• La omisión del Estado mexicano favorece el miedo y terror contra las comunidades en la zona
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) ha recibido información sobre el desplazamiento de al menos 90 personas originarias de la comunidad Nuevo Paraíso, San José El Carmen y de la cabecera municipal del municipio de Pantelhó; en su mayoría son mujeres, niñas, niños y adolescentes e integrantes de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal (Las Abejas de Acteal), esto debido a la tensión política que se vive en el municipio de Pantelhó.
Según información recibida por autoridades comunitarias de Pantelhó y Chenalhó, en los próximos días el número de desplazados aumentaría debido al miedo a que se desate la violencia el próximo 1 de octubre: “Hay miedo que los sicarios de Raquel Trujillo lleguen, que hagan bloqueos y haya enfrentamientos, por eso la gente ahora tiene miedo, muchos ya se están alistando para salir, otros ya se fueron, se han ido a San Cristóbal de Las Casas y a otros municipios”.
La violencia ha ido incrementando, después de las declaraciones realizadas por el señor Raquel Trujillo, Presidente Municipal electo en el municipio de Pantelhó, de tomar posesión de su cargo el próximo 1 de octubre. Sus declaraciones ha impactado y generado temor a la población provocando nuevos desplazamientos. El Estado mexicano tiene la obligación de prevenir el desplazamiento forzado interno adoptando las medidas que sean necesarias, además tiene el deber de investigar, procesar y sancionar a los responsables, para que tales hechos no se repitan.
La ineficacia y simulación de las acciones del Estado mexicano sigue favoreciendo un ambiente de violencia y miedo contra las comunidades tsotsiles y tseltales de los municipios de Chenalhó y Pantelhó, obligando a las personas a abandonar sus hogares. Además el desplazamiento forzado interno vulnera el derecho a la libre circulación y residencia, afecta el derecho a una vida digna, provocando una serie de efectos nocivos, como la pérdida de la tierra y de la vivienda, la marginación, tortura, agudización de la pobreza y deterioro de las condiciones de vida, incremento de pérdida del acceso a la propiedad, inseguridad alimentaria y desarticulación social.
El Frayba se une al llamado de Paz y a la preocupación expresada por la parroquia de San Pedro Apóstol Mártir de Chenalhó y de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, frente a la espiral de violencia que hay en la región. Por último exigimos al gobierno de México la implementación de medidas cautelares y precautorias ante el anuncio de posibles hechos de violencia que vulneren la seguridad e integridad personal de la población en la región de los Altos Chiapas.
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
28 de septiembre de 2021
Boletín No. 12
PALABRAS DE LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS EN OCASIÓN DE LA MARCHA CONTRA LA DESTRUCCIÓN DE LA NATURALEZA.
En Viena, Austria. En voz de la compañera Libertad, el día 24 de septiembre del 2021.
Buenas tardes.
Ésta es nuestra pequeña palabra en una pequeña historia:
Hay una mujer.
No importa el color de su piel, porque tiene todos los colores.
No importa su idioma, porque escucha todas las lenguas.
No importa su raza y su cultura, porque en ella habitan todos los modos.
No importa su tamaño, porque es grande y sin embargo cabe en una mano.
Todos los días y a todas horas esa mujer es violentada, golpeada, herida, violada, burlada, despreciada.
Un macho ejerce sobre ella su poder.
Todos los días y a todas horas, ella viene a nosotras, nosotros, nosotroas.
Nos muestra sus heridas, sus dolores, sus penas.
Y sólo le damos palabras de consuelo, de lástima.
O la ignoramos.
Tal vez como limosna le damos algo para que cure sus heridas.
Pero el macho sigue su violencia.
Nosotras y ustedes sabemos en qué terminará eso.
Ella será asesinada y con su muerte morirá todo.
Podemos seguir dándole sólo palabras de aliento y medicinas para sus males.
O podemos decirle la verdad: la única medicina que puede curarla y sanarla por completo, es que enfrente y destruya a quien la violenta.
Y podemos también, y en consecuencia, unirnos a ella y pelear a su lado.
A esa mujer nosotros los pueblos zapatistas la llamamos: “madre tierra”.
Al macho que la oprime y la humilla, pónganle el nombre, el rostro y la figura que ustedes quieran.
Nosotros los pueblos zapatistas llamamos a ese macho asesino con un nombre: capitalismo.
Y hemos llegado hasta estas geografías para preguntar, para preguntarles.
¿Vamos a seguir pensando que con pomadas y calmantes se solucionan los golpes de hoy, aunque sabemos que mañana será más grande y profunda la herida?
¿O vamos a pelear junto con ella?
Nosotras las comunidades zapatistas hemos decidido luchar junto a ella, por ella y para ella.
Es todo lo que podemos decirles.
Muchas gracias por escucharnos.
Viena, Austria, Europa, Planeta Tierra.
24 de septiembre del 2021.
[:en]
WORDS OF THE ZAPATISTA COMMUNITIES AT THE MARCH AGAINST THE DESTRUCTION OF NATURE
Vienna, Austria. In the voice of compañera Libertad, September 24, 2021.
Good afternoon.
These are our brief words in the form of a short story:
There is a woman.
The color of her skin does not matter, because she has all colors.
Her language does not matter, because she understands all languages.
Neither her race nor her culture matter, because all ways of being live in her.
Her size does not matter, because she is huge and nevertheless fits in one hand.
Every day and at all moments that woman is assaulted, beaten, wounded, raped, mocked and despised.
A male exerts his power over her.
Every day and every hour, she comes to us [nosotras, nosotros, nosotroas].
She shows us her wounds, her pain, her grief.
And we only give her words of consolation and pity.
Or we ignore her.
Perhaps as alms we give her something with which to treat her wounds.
But the man continues his violence.
We all know how this ends.
She will be murdered and with her death everything will die.
We can continue to give her only words of encouragement and medicine for her wounds.
Or we can tell her the truth: the only medicine that can cure her and heal her completely is for her to confront and destroy the one who is hurting her.
Knowing this, we too can unite with her and fight by her side.
We Zapatistas call that woman, “Mother Earth.”
As for the man who oppresses and humiliates her, give him whatever name, face, or shape you want.
We, the Zapatista peoples, call that murderous man capitalism.
And we have arrived at these geographies to ask, to ask of you:
Are we going to go on thinking that we can treat today’s blows with salve and painkillers, even though we know the wound will be bigger and deeper tomorrow?
Or are we going to fight alongside her?
We the Zapatista communities have decided to fight together with her and for her.
That is all we can say.
Thank you for listening to us.
Vienna, Austria, Europe, Planet Earth.
September 24, 2021.
[:es]Publicado en Camino al Andar
19 de septiembre de 2021
Por Raúl Romero
Fotos: Francisco Lion
Miércoles 8 de septiembre. Los parques eólicos y complejos de PEMEX nos indican que debemos ir más rápido. No queremos que la noche nos caiga en ese tramo de la carretera del estado de Veracruz. En otros viajes hemos sido testigos de la violencia criminal y estatal que se vive en esa zona. Al anochecer, en este tramo carretero, las líneas de autobuses comerciales deciden esperar a otras unidades y viajar en caravana para apoyarse. La memoria se activa: “si nos avientan una piedra al cristal no te pares”, le digo a mi compañero que conduce la camioneta en que viajamos. Él me contesta: “luego no es tan fácil, depende de los daños”. Ambos sabemos que esa es una de las prácticas que usan algunos grupos criminales para obligarte a frenar, para luego robarte y/o secuestrarte. Son las cosas que en México hemos aprendido para poder viajar de forma más “segura”.
Termino de mandar el mensaje acordado, a la hora acordada, al grupo que nos monitorea en la Ciudad de México. Levanto la mirada y en la carretera camina un grupo de unas diez personas afrodescendientes. Viajan con muy pocas pertenencias y botellas de agua. Son parte de las caravanas migrantes que atraviesan México para llegar a Estados Unidos. La escena se vuelve común. Intento llevar la cuenta, pero son tantos los grupos que vemos en el camino que me he olvidado de cuantos llevamos.
Llegamos a nuestro destino, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a las 20:30 horas. Un par de compañeras nos esperan. Tenemos una conversación breve para ponernos al día. Los abrazos serán para otro momento: los cubrebocas, el gel y el desinfectante en aerosol acompañan nuestro encuentro. Luego a descansar. Hemos viajado más de 13 horas en carretera. Mi compañero y compañera de viaje nos distribuimos en el espacio que solidariamente nos han prestado para pasar esas dos noches. En la madrugada alcanzo a escuchar notificaciones de mensajes en el celular. Lo escucho a la distancia y entre sueños.
Al día siguiente al despertar reviso el teléfono. “No salgan, hay enfrentamientos en el pueblo”. “¿Cómo están? No se acerquen al norte de Jovel”. Son algunos de los mensajes que leo. De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, esa noche hubo enfrentamientos entre grupos criminales en la zona norte de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, cerca de la comunidad conocida como Molino los Arcos. La situación es grave: personas asesinadas, casas quemadas, terror. En Chiapas esta escena también se ha vuelto común: los grupos paramilitares y del crimen organizado realizan constantes ataques contra las poblaciones rurales y urbanas. Los gobiernos municipales y el gobierno estatal no parecen estar preocupados en que esta situación cese, todo lo contrario, garantizan impunidad y libre movilidad a dichos grupos. Las intervenciones del gobierno federal también son insuficientes, o complacientes según se le quiera ver, con la situación de terror. Chiapas es un polvorín. A su gobernador, Rutilio Escandón, “lo mantienen en el gobierno con alfileres” y gracias a los acuerdos de otros grupos de poder.
El jueves 9 todo son preparativos y reuniones informales con compañeros y compañeras de otras organizaciones. Por la mañana nos trasladamos al Centro de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista Caracol Jacinto Canek, un caracol zapatista en pleno San Cristóbal de las Casas. Nos anotamos en una lista y avisamos que acompañaremos la caravana. Al día siguiente La Extemporánea, la delegación aerotransportada zapatista partirá rumbo a la Ciudad de México, donde permanecerá algunos días para luego volar hacia Viena, Austria. Afuera del Caracol permanecen personas solidarias, cineastas, periodistas independientes. Compartimos información y consejos para el viaje.
Por la tarde del mismo jueves asistimos a un seminario de algunos colectivos de la región. El tema que predomina las intervenciones son los ataques ocurridos en la madrugada. Se habla del crimen organizado, de corrupción, de despojo, de resistencias, de la lucha por la vida, del papel de las mujeres, de cuál es el objetivo de la intensificación de la guerra en Chiapas, de la situación de terror. Hay miedo e incertidumbre. Un hombre mayor toma la palabra, hace un mapeo de los vínculos entre gobiernos locales y crimen organizado. Concluye: “hay que pedirles a nuestros aliados en la Ciudad de México que nos ayuden a comunicar lo que está pasando en Chiapas. Si nosotros lo escribimos nos matan”.
La noche vuelve a caernos y otra vez debemos apresurarnos. Nos distribuimos las tareas: comprar comida, agua, poner gasolina al auto. Mi compañero y compañera de viaje van juntos, yo me voy caminando por el centro de San Cristóbal. Me ajusto el cubrebocas, voy esquivando turistas y alejándome de dónde veo mayor concentración de personas. Parece que para los cientos de visitantes la pandemia ha terminado: van sin cubrebocas, ni sana distancia, ni ninguna otra medida. Me encuentro con tres compañeras que viven en el pueblo, amigas de muchos años. Nos buscamos una esquina y nos ponemos al día rápidamente. Entre bromas les digo: “aquí la pandemia ya terminó, ¿verdad?”. Su respuesta se parece a la que he leído en la prensa o he escuchado de otras personas: “Aquí las medidas sanitarias son un desastre. Escucha lo que dicen las trabajadoras de la salud… En las protestas contra AMLO de hace unas semanas no sólo estaban los compas de la CNTE, también estaban mujeres y hombres médicos y enfermeros. En las comunidades murió mucha gente que no anotaron en las estadísticas COVID”.
El viernes 10 de septiembre muy temprano, a las 6:00 am, llegamos nuevamente al Caracol Jacinto Canek. LaExtemporánea ya ha abordado los cuatro camiones en los que se trasladará a la Ciudad de México. También van en los camiones el Comando Palomitas, el grupo de niños y niñas que tienen una misión especial en el viaje: jugar. Igualmente va Después de los 17. (La Sección Miliciana Ixchel-Ramona). En total suman 177 las personas que integran La Extemporánea. Al frente de toda la delegación va el vocero del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés, quien también es el coordinador de LaTravesía por la Vida – Capitulo Europa.
La Extemporánea es la segunda delegación zapatista que este año viajará a Europa. Apenas en mayo pasado, el Escuadrón421, la delegación marítima zapatista, compuesta por Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal, Felipe y Marijose, partió en el barco LaMontaña rumbo a Europa. Luego de varias semanas en altamar, en junio del 2021, el Escuadrón 421 llegó a su destino al cual renombró como SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir “Tierra Insumisa”, o “Tierra que no se resigna, que no desmaya”. En su estancia en la Europa Insumisa, el Escuadrón 421 se reunió con diferentes organizaciones. También encabezó la histórica movilización del 13 de agosto de 2021 en Madrid bajo la consigna: No nos conquistaron.
La caravana de camiones y automóviles se forma y comienza a tomar rumbo. Un cineasta corre a la par de nosotros con su cámara en mano. De la camioneta que va enfrente de nosotros medio cuerpo de otro documentalista sale por la ventana: cámara en mano va haciendo graciosas contorsiones para tener mejores tomas. Ambos quieren registrar este momento histórico.
Varios autos se desprenden de la caravana antes de salir de San Cristóbal de las Casas. A partir de ahí seremos cuatro camiones, cinco camionetas y un auto los que haremos el recorrido. Ya nos identificamos y sabemos quién debe ir en qué lugar. En Tuxtla Gutiérrez notamos que una patrulla de la policía local nos sigue. Nos van tomando fotos. Aceleran y se meten entre los autos de la caravana. La misma escena se repetirá en Tabasco, Veracruz, Puebla y Estado de México: patrullas de policías estatales rebasando, tomando fotos, cerrando camino.
Algo similar pasa con las patrullas de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración. Estos dos agrupamientos nos paran en al menos tres ocasiones. El trato es frío, casi agresivo. En una de las paradas la situación se tensa más que en las anteriores. Migración y Guardia Nacional nos paran al mismo tiempo. Quieren que los y las compas bajen de los camiones. Los observadores de derechos humanos que nos acompañan argumentan el derecho al libre tránsito. Migración insiste. Todas las personas que acompañamos la caravana rodeamos a los agentes. Algunos encendemos las cámaras del celular y comenzamos a grabar. Un compañero comienza a transmitir en vivo vía Facebook. Los agentes se ven sorprendidos, no esperan ese tipo de reacciones. Nos dejan ir. Volvemos a la carretera.
En dos ocasiones distintas paramos para tomar alimentos. La delegación zapatista va bien preparada: plátanos, aguas, tortas. Se organizan para distribuir. Todos y todas llevan siempre cubrebocas y caretas.
16 horas después de haber salido del Caracol Jacinto Canek llegamos a nuestro destino: Carmona y Valle no. 32, en la Ciudad de México. El local luce los murales y listones que una brigada de artistas realizó unas semanas antes. A la recepción han acudido otros y otras simpatizantes zapatistas. Destaca el numeroso contingente de la Comunidad Otomí residente en la Ciudad de México. La llegada es, al igual que la salida, rápida y ordenada. LaExtemporánea ha llegado con bien a su primer destino. Es hora de descansar.
Sábado 11 de septiembre. LaExtemporánea tiene en su itinerario la realización de pruebas PCR, uno de los requisitos para poder viajar. Además, todos los mayores de edad viajan vacunados y con sus comprobantes. Igualmente, todos y todas tienen pasaportes, luego de más de 6 meses de trámites y denuncias. Como lo informaron los zapatistas, para obtener sus pasaportes, diferentes integrantes de la delegación aerotransportada fueron víctimas de violencias racistas, xenófobas y patriarcales por parte de funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Por la tarde sólo una pequeña delegación acudirá al aeropuerto a recibir al Escuadrón421 que vuelve a México. El resto de los integrantes prepara sus documentos.
El domingo 12 de septiembre los preparativos continúan. El Escuadrón421 mantiene charlas rápidas con sus compañeros y compañeras de LaExtemporánea, les dan consejos para el viaje. El Escuadrón421 funcionó como una especie de avanzada y ahora empiezan a contar lo que vivieron.
El lunes 13 de septiembre, a las 6:30 am, nuevamente un primer grupo de los y las zapatistas tienen que trasladarse, esta vez rumbo al aeropuerto de la Ciudad de México, para subir el avión que les llevará a Viena. Abordan ordenadamente las camionetas que les esperan. Viajan muy ligeros para los más de dos meses y medio que estarán en la Europa Insumisa. Todos y todas viajan con sus folders, en los que llevan todos los requisitos para viajar. Uno de ellos trae una carpeta de plástico que deja entrever su Pasaporte Zapatista, la libreta en la que realizara sus anotaciones. Los y las niñas traen unas pequeñas cámaras fotográficas que han aprendido a usar rápidamente. Nuevamente todos y todas traen cubrebocas, caretas y pequeños botes con gel desinfectante.
La llegada al aeropuerto causa asombro para turistas y personal que ahí labora. La policía empieza a movilizarse. Un policía comienza a preguntar a los mestizos que acompañamos quién viene a cargo. Nunca se dirige a los y las indígenas zapatistas.
Muchos de los y las compas vienen con sus vestidos tradicionales. Son más de cien personas que se mueven en grupo. También está ahí un contingente que viene a despedir a LaExtemporánea. Traen mantas, gritan consignas, hacen transmisiones en vivo o toman fotos. Imposible pasar desapercibidos. Mucha gente mira con sorpresa, otras con evidente desprecio. Un hombre pasa exclamando: “no puede ser, no puede ser”.
Los y las zapatistas se forman. Preparan sus papeles para pasar a documentar equipaje y obtener su pase de abordar. Una mujer quiere saltarse la fila. Protesta con la gente que le atiende en el mostrador. No le incomoda hacer fila, le incomoda ir detrás de los y las indígenas. Un empleado de la aerolínea pasa preguntando quién va en primera clase. Se dirige a todas las personas que encuentra cerca del mostrador, excepto a los y las zapatistas.
Comienzan a pasar los y las compas. Todos y todas van preparados con todos los papeles que necesitan. No sucede lo mismo con algunos de los viajeros: no se enteraron de que debían llevar comprobante de vacunación o PCR impresa. Perderán el vuelo.
Más de dos horas después del arribo al aeropuerto, LaExtemporánea logra pasar el primer filtro. Se forman para la revisión. Les han abierto una puerta para que pasen todos y todas. Los funcionarios aeroportuarios por fin parecen entender que atenderles en grupo y no de manera individual será más operativo. No son privilegios, sólo sentido común, a veces el más difícil de los sentidos. Al frente del contingente siempre va el Subcomandante Insurgente Moisés. Es difícil reconocerlo: no trae pasamontañas ni el sombrero que lo distingue. Además, viene vestido muy formal. Pero su mirada arriba del cubrebocas y detrás de la careta ayudan a identificarlo. El respeto que todos y todas le guardan también lo delata.
El guardia que les recibe les pide a quienes van enfrente que lleven siempre pasaporte y pase de abordar a la mano. Una mujer levanta el brazo con su pasaporte y pase de abordar y grita pasaportes, de inmediato todos y todas comienzan a levantar sus brazos con los mismos documentos. El gesto es sencillo, pero dice mucho: han vencido, por esta ocasión, el racismo de Estado que les negaba el derecho a tener un pasaporte.
La gente que ha venido a despedir a LaExtemporánea se ve feliz. No han parado de gritar consignas. Una mujer les dice repetidamente: “buen viaje compas, siembren muchas semillas de rebeldía”. Los y las integrantes del ComandoPalomitas van tomados de una mano de sus padres o madres y con la otra se van despidiendo de quienes ahí estamos. Son muy carismáticos y llenos de alegría. Ese es sin duda uno de los más grandes logros del zapatismo: que las infancias ya no mueran de enfermedades curables, y que, en lugar de eso, las infancias rían, jueguen y viajen por el mundo contagiando su alegre rebeldía.
Por la tarde, el segundo bloque de LaExtemporánea realizará la misma acción: subir a las camionetas, llegar al aeropuerto, formarse, comprobar que van vacunados y/o con PCR, documentar maletas, obtener pase de abordar, ingresar al aeropuerto. Todo es mucho más rápido: en menos de 40 minutos han hecho esto los más de 60 compas que van en este grupo. Hay alegría y jubilo entre quienes estamos despidiendo.
Por la noche de ese lunes 13 de septiembre, los rumores que circulaban en los grupos de WhatsApp comienzan a confirmarse. El grupo paramilitar ORCAO ha atacado nuevamente a las Bases de Apoyo Zapatistas en Chiapas. Como resultado del ataque, José Antonio Sánchez Juárez y Sebastián Núñez Pérez, ambos autoridades civiles autónomas de la Junta de Buen Gobierno (JBG) “Nuevo Amanecer en Resistencia y Rebeldía por la Vida y la Humanidad” con sede en la comunidad Patria Nueva, Caracol 10 “Floreciendo la Semilla Rebelde” permanecen desaparecidos. Los ataques de la ORCAO contra los pueblos zapatistas son constantes. Se ha denunciado en muchas ocasiones y se ha documentado también como es que este grupo utiliza recursos públicos para armarse y atacar a los zapatistas. La inacción de los gobiernos municipales, estatal y federal ante estos ataques rebasa la torpeza y evidencia la complicidad.
En Viena, a su llegada, el primer bloque de LaExtemporánea es recibido por las organizaciones solidarias. Hay música, alegría, fiesta. Aquello que parecía imposible, la Travesía por la Vida, comienza a hacerse realidad… como de por si lo hacen los zapatistas. En su primer discurso, el Subcomandante Insurgente Moisés habla de la lucha por la vida, de la relación humano – naturaleza, de la necesidad de luchar en todos lados. Su planteamiento es poderoso y radical: “la destrucción de la naturaleza no es culpa de los ciudadanos, es culpa del capitalismo”.
La Travesía por la Vida ha comenzado. Zapata cabalga de nuevo, pero ahora también lo hace en la Europa Insumisa. Su grito de Tierra y Libertad también se ha ampliado: ¡Tierra, Vida y Libertad!
Falta lo que falta.
[:en]
An immersive record – as it is characteristic of Raúl Romero, describing the challenging trajectory of La Extemporánea from San Cristóbal de las Casas to Vienna, Slumil K’Ajxemk’Op’s territory.
The wind farms and PEMEX compounds urge us to go faster. We don’t want night to fall on that stretch of the highway in the state of Veracruz.On other journeys we have been witness to criminal and state violence in that area. At nightfall, on this stretch of road, the commercial bus lines decide to wait for other units and travel in a caravan to support each other. Memory kicks in: “if they throw a stone at our window, don’t stop,” I tell my companion who drives the van we are traveling in. He replies: “It is not so easy, it depends on the amount of damage.” We both know that this is one of the practices used by some criminal groups to force you to stop, and then rob and/or kidnap you.
These are the things that we in Mexico have had to learn in order to be able to travel in a “more secure” way.
I finish sending the agreed message, at the agreed time, to the group monitoring us in Mexico City. I look up and a group of about ten people of African descent walks along the road. They are traveling with very few belongings and bottles of water, part of the migrant caravans that cross Mexico to reach the United States. The scene becomes commonplace. I try to keep count, but there are so many groups we encounter along the way that I have forgotten how many we have counted.
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
We arrive at our destination, San Cristobal de las Casas, Chiapas, at 8:30 pm. A couple of comrades are waiting for us.
We have a brief conversation, catch up. Hugs will be for another time: mouth covers, gel and disinfectant spray accompany our meeting. It’s time to rest. We have been on the road for more than 13 hours. We get settled in the space that we have been lent in solidarity to spend those two nights. In the early hours of the morning, I hear notifications of messages on my cell phone. I hear them in the distance, while dreaming.
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
The next day when I wake up I finally consult the phone.
“Don’t go out, there is turmoil in the village.”
“How are you? Don’t go near the north of Jovel.” These are some of the messages I read.
According to the Fray Bartolomé de las Casas Human Rights Center, the night witnessed confrontations between criminal groups in the northern area of the city of San Cristóbal de Las Casas, near the community known as Molino los Arcos.
The situation is serious: people assassinated, houses burned, terror. In Chiapas this scene has also become common: paramilitary and organized crime groups carry out constant attacks against rural and urban populations.
The municipal and state governments do not seem to be concerned about stopping this situation; on the contrary, they guarantee impunity and free mobility to these groups. The interventions of the federal government are also insufficient, or complacent depending on how you want to see it. Chiapas is a powder-keg. Its governor, Rutilio Escandón, “is kept in the government with pins” and through agreements with other power constituencies.
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
On Thursday the 9th, the entire day consisted of preparations and informal meetings with compañeros and compañeras from other organizations. In the morning we went to the Center of Autonomous Resistance and Zapatista Rebellion Caracol Jacinto Canek, a Zapatista caracol in the heart of San Cristóbal de las Casas. We signed up on a list and announced that we would accompany the caravan. The next day La Extemporánea, the Zapatista airborne delegation will leave for Mexico City, where they will stay for a few days and then fly to Vienna, Austria. Outside the Caracol remain people of solidarity, comrades, filmmakers, independent journalists. We share information and tips for the trip.
In the afternoon of the same Thursday we attended a seminar held by some collectives of the region. The predominant theme of the interventions was the attacks that occurred in the early hours of the morning.
They talk about organized crime, corruption, dispossession, resistance, the struggle for life, the role of women, the objective of the intensification of the war in Chiapas, the situation of terror. There is fear and uncertainty.
An older man takes the floor and maps the links between local governments and organized crime.
He concludes: “we have to ask our allies in Mexico City to help us communicate what is happening in Chiapas. If we write it, they will kill us.”
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
Night falls again, a reminder that we must hurry.
We distribute the tasks between the three: buy food, water, put gas in the car. My travel partners go together, and I walk through the center of San Cristobal. I adjust my mask, dodging tourists and moving away from where I see the highest concentration of people. It seems that for the hundreds of visitors the pandemic is over: they go without masks, or healthy distance, or any other measure. I meet up with three comrades who live in town, friends of many years. We find a corner and quickly catch up. Jokingly I tell them, “the pandemic is over here, isn’t it?”. Their response is similar to what I have read in the press or heard from others: “The health measures here are a disaster. Listen to what the health workers say… In the protests against AMLO a few weeks ago there were not only the compas of the CNTE, there were also women and men doctors and nurses. Many people died in the communities who were not included in the COVID statistics.”
On Friday, September 10, very early, at 6:00 am, we arrived again at the Caracol Jacinto Canek. The Extemporánea has already boarded the four trucks that will take them to Mexico City. Also on the trucks are the Comando Palomitas, the group of boys and girls who have a special mission on the trip: to play. Also on board is Después de los 17. (The Ixchel-Ramona Militia Section). A total of 177 people make up La Extemporánea. At the head of the delegation is the spokesman of the EZLN, Subcomandante Insurgente Moisés, who is also the coordinator of La Travesía por la Vida – European Chapter.
The Extemporaneous is the second Zapatista delegation to travel to Europe this year. Just last May, Squadron 421, the Zapatista maritime delegation, composed of Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal, Felipe and Marijose, left on the ship La Montaña for Europe. After several weeks at sea, in June 2021, Squadron 421 arrived at its destination, which it renamed SLUMIL K’AJXEMK’OP, which means “Rebellious Land”, or “Land that does not surrender, that does not yield”. During its stay in Insubordinate Europe, Squadron 421 met with different organizations. It also led the historic mobilization of August 13, 2021 in Madrid under the slogan: They did not conquer us.
The caravan of vehicles is formed and begins to take its course. A filmmaker runs alongside us with his camera in hand. From the truck in front of us, half of the body of another documentary filmmaker comes out of the window: camera in hand, making funny contortions to get better shots. They both want to record this historic moment.
Several cars break away from the caravan before leaving San Cristobal de las Casas. From there we will be four trucks, five vans and one car that will make the trip.
We have already identified ourselves and we know who should go where. In Tuxtla Gutiérrez we notice that a local police patrol is following us. They take pictures of us. They speed up and get between the cars of the caravan. The same scene will be repeated in Tabasco, Veracruz, Puebla and the State of Mexico: state police patrols passing us, taking photos, closing the road.
Something similar happens with the patrols of the National Guard and the National Migration Institute. These two groups stop us on at least three occasions. The treatment is cold, aggressive. In one of the stops the situation becomes more tense than in the previous ones. Migration and the National Guard stop us at the same time. They want the compas to get out of the trucks. The human rights observers accompanying us argue the right to free transit. Migration insists.All of us accompanying the caravan surround the agents. Some of us turn on our cell phone cameras and start recording. A colleague begins to transmit live via Facebook. The agents look surprised, they don’t expect that kind of reaction. They let us go. We get back on the road.
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
On two separate occasions we stop for food. The Zapatista delegation is well prepared: bananas, water, tortas. They organize themselves to distribute them. Everyone always wears masks and safety face shields.
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
16 hours after leaving the Caracol Jacinto Canek we arrived at our destination: Carmona y Valle no. 32 in Mexico City. The location shows off the murals and ribbons that a brigade of artists had painted a few weeks earlier. Other Zapatista sympathizers have attended the reception. The large contingent from the Otomí Community residing in Mexico City stands out. The arrival is, like the departure, quick and orderly.
The Extemporaneous has arrived safely at its first destination. It is time to rest.
Photographs courtesy of Francisco Lion for CaminoAlAndar.
Published originally in Mexican-Castillian language by Camino al Andar. Part one of two, the second part to be published tomorrow.
Chronicle by Raúl Romero, photographs by Francisco Lion.
Jueves 23 de septiembre 17hrs MX, conversatorio + estreno en línea del documental “Thelma Cabrera: curar el territorio”. Las mujeres indígenas que recuperamos las tierras robadas, somos alternativas vivas a la #CrisisClimática.
Rumbo al 2do Encuentro Global de Mujeres Indígenas #CuraDaTerra 2021. En vivo por facebook.com/crfger[:]
Un gran contingente de mujeres mayas zapatistas que llegaron a Europa Central hace dos días y medio se unió a las 18 hrs. a una concentración de protesta para exigir justicia para Shukri y Fadumo, dos mujeres de origen somalí, asesinadas hace dos días en Viena, pidiendo que no quede impune este doble feminicidio. Esta concentración fue convocada por la colectiva Ni una menos-Austria, la cual agradeció «a las compañeras zapatistas por su apoyo en nuestra reunión y marcha en este día tan triste».
Adelante de la iglesia monumental de Karlsplatz, las compañeras escucharon, aplaudieron y filmaron diferentes tomas de palabra de mujeres somalíes y de otros países de Europa y África que se expresaron en sus diferentes lenguas, en especial el somalí, el árabe, el español y el alemán austriaco. Cientos de jóvenes mujeres feministas e internacionalistas llevaban pancartas y mantas contra el patriarcado y el racismo. Estuvieron gritando consignas y cantaron una versión alemana de Vivir sin miedo de Vivir Quintana, antes de prender en silencio las luces de sus teléfonos celulares cuando cayó la noche. Después de escuchar los dolores en lenguas que tampoco medios libres de Slumil K’ajxemk’op pudieron entender, las compañeras de la Extemporánea siguieron el recorrido de la marcha de mujeres austriacas y migrantas que recorrieron calles anchas rodeadas de edificios imponentes que remontan al imperio austro-húngaro siglos atrás.
El campanazo de la iglesia de Karlsplatz no pudo callar a las voces altas ni los silencios de las mujeres expresando dolores que tal vez lograron captar los celulares de las compañeras zapatistas, así como la videocámara del compañero Tercio, encargado del registro audiovisual de la delegación aerotransportada del EZLN, quien fue el único varón zapatista presente en la concentración y la marcha nocturna. A lo mejor, la vibra antipatriarcal, antirracista e internacionalista de la primera marcha europea de la Sección Miliciana Ixchel-Ramona se nota en el llamado streaming (video en vivo) de medios libres desde Karslplatz en Viena, con comentarios en español de anfitriones de Zapalotta, en especial, el Comité de Solidaridad Mexiko-Salzburg, quienes explican el contexto y el sentido de las acciones de protesta contra los 21 feminicidios que lleva Austria en 2021.
Mucha emoción marcará sin duda la memoria de las compañeras milicianas, vestidas de playera rosa, pantalón de mezclilla y botas de piel, listas para caminar escuchando, intercambiar y aprender de las luchas de cientos de colectivas europeas insumisas que las invitan y exigen sin descanso “¡Ni una menos!”, “¡Alerta feminista!” y “¡ Stoppt den femizid !”.
Después de los 17. (La Sección Miliciana Ixchel-Ramona).
Septiembre del 2021.
Como parte de La Extemporánea va una sección de milicianas. Además de formar parte de los grupos de “Escucha y Palabra”, se encargarán de la seguridad de la aerotransportada y de sostener uno o varios encuentros de fútbol con equipos femeniles de la geografía europea.
Había 196 milicianas apuntadas para viajar. Unas 20 tenían menos de 18 años, pero se prepararon para viajes posteriores y para los continentes de Asia, Oceanía, África y América, previendo que para entonces ya tendrían la mayoría de edad para conseguir el pasaporte.
Las dificultades para obtener sus papeles (todas son extemporáneas) y el constante ir y venir por las ocurrencias de los “funcionarios”, las obligaron a abandonar el intento. Algunas son madres solteras y deben trabajar para mantener a sus crías. La mayoría trabaja en apoyo a sus madres y hermanos menores. La preparación también fue un problema, porque resulta que no era paseo, sino que había que prepararse para hacer trabajo de Escucha y Palabra. Lo que les costó más trabajo es aprender a escuchar.
Quedaron 37. Se sumaron dos menores: Defensa (15 años) y Esperanza (12 años). Así que, en total, son 39 milicianas. Llevan 3 meses acuarteladas en el Semillero, practicando, aprendiendo, ensayando, y esperando que se abriera la posibilidad del viaje: un lugar donde llegar en Europa. Todas son de raíz maya y hablan tzeltal, tzotzil, cho´ol, tojolabal y castilla. Unas pocas tienen arriba de 25 años, la mayoría son de entre 18 y 21 años. Sus habilidades futbolísticas son un secreto de Estado, pero su disposición a luchar es visible.
Al lugar donde estuvieron acuarteladas no podía ingresar ningún varón adulto sin permiso. En caso de que algún hombre, desubicado, ingresara, inmediatamente era rodeado por un grupo de milicianas y era “exhortado”, con el sólido argumento de los bastones y las tiradoras, a salir inmediatamente.
En su preparación y adaptación, los primeros días fueron difíciles. Los siguientes lo fueron más aún. Lejos de sus familias, amores y comidas de sus pueblos, aguantaron la incertidumbre, el hambre, las enfermedades, los cambios de clima, el desconcierto de convivir con otras diferentes, la sorpresa de aprender cosas nuevas y la maravilla de darse cuenta de que podían hacer lo que no sabían que podían hacer. Por ejemplo: escuchar. Y disculpen si una y otra vez insisto en lo de escuchar, pero es que miro hacía allá afuera y oigo a todo el mundo queriendo hablar –más bien, gritar–, y a nadie, o a casi nadie, con la disposición a escuchar.
Estas mis compañeras combatientes, dejaron atrás, cerca o lejos en el calendario, los 17 años. Su identidad no está en duda: son ZAPATISTAS.
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Tras que no.
Una miliciana toma la palabra en la Asamblea General de La Extemporánea, cuando se valora lo logrado o no en el curso de “Escucha y Palabra”:
[:es]Catorce mujeres y disidencias con tres veleros tomaron el mar para visibilizar sus luchas. Navegaron para tomar su lugar en un mundo marítimo marcado por la dominación patriarcal y colonial. Las reciben cuatro mujeres y unoa otroa del #Escuadrón421 del #EZLN en la ciudad de Couëron cerca de Nantes, Francia, Slumil K’ajxemk’op.
#LaGiraZapatistaVa
A los medios de comunicación nacional e internacional
A la Sociedad Civil Nacional e Internacional
A la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
Hermanas y hermanos:
La organización de la Sociedad Civil de Las Abejas de Acteal hoy levantamos nuevamente nuestra voz y decir claramente de lo que sucedió en nuestro municipio de san pedro Chenalhó. Los sobrevivientes de la masacre de Acteal se encuentran reunidos en la sede de Las Abejas para realizar la jornada de oración para no permitir nuevamente el derramamiento de la sangre. Alzamos nuestra voz porque hoy aproximadamente entre las 7:30 y ocho de la mañana la guardia nacional y el ejército mexicano entraron en las comunidades para realizar un operativo en la búsqueda de las armas como: Pechiquil, tzajal uk’um, majom pepentic. Majomut y Polho. Hoy hacemos un llamado ante la opinión pública que la actuación de los soldados no estamos conforme porque vemos que muchos de nuestros integrantes de las abejas se encuentran preocupados y muchos de ellos se enferman por la tristeza. Estas actuaciones de los soldados los sobrevivientes recuerdan de como sufrieron en el año de 1997, que los paramilitares fueron acompañados por la seguridad pública del estado.
Este día queremos aclarar que en la sede de las abejas y en las comunidades abejas ubicadas en los tres municipios como Pantelhó, Simojovel y Chenalhó no permitimos ni permitiremos acceso a soldados y la guardia nacional porque nosotros no contamos con armas porque nuestra lucha es pacífica y no violenta. También queremos decir que no solo las abejas sufren si no que sufren las diferentes comunidades de Chenalhó y muchos de ellos han abandonado sus comunidades y son desplazados en algunos campamentos de Chenalhó. Le pedimos a los tres niveles de gobierno a que no permita a que los soldados entren en los campamentos de los desplazados, como Tsajal Ch’en, Acteal Abejas, Acteal base, majomut, tzajal ukúm, Yabteclum y cabecera Chenalhó porque muchos hombres, mujeres niños e niñas y más a las mujeres embarazadas tienen miedo y corren riesgo al ver las armas.
Si los soldados entran a catear personas en las casas están violando la ley de la seguridad nacional, además es una violación de los derechos humanos. Hoy Exigimos al presidente de la republica al Lic. Andrés Manuel López obrador a que no permita acceso a soldados en los campamentos por la paz.
ATENTAMENTE
La mesa directiva de la organización sociedad civil de las abejas de Acteal
La estrategia de militarización de los territorios de Chenalhó y Pantelhó implementada por el Estado mexicano pone en riesgo la libertad e integridad personal, garantías judiciales y el libre tránsito de la población tsotsil y tseltal de Los Altos de Chiapas, además, profundiza el miedo y el terror de las personas que se encuentran en situación de desplazamiento forzado interno a raíz de la violencia generalizada causada por el crimen organizado. Estas acciones se enmarcan en la continuidad de la estrategia de seguridad que confronta a los grupos armados criminales, la cual ha dejado sistemáticas violaciones a los derechos humanos en México. Hacemos un llamado al gobierno federal para que las fuerzas armadas respeten y garanticen los derechos humanos de la población de la región.
En portada: Misión de observación visitó tres albergues y contabilizó mas de 3 mil desplazados por la violencia del crimen en Pantelhó y Chenalhó. Foto del CDH Frayba
Más de tres mil personas, en su mayoría mujeres, ancian@s y niñ@s se encuentran en situación de desplazamiento forzado tras la continuación de sucesos violentos en el municipio de Pantelhó y los límites de Chenalhó, en la región Altos de Chiapas.
Así lo informaron organizaciones defensoras de derechos humanos, quienes realizaron una misión de observación el pasado sábado (10). Según registraron, las familias desplazadas se encuentran entre los municipios vecinos de Chenalhó, San Cristóbal de Las Casas y San Juan Cancuc.
De acuerdo a los testimonios recogidos por organismos de la sociedad civil, nacionales e internacionales, las víctimas del desplazamiento enfatizan tener miedo y preocupación por sus vidas y las de sus familiares, pues “el hecho de haberse visto forzadas a salir de sus casas no elimina el riesgo al que se encuentran expuestas, pues temen ser perseguidas y atacadas por sus agresores que siguen presentes y operando en la región”.
Las organizaciones enfatizan también la falta de actuación del Estado ante la contingencia, pues no ha instalado suficientes albergues ni tampoco ha implementado un mecanismo de atención integral a desplazad@s, puesto que ha sido la sociedad civil, el pueblo creyente y las iglesias, quienes han reaccionado para atender la grave crisis humanitaria.
“Cabe destacar que dentro de las víctimas de desplazamiento se encuentran personas defensoras de derechos humanos como la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal quienes han sufrido amenazas constantes por su labor a favor de la paz y la no violencia”, enfatizan las organizaciones que visitaron la región.
Según la comunicación, preocupa el alto riesgo de inseguridad alimentaria para las familias desplazadas. Tanto porque dependen totalmente de la ayuda externa para su alimentación, como por el abandono de sus cultivos de milpa, frijolar, traspatios y cafetales, los cuales de no atenderse representarían la pérdida de la producción de granos básicos para la alimentación de al menos, un año.
Esta situación agrava aún más la crisis alimentaria imperante desde la pandemia del COVID-19.
“Preocupa el aislamiento en el que se encuentran estos campamentos ya que la falta de señal telefónica aumenta su situación de riesgo frente a una probable agresión”, denuncian las organizaciones defensoras.
Por lo mismo, hacen un llamado urgente para garantizar las necesidades básicas de alimentos, sobre todo: maíz, frijol, arroz, chayotes, papas, sal; así como de productos de higiene: jabón, toallas femeninas, pañales, etc., para sostener a las familias, así como el abastecimiento de leña para la cocción de alimentos en los campamentos de desplazados.
Durante su visita, las organizaciones atestiguaron que las principales enfermedades en los campamentos son casos de diarreas, deshidratación aguda, enfermedades respiratorias y fiebres, lo cual pone en particular riesgo a menores de cinco años.
También identificaron afectaciones a la salud mental de la población, tales como tristeza y ansiedad.
“Las condiciones actuales de hacinamiento y falta de privacidad representan un riesgo para la salud física y mental, para la violencia de género y para la aparición de casos de COVID-19”, sintetiza el documento difundido este jueves (15).
Autoridades locales exigen renuncia de alcaldesa y presidente electo
El mismo sábado (10), mediante reunión entre autoridades locales y representantes de 66 de las 85 comunidades que integran el municipio de Pantelhó, habitantes exigieron la renuncia de la presidenta Dayli Wendy Lorena López Gochez, así como también del presidente electo, su esposo, Raquel Trujillo Morales, por encabezar a los grupos delictivos que operan en la región.
En la reunión, agentes municipales, comisariados ejidales y representantes religiosos desmintieron la versión difundida por Trujillo Morales, quien en entrevista aseguró mantener el respaldo de las 85 comunidades.
“Es totalmente falso que están formando grupos paramilitares y que están encabezados por el padre Marcelo Pérez Pérez, y por personas de la comunidad San José Terceros, ya que no existe tal grupo”, enfatizaron también sobre la criminalización de parte del alcalde electo contra el párroco, quien es conocido entre la población por denunciar las actividades criminales en los Altos de Chiapas.
El comunicado, firmado por las autoridades rurales municipales reunidas en la comunidad San José Tercero, enfatiza su preocupación por “el crimen organizado que ‘SÍ’ está encabezado por Austreberto Herrera Abarca”, a quien señalan como responsable de la violencia, junto a la presidenta actual, el presidente electo y bajo la protección del PRD, sus dirigentes y diputados.
Actividades del crimen organizado orillaron a la creación de autodefensas. Foto- Cuartoscuro
Por último, aclararon que sí es verdad el surgimiento de “Autodefenzas del Pueblo de Pantelhó ante la presencia del crimen organizado y por la ausencia total del gobierno federal y estatal”.
Por su parte, la misión de observación que visitó la región enfatiza que la principal razón que ha impedido la paz dentro de las comunidades es la presencia de grupos criminales que buscan el control del territorio.
“Aunado a ello se encuentra la violencia estructural que se vive en el Estado de Chiapas, que ha llevado a los pueblos a generar procesos organizativos que tienen el objetivo de hacer frente al contexto de injusticia histórica”, señala el documento.
Por lo menos de marzo de 2021 al 05 de julio se han registrado 12 personas asesinadas (entre ellas un niño y la ejecución de Simón Pedro Pérez López), una persona desaparecida y una mujer y un niño herido con arma de fuego. De acuerdo a las organizaciones defensoras de derechos humanos, “estos hechos han sido perpetrados por un grupo criminal de Pantelhó vinculado a funcionarios públicos municipales”.
Cabe señalar que después de nueve días del asesinato de Simón Pedro Pérez López, la Fiscalía General del Estado de Chiapas dio a conocer la tarde de este miércoles (14) la captura de Hugo Rolando “N”, presunto responsable por el asesinato, quien fue trasladado a la capital para determinar su situación jurídica.
Mientras, aún con la presencia de efectivos policiacos y militares, continúa el desplazamiento forzado de familias enteras, debido al temor de más enfrentamientos violentos.