imperialismo
Por Cuba, por la Humanidad: Un llamado urgente a la solidaridad antiimperialista
La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) condena la reciente y cínica declaración del gobierno de los Estados Unidos que, bajo la administración de Donald Trump, cataloga a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para su seguridad nacional. Esta afirmación, carente de todo fundamento y moralidad, no es más que el recurso desesperado de una potencia imperial en declive, destinado a justificar el recrudecimiento de una política de asfixia económica contra un pueblo soberano.
Resulta una grotesca inversión de la realidad presentar como amenaza a una nación asediada por más de seis décadas de bloqueo genocida. La verdadera amenaza para la paz global emana precisamente de aquellos que, desde la arrogancia del poder, bombardean naciones, sostienen regímenes coloniales y desconocen el derecho internacional. Mientras Cuba despliega brigadas médicas por los cinco continentes, la administración estadounidense despliega sanciones, fomenta la confrontación y bombardea naciones soberanas. Cuba no exporta armas ni doctrinas de odio; exporta salud, educación y esperanza. He ahí la diferencia abismal entre un proyecto de vida y una política de muerte.
Al criminalizar la colaboración internacional de Cuba, el gobierno de Trump pretende castigar el ejercicio de una soberanía plena. La imposición de nuevas sanciones extraterritoriales para obstaculizar el suministro de combustible constituye un acto de guerra económica de consecuencias humanitarias profundas. Su objetivo es claro: intentar someter a toda una población para forzar una rendición política. Es la lógica del sitio medieval aplicada en el siglo XXI.
La REDH alerta que estas acciones forman parte de una estrategia peligrosa que busca crear condiciones para justificar agresiones de mayor alcance, en un contexto donde el gobierno estadounidense ha hecho de la destrucción del multilateralismo su bandera. Asistimos a la exacerbación de un fascismo contemporáneo que, ante su fracaso para ganar voluntades, recurre a la coerción brutal.
Por ello, la REDH hace un llamado a todas las fuerzas vivas de la intelectualidad, el arte y los movimientos sociales del mundo:
1. A denunciar esta nueva maniobra agresiva del gobierno de Trump contra Cuba.
2. A visibilizar el carácter genocida y extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero, y a exigir su levantamiento inmediato.
3.A reconocer y defender a Cuba como lo que realmente es: un símbolo perdurable de resistencia antimperialista, soberanía y solidaridad entre los pueblos.
4. A comprender que la batalla por la defensa de Cuba hoy es una trinchera esencial en la batalla global contra el fascismo, la xenofobia y la barbarie que amenazan el futuro del mundo. La causa de Cuba es la causa de la humanidad.
La causa de Cuba es la causa de la humanidad.
Caracas, República Bolivariana de Venezuela
30 de enero de 20026
GT CUTER: Exigimos respeto total e incondicional al derecho del pueblo cubano a decidir soberanamente su destino sin injerencias neoimperialistas
EXIGIMOS RESPETO TOTAL E INCONDICIONAL AL DERECHO DEL PUEBLO CUBANO A DECIDIR SOBERANAMENTE SU DESTINO SIN INJERENCIAS NEOIMPERIALISTAS.
La situación que en este enero de 2026 atraviesa Cuba no puede ser leída como una simple coyuntura económica ni como un conflicto diplomático bilateral. Se trata de un asedio de corte terricida prolongado que busca quebrar a un pueblo mediante la escasez inducida, la asfixia energética y la imposibilidad de acceder con normalidad a alimentos, medicamentos y tecnologías básicas. El bloqueo impuesto por Estados Unidos de Norteamérica constituye una forma de castigo colectivo injusto y cruel que vulnera principios elementales de derechos humanos, a la vida y del derecho internacional, y coloca deliberadamente a la población civil cubana en la isla en condiciones de sufrimiento evitable.
La reciente intensificación de las amenazas y medidas coercitivas, alentadas por la administración de Donald Trump, confirma la persistencia de una política autocrática neoimperial que no tolera ningún tipo de proyectos autónomos en América Latina y el Caribe. No se trata solo de presionar a un gobierno, sino de enviar un mensaje disciplinador y aterrorizador a toda la región: quien se aparte de la órbita de Washington será castigado. Cuba paga ese costo desde hace más de seis décadas por haber decidido construir un camino propio de soberanía retando el orden capitalista patriarcal sistémico mundial.
Frente a ese cerco, la respuesta popular cubana expresa una dimensión ética y política que trasciende la coyuntura. Las movilizaciones juveniles, la Marcha de las Antorchas y la constante apelación a la memoria histórica no son gestos rituales vacíos o de coyuntura. En ellas se actualiza una tradición de resistencia que hunde sus raíces en el pensamiento y la praxis de José Martí, para quien la patria no era un territorio abstracto, sino la dignidad concreta de los pueblos frente a la dominación en nombre de toda la humanidad. Esa herencia sigue viva en una generación que se niega a aceptar la humillación.
La Revolución Cubana, con todas sus tensiones, contradicciones, desafíos y retos internos, no puede ser juzgada bajo el chantaje del hambre ni de la amenaza militar. Defender a Cuba hoy no implica negar sus problemas señalados, incluso por su propia población, sino rechazar que estos sean utilizados como pretexto para justificar una política de guerra económica, una declaración de guerra abierta. Como recordó en múltiples ocasiones Fidel Castro, la soberanía no es negociable y menos, cuando se pretende imponer mediante la coerción y la intimidación.
La solidaridad con Cuba es, por tanto, una responsabilidad política y moral de todes. Exige denunciar el bloqueo, exigir su levantamiento inmediato, rechazar la criminalización de la solidaridad internacional y afirmar el derecho del pueblo cubano a decidir su destino sin injerencias externas. Cuba no constituye una amenaza para los Estados Unidos de América, ni para ningún país del mundo. Los principios de su política exterior son reconocidos por su amplio prestigio en la comunidad internacional donde su liderazgo se ha basado en el antimperialismo, el anticolonialismo, el internacionalismo solidario y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
En un mundo marcado por nuevas e híbridas formas de guerra, exterminio y dominación atroz, acompañar a Cuba es también defender la idea de que los pueblos tienen derecho a existir y re-existir con dignidad, sin ser aplastados por la prepotencia imperial, neoimperial, autoritaria de corte facista con la que hoy se quiere controlar no solo América Latina y el Caribe, sino el mundo.
Desde el Grupo de Trabajo CLACSO Cuerpos, Territorios, Resistencias (GT CUTER) reconocemos en la lucha del pueblo cubano la continuidad del horizonte emancipador latinoamericano que busca reconstituir lo común frente a la violencia del capital caracterizada por la destrucción de los territorios, los pueblos y la vida.
Nos sumamos a todas las voces que, en diferentes partes del mundo, dicen:
¡BASTA DE TERRICIDIO!
¡BASTA DE GUERRAS!
¡BASTA DE EXTERMINIO DE LA VIDA!
¡EL PUEBLO CUBANO, VENEZOLANO, KURDO EN RESISTENCIA NO ESTÁN SOLXS¡
2 de febrero de 2026
Grupo de Trabajo CLACSO
Cuerpos, Territorios, Resistencias (GT CUTER)
Foto de portada: Cuba Debate








