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Capitán Marcos

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Los Tercios Compas y ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Novena parte: Primeros Auxilios para el Día Después | Los Tercios Compas y ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después.

Novena parte: Primeros Auxilios para el Día Después

  El Sistema de Salud Autónoma Zapatista dirigió una carta-protesta a la Capitanía de Puerto manifestando su inconformidad frente al tratamiento de la picadura de la araña violinista, referida en la octava parte: “otro día después”.

  Primero desconocen la existencia del cargo de “Jefe Supremo de la Prevención de Salud, Vacunación, Lava tu mano, Necropsias y Anexas, Certificados de Defunción y demás”, que no existe en el organigrama de los servicios de salud zapatista.  Tampoco hay inscrito ningún escarabajo en formadores y promotores de salud autónoma.  Dicho lo anterior, señalan que no es de fiar la anécdota referida por el capitán (yo mero) del ataque sufrido por una araña musical.  Pero, dando por descontado que el capitán tiene muy revuelto su pensamiento en su cabeza -y frente a lo cual recomiendan una operación invasiva de su cerebro (oh, oh, se ofrecen a practicarla)-, insisten en que se están preparando para el día después.

  Para tranquilidad de quienes padecen las enfermedades del arte y la ciencia (así dice la carta), les aseguran que actualmente se están dando cursos de primeros auxilios en todas las comunidades zapatistas.

  Detallan que podrán dar atención inicial para piquetes de araña, alacrán y víbora; heridas por corte de machete, caída de caballo, de vehículo motorizado y de árbol; atragantamiento y ahogamiento en ríos, lagunas, charcos y en vasos de agua.  Presumen que, con sus poderosas bicicletas mecánicas y eléctricas, podrán llegar más rápido al lugar de la desgracia y administrar los primeros auxilios, mientras llega un vehículo para transportar a la víctima a la clínica más cercana.  De ahí, según el caso, o cosa, se moverían al futuro laboratorio y al deseable quirófano -donde esperad@s cirujan@s y laboratoristas darán cursos, experimentarán con los fluidos y órganos de los pacientes, y meterán cuchillo con singular alegría-.

  Sin embargo, declaran que, frente a una araña, la recomendación de “corre por tu vida”, es acertada.  Para dejar de fumar, insisten con ingenuidad, no hay que esperar al día después: hay que hacerlo ya.  Já.

  Para enfatizar lo dicho, mandan unos videos de fragmentos de los cursos.

Es todo.

Desde la lista de espera para ser intervenido con una lobotomía.

El Capitán, fumando su enésima pipa y prometiendo que, mañana sí, dejará el vicio.
Noviembre del 2024.

P.D.- Sí me picó una araña violinista.  Pero el instrumento musical no aparece y los promotores no ofrecen apoyo para su búsqueda.

OTRA P.D.- Llegaron la Verónica y el Chuy con sus motosierras (cfr. “Comando Palomitas”).  Que para operarme, dijeron.  Les disuadí con paletas de chamoy, pero temo que regresen.  Ya nada está seguro, oiga.


Videos de Los Tercios Compas y música «Feeling Good» de Nina Simone

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Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después. Octava Parte: Otro día después | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Sobre el tema: La Tormenta y el Día Después.

 Octava Parte: Otro día después.

  ¡Uf! Usted ya la ha librado en la parte de las presentaciones.

  Ahora está preparándose para ir al trabajo que le han encomendado.  Debe de ir a la hortaliza/ la milpa / el taller mecánico / el depósito de tablas / la cocina / el comedor / el auditorio en ciernes / la escuela comunitaria / etcétera / etcétera / ¿ya dije que etcétera?

  Se prepara mentalmente, aspira y expira (aunque más parece que suspira).  Está por preguntar dónde diablos queda el lugar, cuando una jovencita (usted calcula que debe andar entre los 19 y 20 años), se le acerca y le saluda.

  Sonriendo se presenta: “Yo me llamo Defensa y me “apedillo” “Zapatista”, ¿tú cómo te llamas?”  Usted titubea antes de dar su nombre, y lamenta no haber podido elegir su nombre con algo así de sugerente.

  Ella sigue sonriendo y dice: “Yo te voy a acompañar a donde te toca.  Voy a cuidar que no te pase nada malo”.

  Usted se desconcierta: “¿Nada malo? ¿Como qué?”

  La muchachita: “Pues de repente hay garrapata, mostacilla, culebra, alacrán o araña.  El otro día al capitán le picó una araña que le dicen “violinista”.  Violinista la araña, no el capitán.  Ése no toca ni la puerta”.

  Usted traga saliva.  La muchacha, tomándole de la mano y encaminándole al lugar: “yo te voy a enseñar lo que te toca y te voy a cuidar”.  Sigue: “sabemos que vales y te tenemos que cuidar.  En la comunidad, desde antes de que pasara todo lo que pasó, ya sabíamos y entendíamos que gente como tú es importante para mañana”.

  Usted siente que el corazón se le hace como garapiñado y le entra una basurita en el ojo, pero trata de mantenerse ecuánime.  Como suele decir su guardiana: “Nada de que nada, resistencia y rebeldía”.

  Mientras caminan por una brecha, un ruido de pájaros agitados se escucha.  Claro, usted piensa que es una jauría de culebras, alacranes y arañas.  Queda inmóvil.  La jovencita ríe y le explica:

  “Es el pájaro que llamamos “Juanchío”, porque hace así cuando canta: “juanchío, juanchío”.  Eso quiere decir que está contento su corazón.  Míralo, es negro.  A ese pájaro lo queremos y cuidamos, porque casi siempre anda en colectivo.  Con varios pues.  Y cuando ve un peligro, avisa.  Hace “pit, pit, pit”.  Pero como son varios, hacen una gran bulla.  Y cada vez más fuerte y se juntan más, y te señalan con su bulla dónde mero está la amenaza, depende si es culebra o gato de monte.  O sea que te señala dónde mero está el mal”

  Usted traga saliva de nuevo y pregunta “¿También hay gato de monte?”.

  “Sí”, responde ella, “creo que ustedes le dicen “tigrillo”.  Es más pequeño que el puma.”

  “¡¿P… p.. puma?!, usted tartamudea y, para sus adentros, maldice al sistema, la tormenta y el día después.

  Sigue ella: “También les avisa a los animalitos más pequeños cuando anda rondando el gavilán o el águila o la culebra.  En colectivo se turnan para picotear al malo, para que les dé tiempo a los pequeños de protegerse”.

  Usted tiene la piel ya color blanco deslavado cuando pregunta: “Y ahorita, ¿es culebra o gato de monte o puma?”.

  “Ninguno”, dice ella riendo.  “Sólo es amor.  Se están enamorando dos, el macho y la hembra, y hacen mucha bulla y hasta quedan como flotando en el aire para que se vean que están muy galanes”.

  Usted debe estar temblando todavía, porque la jovencita le aclara: “Pero no te preocupes, también se pelean y se regañan.  Se quieren pues”.

-*-

  Más tarde, en el comedor, instintivamente se sientan juntos quienes tenían como maldición, y ahora como bendición, las artes y las ciencias.  Cada quien empieza a contar cómo le fue en su primer día como parte del todo que acá llaman “comunidad”.

  Cuando es su turno y usted inicia con el nombre de su guardiana, alguien más recuerda que la suya se llama “Esperanza Zapatista”.  Y agrega: “y la esperanza, en estos tiempos, siempre se agradece”.

  Alguien de ciencias aplicadas les interrumpe: “Tuvieron suerte.  Mi guardiana se presentó con el nada tranquilizador nombre de “la Calamidad Zapatista”.  No sé, pero no me siento con tranquilidad.  Presiento que algo malo puede pasar”.

  Las carcajadas resuenan en el maltrecho galerón que sirve de comedor y que, a la entrada y para nombrarlo, tiene un letrero que decreta: “Al menos en la comida, ¡ni un paso atrás! (si toca bañar, mejor piénsalo bien)”.

-*-

  P.D. QUE INTERRUMPE Y DONDE EL CAPITÁN ACLARA QUE SÍ PERO NO (el misterioso caso del violín extraviado). – Sí, me picó una araña de las llamadas “violinista”.  Hice lo que cualquier varón hetero, culto, y bien informado haría.  Es decir, tomé una de esas cajitas de toques eléctricos (que antes había en parques, ferias de pueblo, kermeses y cantinas -y que no sé si todavía existen-), y me automediqué una descarga al tope.  120 voltios que superan cualquier café negro cargado.

  Esperé pacientemente pero no.  Mi legendaria torpeza, curtida en décadas de práctica consciente, seguía.  Probé a ver si podía escalar por las paredes, pero los perritos sólo me miraban y, pensando que era un baile de moda para el TikTok, trataban de imitar los movimientos.  Resumen: no me transformé.  Tendré que seguir siendo un superhéroe sin superpoderes.  Eso sí, la araña murió envenenada.  ¿Eh? ¿Creen que debo preocuparme?  Yo creo que faltó voltaje…  Moraleja: no le crean a Peter Parker.  Si ven una araña, no entren en pánico.  Sólo corran por su vida.

-*-

  Al poco tiempo, llegó el que se presentó como “Jefe Supremo de la Prevención de Salud, Vacunación, Lava tu mano, Necropsias y Anexas, Certificados de Defunción y demás”.  ¿Es necesario aclararles que el sujeto se parecía extraordinariamente a un escarabajo?

  Entró a la champa, cubrió el cuarto con una rápida mirada y dijo: “Vengo a ver a la víctima”.  Aunque desconfiado por el aspecto del “jefe etcétera”, me arremangué la camisa y esperé que pusiera el baumanómetro.  El: “Usted no.  Dije la víctima, o sea la araña”.  Extrañado le señalé el rincón donde yacía el cadáver de la ahora mártir.  Se acercó el escarabajo con bata médica y la analizó con detalle.  Cuando estuvo satisfecho, declaró: “No hay duda, murió por una sobre dosis de nicotina”.  Luego, inquisidor, agregó: “¿Fuma usted mucho?”.  Yo: “a veces, poco, muy de vez en cuando, aunque siempre sí un poco bastante”.  “Ajá”, dijo el médico forense.  “Me temo mi narizón amigo que usted tiene delito.  Dos delitos, para ser más preciso”.  “¿Yo?  ¿Por qué?  Ella empezó primero porque me picó sin avisar siquiera”.  El sujeto sacó una libretita a saber de dónde y, escribiendo en ella, agregó: “Homicidio por transfusión en grado perverso.  Uh, eso es grave, está usted en problemas.”  Yo traté de protestar: “Pero Durito…”  Él: “Nada de Durito, debe usted dirigirse a mí como “su Eminencia” y el otro delito es… mh… mh… ¡robo de instrumento artístico!”  Yo estaba desconcertado: “¡Pero no robé nada!”.  El fiscal artrópodo: “¿No es esa una araña violinista?”  “Sí´, así les dicen”, titubee.  “Ergo, ¿dónde está el violín?”

-*-

  He buscado el violín por todas partes y nada.  Estaba pensando que tal vez necesitaría un abogado, cuando apareció el mismo personaje, pero ahora con toga y birrete.  Entra con paso ceremonioso y me extiende una tarjeta en la que se lee “Despacho Jurídico Duro pero Tupido”, presidente, principal accionista y único miembro: Don Durito, fiscal, juez, abogado y verdugo de las causas perdidas.  Tenemos servicio a domicilio con aplicación digital -el servicio Premium incluye descuentos en la estadía en “El infierno de todos tan temido”-.  Tarifas módicas.  Sólo euros, dólares canadienses y yuanes.”

  Creo que estoy perdido… ¡Manden tabaco, razaaaa!  Haiga cosa, oiga.

Moraleja 2. – No fumen.  Además de poner en peligro su salud, arriesgan su libertad.

Desde el techo de la champa, preparando mi mejor salto al vacío.

El Capitán.
Noviembre del 2024.

Fuente: Enlace Zapatista

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ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

UN PICO Y UNA PALA ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

UN PICO Y UNA PALA.
De la solidaridad, la empatía y la valentía

Agosto del 2024.

  La solidaridad con lo lejano -y no me refiero a la geografía, sino a su lugar en la información-, no sólo es cómoda.  Además, permite las posiciones más absurdas y contradictorias (como la de justificar el asesinato de civiles, niños en su mayoría, que ignoran que el infierno presente no es momentáneo, sino también una promesa del futuro).

  La solidaridad con lo distante no requiere compromiso: son otros los que sufren y mueren.  Para ellos la limosna de la atención momentánea, la acalorada discusión (já) sobre uno o dos Estados, las referencias históricas a modo de cada posición.  La solidaridad con lo cercano, en cambio, demanda algo más que un comentario en redes sociales.  En el extraño y pequeño mundo del progresismo están más cerca las kurdas, Palestina y Ucrania, que Ostula y su porfiada resistencia; las comunidades originarias del Istmo que se rebelan al destino de ser reconvertidas en guardias aduanales en la nueva frontera sur de la Unión Americana (porque eso, y no otra cosa, es ese megaproyecto); la destrucción ecológica llamada “Tren Maya”; el despojo de agua en toda la geografía; la imposición de termoeléctricas; las rebeliones contra saqueos, imposiciones y destrucciones del medio ambiente;…y las Buscadoras.

  Y no, no se trata de obviar, por geografía, una injusticia en cualquier parte del planeta.  No, se trata de entender y sentir que la solidaridad no es una moda y una pose, sino un compromiso que maldice.

  Como el oído, la mirada… y la palabra

-*-

  De las ausencias, la más terrible e inhumana es la que no tiene explicación.

  Las personas desaparecidas, su actualidad y la indiferencia que provocan arriba, son la prueba contundente de que la frivolidad y el cinismo son virtudes en el quehacer político de la derecha… y de la izquierda progresista.

  La existencia de personas que buscan la verdad y la justicia para sus ausentes es lo que marca la modernidad tan cacareada allá arriba: es terrible el infierno en el que se cocinan esas desapariciones; y es maravilloso que, quienes buscan, revaloren con su empeño la dignidad humana.

  En los últimos años, lo más terrible y maravilloso que ha parido esta geografía es la profesión de “buscadora”.

  ¿Cuál es lo mínimo para cumplir esa demanda de verdad y justicia para las desaparecidas?  ¿Cuál es el “piso”, -como dirían los expertos en gestoría-, en esa petición? ¿Un fragmento óseo? ¿El jirón de una blusa descolorida?  ¿Un zapato sin su par?  ¿Una resolución del poder judicial, la policía, el gobierno en turno: “se hizo lo que se pudo”?  ¿La señal del gps parpadeando solitaria, desesperada, inútil?

  ¿Un discurso que, claro, culmina con “me comprometo a que se sepa la verdad antes de que termine mi gobierno, caiga quien caiga”?

  Las buscadoras no sólo buscan a sus ausentes, también buscan la vergüenza, la dignidad y la humanidad que se perdieron con un puesto gubernamental, un renglón en la tabla Excel del pago en nómina por claudicaciones.

  Quienes se niegan a responder a la demanda de las Buscadoras, ¿a qué le temen?  ¿Cuál es el sustento para que afirmen que “la mayoría de las desaparecidas lo son por voluntad propia”?  ¿Es que ya investigaron y esas ausentes lo son voluntariamente?  ¿Entonces por qué no decirles a las Buscadoras: “señora, su hijo, hija, se fue porque encontró una pareja” o “porque usted no la comprendía”?

  ¿No tienen alta tecnología (drones, satélites, georradares, archivos digitalizados)?  Si no, por qué no compran o rentan, o piden prestados esos equipos.  Busquen en tiendas on line… o en la página de la Secretaría de Marina.  Sólo escriban en la ventana del buscador “equipos de búsqueda y rescate”.

  Si tienen los medios para espiar a sus enemigos (un Pegasus en cada soldado te dio), ¿por qué no usan esas tecnologías para averiguar si esa persona está desaparecida “por voluntad propia”?

   ¿O mienten las Buscadoras?  ¿Entonces es mentira que anden de un lado a otro, atenidas a las informaciones que reciben?  ¿Sufren porque quieren o porque alguien les hace falta?  Esas imágenes donde aparecen, con palas y picos, en zonas rurales, ¿son editadas con una aplicación digital y, en realidad, ellas están en su casa haciendo cuentas para ver cómo llegan a fin de mes?  Ellas -y ellos, claro-, las Buscadoras, ¿desaparecieron voluntariamente a sus hijos, hijas, compañeros, compañeras, padres, madres, familia, con el único propósito de perjudicar a la víctima imaginaria de Palacio Nacional?

  Tal vez podrían, al menos, pedirles a esas Buscadoras que busquen y encuentren la vergüenza que, allá arriba, perdieron por un puesto gubernamental… y una nómina personal.

-*-

  Usted que trabaja en medios de comunicación, ¿se acuerda de aquellos tiempos cuando hacer periodismo era investigar, ir al lugar de los hechos, entrevistar a las “partes involucradas”, desafiar la “autocensura”, pelear en el comité de redacción por la publicación -porque usted se comprometió con esas víctimas a dar a conocer su tragedia; y usted tiene en alta estima el valor de la palabra, por eso eligió el periodismo-, regresar al lugar y mostrar a esas dolientes la nota (que a usted le costó la enésima amenaza de despido, -o se lo confirmó, claro-)?

  ¿Recuerda cuando las notas se sacaban de la realidad y no de las redes sociales?  ¿Se acuerda de cuando el gafete de “PRENSA”, más que de orgullo e impunidad, era símbolo de compromiso ético?

  ¿No hubo un tiempo en que peleaba la nota con otros periodistas y no con influencers que ni siquiera saben redactar la descripción de sus videos?  ¿Aquellos días donde el enemigo era la dádiva, el chayote, el sobre con billetes, la información no confirmada?  Y no como ahora, las amenazas de muerte -cumplidas no pocas veces-, o los hostigamientos virtuales de bots de uno y otro signo.  Además, claro, del tribunal mañanero con el que el Supremo reparte bofetadas y caricias.

  ¿Dónde están los grandes reportajes, el periodismo de investigación, las notas exclusivas, las preguntas incisivas, la redacción impecable, la dicción correcta, la imagen donde la nota no es el periodista sino la realidad?

  Seguid el hilo de Ariadna, tal vez dentro del laberinto encontrareis lo que les hizo elegir el periodismo como profesión… y maldición.

-*-

  En algún rincón del corazón humano hay una cosa que se llama “empatía”.  Esa capacidad de “ponerse en el lugar del otro” es, en realidad, la capacidad de “ponerse en el lugar de la víctima”.  A veces individualmente y cada vez más en colectivo, ese sentimiento va más allá y afronta la necesidad de “hacer algo”.

  Pero la realidad no da premios.  Si acaso, pesadillas.  Así que se necesita valentía para decir “soy yo y siento que esto no es justo y tengo que decirlo o hacerlo sentir, sobre todo a las víctimas”.

  Son escasos y muy espaciados los logros que se consiguen.  Parecen pequeños, pero para las víctimas lo son todo.  Como lo será para -supongamos, sin conceder-, José Díaz Gómez, quien de seguro se sorprenderá cuando vea todos los mensajes de apoyo y solidaridad que, desde los rincones más insospechados de México y el mundo, convergieron en el esfuerzo de esa ONG -incómoda, como deben ser todas las ONG-, que asumió la búsqueda de la justicia como lo que es, es decir, un deber.

  Su libertad fue parida por todas esas voces y acciones que, ojo, convergieron en una demanda sencilla pero contundente, tan añeja como la humanidad misma: libertad.

-*-

  Buscad a las buscadoras.  Se me ocurre, no sé, que tal vez también buscan otro mañana.  Y eso, amigos y enemigos, es luchar por la vida.

Vale.  Salud y encuéntrenlas.  Urge.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
Agosto del 2024.

P.D.- Creo que es obvio, pero si no, pues lo decimos claramente: gracias.

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Capitán Insurgente Marcos

[:es]EZLN | Octava Parte: P.D. QUE HAY QUE LEER PARA SABER DE QUÉ TRATA.[:en]EZLN | Eighth Part: P.S. WHAT YOU HAVE TO READ TO KNOW WHAT IT’S ABOUT.[:]

[:es]

Octava Parte: P.D. QUE HAY QUE LEER PARA SABER DE QUÉ TRATA.

Noviembre del 2023.

Cuenta la leyenda que, en los tiempos en que el tiempo no importaba, lluvia y noche cubrieron la Casa de los Seres.  Entonces se fue la luz.  Todo era oscuridad.  Las mujeres, los hombres y otroas andaban a los tropezones y chocaban entre sí.  Por esa causa, discutían y peleaban entre hermanos y vecinos.  Ni siquiera se reconocían, siendo que eran familiares y conocidos, porque muy oscuro estaba.  Mucho se regañaban.

Los dioses primeros, los que nacieron el mundo, estaban de haraganes, tirados en sus hamacas, contando chistes y cuentos.  Pero la bulla en la Casa de los Seres llegó hasta ellos.  “¿De quién es esa bulla?”, preguntó uno.  “A saber”, dijo otro.  Ixmucané, que era la diosa madre, dijo: “Vamos a mirar por qué es esa bulla”, pero al bajarse de la hamaca, se cayó y llegó su cara en el suelo y le quedó como bollada, o sea como con rajaduras.  La Ixmucané se levantó del suelo y no dijo groserías porque todavía no se habían inventado las groserías.  Se sacudió el polvo.  Se alzó un poco la nagua y salió corriendo rumbo a la Casa de los Seres.

Los dioses se miraron entre sí y no dijeron nada, pero pensaron “¿A poco nos va a ganar una mujer?” y se bajaron de sus hamacas, pero con cuidado, y corrieron para alcanzar a la Ixmucané.  Pero resulta que, como se la habían pasado de haraganes, no habían chaporreado su sitio y había mucho monte.  Puro acahual, pues.  Abundaban tzaw ch´ix (espinas), ramas secas, zacate cortador (que también le dicen gezau h´ak) y el ch´oox tz´an, que es un bejuco con espinas.  Pero ahí van corriendo y brincando como pueden y quejándose en la corredera esos dioses, porque no iban a permitir que les ganara una mujer.  Llegaron ya después a la Casa de los Seres, todos rasguñados y abollados en cara y manos.  Pero nadie los miró que están todos golpeados, porque no había luz.  Por eso se cree que los dioses no tienen heridas.

Los dioses tampoco miraban nada.  Todo era oscuro.  Sólo por el sonido se sabía que había más gente.  “¿Y ora?”, se preguntaron los dioses.  Ixmucané no se preguntó nada, sino que quedó pensando.  Los dioses varones siempre eran muy fanfarrones y empezaron a decir que hay que ir por ocote.  Otro que ya hay que inventar el focador y el quinqué.  Otro que había que juntar un buen de luciérnagas.  Y así.

Ixmucané pensó: “Hay que reponer la luz.  Pero para reponerla, tenemos que encontrarla.  Y para encontrarla, tenemos que saber dónde buscarla.  Y para saber dónde buscarla, tenemos que saber mero qué pasó”.

Ixmucané reunió a los hombres, mujeres y otroas de maíz.  En ese entonces sólo había hombres, mujeres y otroas de maíz, de muchos colores eran y cada quien tenía su modo.  No había religiones, ni naciones, ni Estados, ni partidos políticos, ni todo eso que nació después como semillas de la guerra.  Entonces, cuando la Ixmucané dijo “vengan hermanitos y hermanitas”, guiados por su voz llegaron todos los hombres y mujeres, y también otroas -porque no se sentían excluidoas-.

Se reunieron pues en asamblea. No se miraban porque no había luz, pero se podían hablar y escuchar.

La Ixmucané les preguntó “¿Qué vamos a hacer?”.  Los hombres, mujeres y otroas no se miraron entre sí -pues porque no había luz-, sino que se quedaron callados.  Hasta que una voz dijo “Pues tú dinos qué vamos a hacer”.  Los aplausos no se vieron, pero se escucharon claro.  Ixmucané se río de buena gana y dijo “Acaso yo lo sé.  No sabemos de por sí, pero tal vez así reunidos, en asamblea y hablando, de repente salen algunas ideas de qué vamos a hacer”.  Quedaron todos en silencio, pensando qué van a hacer.

El único ruido que se escuchaba era la bulla de los dioses varones que estaban peleando entre sí, que dónde madres quedó el ocote, que si alguien se acordó de crear las luciérnagas, que si yo no fui, que si eso le tocaba a no sé quién que de por sí se hace pato, y que qué cosa es “pato” si todavía no se hacen los patos.  Y así.

En la asamblea ya estaban hablando y proponiendo cómo hacer.  Primero sólo unas pocas voces, ya luego más.  Ya luego tuvieron que hacer un orden de turno para hablar y poner a alguien a escribir si es que hay acuerdo.  Como no había luz para escribir ni para leer, sólo había la palabra hablada, entonces nombraron a la Ixmucané que ella lo guarda en su cabeza lo que se dice y ya luego lo platica.

Muchas ideas y palabras se dijeron, y ya no cabían en su cabeza de la Ixmucané.  Entonces las empezó a guardar en el cabello y se fue haciendo largo su cabello, por eso las mujeres tienen el pelo largo.  Pero luego tampoco bastó, aunque lo iba acomodando su cabello y ahí se inventó el “prensa pelo” que, como lo indica su nombre, quiere decir “agarra ideas”.  Ya llegaba hasta el suelo su pelo de la Ixmucané y seguían hablando ideas y palabras.  Entonces la Ixmucané empezó a guardar las ideas en las heridas que se había hecho al caer y con las espinas y bejucos. En todas partes tenía heridas: en la cara, en los brazos, en las manos, en las piernas.  Todo su cuerpo estaba lleno de heridas, así que pudo guardar todo.  Por eso dicen que la gente de edad, de juicio pues, que tiene muchas arrugas y cicatrices, quiere decir que tiene muchas ideas e historias.  O sea que sabe mucho.

Ya en otra vuelta les cuento lo que acordaron en esa asamblea primera que hubo en la Casa de los Seres, pero en ésta les digo lo que dijo la Ixmucané: “Bueno, pues ya tenemos como quien dice un plan para enfrentar este problema que tenemos.  Como apenas está naciendo el mundo y le estamos poniendo nombre a cada cosa o caso, según, para no confundirnos, a esto que hicimos le vamos a llamar “en común”, porque todos participamos: unas dando unas ideas, otros proponiendo otras, y hay quien da la palabra y hay quien lleva el apunte de lo que se dice”.

Hubo un silencio primero.  Pesado, fuerte era el silencio.  Luego empezó a escucharse que una aplaudía, luego otro, luego todos aplaudieron y se escuchaba que estaban muy contentos.  Y no echaron baile porque no se veía ni madres.  Pero mucho reían porque habían encontrado una nueva palabra que se llama “en común”, que quiere decir “buscar juntos el camino”.  Y no fue que la inventaron los dioses primeros, los que nacieron el mundo, sino que llegó que fueron los hombres, mujeres, y otroas de maíz, que, en común, lo encontraron la palabra, o sea, el camino.

-*-

  Ixmucané era la más sabedora de todos los dioses y, como fue la primera que llegó a la Casa de los Seres, tenía más heridas, por la caída y por la carrera que hizo en el acahual, y así quedó marcada con esas cicatrices.  “Arrugas” y “cicatrices”, les nombraron.  Desde entonces, las arrugas y las cicatrices representan la sabiduría.  Más arrugas y cicatrices, más saberes.  Claro, en ese entonces no había redes sociales y nadie andaba usando maquillajes y modificando sus fotos con conocida aplicación virtual.  Y luego pasa que ves la foto del perfil y luego ves la realidad, y ya quieres salir corriendo.  No, las arrugas y las cicatrices eran un orgullo y no cualquiera.  Incluso los hombres y mujeres jóvenes se pintaban arrugas y cicatrices, o de plano se metían al monte para que las espinas y bejucos les arañaran la cara.  Porque no valía quién más bonita o bonito, sino quién más sabedora o sabedor.  En lugar de “followers” y “likes” se buscaba quién más arrugas y cicatrices.

Y ya.

-*-

  Sí, yo también quisiera saber qué pasó con la luz perdida.  Tal vez luego, en otra posdata, lo vamos a saber.  Por ahora, pues tenemos que aprender a caminar y vivir así en la oscuridad.  Ni modos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.

Noviembre del 2023.  40, 30, 20, 10 años después.[:en]

Eighth Part: P.S. WHAT YOU HAVE TO READ TO KNOW WHAT IT’S ABOUT.

Legend has it that, in the times when time did not matter, rain and night covered the House of Beings. Then the power went out. Everything was darkness. Women, men and ‘otroas’ were stumbling and crashing with each other. For this reason, they argued and fought between brothers and neighbors. They didn’t even recognize each other, even though they were family members and acquaintances, because it was very dark. They scolded each other a lot.

The first gods, those who created the world, were lazy, lying in their hammocks, telling jokes and stories. But all the noise coming from the House of Beings reached them. “Whose noise is this?” asked one. “Who knows,” said another. Ixmucané, who was the mother goddess, said: “Let’s see what the noise is about,” but when she got out of the hammock, she fell and her face landed on the ground and it looked like it was dented, that is, like it had cracks. Ixmucané got up from the ground and did not swear because swear words had not yet been invented. She dusted herself off. She raised her skirt a little and ran towards the House of Beings.

The gods looked at each other and said nothing, but they thought, “Are we going to let a woman beat us?” and they got down from their hammocks, but carefully, and ran to catch up with Ixmucané. But it turns out that, since they had been lazy, they had not made or cleared path and there was a lot of bush. Pure ‘Acahual’, you see. There was an abundance of tzaw ch’ix (thorns), dry branches, sharp grass (which is also called gezau h’ak) and ch’oox tz’an, which is a vine with thorns. But there they went running and jumping as best they could and complaining on the way, those gods, because they were not going to allow a woman to beat them. They later arrived at the House of Beings, all scratched and dented on their faces and hands. But no one looked at them and noticed that they were all beaten up, because there was no light. That is why it is believed that the gods do not have wounds.

The gods didn’t look at anything either. Everything was dark. Just by the sound you knew there were more people. “And now?” the gods asked themselves. Ixmucané did not wonder anything, but remained thinking. The male gods were always very boastful and began to say that you have to go for ocote. Another said that they had to invent the the lamp. Another one said that had to gather a lot of fireflies. And so.

Ixmucané thought: “We have to replace the light. But to replace it, we have to find it. And to find it, we have to know where to look for it. And to know where to look for it, we just have to know what happened.

Ixmucané gathered the men, women and ‘otroas’ of corn. At that time there were only men, women and ‘otroas’ made out of corn, they came in many colors and everyone had their own way. There were no religions, no nations, no States, no political parties, nor everything that was born later as seeds of war. So, when Ixmucané said “come, little brothers and sisters,” guided by her voice, all the men and women arrived, and ‘othroas’ too – because they did not feel excluded.

So they met in an assembly. They didn’t look at each other because there was no light, but they could talk and listen to each other.

Ixmucané asked them “What are we going to do?” The men, women and ‘otroas’ did not look at each other – because there was no light – but remained silent. Until a voice said “Well, you tell us what we are going to do.” The applause was not seen, but it was clearly heard. Ixmucané laughed heartily and said, “Do you think I know. We don’t know as it is, but maybe gathered together, in an assembly and talking, suddenly some ideas emerge about what we are going to do.» They were all silent, wondering what they were going to do.

The only noise that could be heard was the noise of the male gods who were fighting among themselves, saying where the hell was the ‘ocote’, and whether someone had remembered to create the fireflies, and whether it was not me, and whether that was up to I don’t know who but he always plays dumb or acts like a duck, and someone asked what is a “duck”, because the ducks were not made yet. And so.

In the assembly they were already talking and proposing how to do it. First just a few voices, then more. Then they had to make a list in order to speak in turns and have someone write if there is an agreement. Since there was no light to write or read, there was only the spoken word, so they named Ixmucané, for her to keep in her head everything that is said, and then talks about it.

Many ideas and words were said, and they no longer fit in his Ixmucané head. Then she began to keep them in her hair and her hair became long, that’s why women have long hair. But then it wasn’t enough either, although she adjusted her hair and that’s when the “hair press” was invented, which, as its name indicates, means “grab ideas.” Ixmucané’s hair was already reaching the ground and they continued speaking ideas and words. Then Ixmucané began to keep her ideas in the wounds she had gotten when she fell and with the thorns and vines. She had wounds everywhere: on her face, on her arms, on her hands, on her legs. Her entire body was full of wounds, so she was able to save everything. That’s why they say that old people, that is, sensible people, who have many wrinkles and scars, means that they have many ideas and stories. That is to say they know a lot.

In another turn I will tell you what they agreed on in that first assembly that took place in the House of Beings, but in this one I will tell you what Ixmucané said: “Well, we already have, as it were, a plan to face this problem that we have. Since the world is just being born and we are giving a name to each thing, so as not to confuse ourselves, we are going to call this thing we did «in common», because we all participated: some giving some ideas, others proposing other ideas, and there are those who speak and there are those who keep notes of what is said.

There was silence first. Heavy, strong was the silence. Then you could hear someone start to applaud, then another, then everyone applauded and you could hear that they were very happy. And they didn’t dance because you could see nothing at all. But they laughed a lot because they had found a new word called “in common,” which means “to seek the path together.” And it was not that the first gods invented it, those who created the world, but it came to be that it was men, women, and ‘otroas’ made of corn, who, in common, found the word, that is, the way.

-*-

Ixmucané was the most knowledgeable of all the gods and, as she was the first to arrive at the House of Beings, she had more wounds, from the fall and from the race she did in the ‘Acahual’, and thus she was marked with those scars. “Wrinkles” and “scars,” they were called. Since then, wrinkles and scars represent wisdom. More wrinkles and scars, more knowledge. Of course, back then there were no social networks and no one was wearing makeup and modifying their photos with a well-known virtual application. And then it happens that you see the profile photo and then you see reality, and you want to run away. No, the wrinkles and scars were a source of pride and not something anybody could have. Even young men and women painted wrinkles and scars, or simply went into the mountains so that the thorns and vines scratched their faces. Because it didn’t matter who was prettier, but rather who was more knowledgeable. Instead of “followers” ​​and “likes” they looked for who had the most wrinkles and scars.

And that’s it.

-*-

Yes, I would also like to know what happened to the lost light. Maybe later, in another postscript, we will know. For now, we have to learn to walk and live like this in the dark. There is no other way.

From the mountains of the Mexican southeast.

The Captain
November 2023. 40, 30, 20, 10 years after.[:]

radio
Capitán Insurgente Marcos

[:es]EZLN | Segunda Parte: ¿Los muertos estornudan?[:en]EZLN – Second Part: Do the Dead Sneeze?[:]

[:es]

Segunda parte: ¿Los muertos estornudan?

Octubre del 2023.

Murió el SupGaleano. Murió como vivió: infeliz.

Eso sí, tuvo cuidado de, antes de fallecer, regresar el nombre a quien es carne y sangre heredada del maestro Galeano. Recomendó mantenerlo con vida, es decir, luchando. Así que Galeano seguirá caminando en estas montañas.

Por lo demás, fue algo sencillo. Empezó a tararear algo como “ya sé que estoy piantao, piantao, piantao”, y, justo antes de expirar, dijo, o más bien preguntó: “¿Los muertos estornudan?”, y ya. Ésas fueron sus últimas palabras. Ninguna sentencia para la historia, ni para una lápida, ni para una anécdota contada frente al fogón. Sólo esa pregunta absurda, anacrónica, extemporánea: “¿Los muertos estornudan?”

Quedó luego quieto, suspendida la respiración cansada, los ojos cerrados, los labios al fin silenciados, las manos crispadas.

Nos fuimos. Casi al salir de la champa, ya en el quicio de la puerta, escuchamos un estornudo. El SubMoy me volteó a ver y yo a él, con un “salud” apenas insinuado. Ninguno de los dos había estornudado. Volteamos a donde estaba el cuerpo del finado y nada. El SubMoy sólo dijo “buena pregunta”. Yo no dije ni una palabra, pero pensé “seguro ha de andar con la luna rodando por Callao”.

Eso sí, nos ahorramos el entierro. Aunque perdimos el café y los tamales.

-*-

Yo sé que a nadie le interesa una muerte más, y menos la del ahora finado SupGaleano. En realidad, les cuento esto porque él dejó ese poema de Rubén Darío con el que inició esta serie de textos. Obviando el evidente guiño a la Nicaragua que resiste y persiste – incluso podría verse como una referencia a la actual guerra del Estado de Israel contra el pueblo de Palestina, pero, en el momento de su muerte, no se había reiniciado el terror que hoy sobrecoge al mundo-, dejó esa poesía como referencia. Más bien como respuesta a alguien que preguntó cómo explicar lo que ahora pasa en Chiapas, México y el mundo.

Y, claro, como un discreto homenaje al maestro Galeano -de quien heredó el nombre-, dejó lo que él llamó un “control de lectura”:

¿Quién empezó? ¿Quién es culpable? ¿Quién es inocente? ¿Quién el bueno y quién el malo? ¿En qué posición está Francisco de Asís? ¿Fracasa él, o el lobo, o los pastores, o todos? ¿Por qué el de Asís sólo concibe que se haga un acuerdo basándose en que el lobo renuncie a ser lo que es?

Aunque esto fue hace meses, el texto concitó alegatos y discusiones que se mantienen hasta la actualidad. Así que les describo una de ellas:

Es como una especie de reunión o asamblea o algo como mesa de debates. Está lo mejor de cada casa: doctos especialistas en todo, militantes e internacionalistas de todas las causas menos de la de su geografía, espontáneos con doctorado en redes sociales (la mayoría), y uno que otro que, al ver la bulla, se acercó a ver si regalaban cubetas, gorras o playeras con el nombre del partido que fuere. No eran pocos los que se acercaron para aclararse de qué iba todo ese embrollo.

– “¡Usted no es mas que un agente del sionismo expansionista e imperial!”-, gritaba uno.

– “¡Y usted es sólo un propagandista del terrorismo árabe musulmán fundamentalista!” -, respondía otro, furioso.

Ya había habido varios conatos de bronca, pero no había pasado, todavía, de unos empujones modelo “nos vemos a la salida”.

Se llegó a ese punto, porque estuvieron analizando el poema de Rubén Darío “Los Motivos del Lobo”.

No todo había sido un intercambio de adjetivos, puyas y malas caras. Empezó como todo en esos lares: con buenos modales, frases contundentes, “intervenciones breves” – que solían durar media hora o más -, y derroche de citas y notas de pie de página.

Puro varón, claro, porque el debate era organizado por el llamado “Club de Toby Hipertextual”

“El Lobo es el bueno”, dijo alguien, “porque él sólo mataba por hambre, por necesidad”.

“No”, argumentó otro, “es el malo porque mataba ovejas, que eran el sustento de los pastores. Y él mismo reconoció que “en veces comió cordero y pastor”.

Uno más: “los malos son los pobladores, porque no mantuvieron el acuerdo”.

El de más allá: “la culpa es de Asís, que consigue el acuerdo pidiéndole al lobo que deje de ser lobo, lo que es cuestionable, y luego no se queda para mantener el pacto”.

Más acá: “Pero Asís señala que el ser humano es malo por naturaleza”.

Se reiteran en uno y otro lado. Pero se ve que, si se hiciera una encuesta en este momento, el lobo tendría una cómoda ventaja de dos dígitos sobre el poblado de pastores. Pero una hábil maniobra en redes sociales, consiguió que el hashtag “loboasesino” fuera TT muy por encima de #mueranlospastores. Así que fue claro el triunfo de los influencers pro pastores frente a los pro lobo, aunque sólo en las redes sociales.

Hubo alguno que argumentó en favor de dos Estados conviviendo en el mismo territorio: el Estado Lobo y el Estado Pastor.

Y otro por un Estado Plurinacional, con lobos y pastores, conviviendo bajo un mismo opresor, perdón, quise decir bajo un mismo Estado. Otro le respondió que eso era imposible, dados los antecedentes de cada parte.

Un señor de traje y corbata se levanta y pide la palabra: “Si Rubén (así dijo obviando el Darío), siguió a partir de la leyenda de Gubbio, entonces podemos hacer lo mismo. Demos continuación al poema:

Los pastores, haciendo uso de su legítimo derecho a defenderse, atacan al lobo. Primero destruyendo su madriguera con bombardeos, para luego entrar con tanques e infantería. Me parece, colegas, que el final está cantado: la violencia terrorista y animal del lobo es aniquilada y los pastores pueden seguir su bucólica vida, trasquilando ovejas para una poderosa firma transnacional que elabora ropa para otra igualmente poderosa firma multinacional que, a su vez, le debe a una institución financiera internacional todavía más poderosa; lo que llevará a los pastores a convertirse en eficientes obreros de sus propias tierras -eso sí, con todas las prestaciones laborales de ley-, y elevará ese poblado a niveles del primer mundo, con modernas autopistas, altos edificios y hasta un tren turístico donde visitantes de todo el mundo podrán apreciar las ruinas de lo que antes fueron prados, bosques y manantiales. El aniquilamiento del lobo traerá paz y prosperidad a la región. Claro, morirán algunos animales, no importa el número ni la especie, pero sólo son daños colaterales perfectamente olvidables. Después de todo, no se le puede pedir a las bombas que distingan entre un lobo y una oveja, ni que limite su onda expansiva para no dañar aves y árboles. Se conquistará la paz y nadie extrañará al lobo.

Alguien más se levanta y señala: “Pero el lobo tiene apoyo internacional y habitaba ese lugar con antelación. El sistema cortó árboles para los campos de pastura, y eso alteró el equilibrio ecológico, reduciendo el número y especie de los animales que el lobo consumía para vivir. Y es de esperar que los descendientes del lobo tomarán justa venganza”.

“Ah, entonces el lobo también mataba a otros seres. Es igual que los pastores”, replica alguien.

Así siguieron, dando tan buenos argumentos como los que aquí se señalan, plagados de ingenio, derroches de erudición y muchas referencias bibliográficas.

Pero la mesura no duró mucho: se pasó de lobo y pastores a la guerra Netanyahu – Hamás y la discusión fue subiendo de tono hasta llegar a lo que encabeza esta anécdota, cortesía postmortem del ahora finado SupGaleano.

Pero en ese momento, al final de la sala, se levantó una mano pequeña pidiendo la palabra. El moderador no alcanzaba a ver de quién era la mano, así que concedió la palabra “a la persona que está levantando la mano allá al fondo”.

Todos voltearon a mirar y estuvieron a punto de dar un grito de escándalo y reprobación. Era una niña que cargaba un oso de peluche que casi le igualaba en tamaño, y portaba blusa blanca con bordados y un pantalón con un gatito cerca del tobillo derecho. En fin, el clásico “outfit” para una fiesta de cumpleaños o algo así.

La sorpresa fue tal que todos guardaron silencio y mantenían las miradas en la niña.

Ella se puso de pie sobre la silla, pensando que así la escucharían mejor y preguntó:

“¿Y las crías?”

La sorpresa se hizo entonces murmullo condenatorio: “¿cuáles crías? ¿de qué habla esta niña? ¿Quién diablos dejó entrar a una mujer a este sagrado recinto? Y peor, ¡es una mujer niña!”

La niña se bajó de la silla y, siempre cargando su osito de peluche con claros signos de obesidad -el oso, se entiende-, se dirigió a la puerta de salida diciendo:

“Las crías. O sea, las crías del lobo y las crías de los pastores. Sus pichitos, pues. ¿Quién piensa en las crías? ¿Con quién voy a platicar? ¿Y dónde vamos a jugar?”

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Capitán Insurgente Marcos.

México, octubre del 2023.

P.D.- Libertad incondicional para Manuel Gómez Vázquez (tomado como rehén desde 2020 por el gobierno estatal de Chiapas) y José Díaz Gómez (rehén desde el año pasado), indígenas bases de apoyo zapatistas presos por eso, por ser zapatistas. Ya luego no pregunten quién sembró lo que cosechen.

P.D.- Huracán OTIS: Centro de acopio para los pueblos originarios en el estado de Guerrero:en el domicilio de la Casa de los Pueblos “Samir Flores Soberanes”, ubicado en Av. México-Coyoacán 343, colonia Xoco, Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, C.P. 03330. Depósitos y transferencias bancarias en apoyo a estos pueblos y comunidades en la cuenta Número 0113643034, CLABE 012540001136430347, código SWIFT BCMRMXMMPYM, del banco BBVA México, sucursal 1769. A nombre de: “Ciencia Social al Servicio de los Pueblos Originarios”. Teléfono: 5526907936.

[:en]

Second Part: Do dead people sneeze?

October 2023

SupGaleano died. He died just as he lived: unhappily.

Of course, he took care, before passing away, of returning the name to the one who is flesh and blood inherited from Master Galeano. He recommended keeping him alive, that is to say, fighting. So Galeano will continue walking in these mountains.

In all other regards, it was something simple. He started humming something like “I know I’m piantao, piantao, piantao”, and, just before he expired, he said, or rather asked: “Do dead people sneeze?”, and that’s it. Those were his last words. No sentence for history, nor for a tombstone, nor for an anecdote told in front of a fire. Only that absurd, anachronistic, extemporaneous question: “Do the dead sneeze?”

He then remained still, his tired breathing suspended, his eyes closed, his lips finally silenced, his hands clenched.

We left. Almost as we left the ‘champa’, already at the doorway, we heard a sneeze. SubMoy turned to look at me and I at him, with a barely hinted “bless you.” None of us had sneezed. We turned back to see where the deceased’s body lay and nothing. SubMoy just said “good question.” I didn’t say a word, but I thought «he must surely be hanging with the moon walking down Callao.»

Then of course, we spared the funeral. Although we lost the opportunity for coffee and tamales.

-*-

I know that no one is interested in another death, and least of all that of the now deceased SupGaleano. In truth, I tell you this because he left that poem by Rubén Darío with which he began this series of texts. If we ignore the obvious hint to the Nicaragua that resists and persists – it could even be seen as a reference to the current war of the State of Israel against the people of Palestine, but, at the time of his death, the terror that overwhelms the world today had not restarted-, he left that poetry as a reference. More as a response to someone who asked how to explain what is happening now in Chiapas, Mexico and the world.

And, of course, as a discreet tribute to maestro Galeano –from whom he inherited the name-, he left what he called a “reading report”:

Who started it? Who is to blame? Who is innocent? Who is the god guy and who is the bad guy? In what position is Francis of Assisi? Who failed: him, the wolf, the shepherds or all of them? Why does the man from Assisi can only conceive making an agreement based on the wolf giving up being what he is?

Even though this happened months ago, the text sparked allegations and discussions that continue to this day. So, I will describe one of them:

It is a kind of meeting or assembly or some sort of roundtable. The best of each house is there: learned specialists in everything, militants and internationalists of all causes except of those in their own geography, spontaneous people with a PhD in social networks (the majority), and one or two who, upon seeing the noise, approached to see whether they were giving away buckets, caps or t-shirts with the name of whatever political party it was. There were quite a few who came near to find out what all the fuss was about.

“You are nothing more than an agent of expansionist and imperial Zionism!,” shouted one.

“And you are just a propagandist of fundamentalist Arab Muslim terrorism!,” responded another, furiously.

There had already been several outbreaks of quarrel, but it had not yet gone beyond a “meet you outside” kind of pushing and shoving.

That point was reached because they were analyzing Rubén Darío’s poem “Los Motivos del Lobo”.

Not everything had been an exchange of adjectives, jabs and bad faces. It started like everything else in those parts: with good manners, forceful phrases, “brief interventions” – which usually lasted half an hour or more –, and a great deal of quotes and footnotes.

Purely male, of course, because the debate was organized by the so-called “Toby’s Hipertextual Club”

“The Wolf is the good guy,” someone said, “because he only killed out of hunger, out of necessity.”

“No,” argued another, “he is evil because he killed sheep, which were the shepherds’ sustenance. And he himself admitted that “sometimes he ate lamb and shepherd.”

And another: “the bad guys are the people from the village, because they didn’t fulfill the agreement.”

One sitting over there: «it’s Assisi’s fault, who gets the agreement by asking the wolf to stop being a wolf, which is questionable, and then doesn’t stay to hold the pact.»

And one sitting over here: “But Assisi points out that human beings are bad by nature.”

They reaffirm themselves on both sides. But it turns out that, if a poll were taken right now, the wolf would have a comfortable double-digit lead over the shepherd village. But a clever maneuver on social networks managed to get the hashtag “killer wolf” to be TT far above #deathtotheshpherds. So, the triumph of the pro-shepherd influencers over the pro-wolf influencers was clear, although only on social networks.

There were some who argued in favor of two States coexisting in the same territory: the Wolf State and the Shepherd State.

And some others for a Plurinational State, with wolves and shepherds, living under the same oppressor, sorry, I meant under the same State. Another responded that this was impossible, given the background of each party.

A man in a suit and tie stands up and asks to speak: “If Ruben (he said this, ignoring the Darío bit), followed the legend of Gubbio, then we can do the same. Let’s continue the poem:

The shepherds, using their legitimate right to defend themselves, attack the wolf. First by destroying his burrow with bombings, and then by entering with tanks and infantry. It seems to me, colleagues, that the end is set: the terrorist and animal violence of the wolf is annihilated and the shepherds can continue their bucolic life, shearing sheep for a powerful transnational corporation that makes clothing for another equally powerful multinational corporation that, in turn , owes an even more powerful international financial institution; which will lead the shepherds to become efficient workers on their own lands – yes, with all the legal labor benefits -, and will elevate that village to first world levels, with modern highways, tall buildings and even a tourist train where Visitors from all over the world will be able to appreciate the ruins of what once were meadows, forests and springs. The annihilation of the wolf will bring peace and prosperity to the region. Sure, some animals will die, no matter the number nor the species, but they are just perfectly forgettable collateral damages. After all, bombs cannot be asked to distinguish between a wolf and a sheep, nor to limit their blast wave so as not to damage birds and trees. Peace will be achieved and no one will miss the wolf.”

Someone else stands up and points out: “But the wolf has international support and inhabited that place in advance. The system cut down trees for pasture fields, and that altered the ecological balance, reducing the number and species of animals that the wolf consumed to live. And it is to be expected that the descendants of the wolf will take fair revenge.”

“Ah, so the wolf also killed other beings. “He’s just like the shepherds,” someone replies.

Thus, they continued, giving as good arguments as those indicated here, full of wit, a wealth of erudition and many bibliographical references.

But the restraint did not last long: it went from wolf and shepherds to the Netanyahu – Hamas war and the discussion escalated until it reached what heads this anecdote, postmortem courtesy of the now deceased SupGaleano.

But at that moment, at the back of the room, a small hand was raised asking to speak. The moderator couldn’t see whose hand it was, so he gave the floor «to the person who is raising his hand back there.»

Everyone turned to look and was about to shout out in scandal and disapproval. It was a girl who was carrying a teddy bear, almost equal to her in size, and she was wearing a white blouse with embroidery and pants with a kitten near her right ankle. Anyways, the classic “outfit” for a birthday party or something like that.

The surprise was such that everyone remained silent and kept their eyes on the girl.

She stood up on the chair, thinking that this way they would hear her better and asked:

“What about the kids?”

The surprise then turned into a condemning murmur: “Which kids? What is this girl talking about? Who the hell let a woman enter this sacred precinct? And worse, she is a girl-woman!”

The girl got down from the chair and, always carrying her teddy bear with clear signs of obesity – the bear, of course -, headed to the exit door saying:

«The kids. That is, the pups of the wolf and the pups of the shepherds. Their little babies, ‘pues’. Who thinks about the kids? Who am I going to talk to? And where are we going to play?”

From the mountains of the Mexican southeast.

Captain Insurgent Marcos.

Mexico, October, 2023.

P.S.- Unconditional freedom for Manuel Gómez Vázquez (taken hostage since 2020 by the state government of Chiapas) and José Díaz Gómez (hostage since last year), indigenous Zapatista bases imprisoned for that reason, for being Zapatistas. Afterwards, don’t ask who sowed what you reap.

P.S.- OTIS Hurricane: Collection center for indigenous peoples in the state of Guerrero: at the address of the “Casa de los pueblos ‘Samir Flores Soberanes’”, located at Av. México-Coyoacán 343, colonia Xoco, Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, C.P. 03330. Deposits and bank transfers in support of these towns and communities in the account number 0113643034, CLABE 012540001136430347, SWIFT code BCMRMXMMPYM, BBVA bank in Mexico, branch 1769. In the name of: “Ciencia Social al Servicio de los Pueblos Originarios”. Phone number: 5526907936.

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