En portada: Marcelo Ebrard, secretario de economía anuncia la puesta en marcha de un Plan de Acción sobre Minerales Críticos entre México y Estados Unidos. Febrero, 2026.

Por Santiago Navarro F | Avispa Midia

De forma inédita y apresurada, la administración de Donald Trump logra pactar con representantes de 54 países una remodelación de su estrategia para el suministro de minerales considerados críticos para su propia seguridad nacional, anunciando una inversión de 30 mil millones de dólares. Un acuerdo que contempla México, países de la Unión Europea y de Sudamérica, como Argentina, Bolivia y Brasil.

En entrevista para Avispa Mídia, el destacado geólogo e investigador del Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luca Ferrari, sostiene que esta acción más bien “parece pataleos de ahogado, porque Estados Unidos busca mantener su hegemonía que se está tambaleando. Está en crisis”, dice el investigador.

Para el geólogo, el gobierno de Trump pretende, de forma desesperada, recuperar el control de los recursos energéticos y minerales estratégicos de los que depende no solo su economía, sino la industria mundial armamentista. “De ahí vienen esas declaraciones sobre Groenlandia, pero, también, hacia Canadá y todo el Ártico, Venezuela, México, Colombia, hasta Cuba”, afirma Ferrari.

El pasado 4 de febrero el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció tajantemente que Estados Unidos (EEUU), sus socios y aliados se han propuesto “remodelar el mercado mundial de minerales críticos y tierras raras”. 

Acompañado del embajador Jamieson Greer y de altos representante del gobierno estadounidense, el secretario de Estado recibió a representantes de 54 países y de la Comisión Europea, en la Conferencia Ministerial sobre Minerales Críticos de 2026. Marco Rubio adelantó que estos amarres con los países socios responden a las exigencias de las nuevas tecnologías, junto a la inteligencia artificial, la robótica, la producción de baterías y dispositivos autónomos. 

En este mes de febrero, en un solo día, Estados Unidos firmó once nuevos acuerdos bilaterales sobre minerales críticos con países como Argentina, Guinea, Filipinas y el Reino Unido, que se suman a diez más firmados en los últimos meses. Así mismo, avanzó con las negociaciones de otros diecisiete acuerdos que están en curso. Marco Rubio adelantó que, con ellos, se abren las puertas a posibles asociaciones para la inversión y el comercio estadounidense. 

Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, el 4 de febrero en Washington. Propuso crear un bloque aliado con países a nivel global que contemple precios mínimos para asegurar la autonomía industrial de EEUU.

EEUU ha anunciado que movilizará recursos sin precedentes para garantizar las cadenas de suministro de minerales críticos, en colaboración con el sector privado.

El Plan de Acción de México

Bajo la estrategia de controlar las cadenas de suministro, el embajador Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, anunció un Plan de Acción Estados Unidos-México sobre Minerales Críticos, el mismo día 4 de febrero en que se pactó con los demás países socios. 

Este plan, que se desarrollará en un plazo de 60 días, compromete a los dos socios del T-MEC a explorar un “nuevo paradigma para el comercio preferencial de minerales críticos respaldado por precios mínimos y otras medidas”, según el acuerdo en que participó el canciller mexicano Marcelo Ebrard.

El objetivo, según el documento del pacto, además de asegurar los precios mínimos, incluye la identificación de minerales críticos específicos de interés, sobre todo, para EEUU. “Es un acto de gobierno extremadamente irresponsable con los pueblos, por lo que denunciamos enérgicamente que, de llevarse a cabo, provocará la consolidación de territorios sumergidos en zonas de sacrificio”, ha expresado la Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA), tras la firma del convenio.

Las bases de este ambicioso acuerdo, según el plan de acción, además de asegurar precios mínimos y un abanico de mecanismos de cooperación sin precedentes, prevé el financiamiento de nuevos proyectos mineros y de procesamiento, con nuevas reglas que marcan la pauta bajo el concepto “cooperación regulatoria” con EEUU.

Guerra con China

Por su parte, el investigador Ferrari sostiene que, lo que EEUU busca con estos acuerdos, es sostener de “alguna forma el monopolio de estos minerales”, ya que “muchos de esos países no procesan directamente el mineral, ni lo extraen, ni tampoco trabajan el proceso para refinarlo. Evidentemente este refinamiento y procesamiento se hace en gran medida en China”.

El investigador sugiere que EEUU busca quebrar las cadenas que suministran, hasta este momento, a China. “Porque China ha hecho un acopio de todos estos minerales, tiene reservas y entonces puede, de alguna forma, manipular el mercado, reteniendo o inundando el mercado”, agrega el geólogo de la UNAM.

Solo en el ámbito del procesamiento de minerales críticos, la Agencia Internacional de Energía (EIA por sus siglas en inglés) desde 2025 advirtió que China ya controlaba el procesamiento y el refinado de al menos 19 de los 20 minerales estratégicos más importantes y se perfilaba como el principal refinador, con una cuota de mercado media del 70%. 

La AIE también reveló en su informe Global Critical Minerals Outlook 2025 que, el suministro de tierras raras, utilizado principalmente para fabricación de imanes, es uno de los menos diversificados geográficamente entre todos los minerales críticos. En cuanto a las tierras raras “en particular el neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio, China representó alrededor del 60% de la producción minera mundial en 2024, seguida de Myanmar, Australia y Estados Unidos”, según los datos de esta Agencia.

En 2019, China procesaba más del 60% del litio y cobalto del mundo, a pesar de que estos minerales se extraían principalmente en Australia y la República Democrática del Congo, según un informe del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) de 2025.

Entonces, para el investigador Ferrari, México entra en la disputa geopolítica por el control de estos minerales estratégicos.

Para él, estas medidas también han dejado ver la fragilidad de EEUU. “Creo que es una medida desesperada. O sea, no es una muestra de fuerza, sino una muestra de desesperación. Trump quiso imponer aranceles a China, pero China respondió restringiendo la exportación de tierras raras. Eso fue un golpe bajo para Estados Unidos”, señaló Ferrari.

Además, sostiene, Estados Unidos está en una posición compleja no solamente por los minerales críticos. “Tiene problemas de déficit federal enorme, un endeudamiento impagable que ha llegado ya a 39 mil millones de millones de dólares, o sea, trillones de dólares”, agrega.

Nada nuevo

Hace tiempo que Estados Unidos viene alertando sobre la necesidad de asegurar las cadenas de suministro de minerales que son considerados como parte de su seguridad nacional. En un informe del Departamento del Interior de este país, denominado Lista Final de Minerales Críticos 2018, se coloca a sí mismo como vulnerable y dispuesto a utilizar todas las herramientas a su alcance —incluidos acuerdos bilaterales con sus vecinos— para asegurar el control de 35 minerales considerados vitales para su economía y, sobre todo, para su seguridad nacional.

No se trata únicamente de litio para baterías o cobalto para vehículos eléctricos. Figura también el uranio, el cual se encuentra en abundancia en Groenlandia, así como metales del grupo del platino —esenciales para catalizadores y componentes electrónicos militares— y tierras raras —indispensables para imanes de alta potencia en sistemas de guiado de misiles y radares.

El secretario de Estado de los EEUU, Marco Rubio se reúne con el primer ministro húngaro Viktor Orbán en Budapest, Hungría, el 16 de febrero de 2026.

El propio documento reconoce que esta lista fue elaborada a partir de la Orden Ejecutiva 13817, firmada por el entonces presidente Donald Trump el 20 de diciembre de 2017. “Esta dependencia de los Estados Unidos de fuentes extranjeras crea una vulnerabilidad estratégica tanto para la economía como para el ejército frente a acciones adversas de gobiernos extranjeros, desastres naturales y otros eventos que pueden interrumpir el suministro de estos minerales clave”, señala el documento del Departamento del Interior.

Por tanto, las medidas actuales de EEUU para reducir su dependencia “están siendo más directas, abiertas. Trump se ha quitado la máscara, ahora dice la verdad: ‘queremos esto, necesitamos sus recursos’”, señala el investigador de la UNAM.

Trampa discursiva

Las organizaciones, pueblos y movimientos que hacen parte de REMA perciben el concepto mismo de “minerales críticos” como una trampa discursiva al relacionarlo con la denominada “transición energética verde”, un término que ha evolucionado para servir “al complejo militar-industrial y al sector de la economía tecno feudal”, advierte el análisis de esta Red.

El investigador Ferrari también comparte la postura de que la llamada transición energética, la cual también está demandando una gran cantidad de minerales, ha pasado a segundo plano. “Trump se ha olvidado de la cuestión del crecimiento verde, de la transición energética corporativa con tecnologías verdes. Lo que está redefiniendo el rumbo de EEUU, con estos minerales críticos, además del complejo militar industrial, es la cuestión de la inteligencia artificial”, advierte.

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Bajo esa lógica, cuando se habla de un mineral catalogado como “crítico”, lejos de ser una cuestión puramente técnica, revela las complejas dinámicas de poder que están reconfigurando el orden global. 

Para Ferrari, es importante recordar que fue en 2017, en la primera administración de Trump, cuando se emitió la Orden Ejecutiva 13817, que definía por primera vez el concepto de “mineral crítico” y ordenaba la publicación de la lista oficial de estos recursos escasos. 

En 2020, la Energy Act (incluida en la Ley de Asignaciones Consolidadas) codificó en ley esta definición y estableció los criterios para que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) elaborara y actualizara periódicamente una Lista de Minerales Críticos (CML).

Entonces, explica el investigador, detrás de esta definición, aparentemente técnica, se esconde una realidad mucho más compleja que está provocando movimientos bruscos en el tablero geopolítico en la lucha por la hegemonía tecnológica, militar, económica y de la inteligencia artificial. Los mismos que definirán el rumbo de las relaciones de EEUU con los países que se perfilan como sus socios.