Chiapas
Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. VII.- IMÁGENES ARRIBA. El orden es el orden de arriba | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | 5 de junio 2026
Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco
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El orden es el orden de arriba.
“… no hay que quejarse, a nadie importa que no comas, que estés desnutrido, que comas tierra, que siempre estés atarantado por el hambre, ni que no tengas donde enterrar a tus hijos, muertos o abortados, por el hambre, debajo del lago quedaron los restos entre arañas, hormigas, moscas, charales.
José Cueli.
Una Derecha ¿Ilustrada?
¿La Ayuso y la Cayetana? ¿En serio? ¿No hay ninguna mujer de derechas en México medianamente inteligente y que tenga un discurso articulado? Vaya, al menos que sepa sacar fotocopias, Margarita. ¿Eh? ¿Malu? Ya de plano, de una vez no se puede creer. ¿O es que ya hay pocas mujeres que se dejen manejar por los varones de horca y cuchillo? Vamos chicos, demuestren que, en sus filas, la equidad de género no es sólo en la ignorancia, la estupidez y el cinismo. Los herederos del “señor” Diego Fernández de Cevallos debieran salir a la palestra mediática. ¡Ánimo!
Los Alito, Fox (quien, siguiendo a sus patrocinadores hispanos, debería apellidarse “Foj”), Calderón y caga tintas que les acompañan, encuentran campo fértil en la ignorancia, y están en su elemento natural. La bendición llega desde la España de arriba, con Vox (“Voj”, si son consecuentes), entre salmos y grititos histéricos. Pero la derecha, en México y en el mundo, sufre. Y es que no se ponen de acuerdo en quién sube al templete.
En la revista Proceso, Ximena Arochi presentó (5-VIII-2025) una entrevista con Raúl Tortolero, panista y “líder” del “Consejo Nacional de Nueva Derecha”. Preocupado por la fragmentación de las derechas en México declara que los “enemigos” de la ultraderecha están bien definidos: “Tienen que ver con el supremacismo LGBT, el supremacismo feminista, el supremacismo negro —sobre todo en Estados Unidos—, el supremacismo indigenista y el supremacismo ecoanimalista o ecologista y animalista”. ¡Uh!, eso es más de la mitad de la población en México. Y parece que tiene razón: los asesinatos, desapariciones, encarcelamientos y golpes, tienen mucha demanda entre otroas, defensores del medio ambiente, indígenas, quienes tienen tez oscura… y mujeres. El “Consejo Nacional de Nueva Derecha” incluye a miembros de Movimiento Ciudadano.
Aunque reman a contracorriente. Antonio Salgado Borge, en un artículo de hace dos años (18-VI-2024), en la revista Proceso, señala que la ultraderecha en México está ninguneada porque la 4T, el lopezobradorismo pues, le ha “arrebatado” su base social natural, algunos de sus argumentos y coartadas, y… la historia. Lo de la base social natural puede entenderse por los programas sociales (que, en realidad, son clientelares y que son una bomba de tiempo, social y financiera); también una supuesta oposición y crítica a “las instituciones” (AMLO se presentó, como un “outsider”, aunque ha militado en al menos 3 partidos políticos -PRI, PRD y MORENA-); el lenguaje “populachero”; y la negación de los hechos y los argumentos racionales (los “otros datos”). Estos elementos, señala el analista, son comunes a los gobiernos y políticos “populistas” de ultraderecha en el mundo: Jair Bolsonaro, Donald Trump, Marine Le Pen y Giorgia Meloni.
Yo agregaría el odio a las organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos, a los activistas del medio ambiente, a los originarios que no bajan la cabeza, a las mujeres que resisten y se rebelan, a todo aquel que no se someta y obedezca, … y a la inteligencia no artificial.
El autor señala que, al igual que las derechas europeas, se ofrece aquí una época dorada a la que hay que regresar: la segunda mitad del siglo XX (“cuando dios nuestro señor era omnipotente y Miguel Alemán el presidente”, decía mi abuela con sarcasmo). Y los priístas nostálgicos (dentro y fuera de Morena) decían y dicen: “en esa época, los perros se amarraban con chorizo… y no se lo comían” (claro, cambiando a “mis perros”). Pero el partido Morena, en su actual etapa, ha ido más allá: hasta la época prehispánica. La época “dorada” de México es cuando México no era México, y en el territorio el opresor era… el Imperio Azteca.
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Los Herederos del Imperio Azteca.
Gracias a la “inteligente” estrategia del lopezobradorismo de aliarse con el PRI que nunca se fue (estrategia tan alabada por quienes ahora la critican como “un error”), lo que fue su fortaleza (já), ahora es su debilidad. Durante décadas, el PRI, digamos “secundario” o mesozoico (el priísmo terciario o paleozoico fue con el PAN), se convirtió en el promotor y gerente del crimen en municipios y estados. El crimen evolucionó, el PRI no, sólo se trasmutó, primero en PAN, luego en PRD, PVEM y PT (el PRI Cuaternario-pleistoceno), y ahora en Morena (el PRI Cuaternario- Holoceno).
Alito Moreno, presidente actual del PRI mexicano, cuando acusa al Partido oficialista de ligas con el crimen organizado, en realidad lo acusa de plagio. Los gobiernos corruptos tienen derechos de autor. El “copyright” viene desde el período Primario o Cenozoico: el Partido Nacional Revolucionario y el Partido de la Revolución Mexicana.
El lopezobradorismo ilustrado, sin pudor alguno, reivindica el pasado del Imperio Azteca. Así dicen: “el imperio” azteca, … y se dicen “antimperialistas”. Tal vez porque hacen igual que sus guías históricos espirituales: despojar, despreciar, explotar y reprimir a otros pueblos originarios. El dilema ético: o las convicciones o el sueldo, se resuelve en favor de la defensa de un lugar en el presupuesto.
Eso de envolverse en el lábaro patrio mientras, al mismo tiempo, se entona el masiosare de rigor, es tan Díaz Ordaz, tan Echeverría, tan López Portillo, tan… sinvergüenza. Pero, para efectos prácticos, para la 4T, la soberanía reside en la visa norteamericana para ir al shopping. “Sí, está mal lo de la CIA y lo de Rocha Moya, pero lo de retirar visas, eso sí calienta joven. Por eso vamos a modificar el artículo 39 de la Constitución y deberá decir: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en la visa americana”. Por el bien de todos, primero las visas.
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Fracciones.
En las guerras “modernas” o actuales, se busca el control del territorio, ya sea controlando a quien controla, ya sea controlando partes esenciales del todo.
El modelo que está siguiendo el Departamento de Estado norteamericano para México es el de fraccionar el territorio. Ha marcado ya los estados que le interesan (por ahora): Tamaulipas, Nuevo León (desde hace tiempo sigue el modo frívolo de USA), Coahuila (ya está en el sartén), Chihuahua (filial de la CIA), Sonora, Sinaloa (aunque no es frontera, interesa por su lugar estratégico en el Golfo de California) y Baja California. Oh, eso es casi todo el norte fronterizo. Oh, oh, ¿Texas en el futuro? Dense cuenta amigues.
“Quien controla las partes importantes controla el todo”, esta sentencia de teoría político-militar fue entendida (y aplicada) por los distintos cárteles. Ahora es Trump… bueno, el cártel de Trump. Para esto cuenta con la entusiasta y abierta complicidad del Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional (versión remasterizada del PRI mesozoico). ¿Eh? Sí, y de la 4T.
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Realidad Virtual y Realidad Real.
Si el gran capital está ahora interesado en el “combate al crimen organizado”, no es porque le interese el bienestar de la gente. Es porque considera que ya han hecho su trabajo (destruir y despoblar), y es hora de pasar a la siguiente etapa: el reordenamiento.
La SEMARNAT en boca de su titular Alicia Bárcenas, dice a los pobladores y defensores del medio ambiente en Mahahual, Quintana Roo, que no necesitan vida, sino turismo. Y que el supremo gobierno (de eficacia y honestidad comprobadas, já) cuidará que se dé una “Prosperidad Compartida”. Es decir, que prosperen empresarios invasores y pobladores despojados.
El modelo turístico de la 4T es ofrecer al Poder otras islas “Epstein” para sus “pequeñas” desviaciones criminales (o sea, las que se pueden ver). Como el rebelde caimán del Caribe no parece dispuesto a volver al pasado, entonces, pues “Dear gringo, tenemos agua, árboles, fauna silvestre, playas, oxígeno, artesanías, niñas y niños (al gusto de cada perversión), mano de obra barata o, si usted lo prefiere, eliminamos a los aborígenes y puede traer su propia cuadrilla de peones”.
Eso de “prosperidad compartida” es, además de muy priísta del siglo pasado, una mentira y un embute añejo. Se basa en el cuento del pastel: un pastel más grande se traduce en pedazos más grandes para compartir. Pero el Capital no comparte (eso se los puede explicar cualquier economista decente), arrebata, despoja, roba. Si prospera el Capital, es a costa de poblaciones y territorios.
Mahahual podría verse en el espejo que se le ofrece a casi 3 mil kilómetros de distancia:
En la costa oeste de México, en Topolobambo, Ahome, Sinaloa, pobladores y activistas se han movilizado para protestar por la instalación de una planta de amoníaco. El megaproyecto promete arruinar Bahía de Ohuira y a la población originaria mayo-yoreme.
Siguiendo el modo de “llueva, truene o relampaguee”, con el que AMLO dictaminó el mal llamado “Tren Maya”, el gobierno federal impone el proyecto en contra de estudios técnicos, de las protestas de la población originaria y defensores de la naturaleza (“¡Aquí No!”) y las advertencias sobre el impacto ambiental (es decir, en contra de la realidad). La SEMARNAT declara, mientras se instala la planta, que “continuará dando seguimiento personal”. No se sabe si se refería a la destrucción en curso, o a los 860 millones de dólares de “inversión” de capital extranjero. El banco KfW IPEX-Bank, con sede en Alemania, es quien financia a Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la compañía suizo-alemana Proman AG (nota de la periodista Itzallana López Castillo. Infobae. 4-VI-2026). Un resumen de la situación se puede consultar en la nota de la periodista Rubi Martínez, en Milenio Diario (3-VI-206)
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¿Una visión conservadora? ¿Los extremos se juntan?
Ilán Semo (Microfísica de lo ominoso, La Jornada 4-06-26), reflexionando en base al compendio (Jairo Antonio López Pacheco y Libertad Argüello Cabrera, compiladores) Desplazamiento forzado interno y violencias en México: Causas, trayectorias y efectos (UNAM, 2026), en el que un grupo interdisciplinario de estudiosos analiza 3 sexenios (Calderón, Peña Nieto y AMLO), advierte: “la colusión entre el capital trasnacional y nacional, el crimen organizado, las fuerzas del orden (la policía, el Ejército, la Guardia Nacional…) e incontables miembros y funcionarios de la Federación y los gobiernos locales para convertir a una parte del país en el territorio de una necroeconomía, es decir, una forma de capitalismo hipersalvaje, que basa el despliegue de sus dispositivos en el despojo, el asesinato, las desapariciones y los desplazamientos forzados sin ley, ni estado de derecho, ni autoridad que lo contenga.” (…) “… no es otra cosa más que la erradicación no de la resistencia de comunidades ante este proceso, sino de las comunidades mismas.”
El investigador le pone nombre a esto: holocausto. ¿Las muestras? En todo el territorio nacional.
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La Guerra Moderna.
Destruir y despoblar, primer paso de la nueva guerra de conquista. En el mundo actual en guerra no está en juego la supervivencia de “civilizaciones”, sino de modelos de explotación, represión, despojo y desprecio.
La guerra no es sólo destrucción, también permite el ocultamiento de otras guerras en las geografías agredidas. La guerra en Ucrania esconde las resistencias y rebeldías en esa geografía y en la Rusia neozarista de Putin; en el Irán islámico aplasta la lucha de “como mujeres que somos”. Y en esos 3 casos, es el nacionalismo más rancio el que se enarbola para encubrir lo fundamental: las luchas de abajo.
El Capital ha entrado ya, de lleno, a una etapa tan brutal como estúpida, no exenta de nostalgia por los siglos XVI, XVII y XVIII. Pero, en lugar de Ilustración, la Inteligencia Artificial. No hay un Newton, sino un Musk. En lugar del ascenso de la razón, el dominio del algoritmo. En lugar de libertad, el neoliberalismo. En lugar de Estados Nacionales, globalización financiera. En lugar de gobiernos, juntas de accionistas. Y en las autodenominadas “izquierdas”, en lugar de consecuencia, cinismo.
La acusación de “terrorismo”, con la que el Gran Capital, busca justificar sus guerras, es recurrente no sólo en Trump. Sus jefes en el gobierno de Israel ahora acusan, sin prueba alguna, a las ONG´s españolas de ayuda humanitaria… ¡de financiar a Hamás! Las organizaciones señaladas son Paz con Dignidad; Rumbo a Gaza -iniciativa parte de la Flotilla Global Sumud-; la asociación malagueña Al Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe y la sucursal española de la ONG islámica británica Human Appeal (con información de la agencia EFE). Para el Capital, apoyar para mejorar las condiciones de vida de la población vulnerable, la lucha por la vida pues, es “terrorismo”.
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Pero hay la resistencia, hay la rebeldía, y la resignación será superada por la organización. Porque falta lo que falta.
(Continuará…)
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
México, junio del 2026.
Imágenes tomadas de la red, edición de video: Terci@s Compas Zapatistas
Música: Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú, Óscar Chávez, «El pueblo y el mal gobierno»
Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. V.- MUCHOS MODOS, VARIAS GENERACIONES Y UN TRABAJADERO. (Donde se reflexiona sobre el ejemplo y eso de Pasado, Presente y Futuro) | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | 30 de mayo 2026
Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco
V.- MUCHOS MODOS, VARIAS GENERACIONES Y UN TRABAJADERO.
(Donde se reflexiona sobre el ejemplo y eso de Pasado, Presente y Futuro)
“Éstos son mis tractores”, dice el Chompiras original, padre o abuelo, no recuerdo, del Chompiras que ya conocemos de otras historias. También le dicen “Chompirón” o “Chompas”, para diferenciarlo de su hijo o nieto. En aras del ahorro de ancho de banda, aquí le diremos “Chompas”.
Chompas es cholero, tzeltalero, tsotsilero, zoque y tojolabalero (y castellano a la fuerza -“tienes que aprender la lengua del enemigo para poder mentarle la madre y que te entienda”-, explica así el por qué aprendió la castilla). De sangre de raíz maya, a fuerza de andar los caminos, aprendió y puede entender y hablar todas esas lenguas.
“Mis tractores”, al decirlo, Chompas ha levantado sus brazos y manos primero, y luego, alternadamente, una y otra pierna.
El Chompas es Comité y bien puede llamarse de otra forma, según su humor. Cierta vez que se encontró con el Capitán y se saludaron, éste le dijo: “¿Pero no te llamabas Ruperto?”. El compañero lo miró sonriendo y le dijo: “Tú te mueres cada tanto, así que yo me cambio igual de nombre. Cada quien su modo”. Rieron los dos.
Bueno, resulta que Chompas -o como se llame ahora-, llegó al Puy para una jornada de trabajo Común. Había visto ya el video del tractor que se publicó en la página de Enlace Zapatista, y se fue directo a donde estaba el Monarca revisando las llantas del vehículo. Chompas lo miró el tractor, estacionado debajo del cobertizo, lo revisó por todos lados y, después de varios “mh”, preguntó “¿entonces sin gasolina no jala?”. “Diesel, usa diésel”, le aclara el Monarca, metido ya bajo el chasis. Y le completa, “y aceite, y refrigerante, y hay que darle mantenimiento cada tanto, y revisarlo antes y después de cada que se usa”.
“Uh”, protesta el compa, “ni a mi novia le pongo tanta atención”. El Chompas debe andar por los 70 años y su compañera igual. Tienen ya nietos y, creo, bisnietos, pero se siguen llamando “novios” entre sí. Ella suele decir “mi novio”, y él sonríe al decirle “mi novia”. Y sí, si los mira juntos, riendo, bromeando y tomados de la mano, puede usted afirmar: “parecen novios”.
Pero el compa está ahora en el trabajadero de “los comités”. Ahí se escuchan risas, maldiciones y burlas en 5 lenguas distintas, 6 con la castilla. El trabajadero no sólo convoca lenguas diferentes, también, y sobre todo, modos distintos.
La actitud ante la tierra, por ejemplo, varía: quienes vienen de zonas donde se trabaja por hectárea, no hacen caso de las ramitas; pero quienes vienen de zonas donde hay poco espacio (“tarea”, le dicen, y suelen medir unos 25 m²), juntan “chibirico” (así le decíamos en la época de la guerrilla) -“Wuacht” en tzeltal, “Vach´il” en tzotzil, “Yajlem Kab tié” en cho´ol, “Wach” en tojolabal-, un buen tanto, y logran acomodar alteros de “leña”. Pilas de “trincheras”, así les llaman, de varitas de las ramas de monte bajo. Ese “modo” de quienes son de Los Altos de Chiapas, llama la atención y la curiosidad de quienes son de la selva. Lo que para unos es basura que hay que limpiar para poder fincar (limpiar un sitio para hacer la champa), para otros es algo valioso que dará calor en las heladas y servirá para cocer el maíz, las tortillas, el café, y entibiar las pláticas antes de ir a descansar… o a hacer cositas.
Por otro lado, a la hora de tapiscar (cosechar) el maíz, los de algunas zonas cargan un su costal y van arrojando ahí las mazorcas. Esto porque son terrenos pequeños, de pocos metros cuadrados. Pero en otras zonas, como aquí, se va cortando el maíz y se avienta formando grupos de pequeños montecitos. Eso desconcierta a los de bolsa porque sienten que no avanzan. Porque no es lo mismo trabajar el maíz en “tareas”, que en hectáreas. Y aquí estamos en tierra recuperada. Donde antes los finqueros criaban ganado para la mesa de los poderosos, ahora se siembra maíz para los pequeños… en Común.
Pero ahora en el cobertizo sigue la discusión. El Monarca defiende los vehículos automotores. Sirven para llevar y traer gente y mercancías. Hay reuniones de varios pueblos, regiones y zonas que se trasladan en esos vehículos. Hay tiendas cooperativas que se surten. Y, en emergencias médicas, la ambulancia del Común suena su sirena para que todos sepan que lleva enferma o herido, sin importar si es zapatista o hermano partidista.
El Monarca es “choferólogo”, así que tiene ese “espíritu de cuerpo” y ese “amor a la camiseta” que no tienen los “seleccionados” del balompié de los distintos países. Fue maestro instructor de las choferólogas y, al darles clase política a la hora del pozol, disfrutaba poniéndolas en aprietos. “A ver, ¿qué vas a hacer si ya no queda nadie de zapatista?, ya a todos los mató el enemigo, sólo quedas tú. ¿Te vas a rendir?”. “No”, dice la compañera, “voy a seguir peleando”. Él: “pero ya no tienes arma”. Ella: “peleo con machete”. Él: “no tienes machete”. Ella: “entonces con palo y piedras”. Él: “no hay palo ni piedras, estás en el desierto”. Ella: “a mordidas y con las uñas”. Él: “no tienes dientes y tienes las manos rotas”. Ella queda pensando y, después de unos segundos, replica: “agarro la móvil y atropello al enemigo. Porque si no, de balde que estoy aprendiendo de choferóloga”. El Monarca valoró la respuesta y dijo: “muy bien, ahora vamos a ver cómo se cambian las bujías”.
Por su parte el Chompas ya tiene muchos kilómetros recorridos y no habla por hablar. De los fundadores del zapatismo, ha pasado por todas las etapas. Desde la clandestinidad y el alzamiento hasta la autonomía y el Común, un camino que no ha estado exento de caídas… y levantadas. Así que el Chompas recuerda bien cuando, en la clandestinidad, debía caminar toda la noche (8 horas de jornada) para llevar la plática a otros compas. “El Mal”, explicaba, “puede tener todos los colores y todas las lenguas, a veces tiene nuestro mismo color y habla nuestra lengua, pero su palabra lleva al mal y al malo, al que explota, golpea, viola, encarcela, se burla y nos mata. Y nos engaña, nos hace creer que nuestra resistencia y nuestra rebeldía son una guerra perdida”. La noche refresca primero y, ya de madrugada, levanta el frío como sombra hiriente. No hay fuego ni luz alguna, sólo algunas luciérnagas y el titilar nervioso del focador (lámpara de mano) de un compa que se exalta con cada palabra del Chompas joven. “Un día”, susurra el Chompa, “nuestra palabra llegará lejos, atravesará mares, subirá montañas y correrá por los ríos y valles. Por eso ahora es pequeña nuestra palabra, como que no cuenta, como que poco vale. Y tenemos que cuidar esa palabra. Nuestra lucha es como la milpa. Cuesta trabajo hacer, pero un día hay la tortilla, y en la fiesta hay tamales. ¿Por qué? Pues porque se cuidó y se trabajó. Así como la tierra, hay que cuidar y trabajar la lucha.” El silencio estridente de la montaña asiente.
En los informes de seguridad, las sombras convocadas por la palabra del Chompas dan detalles de movimientos detectados. Uno dice que lo miró a un grupo de gente, caminando de noche. Un mestizo entre ellos. “Se veía que el ciudadano ya iba a morir ya, de una vez, de cansado que se miraba. Le pregunté a dónde va. Con trabajos puede respirar, pero me dijo que no sabe. Le dije “creo vas a morir de una vez”. “Ah”, dijo, “entonces voy al infierno”. Muy otro ese hermano”. Chompas sabe quién es el ciudadano, pero nada dice. Siguen los informes. Terminan y se retiran. El woyo, con sus ojos saltones y su canto empecinado, les despide.
Meses después, de visita en un campamento guerrillero en la selva Lacandona, Chompas lo mira al ciudadano, pero ahora con uniforme y el arma terciada a la espalda, sentado en torno a la fogata. No cruzan saludo alguno. El compa le dice: “entonces te moriste, pero aquí estás”. El ciudadano le responde “sí, es mi modo que cada tanto me da por morirme para confundir al enemigo”. El Chompas sonríe y decide entonces cambiarse de nombre cada tanto “para destantear al enemigo”, aunque los únicos confundidos son los demás compas.
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En el cobertizo sigue el intercambio de argumentos. El Chompas: “Si no hay todo eso que dices, ¿qué vas a hacer? Olvídate de la tormenta y el día después, ahorita mismo: si no tienes paga para la gasolina o eso que dices, si no hay la refacción, si se descompone, si no hay aceite, o si el pinche tractor nomás no y no te dice por qué ya no, como las mulas. Sin agraviar, compa”.
“Mis tractores usan sólo pozol, y si me descompongo, en la clínica me dan medicina y anda vete. La tierra te da lo que le das. Si la respetas y la tratas bien, te da tu alimento. Si la tratas mal, pues ahí lo veas, porque vas a tener que comprar el maíz y todo para que te toque crudo el tamale. Y si no puedo trabajar, pues rápido digo y lo informo, no como las mulas. Sin agraviar, compa”.
“Pero la medicina la trajo un vehículo”, se defiende el Monarca.
“No, porque es planta medicinal. Mi novia sabe de eso porque le enseñó su abuela, y a su abuela le enseñó su abuela, y ahí ve haciendo la cuenta, porque es de siglos. Y mi novia le está enseñando a la nieta, y así por siempre jamás.”
Siguen y ya casi es la hora de la comida. Llega el SubMoy, escucha un rato en silencio, e interviene: “Las cosas se hacen con lo que hay, pero siempre con la cabeza, pensando nuevas ideas. Si hay tractor, con tractor. Si no hay, pues ni modos, sin tractor. Y si no tenemos ya cabeza pues…” el SubMoy duda y luego remata: “pues ahí lo vamos a pensar qué hacemos si no tenemos cabeza”.
En la comida, mientras lavan los platos, el Chompas: “Lo que pasa es que el Capitán tiene mala suerte con los tamales. Con mi novia hacemos unos tamales que, te comes uno y la panza te dura una semana. Por eso el tamale se hace sólo en las fiestas, porque si haces diario, olvídate que te vas a poder mover, quedas como con panza de 7 meses”. Su novia le da un zape de cariño y completa: “Yo creo que el tamale crudo es una muestra de desamor, es como decir “hasta aquí nomás y ojalá te dé diarrea, desgraciado”. Así le recomendé a una mi hija, que ahora es mamá soltera: “No necesitas discursos para despachar a ese ingrato, dale su tamale crudo y vas a ver que no vuelve ni aunque lo traigan amarrado”.
“Pero yo creo que lo del Capitán no es por desamor, sino es por nerviosidá. Porque a las compañeras que les tocaba hacer el tamale, la coordinadora les dijo: “tienen que quedar bien, porque si salen mal, el capitán las va a poner en un cuento y van a poner su foto y video en la página de zapatista y todo el mundo va a saber que hacen mal los tamales”. Imagínate la presión. Di tú que antes no los quemaron.”
Se va el Chompas a decirle al SubMoy que, si no pone horario, no se va a completar el trabajadero. “Si no hay horario pues lo pone su horario el haragán, que se hace pato, o pata, según, y ahí queda nomás, mirando el cielo y los pájaros. El otro día, lo encontré a mi compadre así, tirado de una vez, mirando a las nubes. Pensé que está privado y rápido corrí, y no, está así nomás botado, como viejito bolo en la seca. Le pregunté que qué hace y me dice: “aquí nomás, mirando esos pajaritos volar”. Me embravecí y le dije “qué pajaritos ni qué nada, son zopilotes que se lo van a almorzar, compadre”. Se levantó rápido y se fue corriendo a la reunión. Al llegar dijo que como no hay horario, no sabía a qué hora. Lo quedé mirando al SubMoy con cara de “te lo dije”. Pero ya hay horario y ya quedé tranquilo. Como quiera bien que los critiqué a todos porque, de plano, de una vez no se puede creer”.
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El Subcomandante Insurgente Moisés resume la plática de ese día: “Para entender el Común hay que practicarlo. Nuestro trabajadero es también nuestro luchadero. Cada quien, según su modo, su calendario y su geografía, es en su práctica diaria donde lo conoce al Mal y conoce sus mañas. Entonces llega el día en que entiende… y, en lugar de resignarse, de rendirse, pues se organiza”.
La Verónica está a su lado y le pide que le explique eso de pasado, presente y futuro. “Es como la lucha”, dice el SubMoy, “en el pasado tus papás lucharon para derrotar al Mal, en el presente, tú estás en la escuela autónoma -es hoy, por ejemplo-, y te enseñan a leer y escribir porque tal vez un día lo vas a necesitar para trabajar, o sea para luchar. Eso es el futuro”.
La Verónica queda pensando y dice: “Ah, es que con ejemplos sí entiendo. Pero en la escuela no me dan ejemplos, sólo me dicen que pasado, presente y futuro, y si no entiendes, anda vete, va en tu cuenta”.
Al día siguiente, la Verónica le dice al formador de educación que lo quite a la maestra y lo ponga al SubMoy. El formador la mira desconcertado. La Verónica completa: “es como lo del Común, si no pones ejemplo no te van a entender”.
(Continuará…)
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
Todavía mayo del 2026.
Imágenes: Tercios Compas Zapatistas
Música: “Coincidir” de Raúl Rodríguez con letra de Alberto Escobar, interpreta Mexicanto; “Venideros” de Fernando Delgadillo, interpretan Fernando Delgadillo y Mexicanto; “Por algo estamos” de Alejandro Filio, interpreta el autor.









