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¿Escucharnos para sentirnos? – Día 8, Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”

En el octavo día de conversatorio en el CIDECI predominó la escucha, su arte, su fuerza, su urgente necesidad. Una escucha que también llega mirando, o en silencio, o soñando incluso. La mañana comenzó con la presentación del documental Ayotzinapa, el paso de la tortuga, dirigido por Enrique García Meza y coproducido por Bertha Navarro y Guillermo del Toro, entre otros, y donde los jóvenes de Ayotzinapa y sus familiares hablan de sus más íntimos dolores tras lo ocurrido en Iguala en septiembre de 2014.  Al final, Bertha Navarro describió el documental como “nuestra aportación para la reflexión”, como una entrega de las voces de los jóvenes estudiantes normalistas “tan llenos de luz” que nos ayuda a “conocernos más entre nosotros”.

Tres integrantes de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, A.C., presentaron de manera muy sentida los resultados de su informe “Yo sólo quería que amaneciera. Impactos psicosociales del Caso Ayotzinapa”, publicado en septiembre de 2017 por un grupo muy amplio. Ximena Antillón Najlis, Mariana Mora Bayo y Edith Escareño Granados partieron de lo más íntimo para explicar lo que vivieron en la recopilación de dolores y rabias de estudiantes y familiares de la Normal Rural de Ayotzinapa. Narraron lo que viven las niñas y las niños en el entorno de las desapariciones de decenas de muchachos y los esfuerzos de sus familias por construir normalidad. La profundidad de sus palabras nos deja marcas.

Mauricio González González y John Gibler describieron a detalle sus trabajos de escucha de los dolores de Ayotzinapa, de todos los hechos que han documentado. Mauricio se acercó desde la antropología y la psicología, John describió su trabajo periodístico Una historia oral de la infamia. Los ataques contra los normalistas de Ayotzinapa (2016). El periodismo, la antropología, la medicina, la psicología tratando de explicar la barbarie. El Sup Galeano cerró la sesión matutina pensando si todas estas “historias que estremecen”, esos relatos que nos agarran “el corazón”, ese “dolor alargado” que, como planteó Mauricio, flota “en el aire”, pueden volverse rabia organizada, una especie de “dolor confederado” donde “lo otro” sea una fortaleza y no una debilidad.

La sesión vespertina abrió con cine entrelazado a Juan Rulfo, sus Cien años y un corto cinematográfico basado en un cuento suyo. El despojo (1960), dirigido por Antonio Reynoso y con fotografía de Rafael Corkidi, quizá pensado para reflejar la flexibilidad del tiempo, se volvió atemporal en el auditorio del CIDECI-Unitierra. Juan Carlos Rulfo, hijo del escritor y cineasta, preguntándose qué hacer con todos estos relatos, dónde ponerlos.  Abraham Cruzvillegas y Gabriela Jáuregui ensamblando sus voces y sus vidas para tejer en arte cualquier dolor. Enrique Serna historiando las décadas recientes con sencillez y erudición. Juan Villoro insistiendo en la escucha y leyéndonos un cuento futurista pero no ciencia-ficción, un cuento que nos evoca “el efecto que puede tener la voz del otro”, así sea “La voz del enemigo”. La Comisión Sexta cerrando la sesión con otro ensamble. Defensa Zapatista y la pequeña Esperanza enmarcando al Sup Galeano en su lectura del sueño de Ixmucané, la que no descansa, la que viene de la montaña. Ya con el día siendo noche, la escucha terminando con la lógica indescriptible de un sueño, acaso rulfiana, retratando la flexibilidad del tiempo.

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¿Y cómo hablamos la verdad? – Día 7, Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”

¿Y en este México de gritos y silencios, cómo hablamos la verdad?
Día 7, Conversatorio
“Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”

Mañana y tarde del sábado 21 de abril, séptima jornada del conversatorio convocado por el zapatismo, día de muchas palabras, de dos sesiones, mañana y tarde. Para reportarnos cómo anda el corazón, llegan a la Universidad de la Tierra Daniela Rea, Marcela Turati, Javier Risco, Emilio Lezama y Luis Hernández Navarro, cinco periodistas que abren el día. Para cerrarlo, hablan la vocera del Concejo Indígena de Gobierno Marichuy, Carlos González del Congreso Nacional Indígena y cuatro integrantes de la asociación civil Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos: Mardonio Carballo, Juan Carlos Rulfo, Juan Villoro y Pablo González Casanova, a quien a partir de hoy, y por los méritos de su trabajo, se le encomienda más trabajo: ser parte del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (CCRI-CG EZLN).

“El rumor florece en los colapsos”, afirma Carlos Taibo en voz del Sup Galeano. Pero no queremos colapsar. ¿Qué papel juegan entonces los medios de comunicación? ¿Cómo pueden alejarnos de la mentira fácil? ¿Cómo no ser “amplificadores de rumores”? ¿Cómo transmitir información veraz?

Desde la Red de Periodistas de a Pie, Daniela Rea y Marcela Turati sueltan de golpe toda la lista de emociones que invaden a cualquier periodista veraz que ande quebrándose el alma por narrar los gritos y los silencios que habitan nuestro México. Daniela Rea, para quien “el corazón está terco”, nos acalambra la conciencia con sus historias de reportera desde el fondo de un dolor que es “dignidad, resistencia, trabajo, justicia”, historias de personas que ya no temen porque “ya no es posible que les quepa más miedo en el cuerpo”. Marcela Turati, “una persona normal” a quien se le “atravesó” la guerra, se confiesa a veces “despalabrada” de tanto andar “hurgando en fosas” clandestinas, de tanto ver “muertos en vida”, “campos de exterminio” y “32 mil” personas desaparecidas “disputando el espacio” que el periodismo comprometido lucha por darles. Marcela plantea el dilema de cómo “mantener viva la indignación”, pero una indignación que mueva y no que paralice. Nos habla de la importancia de proteger la vida de periodistas, porque “donde no hay periodistas está ganando la muerte”.

Javier Risco cuenta con espacios en radio y televisión comerciales en los que habla con políticos cada día. Dice que trata de incomodarlos y que, desde “su trinchera”, vio la campaña de recolección de apoyos de Marichuy Patricio Martínez como un “necesario oasis de dignidad”. Emilio Lezama, quien se estrenara en el periodismo a los trece años narrando la marcha zapatista del Color de la Tierra (que llegó a la Ciudad de México en 2001), pregunta “¿qué México queremos?” y, yendo más allá, “¿qué modelo de mundo queremos?”. Para narrar la realidad actual, Emilio recurre a una metáfora, la de los palacios de cristal que, como espacios domesticados, buscan contener el mundo. Ganadores, dentro; perdedores, fuera. Pero hay “un presente adyacente”, nos dice, por lo que debemos imaginar otros Méxicos. Luis Hernández Navarro describe a detalle la basura que hay en toda campaña electoral. La que vivimos ahora no es distinta. Aquí “no está en juego una verdadera reforma del estado” sino su recomposición. No está en disputa el desmantelamiento del modelo de desarrollo neoliberal sino “su gestión”. Se menciona a periodistas autoexiladxs, amenazadxs, asesinadxs, a Miroslava Breach, a Javiér Valdés, a muchxs más. El Sup Galeano abunda sobre el riesgo que implica ser periodista en México, pues también se es “una víctima potencial” que puede convertirse en parte de la noticia terrible que narraba. Todo eso por la mañana.

Por la tarde, una sesión transformadora de la relación que ha tenido el EZLN con la sociedad civil organizada desde hace 24 años. Marichuy comienza agradeciendo a la Sexta nacional e internacional, a las redes de apoyo, a las organizaciones, a la asociación civil Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos y a todxs aquellxs que de manera inividual apoyaron el proceso de recolección de firmas. Carlos González describe las etapas que ha vivido el CNI. La primera, desde su fundación en 1996 hasta abril del 2001, cuando se aprobó en el Congreso mexicano un dictamen que contravenía los Acuerdos de San Andrés. La segunda, el impulso de la autonomía por la vía de los hechos, con la adhesión colectiva a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (en 2006) y una larga etapa de represión y dificultades. La tercera, la de ahora con el recorrido de la vocera María de Jesús Patricio, cuando el CNI se posiciona de otra forma en su momento más grave, para quedar en una posición de lucha distinta, mucho más sólida.

Mardonio Carballo se va a las raíces, pues “nadie puede hablar de la flor, del fruto, si no habla de la raíz”. Luego explica que “no hay mejor memoria que la de la tierra”, mientras nos habla de las lenguas como flores. Juan Carlos Rulfo informa que, tras más de 20 años de zapatismo, él “sigue buscando historias” y preguntándose “¿cuántas historias hay que contar?” Juan Villoro celebra que seamos “más conversacionales” y se extiende con recuerdos y anécdotas de la Convención Nacional Democrática (de 1994), la propuesta fallida de fundar una biblioteca “Rosario Castellanos”, en la que, frente a “Francisco Villa”, no se abrió camino ese nombre de mujer. Nos habla de lo que fue la apuesta por la consecución de firmas de apoyo para el CIG, construcción de una esperanza que “pasa por los otros”, los desconocidos y lejanos. Nos invita a construir una “comunalidad futura”, a sabiendas de que “las voces comunes son voces que tejen”.

Al principio de la tarde había hablado muy brevemente Pablo González Casanova, sólo para mencionar que “el proyecto que nació en estas tierras es un proyecto universal”, y para agradecer haber vivido en su tiempo de vida este proyecto. Al principio de la noche, cuando parecía haber terminado la conversación, el Sup Moisés toma el micrófono para explicar “cómo se llega a la dirección política del EZLN”. Pues con trabajo. Se le da trabajo a una persona, se le observa y, si trabaja bien, se le premia con “más trabajo”. Entonces habla el Comandante Tacho “a nombre de las bases de apoyo” zapatistas. Celebra que don Pablo González Casanova haya pasado su cumpleaños 96 trabajando en un evento de recopilación de apoyos para Marichuy. Nos dice que, desde que comenzaron esta lucha, en “el apunte tenían” que “un día tenían que luchar” con todas y todos, que “ya estaba previsto que un día nos íbamos a encontrar”, aunque no sabían cuándo ni cómo. Ahora ya saben: “Hemos visto a un compañero que no se ha cansado”, que “no se ha rendido”, que “no se ha vendido, no ha claudicado”. Se refieren a él cariñosamente como Pablo Contreras y le informan: su regalo será más trabajo, pues “va a integrar este gran equipo CCRI-CGEZLN”. Todxs lxs representantes de ese gran equipo desfilan entonces por el templete del CIDECI-Unitierra para abrazar a don Pablo González Casanova, nuevo integrante del CCRI.

Al comenzar el día, cinco periodistas se preguntaban qué vale la pena contar en esta zona de gritos o de silencios, qué palabras usar para hablar con verdad, para romper con la inercia de los crímenes impunes donde las familias agraviadas sienten que hablan “desde abajo del mar”. Al comenzar la noche, la tormenta nos ofrece unos segundos de respiro para mirarla desde encima de las nubes porque, en esa “niebla de la guerra” que describió tan claramente Marcela Turati, hoy se nos atravesó el zapatismo.

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Foto de portada: Isaac Guzmán / Tragameluz

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Exposición “Ausencias y presencias : Mujeres desaparecidas, mujeres en dignidad rebelde” – fotografías de Maya Goded y Graciela Iturbide

Durante el Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?” (15 a 25 de abril de 2018), se exhibe, en el Cideci/Universidad de la Tierra Chiapas, la exposición “Ausencias y presencias : Mujeres desaparecidas, mujeres en dignidad rebelde”, fotografías de Maya Goded y Graciela Iturbide. Compartimos aquí las imágenes de la exposición.

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¿Y entonces, quiénes? – Día 5, Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”

En su segundo turno a la palabra, la joven concejal tsotsil Lupita Vázquez inició el recuento de su experiencia de los últimos meses con una aparente contradicción que suena a ejemplo de las avenidas hacia la libertad evocadas por Paul Theroux al conocer hace unos días el caracol de Oventik: “He aprendido mucho y al mismo tiempo no he aprendido nada”. Jaime Martínez Luna señaló que nunca entendió la propuesta pero le había dado gusto darle su firma a Marichuy y, poco antes que ambos, Fernanda Navarro compartió su incredulidad para explicarse por qué no se había logrado entender en todos los rincones de este país tan herido una propuesta tan inédita e incluso más fuerte que el “Ya basta” de 1994, aunque adelantó que quizás ahora, sin el maldito reloj del INE, es cuando realmente ella arrancará. Y la Comisión Sexta del EZLN, en voz del SubGaleano aportó dos guías decisivas a la valoración colectiva de esta tarde: en los comunicados del CIG y el CNI sobre la propuesta nunca se alojaron meses sino décadas y, a diferencia de 1994, esta vez la convocatoria a hacer frente a la guerra no es excluyente sino incluyente.

Esta tarde, las dudas sobre la posibilidad de ganar el partido quizás se volvieron miradas, pensamientos y preguntas sobre el campo de juego y sobre quiénes han desdeñado o temido no ya firmar sino entrarle al partido. Por ejemplo, Lupita contó que a los concejales solían pedirles carreteras o preguntarles si las comunidades podían formar parte del CNI aunque recibieran apoyo económico del gobierno; Jaime Martínez Luna contó que suele preguntarse a cada rato si en Oaxaca realmente mandan las más de 8 mil asambleas comunitarias y los 417 municipios libres o en realidad lo hace el gobernador en turno; y la abogada Erika Bárcenas, que con el colectivo Emancipaciones ha protegido y acompañado el proceso autonómico de Cherán los últimos siete años, indicó que el Estado no es un ente monolítico sino fraccionado e incoherente al que se le pueden hallar –en su caso desde el Derecho– suturas y oportunidades para la transformación social.

Para no perderse en ese piso hoy tan rojizo y minado, Jaime Luna explicó con su voz de pie, con rabia y con coraje, que necesitamos ratificar, reconocer y respetar lo que somos: seres comunales –¡y no individuos!– a quienes nos han roto y oscurecido; y Lupita indicó que algo a lo que le tenían mucho miedo era a caer en el juego de los partidos políticos, a decir “yo mando” o “yo soy tu ejemplo”. Aquí, el punto de encuentro con Jaime (mantenernos juntxs trabajando-en-movimiento por la reciprocidad) fue sorprendente: la lucha es, había dicho Lupita, “(…) para que nadie sea más ni nadie sea menos. Todos somos iguales. Que nadie sea superior ni esté por encima de nadie (…) No lograrán exterminarnos mientras tengamos fe en nosotros mismos y trabajemos y resistamos (…)”.

Más tarde, para cerrar la jornada del 19 de abril que había iniciado con un violento desalojo de profesores en San Cristóbal (desalojo tras el cual varios niños de primaria y preescolar sufrieron daños por los gases lacrimógenos) y con la denuncia de la desaparición forzada del concejal Catarino Aguilar Márquez y el comunero Noé Aguilar Rojas en Azqueltán, Jalisco, a manos de un grupo armado, con la convocatoria abierta al partido decisivo de la supervivencia como marco de fondo, el EZLN en voz del SubGaleano trajo a cuenta una larga cita que no es del Che sino de Al Pacino, Oliver Stone o alguien más. Con ella los zapatistas dijeron describir lo que es no sólo su vida sino la de cualquiera:

“Estamos en el fondo del infierno, podemos quedarnos ahí o podemos luchar para salir a la luz. Luchar por escalar cuesta arriba, pulgada por pulgada, una por una, uno aprende que la vida es eso… que la lucha es por esa pulgada, y esas pulgadas que necesitamos por escalar están por dónde quiera alrededor de nosotros. Están en cada minuto, en cada segundo. Aquí luchamos por cada una de esas pulgadas. Aquí nos hacemos pedazos a nosotros mismos ya los que nos rodean por esas pulgadas. Arañamos y nos aferramos con las uñas por esas pulgadas porque sabemos que cuando sumamos todas esas pulgadas eso es lo que hace la puta diferencia entre la vida y la muerte, y les digo que en cualquier lucha es quién esté dispuesto a morir por esa pulgada quién la va a conseguir. Y si estoy vivo es porque aún estoy dispuesto a luchar y morir por esa pulgada, porque eso es vivir, y o lo hacemos en colectivo o moriremos como individuos”

“Así nos tocó”, concluyó el SubGaleano.

“Y pues creo que es todo y tomé de más el tiempo porque luego cuando agarro confianza ya no paro, muchas gracias”, concluyó la jóven concejal tsotsil del CIG Lupita Vázquez, quién antes ya había adelantado: “Lo que nosotros queremos que siga es lo que todos queramos, no lo que los compas quieran ni lo que el Concejo Indígena quiera que siga ni lo que el CNI quiera que siga, sino el pueblo, ¿qué es lo que quiere que siga?”

¿Entonces quién se animará a jugar? ¿El pueblo tan evocado todos estos días, meses y décadas? ¿Lxs futurxs zapatistas? ¿Quiénes, pues?

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Exposición “Imágenes de la esperanza: El arte del cartel en la campaña de Marichuy”

Durante el Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?” (15 a 25 de abril de 2018), se exhibe, en el Cideci/Universidad de la Tierra Chiapas, la exposición “Imágenes de esperanza: El arte del cartel en la campaña de Marichuy”, con curaduría de Alejandro Magallanes. Compartimos aquí las imágenes de la exposición.

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¿Revolución? ¿Reforma? ¿Lucha por la Vida? – Día 3, Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”

CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, 17/Abril/18.- Hace unas semanas, en pleno Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan, las compañeras zapatistas de la época clandestina explicaban a las jóvenes zapatistas que su legado consistía en heredarles la posibilidad de vivir luchando. Esta tarde, los zapatistas volvieron a enfatizar que, más allá de los enredos entre el supuesto dilema “firmas u organización” y la gigantesca discusión del siglo pasado sobre “Reforma o Revolución”, la “categoría” contemporánea, la mera realidad y la mera urgencia de hoy es, literalmente, la lucha por la vida.

En el inicio del Conversatorio, al seguir abordando lo que lxs zapatistas llaman el “Efecto Marichuy” en el Encuentro de marzo en el caracol de Morelia, el Sup Galeano evocó que las compañeras zapatistas esperaban conocer a las mujeres de afuera porque, como en las ciudades las atacaban más, seguramente estarían mejor organizadas que ellas para poder estar vivas. Esta preocupación vital, que puede sonar a límite pero también puede ser potencia imaginativa y práctica, se trasladó al resto de la jornada cuando el EZLN, en voz del Sup Galeano, explicó que según su mirada el Capitalismo ha decidido no permitir más respiros (gobiernos progresistas) e intentará conquistar todo y destruirnos a todxs. Es por ello que la apuesta no es “Reforma ni Revolución, sino Supervivencia, es decir Resistencia y Rebeldía”. Allí él probable efecto Marichuy: las ganas de trabajar por la vida no sólo con la palabra, efecto que ojalá germine también no sólo dónde ya existe la tierra fértil de la organización autónoma.

Alicia Castellanos, Carlos Aguirre Rojas, Gilberto López y Rivas y Alejandro Grimson se sumaron a la marea de reflexión, teoría, historia política y esfuerzos comunes en América Latina. Por ejemplo, Alejandro explicó que vale la pena celebrar si se cambian las torturas militares por elecciones o se aumentan los salarios, los hospitales y las escuelas, pero recalcó que la lucha central es, sobre todo, “incrementar cualitativamente las autonomías de nuestros actores, donde tengamos la ambición de erosionar esos poderes inmensos que parecen inconmovibles y que sólo pueden ser movidos con fuerzas políticas y sobre todo culturales que apunten a cambiar el mundo cada día”; y Alicia Castellanos resaltó que se está consolidando en México una identidad política de apoyo a los pueblos originarios capaz de trasladar e inscribir sus palabras y formas de vida a nuevos oídos, artes, espacios públicos, redes de apoyo, colectividades e irrupciones políticas.

Si, como evocó Gilberto López y Rivas, es en la participación de lxs de abajo de donde proviene la esperanza real de cambiar el mundo, la tormenta añade a la utopía de siempre una variante en sus reglas del juego: para poder disentir o elegir opciones es necesario mantenerse primero con vida. A golpes de realidad, esta variante cada vez está haciendo más explícitos los cambios y las dificultades de imaginar, organizarse y hacer política en esos abajos señalados por Gilberto, quién además concluyó que, pese a todo, toca “darle duro, sin confusiones ni derrotismo; y el que quiera criticar, primero que trabaje”.

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Conversación entre lxs ponentes:

 

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¿Cumplimos o no cumplimos? – Día 2, Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”

Tras la incursión al espacio de la democracia electoral permitida y promovida por el sistema político institucional, ¿cumplimos o no cumplimos?, ¿terminamos en lo mismo o realmente hicimos otra cosa? Así la pregunta, la reflexión, la autocrítica, el verdadero examen y el espejo propuestos por el EZLN en voz del SubComandante Insurgente Galeano en el primer día de charlas del conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿Prohibido pensar?”. Con esta invitación ha iniciado este lunes 16 de abril en el CIDECI-UNITIERRA de San Cristóbal la valoración colectiva de la etapa en la cual el Concejo Indígena de Gobierno intentó contar con una vocera que participara como candidata en las elecciones presidenciales de este año. Algunas de las primeras respuestas compartidas fueron: “Faltará en la opinión pública el nos están matando”; “Se logró un importante avance pues se construyó, reinstaló y amplió un auténtico espacio político que abre el camino y el horizonte de los pueblos”; “Tal vez como experiencia estuvo buena, pero debemos cuidarnos de no repetirla”; “Sabemos muy bien que nuestros sueños no caben ni cabrán jamás en sus urnas, en cualquier tipo de urnas”; “Nosotros decimos que no legitimamos al sistema sino que lo desnudamos” o “La verdad, hicieron un desmadre”.

A la par de éstas y las próximas reflexiones sobre la recolección de firmas como pretexto para generar organización colectiva autónoma –el SubGaleano incluso declaró que ellos pensaron que a lo mucho se obtendrían 100,000 firmas y que de ellas quizás 10,000 personas entenderían la propuesta–, en el primer día de este nuevo “semillero” sobresalió lo que en su momento era la agenda secreta del zapatismo. Al contarnos el origen y el camino para preparar el Primer Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan, las compañeras de base y coordinadoras de los cinco caracoles zapatistas, así como Mercedes Olivera, Márgara Millán, Sylvia Marcos y María de Jesús Patricio Martínez, trazaron veredas sobre cómo pensar y hacer hoy, juntxs y desde abajo, una transformación radical, ese “caminar que va lento, de lo pequeño a lo mayor, se va apropiando del territorio, tiene reglas desde el trato hasta lo que se produce y lo que se consume, se burla del dinero, reencuentra el juego, el espacio de la fiesta, se niega a la victimización, distribuye y disemina el poder y es siempre atento al poder de las estructuras de género”.

Entonces, ¿valió la pena el reciente esfuerzo al que fuimos convocadxs? A decir de Marichuy, en el CIG-CNI querían promover el poder y la organización desde abajo. El recorrido fue con esa finalidad y les dio gusto encontrar organización en los lugares donde imperaban el dolor, el despojo, la criminalización y la división comunitaria impuesta por los partidos políticos. “Más que ir nosotros a decirles, aprendimos mucho. Y yo creo que eso nos va a servir mucho al CNI. El recorrido fue un primer paso de muchos que se avecinan. Vamos a seguirle porque hay mucho qué hacer. Sigue lo que sigue. No podemos pensar que ya no la hicimos, sino que tenemos que seguir fortaleciendo los trabajos que hacemos de por sí. Falta mucho por hacer”, sintetizó Marichuy. A las preguntas zapatistas de los últimos años –¿Valió la pena el esfuerzo? ¿El trabajo generó organización o no? ¿Somos más grandes en horizonte (que no en número) y en capacidad? ¿Cumplimos o no cumplimos?– Marichuy respondió “Cumplimos”, pero acaso el auditorio del CIDECI se inundó con la sensación de que quedaron y quedan pendientes muchas más respuestas en muchxs otrxs lugares.

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Radio Zapatista

Sigan bailando porque la lucha sigue – Arranca el Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?” con concierto musiquero

Ayer 15 de abril inició el Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?” con un festivo y combativo “concierto musiquero” en el Cideci/Universidad de la Tierra Chiapas. Los Originales de San Andrés abrieron el concierto a las 4:30 de la tarde, animando el baile… “preparando el zapato, la zapatilla y la chancla”, invitando al público a cantar y a bailar, y a la 1 de la madrugada cerró con un ensamble de todas las bandas zapatistas de los caracoles y con la cumbia de Marichuy. En un ambiente festivo, el público bailó y coreó las canciones, mientras se recordaban a los ausentes y se denunciaba el sistema de muerte. Varias rolas zapatistas se dedicaron al Maestro Galeano, asesinado en 2014, a las compañeras víctimas de feminicidio en Ciudad Juárez y otras geografías, a los 43 de Ayotzinapa. Celebrar, recordar, denunciar, resistir… La música y la palabra poética sembrando vida en tiempos de muerte. Presentamos aquí el registro fotográfico del Concierto, que da inicio al Conversatorio/Semillero, que en los próximos 9 días reúne pensadores dedicados a reflexionar sobre la tormenta que nos acomete y los siguientes pasos en la resistencia de la vida. Mirar, escuchar, decir… pensando.

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Regeneración Radio

Foto-reportaje: desplazamientos forzados provocan crisis humanitaria en los Altos de Chiapas

En el municipio de Aldama, región Altos de Chiapas se encuentran alrededor de 638 personas en situación de desplazamiento forzado desde el pasado 3 de marzo cuando un grupo armado del vecino ejido Manuel Utrilla, también conocido como Santa Marta en Chenalhó realizó disparos de arma de fuego de grueso calibre contra las casas, y escuelas en las comunidades de Koko’, Tabak y San Pedro Cotsilnam. Los conflicos agrarios se potencian en medio de una región en donde los paramilitares nunca fueron desarmados, además de ser amparados por el estado mexicano. Regeneración Radio realizó un recorrido por las comunidades afectadas y pudo constatar los disparos constantes y el riesgo a la vida de las personas que se encuentran bajo escases de alimento, en medio de las inclemencias del tiempo y del terror; esta es su historia.

 

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Radio Zapatista, Subversiones y La Tinta

Un bordado de lo que somos, hacemos y por qué luchamos

Dialogamos con algunas mujeres que asistieron al Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan que se realizó en Morelia, Chiapas, México entre el 8 y 10 de marzo del presente año. Mujeres provenientes de diversas luchas a las que les preguntamos: ¿quiénes somos?, ¿qué nos convocó a estar aquí?, ¿por qué luchamos las mujeres?, ¿cómo te sentiste en el encuentro? Aquí recogemos esas múltiples voces en un collage que entrelaza los sentires de “un chingo” de mujeres. Mujeres que se nombran, que luchan y que resisten  sin miedo.

Producción colaborativa de Radio Zapatista, Subversiones y La tinta

 

Somos y hacemos

Fuimos miles. Como no somos buenas para las matemáticas ni tampoco en eso de exagerar o contar multiplicando, con humildad arrojamos un tímido y poco certero número ante la pregunta ¿cuántas mujeres había? Entre 5 mil y 10 mil, dijimos. Luego, las zapatistas serían mucho más precisas que nosotras: “A saber cuántas mujeres que luchan llegamos en estos días, pero creemos que podemos estar de acuerdo en que somos un chingo”.

Fuimos venidas de diversos rincones del planeta. Hablantes de español, tzeltal, tzotzil, mapudungun, aymara, francés, italiano, inglés, tojolabal, portugués, zapoteco, entre tantas otras lenguas. Muchas latinoamericanas, venidas desde el sur de nuestro continente. Otras que cruzaron el charco y atravesaron tempestades. Miles desde los distintos estados de México. Algunas con larga experiencia en esto de “estar organizadas” y luchando. Otras autoconvocadas llegaron porque andaban viajando por allí, y se enteraron de un encuentro de mujeres y de unas luchadoras llamadas zapatistas que las invitaban a su territorio.

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Paula de Argentina, quien desde el Encuentro de Organizaciones propone la lucha para una vida libre y digna; Heydi que desde la música y la fotografía hace arte para resistir y para sanar desde Guatemala; Helena de Cuba que con su sonrisa nos invita a descolonizar nuestras caderas bailando y conectándonos con nuestras ancestras; Laura proveniente de pueblos originarios de México en lucha contra los megaproyectos mineros y eólicos, organizada como mujer campesina e indígena; Juana, Marta y Norma, que llegaron desde Ciudad Juárez, México, para denunciar el asesinato y desaparición de sus hijas; Rosemary de raíces yaki, apache y mexicana proveniente de la frontera con Estados Unidos, trabajadora agrícola; Vanesa y Sirsey que llevan adelante el activismo lésbico desde la Ciudad de México; Laura de Francia, que pinta mujeres desaparecidas y rastrea sus historias para sacarlas del anonimato.

Doña Herminia de Venustiano Carranza, delegada del Congreso Nacional Indígena, lucha en defensa de la tierra y el territorio desde hace muchos años y llegó junto con otras compañeras del Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas; asimismo, Guadalupe, Aurelia, María y Teresa, de Ejido Tila, luchan por la tierra y por ser escuchadas como indígenas. Carolina, del colectivo Bondi Fotográfico de Argentina; Susana del Movimiento por Unidad Latinoamericana y Cambio Social con una lucha sindical desde Argentina; Sylke y Ada Luisa de Nicaragua, jóvenes mujeres de la Asociación de Trabajadores del Campo que llegaron a aprender y compartir sus experiencias muy emocionadas por estar en territorio zapatista. Deolinda de Argentina que llega a participar como delegada del Movimiento Campesino de Santiago del Estero; Carol de Costa Rica que hace canciones y llega con otras amigas del Colectivo Mujeres Libres Riendo; Juliana de Brasil que platicó sobre los medios de comunicación libres y comunitarios y Jéssica de la Unión Nacional Campesina y Frente Revolucionario Mujeres de Lucha de Brasil.

Río, de la Ciudad de México, presentó Qué Vulvaridad, exposición fotográfica que muestra una diversidad inmensa de cuerpos, tantos como hay mujeres en el mundo; Xochiquetzal de Cuernavaca quien participó como académica y poeta del colectivo de mujeres Lunámbula; Reyna y Araceli, mujeres indígenas mazahuas del Estado de México; Laura de La Sandía Digital; Yasna, periodista y Dafne de Radio Placeres, ambas de Chile; Carol de California que quiere llevar todo el aprendizaje de regreso a su tierra; y Gemma y Ana del Estado Español que ven muy importante tomar el ejemplo de lucha de las mujeres zapatistas y consideran este encuentro como una  oportunidad de encontrarse con mujeres de otras realidades.

Convocadas

Venimos a encontrarnos con mujeres que luchan en todo el mundo, contactarnos y tejer redes para desarrollar conjuntamente las herramientas que necesitamos para la libertad y para confrontar la violencia del patriarcado. Somos curiosas, buscamos tanto preguntas como respuestas. Venimos a compartir experiencias, hacer propuestas, aprender de otras mujeres, crear enlaces y solidaridad entre nosotras. Venimos a conocer la problemática de las zapatistas y cómo se organizan, a conocer personas de tantos estados, de tantas ciudades con el mismo problema que nosotras: desapariciones, feminicidios, acoso sexual.

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Venimos a reflexionar acerca de qué formas organizativas y políticas tenemos para poder hacer una revolución que contenga todos los derechos y necesidades de las mujeres del mundo. Venimos para ser escuchadas como indígenas ante la represión, el despojo de tierras y el abandono. Porque sólo luchando se hace la fuerza. Porque a ellos no les conviene que nosotras andemos en estos lugares, visibilizando lo que está pasando en Ciudad Juárez y en otras partes del mundo. Venimos para seguir en la lucha de justicia por nuestras hijas asesinadas, para nuestras hijas desaparecidas. Nosotras como madres de hijas desaparecidas tenemos que seguir visibilizando todo lo que está pasando. Venimos porque no nos podemos quedar calladas.

 

Luchamos

Estamos luchando por sobrevivir porque nos están matando y salir a la calle todos los días es un peligro. Esa violencia hacia nosotras se extiende a los que nos rodean, a nuestras hermanas, a nuestras amigas, a nuestros hijos e hijas. Personas que son asesinadas y quedan en el olvido. Algunas ni siquiera están en un archivo. ¿Cómo preservar su memoria, cómo recordarlas, cómo pedir justicia?

Luchamos por proteger nuestros cuerpos, nuestras tierras y a nuestros seres queridos; por un mundo mejor, por el ser humano y por la vida entendida como dignidad. Luchamos por el sufrimiento que tenemos y tenían nuestras mamás y nuestras abuelas. En contra de un sistema patriarcal que nos oprime en todas dimensiones, que tanto en el trabajo como en el hogar y en los espacios sociales, cada día, tenemos que librar una batalla por defender nuestras libertades y sobre todo por demostrar que somos autónomas, dueñas de nuestros cuerpos, de lo que pensamos y de quiénes queremos ser. Por ser la mujer que queremos ser sin ningún estigma ni regla impuesta. Luchamos por autonomía, por tener un lugar, por nuestros propios espacios. Espacios llenos de mujeres. Por eso es importante encontrarnos y organizarnos, voltear a vernos y hacer un compromiso con nosotras y con las otras para mejorar este mundo que pareciera no es para nosotras.

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Luchamos porque vivimos injusticias en distintos niveles. Luchamos contra los distintos sistemas de opresión: el racismo, el capitalismo, el machismo y el patriarcado. Entendemos que toda la estructura debe transformarse, no solamente en términos del sistema económico. Luchamos por deconstruir y descolonizar los saberes, los sentires, los deseos. Por romper esa idea de que el cuerpo de la mujer sólo debe ser para el consumo de los hombres o para un consumo sexual. Por llevar esa fiesta de la revolución externa a una fiesta de la revolución interna. Luchamos por más arte para nosotras. Porque tenemos un corazón lindo, porque somos muy creativas, porque escribimos, porque brindamos apoyo, porque podemos hacer cosas juntas aunque no nos conozcamos, porque nos enamoramos del viento, del sol, de la abuela luna y la diosa del mar, de la naturaleza toda.

Luchamos para que nadie más pase lo que nosotras hemos pasado. Porque antes éramos sumisas a lo que el hombre dijera pero a través de reconocer nuestros derechos como mujeres, empezamos a salir. Luchamos para desarmar el patriarcado como una estructura de dominación que nos meten en la cabeza y en nuestras organizaciones. Somos las más afectadas y no podemos quedarnos con las manos cruzadas mientras el patriarcado está acabando con nosotras y el mundo. Luchamos por tener paz y dignidad. Por un lugar en este mundo. Luchamos por la tierra y porque nosotras estamos buscando a nuestras hijas. Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos. Luchamos todos los días por causas que nos unen todo el tiempo.

 

Resistimos

Nuestra resistencia es nombrarnos juntas, aprender juntas y salir a las calles, tomar el espacio público. Identificar que si el mundo sigue caminando es gracias a que las mujeres nos organizamos en todos los espacios, en todos los tiempos. Bordamos como una forma de unirnos y luchar para lograr que las voces de las compañeras que fueron asesinadas no queden apagadas, que difundamos lo que está sucediendo en nuestro país. Que escuchen nuestra voz de una vez por todas, que podemos hablar por nosotras mismas, que la lucha es nuestra, que no necesitamos a nadie para eso. Utilizamos la danza y la espiritualidad como un mecanismo de resistencia y empoderamiento, el erotismo como poder. Nos reconectamos con nuestras ancestras y esto es un momento especial de lucha y de resistencia.

Sin miedo

En el encuentro convocado por las zapatistas no sentimos miedo. Compartimos cuatro días sin violencia, sin agresiones, sin acoso. Sin miedo a ser agredidas por nadie, sin miedo a estar vestida de alguna forma en la que te sientas incómoda, sin miedo a decir lo que tengas que decir. Caminamos sin pensar en que si estábamos peinadas o no, o cómo estábamos vestidas. Sin pensar en nada de eso, simplemente vivir, respirar y saber que haga lo que haga no voy a ser juzgada y que si me caigo estoy segura que alguna compañera me hubiera levantado. Por un momento en el tiempo que estuvimos aquí no tuvimos miedo. Fuimos libres. Expresamos nuestros sentimientos. Seguras y tranquilas. Cerca de otras. Encontradas en nuestros cuerpos.

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Aprendimos

De las compañeras zapatistas aprendimos mucho. Estar aquí es estar en el corazón de ellas, estar en el corazón de la lucha. Verlas, escucharlas, esa es la mayor inspiración, la mayor motivación para seguir resistiendo. Ellas nos han abierto su espacio, su territorio, para recibirnos a mujeres tan diversas, con diversas luchas, experiencias, geografías. Y con mucho respeto estamos aquí compartiendo y escuchándolas, el primer día fue verlas desde su lenguaje y los otros días, estar conversando con ellas. Han sido muy generosas de compartir su espacio, de compartir sus conocimientos, de facilitar todo para este encuentro. Pudimos ver todos los avances, todos los logros que están haciendo desde el arte, la pintura, la danza, el teatro, la música. Nos están poniendo el ejemplo de que, pese a las dificultades y  situaciones de discriminación y violencia que enfrentamos en nuestras comunidades, podemos salir adelante organizándonos.

Insistieron en que es necesario estar organizadas. Nos transmitieron mensajes llenos de aprendizaje. Aprendimos que podemos construir desde la diversidad no sólo cultural, de edad y creencia, sino de las distintas maneras de entender el feminismo y cuestionar esta especie de superioridad con la que algunos movimientos feministas creen tener la razón y enseñarnos. Tomamos una lección de humildad. Un camino tan correcto para nosotras, correcto en el sentido de que no es el hombre, no es el gobierno, no son ellos quienes van a cambiar la historia de desigualdad existente, somos nosotras, en colectivo, solas no. Y este colectivo es tan latinoamericano, es tan internacional que motiva, llena de fuerza y de energía.

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Es un hecho histórico, venimos de diferentes partes del mundo, de diferentes realidades, diferentes clases sociales, diferentes maneras de luchar y tenemos que aprender mucho unas de otras, mujeres muy afectuosas, muy valientes,mujeres brillantes, de mucha fuerza y mucha sabiduría. Nuestras luchas están conectadas de una manera mundial. Compartir experiencias y saber que somos más de las que pensamos y que no estamos solas es muy potente y muy necesario. Apostamos a los feminismos descoloniales. Las compañeras que vienen desde Cuba con todo un posicionamiento crítico, compañeras aymaras con el feminismo comunitario, compañeras lesbianas que tienen también sus propias propuestas y las compañeras indígenas desde otras geografías del país, compañeras urbanas, argentinas, españolas. Conversamos y aprendimos en esta complejidad. Tendimos redes para seguir haciendo esta conversación. Son nuestras luchas  las que vamos a continuar alimentando.

 

 

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