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Relatos Zapatistas

Relatos Zapatistas en Julio: Entrevistas sobre Austeridad y el NarcoRelatos Zapatistas in July: Interviews on Austerity and the “Drug War”

Este mes presentamos tres entrevistas detalladas: 1) una bibliotecaria de Oakland, “Agnes,” habla sobre las bibliotecas públicas en una época de austeridad, cuando se amenazaba con cerrar 14 de las 18 bibliotecas de la ciudad; 2) periodista y escritor John Gibler discute su nuevo libro, To Die in Mexico, el cual analiza la llamada “guerra contra el narco” en México; y 3) dos compañerxs de UA in the Bay anuncian la Asamblea General Anarquista que se llevará a cabo el 16 de julio, además de las últimas noticias de la ocupación indígena de Glen Cove. (2 hrs, mp3)

Están disponibles aquí cuatro audios: 1) el programa entero; 2) la entrevista sobre las bibliotecas y la austeridad (28 min); 3) la entrevista con John Gibler (42 min); y 4) la entrevista sobre la Asamblea General Anarquista (14 min).

On this month’s show we bring you three in-depth interviews: 1) Oakland librarian “Agnes” on public libraries in a time of austerity, when 14 of 18 libraries were threatened with closure; 2) reporter and author John Gibler on his new book, To Die in Mexico, which analyzes the so-called “drug war” in Mexico; and 3) two compañerxs from UA in the Bay announce the Anarchist General Assembly that will take place on July 16, along with an update on the continuing occupation of Glen Cove. (2 hrs, mp3)

Four audio files are available here: 1) the full show; 2) interview on libraries and austerity (28 min); 3) interview with John Gibler (42 min); 4) interview on Anarchist General Assembly (14 min).

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Relatos Zapatistas

Autonomía y Austeridad / Relatos Zapatistas en junio

El programa de este mes, transmitido el 5 de junio, intenta profundizar la relación entre dos temas: autonomía y austeridad. Aquí subimos dos entrevistas como segmentos/archivos separados, para que se puedan bajar y escuchar fácilmente. La primera (en español y traducida al inglés) se trata de la llamada “Spanish Revolution,” las movilizaciones populares masivas de gente en el Estado Español en contra del sistema electoral. La segunda se enfoca en una serie de acciones organizadas en contra de la política de austeridad que se está imponiendo y las formas que toma localmente. Las dos refleccionan la cuestión de cómo articular una política anti-austeridad que al mismo tiempo sea anti-estatal.

Los audios también están disponibles en la página de Indybay: 15-M Español, 15-M English, and austeridad.This month’s program, broadcast on June 5, tries to think through the relationship between two concepts: autonomy and austerity. Here we’ve uploaded two interviews as separate segments/files that can be easily downloaded and listened to. The first (both in Spanish and translated into English) deals with the so-called “Spanish Revolution,” the massive popular mobilizations against the electoral system that have been taking place in Spain since May. The second focuses on a series of actions organized against austerity politics and their local manifestations. The two interviews also reflect on the question of how best to articulate an anti-austerity politics that’s at the same time anti-state.

The audios are also available on the Indybay website: 15-M Español, 15-M English, and austerity.

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Mumia Abu-Jamal

Mumia Abu-Jamal: Una Raza EncarceladaMumia Abu-Jamal: Racial Imprisonment

Mumía Abú-Jamal
Discurso del 25/3/2011*

Queridos Amigos, Activistas, Académicos y Colegas: Ona Move! Gracias por su invitación a que venga a participar en esta Conferencia.

Es un honor compartir estos breves momentos con Ustedes  — un saludo especial a los panelistas, a muchos de los cuales conozco y admiro.

El tópico es, para decirlo de una vez, amedrentador: los increíbles números son pasmosos, especialmente si vemos su impacto familiar, social, comunitario y político.

Me atrevo a decir, para aquellos entre Ustedes que son Afro-Norteamericanos, no importa su clase social o sus ingresos, Ustedes no van a tener que pensar mucho para recordar que tienen un sobrino –y ahora mucho más — una sobrina– (sin mencionar un hijo o una hija) que, si no está en este momento en la cárcel, estuvo en el pasado en una del condado, del estado o en una prisión del sistema federal.

Eso habla de la ubicuidad del problema, de los vastos números de hombres, mujeres y jóvenes que pueblan el complejo industrial de prisiones en Estados Unidos. Como muchos de Ustedes sabe, Estados Unidos, con solo el 5% de la población del mundo, tiene en sus cárceles el 5% de todos los prisioneros del mundo. Como Michelle Alexander (a quien van a escuchar esta noche en el programa de esta Conferencia) ha escrito, los números de prisioneros negros aquí, rivaliza y sobrepasa los números de prisioneros en Sudáfrica durante el odioso sistema del apartheid, en sus tiempos más culminantes.

No debemos pasar por alto esta analogía, porque el apartheid sudafricano fue el  epítome del estado racista policía, segundo solo a Alemania nazi en lo repulsivo de su naturaleza. Además, mucha de su energía era dedicada a su guerra de hecho contra la mayoría negra, (en jerga militar, espionaje, conflicto de baja intensidad), que criminalizaba casi todas las formas de la vida independiente africana, restringuiendo los lugares para vivir, para trabajar, estudiar e incluso los lugares para hacer el amor.

Esto habla de lo ciegos que somos en este país a la magnitud del problema (mucho más a su solución), y de como se ha hecho normal en la conciencia social y política, en parte porque las corporaciones de los medios de comunicación no se preocupan por la historia, o la tergiversan; porque si ellos pudieron fallar en los reportajes conducentes a una horrible guerra (aquí estoy hablando de Irak) ellos ciertamente pueden fallar en sus reportajes de los parametros del conflicto de baja intensidad que destruye la vida de los negros.

Quizás las palabras de uno que no es norteamericano (no quiero llamarlo, extranjero), pero que por much tiempo es un observador de este país, nos puedan dar una mejor perspectiva. A los 71 años, el gran regalo musical de Sudáfrica, Hugh Masekela, dió una entrevista en la que habló de post-apartheid Sudáfrica: “La mayoría de la población solo obtuvo el derecho a votar y bajaron los ataque de la policía. Pero cualquier otro cambio sería malo para los negocios. Lo mismo que aquí en Estados Unidos –los frutos del Movimiento de los Derechos Civiles son muy pocos, mínimos.”

Cito a Masekela no solo porque es célebre (tampoco porque amo su música), si no porque él, como millones de africanos, vivió bajo la locura del apartheid, (aún cuando él escapó y después vivió como exiliado) y en consecuencia lo conoce íntimamente. Por éso él puede reconocer los elementos del apartheid en la vida norteamericana.

Pero, ¿porqué es que el apartheid es visto como algo repugnante y el complejo industrial de prisiones norteamericano (PIC, de su sigla en inglés) es visto como algo tan benigno?

Creo que la respuesta es doble: 1) las elites políticas de los partidos demócrata y republicano llegaron a un consenso bi-partidario en este asunto; y 2), la presencia de actores políticos negros en diferentes posiciones de gobierno actúa como escudo que protege de los ataques sobre la naturaleza racista del sistema.

Como en Sudáfrica, las elites políticas negras de Estados Unidos se han beneficiado de un sistema económico que es profundamente injusto para la gran mayoría de los negros, especialmente para los pobres y para la clase trabajadora.  Asi, la raza protege la división de clases, y a pesar de las apariencias, la raza termina protegiendo la desigualdad social.

En esencia, el régimen post-apartheid consiguió un resultado que la era del apartheid trató de conseguir, pero no pudo: crear una clase para protejer las tierras, la propiedad y la riqueza material de la minoría formada por los colonizadores blancos.

Es una de las ironías de la historia que el gobierno del Congreso Nacional Africano (African National Congress, ANC) pudiera haber conseguido ese resultado, si en verdad fue un acuerdo al que se llegó después de negociaciones.

Pongamos de lado las interpretaciones teóricas y políticas para ver un ejemplo real. Have varios meses, un pelotón de policía asaltó una casa de la clase trabajadora negra, disparó a la casa desde afuera, y mató a una niña. Eso, en sí, desgraciadamente, no podría ser noticia de importancia. Sin embargo, tiene significado si vemos que tanto el alcalde de la ciudad, como su jefe de policía, eran negros. Aquellos que recuerdan este incidente quizás reconozcan el nombre de la linda niña asesinada, Aiyannah Jones, si recuerdo bién, y la ciudad, Detroit, Michigan. En verdad ésto nos ofrece una idea sobre la función política de los líderes negros, y sobre su impotencia si tratan de limitar la acción del estado cuando está en peligro la vida de los negros pobres.

Una de las participantes principales en esta Conferencia, la profesora de leyes, Alexander, trata algunos de estos puntos en su libro, El Nuevo Jim Crow, (The New Jim Crow), pero lo que para mí tiene más importancia es algo que no he visto en ninguna de las críticas que he leído de ese libro, (naturalmente, comprendo que la mayoría de los presos no tenemos acceso a computadores, y probablemente no he visto muchas de las críticas.) Y es su observación que los negros de la clase pobre y trabajadora forman parte de una casta social en la sociedad norteamericana.

En una nación que promueve la democracia, uno podría pensar que la acusación de que una casta racial distinta existe al centro de esa democracia podría provocar controversia.  A juzgar por lo que he leído, ese importante punto ni siquiera se ha notado.

Conclusión

Para terminar, quiero naturalmente recomendar ese libro a todos Ustedes para que lo estudien.  Pero debo hacer algo más.

Debemos pedir, agitar, y si todo lo demás falla, crear un nuevo movimiento popular que luche for destruir de una vez por todas el sistema de castas. En verdad, es en nuestro interés colectivo hacerlo. Porque la mayoría de los eruditos, intelectuales, académicos y elites políticas de los negros están a una generación de distancia de los getos, que para muchos de ellos ya son solo una memoria lejana. Pero, con el derrumbe de la economía norteamericana, al reducirse el sistema de protección social –y cuando el estado mismo se reduzca– ¿dónde creen Ustedes los cortes van a empezar?

Finalmente, nosotros sabemos que el impacto de las leyes que privan a los delincuentes de sus derechos civiles, especialmente de su derecho al voto, inexorablemente condujo a la elección de George W. Bush, en 2000.  Piensen como luciera el mundo si ese evento político no hubiera pasado.

Esto es en el interés de todos.

Gracias.

Onamove!

Mumía Abú-Jamal, M.A.

Corredor de la Muerte, Pensylvania

*Discurso para la Conferencia, “Encarcelamiento de una Raza,” del Centro para Estudios Africano-Norteamericanos, de la Universidad de Princeton, Princeton, Nueva Jersey, EE.UU., del 25 de marzo, de 2011. Speech written by Mumia Abu-Jamal for a conference titled PRISONMENT OF A RACE
The conference was held at Princeton University on March 25th, 2011

Dear Friends, Activists, Scholars and Colleagues: On A Move!
Thank you for your invitation to join you and to participate in this conference. It is an honor to share these brief moments with you – a nod and a salute to your panelists, many of whom I know and admire.
Your topic, is, to say the least, a daunting one, for the sheer numbers are breathtaking, especially when you consider its familial, social, communal and political impacts. I dare say, for those among you who are African-American, no matter your class or income, you won’t have to think very long to recall a nephew – and far too often a niece – (not to mention a son or daughter!), who, if not presently a prisoner, is then an ex-prisoner of some country, state or federal system.
That speaks to the ubiquity of the problem, of the vast numbers of men, women and juveniles who populate the prison industrial complex here in America. As many of you know, the U.S., with barely 5% of the world’s population, imprisons 25% of the world’s prisoners. As Michelle Alexander (whom many of you will hear from in this conference’s evening program) has noted, the numbers of imprisoned Blacks here rivals and exceeds South Africa’s hated apartheid system during its height.
We shouldn’t take this analogy lightly, for the South African apartheid was the epitome of the racist police state, second only to Nazi Germany in its repellent nature. Moreover, much of its energy was consumed in a de facto war (or, at the very least, in military-espionage jargon, a low-intensity conflict) with the Black majority that criminalized almost every feature of African independent life, restricting places to live, work, study and even love.
This speaks to how blind we are in this country to the scope of the problem (much less its resolution), and how it has been normalized in social and political consciousness, in part because the corporate media neglects or slants such a story; for if they can fail in reportage leading to a hot war (here I mean Iraq) they certainly can fail in reporting the parameters of a low-intensity conflict that crushes Black lives. Perhaps the words of a non- American (I hesitate to call him a foreigner), but long an observer of this country, can give us some insight. At 71 years, South Africa’s great musical gift, Hugh Masekela gave an interview in which he made note of the post-apartheid South Africa:  “The majority of the population only got the right to vote and a lack of harassment from the police. But any further changes would be bad for business. Same like here in the United States – the fruits of the Civil Rights Movement are very minimal.”
I quote Masekela here not merely because of his celebrity (nor because I love his music), but because he, like millions of Africans, lived under the madness of apartheid, (even though he escaped it by later moving abroad) and therefore knows it intimately. He therefore is able to recognize its elements in American life. Buy why is apartheid seen as so repellent and the U.S. prison industrial complex (PIC) seen as benign?
I think the answer is twofold: 1) the political elites of both [U.S.] political parties reached bi-partisan consensus on this issue; and 2) the presence of Black political actors in various offices act as a shield repelling attacks on the racist nature of the system.

As in South Africa, Black political elites have benefited from an economic system that is profoundly unfair to the vast majority of African people, especially the poor and working-class. Thus, race protects a class divide, and despite its imagery, social inequality. In essence, the post-apartheid regime achieved a result that the apartheid era tried to, but failed to construct:  a buffer class that protected the lands, property and material wealth of the white minority settler class.

It is one of the ironies of history that the government led by the African National Congress (ANC) would achieve this result, albeit by negotiated settlement.

Let us depart from theoretical political constructs to note an example of the real. Several months ago, a police squad raided a Black working-class home, shot into it from outside, and killed a Black child. That, in itself, unfortunately, can’t be called noteworthy. Yet it has a certain resonance when we note that both the mayor of the city, and its police chief, were Black. Those aware of this incident may recognize the name of the beautiful child involved, Aiyannah Jones, I believe, and the city: Detroit. Surely this provides some insight into the political function of Black leaders, and their impotence when it comes to curbing state action that endangers Black poor life.

One of the keynoters, law professor Alexander addresses some of these points in her book, but what had the best salience for me was something that I’ve not seen in any of the reviews I’ve read (understanding that as most prisoners don’t have computer access, I’ve probably missed scads of reviews). It was her observation that the Black working-class/poor constitute a caste position in U.S. society.

In a nation that promotes democracy, one would think the charge that a distinct racial caste exists at the heart of it would provoke controversy. Judging from what I’ve read, this central point has been glossed over.
In closing, I, of course, commend her book to you all for study, but I must do more.
We must call for, agitate for, and if all else fails, create a new popular movement that struggles to break this caste system, once and for all. Indeed, it is in our collective interest to do so. For most Black scholars, intellectuals, academics and political elites are one generation removed from the ghettoes of distant memory. With the collapse of the U.S. economy, where do you think the cuts will occur, as the welfare state – and the State itself – shrinks?

Finally, we know that the impact of felon disfranchisement laws led, inexorably, to the election of George W. Bush, in 2000. Think of what the world may’ve looked like, if that political event didn’t happen.
It is in the interest of all.

I thank you. On  A  Move!

Mumia Abu-Jamal, M.A.
Death Row, Pa.

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Movimiento por Justicia del Barrio

Desde Nueva York: Nosotr@s como migrantes también estamos hasta la madreFrom New York: As migrants, we are also sick of this shit

NOSOTR@S COMO MIGRANTES TAMBIEN ESTAMOS HASTA LA MADRE.

Somos Movimiento por Justicia del Barrio, una organización de migrantes mexicanos, que luchamos por dignidad humana y en contra del desplazamiento neoliberal en el este de Harlem, en Nueva York, y luchamos por la liberación de las mujeres, los pueblos indígenas, las lesbianas, los homosexuales, l@s transgéneros y l@s migrantes. Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre… así como lo están todos los de abajo en nuestro querido México.

Nuestro dolor y nuestra solidaria indignación es con todo el pueblo que, a causa de la guerra del mal gobierno –engañosamente disfrazada como “guerra contra el narcotráfico”–, ha perdido a sus hijos, hijas, hermanas, hermanos, madres, padres, parientes y amistades.

Como migrantes también nosotr@s somos blanco de las guerras del mal gobierno y estamos siendo atacados por todos lados. En primer lugar, por el sistema capitalista y la clase política de México que se hace mal gobierno por medio de los partidos políticos del PAN, PRD y PRI. Ellos han iniciado una guerra en contra de nuestro México. Es ésa la razón por la que nosotros emigramos, al igual que los demás mexicanos migrantes que estamos en el otro lado. Es una guerra contra los pobres causada por las multinacionales y sus vasallos políticos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque los malos gobiernos, de ambos lados de la frontera, están planificando junto con las empresas multinacionales la destrucción de nuestros pueblos y nuestras tierras, cambiando leyes que cada vez más permiten la explotación y la esclavitud de la humanidad.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre por el desempleo y los trabajos de esclavitud que nos fuerzan a dejar a nuestro querido pueblo de México.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque la guerra del mal gobierno está matando nuestra cultura; nos quieren destruir en todos los aspectos como comunidad y como seres humanos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque nuestro país de origen no nos deja más opciones que arriesgar mil veces nuestra vida y dejar todo atrás, para llegar a este país donde ahora estamos, los Estados Unidos, que saquea nuestros recursos naturales y disfruta así de un nivel de vida infinitamente más alto que el de nuestro país.

Nosotr@s como migrantes estámos hasta la madre porque esto ocurre así por culpa de nuestros gobiernos corruptos que son vasallos de las empresas trasnacionales, tirándose a sus pies, así solo para engordarse de nuestra pobreza.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque el mal gobierno de México se burla de nosotr@s mientras que, debido a él y sus funcionarios cómplices, nos fuerzan a despedirnos con lágrimas de nuestras familias, de nuestra comunidad y de nuestro querido México, cuando los de arriba nos expulsan.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque estando ya en el otro lado, nos han convertido en mano de obra barata que beneficia a los patrones y a los ricos y, de igual manera, a los servicios del Estado, los cuales se benefician de la salvaje explotación de nuestra comunidad.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque el sistema político y económico nos está degradando como seres humanos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque, a cambio de nuestro trabajo, sólo nos imponen nuevas leyes anti-inmigrantes y racistas y muros sangrientos en nuestras fronteras, muros en Río Evros, centros de detención flotantes y euroejércitos en el Egeo, batallones de asalto en las ciudades y deportaciones masivas.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque vemos cómo los políticos han degradado, explotado, robado, saqueado y asesinado a nuestros paisanos en México y a nuestros compañer@s migrantes.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque las empresas transnacionales con la ayuda del mal gobierno, por medio de su guerra, están destruyendo las tierras y los recursos naturales que les pertenecen a los pueblos originarios de nuestro México.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque por ser mujeres, lesbianas, transgéneros, homosexuales, pueblos indígenas, nos humillan, discriminan, marginan y oprimen.

Movimiento por Justicia del Barrio responsabiliza directamente al mal gobierno de México y al sistema capitalista del mundo por la guerra que nos mantiene en las condiciones que enfrentamos como migrantes que busca la destrucción de familias, niñ@s, mujeres, hombres, ancian@s y jóvenes que son l@s que en realidad sostienen la economía de las grandes ciudades de las cuales se benefician las compañías trasnacionales y los malos gobiernos en el poder en ambos lados de la frontera.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque, al igual que el resto del pueblo de México, de los de abajo, la guerra de los de arriba utiliza el control de la opinión pública, de los medios de comunicación masiva controlados por el gobierno que hace que éstos oculten la explotación en todos los aspectos y que oculten la verdadera información, siempre cuidando los intereses de los gobiernos corruptos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque sabemos que el responsable y el causante de la explotación del ser humano como mano de obra barata es el sistema político y económico que nos quiere destruir con su guerra en contra de nuestra población.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque la guerra del mal gobierno nos está degradando como seres humanos, está matando nuestra cultura, quiere esclavizarnos a su forma, quiere destruirnos en todos los aspectos como comunidad y como seres humanos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque el sistema capitalista mueve su dinero de un país a otro y de un continente a otro porque para el dinero no hay muros ni fronteras ni leyes migratorias. Para el dinero existe la libertad. Para nosotros, pura persecución y explotación.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque los de arriba quieren convencer a los trabajadores de que representamos una amenaza para ellos, de que somos nosotr@s l@s culpables de la opresión a la que los someten sus propios gobiernos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque ellos implementan todo esto para negarnos el derecho a tener una vida digna de un ser humano, con derechos que no quieren que exijamos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque fuimos desplazados y desalojados de nuestro querido México y aquí estamos enfrentando nuevamente y luchando en contra del desalojo de nuestras viviendas y de nuestra comunidad, o sea que estamos siendo desplazados dos veces, y es por eso que la lucha no se detiene: se fortalece junto con nuestras hermanas y hermanos de La Otra Campaña.

Nosotros como inmigrantes mexicanos somos parte de La Otra Campaña, el movimiento nacional mexicano que busca unificar todas las luchas de abajo y a la izquierda, el cual fue iniciado por nuestros herman@s zapatistas de Chiapas, México. Este movimiento cambia la manera de hacer política teniendo como base a la comunidad.  Queremos sacar a esos políticos ladrones, corruptos y sucios de nuestro México, ya que lo que están haciendo es dejar a nuestro país en ruinas y saquearlo. Pero, como dicen nuestros herman@s zapatistas,” “si no hay mundo para nosotros, vamos a construir un mundo donde quepan muchos mundos respetando nuestras diferencias”

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque cuando el pueblo, l@s de abajo, se une y lucha en contra del sistema capitalista y la clase política, los de arriba tratan de aplastar nuestras luchas por medio de la represión en contra de los pueblos organizados y autónomos como lo hacen a l@s integrantes de La Otra Campaña como a nuestr@s queridos hermanas y hermanos zapatistas y de San Sebastián Bachajón.

Nosotr@s estamos hasta la madre porque en vez de techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad y paz hay superflua brutalidad, violencia, despojo, pobreza, hambre, y represión. En vez de vida, hay muerte.

Todo esto ahora el mal gobierno, con la ayuda de los medios de comunicación capitalistas, lo disfrazan como “guerra contra el narcotráfico”.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque sabemos que el narcotráfico amparado por el Estado necesita desigualdad económica y social para poder subsistir, y que es precisamente esa desigualdad la que nos ha expulsado de nuestro país. Así el gobierno hace la conexión más sutil en su guerra contra el pueblo.

Por todo esto, Movimiento por Justicia del Barrio, La Otra Campaña Nueva York se suma a las acciones que tendrán lugar del 5 al 8 de mayo en México y en el mundo contra la violencia perpetrada por el Estado.

Nuestra manifestación se hará en el Consulado Mexicano en Nueva York, el viernes, 6 de mayo.

Respondiendo al llamado de nombrar a las víctimas inocentes, nombramos a una familia digna que murió cruzando la frontera:

Rosa Guzmán
Antonio Guzmán
Daniel Guzmán

Esta es la palabra de la comunidad sencilla y humilde migrante de El Barrio, Nueva York.

Movimiento por Justicia del Barrio
La Otra Campaña Nueva York

¡ALTO A LA GUERRA DE CALDERÓN!

¡NO MÁS SANGRE!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LA VIOLENCIA PERPETRADA POR EL ESTADO, SUS MILITARES CORRUPTOS, SUS PARAMILITARES Y SUS NARCOTRAFICANTES ARMADOS!

AS IMMIGRANTS, WE ARE ALSO SICK OF THIS SHIT.

We are Movement for Justice in El Barrio, an organization of Mexican immigrants that fights for human dignity and against neoliberal displacement in East Harlem, New York. We fight for the liberation of women, indigenous peoples, lesbians, gays, the transgender community, and immigrants. We, too, as immigrants are sick of this shit (estamos hasta la madre)… as are all those from below in our beloved Mexico.

Our pain and solidarity indignation is with all the people who, due to the bad government’s war – deceitfully disguised as a “war against narco-trafficking”—, have lost their sons, daughters, sisters, brothers, mothers, fathers, relatives, and friends.

As immigrants, we are also the targets of the bad government’s wars and we are being attacked from all sides. First, by the capitalist system and the political class of Mexico that, through the PAN, PRD, and PRI political parties, forms the bad government. They have launched a war against our Mexico. Like all our fellow Mexican immigrants who are here on the “other side,” we migrated for this very reason. It is a war against the poor caused by the multinational corporations and their political lackeys.

As immigrants, we are sick of this shit because the bad governments, from both sides of the border, and the transnational corporations are colluding in the destruction of our peoples and our lands by changing laws to allow the further exploitation and enslavement of humanity.

As immigrants, we are sick of this shit because unemployment and slavery jobs force us to leave our beloved people of Mexico.

As immigrants, we are sick of this shit because the bad government’s war is killing off our culture; they want to destroy every facet of us as a community and as human beings.

As immigrants, we are sick of this shit because the only option our country leaves for us is to risk our lives a thousand times over and leave everything behind in order to arrive in this country, the U.S., which plunders our natural resources and in this way enjoys a level of life infinitely higher than our country.

As immigrants, we are sick of this shit because it all occurs due to our corrupt governments, who are the lackeys of transnational corporations and who continue to kiss their feet so that they may get fat off of our poverty.

As immigrants, we are sick of this shit because the bad government of Mexico and its employees laugh in our faces as they force us to say goodbye to our families, our community, and our beloved Mexico, when those from above exile us.

As immigrants, we are sick of this shit because here on the other side, we are turned into cheap labor to the benefit of the bosses, the wealthy and, in the same way, in service of the State—all of which profit from the savage exploitation of our community.

As immigrants, we are sick of this shit because the political and economic system continues to degrade us as human beings.

As immigrants, we are sick of this shit because, in exchange for our labor, they implement new anti-immigrant and racist laws, murderous border walls, barriers on the Evros River, floating detention centers and armies in the Aegean Sea, assault battalions in the cities and large-scale deportations.

As immigrants, we are sick of this shit because we have seen how the politicians have degraded, exploited, looted, plundered, and murdered our people in Mexico and our fellow immigrant compañeros.

As immigrants, we are sick of this shit because the transnational corporations, aided by the bad government’s war, are destroying the lands and natural resources that belong to the original peoples of our Mexico.

As immigrants, we are sick of this shit because we are discriminated against, humiliated, marginalized, and oppressed for being women, lesbians, transgender, gays and indigenous peoples.

Movement for Justice in El Barrio holds the bad government of Mexico and the world capitalist system directly responsible for the war that keeps us in the conditions we face as immigrants; for the war that seeks to destroy our families, children, women, men, elderly, and youth who, in reality, sustain the economy of the big cities to the benefit of the transnational corporations and bad governments in power on both sides of the border.

As immigrants, we are sick of this shit because the war of those from above uses the mass media, controlled as they are by the bad government, to manipulate public opinion and to conceal the exploitation and true information, always to accommodate the interests of the corrupt governments.

As immigrants, we are sick of this shit because the political and economic system, which wages a war against our population to destroy us, is the root cause and culprit for the exploitation of human beings as cheap labor.

As immigrants, we are sick of this shit because the bad government’s war is degrading our humanity, is killing our culture, desires to enslave us in its image, and wishes to obliterate us in ever facet as a community and as human beings.

As immigrants, we are sick of this shit because the capitalist system moves its money from one country to another, from one continent to another, because for money there are no walls, there are no borders, there are no immigration laws. For money: freedom exists. For us: only persecution and exploitation.

As immigrants, we are sick of this shit because those from above want to convince workers that we represent a threat to them; that we are responsible for the oppression that their very own governments inflict upon them.

As immigrants, we are sick of this shit because they implement all of this to deny us our right to live a dignified life as human beings with all the rights that they don’t want us to exercise.

As immigrants, we are sick of this shit because we were displaced and evicted from our beloved Mexico and here we are now facing and fighting yet again displacement from our homes and community. Or, in other words, we are being doubly displaced, and for this reason, our struggle will not be stopped: it is strengthened together with our sisters and brothers of The Other Campaign.

As Mexican immigrants, we are part of The Other Campaign, the national Mexican movement – initiated by our Zapatista sisters and brothers from Chiapas, Mexico – that aims to unify all the struggles from below and to the left. This movement changes the way of doing politics by having the community as a base. We want to get rid of those thieving, corrupt, and dirty politicians from our Mexico, since all they do is plunder and leave our country in ruins. But, as our Zapatista sisters and brothers say, “If there is no world for us, by respecting our differences, we will build one in which many worlds fit.”

As immigrants, we are sick of this shit because whenever the people, those from below, unite and fight against the capitalist system and political class, those from above attempt to squash our struggles as organized and autonomous peoples with repression, as they have done to members of The Other Campaign, such as our beloved sisters and brothers Zapatistas and our beloved compas from San Sebastián Bachajón.

As immigrants, we are sick of this shit because instead of shelter, land, jobs, food, health, education, independence, democracy, freedom, and peace, there is superfluous brutality, violence, displacement, poverty, hunger, and repression. Instead of life, there is death.

Now, the bad government with the help of the capitalist mass media disguises this as a “war against narco-trafficking.”

As immigrants, we are sick of this shit because we know that the narco-trafficking, protected by the State, requires economic and social inequality to be able to exist, and it is precisely this inequality that has forced us to flee our country. In this way, the government makes its most subtle connection in its war against the people.

Because of all this, Movement for Justice in El Barrio, The Other Campaign New York, will join the actions that will take place from May 5-8 in Mexico and around the world against the violence perpetrated by the State.

Our protest will occur at the Mexican Consulate in New York, on Friday, May 6.

Responding to the call to name innocent victims, we name a dignified family that died while crossing the border:

Rosa Guzmán
Antonio Guzmán
Daniel Guzmán

This is the word of the simple and humble community of El Barrio, NYC.

Movement for Justice in El Barrio
The Other Campaign New York

STOP CALDERÓN’S WAR!

NO MORE BLOOD!

WE ARE SICK OF THE VIOLENCE PERPETRATED BY THE STATE, ITS CORRUPT MILITARY, ITS PARAMILITARIES AND THE ARMED NARCO-TRAFFICKERS!

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Reclaim UC

Ocupación del Consulado Mexicano en NY [Actualizado] – InglésMexican Consulate in NYC Occupied [Updated]

Source: Reclaim UC

The Mexican Consulate in New York has been occupied by the Movimiento por Justicia en el Barrio in solidarity with five political prisoners from the community of Bachajón, Chiapas. On February 3, Chiapas state police raided the community and arrested 117 people. After worldwide protests erupted in response, the government released 112 of the prisoners. But five remain in jail, facing charges of murder or attempted murder.

The Bachajón Zapatista supporters are adherents to the Other Campaign, which was initiated by the Zapatista National Liberation Army (EZLN) in order to form national and global alliances amongst leftist organizations and movements.

The arrests stem from a confrontation between rival indigenous groups that occurred the previous day in San Sebastian Bachajón, which is an ejido, or communally held lands. Marcos García Moreno, an ejido member who belonged to the faction that allied itself with the government, was shot and killed during the confrontation with ejido members who are Other Campaign adherents. The government accuses the Other Campaign adherents of murdering García Moreno and attempting to murder a second man who was shot during the confrontation. The Other Campaign adherents deny the charges. They say they were unarmed, and that the government-allied ejido members were shooting guns into the air during the confrontation.

The government has attempted to paint the conflict as a dispute between rival indigenous factions over control of a tollbooth that charges a fee to enter the Agua Azul waterfalls, one of Chiapas’ most popular tourist attractions. However, the Bachajón adherents and their lawyers at the Fray Bartolome de las Casas Human Rights Center (“Frayba”) say that they have proof that the tollbooth confrontation was designed to provoke government intervention and police occupation of the region. The Bachajón adherents argue that the government orchestrated the confrontation at the tollbooth “as a pretext to take over the Agua Azul Waterfalls Ecotourism Center for its transnational interests and projects.”

The occupation of the Mexican Consulate takes place on the fourth day a five-day campaign “5 Days of Worldwide Action for the Bachajón 5.” Here’s the message that was sent out, including the demands — we’ve translated it into English (Spanish and Tzeltal are below the fold):

Compañeros from the alternative, autonomous, and independent media,

We have occupied the Mexican Consulate here in New York to demand the liberation of the Bachajón 5. In this way we are trying to ensure that the demands made by our brothers and sisters in San Sebastian Bachajon make an echo around the world. We ask that you help us spread the word. Later we will send a write-up and photos.

Our demands, which are the demands from San Sebastian Bachajon, are the following:

We demand the unconditional release of our compañeros, political prisoners who have been taken hostage by the bad government of Chiapas and Mexico.

We demand respect for the lands and territories of our mother earth within the framework of our autonomy as Indigenous Peoples.

We demand respect for our right to administer and care for our natural resources from our culture as Originary Peoples.

We will be posting updates and photos as we receive them.

[Update Monday 1:17 pm]: An article on the occupation was just published in the Mexico City daily La Jornada (in Spanish). Here’s a rough translation of the opening paragraphs:

Mexico City — This morning, the Movimiento por Justicia del Barrio of New York, adherent to the “other campaign,” peacefully occupied the offices of the Consulate of Mexico in New York City, in order to demand that the government of Chiapas release the “Bachajón 5.” The action took place as part of a worldwide campaign that has been developing in many countries since April 1.

Protest actions have taken place in front of the Mexican Embassy in London, and the Consulate in Montreal. On Sunday, the Unión Sindical Solidaria, meeting in Paris, demanded the liberation of the five tzeltal peasants from San Sebastián Bachajón, Chiapas, who have been captive for five months facing charges for crimes they did not commit. The Association Ya Basta! participated this past weekend in anti-war marches in various cities of Italy, and included the release of the indigenous prisoners among their demands.

[Update Tuesday 11:40 am]: The Movimiento por Justicia del Barrio has released a communiqué (in Spanish) and some photos from the action. We’ve posted a rough translation here.

Below is the original message in Spanish and Tzeltal that was sent out from the occupation this morning:

Compas de medios libres, autonomos y independientes,

Hemos tomado el Consulado de Mexico aqui en Nueva York para exigir la liberacion de los 5 compas de Bachajon. De esta forma estamos tratando de asegurar que las demandas de nuestr@s herman@s de San Sebastian Bachajon tengan eco alrededor del mundo. Les pedimos que nos ayuden a sacar esto a la luz. Mas tarde les enviaremos una cronica y fotos.

Las demandas de San Sebastian Bachajon que son las nuestras son:

Exigimos la libertad incondicional de nuestros compañeros, presos políticos que están siendo rehenes del mal gobierno de Chiapas y de México.

Ya jsutik te ak’a kolok’ ta chukel te mololabtik ta oranax ma’ xu’ ya yich’ k’anbeyel smulta, na’otik te chopol awalil ja’ nax la xchuk yu’un ta spobeyel te lumsk’inal son te sk’ulejal te banti nakal, ta slumal Chiapa ta sk’inal México.

Exigimos el respeto a nuestra madre tierras y territorios en el marco de nuestra autonomía como Pueblos Indígenas que somos.

Ya jsutik te yich’el ta muk’ te jch’ul jmetik ta spamal lum k’inal sok chapanel xkulejal te ja yu’un stalel te bats’il ants winiketik.

Exigimos el respeto a nuestro derecho a administrar y cuidar nuestros recursos naturales desde nuestra cultura como Pueblos originarios.

Ya jsutik ta yich’el ta muk’ te cocheltik sok skanantayel sok yilel te bitik sk’ulejal te jch’ul jmetik lum k’inal jich bin útil xkuxlejal te bats’il ants winiketik.



radio
Movimiento por Justicia del Barrio

La Otra Campaña Nueva York toma el Consulado Mexicano para exigir la liberación de los 5 presos políticos de San Sebastián BachajónThe Other Campaign New York takes the Mexican Consulate to demand the freedom of the 5 political prisoners from San Sebastián Bachajón

LA OTRA CAMPAÑA NUEVA YORK TOMA EL CONSULADO MEXICANO PARA EXIGIR LA LIBERACION DE LOS 5 PRESOS POLÍTICOS DE SAN SEBASTIAN BACHAJON

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A las 7:30 de la mañana, hoy siendo el cuarto día de la campaña “5 Días de Acción Mundial por los 5 de Bachajón”, integrantes del Movimiento por Justicia del Barrio, La Otra Campaña Nueva York, entramos y tomamos el Consulado Mexicano en la Ciudad de Nueva York. Esta ocupación la emprendimos como parte de esta campaña para protestar en contra de la cruel represión del Estado hacia la lucha digna de l@s ejidatar@s de San Sebastián Bachajón, Chiapas, México, los cuales también son adherentes a La Otra Campaña, y que están defendiendo sus recursos naturales contra la depredación de las empresas transnacionales disfrazada de “plan ecoturístico”.

En nuestra acción de hoy, al igual que tod@s l@s demás mexican@s que tienen que esperar en la cola para entrar al Consulado de México, nosotros pasamos por una verdadera manada de guardias. Nos damos cuenta de que la seguridad se incrementa cada vez que nosotros realizamos acciones allí, y que la cantidad de guardias se multiplica. Siempre hay más que la última vez que vamos. Pero bueno, eso no nos detuvo. Seguimos adelante, y con firmeza entramos a aquel edificio alto ubicado entre las calles doradas que corren como venas por el corazón del capitalismo mundial.

Es en esta zona de una de las ciudades más caras del mundo, y dentro de esos inmuebles grises, donde se toman las decisiones que no sólo llenan de lana los bolsillos de los capitalistas codiciosos y  de sus lacayos políticos, sino que sobre todo afectan a la gente sencilla, trabajadora, digna, y humilde del mundo entero.

Al entrar al consulado vimos que estaba —como siempre— lleno de otros migrantes mexicanos desplazados como nosotros, esperando a que les atendieran los funcionarios del gobierno que, con ironía brutal, fueron los que nos forzaron a migrar hasta acá. Con pancartas y volantes en las manos, y con rabia profunda en el pecho, lanzamos consignas fuertes. Exigimos que saliera el cónsul para leerle una carta denunciando la violencia e injusticia que ha ejercido el mal gobierno panista, peredista y priista hacia el pueblo de Bachajón y exigiéndole al gobierno mexicano y a sus funcionarios cómplices que libere de inmediato a los 5 compañeros presos políticos de San Sebastián Bachajón y que respete sus demandas.

Varias veces las guardias intentaron sacarnos del edificio del consulado, hasta físicamente. Los funcionarios trataron de callarnos, pero no lo lograron.

Una compañera de Movimiento leyó nuestra carta en voz alta para que tod@s nuestros paisanos que estaban adentro se dieran cuenta de lo que el mal gobierno hace, y gritamos: “Ni PRI, ni PAN, ni PRD, ¡La Otra Campaña contra el Poder ! ” Los funcionarios y los guardias nos miraban y trataban de intimidarnos sacando sus cámaras, tomando fotos y grabando nuestros rostros. Pasamos volantes informativos que explican la situación que enfrentan nuestr@s hermanos y hermanas de Bachajón y la grave realidad que sufren los 5 compañeros. Al final, los oficiales del Consulado Mexicano llamaron a la policía, la cual intentó también callarnos y hacer que nos fuéramos. Pero su miedo no tiene dignidad. Superamos sus intentos y repartimos más volantes.

Al final, regresamos a nuestra comunidad del este de Harlem. Aquí en El Barrio, igual que nuestr@s herman@s de San Sebastián Bachajón, nosotr@s luchamos contra el desplazamiento y por la dignidad. Luchamos también, como parte de La Otra Campaña, para que se haga justicia en nuestro México, para que nuestro pueblo de México ya no tenga que huir de la pobreza, como nosotros lo hicimos.  Aunque estemos aquí en Nueva York, nuestro querido México vive en nuestros corazones y en nuestros sueños. Y es por ello que hicimos la acción. Se dice en La Otra Campaña que “si nos toca a un@, nos tocan a tod@s.”, para el pueblo humilde y sencillo de El Barrio, eso no es simplemente un dicho, sino, como mostramos hoy, una práctica, una acción que debe ser nuestro camino hacia la justicia y dignidad.

Es todo por ahora, compañer@s. Por último aquí incluimos las demandas de los ejidatarios de Bachajón en español y en tzeltal que le entragamos al mal gobierno de Mexico.

Exigimos la libertad incondicional de nuestros compañeros, presos políticos que están siendo rehenes del mal gobierno de Chiapas y de México

Ya jsutik te ak’a kolok’ ta chukel te mololabtik ta oranax ma’ xu’ ya yich’ k’anbeyel smulta, na’otik te chopol awalil ja’ nax  la xchuk yu’un ta spobeyel te lumsk’inal son te sk’ulejal te banti nakal, ta slumal Chiapa ta sk’inal México.

Exigimos el respeto a nuestra madre tierras y territorios en el marco de nuestra autonomía como pueblos indígenas que somos.

Ya jsutik te yich’el ta muk’ te jch’ul jmetik ta spamal lum k’inal sok chapanel xkulejal te ja yu’un stalel te bats’il ants winiketik.

Exigimos el respeto a nuestro derecho a administrar y cuidar nuestros recursos naturales desde nuestra cultura como pueblos originarios.

Ya jsutik ta yich’el ta muk’ te cocheltik sok skanantayel sok yilel te bitik sk’ulejal te jch’ul jmetik lum k’inal jich bin útil xkuxlejal te bats’il ants winiketik.

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Relatos Zapatistas

Vibraciones: dentro y alrededor del Complejo Industrial de Prisiones

Programa de Relatos Zapatistas de enero de 2011, enfocado en los mecanismos que producen comunicación y comunidad dentro y alrededor del complejo industrial de prisiones. Puede la lucha resonar a través de los muros de las cárceles? Incluye entrevistas especiales acerca de la huelga en las prisiones de Georgia y acciones de solidaridad en el Área de la Bahía, el Proyecto Universitario de la Prisión (Prison University Project) de San Quentin, y el mandato judicial contra pandillas (gang injunction) en Fruitvale, Oakland.

Introducción completa está disponible en Indybay.

Relatos Zapatistas show from January, focused on mechanisms for producing communication and community in and around the prison-industrial complex. Does struggle resonate through walls? Includes special interviews regarding the Georgia prison strike and solidarity in the Bay Area, the Prison University Project at San Quentin, and gang injunctions in Fruitvale.

Full introduction available at Indybay.

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El costo humano de un vestido en Los ÁngelesThe Human Cost of a Garment in Los Angeles

por Alejandro Reyes

Publicado en: Desinformémonos

Localmente se les conoce como “los callejones”: un área colorida y caótica de 90 cuadras en el centro de esta ciudad atiborrada de tiendas de ropa y un sabor inconfundiblemente latino… cumbias, rancheras, reguetón, tortas, piñatas, paletas, jícamas con chile y la infinidad de acentos que tiñen al español de una pluralidad de orígenes. Es el centro de la moda de Los Ángeles y el corazón de la industria de la costura en la costa oeste de los Estados Unidos. Detrás de los aparadores de las tiendas, con sus ofertas de prendas de última moda, existe una realidad sombría: la de la explotación de la mano de obra de inmigrantes que trabajan en condiciones que, en su expresión extrema, llegan a la esclavitud.

En las calles South Los Ángeles y Pico se encuentra el Centro de Trabajadoras y Trabajadores de la Costura (Garment Workers Center – GWC), donde desde el año 2001 trabajadores de esa industria se organizan para resistir la explotación. Delia Herrera, activista voluntaria del centro, explica que la mayoría de los más de 80 mil trabajadores de la costura en Los Ángeles trabajan de 60 a 80 horas semanales con salarios frecuentemente menores que el salario mínimo, sin prestaciones ni pago de horas extras, sin descansos reglamentares, en condiciones dañinas a la salud (problemas respiratorios, infecciones por agujas clavadas en las uñas, enfermedades por falta de higiene), bajo acoso sexual y otras formas de hostigamiento y con la amenaza de despidos arbitrarios y denuncias a las autoridades migratorias.

La mayoría de los trabajadores se une al GWC por necesidades inmediatas, generalmente la recuperación de sueldos robados. Para los trabajadores migrantes, enfrentar a los patrones significa vencer muchos obstáculos: el desconocimiento de las leyes y del idioma, el miedo a ser despedidos, el miedo a ser deportados, la desconfianza en las instituciones. Pero las historias de compañeros que han logrado vencer en sus reivindicaciones inspiran a otros a organizarse. Una vez en el centro, las propias formas de llevar a cabo una demanda construyen un sentimiento de poder colectivo que la mayoría nunca había conocido. “Los trabajadores se asesoran entre sí para saber cuál es la información necesaria. Después se hace una carta de demanda al empleador y varios compañeros van a entregarla. Mientras unos la entregan, los demás nos dispersamos para repartir volantes a los demás trabajadores, para que sepan que con o sin papeles tenemos derechos y que hay que organizarse. Esto les da bastante temor a los empleadores. En la carta les damos cinco días para responder y venir a nuestro comité de negociación aquí en el centro. Los empleadores llegan y estamos de 5 a 30 camaradas reunidos. La mayoría se asusta. Les damos una silla dura y fría, igual a las que los trabajadores tienen que usar. Investigamos también qué otras condiciones de abuso hay en la fábrica, de manera que en la negociación tenemos más herramientas para presionar al empleador.”

Pero más allá de las necesidades inmediatas, los trabajadores y activistas del GWC entienden que lo más importante es crear condiciones diferentes de vida, y que para eso es necesario entender cómo funciona la industria. El centro ofrece un número de talleres para obtener una visión más amplia del funcionamiento y el origen de la explotación: derechos salariales; derechos de salud y seguridad en el trabajo; derechos de organización en el lugar de trabajo; formación de sindicatos independientes; capitalismo e ideologías que lo mantienen (sobre todo cuestiones de género y el “sueño americano”); formas de organización horizontal y participativa.

Al mismo tiempo, intenta vincularse con trabajadores de la costura en otras partes del mundo. “Nosotros pensamos que lo que tenemos que hacer es cambiar la industria de la costura a nivel internacional. Nos conectamos con compas en Tailandia, en las Filipinas, en China. Fuimos a Hong Kong en 2005 contra la OMC. En Los Ángeles hay una diversidad de personas de todo el mundo. Al estar en esta área, podemos ser embajadores para nuestros diferentes países.”

Andrew Ross advierte en No Sweat, una antología de ensayos sobre la explotación en la industria de la costura, que los trabajadores de dicha industria están entre los más afectados por la globalización del sistema capitalista. Las grandes empresas de modas no cuentan ya con fábricas en las que se producen las prendas de principio a fin, sino que transfieren las diferentes etapas de la producción a subcontratistas que pueden estar en cualquier parte del mundo. Esto les permite despreocuparse de las legislaciones laborales y la reprobación de la opinión pública mientras se benefician de mano de obra cada vez más barata. Como es sabido, la industria de la maquila se traslada de país en país en busca de menores precios de mano de obra. El resultado es el enriquecimiento de una minoría a expensas de millones de trabajadores en el mundo. Según Ross, en 1996 el director de Disney ganó 325 mil veces más que los trabajadores haitianos que produjeron las camisetas y demás accesorios para la empresa. Y en 1992 el jugador de basquetbol Michael Jordan ganó más por prestar su nombre a la promoción de los tenis Nike que los 30 mil trabajadores indonesios que los fabrican. Pero las violaciones a los derechos laborales no se limitan a los países del tercer mundo. En los Estados Unidos la creciente criminalización de la inmigración convierte a los migrantes en presas fáciles para la explotación.

Esclavitud en El Monte: un caso entre muchos

Fundado en 2001, el GWC tiene su origen en 1995. Ese año la policía estatal descubrió un taller de trabajo esclavo en el suburbio de El Monte, a 20 kilómetros del centro de Los Ángeles. En lo que por afuera parecía un típico complejo residencial suburbano, 72 mujeres y hombres tailandeses vivían presos, algunos desde hacía siete años, trabajando más de 18 horas diarias, siete días a la semana, en cocheras mal iluminadas bajo la vigilancia de guardias armados y rodeados de alambre de púas y rejas de hierro. Hasta diez de ellos dormían hacinados en cuartos diseñados para dos personas, en peligrosas condiciones de higiene. Bajo constantes maltratos por parte de los capataces y amenazas a sus familias en Tailandia, los trabajadores cosían ropa para varias de las compañías más prestigiosas del país —Tomato, Clio, B.U.M., High Sierra, Axle, Cheetah, Anchor Blue, Airtime, Mervyn’s, Miller’s Outpost, Montgomery Ward— muchas de ellas vendidas también en tiendas de departamento tan conocidas como May, Nordstrom, Sears, Target y otras.

La detención de los ocho capataces presentes y la “liberación” de los 72 trabajadores esclavos recibieron amplia cobertura mediática. Mucho menos visible, sin embargo, fue el destino de los trabajadores, en su mayoría mujeres, todos migrantes indocumentados. Después de años de esclavitud, los trabajadores supuestamente liberados fueron detenidos inmediatamente por las autoridades migratorias y encarcelados en una celda común, de donde sólo salían encadenados con grilletes para cuestiones administrativas y entrevistas. Fue sólo gracias al trabajo de activistas de Sweatshop Watch, una coalición que agrupaba organizaciones obreras, comunitarias, de inmigrantes, de mujeres y abogados, que se logró la liberación de las y los tailandeses, que de otra forma hubieran sido deportados después de una larga detención.

Este caso sacó a la luz no sólo los extremos a los que llega la explotación en la industria de la costura en los Estados Unidos, sino la estrecha relación entre esa explotación y la criminalización de la inmigración. Julie Su, una de las fundadoras de Sweatshop Watch, observa en un artículo sobre el caso que, ante la amenaza de encarcelamiento y deportación, los trabajadores indocumentados no tienen ningún incentivo para denunciar ni los peores abusos. El caso también demostró la necesidad de responsabilizar no sólo a los propios talleres, sino a las grandes empresas de moda y a las tiendas departamentales que de hecho controlan el proceso, y que se escudan tras un supuesto desconocimiento de las condiciones laborales de los subcontratistas. Uno de los principales ejes de lucha de organizaciones de la industria de la costura, incluyendo al GWC, es lograr cambios en las legislaciones que responsabilicen a dichas empresas.

Los activistas que trabajaron en el caso de El Monte concluyeron con el tiempo que era importante que existiera un espacio donde los propios trabajadores pudieran organizarse. En 1999 Sweatshop Watch organizó una serie de reuniones con trabajadores de la costura, incluyendo los trabajadores tailandeses de El Monte y trabajadores latinos de talleres relacionados a la misma red de explotación. De esas reuniones surgió, dos años después, el Centro de Trabajadoras y Trabajadores de la Costura.

Son muchas las dificultades que los trabajadores de esta industria enfrentan para formar un frente unido ante la explotación. Delia Herrera explica que, además de la fragilidad creada por la criminalización de la migración, el propio sistema crea y promueve divisiones en la clase obrera. Una de ellas es la de la raza, particularmente entre latinos y asiáticos, que compiten por empleos y recursos. Hay también divisiones, fomentadas por los empleadores, entre trabajadores documentados e indocumentados. Y finalmente divisiones de género, en una industria en la que prevalece el acoso sexual. El GWC intenta romper estas divisiones a través de pláticas, talleres y, sobre todo, la convivencia comprometida. Las y los trabajadores se asesoran unos a los otros y participan en actividades conjuntas, y eso crea un espíritu de solidaridad. “En una ocasión hicimos un simulacro de que llegaba la migra y la policía juntos. Fue una experiencia muy fuerte porque muchas compas han sido violadas sexualmente al pasar la frontera, han sido detenidas, robadas, o las ha agarrado la migra en la calle. Así empezamos a trabajar con nuestros propios traumas y a compartirlos con los demás.”

Desde su fundación, el centro ha recuperado millones de dólares en salarios robados y ha tenido victorias importantes contra empresas como Forever 21, contra la cual realizó un exitoso boicot nacional de tres años. Pero quizás lo más importante ha sido el haber logrado generar una conciencia colectiva nutrida por la experiencia de ocho años de lucha y una larga historia de resistencia en la industria de la costura.This article is only available in Spanish.

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Radio Zapatista

Protesta frente al consulado de Honduras en San Francisco, California

Este audio recoge las voces de la protesta del 29 de junio frente al consulado de Honduras en San Francisco, California, en protesta contra del golpe de estado militar que sucedió el día anterior.This audio gathers the voices of the demonstration on June 29 in the front of the Consulate of Honduras in San Francisco, California, in protest against the military coup that took place the previous day.

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Los Otros Estados Unidos: represión, marginación y resistencias de base en EEUUThe Other United States: repression, marginalization and grass-roots resistance in the US

por Alejandro Reyes

Publicado en: Ciepac

En Estados Unidos se vive un momento histórico muy particular. Por un lado, la guerra en Irak se ha transformado en un caos genocida al cual no se le ve fin. Escándalos de corrupción resquebrajaron la confianza en el gobierno y el sistema. El mercado inmobiliario sufrió una caída estrepitosa que forzó a mucha gente a perder sus casas y llevó a muchos más a la bancarrota, anunciando el inicio de la peor crisis financiera desde la década de 1920 y un resquebrajamiento del sistema capitalista global. Al mismo tiempo, casi siete años de una política de “seguridad nacional” llevaron a una alarmante pérdida de las garantías individuales y a la institucionalización de la tortura. La crisis y el miedo llevaron a una postura antiinmigrante cada vez más virulenta y a una militarización de la frontera sin precedentes. En este contexto, la elección de Barak Obama como el nuevo presidente demócrata de los Estados Unidos fue recibida con escepticismo por mucha gente cuya realidad permanece prácticamente invisible, a pesar de que sin duda han sido los más afectados: los pobres y la “gente de color”, minorías raciales que, en muchos casos, no son minoría.

Los AngelesLa vida en los barrios más pobres de Estados Unidos es sumamente difícil y tiende a empeorar. Es el caso del barrio Sur Central de Los Ángeles, con una población hoy mayoritariamente latina. Fue ahí que, en 1992, surgió una de las rebeliones más importantes de los Estados Unidos, cuando los policías que golpearon al taxista negro Rodney King fueron absueltos por un jurado blanco en su casi totalidad. La rebelión fue la respuesta de la población desesperada ante la violencia policial, pero también ante una situación que en el momento parecía insostenible y que hoy sólo ha empeorado: altos niveles de desempleo, un patrón de salarios cada vez más bajos, sobrepoblación, escasez de vivienda y rentas muy caras, segregación racial, pandillerismo, drogadicción, un sistema educativo desastroso, pésimos servicios de salud, altos índices de obesidad y desnutrición debido a la falta de alimentos saludables.

Pero fue justamente en este barrio que, durante más de 14 años, floreció la granja urbana más importante de Estados Unidos: casi seis hectáreas cultivadas por más de 300 familias pobres, en su mayoría de origen latino. La Granja Sur Central constituía no sólo una alternativa de independencia económica, sino una fuente de alimentación de alta calidad a bajos precios. Además, los campesinos preservaban antiguas tradiciones de cultivo, conocimientos de medicina natural y semillas ancestrales. La granja era un lugar de convivencia lejos de la violencia, las drogas, las pandillas y el racismo, un refugio donde los niños podían jugar sin miedo, donde se realizaban fiestas y ceremonias tradicionales. Muchos de los campesinos eran adherentes a la Otra Campaña.

Pero una compleja trama de intereses políticos y económicos resultó en la destrucción de la granja, en junio de 2006, por el gobierno del alcalde latino y demócrata Antonio Villaraigosa, a pesar de la formación de un amplio movimiento social para defenderla. Las soluciones orgánicas a los problemas de salud, alimentación, educación, drogadicción y criminalidad poco interesaron a los políticos y empresarios deseosos de lucrar con ese terreno cuando un nuevo corredor ferroviario aumentó los precios inmobiliarios. Hoy un pequeño grupo de campesinos sigue organizándose y preservando el sueño de la granja en tierras fuera de la ciudad.

Destrucción de La GranjaLa granja fue destruida con la intención de construir una bodega para la empresa textil Forever 21. Esta es una de las empresas combatidas por el Centro de Trabajadores y Trabajadoras de la Costura, quienes la acusan de violar los derechos laborales de sus empleados, en su mayoría inmigrantes. Este Centro, una organización independiente, horizontal y con base en la comunidad, opera en el centro de Los Ángeles, en el corazón de la pujante industria textil. Aunque es bien conocida la industria maquiladora mundial, que se desplaza de país en país en busca de menores precios de mano de obra, poco se discute la industria maquiladora interna, que se aprovecha de la precariedad de la mano de obra inmigrante (miedo, desconocimiento de las leyes, dificultad con el idioma, persecución por no tener papeles, amenazas y abusos constantes) para reducir costos sin tener que desplazar la producción a otros países. El Centro de Trabajadores y Trabajadoras de la Costura se organiza para combatir estas prácticas, en el contexto de una creciente criminalización y hostilidad hacia la inmigración.

En los últimos años ha habido un recrudecimiento severo de legislaciones antiinmigrantes. Esto ha resultado en la expulsión de más de un millón de inmigrantes en los últimos tres años -con un promedio de deportaciones tres veces mayor que hace una década. Al mismo tiempo, ha provocado una precarización de las condiciones de vida de los migrantes, facilitando la explotación. Pero los números no logran dar cuenta de la realidad cotidiana de millones de personas que ahora viven bajo constante terror. Abundan las historias de los niños dejados atrás cuando la migra (autoridades migratorias) se lleva a sus padres. Las historias de las familias aterrorizadas cuando agentes entran a sus casas pateando puertas, amenazando con armas y llevándose esposadas a personas cuyo único crimen es trabajar. Las historias del terror de perder todos los bienes y encontrarse deportada en alguna ciudad de la frontera sin un centavo. Las historias de los meses o años de detención, las inyecciones forzadas de fármacos antipsicóticos peligrosos, en violación a legislaciones de derechos humanos internacionales, los procesos legales manipulados, los maltratos y humillaciones por las autoridades migratorias. Y abundan, también, las historias de los cientos de personas que mueren cada año tratando de cruzar una frontera cada vez más militarizada.

En este contexto, organizaciones como la muy zapatista Tierra y Libertad, en Tucson, Arizona, se organizan desde abajo para resistir. Se trata de combatir circunstancias específicas, como las redadas de la migra que mantienen a las comunidades en un estado de terror, pero sobre todo de crear una conciencia colectiva a través de la educación y la participación organizativa. Por eso, a la campaña de información sobre derechos se le añaden proyectos de autosustentabilidad comunitaria, de arte rebelde (RebelArte) y de educación colectiva. Se trata de alternativas autónomas, desde abajo, por parte de comunidades que ya no creen en soluciones provenientes del gobierno o los partidos políticos y que deciden tomar las riendas de sus vidas en sus propias manos.

el Kilombo IntergalácticoOtra organización interesante en ese sentido es el Kilombo Intergaláctico, en Durham, Carolina del Norte. El Kilombo es un centro social en el que “comunidades de color”, migrantes, trabajadores y estudiantes buscan soluciones para los problemas de su vida cotidiana y al mismo tiempo se vinculan a movimientos anticapitalistas del mundo. El Kilombo está inspirado en la lucha zapatista pero también en los piqueteros argentinos, en los Panteras Negras y los Young Lords estadounidenses y en los palenques o quilombos de la América colonial (comunidades en resistencia de esclavos cimarrones, indígenas y mestizos). Al estilo zapatista, sus ejes de organización y de lucha son la asamblea, el encuentro, la autonomía, el territorio, el conocimiento y la palabra. El Centro tiene programas educativos (clases de inglés, español, alfabetización, computación, talleres de lectura) y deportivos, biblioteca, talleres sobre derechos, un proyecto de radio, huerta comunitaria, clínica de salud, un proyecto de vivienda de bajo costo y una editorial independiente.

Uno de los problemas más graves que afectan a las comunidades pobres y “de color” es lo que en inglés se llama gentrification: la elitización de los barrios en aras del “progreso”, la especulación inmobiliaria y los intereses comerciales. Se trata de un proceso en el que participan inversionistas particulares, empresas multinacionales y políticos locales, estatales y federales, y que resulta en el desplazamiento sistemático de poblaciones pobres, alejándolas de sus fuentes de ingresos y destruyendo el tejido comunitario. Es el caso, entre muchos, del Segundo Barrio en El Paso, Texas, que el Plan Paso del Norte pretende destruir para construir un gran centro comercial. Como explican los organizadores de la resistencia (miembros de la Otra Campaña), el Segundo Barrio es no sólo el barrio más antiguo de El Paso, sino una comunidad viva, mayoritariamente de origen mexicano -un verdadero sistema de sobrevivencia que le permite a esa población excluida resistir con su cultura, su lenguaje y su condición económica.

NYC encuentro for dignity and against gentrificationEn Nueva York, El Barrio, en el Este de Harlem, sufre el mismo problema. Uno de los principales agresores actuales es la empresa Dawnay, Day Group, basada en Londres, que en 2007 compró 47 edificios y que intenta desalojar a sus inquilinos para desarrollos de lujo. Pero el problema empezó mucho antes, y en diciembre de 2004 residentes de cinco edificios amenazados se organizaron y formaron el Movimiento Por Justicia en El Barrio, que por medio de campañas mediáticas, demandas legales, manifestaciones y acciones directas luchan contra el desplazamiento. Con la publicación de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, el Movimiento por Justicia en El Barrio decidió unirse a la Otra Campaña y adoptar formas de lucha zapatistas. En 2006 realizó La Consulta del Barrio, un largo proceso en el que los miembros de la comunidad decidieron sus prioridades y estrategias de lucha. En octubre de 2007, realizaron el primer Encuentro de Nueva York por la Humanidad y contra el Desalojo Neoliberal, en el que participaron organizaciones de toda la ciudad que luchan contra gentrification. En marzo de 2008, el Movimiento lanzó una Campaña Internacional en Defensa de El Barrio, con la intención no sólo de fortalecer la resistencia sino de motivar la vinculación de esfuerzos en otras partes del mundo.

Otra constante en las comunidades de color es el abuso y la violencia policiales. Este pasado 1 de enero, el joven negro Oscar Grant fue detenido por un grupo de policías (blancos) en Oakland, California, en una estación del metro (Bart). Mientras sus amigos y un número de personas protestaban desesperadas, los policías lo tumbaron al suelo boca abajo. Uno de ellos lo inmovilizó con la rodilla en el cuello mientras otro sacaba la pistola y le disparaba por la espalda, asesinándolo. El incidente se volvió público al ser presenciado por muchos testigos y grabado en dos teléfonos celulares, resultando en violentas manifestaciones. Pero la brutalidad y el racismo de las fuerzas policiales contra las comunidades de color en todo el país son la norma. Como respuesta, organizaciones llamadas CopWatch (vigilantes de la policía) han surgido en muchas ciudades. Sus miembros patrullan las calles con cámaras de video, alertan a los residentes de retenes y redadas y organizan formas de defensa comunitaria. En Los Ángeles, CopWatch L.A., con inspiración zapatista y de otros movimientos autonomistas, es parte de un proyecto más amplio de autonomía comunitaria llamado Comunidades Autónomas Revolucionarias, que incluye granjas comunitarias, guarderías y otros proyectos.

Migra en NebraskaLa violencia policial está acompañada de formas jurídicas de criminalización de la juventud. Por ejemplo, las leyes antipandillas prohíben que los miembros de ciertas pandillas se reúnan en determinadas áreas geográficas. Pero la determinación de quién es parte de una pandilla se hace de manera muy arbitraria, de manera que jóvenes, pertenecientes o no, se vuelven criminales por el simple hecho de platicar con amigos en público, andar en bicicleta, usar ropa de ciertos colores o hablar por teléfono celular. Las historias de arbitrariedades contra jóvenes de color abundan. En Nueva York, un joven de 16 años lleva ya varias estancias en la cárcel: por pasar de un carro a otro en el metro, por no registrarse al entrar a un complejo habitacional.

Estos son los jóvenes que supuestamente tienen derechos. Pero los migrantes indocumentados ni si quiera aspiran a tanto. La inmigración “ilegal” se ha criminalizado en los últimos años, de manera que hoy el “delito” resulta no sólo en la deportación, sino en la detención por períodos que pueden durar años. En septiembre de 2008 se realizó la mayor redada de la historia estadounidense en Postville, Iowa. Trescientas personas fueron arrestadas, acusadas no sólo de inmigración ilegal, sino de robo de identidad, un cargo con penas muy severas. La acusación no hubiera resistido el escrutinio en un tribunal, pero las presiones y amenazas, el miedo, el desconocimiento de las leyes y la ausencia de abogados hicieron que la mayoría de los detenidos se declararan culpables a cambio de sentencias supuestamente más cortas de hasta dos años de prisión.

¿Pero, por qué esa criminalización? Parte de la respuesta se encuentra en las políticas de “seguridad nacional” instauradas después del 11 de septiembre de 2001. El antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), que pertenecía al Departamento de Justicia, fue desmantelado en marzo de 2003, con la mayoría de sus funciones transferidas al Departamento de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement-ICE), ahora bajo el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security). Con un presupuesto anual de casi 6 mil millones de dólares, las funciones del ICE se ampliaron para incluir la “lucha contra el terrorismo” y “amenazas a la seguridad nacional”, funciones muy promovidas en la retórica oficial. Sin embargo, el minúsculo número de terroristas y “amenazas a la seguridad nacional” detenidos (114 de 814,073 de 2004 a 2007) es obviamente insuficiente para justificar el presupuesto o la retórica de mano dura. La respuesta, por lo tanto, es presentar a trabajadores inmigrantes como criminales capaces de amenazar la seguridad nacional.

Pero un factor quizás más importante es la privatización de las prisiones, en lo que se ha venido a llamar el “complejo industrial carcelario”, una industria billonaria que obviamente necesita “clientes”. Los Estados Unidos tiene el mayor porcentaje per cápita de presos del mundo. La privatización de las prisiones no sólo resulta en lucros directos por medio de fondos del Estado. Mucho más lucrativo resulta el trabajo esclavo de los prisioneros, permitido en la 13ª Enmienda Constitucional. Los presos, que para el capitalismo estadounidense son “excedentes sociales”, representan una formidable fuente de mano de obra. Hoy, numerosas empresas utilizan el trabajo de prisioneros que reciben aproximadamente 25 centavos de dólar por hora.

movimiento-justicia-el-barrioLo que se percibe en todo esto es un complejo mecanismo de aprovechamiento de millones de personas que ya no caben en el sistema. En este contexto, las luchas autonomistas juegan un papel fundamental. Para muchos, el sistema es tan complejo y perverso que no hay manera de cambiarlo desde arriba. Las reformas de la administración de Barak Obama ni tienen la intención ni serían capaces, si la tuvieran, de reestructurar el sistema en sus bases. Para las comunidades de mero abajo, la única alternativa viable es la organización comunitaria autónoma y la vinculación con otras luchas en el país y en el mundo.

(*)NOTA: El autor es escritor y periodista alternativo, miembro del colectivo Radio Zapatista y doctorando en literatura latinoamericana.

Manifestación de “Movimiento por la Justicia en El Barrio”; New York (Fotos de Cecile Lumer)by Alejandro Reyes

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The United States is going through a very particular historic moment. On one hand, the war in Iraq has turned into a genocidal chaos with no end in sight. Corruption scandals have shaken the public’s trust in the government and the system. The real estate market suffered a precipitous collapse that resulted in many people losing their homes and many more going bankrupt, and that announced the beginning of the worst financial crisis since the 1920s and a fracture of the global capitalist system. At the same time, nearly seven years of “homeland security” policies have led to an alarming reduction of civil liberties and the institutionalization of torture. The crisis and fear led to increasingly virulent anti-immigrant postures and to an unprecedented militarization of the border. In this context, the election of Barak Obama as the new Democrat president of the United States was received with skepticism by many people whose reality remains practically invisible, despite the fact that they have undoubtedly been the most affected-the poor and “people of color,” racial minorities that, more often than not, are not a minority.

Los AngelesLife in the poorest neighborhoods of the U.S. is extremely difficult and tends to get worse. Such is the case with South Central Los Angeles, today a mostly Latino neighborhood. It was here that one of the most important rebellions in the United States took place in 1992, when the police officers who had brutally beat Rodney King, an African-American taxi driver, were acquitted by an almost all-white jury. The rebellion was the people’s desperate response to police violence, but also to a situation that at the time seemed untenable and which has only gotten worse: high unemployment levels, increasingly lower salaries, overcrowding, scarcity of housing and expensive rents, racial segregation, gangs, drug addiction, a disastrous educational system, abysmal health services, high obesity and malnutrition rates due to the lack of healthy food sources.

But it was precisely in this neighborhood that, during more than 14 years, flourished the most important urban garden in the U.S.: 14 acres cultivated by over 300 poor, mostly Latino families. South Central Farm was not only a creative alternative for economic self-sustainability, but also a source of high-quality foodstuffs at affordable prices. In addition, the farmers preserved ancient farming traditions, knowledge of traditional medicine, and ancestral seeds. The farm was a place for conviviality away from the violence, drugs, gangs, and racism, a refuge where children could play without fear, where traditional celebrations and ceremonies took place. Many of the farmers were members of the Zapatistas’ Other Campaign.

But a complex mesh of political and economic interests led the government of Antonio Villaraigosa-a Latino and a Democrat-to destroy the farm in June 2006, despite the formation of a broad social movement in its defense. This organic solution to the health, food, education, drugs, and crime problems of the community meant nothing to the politicians and entrepreneurs eager to profit from the land when a new freight train corridor made the price of real estate skyrocket. Today, a small group of farmers continues organizing and preserving the dream of the farm in lands outside the city.

Destrucción de La GranjaThe farm was destroyed in order to build a warehouse for the clothing company Forever 21. This is one of the businesses combated by the Garment Worker Center (GWC), which accuses it of violating workers’ rights of its employees, most of them immigrants. The GWC, an independent, community-based, horizontally-driven organization, operates in downtown Los Angeles, at the heart of the thriving clothing industry. Although much has been said about the global maquiladora industry, which hops from country to country in search of ever cheaper labor, little is talked about the internal sweatshop industry, which takes advantage of the precarious conditions of immigrant workers (fear, ignorance of labor laws, difficulties with the language, harassment for being undocumented, threats, and constant abuse) in order to reduce costs without having to take production offshore. The Garment Worker Center organizes with sweatshop workers to combat these practices, within the context of an increasing criminalization of and hostility toward immigration.

In recent years there has been a significant increase of anti-immigrant legislation. This has resulted in the deportation of over a million immigrants in the last three years-with a deportation rate three times higher than a decade ago. At the same time, it has seriously affected the living conditions of migrants, which facilitates exploitation. But the numbers can hardly speak of the everyday reality of millions of people who now live in a state of constant terror. A reality portrayed by the frighteningly common stories of the children left behind when immigration authorities take their parents away. By the stories of terrified families seeing heavily armed agents enter their homes kicking doors, threatening them with their weapons, handcuffing and dragging away people whose only crime was to work. By the stories of the panic of losing all material possessions and finding oneself deported in some border town without a penny in one’s pocket. By the stories of the months or years of detention, of being forcefully injected anti-psychotic drugs, in violation of international human rights legislations, of manipulated legal proceedings, of abuse and humiliation by immigration authorities. And also by the stories of the hundreds of people who die each year trying to cross an increasingly militarized border.

In this context, collectives like the very Zapatista Tierra y Libertad in Tucson, Arizona, organize from below to resist. Their objective is to combat specific issues, such as the immigration raids that maintain communities in a constant state of fear, but above all to build collective awareness through education and participation in organization. Because of that, in addition to an informational campaign on civil and immigrant rights they develop community self-sustainability projects, “rebel art” workshops, and community educational projects. The point is to create autonomous alternatives from below by communities which no longer believe in solutions from the government or political parties and who decide to take back control of their own lives.

el Kilombo IntergalácticoAnother interesting organization along those lines is the Kilombo Intergaláctico in Durham, North Carolina. The Kilombo is a social center where communities of color, migrants, workers, and students look for solutions for their everyday lives while connecting themselves to anti-capitalist movements around the world. The Kilombo is inspired by the Zapatista struggle but also by Argentinean piqueteros, the Black Panthers and Young Lords of the United States, and the palenques or quilombos of colonial times in the Americas (communities in resistance of runaway slaves, indigenous people, and mestizos). In Zapatista style, their strategies for organization and struggle are centered on assemblies, encounters, autonomy, territory, knowledge, and communication. The center has educational and sports programs (English, Spanish, literacy, computing, reading workshops, capoeira), a library, rights workshops, a radio project, a community garden, a health clinic, an affordable housing project, and an independent publisher.

One of the most serious problems affecting the poor and people of color communities is gentrification in the name of “progress,” real estate speculation, and commercial interests. It is a process that involves private investors, multinational companies, and local, state and federal politicians, and which results in the systematic displacement of poor populations, distancing them from their sources of income and destroying community ties. Such is the case, among many, of the Segundo Barrio in El Paso, Texas, which the Paso del Norte Plan intends to destroy in order to build a large shopping center. As the organizers of the resistance (members of the Zapatista’s Other Campaign) explain, the Segundo Barrio is not only the oldest neighborhood in El Paso but, most importantly, a live community with a population of mostly Mexican origin-a veritable survival system that allows that excluded population to resist with its culture, its language, and its economic condition.

NYC encuentro for dignity and against gentrificationIn New York, El Barrio, in East Harlem, suffers the same problem. One of the main aggressors currently is the London-based Dawnay, Day Group, which in 2007 bought 47 buildings and which intends to evict the residents for the sake of luxury developments. But the problem is much older than that, and in December 2004 residents of five threatened buildings organized themselves and formed the Movement for Justice in El Barrio, which through media campaigns, legal actions, demonstrations, and direct actions struggle against gentrification. After the release of the Sixth Declaration of the Lacandon Jungle, the Movement for Justice in El Barrio decided to join the Other Campaign and adopt Zapatista forms of struggle. In 2006 they organized the “Consulta del Barrio,” a long process whereby community members determined their priorities and strategies for struggle. In October 2007 they organized the First New York Encounter for Humanity and Against Gentrification, with the participation of organizations from all over New York and other cities that struggle against gentrification. In March 2008 the movement launched an International Campaign in Defense of El Barrio, with the purpose not only of strengthening the resistance but of joining forces with struggles in other parts of the world.

Another ever present issue in communities of color is police violence and abuse. This past New Year’s Eve the black youth Oscar Grant was detained by a group of BART police at a subway station in Oakland, California. While his friends and a number of people protested desperately, two (white) policemen threw him face down on the ground. One of them immobilized him with a knee on the youth’s neck, while the other one withdrew his gun and shot him in the back, murdering him. The incident became public because of the many witnesses present and because it was captured on video on two cell phones, resulting in violent demonstrations. But police brutality and racism against communities of color is the norm throughout the country. As a response, CopWatch organizations have been created in many cities. Their members patrol the cities with video cameras, alert residents of checkpoints and raids, and organize community self-defense. In Los Angeles, CopWatch L.A., with Zapatista inspiration as well as other autonomist movements, is part of a much broader community autonomy project called Revolutionary Autonomous Communities (RAC), which includes community gardens, nurseries, and other collective projects.

Migra en NebraskaPolice violence is accompanied by legal mechanisms that tend to criminalize youth. For example, gang injunction laws forbid members of certain gangs to get together in certain geographical areas. But the ways in which authorities determine who is a gang member are very haphazard, which results in many youths, gang members or not, being criminalized for things as simple as getting together with friends in public, riding a bicycle, wearing clothes of certain colors, or using a cellular phone. The stories of abusive repression of youth of color are plentiful. In New York, a black 16-year-old has already been in jail several times-for passing from one subway car to another, for not signing up when entering a housing project.

These are the youths who supposedly have civil rights. But undocumented migrants cannot even aspire to that much. “Illegal” immigration has been severely criminalized in the last several years, so that today the “crime” of immigration results not only in deportation, but in detention for periods that can last years. In September 2008 the largest immigration raid took place in Postville, Iowa. Three hundred people were arrested, accused not only of illegal entry into the country, but of identity theft, a Class C felony with long prison sentences. The accusation was likely to have been dismissed in court, but pressures and threats, together with fear, ignorance of the laws, and unavailability of legal counsel led most of those detained to declare themselves guilty in exchange for supposedly shorter sentences of up to two years in prison.

But, why this criminalization? Part of the answer is found in the post-9/11 shift toward “homeland security” policies. The former Immigration and Naturalization Service (INS), which was part of Justice Department, was dismantled in March 2003, with most its functions transferred to the Immigration and Customs Enforcement (ICE), now under the Department of Homeland Security. With a budget of almost 6 billion dollars, ICE’s scope has been redefined to include the fight against terrorism and national security threats, a function that has been significantly played up in ICE rhetoric. However, the minute number of terrorists and “national security threats” detained (114 out of 814,073 between 2004 and 2007) is obviously insufficient to justify either the budget or the hardline rhetoric. The answer, therefore, is to present migrant workers as criminals capable of threatening national security.

But perhaps a more important factor is the privatization of prisons, in what has come to be termed the “prison industrial complex,” a multi-billion dollar industry that obviously needs “clients.” The United States has the largest prison population per capita in the world. The privatization of prisons not only results in direct profits from state funds. Much more lucrative is prison slave labor, permitted under the 13th Amendment of the Constitution. Prisoners, who for US capitalism are “social surplus,” represent a formidable source of cheap labor. Today, many companies use the labor of prisoners who are paid approximately 25 cents per hour.

movimiento-justicia-el-barrioWhat all of this shows is a complex mechanism to “reuse” millions of people who no longer have a place in the system. In this context, autonomist struggles play a fundamental role. To many people, the system is so complex and perverse that there is no way to change it from above. The reforms undertaken by the Barak Obama administration do not intend, nor would they be capable if they did, of restructuring the system in its foundation. For communities at the very bottom of the social scale, the only viable alternative is community and autonomous organization and the creation of networks of resistance with struggles in other parts of the country and the world.

(*) NOTE: The author is a writer and alternative journalist, member of the Radio Zapatista collective and a doctoral candidate of Latin American literature.

Demonstration of the “Movement for Justice in El Barrio”; New York (Photos by Cecile Lumer)