Ciudad de México.
La Comunidad Indígena Otomí tomó las instalaciones del Instituto Nacional para los Pueblos Indígenas (INPI). Demandan una mesa de negociación con el titular del instituto, Adelfo Regino, así como con la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, pues durante años, su demanda de vivienda ha sido ignorada.
En conferencia de prensa, los integrantes de la comunidad denunciaron el desprecio de las instituciones gubernamentales. Marisela Mejía, representante en el Concejo Indígena de Gobierno, dijo: “No nos gusta este espacio, pero queremos luz, agua y condiciones dignas para vivir en nuestro propio espacio”, por lo que anunciaron que se quedarán a habitar el INPI.
Denunciaron que una de sus unidades de vivienda, ubicada en Zacatecas 74, colonia Roma, lleva años sin regularizarse, pues las autoridades en turno se han negado a publicar el decreto en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México y les mencionaron que tendrán que iniciar el trámite desde el inicio, pues es una nueva administración.
Filiberto Margarito, indígena otomí, mencionó que el Instituto Nacional no representa a las comunidades indígenas, pues no reconoce a los pueblos como sujetos de derecho y no respeta su autonomía, ni su libre determinación. Además, señaló que “El INPI es un elefante blanco que está al servicio de las empresas trasnacionales que despojan a los pueblos de sus territorios”.
Sara Hernández, originaria de Santiago Mexquititlán, Querétaro, denunció las amenazas de muerte que vive en su pueblo. Los turistas piensan que, entre menos lodo, es más bonito, “Pero para nosotros, el lodo en nuestros pies es una forma de estar en contacto con la tierra, es lo más bonito”.
Ellos se pueden ir a la luna porque tienen dinero, pero nosotros no: vamos a seguir defendiendo a nuestra madre tierra, afirman.
Marisela Mejía, mencionó: “Esa Cuarta Transformación solo nos voltea a mirar para desaparecernos” y recordó que el Congreso Nacional Indígena (CNI) sigue en exigencia de justicia por Samir Flores, asesinado en Amilcingo Morelos.
Esta acción se dio en el marco de la Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra, contra la Guerra al EZLN, los pueblos y las comunidades indígenas, para reafirmar la resistencia de los pueblos que rechazan el proceso de colonización.
En el marco de la Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra, contra la guerra al EZLN, los pueblos y comunidades Indígenas. MOCRI CNPA MN reporta sus acciones desde PALENQUE, CHIAPAS. #diadelaresistencia #dignidaddelospueblos #EZLN #CNI #CIG
A la comunidad otomí residente en la Ciudad de México
Al pueblo de México
A la Sexta Nacional e Internacional
A los medios de comunicación.
Desde la Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra y Contra la Guerra al EZLN, los Pueblos y Comunidades Indígenas; el Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno, saludamos la movilización de nuestras compañeras y compañeros de la comunidad indígena otomí residente en la Ciudad de México; que el día de hoy tomaron en forma indefinida las oficinas centrales del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), en exigencia de que sean atendidas sus justas demandas y recordando que el INPI es una institución del Estado Mexicano que históricamente ha reproducido las políticas oficiales indigenistas y para el sometimiento de nuestros pueblos; y en esta Cuarta Transformación ha impulsado las simuladas consultas indígenas para la imposición de los grandes megaproyectos.
Hermanas, hermanos, acompañamos sus exigencias y su lucha, así como la toma del INPIj, símbolo del indigenismo oficial. Ustedes tejen abajo lo que arriba les niegan, pues la comunidad indígena otomí residente en la Ciudad de México, con su lucha y solidaridad, construye organización haciendo de la dignidad el camino para ejercer sus derechos colectivos.
Ante esta movilización y las acciones que los malos gobiernos pudieran tomar en contra de nuestr@s compañer@s, hacemos un llamado a los colectivos, pueblos y organizaciones solidarias a apoyar y acompañar su lucha.
Atentamente
12 de Octubre de 2020
Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos
Nunca Más un México Sin Nosotros
Congreso Nacional Indígena
Concejo Indígena de Gobierno


Los desarrolladores del proyecto Costa Canuva están destruyendo manglares, selvas, playas y especies endémicas de fauna y flora protegida, denuncian grupos de ecologistas. Foto tomada de: realidadessperiodico.com
Con una deficiente información de FONATUR sobre la forma en como las FIBRAS por medio de instrumentos financieros de alto riesgo hará socios a los ejidatarios que se vean impactados por el reordenamiento territorial mal llamado “Tren Maya”, hay bases en común en los casos de Nayarit y el proyecto de AMLO: ya sea por medio de compra de tierras –no pagadas- como en el caso de Costa Canuva o de hacer socios a los ejidatarios por medio de instrumentos financieros como en el caso del reordenamiento territorial “Tren Maya”; ambos forman parte de esta acumulación por despojo, esta forma de valorización de capital que a través del robo de tierras y territorios por medios legales a sus habitantes, hace más ricas a pocas transnacionales y más pobres a los despojados de estas tierras.
Otra característica del sistema capitalista en su momento neoliberal y que se cumple cabal en la administración de AMLO es la garantía de que el capital transnacional tenga certidumbre en su incremento de ganancias; Mota Engil siempre gana, sin importar si el aeropuerto de Peña Nieto es en Texcoco o el aeropuerto de AMLO es en la base aérea de Santa Lucía, las autopistas de Mota Engil no paran, sin importar si llevan años de retraso o el doble del costo de construcción: el dinero siempre sale del financiamiento público y después, de la concesión otorgada.
La otra cara de las ganancias de Mota Engil es la incertidumbre para los despojados, sin promesa de trabajo, sin la certeza de poder comprar una vivienda donde habitar dignamente, sin la garantía de poder acceder a las playas de Nayarit o habitar uno de sus hoteles de lujo; o transitar por una autopista (si se tiene auto) que gradualmente irá incrementando su costo para finalmente llegar a un aeropuerto en donde no sabrán si podrán pagar un vuelo. Pusieron todo y los dejaron fuera.
La próxima semana AMLO le inaugurará a su socia corrupta Mota Engil la línea 3 del tren ligero de Guadalajara que atraviesa la zona metropolitana. El tren se dividió en 3 tramos, 2 estuvieron a cargo de Mota Engil – Prodi, los mismos constructores-inversionistas del complejo Costa Canuva. El tren de Guadalajara tuvo casi 3 años de retraso, con un costo original de 17 mil 692 millones de pesos, acabó costando 35 mil 054 millones de pesos, casi el doble del costo original; misma situación que la autopista en el EdoMex. No hay sanciones y sí ganancias.
“Como tal, el Tren Maya se apega a los 12 Principios Rectores de la Cuarta Transformación y a los 3 ejes del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, entre ellos:
– No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera
– Democracia significa el poder del pueblo
– Hacia una democracia participativa
– Consulta popular
– Mandar obedeciendoPor primera vez, el gobierno se acerca a las comunidades con el ánimo de construir, entre todos y a través del diálogo, un proyecto de desarrollo regional que pone a la gente como el centro de las decisiones.
El tren es un ejemplo de cómo pueden y deben ser los proyectos de infraestructura centrados en las personas.”
Este discurso de la actual administración que insiste en presentar esto como un proyecto democrático, que empodera al pueblo, y que va a desarrollar la zona, contrasta o se enfrenta con la realidad de la resistencia organizada de los pueblos, con la historia de turismo destructivo de la zona, y con los múltiples señalamientos por parte de especialistas de que el proyecto es profundamente nocivo para la región.
Este tramo fue concesionado al
“Seguimos viendo a México como un gran país en el cual queremos seguir invirtiendo, pero como inversionistas queremos que haya más certidumbre y transparencia en todas las inversiones que hacemos”, destacó la directiva. Recordó que una muestra de la confianza en el país es la compra de Impulsora de Fondos Banamex que hicieron el año pasado, la cual fue la inversión “más grande que jamás habían hecho en un país en desarrollo”. La adquisición por 34,000 millones de dólares se realizó en septiembre del 2019, después de las elecciones presidenciales en México y en un momento de volatilidad e incertidumbre en el mercado nacional.

Condiciones de trabajo en las maquiladoras del sur del Estado de Yucatán. El gobierno de López Obrador pretende que la “cortina de desarrollo” del mal llamado “tren maya” consista entre otras cosas en la ampliación de la industria maquiladora. Foto: Tomada de Haz ruido.
Colectivo Grieta, 10 de agosto de 2020
El 10 de enero de este año, López Obrador tuvo un encuentro con el Presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora (INDEX) donde se lanzaron elogios al mal llamado Tren Maya y al Corredor Transístmico que, según los presentes en la reunión, serán proyectos esenciales para traer inversión extranjera al país y crear lo que el presidente ha denominado “cortinas de desarrollo” que funcionarán para generar empleo. Luis Aguirre Lang, presidente de INDEX, agradeció y felicitó al presidente, diciéndole que “coincidimos con usted en saldar la deuda histórica con el sur de México”, como si estos megaproyectos de despojo y las grandes transnacionales que ansiosamente vienen detrás de ellos para operar en forma de maquilas, tuvieran algo que ofrecerle a los pueblos de la región, más allá de precarias condiciones de trabajo, salarios miserables e inseguridad laboral.
Por su parte Jiménez Pons, titular del Fondo Nacional para el Fomento al Turismo (Fonatur), al hablar del mal llamado Tren Maya señala que éste no solo presenta proyectos agropecuarios, sino que también funge como una especie de promotor industrial. Efectivamente, en enero de 2020 el funcionario federal se extendía hablando no solamente del papel del proyecto de tren del gobierno de la 4T en la agroindustria, sino que señalaba que los “polos de desarrollo” esperan crear “ciudades pequeñas y subcentros urbanos con hoteles, viviendas, centros comerciales, naves industriales y de manufacturas”, mientras prometía que esta vez los beneficios, ahora sí, llegarían a las comunidades indígenas, comunidades que han escuchado exactamente la misma promesa de los patrones en turno durante los últimos 500 años.
La industria maquiladora de exportación ha operado con protagonismo en el sureste mexicano desde la década de los 80, especialmente en el estado de Yucatán, donde no ha dejado ningún beneficio para la población trabajadora, más que empleos precarios, migración, bajísimos salarios y una masiva incorporación de mujeres jóvenes al mercado laboral. Para finales de 2019, había 40 mil personas en este estado, trabajando en plantas maquiladoras de grandes firmas trasnacionales vinculadas a la industria de ropa, como las Fruit of the Loom o VF Corporation, que tiene una importante presencia en la región, o plantas de industria automotriz con grandes empresas como Leoni. Estas corporaciones han establecido sus operaciones en esta región del país porque ahí se localiza la fuerza de trabajo más barata de México donde también predomina un modelo sindical corporativo coercitivo.
Como lo demuestra el cuadro siguiente, de todos los estados con fuerte presencia de la industria maquiladora, Yucatán es el que registra el promedio de salarios y sueldos más bajos del país, con sólo la mitad del salario que se gana en los estados maquiladores de la frontera norte y del Bajío.
| Nuevo León | 11302 |
| Aguascalientes | 10965 |
| México | 10849 |
| Querétaro | 10591 |
| Coahuila de Zaragoza | 10413 |
| Jalisco | 10331 |
| Baja California | 10280 |
| Puebla | 10225 |
| Guanajuato | 9637 |
| San Luis Potosí | 9424 |
| Sonora | 8956 |
| Tamaulipas | 8814 |
| Chihuahua | 8127 |
| Durango | 6597 |
| Yucatán | 5422 |
Fuente: Inegi, Banco de Información Estadística, https://www.inegi.org.mx/sistemas/bie/
*Las cifras oficiales que aquí se presentan son más altas que el salario de un obrero u obrera porque los promedios incluyen sueldos de administrativos. Si se contabilizaran sólo salarios de las y los trabajadores manuales, los montos serían menores.
Hablar de una “cortina de desarrollo” edificada por los empleos que generarán el mal llamado Tren Maya y las inversiones extranjeras que con él vendrán, sólo puede considerarse un mensaje de atracción a las grandes corporaciones transnacionales, porque las inversiones extranjeras en industria de exportación (y especialmente en turismo) ya han existido desde hace muchos años y sólo han generado destrucción y precariedad laboral en la región. El mal llamado Tren Maya no sólo busca generar las condiciones necesarias para el despojo e inmensa apropiación privada de recursos naturales, como ya fue descrito anteriormente, sino también para que el capital pueda incorporar una fuerza de trabajo barata, la más barata del país, y explotarla al máximo. Así lo ha demostrado la importante presencia de la maquila en Yucatán, que no ha generado ningún desarrollo para la población de la región, sino que ha profundizado los problemas de empleo, de bajos salarios y la migración, por lo cual resulta una mentira hablar de la “cortina del desarrollo”, cuando lo único que predominará, por la experiencia que ha dejado la inversión extranjera en la región, es la ambición del capital que quiere instalarse ahí, extraer toda la riqueza y engrosar la ganancia.
El infierno de la explotación en el paraíso del turismo
Además de servir como medio de transporte de carga y traslado de mercancías vinculadas a la agroindustria, el mal llamado Tren Maya se ha presentado oficialmente como un proyecto que dinamizará la tan vanagloriada industria del turismo en la región, ocultando la dramática destrucción ambiental que este sector económico ha generado en el territorio y escondiendo la pauperización extendida de la población trabajadora que ha migrado desde el campo para ser empleada en condiciones de profunda inseguridad laboral.
Al gobierno le resulta conveniente anunciar una y otra vez los miles de empleos que van a surgir con esta “cortina de desarrollo” vinculada al turismo, pero nunca habla de las condiciones de dichos empleos, porque de hacerlo tendría que reconocer la barbarie laboral que se extiende con esta industria. Caso ejemplar de ello han sido las décadas de crecimiento de la región turística de la Riviera Maya, marcados por polos de inversión (en su mayoría extranjera) para la conversión del paisaje en una mercancía de clase mundial, al mismo tiempo que polos de miseria marcados por el crecimiento urbano generado a partir de la migración del campo de miles de personas para trabajar en la industria de construcción hotelera o en la industria de servicios para el turismo, habitando pequeños cuartos que se conocen como “cuarterías” y viviendo en condiciones urbanas de alta marginación, sin servicios básicos de educación, escuelas ni alimentación. Es decir, un mundo de explotación y despojo de la vida que se esconde en las sombras de grandes y lujosos hoteles, restaurantes, centros de entretenimiento, casinos, etc.

Manifestación de trabajadores del grupo Mandala en Cancún, Quintana Roo, el pasado 2 de junio. Los trabajadores, junto a otros de la región ganan el salario mínimo, pero la empresa les adeudaba 3 meses de sueldo. Según cifras oficiales, en Cancún el 29% de los trabajadores vive en pobreza alimentaria. Foto: Noticaribe
El turismo es quizá la industria donde más claramente se manifiestan las condiciones de inseguridad, precarización y flexibilización del trabajo. Es por esto que Rubí-González y Palafox-Muñoz, en un estudio realizado sobre el caso Cozumel, caracterizan al turismo como “catalizador de pobreza” y no como una actividad que sirva para brindar empleos dignos. El mercado de trabajo para choferes, recamareras, guardias, jardineros, meseros, personal de limpieza, trabajadoras domésticas, dependientes de tiendas y boutiques, entre otros, se caracteriza por el empleo temporal e inestable, sin prestaciones, jornadas extendidas, simulación de contratación por prestaciones de servicios y bajos salarios.
El caso ejemplar es el de Cancún que la investigadora Cristina Oehmichen ha definido como “un verdadero infierno en el paraíso”. En su estudio sobre las dinámicas de reproducción urbana en esta ciudad, nos advierte que la promoción de Cancún para el turismo “de clase mundial” sólo esconde un escenario de miseria laboral y urbana para la población trabajadora, de manera que el crecimiento urbano
“ha redundado en la emergencia de la drogadicción, el alcoholismo, la prostitución, el narcomenudeo, el pandillerismo y la desintegración familiar, así como en un elevado número de suicidios, sobre todo de jóvenes de las colonias populares. El estado de Quintana Roo, junto con el de Tabasco, se encuentra en el primer lugar de suicidios en el país, con una tasa de 9.8 muertes por cada 100 000 habitantes”
Esta ciudad, donde reina el poder del dinero, el capital y la propiedad privada y donde sólo destacan condiciones degradadas en las que se envuelve la vida de los trabajadores y trabajadoras, es precisamente el espejo de la “cortina de desarrollo” de la que habla el presidente, la clase política y los consejos empresariales que diariamente exponen su triunfalismo en torno al mal llamado Tren Maya. Grandes capitales acumulando inmensidad de ganancias a costa del despojo, la degradación ambiental y la explotación del trabajo.

Cartel exigiendo cumplimiento del pago de salario en una maquiladora de Conkal, Yuc., durante 2019. El incumplimiento en el pago de los ya miserables salarios y prestaciones de la industria maquiladora es una constante en la región. Foto: MayaPolitikon
Recientemente la Coparmex de Yucatán, en voz de su presidente, celebraba la “oportunidad” del mal llamado Tren Maya. Para los empresarios, la “oportunidad” (les viene como anillo al dedo dirían desde la Presidencia de la República) radica en los llamados “polos de desarrollo”, donde esperan poder incrementar su negocio: la explotación de esta mano de obra barata que llega, como es la macabra tendencia histórica del capitalismo desde hace unos siglos, en la forma de campesinos que han perdido sus tierras. La transformación de los campesinos en trabajadores urbanos, sea en la industria o en el turismo, suele traer la ruptura del tejido social, pone en riesgo la reproducción cultural de los pueblos y los vuelve dependientes del salario para poder resolver sus necesidades materiales. Así, las celebraciones de los grandes empresarios suelen significar las peores desgracias para los de abajo.
El historial de explotación en la industria del turismo y en las maquiladoras en Yucatán es amplio, desde la falta de pagos en Conkal hasta la reciente exposición de trabajadores pertenecientes a grupos de riesgo al contagio por COVID-19 en maquiladoras que fabrican cubrebocas, las maquiladoras no han tenido que esperar a su gran “oportunidad” para traer precariedad laboral. También por eso las comunidades y grupos organizados de la zona maya se oponen al tren de la 4T y la llamada “cortina de desarrollo”, por lo que en las semanas recientes, a pesar del confinamiento por la enfermedad COVID-19, han seguido tejiendo palabras en defensa de la tierra y del territorio.
Con información de:

Campo de soya transgénica en las cercanías del tramo carretero ente Dzibalchén y Hopelchén. El modelo “labranza cero” que impulsan las grandes granjas implica una dependencia total de insumos externos y es posible solo porque la soya es resistente a herbicidas, los cuales se aplican masivamente. Foto: Colectivo Grieta
Colectivo Grieta, 04 de agosto de 2020
Ciudad de México.- La publicidad y el discurso oficial tienden a presentar al mal llamado tren maya solo como un proyecto de desarrollo turístico. A partir de eso el mismo discurso oficial ha tendido a circunscribir los posibles impactos ecológicos y sociales al mero trazo de la vía férrea y, si acaso, a mencionar los terrenos necesarios para la construcción de las estaciones. Sin embargo, el proyecto del mal llamado tren maya se inserta en la lógica de destrucción/despoblamiento- reconstrucción/reordenamiento que impulsa el gran capital, es decir, la destrucción de la vida social, de la cultura de la gente y de su relación con la naturaleza, el despojo de los medios de vida -incluyendo la tierra- y la reconstrucción de acuerdo a los intereses de los grandes empresarios, reorganizando la vida de las personas para que solo produzcan y consuman aquello que da ganancias al capitalismo; quienes no asuman ese modo de vida impuesto no caben en el mundo capitalista. A lo largo de los últimos meses se ha acumulado información sobre cómo el mal llamado “tren maya” busca transformar la producción agrícola de la región suroriental y oriental de México como parte de este proceso continuado de despojo y destrucción. Esta transformación busca destruir la vida campesina para convertir a sus mujeres y hombres en población asalariada, sea en la agroindustria o en las maquiladoras que ya explotan a los trabajadores. Por ejemplo, el Consejo Mexicano para la Silvicultura Sostenible ha explicado que existe un fuerte riesgo de desplazamiento de poblaciones locales justamente debido al acaparamiento de tierra y a la destrucción de las agricultura comunitaria de la zona.
El autodenominado “programa agroalimentario” del mal llamado “tren maya” contempla usar la vía férrea para transportar hasta 5,500 millones de toneladas de “carga agroalimentaria”. Si bien este impacto en la región ha sido ocultado en los documentos legales clave como la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), al presentar el programa frente al Comisión de Asuntos de la Frontera Sur de la Cámara de Diputados, el titular de turismo del gobierno de la 4T se sinceró: “Andrés Manuel (López Obrador) siempre habló de un tren que si bien en su primera etapa es muy elocuente y es la parte, digamos, muy llamativa, atractiva, inicial del proyecto como un tren turístico, en el fondo es un proyecto integral de desarrollo que incide en todos los sectores y fundamentalmente en la región en el área agroalimentaria”. En esa misma reunión, el funcionario federal detalló que existe incluso un calendario estimado de cómo se intensificaría el tráfico de mercancías entre el 2021 y el 2023.
Pero ¿cuál es el tipo de producción agrícola que se impulsa como parte del proyecto? ¿qué implica para la vida de las comunidades campesinas que allí se encuentran? Por otra parte, resulta revelador que sea hasta ahora (después de la farsa que llamaron consulta, realizada por el gobierno en la que se “aprobó” el megaproyecto) que el gobierno de la 4T reconozca, a cuenta gotas, la intención real de este “tren”: mover más rápido las mercancías. Así lo han reportado los medios cercanos al gran capital donde se han recogido y celebrado los planes del gobierno para construir infraestructura agroindustrial alrededor de las estaciones del tren. Estas instalaciones incluirían plantas frigoríficas y de secado de vegetales y carne, más aún, como detalla el propio gobierno cuando habla frente a diputados o representantes del gran capital se piensa en que el mal llamado tren maya traslade entre otros productos: caña de azúcar, palma aceitera y carne de cerdo.

Protesta contra la granja porcícola de Homún. La manifestación fue realizada el pasado 23 de septiembre de 2019. Foto: Diario de Yucatán.
El que se piense precisamente en el traslado de palma aceitera y carne de cerdo revela que el impacto ecológico y social del proyecto de tren de la 4T es mucho mayor al reconocido en la Manifestación de Impacto Ambiental, pues tanto las plantaciones de palma aceitera como las granjas porcícolas son conocidas por los efectos devastadores en los agroecosistemas de la región. Las granjas porcícolas han sido ampliamente denunciadas por la contaminación que generan, la palma aceitera desgasta brutalmente los suelos, reduce la agrobiodiversidad y ambos sistemas de producción se caracterizan por una explotación salvaje de los trabajadores asalariados; la caña de azúcar altamente demandante de nitrógeno degradaría los suelos de la región en aras del mercado. Un cuarto elemento que entra en juego es el crecimiento de las granjas menonitas que, acaparando tierras al amparo de la reforma salinista al artículo 27 constitucional, han extendido el monocultivo de soya transgénica y ahora también de arroz, incluso desmontando bosque tropical, el monte de los ejidos y comunidades en la península de Yucatán y que es un elemento muy importante en su subsistencia al proveerles entre otras cosas agua, leña, frutos y ocasionalmente animales para la caza en épocas de dificultad. En la cadena de producción de la soya transgénica producida para fines industriales participa de manera importante la empresa Enerall, propiedad de Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la presidencia, en patente conflicto de interés. Así la apuesta del gobierno y los empresarios es destruir los sistemas de milpa y de huertos de la región donde se cultivan variedades de calabaza, maíz, frijol, chile, jitomate y frutales -algunas de las cuales son endémicas de la zona maya- que dan alimento a sus comunidades y reemplazarlos por monocultivos comerciales. Tal es el desarrollo prometido por la 4T: acumulación de riqueza para unos cuantos, dilapidación de la tierra y de la vida de los seres humanos para los de abajo.

Maquinaria pesada empleada en la agricultura industrial en Campeche. Los vehículos son de tales dimensiones que ocupan dos carriles en las estrechas carreteras de la región. Los campesinos son transformados en jornaleros o, si acaso, en rentistas que reciben una cantidad minúscula comparada con las ganancias que deja al agronegocio el agotamiento de sus suelos. Foto: Colectivo Grieta.
Por ello, las comunidades indígenas de la región, por ejemplo a través de la Asamblea Muuch’ Xíinbal’, del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, de Guardianes de los Cenotes Kanan Ts’ono’ot y del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil han luchado contra las granjas porcícolas, contra la soya transgénica y el avance de la palma aceitera, incluso desde antes de que el gobierno de López Obrador relanzara el proyecto calderonista del tren. Esta lucha se ha articulado y fortalecido aún más en los últimos meses. Así, en las tierras donde la 4T impulsa el mal llamado tren maya existe un historial de lucha de los apicultores contra el cultivo de soya transgénica y una lucha de los pueblos y comunidades contra las granjas porcícolas altamente contaminantes como en el caso de Homún. Todo ello ha llevado al fortalecimiento de los vínculos entre las comunidades en lucha que se han expresado una y otra vez de forma clara en defensa de su territorio y contra el megaproyecto como lo hicieron en junio de 2019 y más recientemente el pasado 21 de mayo, sumando el apoyo de intelectuales y académicos.
No en balde el proyecto del mal llamado tren maya ha sido caracterizado por GRAIN como un proyecto de “mega zona económica especial” que busca acaparar territorios. Por eso la lucha de los pueblos y comunidades mayas contra el mal llamado tren maya es una lucha por la vida. Los términos del pensamiento mercantil en cuyo horizonte se mueve el actual gobierno y aquéllos a quienes sirve, no pueden conciliarse con la vida de los pueblos. La lucha contra el tren maya fue uno de los ejes de las Jornadas en Defensa de la Tierra y el Territorio “Samir somos Todas y todos”, realizadas del 20 al 22 de Febrero de 2020 y convocadas por la Asamblea en Resistencia de Amilcingo, el EZLN y el Congreso Nacional Indígena, y sigue siendo uno de los ejes de los pueblos en defensa de la vida, como lo plantea la Asamblea Muuch’ Xíinbal’ en su texto del 21 de mayo de 2020:
“NO permitiremos que sigan pisando nuestra dignidad como pueblos originarios: ¡ESTA LUCHA ES POR LA DEFENSA DE NUESTRO TERRITORIO Y POR NUESTRAS VIDAS!”
C O N V O C A T O R I A
Los pueblos y comunidades indígenas del occidente del país hemos padecido, al igual que todas las regiones del México de abajo, la discriminación,
los colores. A pesar de todo, esa guerra que emprendieron los invasores hace 528 años, ha tenido respuesta permanente por pueblos indómitos y, en distintas intensidades, esa lucha permanece vigente.
En nuestra época, el ejemplo paradigmático que nos ha irradiado en todo el país para perder el respeto y el temor a la normalidad que se impuso por estos más de cinco siglos de colonialismo, ha sido la lucha de las comunidades zapatistas del sureste desde su levantamiento armado hasta la creación de sus propias formas de vida a través de proyectos educativos, de salud, de producción y consumo, así como su autonomía política que se ejerce desde las juntas de buen gobierno. Por ello, nos sumamos a esta
Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra y en Contra de la Guerra al EZLN, los Pueblos y Comunidades Indígenas, repudiando las amenazas y los ataques perpetrados en los últimos meses en contra de las bases de apoyo zapatistas por parte de los grupos paramilitares que se mantienen al amparo de los poderosos.
Las comunidades indígenas del occidente también padecemos las mismas amenazas y bajo nuestras formas y condiciones propias hemos plantado cara a quienes nos han pretendido arrebatar nuestras tierras, dividiendo a nuestras comunidades, sembrando el terror con sicarios, talando nuestros bosques y trayendo el cuento del progreso. En esta región, hemos dicho ¡ya basta! las comunidades indígenas cocas de la ribera norte de Chapala, las nahuas del sur, de la sierra de Manantlán y de la costa de Santa
María Ostula, las wixarikas de la sierra norte y del embalse de Aguamilpa en el río Santiago, las nayeris de la cuenca del río San Pedro y las chichimecas de los altos de Jalisco.
La continuidad de la guerra capitalista en contra de nuestros pueblos ha tomado diversos rostros y ha procurado llegar a más lugares, buscando saquear nuestros espacios de vida, rompiendo con nuestras dinámicas comunitarias y formas campesinas-popu
encuentra en la discusión pública nacional la promoción de las inversiones que está haciendo el gobierno de la supuesta Cuarta Transformación:
megaproyectos que atentan contra la vida en su conjunto, existen dignas resistencias en defensa de sus territorios. Estas circunstancias no son propias del centro y sureste mexicano, pues en el occidente del
país, los megaproyectos amenazan la de por sí degradada y envenenada cuenca Chapala-Santiag
• Las cuatro termoeléctricas
ambas de la empresa española Fisterra Energy 3) El Salto cc1000 de Prenery de México entre
Ixtlahuacán y El Salto 4) y Guadalajara I de la CFE en Jocotepec.
• El gasoducto Villa de Reyes-Aguascali
1) Lagos de Moreno, 2) Zacoalco de Torres 3) y Santa Cruz de Las Flores.
• El trasvase de hidrocarburos de la empresa IENOVA, filial de la estadounidense Sempra Energy
en la comunidad de Casa Blanca, Poncitlán.
• Las tres plantas geotérmicas 1) La reactivación de Cerritos Colorados de la CFE en el Bosque de
La Primavera, 2) Una en la comunidad indígena de San Francisco de Ixcatlán 3) y otra en el ejido
de La Soledad, municipio de Zapopan; ambas de Grupo Dragón perteneciente al corporativo de
Salinas Pliego.
• Los megaproyectos inmobiliarios que atentan en contra del Bosque El Nixticuil.
• La ampliación de las zonas industriales en Santa Cruz de Las Flores y El Salto.
• Los megaproyectos agrícolas de berries y aguacate en el Sur que utilizan cañones antigranizo.
• La planta hidroeléctrica de la empresa Enersi Renovables en el río Santiago cuyo embalse
abarcaría los municipios de San Cristóbal de la Barranca, Amatitán y Tequila.
• El trasvase Canal Centenario en el río Santiago y la Presa Hidroeléctrica Las Cruces en el río San
Pedro; ambos en el estado de Nayarit.
• El Parque Solar Valle de Guadalupe en Los Altos de Jalisco; entre muchos otros.
Entendemos que la única manera de enfrentar estas formas de colonialismo ha sido a través de la organización al interior de nuestras comunidades y que históricamente ha habido relaciones, articulación y redes entre pueblos, sin embargo, consideramos que en esta etapa de continuidad neoliberal y por las condiciones políticas que han impuesto los gobiernos en los últimos años, es indispensable fortalecernos regionalmente para enfrentar de esa misma manera el proyecto capitalista
para la región occidental de México. Los de arriba han proyectado cartografías integrales de despojo y nuestras luchas no pueden permanecer aisladas frente a un bloque como al que nos enfrentamos.
Por lo anterior, convocamos a pueblos, comunidades, autoridades agrarias y tradicionales, organizaciones y colectivos que luchan en contra del capitalismo, de las políticas de despojo, de los megaproyectos y por la defensa de la tierra, el agua, el aire y la vida a este Encuentro a llevarse a cabo
el 12 de octubre a las 10:00 a.m. en el Salón Niágara, Calle Constitución #43B, en la comunidad de El Salto, Jalisco, el lugar donde se sintetiza todo el desastre del país, como lo dijo el Delegado Zero a su paso por este pueblo. El evento se realizará con todas las medidas sanitarias que corresponden para
evitar contagios de COVID-19, procurando el cuidado entre todos y todas. Favor de traer vaso, plato y cuchara.
Atentamente
Congreso Nacional Indígena – Región Occidente
María de Jesús Patricio Martínez – Vocera del Concejo Indígena de Gobierno
Agrupación Un Salto de Vida
Casa de Salud Calli Tecolhuacateca Tochan
Centro de Lengua y Cultura Zoque – Jalisco
Comité Salvabosque en Defensa de El Nixticuil
Comunidad Indígena de Mezcala
Partido de los Comunistas
Unión Campesina Zapatista del Sur (UCaZS)
Danza de la Palabra-Coamil Federalismo
Ciudad Intercultural