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[:es]Concejo Indígena de Gobierno llega a Guadalupe Tepeyac[:en]Concejo Indígena de Gobierno llega a Guadalupe Tepeyac en la se[:]
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“Es la hora de unir nuestros dolores”, dijo Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), en el primer encuentro del CIG en territorio zapatista. Y eso resuena en los corazones de las y los zapatistas de esta comunidad de Guadalupe Tepeyac, caracol de La Realidad. En 1995, el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo traicionó el cese al fuego y mandó al ejército a perseguir al EZLN. La comunidad entera tuvo que huir. Mujeres, hombres, niños y ancianos sobreviviendo en el monte, comiendo lo que pudieran encontrar. Cuatro años estuvieron afuera, hasta que en 1999 pudieron regresar.
Qué sienten, qué piensan, esos niños y niñas que en aquél entonces, caminando o en brazos de sus madres, llorando por el hambre y el miedo, con los helicópteros sobrevolando el territorio, emprendieron ese exilio para preservar sus vidas, amenazadas por la osadía de organizarse y luchar por las vidas de todos y todas. Qué sienten, qué piensan esos jóvenes, estando aquí, ahora, después de más de dos décadas de un largo caminar, recibiendo al Concejo Indígena de Gobierno, testigos y protagonistas de este fruto de su lucha, de su dolor, de su rebeldía.
La alegría, el fervor con que el CIG y los y las delegadas del CNI fueron recibidos dice mucho de ese sentir y ese pensar. Rodeados por las montañas de estas cañadas del sureste mexicano, en el verdor de esta naturaleza tan amenazada y tan perseverantemente defendida, este inicio de la gira del CIG por territorio zapatista es fiesta, es celebración. Celebración no de la conclusión de un camino, sino de un nuevo paso en este resistir que cuesta sangre: vida defendida con vidas, con dolor, con mucha rabia.
Varios miles de personas llegaron hasta este rincón de la Selva Lacandona desde muchas geografías del país. En el encuentro, la comandanta Everilda, hablando en nombre de la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hizo un análisis detallado de la situación que se vive en el país. Para los pueblos indígenas y campesinos, la privatización de tierras, la destrucción de la naturaleza, el pisoteo de las culturas. “La situación hoy es más grave que hace 23 años”, dijo, y demostró con datos. Y lo demostraron también la concejala del pueblo Mayo de Sonora, que habló del despojo que sufren los pueblos Yoreme, Yaqui y Mayo, y la concejala binnizá del Istmo de Tehuantepec, que habló de la voracidad del gobierno, que se aprovecha del dolor de la catástrofe provocada por el terremoto para privatizar, dividir y militarizar. Y todo eso hace pensar en el discurso oficial que intenta desprestigiar al zapatismo. Qué han logrado los zapatistas todos estos años, se preguntan los “analistas”. Están igual o peor que antes. Sí, el país está mucho peor que hace 23 años, porque el despojo, la violencia, la represión, la voracidad del capital que intenta acaparar las tierras y los recursos de los pueblos aumentan. Porque debido a esa incursión del capital, los productos de los pueblos cada vez cuestan menos, y lo que compran, cuesta más. Porque el crimen organizado se ha vuelo el brazo armado de un gobierno que, para beneficio del capital, mata, secuestra, encarcela, desaparece. Que lo digan los padres y madres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y los familiares de los miles de desaparecidos por todo el país.
En medio de eso, las y los zapatistas han construido sus sistemas de salud, educación, justicia, gobierno autónomos. Han forjado nuevas formas de producción colectiva. Han revolucionado la situación de las mujeres, históricamente las más pisoteadas, las que con más dolor han sufrido los atropellos de este sistema. Y han logrado entender, mejor que nadie, que la justicia y la venganza no son lo mismo.
“Los que mataron a Galeano”, dijeron los familiares del maestro asesinado en 2014, “son los mismos que desaparecieron a los 43 de Ayotzinapa”. El dolor y la rabia de la familia y de todos los zapatistas ante el asesinato y ante las continuas provocaciones de sus asesinos que siguen hostigándolos y amenazándolos, no se puede expresar en palabras. Pero no es dolor mudo ni rabia impotente. “Nuestra rabia y nuestro dolor hay que organizarlos con otras rabias y otros dolores en el mundo”, dijeron.
De eso se trata esto. De organizar los dolores. “Es la hora de unir nuestros dolores.” Por primera vez en la historia, existe un órgano de gobierno autónomo a nivel nacional, regido por los mismos principios de gobierno que las Juntas de Buen Gobierno zapatistas, que son los mismos principios que rigen al Congreso Nacional Indígena. “Para gobernar un pueblo, primero hay que aprender a obedecer para saber mandar.”
Esta iniciativa es una tentativa de unir los dolores en el país, no sólo de los pueblos indígenas y campesinos, sino también los muchos dolores de las ciudades. Precarización laboral, bajos sueldos, desempleo, explotación, violencia, represión. El análisis de la Comandancia General es contundente.
La iniciativa del Concejo Indígena de Gobierno es para todos y todas, es el impulso de un levantamiento pacífico nacional. Es utilizar la plataforma de la coyuntura electoral para compartir la palabra e invitarnos a participar en la construcción de otro país. Compartir la palabra porque “el silencio es cómplice del crimen”, como bien dijo la Comandanta Everilda.
Después de la palabra, un pequeño pero emotivo acto de música y danza, a cargo de las compañeras Alejandra y Nayeli, coordinadoras de arte y cultura.
El calor de la selva se reblandece al caer de la tarde, y en la relativa calma que parece ahora reinar, queda la impresión de que algo grande acaba de suceder. ¿Hasta dónde puede esto llegar? La respuesta no está aquí. La respuesta nos corresponde a todas y todos. En la encrucijada de la historia, la respuesta tiene que ver con otra pregunta, reiterada por los zapatistas una y otra vez en los muchos encuentros recientes: ¿Y ustedes, qué?
Escucha los audios del encuentro:
Palabras de la Junta de Buen Gobierno de La Realidad:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_01.mp3[/podcast]
Palabras de la Comandanta Aurora, Comandancia General del EZLN:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_02.mp3[/podcast]
Palabras de la familia del maestro Galeano:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_03.mp3[/podcast]
Palabras de Marichuy (lee aquí):
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_04.mp3[/podcast]
Palabras de compañera del CNI:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_05.mp3[/podcast]
Palabras de concejala binnizá del Istmo de Tehuantepec:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_06.mp3[/podcast]
Palabras de concejala del pueblo mayo de Sonora:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_07.mp3[/podcast]
Palabras de la Comandancia General del EZLN en voz de la Comandanta Everilda (lee aquí):
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_08.mp3[/podcast]
[:en]
(Escucha los audios abajo)
“Es la hora de unir nuestros dolores”, dijo Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), en el primer encuentro del CIG en territorio zapatista. Y eso resuena en los corazones de las y los zapatistas de esta comunidad de Guadalupe Tepeyac, caracol de La Realidad. En 1995, el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo traicionó el cese al fuego y mandó al ejército a perseguir al EZLN. La comunidad entera tuvo que huir. Mujeres, hombres, niños y ancianos sobreviviendo en el monte, comiendo lo que pudieran encontrar. Cuatro años estuvieron afuera, hasta que en 1999 pudieron regresar.
Qué sienten, qué piensan, esos niños y niñas que en aquél entonces, caminando o en brazos de sus madres, llorando por el hambre y el miedo, con los helicópteros sobrevolando el territorio, emprendieron ese exilio para preservar sus vidas, amenazadas por la osadía de organizarse y luchar por las vidas de todos y todas. Qué sienten, qué piensan esos jóvenes, estando aquí, ahora, después de más de dos décadas de un largo caminar, recibiendo al Concejo Indígena de Gobierno, testigos y protagonistas de este fruto de su lucha, de su dolor, de su rebeldía.
La alegría, el fervor con que el CIG y los y las delegadas del CNI fueron recibidos dice mucho de ese sentir y ese pensar. Rodeados por las montañas de estas cañadas del sureste mexicano, en el verdor de esta naturaleza tan amenazada y tan perseverantemente defendida, este inicio de la gira del CIG por territorio zapatista es fiesta, es celebración. Celebración no de la conclusión de un camino, sino de un nuevo paso en este resistir que cuesta sangre: vida defendida con vidas, con dolor, con mucha rabia.
Varios miles de personas llegaron hasta este rincón de la Selva Lacandona desde muchas geografías del país. En el encuentro, la comandanta Everinda, hablando en nombre de la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hizo un análisis detallado de la situación que se vive en el país. Para los pueblos indígenas y campesinos, la privatización de tierras, la destrucción de la naturaleza, el pisoteo de las culturas. “La situación hoy es más grave que hace 23 años”, dijo, y demostró con datos. Y lo demostraron también la concejala del pueblo Mayo de Sonora, que habló del despojo que sufren los pueblos Yoreme, Yaqui y Mayo, y la concejala binnizá del Istmo de Tehuantepec, que habló de la voracidad del gobierno, que se aprovecha del dolor de la catástrofe provocada por el terremoto para privatizar, dividir y militarizar. Y todo eso hace pensar en el discurso oficial que intenta desprestigiar al zapatismo. Qué han logrado los zapatistas todos estos años, se preguntan los “analistas”. Están igual o peor que antes. Sí, el país está mucho peor que hace 23 años, porque el despojo, la violencia, la represión, la voracidad del capital que intenta acaparar las tierras y los recursos de los pueblos aumentan. Porque debido a esa incursión del capital, los productos de los pueblos cada vez cuestan menos, y lo que compran, cuesta más. Porque el crimen organizado se ha vuelo el brazo armado de un gobierno que, para beneficio del capital, mata, secuestra, encarcela, desaparece. Que lo digan los padres y madres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y los familiares de los miles de desaparecidos por todo el país.
En medio de eso, las y los zapatistas han construido sus sistemas de salud, educación, justicia, gobierno autónomos. Han forjado nuevas formas de producción colectiva. Han revolucionado la situación de las mujeres, históricamente las más pisoteadas, las que con más dolor han sufrido los atropellos de este sistema. Y han logrado entender, mejor que nadie, que la justicia y la venganza no son lo mismo.
“Los que mataron a Galeano”, dijeron los familiares del maestro asesinado en 2014, “son los mismos que desaparecieron a los 43 de Ayotzinapa”. El dolor y la rabia de la familia y de todos los zapatistas ante el asesinato y ante las continuas provocaciones de sus asesinos que siguen hostigándolos y amenazándolos, no se puede expresar en palabras. Pero no es dolor mudo ni rabia impotente. “Nuestra rabia y nuestro dolor hay que organizarlos con otras rabias y otros dolores en el mundo”, dijeron.
De eso se trata esto. De organizar los dolores. “Es la hora de unir nuestros dolores.” Por primera vez en la historia, existe un órgano de gobierno autónomo a nivel nacional, regido por los mismos principios de gobierno que las Juntas de Buen Gobierno zapatistas, que son los mismos principios que rigen al Congreso Nacional Indígena. “Para gobernar un pueblo, primero hay que aprender a obedecer para saber mandar.”
Esta iniciativa es una tentativa de unir los dolores en el país, no sólo de los pueblos indígenas y campesinos, sino también los muchos dolores de las ciudades. Precarización laboral, bajos sueldos, desempleo, explotación, violencia, represión. El análisis de la Comandancia General es contundente.
La iniciativa del Concejo Indígena de Gobierno es para todos y todas, es el impulso de un levantamiento pacífico nacional. Es utilizar la plataforma de la coyuntura electoral para compartir la palabra e invitarnos a participar en la construcción de otro país. Compartir la palabra porque “el silencio es cómplice del crimen”, como bien dijo la Comandanta Everinda.
Después de la palabra, un pequeño pero emotivo acto de música y danza, a cargo de las compañeras Alejandra y Nayeli, coordinadoras de arte y cultura.
El calor de la selva se reblandece al caer de la tarde, y en la relativa calma que parece ahora reinar, queda la impresión de que algo grande acaba de suceder. ¿Hasta dónde puede esto llegar? La respuesta no está aquí. La respuesta nos corresponde a todas y todos. En la encrucijada de la historia, la respuesta tiene que ver con otra pregunta, reiterada por los zapatistas una y otra vez en los muchos encuentros recientes: ¿Y ustedes, qué?
Escucha los audios del encuentro:
Palabras de la Junta de Buen Gobierno de La Realidad:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_01.mp3[/podcast]
Palabras de la Comandanta Aurora, Comandancia General del EZLN:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_02.mp3[/podcast]
Palabras de la familia del maestro Galeano:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_03.mp3[/podcast]
Palabras de Marichuy:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_04.mp3[/podcast]
Palabras de compañera del CNI:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_05.mp3[/podcast]
Palabras de concejala binnizá del Istmo de Tehuantepec:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_06.mp3[/podcast]
Palabras de concejala del pueblo mayo de Sonora:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_07.mp3[/podcast]
Palabras de la Comandancia General del EZLN en voz de la Comandanta Everinda:
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/CIG2017_GuadalupeTepeyac_08.mp3[/podcast]
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[:es]Ernesto, carne y hueso de los sueños [:]
Con motivo del cincuentenario de la caída del Comandante Ernesto “Che” Guevara, durante la tarde del viernes 6 de octubre se realizó un homenaje en el frontis de la Casa Central de la Universidad de Chile, ubicada en una de las avenidas más concurridas de Santiago de Chile.
La jornada conmemorativa también contó con el despliegue de un monumental lienzo desde el techo de dicha casa de estudios, en donde también se aprovechó de distribuir gratuitamente miles de ejemplares de “El socialismo y el hombre en Cuba” —aquella célebre carta escrita durante 1965 por el Che y dirigida hacia Carlos Quijano, en aquel entonces director del semanario uruguayo “Marcha”— a los asistentes y transeúntes presentes, ejemplares que hasta el día de hoy, siguen siendo distribuidos por entre distintas escuelas y universidades, lugares de trabajo y organizaciones sociales, tanto en la Región Metropolitana como en otras regiones.
En total, se imprimieron 10.000 ejemplares de “El socialismo y el hombre en Cuba”, siendo todo esto producto de un esfuerzo mancomunado de semanas, que de manera autónoma y autogestionada, fue desarrollado a pulso por diversas organizaciones territoriales, estudiantiles así como vinculadas al ámbito editorial popular.
La iniciativa busca potenciar y multiplicar los espacios reflexivos y discusión en torno a las diversas experiencias revolucionarias de las que fue parte el Che durante en su vida rebelde, heroica, digna y más vigente que nunca.
Puesto que hacer de una carta, uno de los mensajes más vibrantes hacia la humanidad que se hayan escrito durante el último tiempo, y que hasta el día de hoy, éste mantenga pleno sentido y vigencia, es una de las tantas obras de quien, siendo un auténtico patrimonio de Nuestra América, con su ejemplo de arrojo y valentía, se hizo universal para los pueblos pobres del mundo.
No obstante, cabe dar cuenta de lo paradójico que es realizar una jornada conmemorativa con motivo de su caída, puesto que como cualquier jornada de ese carácter —en las que tanto encuentra su razón de ser la izquierda local actualmente, asumámoslo—, se podría haber terminado rindiéndole culto a una idealización del Che, o finalmente, en medio de una cínica nostalgia, desentendernos de una reflexión crítica, profunda y prepositiva en torno a la enorme obra del Che, así como también y consecuentemente, en relación a nuestros propios procesos de encuentro, organización y construcción.
Consideramos pues, que aquel reconocido primer plano con la boina militar de la estrella y mirada perdida, ha silenciado aquel muchacho que alguna vez hizo creer a su familia que se matricularía de ingeniero, pero que, finalmente, optó por Medicina; ha relegado también la riqueza de sus incertidumbres durante el viaje en motocicleta por América Latina, ha desconocido su ayuda humanitaria en Guatemala, que le llevó inclusive a figurar entre los condenados a muerte; ha ocultado las ricas experiencias durante sus desempeños como presidente en el Banco Nacional de Cuba o luego, como Ministro de Industrias, en donde como era de esperar, hizo constantes críticas prepositivas al proceso del que era parte, las que todavía muestran notable validez.
Del mismo modo, puede que el mismo primer plano puede que haya disimulado aquel dramático momento en donde le enrostró a toda la izquierda internacional su cruel indiferencia durante la guerra que azotó al valeroso pueblo de Vietnam, pues como expresó, no se trataba sólo de desearle éxitos al agredido, sino de correr la misma suerte; acompañarlo a la muerte o a la victoria.
¿Acaso ésta interpelación no toma especial fuerza el día de hoy en Nuestra América y el mundo?
Sin haber agotado las tantas coyunturas de las que el Che nos dejó lecciones, creemos a fin de cuentas que aquella descuidada apreciación de su obra, niega explícitamente el valor de su heterodoxo itinerario, no sólo como como Comandante, sino particularmente como Ernesto. A saber, omite que amó y fue amado, que río, lloró, como también en más de alguna ocasión pudo haber tropezado, hechos consustanciales del cotidiano para todos los hombres y las mujeres, especialmente para quienes consignan su vida a la Revolución.
De esta manera, nos preguntamos cómo es posible tan sólo conmemorarle, habiendo tanto por hacer y quedándonos tanto por tomar en cuenta de sus heroicas gestas, de aquellos incontables sueños hechos carne y huesos. Consideramos entonces, que el genuino homenaje no puede realizarse a través de hechos eventuales ni mucho menos, sino que constantemente a través de nuestra práctica cotidiana.
Cabe señalar por último, que realizado el homenaje, al día siguiente la prensa oficial —tan reaccionaria como de costumbre— no tardó en denostarlo, enfatizando el hecho de haber sido una actividad no autorizada por el plantel de la Casa de estudios, y que además, su misma Federación de Estudiantes se desmarcaba del hecho. Al respecto, no está demás decir que un homenaje para alguien como el Che, no requiere de autorización alguna. Asimismo, como alguna vez bien señaló Eduardo Galeano, sabemos que cuanto más insultan, manipulan o traicionan al Che, más nace. A saber, él es el más nacedor de todos.
Por Ignacio Andrés
América Leatina desde Abajo
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