Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
Letter of Solidarity and Support for Zapatista Resistance and Autonomy
January 2019
We, intellectuals, academics, artists, activists and others in solidarity, as well as organizations, associations and collectives from across the world, express our solidarity with the Zapatista Army of National Liberation (EZLN) in this critical moment in its history, and condemn the ongoing campaign of disinformation, lies, and slander directed against the Zapatistas.
For us, and for many others around the world, the Zapatista struggle is a key referent for resistance, dignity, integrity and political creativity. 25 years ago, the cry of Ya Basta! was a historically transcendent event and one of the first categorical rejections of neoliberal globalization at a planetary scale, because it opened the way toward the critique and refusal of a model that at that time seemed unquestionable. It was and continues to be an expression of the legitimate struggle of indigenous peoples against the domination and contempt they have suffered for centuries and for their rights to autonomy. The self-government that the Zapatistas have put into practice with the Juntas de Buen Gobierno(Good Government Councils) in the 5 Caracoles is an example of radical democracy that inspires people and should be studied in social science departments around the world. For us, the Zapatista construction of autonomy represents the persistent and honest search for an alternative and emancipatory model crucial for a humanity facing the challenges of a world that is rapidly sinking into a deepening economic, social, political, ecological, and human crisis.
We therefore express our concern for the Zapatista communities and many other indigenous peoples in Mexico whose territories are being attacked by mining, tourism, agribusiness, and large infrastructure projects, etc., as recently denounced by the National Indigenous Congress (CNI) and the Indigenous Governing Council (CIG) of Mexico. At this very moment, the new Mexican administration is imposing a series of large-scale development projects — including the Trans-isthmus Corridor, a one million hectare commercial tree planting project, and the so-called “Mayan Train”– that Subcomandante Moisés, EZLN spokesperson, recently denounced as a humiliation and provocation that would have very serious impacts on the territories of the Mayan peoples of southeastern Mexican.
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
2018 estuvo marcado por dos intentos por parte del EZLN y las comunidades indígenas en resistencia. Estas iniciativas pueden ser vistas como la práctica de la resistencia y de la rebeldía.
Creación del CIG y candidatura independiente
El eje de la resistencia consistió en la formación del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) que busca amplificar el ejemplo del gobierno propio de las comunidades indígenas en varias geografías de México. El Concejo tuvo como principal expresión la campaña de denuncia encabezada por su vocera María de Jesús Patricio, Marichuy. De acuerdo con las palabras dadas de conocer en los primeros meses del año, la participación del CIG, Marichuy y sus aliad@s en el proceso electoral de 2018, tuvo como principal objetivo volver al colocar en el debate nacional la guerra de exterminio contra los pueblos originarios.
La experiencia se saldó con la recolección de 281,955 firmas de apoyo para pedir el registro de la compañera como candidata presidencial independiente. En marzo de 2018, al presentar los resultados de la campaña, el CIG, el EZLN, el Congreso Nacional Indígena (CNI) y la Asociación “Llegó la hora del florecimiento de los pueblos”, afirmaron: “Nuestro caminar sigue. Y la diferencia fundamental con las etapas anteriores es que ahora somos más pueblos originarios caminando juntos, y, LO MÁS IMPORTANTE, ahora somos más personas, grupos, colectivos y organizaciones orientadas a buscar en nosotr@s mism@s las soluciones que, lo sabemos, no vendrán nunca de arriba”.
El balance de esta iniciativa es contrastado dado que si bien se logró colocar la situación de los pueblos originarios en el debate público, la campaña no logró alcanzar un apoyo que parecía factible, a la luz de otras iniciativas impulsadas por el EZLN y sus aliados. Acaso la limitada respuesta a la campaña de firmas tuvo que ver con el ingreso del movimiento indígena en el espacio de la política institucional, incursión que tuvo muchas lecturas desfavorables, desde quienes vieron en ella un intento por restarle votos a López Obrador hasta quienes rechazaron la participación del zapatismo en las elecciones.
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
El próximo 11 y 12 de febrero de 2019, la Asamblea Nacional de Usuarios de Energía Eléctrica (ANUEE) de Chiapas celebra su segundo aniversario en territorio zoque, en la Colonia Nuevo Esquipulas Guayabal, municipio de Rayón.
La resistencia contra las altas tarifas de la energía eléctrica confluye con la lucha del pueblo zoque contra los proyectos extractivos en su territorio. Se trata de una lucha organizada que viene cobrando fuerza en años recientes.
En Nuevo Esquipulas Guayabal, entrevistamos a Román Díaz Gómez, uno de los organizadores del evento, quien explica la historia de la ANUEE y del Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y el Territorio (ZODEVITE), así como la lucha contra la minería, las hidroeléctricas, los hidrocarburos y la delincuencia organizada.
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
Por Xochitl Leyva Solano
Cómo y quiénes en medio de las guerras “ponen el cuerpo”; cómo esto se ha dado bajo el faro zapatista y el caminar de este movimiento junto con mujeres y jóvenes de las resistencias, con activistas alter y anti y con feministas comunitarias, post y decoloniales, de diversas partes del planeta Tierra, llegadxs a Chiapas –entre 1994 y 2018– atraídxs por dicho faro. Hago esta reflexión con motivo de los 25 años de la rebelión zapatista y a la luz del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, convocado por las mujeres zapatistas y realizado en su territorio autónomo en marzo de 2018. Escarbo en nuestra memoria colectiva, voy en espiral, tejo parte de nuestras experiencias organizativas que no paran, ya que seguimos buscando colectivamente la mejor manera de construir alternativas más allá del Estado-nación, del (hetero) patriarcado, de la democracia representativa y de la modernidad/colonialidad. Búsqueda que nunca se hubiera dado de no ser por el levantamiento zapatista y lo que en estos 25 años han construido: la autonomía zapatista de facto y sin permiso que ha servido de faro, literalmente, en los 5 continentes y a las luchas anti capitalistas y anti patriarcales del mundo.
Vale aclarar que cuando hablamos de lo que hemos caminado nosotrxs podríamos dar una idea equivocada, hacer pensar que ya hemos avanzado mucho, cuando en verdad son más bien las mujeres, lxs jóvenes, lxs niñxs, lxs mayorxs y los hombres de los pueblos indígenas, negros, campesinos en resistencia quienes nos llevan años luz en la creación de formas organizativas alternas; para muestra un botón: el EZLN, el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG). Ellxs y muchxs otrxs que aquí no menciono son quienes han puesto y continúan poniendo el cuerpo y lxs muertxs al enfrentarse, encarnadamente y a lo largo del Abya Yala, a las múltiples cabezas de lo que lxs zapatistas llaman “la Hidra Capitalista”; y también algunas feministas: la ofensiva globalizadora del capital expresada como guerra contra las mujeres, producto del daño cognitivo milenario (patriarcado).
Treinta y un años han pasado desde mi llegada, por primera vez, a la selva Lacandona en aquel diciembre de 1987. Llegué respondiendo a un llamado de los campesinos habitantes de esa zona. Ellos preparaban clandestinamente el movimiento armado, pero en su dimensión pública convocaron a universitarixs para trabajar en el programa de desarrollo integral que estaban coordinando. Nos recibió un grupo de delegados, todos concentrados en el corazón de la Lacandona, en el ejido Guanal. Fue impresionante ver desde la avioneta reunidos a 250 delegados, 250 cuerpos de hombres tseltales, tsotsiles, choles y tojolabales representantes de 117 ejidos y 24 rancherías localizadas en un territorio en el que tenían, ya desde entonces, gran control y un sofisticado modo de gobernarse a nivel regional. A pesar de ello no había ni una sola mujer en la concentración que nos recibió y tampoco ninguna tomó la palabra durante la asamblea, aunque sí estaban presentes como parte fundamental de la comisión encargada de cocinar para todxs. Cruzamos miradas en la cocina pero no palabras, no porque ellas no hablaran español ni nosotras tseltal, sino más bien porque entonces la política era concebida y vivida como un asunto de hombres, entre hombres, para el bien común llamado “el comón”.
Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. Marzo 2018 (Radio Zapatista/La Tinta/SubVersiones)
Por lo que me tocó vivir –entre diciembre de 1987 y diciembre de 1993– dentro de esa subregión de la selva, podría decir que entonces las mujeres adquirían diferenciadamente cierta voz en la casa y/o en la comunidad de acuerdo a su edad, su cargo, su situación económica y a la posición de su esposo en la estructura política y religiosa comunitaria. Tenían algo que podríamos llamar una voz delegada por los hombres de la comunidad. Hoy, en cambio, han construido, desde la resistencia zapatista, una potencia propia, un poder propio, dentro de un poder autónomo. Las mujeres, anteriormente, no tenían una mirada colectiva antisistémica –tampoco nosotras– y mucho menos la capacidad colectiva para convocar, como lo hicieron en diciembre de 2017, a las mujeres del mundo para luchar contra el “sistema capitalista machista y patriarcal”.
Tuvieron que pasar tres décadas, en las que se dio la emergencia del movimiento continental contra el V Centenario del “Descubrimiento de América”, en que el EZLN salió de su clandestinidad, en que levantaron la voz las insurgentas, milicianas y mujeres bases de apoyo zapatista haciendo carne y cotidianidad la Ley Revolucionaria de Mujeres. Tuvieron que pasar décadas en que emergieron y se fortalecieron por todo el continente los movimientos de mujeres indígenas y negras, floreció la autonomía zapatista en medio de la guerra contrainsurgente, de la guerra contra el narcotráfico y de lo que lxs zapatistas llamaron muy tempranamente “la guerra de exterminio contra los pueblos”.
Todo eso y más tuvo que suceder para que ese 8 de marzo de 2018 viéramos y viviéramos en la misma selva Lacandona, pero ahora en el Caracol de Morelia, un despliegue impresionante de 2000 mujeres zapatistas tseltales, tsotsiles, choles, tojolabales y mestizas provenientes de los cinco Caracoles. Ellas fueron nombradas para recibir y convivir con las miles de mujeres del mundo quienes respondieron a la convocatoria del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan. La convocatoria decía textualmente:
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
Amanecer en La Realidad, Chiapas, México. Selva Maya. Foto: Radio Zapatista.
Eugenia Gutiérrez, Colectivo RZ.
México, enero de 2019.
No es sólo porque esta democracia fallida no divisa rumbo. No es nada más porque su instrumentación y su funcionamiento estarían en manos de un equipo político ineficiente, sin ideas propias, sin voz, dedicado a cumplir los caprichos de un patriarca. Si nuestra oposición se fundamentara en eso estaríamos coincidiendo en argumentos con una franja social muy amplia que anhela liderazgos y patrones, siempre que éstos le garanticen tener la habilidad para atajar timones con firmeza, sin importar su sello neoliberal y capitalista o precisamente por eso. Para nuestra oposición a proyectos como el ferrocarril peninsular, el corredor transístmico y otras ambiciones de corte neoliberal existen otras razones. He aquí algunas.
Partial aereal view of the deployment, on 31 December 2018, of zapatista troops belonging to the 21st Infantry Division (the same one that, 25 years earlier, took the municipal seats of Altamirano, Oxchuc, Huixtán, Chanal, Ocosingo, Las Margaritas, and San Cristóbal de Las Casas, in the southeastern Mexican state of Chiapas — now reinforced with combattants from the 2nd and 3rd generation, zapatistas who were children or had not been born in 1994, and who grew in resistance and rebellion against the militarization, paramilitary atacks, and lies, slander and treason by the bad governments of the right or the progressive “left” and the “Marxist-Leninist” “revolutionary” “vanguards”). The material is a courtesy of the free, autonomous, independent, alternative media or whatever they’re called “Regeneración Radio” (https://www.regeneracionradio.org/); the edition showed was done by the Support Teams of the Sixth Commission of the EZLN. January 3, 2019. The EZLN thanks the compas from Regeneración Radio for sharing their communication work.
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
A principio de la década de los años sesenta del siglo XX, los movimientos revolucionarios y de liberación nacional en los llamados países del “Tercer Mundo” iba en ascenso gracias a la influencia que sobre éstos ejercía la recién triunfante Revolución Cubana–que, por cierto, hace una semana cumplió 60 años de resistencia y lucha antiimperialista– y al heroico combate que los milicianos del Partido Comunista de Indochinaofrecían al poderoso ejército imperialista norteamericano en Vietnam. Esta situación se convirtió en una realidad intolerable para la administración Kennedy que rápidamente se aprestó a crear y desarrollar un marco institucional adecuado para hacer frente a la revolución de los países subdesarrollados y dependientes.
Apenas recobrado del fracaso que le representó la frustrada invasión mercenaria a Cuba desde Bahía de Cochinos, el presidente estadounidense John F. Kennedy habló sobre la “guerra subliminal” y la imperiosa necesidad de tomar medidas contrainsurgentes,en su mensaje de mayo de 1961 dirigido al Congreso acerca de las “urgentes necesidades nacionales”. Éstas no eran otra cosa que el acuciante establecimiento de prácticas antiguerrilleras en el entrenamiento del ejército de Estados Unidos. El interés de Kennedy en la guerra de guerrillas y la contrainsurgencia –aspectos que se confundían en un tiempo en el que aún no se creaba la doctrina de Guerra de Baja Intensidad(GBI)– se centraba fundamentalmente en superar la rudimentaria doctrina antiguerrillera del Pentágono y sustituirla por una estrategia político militar capaz de sofocar una lucha revolucionaria en términos ideológicos.
Así, el 18 de enero de 1962, a través del memorándum 124 de Seguridad Nacional (NSAM-124[1]), daba inicio un amplio esfuerzo gubernamental contrainsurgente y se asignaba al recién creado Grupo Especial Contraisurgentela implementación de dicho esfuerzo. Al mando de este grupo se encontraba el general Maxwell D. Taylor, presidente de los jefes del Estado Mayor.
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
Sorry, this entry is only available in Español. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.
Los zapatistas de Chiapas acaban de celebrar los 25 años del levantamiento del 1o de enero de 1994. Un levantamiento armado que fue un ¡Ya basta! a cinco siglos de dominación colonial sufrida por los pueblos indígenas, a décadas de la “dictadura perfecta” del Partido Revolucionario Institucional y años de políticas neoliberales que culminaron con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entrado en vigor el mismo día; también venía a desmentir el supuesto “fin de la historia” proclamado por los apologistas del capitalismo omnipotente. Un levantamiento que, a través de múltiples peripecias abrió el espacio para construir una muy singular experiencia de autonomía política, con la declaración de treinta municipios autónomos a partir de diciembre de 1994 y, con más fuerza aún, a partir de agosto de 2003, con la formación de cinco Juntas de buen gobierno. En este marco, los y las zapatistas han creado sus propias instancias de auto-gobierno y de justicia; sostienen su propio sistema de salud y de educación; revitalizan prácticas productivas basadas en la posesión colectiva de la tierra y en nuevas modalidades de trabajo colectivo para sostener materialmente la autonomía. Para ellos, la autonomía es la afirmación de sus formas de vida propias, arraigadas en la existencia comunitaria y el rechazo a las determinaciones capitalistas que las destruyen; al mismo tiempo, es la experimentación de un auto-gobierno popular que va construyéndose por fuera de las instituciones del Estado mexicano. Dicha experiencia se va dando en una escala geográfica significativa (cerca de la mitad del estado de Chiapas) y además persiste, sin dejar de transformarse, desde hace un cuarto de siglo.
Por estas razones, la autonomía zapatista es una estrella que brilla muy alto en el cielo de las esperanzas y aspiraciones de quienes no se resignan a la devastación provocada en todo el mundo por la hidra capitalista (añadiendo que se trata de una estrella que podemos tocar con la mano y el corazón, y además que es posible encontrarse son sus habitantes…). Por eso, todos los y las que hicieron el largo camino hasta el caracol[1]de La Realidad, en la Selva lacandona, para el 25 aniversario del atrevido alzamiento, se preparaban para compartir la alegría de que esta experiencia rebelde haya superado muchos obstáculos, ademas de resistir el inevitable desgaste del tiempo y seguir demostrando hasta hoy su innegable creatividad. Al respecto, basta recordar la intensa serie de iniciativas de los últimos seis años, en particular con la Escuelita zapatista, el Festival mundial de las rebeldías y las resistencias, el seminario internacional “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista”, los encuentros del CompArte por la Humanidad, los de las ConCiencias por la Humanidad y, recientemente, el impactante festival de cine Puy ta kuxlejaltik, sin hablar de la iniciativa llevada a cabo conjuntamente con el Congreso Nacional Indígena para formar un Consejo Indígena de Gobierno a nivel nacional y presentar a “Marichuy” como candidata independiente en las pasadas elecciones presidenciales.