los bombardeos de saturación? ¿No debería darse un ultimátum a Israel para que retire sus fuerzas de Gaza? ¿No deberían detenerse los envíos de armas y los miles de millones en ayuda militar e inteligencia proporcionados a Israel? ¿No deberían rendir cuentas quienes cometen genocidio, así como quienes lo apoyan?

Estas simples preguntas son las que la muerte de Bushnell nos obliga a enfrentar.

“A muchos de nosotros nos gusta preguntarnos”, publicó poco antes de suicidarse, “‘¿Qué haría si estuviera vivo durante la esclavitud? ¿O el Jim Crow Sur? ¿O apartheid? ¿Qué haría yo si mi país estuviera cometiendo genocidio? La respuesta es: lo estás haciendo. Ahora mismo.”

Las fuerzas de la coalición intervinieron en el norte de Irak en 1991 para proteger a los kurdos tras la primera Guerra del Golfo. El sufrimiento de los kurdos fue extenso, pero eclipsado por el genocidio en Gaza. Se impuso una zona de exclusión aérea para la fuerza aérea iraquí. El ejército iraquí fue expulsado de las zonas kurdas del norte. La ayuda humanitaria salvó a los kurdos del hambre, las enfermedades infecciosas y la muerte por exposición.

Pero esa era otra época, otra guerra. El genocidio es malo cuando lo llevan a cabo nuestros enemigos. Se defiende y sostiene cuando lo llevan a cabo nuestros aliados.

Walter Benjamin, cuyos amigos Fritz Heinle y Rika Seligson se suicidaron en 1914 para protestar contra el militarismo alemán y la Primera Guerra Mundial, en su ensayo “Crítica de la violencia”, examina los actos de violencia cometidos por individuos que enfrentan el mal radical. Cualquier acto que desafíe el mal radical viola la ley en nombre de la justicia. Afirma la soberanía y la dignidad del individuo. Condena la violencia coercitiva del Estado. Implica la voluntad de morir. Benjamin llamó a estos actos extremos de resistencia “violencia divina”.

“Sólo por el bien de los desesperados se nos ha dado esperanza”, escribe Benjamin.

La autoinmolación de Bushnell, una de las cuales la mayoría de las publicaciones en las redes sociales y las organizaciones de noticias han censurado fuertemente, es el punto. Está destinado a ser visto. Bushnell apagó su vida de la misma manera que miles de palestinos, incluidos niños, han sido extinguidos. Podríamos verlo quemarse hasta morir. Esto es lo que parece. Esto es lo que les sucede a los palestinos por nuestra culpa.

La imagen de la autoinmolación de Bushnell, como la del monje budista Thích Quảng Đức en Vietnam en 1963 o la de Mohamed Bouazizi, un joven vendedor de frutas en Túnez, en 2010, es un potente mensaje político. Saca al espectador de la somnolencia. Obliga al espectador a cuestionar suposiciones. Le ruega al espectador que actúe. Es teatro político, o quizás ritual religioso, en su forma más potente. El monje budista Thích Nhất Hạnh dijo de la autoinmolación: “Expresar la voluntad quemándose, por lo tanto, no es cometer un acto de destrucción sino realizar un acto de construcción, es decir, sufrir y morir por el bien de la autoinmolación de nuestra gente”.

Si Bushnell estuviera dispuesto a morir, gritando repetidamente “¡Palestina libre!” mientras ardía, entonces algo debía estar terriblemente mal.

Estos autosacrificios individuales a menudo se convierten en puntos de reunión para la oposición masiva. Pueden provocar, como lo hicieron en Túnez, Libia, Egipto, Yemen, Bahréin y Siria, levantamientos revolucionarios. Bouazizi, que estaba indignado porque las autoridades locales habían confiscado sus balanzas y sus productos, no tenía intención de iniciar una revolución. Pero las pequeñas y humillantes injusticias que soportó bajo el corrupto régimen de Ben Ali resonaron en un público abusado. Si pudiera morir, podrían salir a las calles.

Estos actos son nacimientos sacrificiales. Presagian algo nuevo. Son el rechazo total, en su forma más dramática, de las convenciones y los sistemas de poder reinantes. Están diseñados para ser horribles. Están destinados a sorprender. Quemarse vivo es una de las formas más temidas de morir.

La autoinmolación proviene de la raíz latina immolāre, espolvorear con harina salada al ofrecer una víctima consagrada para el sacrificio. Las autoinmolaciones, como la de Bushnell, vinculan lo sagrado y lo profano a través de la muerte sacrificial.

Pero llegar a este extremo requiere lo que el teólogo Reinhold Niebuhr llama “una locura sublime en el alma”. Señala que “nada más que esa locura luchará contra el poder maligno y la maldad espiritual en las altas esferas”. Esta locura es peligrosa, pero es necesaria cuando se enfrenta el mal radical porque sin ella “la verdad se oscurece”. El liberalismo, advierte Niebuhr, “carece del espíritu de entusiasmo, por no decir fanatismo, que es tan necesario para sacar al mundo de sus caminos trillados. Es demasiado intelectual y demasiado poco emocional para ser una fuerza eficiente en la historia”.

Esta protesta extrema, esta “locura sublime”, ha sido un arma potente en manos de los oprimidos a lo largo de la historia.

Las aproximadamente 160 autoinmolaciones en el Tíbet desde 2009 para protestar contra la ocupación china se perciben como ritos religiosos, actos que declaran la independencia de las víctimas del control del Estado. La autoinmolación nos llama a una forma diferente de ser. Estas víctimas del sacrificio se convierten en mártires.

Las comunidades de resistencia, incluso si son seculares, están unidas por los sacrificios de los mártires. Sólo los apóstatas traicionan su memoria. El mártir, a través de su ejemplo de abnegación, debilita y rompe los vínculos y el poder coercitivo del Estado. El mártir representa un rechazo total al status quo. Por eso todos los Estados buscan desacreditar al mártir o convertirlo en una no persona. Conocen y temen el poder del mártir, incluso en la muerte.

En 1965, Daniel Ellsberg fue testigo de cómo un activista pacifista de 22 años, Norman Morrison, se rociaba con queroseno y se prende fuego (las llamas se elevaban 10 pies en el aire) frente a la oficina del Secretario de Defensa, Robert McNamara, en el Pentágono. , para protestar contra la guerra de Vietnam. Ellsberg citó la autoinmolación, junto con las protestas contra la guerra en todo el país, como uno de los factores que lo llevaron a publicar los Papeles del Pentágono.

El sacerdote católico radical Daniel Berrigan, después de viajar a Vietnam del Norte con una delegación de paz durante la guerra, visitó la habitación del hospital de Ronald Brazee. Brazee era un estudiante de secundaria que se empapó con queroseno y se inmoló frente a la Catedral de la Inmaculada Concepción en el centro de Syracuse, Nueva York, para protestar contra la guerra.

“Todavía vivía un mes después”, escribe Berrigan. “Pude acceder a él. Olí el olor a carne quemada y entendí de nuevo lo que había visto en Vietnam del Norte. El niño agonizaba atormentado, su cuerpo como un gran trozo de carne arrojado a una parrilla. Murió poco después. Sentí que mis sentidos habían sido invadidos de una manera nueva. Había comprendido el poder de la muerte en el mundo moderno. Sabía que debía hablar y actuar contra la muerte porque la muerte de este niño se estaba multiplicando por mil en la Tierra de los Niños Ardientes. Entonces fui a Catonsville porque había ido a Hanoi”.

En Catonsville, Maryland, Berrigan y otros ocho activistas, conocidos como los Nueve de Catonsville, irrumpieron en una junta de reclutamiento el 17 de mayo de 1968. Tomaron 378 expedientes de reclutamiento y los quemaron con napalm casero en el estacionamiento. Berrigan fue sentenciado a tres años de prisión federal.

Estuve en Praga en 1989 para la Revolución de Terciopelo. Asistí a la conmemoración de la autoinmolación de un estudiante universitario de 20 años llamado Jan Palach. Palach se paró en las escaleras del Teatro Nacional en la Plaza Wenceslao en 1969, se echó gasolina encima y se prendió fuego. Murió a causa de sus heridas tres días después. Dejó una nota diciendo que este acto era la única forma que quedaba de protestar por la invasión soviética de Checoslovaquia, que había tenido lugar cinco meses antes. Su cortejo fúnebre fue disuelto por la policía. Cuando se llevaron a cabo frecuentes vigilias con velas en su tumba en el cementerio de Olsany, las autoridades comunistas, decididas a borrar su memoria, desenterraron su cuerpo, lo cremaron y entregaron las cenizas a su madre.

Durante el invierno de 1989, carteles con el rostro de Palach cubrieron las paredes de Praga. Su muerte, dos décadas antes, fue ensalzada como el acto supremo de resistencia contra los soviéticos y el régimen prosoviético instalado tras el derrocamiento de Alexander Dubček. Miles de personas marcharon hacia la Plaza de los Soldados del Ejército Rojo y la rebautizaron como Plaza Jan Palach. Ganó.

Un día, si se desmantelan el Estado corporativo y el Estado de apartheid de Israel, la calle donde Bushnell se prendió fuego llevará su nombre. Al igual que Palach, será honrado por su valentía moral. Los palestinos, traicionados por la mayor parte del mundo, ya lo consideran un héroe. Gracias a él, será imposible demonizarnos a todos.

La violencia divina aterroriza a una clase dominante corrupta y desacreditada. Expone su depravación. Ilustra que no todo el mundo está paralizado por el miedo. Es un canto de sirena para luchar contra el mal radical. Eso es lo que pretendía Bushnell. Su sacrificio habla de lo mejor de nosotros mismos.

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Avispa Midia

(Español) Periodistas presentarán demandas legales contra Israel por asesinato de colegas

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Fuente: Avispa Midia

Por Ñaní Pinto

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) ha emitido una advertencia a Israel, anunciando su intención de iniciar acciones legales contra políticos y líderes militares israelíes si periodistas son atacados en medio de los enfrentamientos en la Franja de Gaza.

En un comunicado, la FIP expresó su creciente consternación por el aumento de fallecimientos entre periodistas desde el 7 de octubre, representando actualmente alrededor del 10% de los periodistas en el enclave.

Reporteros sin Fronteras ha comunicado que, de los 63 periodistas asesinados en todo el mundo en 2023, 56 fueron ejecutados en Palestina.

En una carta dirigida a Benjamín Netanyahu, ministro de Israel, la presidenta de la FIP, Dominique Pradalié, y el secretario general de la organización, Anthony Bellanger, recordaron que el derecho internacional exige la protección de civiles, incluyendo a periodistas. Solicitaron a Israel comprometerse y publicar políticas y procedimientos específicos para garantizar el cumplimiento de este requisito por parte del ejército israelí.

La FIP advirtió que, en caso de que Israel no cumpla con estas demandas, no dudará en llevar a cabo acciones legales ante tribunales internacionales contra políticos y comandantes de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La federación instó a sus 187 afiliados a hacer lo mismo en jurisdicciones nacionales donde sea posible.

“La tasa de mortalidad entre los periodistas ha sido tal (aproximadamente tres veces mayor que la de los trabajadores de la salud, por ejemplo), que es imposible creer que sea una cuestión de azar”, destacó esta organización, enfatizando que Israel cuenta con tecnología altamente sofisticada que usa inteligencia artificial, como “El Evangelio”, o también conocida como “Habsora” o “The Gospel”, una herramienta que elige sus objetivos militares para atacar.

De acuerdo con el periodista israelí Yuval Abraham, las fuerzas armadas de este país vienen usando este tipo de tecnología desde 2019 y, además, le reveló en una entrevista el ex jefe del Estado Mayor de las FDI, Aviv Kohavi, que antes “producíamos 50 objetivos en Gaza al año. Ahora esta máquina produce 100 objetivos en un solo día, de los cuales el 50% son atacados”.

“Si estos informes son exactos, ¿presumiblemente se están tomando decisiones individuo por individuo con respecto a los trabajadores de los medios de comunicación, sus familias y sus hogares?”, cuestionó la FIP.

La FIP no solo ha emitido una advertencia, sino que ha confirmado su compromiso de llevar a Israel ante los tribunales internacionales si persisten los ataques a periodistas en Gaza. En la carta, la presidenta y el secretario general de esta organización subrayando que los periodistas de Gaza son respaldados por los 600 mil miembros de la FIP, en más de 140 países.

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Acción Palestina Chiapas

(Español) [SCLC – 24 enero] Conversatorio “Alto al fuego en Gaza”

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¿Cómo es la vida diaria en Gaza ahora? ¿Cuáles son las condiciones en los pocos hospitales que quedan? ¿Qué sienten los trabajadores de salud allí? ¿Qué podemos hacer como sociedad civil?

El Dr. Aldo Rodríguez nos acompaña este miércoles 24 a las 5pm en La Enseñanza, San Cristóbal, para compartir sus experiencias en Gaza a finales del 2023

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Avispa Midia

(Español) Anuncian demanda contra EEUU y Reino Unido por complicidad de genocidio hacia Palestina

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Fuente: Avispa Midia

Por Sare Frabes

Cerca de 50 abogados sudafricanos, liderados por el jurista Wikus Van Rensburg, están preparando una demanda legal contra los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, acusándolos de complicidad en los crímenes de guerra ejecutados por Israel hacia Palestina. La iniciativa busca procesar a los coautores de los delitos mediante tribunales civiles y cuenta con la colaboración de abogados estadounidenses y británicos.

En declaraciones a la agencia Anadolu, Van Rensburg argumenta que Estados Unidos debe rendir cuentas por las infracciones cometidas en la región, destacando la importancia de este proceso. Compara la situación con lo ocurrido en Irak, señalando que, a pesar de los crímenes cometidos, Washington no fue responsabilizado debido a la falta de atención adecuada sobre el tema. Afirmó que, actualmente, Estados Unidos está gastando recursos para permitir que Israel continúe sus ataques en Gaza, instando a poner fin a esta situación.

La acción legal surge tras las audiencias por genocidio en la Franja de Gaza presentadas por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Van Rensburg ve este caso como un ejemplo para su demanda y espera que, si la CIJ falla a favor de Sudáfrica, Estados Unidos pueda enfrentar sanciones incluso si no acepta el veredicto. Destaca que el fallo fortalecerá el caso contra la administración de Joe Biden, actual presidente de los Estados Unidos (EEUU).

El grupo de abogados ha escrito cartas abiertas a los líderes de EEUU y Reino Unido, recordándoles su responsabilidad en estos crímenes de guerra. Van Rensburg subraya que Sudáfrica ha presentado argumentos sólidos en La Haya y expresa confianza en llevar a cabo el proceso legal en el extranjero trabajando en conjunto.

Esta iniciativa refleja la creciente preocupación internacional por la rendición de cuentas en conflictos armados y destaca la búsqueda de justicia para las víctimas de crímenes de guerra en Palestina.

Alemania defiende a Israel

Mientras tanto Alemania ha resaltado su apoyo a Israel, rechazando la acusación de “genocidio” que viene realizando en la Franja de Gaza. El portavoz del Gobierno alemán, Steffen Hebestreit, anunció la intención de intervenir como tercera parte en el proceso, generando divisiones en la comunidad internacional.

Esta declaración de apoyo a Israel fue recibida con entusiasmo por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien expresó su agradecimiento al canciller alemán, Olaf Scholz. No obstante, la presidencia de Namibia condenó la posición de Alemania, recordando el genocidio cometido por colonizadores alemanes en Namibia a principios del siglo XX.

Namibia expresó su consternación y cuestionó la autoridad moral de Alemania al recordarle que este Estado fue responsable del genocidio de los pueblos Herero y Nama en Namibia, ocurrido entre 1904 y 1908, donde los colonizadores alemanes asesinaron de entre 34 mil y 110 mil personas de estos pueblos nativos.

Berlín acabó reconociendo en 2021 lo ocurrido como un genocidio, pidió disculpas y ofreció una indemnización de 1,100 millones de euros a los descendientes.

La Presidencia de Namibia considera que Alemania, al respaldar a Israel, carece de autoridad moral para declarar su compromiso con la Convención de Naciones Unidas contra el Genocidio. Hace referencia a las muertes violentas de más 23 mil palestinos en bombardeos israelíes y acusa a Alemania de respaldar un “holocausto y genocidio” en Gaza.

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Acción Palestina Chiapas

(Español) Boicot a Starbucks en solidaridad con Palestina

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El domingo 14 de enero de nuevo, como Acción Palestina Chiapas y con gente de buen corazón de San Cristóbal de Las Casas, hicimos nuestra primera acción del 2024 en solidaridad con el pueblo palestino. Compartimos pan, café y chocolate en frente de Starbucks, pedimos boicot a las empresas que apoyan al genocidio, y vinculamos el despojo de los pueblos indígenas en resistencia de Chiapas y Palestina. ¡Alto al genocidio ya!

#PalestinaLibre
#FreePalestine
#BoicotAStarbucks
#chiapas

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Democracy Now!

The Undressed Wounds of Gaza

By Amy Goodman & Denis Moynihan

Em Berry recently published a poem, “Because of Us,” that reads,

This morning I learned
The English word gauze
(finely woven medical cloth)
Comes from the Arabic word […] Ghazza
Because Gazans have been skilled weavers for centuries

I wondered then

how many of our wounds
have been dressed
because of them

and how many of theirs
have been left open
because of us

Berry’s poem is painfully timely, as the Israeli military, after weeks of bombing civilian targets (including schools, hospitals and ambulances) has expanded its ground invasion, attacking hospitals directly with tanks and troops.

According to the World Health Organization (WHO), 26 of Gaza’s 36 hospitals are non-functional, denied electricity, fuel, supplies and damaged by Israel’s assault. Inoperable incubators, respirators, and dialysis machines have left patients to die. Staff trapped at Al-Shifa, Gaza’s largest hospital, dug a mass grave to bury over 180 dead patients.

Israel has also killed an estimated 200 medical workers. Among them, Dr. Hammam Alloh, a 36-year-old internist and nephrologist at Al-Shifa, killed along with his father, father-in-law and brother-in-law on Saturday, November 11th, when Israel shelled his home. He is survived by his wife and two young children.

Dr. Alloh spoke on the Democracy Now! news hour on October 31st, two weeks before his death:

“The few trucks that were allowed in with aid to Gazan people is almost nothing compared to what we need,” Dr. Alloh said. “Water, gloves and gauze, this is not what we are looking for. We are looking for devices, medications… for providing real healthcare for people in need.”

Days earlier, Dr. Alloh made an excruciating decision, ordering his staff to stop resuscitating an older patient, as the hospital lacked a working ventilator for her, so, even if successfully resuscitated, the patient would still die. He instructed the doctors and nurses to triage care, saving those with a chance of survival.

Despite Israel’s constant bombardment and approaching ground invasion, Dr. Alloh refused to leave:

“If I go, who treats my patients? We are not animals. We have the right to receive proper health care. So we can’t just leave,” he said. “You think I went to medical school and for my postgraduate degrees for a total of 14 years so I think only about my life and not my patients?…This is not the reason why I became a doctor.”

That brave decision cost Dr. Hammam Alloh his life. A family member wrote Democracy Now!, saying his body remains buried under rubble. Al-Shifa, meanwhile, has become a war zone.

Dr. Alloh with his children

“If I should choose today between hell and Al-Shifa, I would choose hell,” Dr. Mads Gilbert, a Norwegian physician with decades of experience in Gaza, said on Democracy Now! He tried repeatedly to get into Gaza in recent weeks, to get to Al-Shifa, without success. “Twenty out of the 23 ICU patients had died. Seventeen other patients died because of lack of supplies, oxygen and water. And three, if not five, of the 38 premature newborns have died because of this slow suffocation that the Israeli occupation army is exposing all the hospitals to…I’m out of words to describe this systematic, man-made slaughtering of patients in civilian hospitals.”

While words may fail Dr. Mads Gilbert, those of the late Dr. Hammam Alloh on Democracy Now! offer a posthumous call to action:

“We need this war to end, because we are real humans. We are not animals. We have the right to live freely…we are being exterminated. We are being mass[ive]ly eradicated. You pretend to care for humanitarian and human rights, which is not what we are living now. To prove us wrong, please do something.”

At least 1.6 million Palestinians have been displaced by Israel’s war on Gaza, out of the enclave’s population of 2.3 million. Earlier this week, Israel dropped leaflets on the southern Gaza city of Khan Younis, warning residents to flee – many for the second time, after fleeing northern Gaza.

The United Nations Security Council passed its first resolution Wednesday, after four previous, failed attempts, calling for extended humanitarian pauses in Gaza, with the United States abstaining.

The late Palestinian poet Mahmoud Darwish, as a child, survived the 1948 Nakba, Arabic for “catastrophe,” when 750,000 Palestinians were driven from their homes and 15,000 were killed during Israel’s founding. Darwish lived much of his life in exile and was a critic of Hamas. He wrote in his poem, “To A Young Poet,”

“A poem in a difficult time
is beautiful flowers in a cemetery.”

As the WHO warns Gaza’s hospitals are becoming cemeteries, it’s time to heed the poets and the doctors, stop the killing, end the occupation, and dress the open wounds of war.