Por Renata Bessi | Avispa Midia

En portada: Sitios contaminados con residuos peligrosos mantienen la dispersión de contaminantes en la Sierra Norte de Puebla y en el Totonacapan, al norte de Veracruz, regiones que registran la implementación de fracturación hidráulica para la extracción de hidrocarburos. Fotos: Regina López.

Organizaciones sociales e investigadores advirtieron durante el foro Riesgos e Impactos Socioambientales del Fracking en los Territorios Comunitarios que una de las estrategias difundidas por el gobierno federal para alcanzar la soberanía energética de México es expandir la extracción de hidrocarburos utilizando el método de la fractura hidráulica, conocido como fracking, pese a las promesas de campaña electoral de Claudia Sheinbaum de prohibir dicha técnica por los altos riesgos ambientales y sociales que representa. 

La meta, de acuerdo con el Plan Estratégico de Pemex de 2025-2035, es aumentar la producción nacional de petróleo a 1.8 millones de barriles diarios (MMbd). Hoy la producción es de 1.63 MMbd. Según el geólogo del Centro de Geociencias de la UNAM y especialista en energía y transición energética, Lucca Ferrari, la situación actual es que la producción no ha subido y los campos maduros tienen un declive de 6.5% anual (-115Mbd/año). “Hay un declive de la producción desde 2004 [cuando se alcanzó 3.4 MMbd]. Se exporta cada vez menos”.

Lo mismo pasa con la extracción de gas. El objetivo, de acuerdo con el plan estratégico, es producir 5,000 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd). La producción actual es de 3,600 MMpcd, “no sube y se importa hasta el 90% de gas que México necesita para la industria y la generación eléctrica; es también muy inferior al máximo de la producción que se obtuvo en 2009 [de 6,900 MMpcd]”, explica.

A pesar de que el gobierno federal justifica la extracción en yacimientos no convencionales como una forma de mejorar este escenario y alcanzar la soberanía energética, en realidad, los análisis de Ferrari enseñan una realidad poco viable.

El escenario de producción de gas con fracking, previstos en el plan estratégico de Pemex, es de 500 MMpcd para 2030. México en 2025, consumió 9000 MMpcd de gas; alrededor de 60% de la energía eléctrica en el país es producida a partir del gas. La cantidad que planea Pemex producir del hidrocarburo, utilizando el fracking, representa el 5.5% de lo que el país consumió en total en 2025. 

En el caso del petróleo, se planea producir 300 mil barriles por día (Mbd), en 2030, a partir del fracking. Sería el 18% de lo que se produjo en 2025 (1.63 MMbd), considerando que México no posee una importación considerable de crudo. “Lo que se planea extraer de gas y petróleo con este método no sirve de manera significativa para compensar la situación actual”, sostiene Ferrari, considerando el alto costo ambiental y social de su extracción.

Foto: Regina López

“El sector de hidrocarburo está en proceso de declive irreversible, es geológico y cada vez cuesta más sacar hidrocarburos. Estos yacimientos son el último recurso que queda. Cuando ya no hay de lo bueno se llega a rascar el fondo del barril, con todo el impacto ambiental que tienen. Es una apuesta de alto costo económico y ambiental. Solo se produciría una cantidad limitada de petróleo y solo pospondría algunos años el problema de declive geológico”, analiza.

Los principales beneficiados de la estrategia del gobierno federal serán empresas extranjeras, especialmente las estadounidenses, sostiene, “por la complejidad tecnológica y altos costos de extracción, lo más probable es que sean empresas de Texas que cuentan con experiencia, tienen capacidad técnica y financiera”. 

La explotación y exploración serán realizadas bajo “contratos de servicios integrales, donde las empresas privadas asumen los gastos de inversión, operación y abandonando, recibiendo una remuneración basada en el flujo de efectivo disponible una vez cubiertas las obligaciones contractuales”. 

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En la zona de la Huasteca Potosina, norte de Veracruz, ya ha habido intentos de extraer petróleo no convencional, en el Paleocanal de Chicontepec. “Se probó extensivamente el fracking con compañías privadas – Baker Hughes, Weatherford, Schlumberger y Halliburton – entre 2004 y 2013”, dice Ferrari. De acuerdo con sus investigaciones, se invirtieron más de 30 mil millones de pesos por año, con pérdidas, a pesar de los altos precios de petróleo. “Solo ganaron las empresas de servicios, porque a ellas se les pagaba para hacer la extracción”.

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Además, recuerda que gran parte del gas importado de Estados Unidos se utiliza para fabricar productos que se re-exportan a EEUU. “Hacer fracking en México transferiría los impactos que ahora ocurren del otro lado de la frontera: contaminaríamos suelo, aire y agua para producir gas destinado a la industria exportadora o los centros de datos”.

Para el investigador, la soberanía se puede alcanzar reduciendo el consumo de energía fósil, invirtiendo en transporte público y reorientando la producción industrial hacia las necesidades básicas de la población, en el mercado interno, en un contexto de localización de la economía y no de aumento de integración con los Estados Unidos.

Engaños

La lucha contra la extracción de hidrocarburos por medio de la fractura hidráulica se da en México desde por lo menos 2013, cuando la entonces reforma energética abrió la puerta al capital privado para la extracción de hidrocarburos y dio el “banderazo” de salida para el fracking, sostiene la investigadora Beatriz Olivera, que hace parte de Engenera, una de las 40 organizaciones civiles de la Alianza Mexicana contra el Fracking. 

“Hemos visto a lo largo de esta década que la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y ahora Pemex han utilizado eufemismos para referirse al fracking. Le han llamado estimulación hidráulica, hidro facturación y, en este nuevo Plan Estratégico 2025-2035, le llaman estimulación de yacimientos de geología compleja”, cuenta.

De acuerdo con el plan de Pemex, México tiene un “potencial muy importante para la producción de hidrocarburos a partir de nuevos esquemas de desarrollo de gas y aceite en yacimientos de geología compleja”. Se ha estimado que México tiene alrededor de 64 mil MMbpce (miles de millones de barriles de petróleo crudo), distribuidos en las cuencas de Tampico-Misantla, Sabinas-Burro Picachos y Burgos. 

“Son estos mismos hidrocarburos de origen no convencional, que ya mencionaba la CNH en 2022. Lo que vemos ahora es un intento por tratar de decir que no se va a hacer este fracking viejo (incluso así se lo han llamado), pero en esencia, en estricto sentido, no es otra cosa que realizar el fracking”, explica la investigadora.

Otra de las opacidades es la falta de informaciones reales sobre la cantidad de pozos que utilizan el fracking como método. “Pemex ha dicho que son alrededor de 30 los pozos no convencionales, serían pozos exploratorios. Sin embargo, sabemos que también existe fracking en pozos convencionales. Siempre ha habido este juego de parte de Pemex – a qué si le llama fracking, a qué no. En el gobierno de Amlo, no se fracturaron nuevos pozos no convencionales, pero la fractura en yacimientos convencionales continuó, como continua hasta la fecha”, sostiene Manuel Llano Vázquez Prada, de CartoCrítica.

Fracking, ¿técnica moderna y segura?

Para que el gas o el petróleo sean extraídos de formaciones rocosas profundas se crea microfacturas mediante la inyección de un fluido presurizado, explica Olivera. “El 85% es agua dulce, con un agente que generalmente va a ser arena de sílice, con un conjunto de sustancias químicas, pueden ser hasta 750 sustancias diferentes que se agregan a este fluido de fracturación. Se realiza a profundidades típicas entre 1.5 y 5 km”.

De acuerdo con Vázquez Prada, la industria de hidrocarburo y el propio Estado difunden el mito de que los problemas eran del “fracking de antes” y que la tecnología actual es limpia. Pero sostiene que no es verdad. “Hoy se fractura con más violencia y volumen que hace una década. No se está volviendo más limpio; se está volviendo más intensivo”, explica.

Hoy se hacen fracturas monstruosas. “Hace diez años se utilizaba alrededor de 10 millones de litros de agua por pozo y ahora la media de los pozos ha llegado a 60-70 millones de litros de agua. Al agotarse los mejores yacimientos, se perforan pozos más profundos y largos, que requieren más agua y más químicos, inyectados a mayor presión”, sostiene Vázquez Prada.

Además, el fluido utilizado tiende a regresar. “El agua queda contaminada no solamente con hidrocarburo sino también con sustancias radioactivas que pueden estar presentes en la tierra, en las rocas”. Este fluido es inyectado en “pozos letrina”, es decir, se confina subterráneamente. “Ningún otro sector toma este volumen de agua, lo contamina, y además lo desaparece. Lo desaparece literalmente del ciclo hidrológico”.

Contaminación de pozos de agua con hidrocarburos, afectaciones en el norte de Veracruz. Foto: Regina López

Recuerda que existen países y lugares que han prohibido la utilización del fracking. “Francia, por riesgos al agua. Alemania, suspendido por incertidumbre científica. Nueva York, prohibido por salud pública. Uruguay, moratoria para proteger recursos hídricos. Quebec, Países Bajos, Gales, Escocia, Irlanda del Norte, Bulgaria, entre otros países y regiones”.

“Lo que no está prohibido está permitido”

La legislación mexicana no regula directamente la utilización del fracking. “No hace referencia explícita. Al fracking opera la máxima ‘lo que no está prohibido está permitido’”, resume Charlie Punzo Villafuerte, de la organización Fundar – Centro de Análisis e Investigación.

La reforma energética realizada en la gestión del presidente Enrique Pena Nieto, entre 2013 y 2014, no hizo referencia explícita al fracking. 

En 2018 hubo una prohibición discursiva por parte del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Dentro del paquete de reformas constitucionales presentado por el presidente en el último año de su mandato, una de ellas trataba explícitamente de la prohibición de fracking. Sin embargo, quedó dictaminada en la comisión de puntos constitucionales, pero no fue turnada al pleno para su discusión y votación.

En marzo de 2025, se publicaron las nuevas leyes secundarias del sector energético, entre ellas, la Ley del Sector Hidrocarburos que sustituyó la Ley de Hidrocarburos de 2014. La nueva ley tampoco menciona o regula explícitamente el fracking. “Si bien la regulación secundaria no impulsa explícitamente el fracking, la amplitud y generalidad de su marco regulatorio configura un entorno legal que lo permite, bajo la justificación del ‘desarrollo productivo nacional’”, explica Punzo.

Para el especialista, el debate jurídico alrededor del fracking no yace en las normas del sector energético, sino en todo el entramado de las normas ambientales en materia de residuos, de aguas y de responsabilidad generada por la contaminación. 

Al menos 1,231 pozos petroleros en el municipio de Papantla, Veracruz, registran haber operado mediante fracking. En la región la ocurrencia de derrames petroleros afecta el medioambiente y comunidades originarias. Foto: Regina López.

En la Ley de Aguas Nacionales, por ejemplo, no existe régimen diferenciado para uso de agua en fractura hidráulica. “No obliga a revelar la composición química de los fluidos inyectados, no considera los riesgos por inyección profunda”. 

En la Ley General de Prevención y Gestión Integral de Residuos, no existe una categoría específica para aguas de retorno de fracturación. “No hay trazabilidad pública robusta de disposición final de los residuos de esta actividad”.

La Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente “no establece criterios técnicos para evaluar los riesgos de contaminación de acuíferos, migración de metano y sismicidad inducida”.

La promesa que “nos hacen el gobierno y los foros de la industria es que el fracking es la llave maestra para obtener la soberanía energética y desarrollo. Pero por detrás de este discurso optimista, tenemos un modelo que no garantiza independencia, que no es sostenible, que no beneficia a las comunidades y que ignora y pasa por encima toda evidencia científica”, agrega Vázquez Prada.