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Encuentro de Artes y Encuentro de Resistencias y Rebeldías: por una vida en Común

Como parte de un importante esfuerzo por fortalecer y multiplicar las resistencias por parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Encuentro de Artes y el Encuentro de Resistencias y Rebeldías aunados dieron inicio el 1 de agosto en el Semillero Comandanta Ramona del Caracol de Morelia.

Disculpe usted, querido lector, dejarle en el imaginario la experiencia de observar de cerca y formar parte de un encuentro tan conmovedor.

A lo largo de dos semanas, artistas de distintas geografías compartieron sus diversas formas de expresión artística en el escenario, con uno de los paisajes más lindos que los asistentes pueden observar: la gran explanada del semillero rodeada de sencillas construcciones decoradas con coloridos murales, y al fondo, las frondosas montañas bajo un cielo azul.

Ahí, frente a cientos de asistentes y bases de apoyo, milicianos y comandantes zapatistas, el profe Javier Urrea nos resumió los temas que escuchamos de las y los investigadores, académicos y activistas en el Cideci a mediados de julio: la guerra contra la humanidad. Las distintas guerras que enfrentamos actualmente y cómo se reorganiza la hidra capitalista para seguir atacando desde sus distintas cabezas. Entre los temas abordados están el fracking, el “tren maya”, la militarización y el muy disputado megaproyecto de la Bahía de Ohuira en Topolobambo, Sinaloa.

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Pero, ¿es éste el eje principal de los encuentros? No, sino seguir sembrando semillas: sembrarlas, cosecharlas y reproducirlas. Los encuentros son para todos, todas, todoas lxs que sentimos que otra forma de vida es posible. En los encuentros, como en los semilleros, se hacen los intercambios de semillas de reflexión, resistencia y rebeldía. Cientos de miles de personas de distintas partes del mundo compartiendo cómo, desde sus propias luchas, van driblando, resistiendo y construyendo una vida más justa, más amorosa, más sana.

Una de las manifestaciones más potentes de resistencia son las artes. Porque no hay forma más bella de representar la tierra, el sol, la luna, el mar. Porque no hay testimonio más sublime de la existencia de una vida otra, donde no haya más muerte, violencia, injusticia, opresión.

El arte genera conciencia e inspira a construir otros mundos, como lo compartió Nayeli, que nos presentó un performance sobre los peligros de las redes sociales y el arma de la desinformación, así como un taller en el que los asistentes aprendieron a expresar, manifestar y vincularse con el cuerpo, el alma y la conciencia. El performance es eso: un puente, un medio para transmitir la verdad.

Lo mismo hace la poesía. “La raíz tiene un por qué de ser oscura, y la poesía una razón de ser hermosa,” como nos dijo Malba Marina. O como los versos de Nezahualcóyotl que cantaron y declamaron en náhuatl Xally Islas y Juan Trujillo:

¿Qué dejaré cuando me vaya?
¿Qué dejaré en esta tierra?
¿Qué hará mi corazón?
No venimos en vano
a vivir en este mundo.
Al menos dejemos flores.
Ti nezkayototiuh xochimeh.
Al menos dejemos cantos.
Ti nezkayototiuh kuikameh.

¿Qué dejaremos los seres humanos cuando nos vayamos? “Si no estás preparado y la tormenta viene, ¿dónde vas a refugiarte?”, nos cuestionó el Subcomandante Moisés.

Este Encuentro de Artes y Encuentro de Resistencias y Rebeldías suena, resuena y hace eco. Como la guitarra, el violín y los cantos tradicionales de los compañeros bases de apoyo tojolabales, donde se manifestaron los rezos de las y los abuelos. O como la música tradicional de los pueblos aborígenes de Australia, con sus siglos de resistencia, o la gaita gallega con su resiliente alegría, o la dulce voz de Fungito, que lucha y lucha a pesar de la tristeza.

La música, la poesía, el performance, el cine, todas las artes son fuego que enciende el alma e inspira a construir una humanidad diferente, al igual que la escritura, que permite compartir creación y belleza, denunciar y visibilizar, pero sobre todo sanar nuestros corazones, como nos lo compartió Alejandro.

Ayleen París, proveniente de Argentina, nos compartió desde el arte de la palabra cómo resiste la lucha en su país. Una lucha que compartimos frente al mismo enemigo: el sistema capitalista. “Somos un pueblo,” dice, “lleno de personas buenas, pero desafortunadamente los malos son los que se dan mucha publicidad y son los que sobresalen.” Y nos hace recordar que, efectivamente, el sistema capitalista actúa así: primero divide. “Argentina está llena de mujeres fuertes que sostienen las ollas populares.” Y sí, Ayleen es la viva representación de ello. Así como Alejandra, que desde la compartición de la lucha que vive su pueblo en Hidalgo, nos habla de los logros de la comunidad gracias a la organización comunitaria. O Jesús y su comunidad de Alto Fucha en la periferia de Bogotá, que resiste el despojo creando reflexión, belleza y resistencia con el colectivo Arto Arte.

De la misma forma, Daniela Rodríguez nos inspiró con su compartición sobre los hogares comunitarios creados en Argentina, con el fin de garantizar las tres T: techo, tierra, trabajo. Un lugar que no funciona como centros de rehabilitación aislados ni como consultorios médicos, sino como hogares comunitarios e inclusivos insertados en el corazón de los barrios vulnerables, y cuya organización se inspiró en las semillas plantadas por el EZLN.

Fernanda organizó una a actividad con jóvenas y jóvenes zapatistas, durante la cual reflexionaron sobre sus logros individuales y colectivos, su visión del futuro, sus “superpoderes” y los retos que enfrentan en sus comunidades.

Willy, desde Francia, nos compartió un texto en el que se despliega la discriminación y exclusión que sufren las mujeres en todo el mundo, pero también su dignidad, a pesar de las muchas violencias de un sistema patriarcal que permanece en este siglo XXI.

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Y la cantante Maruca nos arrancó lágrimas de alegría con su bella voz en tsotsil y en castilla, recordándonos, con el corazón, la tanta belleza que irradia nuestro mundo a pesar de todo.

Durante el fin de semana el 8 y 9 de agosto, los zapatistas nos compartieron su historia desde la clandestinidad hasta el presente, los muchos cambios que los llevaron a adoptar el común como la luz que alumbra todo su quehacer revolucionario para enfrentar no sólo la violencia y descomposición social que se vive en Chiapas, sino también la tormenta que nos acomete a todas y todos en este momento de la historia de la humanidad. Ese domingo, jóvenas y jóvenes zapatistas presentraron la obra “El común y el día después”, con la que nos compartieron su sueño de una vida otra tras el colapso del capitalismo y de nuestro sistema mundo. (Ve nuestra cobertura de la compartición zapatista aquí.)

Muchas más fueron las comparticiones de arte y reflexión que nos conmovieron a lo largo de estas dos semanas. Como la presentación de Pallasos en Rebeldía, que alegró corazones y nos recordó que la felicidad y la risa son no sólo posibles, sino necesarias, en medio de la tormenta.

O el niño del colectivo Pájara Ti, que con amor hizo mariposas y colibrís para recordar a cada uno de los caídos en el levantamiento de 1994 —que con su sacrificio contribuyeron a hacer posible lo que hoy se vive en territorio zapatista y la esperanza de un mundo nuevo en común—, y recitó bellos poemas sobre el Subcomandante Pedro y el Subcomandante Marcos.

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Pero para nosotras, nosotros, el mayor aprendizaje quizás provenga de la experiencia de una vida otra, de una humanidad diferente en medio de tanta violencia, tanta injusticia y tanta muerte. Las compañeras en sus cocinas que con generosidad nos compartían pozol, caldo de res, tostada y frijol. El alegre “Comedor del Común”, en el que participaban compañeras y compañeros de las distintas zonas zapatistas y donde la querida Marijose nos alegraba con su canto, su baile y su algarabía. Los partidos de futbol, incluso bajo la tormenta, donde zapatistas y foráneos contagiaban alegría. Las noches de baile, en las que jóvenas y jóvenes se regocijaban con el entusiasmo de la vida que florece. La sensación de seguridad, de compañerismo, de solidaridad, de un propósito común. En fin, una geografía y un calendario donde se vive el común.

Seguramente, en cada uno de los asistentes el marcapaso se plasmó en lo más profundo del corazón, como a nosotras nos sucedió. Porque no asistimos a este encuentro para pasar el tiempo, sino movidas y movidos por el mismo fuego que nos ilumina y por el arte que arde en nosotras: la defensa de la vida. Y para recordarnos que ninguna lucha está sola, como lo dijo alguna vez el Subcomandante Marcos: podemos elegir convertir el sueño en una pesadilla, o convertirlo en un sueño. Y aquí estamos, con la convicción de que en común otro mundo es posible. Éste es nuestro sueño, y no estamos dispuestas a resignarnos.


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El Común el día después: compartición zapatista en el Encuentro de Artes y de Resistencias y Rebeldías


No se sabe la fecha exacta, pero se piensa que fue, que será, en un futuro ni muy lejano ni muy cercano: en unos 120 años, quizás. El mundo que conocemos había colapsado, mucha muerte y mucho dolor habían dolido en un planeta que no soportó ya la violencia capitalista y la insensatez de una humanidad cegada por la voracidad del deseo de lucro y poder.

Pero entre las ruinas de ese mundo comenzaba a florecer una semilla que había sido plantada y cuidada desde hacía no se sabe bien cuánto tiempo… 120 años, quizás.

Todos los habitantes de una comunidad sobreviviente no se sabe bien dónde, pero que se cree que fue, que será, en algún lugar del sureste mexicano, se reunían en una asamblea para organizar la vida de otra forma. Para organizar la vida en común. No uno mandaba, sino que todas y todos dialogaban y así construían las normas que regirían una colectividad centrada en el bien común. Y así fue floreciendo una vida muy otra, tan diferente de aquella que había dolido tanta muerte y tanto dolor.

Problemas no faltaban, porque la vida así es. La mala yerba del patriarcado, del individualismo y de tantas otras cosas por ahí crecía de repente, como cuando una familia que mucho se quería se desbarató porque el machismo, y los celos, y la posesividad, y el control, y el aquí se hace lo que yo digo y todo eso. Pero bien habían aprendido esos sobrevivientes de lo que los abuelos les legaron cuando se decidieron a plantar esa semilla hacía no se sabe bien cuántos años… 120, quizás. Que la justicia no es venganza, que quien se equivoca puede aprender, que cuando la vida se piensa y se vive en común, los dolores se pueden sanar y la armonía se puede volver a crecer.

Y así fueron viviendo, inventando siempre y siempre creando, pues nada está escrito y la verdad no es una sola, sino que múltiple es en sus tantos colores.

Truequeando iban los miembros de la comunidad en los alrededores, los productos que creaban y cultivaban en común. Y así, caminando y truequeando, se encontraron con una comunidad donde los males del capitalismo aún pervivían. El lucro, el yo, la imposición, el cada uno por sí y los demás ahí lo vean. Alcoholismo y drogadicción violencia traían, y respeto no había por lo otro, lo diferente, los muchos y tantos colores que poblaban y pueblan la vida. Tristes y adoloridos estaban y su alma-ch’ulel marchitaba, y no lo sabían.

Fue así que los herederos de aquellas abuelas y abuelos que hace no se sabe cuántos años, 120 quizás, plantaron la semilla que ahora florecía los invitaron un día a platicar, a compartirles su modo, a compartirles los frutos de aquella semilla que ahora florecía. Y así llegaron con su alma-ch’ulel maltratada a la asamblea que para ellos y ellas se convocó, y escucharon, y vieron que el camino podía ser muy otro, y que en común la vida podía ser diferente y mejor.

Y fue así que la semilla antaño sembrada y en común cultivada se fue multiplicando, y sus frutos al compartirse fueron naciendo un mundo otro, no sin problemas, pues la vida así es, pero con dignidad, con cuidado, con respeto, con ich’el ta muk’, siempre en común.

Fue así que jóvenes y jóvenas zapatistas nos mostraron el sueño que sueñan el pasado 9 de agosto de 2026, durante el Encuentro de Artes y de Resistencias y Rebeldías, en el Semillero Comandanta Ramona del Caracol de Morelia. Un sueño que se construye en la práctica y que va caminando el presente, aunque la meta se encuentre en el futuro. “A nosotros no nos tocará verlo”, nos dijo el Subcomandante Moisés… pero nos toca sembrar la semilla para que nuestros nietos, bisnietos, tataranietos puedan nacer otro mundo cuando la tormenta que ya está aquí arrase con el nuestro.

Ese fin de semana, comandantas y comandantes, abuelas y abuelos y el Subcomandante Moisés, nos compartieron cómo ha sido el camino que ha llevado al zapatismo desde la clandestinidad en la década de 1980 hasta hoy, cuando todos los esfuerzos del EZLN y de las comunidades zapatistas organizadas se centran en sembrar la semilla del común.

Hombres y mujeres “de juicio”, como dicen los zapatistas, que participaron en la organización clandestina en los ochentas, nos contaron sobre el arduo, delicado, paciente y cuidadoso trabajo que fue necesario a lo largo de diez años, con enormes riesgos, para construir no sólo un ejército insurgente, sino también la colectividad que les permitió, ya en esos tiempos, enfrentar las muchas carencias de las comunidades originarias de Chiapas: las cotidianas muertes por enfermedades curables, la ausencia de escuelas, la violencia de los finqueros y sus guardias blancas, la burla y violencia ídem de políticos y gobernantes.

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Nos cerraron todas las puertas y todas las ventanas, dijeron, y no tuvimos otra opción sino levantarnos en armas. Así llegó el 1 de enero de 1994 y la historia que ya conocemos, el levantamiento de un ejército insurgente que tomó siete ciudades de Chiapas y le declaró la guerra al gobierno mexicano. Quienes salieron de sus comunidades y de las montañas esa madrugada no sabían si regresarían con vida o morirían, y fue con esa consigna que es mucho más que palabras —“prefiero morir de pie que vivir de rodillas”— que decidieron enfrentar la muerte: “los mismos muertos de siempre, muriendo de nuevo, pero ahora para vivir”, como diría tiempo después el Subcomandante Marcos.

La esperanza era que el pueblo mexicano también se levantara en armas, pero no sucedió. El pueblo sí se levantó, pero para exigir la paz, y el EZLN, que durante diez años se preparó para la guerra, escuchó. Así empezó la construcción de la autonomía, cuyo caminar la Comandancia también nos compartió ese fin de semana. La creación del sistema autónomo de salud, de educación, de comunicación y mucho más. Y desde luego, la construcción también de un gobierno propio orientado por siete principios que llamarían “mandar obedeciendo”: servir y no servirse, representar y no suplantar, construir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir.

Así se crearon las Juntas de Buen Gobierno y los caracoles en 2003, que durante 20 años representaron una alternativa viva a la tan limitada —y cada vez menos creíble— forma de democracia liberal que se nos dice es la única forma de gobernanza viable. Y sin embargo, en 2023, tras un profundo proceso autocrítico, el zapatismo llegó a la conclusión de que había que cambiarlo todo. El problema es “la pirámide”, concluyeron: toda forma de organización vertical. Fue así que nació la actual forma de gobierno autónomo zapatista, centrado en lo local, quizás la forma más innovadora de democracia directa en el planeta hoy.

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La nueva forma de gobierno autónomo también tiene que ver con el común. La idea y la práctica del común surgieron en 2023 como respuesta a dos grandes desafíos. Por un lado, la violentísima guerra del crimen organizado por el control territorial en Chiapas, que ha resultado en decenas de miles de desplazados, comunidades enteras sometidas a la lógica brutal de la muerte y una descomposición social generalizada. Por otro lado, la “tormenta”: la crisis civilizatoria global, las guerras en sus tantas y sus tan diversas manifestaciones, la violencia cometida contra la vida en el planeta y el cada vez más probable colapso del sistema mundo. Ante la crisis civilizatoria que atravesamos, ante el horror del descamino de nuestros tiempos, todos los esfuerzos del zapatismo van ahora en el sentido de recuperar el significado profundo de lo común, de la comunalidad, construyendo así otra forma de sociabilidad: otra humanidad posible.

Ese 9 de agosto, el Subcomandante Insurgente Moisés relató cómo se vive el común hoy en las comunidades zapatistas, poco más de dos años después de su puesta en marcha. Se trata de un proceso en constante construcción… una construcción que se realiza en común, en especial en las asambleas máximas, que reúnen a todas las autoridades de todas las comunidades (los Grupos de Autonomía Local), las y los representantes de las diferentes áreas de la autonomía, así como las Comisiones Permanentes (encargadas de monitorar los avances y el cumplimiento de los acuerdos en las 12 zonas del territorio zapatista): asambles de cientos o miles de personas que pueden durar hasta dos semanas, realizadas una vez al año.

Este extraordinario esfuerzo que permea todas las áreas de la vida en las comunidades zapatistas, y del que poco o nada se habla en los grandes medios de comunicación, es justamente la semilla de la que habla la obra de teatro de los jóvenes y jóvenas zapatistas que presenciamos ese día en el Semillero Comandanta Ramona. Una semilla que habrá que cuidar y reproducir, cada quien a su modo, en cada rincón del mundo donde, en vez de resignarse, los pueblos decidamos organizarnos y luchar por una vida digna en común.

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Arranca el Encuentro de Resistencias y Rebeldías y Encuentro de Artes


La guerra del planeta y la guerra de la naturaleza


Por fin, desde esta geografía en el sureste mexicano, en el caracol de Morelia, entre verdes montañas, un cielo azul y el coctel del calor de bienvenida, están siendo recibidos cientos de asistentes al Encuentro de Resistencias y Rebeldías y al Encuentro de Artes. Simpatizantes, activistas, colectivos, organizaciones, medios libres y muchos artistas se dan cita a un evento que miles y miles de personas de todo el mundo han estado esperando.

Dos eventos simultáneos en los que artistas de muchas partes del mundo compartirán su creatividad para desmenuzar algunas de las muchas formas de vida —luminosas y oscuras—, revelando así otras realidades que a su vez nos permitan vislumbrar otros mundos posibles. Este fue el mensaje del Subcomandante Insurgente Moisés.

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Comandantas del CCRI-CG del EZLN, con su potente pero dulce voz, abrieron el evento con palabras de bienvenida en cuatro idiomas distintos: tseltal, ch’ol, tsotsil y tojolabal.

El Subcomandante Insurgente Moisés cierra con un emotivo mensaje informando que este evento consiste en dos encuentros simultáneos. Las palabras de bienvenida del Sup Moi nos recuerdan lo que ya sabemos: el responsable de estas dos guerras es el sistema capitalista, que no conforme con aniquilar al ser humano, destruye la naturaleza, la Madre Tierra. En este contexto, los individuos por sí solos tienen dos alternativas: rendirse o resignarse.

Por su puesto que los asistentes no viajaron kilómetros, horas, incluso días, nomás para hacerse guajes. Saben perfectamente que la razón por la que están acá no es para resignarse, ni mucho menos rendirse. No se preocupen, nadie se sintió regañado ni ofendido. Las ofensas aquí no caben, y por algo siguen arribando las camionetas con más participantes.

Sin embargo, prosiguió el Sup, la organización con otros, otras, otroas es una de las formas en que el ser humano se rebela y resiste. Una de estas formas de rebelarse y resistir son las artes.

Este encuentro, explica, es para conocerse y aprender unos de otros las formas de resistencia y rebeldía y compartir diferentes visiones de la realidad.

“No basta con imaginar nuevos mundos; hay que luchar por ellos, no para cambiar algo y que todo siga igual, sino para cambiarlo todo realmente. Para eso, se necesita la práctica y la teoría juntas. Pensar y trabajar, pero no cada persona sola en lo individual.”

El Subcomandante Moisés enfatizó que el sistema nos hace creer que sólo el individuo importa. Sin embargo, trabajando en común se obtienen dos cosas fundamentales: la fuerza para rebelarnos y la inteligencia para resistir, y vivir sin explotación, represión y despojo.

El mensaje fue tan claro que, aunque cansados por el viaje, las y los asistentes, con su espíritu de rebeldía y resistencia, no se quedaron sentados ni perdieron el tiempo. Luego luego agarraron sus parejas para ir creando los vínculos. Los tecladistas hicieron retumbar las bocinas con esas músicas que encienden el cuerpo. No había juncia en el suelo como para amortiguar, y ya ahora por la mañana salió una camioneta muy temprano, dicen que dicen, para reponer los caites, los zapatos y las botas de las y los milicianos, que ya andaban destaconados de tanto baile.

“Que las ideas que surjan de este encuentro sirvan para el arte supremo, la lucha más grande, que es para la vida, porque el sistema es para la muerte.”

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Dia 5, Sessão 2, Encontro “Guerra contra la Humanidad”

Dia 5, sessão 2
Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

24 de julho de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

A última sessão do Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio) centrou-se nas diferenças.

Assim se encerrou este extraordinário espaço de reflexão e pensamento crítico, com a força, a potência, a contundência e a feroz ternura de mulheres e outroas que, por meio de seus múltiplos olhares, nos convidaram a enxergar, com corações indignados, a violência de um sistema-mundo que se impõe como único, mas também, com amor e esperança, a multiplicidade das realidades humanas que compõem um mundo de inúmeras e deslumbrantes cores.

Que melhor forma de concluir este semillero, que nos ofereceu uma oportunidade única de compreender não apenas a tragédia que hoje acomete a humanidade e o planeta, neste momento de tanta escuridão, mas também as muitas luzes de esperança que nascem do empenho em criar e proteger a vida a partir de tantos e tão diversos lugares e corações: outros mundos que já existem e que nos permitem continuar, caminhando esperançando em meio à tempestade.


Titze Malambé – “Radiografía do corpo em resistência”

Texto completo aqui.

(Baixe o áudio aqui)

A pele como território e trincheira: guerra, dissidências e corpos descartáveis

Os corpos dissidentes no México não são sujeitos de proteção do Estado, mas territórios de guerra. É o que expõe Titze Malambé ao analisar como a violência contra as dissidências sexo-gênero, as trabalhadoras sexuais e as pessoas trans não constitui um fenômeno isolado da criminalidade comum, mas faz parte de uma estratégia sistemática de militarização, controle e extermínio que caracteriza a atual fase do capitalismo no México.

Com clareza, Malambé afirma: o Estado não protege esses corpos, ele os persegue. A polícia, que deveria garantir segurança, transforma-se em algoz. O sistema de justiça, que deveria investigar os transfeminicídios, os naturaliza e os esquece. O capitalismo, que empurra mulheres pobres, pessoas trans e dissidências para a prostituição, depois as criminaliza por venderem o próprio corpo como último recurso de sobrevivência.

Essa lógica não é nova, mas se aprofundou. Durante o chamado governo da Quarta Transformação, enquanto o governo proclama estar “ao lado dos pobres”, a militarização se intensifica, o crime organizado continua operando sem limites e os corpos dissidentes seguem tombando. Travestis assassinadas em Ecatepec, trabalhadoras sexuais desaparecidas em Iztapalapa e pessoas trans espancadas pela polícia não são exceções. São parte de uma política de Estado.

Malambé conectou os pontos que as autoridades insistem em manter separados: a repressão policial contra as trabalhadoras sexuais, o proxenetismo que atua impunemente, o paramilitarismo que faz desaparecer corpos considerados incômodos e os transfeminicídios executados sob o manto da impunidade. Tudo isso funciona como um único mecanismo de aniquilação territorial.

A pele, afirmou, é território. E esse território está sob ocupação.

Diante dessa realidade, a resposta não pode ser pedir mais proteção a um Estado que mata. Não se pode confiar nas instituições que perpetuam a violência. A saída, sustenta Titze Malambé, é aquela que já vem sendo construída pelas próprias trabalhadoras sexuais, pelas ativistas trans e pelas dissidências: a organização a partir da base, a autonomia, a autodefesa e a construção de redes de cuidado coletivo que o Estado jamais oferecerá.

O chamado final foi direto: dirigido a jornalistas, ativistas, pesquisadores, artistas e a todos aqueles que se dizem comprometidos com o pensamento crítico. Acompanhar essas lutas não é um ato de caridade. É reconhecer que a defesa dos corpos dissidentes é, antes de tudo, a defesa da própria vida contra uma máquina de morte que continua em operação.


Vica Rule – “Potência travesti contra o realismo capitalista: propaganda por uma militância em defesa da vida”

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A guerra contra a humanidade também persegue as pessoas trans

A violência contra as pessoas trans no México não é um fato isolado nem uma discussão recente. Ela faz parte de uma guerra permanente contra a vida, sustentada pela impunidade, pelo ódio e pela expropriação.

A partir de sua própria trajetória como sobrevivente de tortura, sequestro e agressões motivadas por sua identidade, Vica Rule afirmou que o sistema capitalista tem buscado despolitizar as lutas da diversidade sexual, enquanto os crimes de ódio continuam a crescer. Lembrou que os transfeminicídios e travesticídios ocorrem há décadas no México e denunciou que muitas dessas violências permanecem invisibilizadas ou são encobertas pelas autoridades.

A memória é uma forma de resistência, insistiu a ativista. Ela recordou a história das primeiras marchas do orgulho como espaços de protesto — e não de celebração comercial — e convocou à desconstrução dos discursos da extrema direita, que transformaram as pessoas trans em alvo de uma nova ofensiva política.

Sua mensagem foi concluída com um chamado para romper com a resignação, exigir justiça para as vítimas da transfobia e manter viva a rebeldia ao lado das demais lutas do povo. “Não podemos renunciar à resistência”, afirmou, porque a defesa da diversidade também faz parte da defesa da humanidade.


Brenda Nava Galindo – “Habitar a fuga, criar outros mundos: o quilombismo como memória, território e resistência antirracista diante do colonialismo”.

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O racismo não é apenas discriminação ou preconceito; é uma estrutura histórica de dominação.

Esse foi o ponto de partida da análise de Brenda Nava Galindo. O racismo é uma criação histórica europeia que possibilitou tanto a expansão do colonialismo quanto a acumulação primitiva do capitalismo, por meio de uma classificação hierárquica da humanidade.

“O racismo é uma tecnologia de poder que organiza e hierarquiza quem merece viver com dignidade, quem pode ter acesso a direitos e quem é reduzido a uma condição de inferioridade.”

A raça, que biologicamente não existe, foi criada como categoria pelos colonizadores europeus para justificar a apropriação de territórios e riquezas, bem como a escravização e o extermínio dos povos originários, africanos e afrodescendentes. Essa classificação colocou o europeu — concebido como “branco” — no topo da humanidade, identificada com a “civilização”, enquanto indígenas e africanos foram reduzidos à condição de selvagens, primitivos, irracionais e, evidentemente, inferiores. Na prática, a hierarquia imposta pelo racismo define quem é considerado plenamente humano e quem é privado desse reconhecimento.

Essa concepção hierárquica da humanidade chegou às Américas com a conquista e a colonização europeias, mas não desapareceu com as independências. Ela permaneceu enraizada no imaginário coletivo e continua sendo imposta pela distribuição desigual não apenas do poder, da riqueza e do trabalho, mas também do conhecimento — isto é, pela definição de quais saberes e formas de compreender o mundo são considerados legítimos e quais são desqualificados; de quem é reconhecido como produtor de conhecimento e quem é reduzido à condição de mero “objeto de estudo”. Brenda Nava comparou esse extrativismo epistêmico — a apropriação dos conhecimentos dos povos considerados “inferiores” pelas elites culturais hegemônicas — ao extrativismo de minérios e hidrocarbonetos. Diante disso, a proposta não é rejeitar a ciência nem os conhecimentos de matriz europeia, mas desarticular o monopólio da verdade: promover “um profundo processo de questionamento radical das hierarquias do saber, do poder e do ser herdadas da modernidade colonial e, a partir daí, construir horizontes alter-nativos”.

A ativista também apresentou uma crítica contundente ao que denominou “feminismo branco hegemônico”. Esclareceu que não se refere a todo feminismo surgido na Europa nem a toda feminista branca, mas àquele feminismo que toma a experiência da mulher branca como padrão universal e ignora as profundas diferenças que marcam a vida das mulheres racializadas. Ao fazê-lo, esse feminismo invisibiliza as violências de gênero atravessadas pelo despojo territorial, pela militarização, pelo extrativismo, pelo empobrecimento e pelo racismo.

Por fim, Brenda Nava apresentou o trabalho anticolonial e antirracista do coletivo AFROntera Cimarrona, do qual faz parte. Explicou que o nome do coletivo inspira-se no quilombismo (cimarronaje): a fuga de pessoas escravizadas e a fundação de comunidades autônomas nas quais, em contraposição ao apagamento promovido pela colonialidade, florescia a memória de suas origens, de suas línguas, de suas práticas religiosas e de suas próprias formas de organização social. O quilombismo constituiu, assim, um exemplo vivo da possibilidade de construir outras sociedades, fundamentadas nos saberes e nas formas de compreender o mundo dos povos historicamente inferiorizados pela colonialidade. Em muitos aspectos, concluiu, essa experiência guarda importantes afinidades com o zapatismo.


Argelia Guerrero – “‘Dança para mulheres’… que lutam”

Texto completo aqui.

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No 8 de março de 2018, em meio à escuridão, mais de duas mil velas foram acesas nas mãos de mulheres zapatistas, que simbolicamente as entregaram às milhares de mulheres de todo o mundo reunidas no primeiro Encontro Internacional de Mulheres que Lutam. “Essa luz é para você”, disseram. “Quando sentir que a luta — ou seja, a vida — está muito dura, acenda-a novamente em seu coração.” “E não fique com ela”, acrescentaram: leve-a às assassinadas, às desaparecidas, às presas, às estupradas, às violentadas de tantas formas, para que essa pequena luz ilumine o futuro.

Neste último dia do Semillero, a dançarina, pesquisadora e ativista Argelia Guerrero nos trouxe essa pequena luz na forma de um ramalhete de mulheres que lutam, ao ritmo dos sete movimentos e do aleluia que compõem o Stabat Mater, de Pergolesi, a música da peça que ela definiu como “uma das mais belas danças criadas pela bailarina e coreógrafa mexicana Gloria Contreras”: Dança para mulheres — à qual acrescentou: que lutam. Uma obra, explicou, dedicada às mães.

Às mães buscadoras, em sua luta incansável por encontrar seus filhos e filhas desaparecidos, carregando a dor indizível da ausência e da incerteza, enquanto enfrentam não apenas a inação e a incompetência do Estado, mas também a criminalização, a perseguição e a desqualificação dirigidas contra elas próprias — expressão evidente da cumplicidade do Estado mexicano com o crime organizado.

Às mulheres trabalhadoras, cuja luta nasce da exploração laboral e de classe, enfrentando as condições precárias impostas pelo capitalismo e defendendo os direitos do trabalho.

Às mães de vítimas de feminicídio e às mulheres sobreviventes da violência machista, que enfrentam a impunidade, a revitimização e o esquecimento — sendo, muitas vezes, elas próprias também assassinadas —, preservando a memória de suas filhas e exigindo justiça.

Às mulheres indígenas, que defendem seus povos, culturas, línguas e territórios, e cuja resistência inspira espaços como a Rotatória das Mulheres que Lutam, onde mulheres mazatecas, otomís, triquis, mazahuas e de outros povos têm se reunido para compartilhar suas histórias e transformar a dor coletiva em verdadeiros “jardins da memória”.

Às defensoras dos territórios, compreendendo o território não apenas como terra, mas também como corpo, memória, identidade, comunidade e espaço de vida.

Às mulheres jovens, que transformam sua rebeldia em organização política e social diante do capitalismo, do patriarcado e de outras formas de opressão.

Às mulheres artistas, que utilizam a música, a dança, o cinema, a fotografia, o bordado e tantas outras formas de expressão para dar visibilidade às lutas, construir memória e fortalecer a resistência coletiva.

O aleluia que encerra a obra, afirmou Argelia Guerrero, simboliza justamente aquela pequena luz que as zapatistas nos entregaram há oito anos. Uma luz guardada coletivamente, que tremula junto às desaparecidas, às assassinadas, às presas, às estupradas, às espancadas e às mulheres assediadas.

“A luta nunca mais foi a mesma desde aquela noite em que as companheiras nos iluminaram com sua luz. Ainda há um longo caminho a percorrer, mas, naquela noite, nos sentimos menos sozinhas.”


“Como mulheres que somos”

Mulheres e outroas zapatistas encerraram o Semillero “Guerra contra a Humanidade” e convocaram a semear o comum diante de um sistema que busca fazer desaparecer a vida.

Não foi um discurso de despedida. Foi uma conversa de mulher para mulher, de outroa para outroa, de povo para povo, da dor para a esperança.

As mulheres e outroas — bases de apoio, uma miliciana, uma coordenadora de artes e duas integrantes da Comissão Permanente do Governo Autônomo — transformaram a palavra em um abraço coletivo e em um chamado urgente à organização para defender a vida. Representando a voz de milhares de mulheres zapatistas e outroas, Marijose, Mia, Yuli, Remedios, Fernanda, Mareli e Erica compartilharam sua palavra. (Textos completos e áudios abaixo.)

Marijose, recordou a história de exploração suportada por suas avós, bisavós e tataravós. Essa história de exploração e violência, afirmou, continua atingindo sobretudo as mulheres indígenas, pobres e trabalhadoras. “O sistema capitalista busca nos dividir por gênero, raça, religião ou identidade, quando a resposta só pode ser construída em comum.”

A partir de sua experiência como mulher trans zapatista, Mía compartilhou que foi no comum que encontrou autonomia, respeito, liberdade e uma família. “A dor de vocês é a nossa dor; a raiva de vocês é a nossa raiva”, afirmou, dirigindo-se a todas as dissidências que sofreram e seguem sofrendo as diversas violências do sistema. O inimigo não são as diferenças entre os povos, mas um sistema que alimenta a discriminação e a expropriação.

As vozes de Yuli, Remedios, Fernanda, Mareli y Erica foram tecendo uma mesma mensagem. Manifestaram sua solidariedade às mães buscadoras: “Sentimos sua dor e sua raiva, e reconhecemos a luta de mães, pais, irmãos e irmãs, homens e mulheres.” Falaram sobre a juventude recrutada pelo crime organizado, sobre a violência contra mulheres e meninas, sobre o saqueio dos territórios e da Mãe Terra. Mas, acima de tudo, falaram da organização como o único caminho possível:

O capitalismo é cruel, desumano e criminoso. Nasceu para o mal e pelo mal morrerá.

Esclareceram que não convocam à guerra, mas à construção da justiça, da liberdade e da democracia desde baixo, sem esperar que a mudança venha daqueles que governam em benefício de seus próprios interesses.

A mensagem foi clara e expressa com a convicção de quem a semeou na terra que defende: “Há apenas um caminho, e esse caminho é o comum.”

Com essa certeza, as mulheres zapatistas encerraram o Semillero voltando seu olhar para o futuro.

Nós, mulheres zapatistas, por sermos mulheres, acreditamos nessa transformação. Em Chiapas, em algum lugar do mundo, o comum já nasceu.

Marijose, outroa zapatista | Texto completo | Baixe o áudio

Mia, outroa zapatista | Texto completo | Baixe o áudio

Yuli, Comisión Permanente del Gobierno Común | Texto completo | Baixe o áudio

Remedios, Comisión Permanente del Gobierno Común | Texto completo | Baixe o áudio

Fernanda, jovem coordenadora de arte | Texto completo | Baixe o áudio

Mareli, miliciana | Texto completo | Baixe o áudio

Erica, base de apoio | Texto completo | Baixe o áudio

Fotos: Radio Pozol

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Radio Zapatista

Día 5, sesión 2, del Semillero “Guerra contra la Humanidad”

Día 5, sesión 2
Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

24 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

La última sesión del Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio) se dedicó a las diferencias.

Cerró así este extraordinario espacio de reflexión y pensamiento crítico con la fuerza, la potencia, la contundencia y la fiera ternura de mujeres y otroas, que con sus múltiples miradas nos invitaron a mirar con corazones indignados la violencia de un sistema mundo que se impone como único, pero también con amor y esperanza la multiplicidad de las realidades humanas que componen un mundo de muchos y deslumbrantes colores.

Qué mejor manera de cerrar este semillero que nos ofreció una oportunidad única de entender no sólo la tragedia que nos acomete como humanidad y como planeta en este momento de tanta oscuridad, sino también las muchas luces de esperanza nacidas del empeño por crear y proteger la vida desde tantos y tan diversos lugares y corazones: mundos otros que ya existen y que nos permiten esperanzar caminando en medio de la tormenta.


Titze Malambé – “Radiografía del cuerpo en resistencia”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La piel como territorio y trinchera: guerra, disidencias y cuerpos descartables

Los cuerpos disidentes en México no son sujetos de protección estatal, sino territorios de guerra. Así lo expone Titze Malambe al analizar cómo la violencia contra las disidencias sexogenéricas, las trabajadoras sexuales y las personas trans no es un fenómeno aislado de la criminalidad común, sino parte de una estrategia sistemática de militarización, control y exterminio que caracteriza la fase actual del capitalismo en México.

Con claridad Malambé afirma: el Estado no protege estos cuerpos, los persigue. La policía que debería garantizar seguridad se convierte en verdugo. El sistema de justicia que debería investigar transfeminicidios los normaliza y olvida. El capitalismo que expulsa a las mujeres pobres, a las trans, a las disidencias, hacia la prostitución, luego las criminaliza por vender su cuerpo como último recurso de supervivencia.

Esta lógica no es nueva, pero se ha profundizado. Durante la llamada Cuarta Transformación, mientras el gobierno proclama que “está del lado de los pobres”, la militarización se intensifica, el crimen organizado sigue operando sin límites y los cuerpos disidentes siguen cayendo. Travestis asesinadas en Ecatepec, trabajadoras sexuales desaparecidas en Iztapalapa, personas trans golpeadas por la policía no son excepciones. Son política de Estado.

Malambé conectó los puntos que las autoridades mantienen separados: la represión policial contra trabajadoras sexuales, el proxenetismo que actúa sin castigo, el paramilitarismo que desaparece cuerpos incómodos, los transfeminicidios ejecutados impunemente. Todo funciona como un único mecanismo de aniquilación territorial.

La piel, dijo, es territorio. Y ese territorio está bajo ocupación.

Frente a esta realidad, la respuesta no puede ser pedir más protección a un Estado que mata. No se puede confiar en las instituciones que perpetúan la violencia. La salida, plantea Titze Malambé, es la que ya construyen las propias trabajadoras sexuales, las activistas trans, las disidencias: la organización desde abajo, la autonomía, la autodefensa, la construcción de redes de cuidado colectivo que el Estado nunca ofrecerá.

El llamado final fue directo: a periodistas, activistas, académicos, artistas, todos los que dicen pensar críticamente. Acompañar estas luchas no es un acto de caridad. Es reconocer que la defensa de los cuerpos disidentes es la defensa de la vida misma contra una máquina de muerte que sigue operando.


Vica Rule – “Potencia travesti contra realismo capitalista. Propaganda para una militancia a favor de la vida”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La guerra contra la humanidad también persigue a las personas trans

La violencia contra las personas trans en México no es un hecho aislado ni una discusión reciente. Es parte de una guerra permanente contra la vida que se sostiene en la impunidad, el odio y el despojo.

Desde su propia historia como sobreviviente de tortura, secuestro y agresiones por su identidad, Vica Rule sostuvo que el sistema capitalista ha intentado despolitizar las luchas de la diversidad sexual mientras los crímenes de odio continúan creciendo. Recordó que los transfeminicidios y travesticidios llevan décadas ocurriendo en México y denunció que muchas de estas violencias permanecen invisibilizadas o son maquilladas por las autoridades.

La memoria es una forma de resistencia, insistió la activista. Recordó la historia de las primeras marchas del orgullo como espacios de protesta y no de celebración comercial, y llamó a desmontar los discursos de la ultraderecha que han colocado a las personas trans como blanco de una nueva ofensiva política.

Su mensaje concluyó con un llamado a romper la resignación, exigir justicia para las víctimas de la transfobia y mantener la rebeldía junto a las demás luchas del pueblo. “No podemos renunciar a la resistencia”, afirmó, porque la defensa de la diversidad también forma parte de la defensa de la humanidad.


Brenda Nava Galindo – “Habitar la fuga, crear otros mundos: el cimarronaje como memoria, territorio y resistencia antirracista frente al colonialismo”.

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(Descarga el audio aquí)

El racismo no es sólo discriminación o prejuicio; es una estructura histórica de dominación.

Ese fue el punto de partida del análisis de Brenda Nava Galindo. El racismo es una creación histórica europea que permitió tanto la expansión del colonialismo como la acumulación originaria del capitalismo, por medio de una clasificación jerárquica de la humanidad.

“El racismo es una tecnología del poder que organiza y jerarquiza quién merece vivir con dignidad, quién puede acceder a derechos y quién es reducido a una condición de inferioridad.”

La raza, que biológicamente no existe, fue creada como categoría por los colonizadores europeos para justificar la apropiación de los territorios y riquezas y la esclavitud y exterminio de las poblaciones originarias, africanas y afrodescendientes. Esta clasificación colocó a lo europeo —concebido como “blanco”— en la cúspide de la humanidad —la “civilización”—, mientras lo indígena y lo africano se redujeron a la categoría de salvaje, primitivo, irracional y, desde luego, inferior. En efecto, la jerarquía impuesta por el racismo define en la práctica quiénes son considerados humanos en el pleno sentido de la palabra, y quiénes no.

Esta concepción jerárquica de la humanidad llegó a América con la conquista y colonización europeas, pero no desapareció con las independencias. Quedó enraizada en el imaginario colectivo y ha sido impuesta con violencia por la distribución desigual no sólo del poder, de la riqueza y del trabajo, sino también del conocimiento; o sea, qué conocimientos y formas de entender el mundo son válidos y cuáles no. Quiénes son capaces de producir conocimiento y quienes son apenas “objetos de estudio”. Compara así el “extractivismo epistémico” (la apropiación de conocimientos de los pueblos considerados “inferiores” por parte de las élites culturales hegemónicas) al extractivismo de minerales o hidrocarburos. Ante eso, la propuesta no es rechazar la ciencia ni el conocimiento de matriz europea, sino “desarticular el monopolio de la verdad”: “un proceso profundo de cuestionamiento radical de las jerarquías del saber, poder y ser que heredamos de la modernidad colonial y, después, la construcción de horizontes alter-nativos”.

La activista también hizo una crítica contundente a lo que llamó el “feminismo blanco hegemónico”. Aclaró que no se refiere con esto a todo feminismo que surge en Europa ni a toda feminista “blanca”, sino a aquel feminismo que concibe a la mujer “blanca” como patrón universal e ignora las profundas diferencias entre sus experiencias y las de las mujeres racializadas. Esto porque, al hacerlo, ese “feminismo blanco” invisibiliza las violencias de género atravesadas también por el despojo territorial, la militarización, el extractivismo, el empobrecimiento y la discriminación racial.

Finalmente, describió el trabajo anticolonial y antirracista de la colectiva AFROntera Cimarrona, del cual es parte. El nombre de la colectiva, explicó, se inspira en el cimarronaje: la fuga de esclavizados y la fundación de comunidades autónomas en las que, a contrapelo del borramiento ejercido por la colonialidad, florecía “la memoria de sus orígenes, de sus lenguas, de sus prácticas religiosas y de sus propias estructuras sociales”. El cimarronaje fue, así, ejemplo vivo de las alter-nativas posibles de sociedades otras fundamentadas en los saberes y formas de entender el mundo de los pueblos inferiorizados por la colonialidad. Algo que, en muchos sentidos, dijo, tiene semejanzas con el zapatismo.


Argelia Guerrero – “‘Danza para mujeres’… que luchan”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

El 8 de marzo de 2018, en medio de la oscuridad, más de dos mil velas se prendieron en las manos de mujeres zapatistas, quienes simbólicamente se las entregaron a los varios miles de mujeres de todo el mundo reunidas en ese primer Encuentro de Mujeres que Luchan. “Esa luz es para ti”, dijeron. “Cuando sientas que es muy dura la lucha, o sea, la vida, préndela de nuevo en tu corazón”. “Y no la quedes”, añadieron: llévala a las asesinadas, las desaparecidas, las presas, las violadas, las violentadas de tantas formas, para que esa lucecita ilumine el futuro.

Este último día del Semillero, la bailarina, investigadora y activista Argelia Guerrero nos trajo esa lucecita en la forma de un ramillete de mujeres que luchan, al ritmo de los siete movimientos y la aleluya que componen el Stabat Mater de Pergolesi, la música de “una de las danzas más bellas creadas por la bailarina y coreógrafa mexicana Gloria Contreras”: Danza para mujeres, a lo que Guerrero añadió: que luchan. Una obra, explicó, dedicada a las madres.

Madres buscadoras, en su incansable lucha en busca de sus hijos e hijas desaparecidas, cargando el dolor indecible de la ausencia y la incertidumbre y enfrentando no sólo la inacción e ineptitud del Estado, sino la criminalización, persecución y denigración de las propias madres, reflejo clarísimo de la complicidad del gobierno mexicano con el crimen organizado.

Mujeres trabajadoras, cuya lucha nace de la explotación laboral y de clase, enfrentando condiciones precarias impuestas por el capitalismo y defendiendo derechos laborales.

Madres de víctimas de feminicidio y mujeres víctimas de la violencia machista, quienes combaten la impunidad, la revictimización y el olvido —siendo no pocas veces, ellas mismas, también asesinadas—, reivindicando la memoria de sus hijas y exigiendo justicia.

Mujeres indígenas, que defienden sus pueblos, culturas, lenguas y territorios, y cuya resistencia inspira espacios como la Glorieta de las Mujeres que Luchan, en donde se han reunido mujeres mazatecas, otomíes, triquis, mazahuas y otras para compartir sus historias, y donde se transforma el dolor colectivo en “jardines de memoria”.

Defensoras del territorio, entendiendo el territorio no solo como tierra, sino también como cuerpo, memoria, identidad, comunidad y espacios de vida.

Mujeres jóvenes, que transforman su rebeldía en organización política y social frente al capitalismo, el patriarcado y otras formas de opresión.

Mujeres artistas, que utilizan la música, la danza, el cine, la fotografía, el bordado y otras expresiones para visibilizar las luchas, construir memoria y fortalecer la resistencia colectiva.

El aleluya con que concluye la pieza, dijo Guerrero, simboliza esa lucecita que las zapatistas nos entregaron hace ocho años. Una luz que se custodia en colectivo, que titila con las desaparecidas, las asesinadas, las presas, las violadas, las golpeadas, las acosadas.

“La lucha no volvió a ser igual desde aquella noche que nos iluminaron con su luz, compañeras. Falta mucho por caminar, pero aquella noche nos sentimos menos solas.”


“Como mujeres que somos”

Mujeres y otroas zapatistas hicieron uso de la palabra para clausurar el semillero “Guerra contra la humanidad” y llamaron a sembrar el común frente a un sistema que quiere desaparecer la vida.

Este no fue un discurso de despedida. Fue una conversación de mujer a mujer, de otroa a otroa, de pueblo a pueblo, de dolor a esperanza.

Las mujeres y otroas —bases de apoyo, una miliciana, una coordinadora de artes, dos miembras de la Comisión Permanente del Gobierno Autónomo— hicieron de la palabra un abrazo colectivo y un llamado urgente a organizarse para defender la vida. Representando la voz de miles de mujeres zapatistas y otroas, Marijose, Mia, Yuli, Remedios, Fernanda, Mareli, Erica, hicieron uso de su palabra. (Textos completos y audios abajo)

Marijose, recordó la historia de explotación que han cargado las abuelas, bisabuelas y tatarabuelas. Esta historia de explotación y violencia, dijo, continúa golpeando sobre todo a las mujeres indígenas, pobres y trabajadoras. “El sistema capitalista busca dividirnos por género, raza, religión o identidad, cuando la respuesta sólo puede construirse en común.”

Desde su experiencia como mujer trans zapatista, Mía compartió que en el común encontró autonomía, respeto, libertad y una familia. “Su dolor es nuestro dolor, su rabia nuestra rabia”, expresó, dirigiéndose a todas las disidencias que han sufrido y sufren las distintas violencias del sistema. El enemigo no son las diferencias entre los pueblos, sino un sistema que alimenta la discriminación y el despojo.

Las voces de Yuli, Remedios, Fernanda, Mareli y Erica fueron tejiendo un mismo mensaje. Mostraron su solidaridad a las madres buscadoras —”sentimos su dolor y su rabia, y reconocemos cómo luchan madres, padres, hermanos y hermanas, hombres y mujeres”—. Hablaron sobre las juventudes reclutadas por el crimen organizado, la violencia contra mujeres y niñas, el saqueo de los territorios y de la Madre Tierra. Pero, sobre todo, hablaron de la organización como el único camino posible:

El capitalismo es cruel, inhumano y criminal. Nació para el mal y por el mal morirá.

Aclararon que no convocan a la guerra, sino a construir justicia, libertad y democracia desde abajo, sin esperar que el cambio llegue de quienes gobiernan para sus propios intereses.

El mensaje es claro y fue proyectado con una certeza sembrada en la tierra que defienden: “Sólo hay un camino y ese camino es el común”.

Con esa convicción, las mujeres zapatistas concluyeron el Semillero mirando hacia el futuro.

Nosotras, las mujeres zapatistas, como mujeres que somos, creemos en este cambio. En Chiapas, en algún lugar del mundo, ya nació el común.

Marijose, otroa zapatista | Texto completo | Descarga el audio

Mia, otroa zapatista | Texto completo | Descarga el audio

Yuli, Comisión Permanente del Gobierno Común | Texto completo | Descarga el audio

Remedios, Comisión Permanente del Gobierno Común | Texto completo | Descarga el audio

Fernanda, jóvena coordinadora de arte | Texto completo | Descarga el audio

Mareli, miliciana | Texto completo | Descarga el audio

Erica, base de apoyo | Texto completo | Descarga el audio

Fotos: Radio Pozol

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Compañera Érica

Palabras de la compañera Érica, base de apoyo

Por Érica
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Sí, es cierto. Así como dijo la compañera, nosotros, las, los y loas zapatistas, vimos que solo hay un camino en donde nos podemos defender en todo lo que nos hace el mal sistema capitalista, que nos mata inhumanamente, nos descuartiza como si fuéramos una bestia, nos desaparece y nos encarcela como si fuéramos criminales.

Ese camino es el común, porque nunca nos va a dejar de explotar, nunca va a venir a pedirnos perdón por las maldades que nos hace, nunca va a decir: “Ya voy a dejar de explotar a los pobres”. Nunca, porque solo piensa para él, solo quiere para él el planeta Tierra, que lo está destruyendo.

Aunque dicen que se puede humanizar, así como dijo ese pinche güey de Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia, que ni tampoco ella piensa para el pueblo. Pero nosotros, las, los y loas zapatistas, no creemos eso; no creemos que se puede humanizar un pinche que domina el mundo.

La Cuarta Transformación que pedaceó en propiedades la Madre Tierra, diciendo que ya es el cambio. Sí, pero solo para ellos, solo es beneficio de los grandes empresarios. Y así lo tiene dominado al pueblo y con sus grandes proyectos de muerte.

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Miliciana Mareli

Palabras de la compañera Mareli, miliciana

Por Mareli
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Por eso, hermanos, hermanas, hermanoas, nosotras decimos que el sistema capitalista es cruel, inhumano y criminal. Y también decimos que el sistema capitalista nació por mal y por mal morirá.

¿Por qué decimos eso? Así como ya lo dijeron ustedes, por las guerras injustas que hace en diferentes partes del mundo: mata niños, niñas, ancianos, ancianas; no respeta nada, no respeta ni la vida. Y con toda esa destrucción que hace, también destruye a la naturaleza. Así como ya dijeron nuestras compañeras, que descuartiza a personas, a seres humanos, es lo mismo que está haciendo con la naturaleza, con la Madre Tierra: la está descuartizando, le está haciendo múltiples heridas. Y eso ustedes ya nos lo dijeron. Y no conforme con destruirla, con descuartizarla, con matarla, lo que hace también es que la contamina, así como ya lo explicaron ustedes: que contamina con sus fábricas, con sus químicos.

Por eso ahí decimos que es inhumano, cruel y criminal. ¿Por qué? Porque ahí mata a seres vivos. Y nosotras nos preguntamos: ¿qué culpa tienen esos seres vivos? ¿Acaso esos seres vivos, esos animales, son los que están haciendo daño? ¿O acaso esos seres vivos son los criminales para que sean matados injustamente? O solo porque no se pueden defender, ¿por eso ese sistema capitalista les da derecho? Piensan que tienen derecho a matar como quieran. Eso es lo que hace el sistema capitalista.

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Fernanda

Palabras de la compañera Fernanda, jóvena y coordinadora del arte

Por Fernanda
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

De todo esto que ya escuchamos, que nos platicaron y de que, pues, ya reflexionaron igual ustedes, ahora nosotros nos preguntamos: ¿quién va a hacer el cambio? ¿Creemos que el cambio lo van a hacer los diferentes líderes de las religiones?

Nosotras, nosotros, nosotroas las zapatistas decimos que no. Decimos que no porque sabemos que esos diferentes líderes de la religión, ¿quién los ha creado? El mismo sistema capitalista. Así nos tiene divididos para que la sociedad no se entienda. Y no estamos hablando de lo actual; ya desde hace siglos que está así, que nos vienen diciendo que ya han pasado generaciones y que les han dicho de que alguien va a venir a hacer el cambio, que alguien va a venir a salvarnos de todo lo que está haciendo ese sistema capitalista.

Mientras ellos dicen eso, el sistema capitalista avanza cada día. No estamos hablando, pues, de años; estamos hablando ya de milenios que han pasado.

Y también les quiero compartir una cruda realidad, les podría decir. Porque aunque yo no había nacido en esos años que aún estaba agüita, nuestros abuelos nos contaron de que en la finca de los patrones estaba la casa del patrón y al lado estaban las hermitas o las capillas, la iglesia, como se diga. Y nos preguntamos: ¿por qué? ¿Por qué estaba al lado de la casa del patrón? Porque sabemos de que el mismo sistema lo ocupa como fuente de dominio. Si no puede forzadamente, pues nos domina en esa forma.

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Remedios, Comisión Permanente del Gobierno Común

Palabras de Remedios, Comisión Permanente del Gobierno Común

Por Remedios
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Buenas tardes, hermanos, hermanas, hermanoas.

Es cierto, nosotros somos madres, sentimos su dolor, su rabia. Estamos con ustedes, los que han sufrido una pérdida, tanto las madres, tanto como las hermanas otroas que se han presentado.

Ustedes han luchado juntos, padre y madre. Eso lo reconocemos porque han entendido que así es la lucha entre hombre y mujer. Tenemos que remarcar esto: nuestra lucha es entre hombres, mujeres, otroas. Es cierto que somos diferentes, tenemos nuestras diferencias, y así hacemos nuestras asambleas nosotros, nosotras, nosotroas.

Y hemos discutido eso, pero eso va lento, pero sabemos que nuestro principal enemigo, pues, es el pinche sistema capitalista que nos oprime, que nos controla y nos domina en las diferentes formas, en las mil maneras, como ya lo han explicado otros hermanos, otros compañeros y compañeras.

Y cuando ya el pueblo se despierta y se levanta, pues no le queda de otra, pues usa lo más fuerte, lo criminal, porque usa lo militar. Es ahí donde utiliza a nuestros hijos, a nuestras hijas, para su policía, para su Guardia Nacional, para sus soldados. Pero ¿de dónde vino ese soldado, ese policía? Pues de una mujer pobre, de una mujer del campo o de la ciudad, pero siempre de un pueblo originario.

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Radio Zapatista

Día 5, sesión 1, del Semillero “Guerra contra la Humanidad”

Día 5, sesión 1, del
Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

24 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

En este quinto día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio), con la intención de facilitar el retorno a quienes viajaron de otras geografías, se decidió cambiar las presentaciones sobre las diferencias, planeadas para el siguiente y último día, e incluirlas en la segunda sesión del día.

Presentamos aquí la primera sesión, en la que se habló, por un lado, de la exclusión, extracción y despojo, pero también las resistencias que se dan en las ciudades; y por otro, del ecofeminismo y sus acciones en el contexto tanto de las violencias de género como de las agresiones contra la Madre Tierra y los territorios.

Antes de iniciar las ponencias, el Subcomandante Moisés hizo una aclaración sobre el Encuentro de Resistencias y Rebeldías, el Encuentro de Artes y la conmemoración del aniversario levantamiento zapatista que, como se anunció al inicio del Semillero, se llevarán a cabo todo el mes de diciembre en la Ciudad de México. Explicó que la logística y demás aspectos organizativos aún están en construcción, y que en su debido momento se compartirán más detalles, pero que lo que no está en duda es que los zapatistas irán y que los encuentros se llevarán a cabo en la Ciudad de México como anunciado.

Enseguida, un resumen de las dos ponencias de la primera sesión de este último día del Semillero, junto con los audios y ligas a los textos completos.


Vicente Moctezuma Mendoza – “Extracción, despojo, exclusión y resistencias en la Ciudad”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La ciudad como campo de guerra, donde el capital reorganiza el territorio, concentra la riqueza y expulsa a quienes la habitan.

El académico Vicente Moctezuma Mendoza describió una guerra silenciosa pero permanente en la que el mercado inmobiliario, los megaproyectos urbanos, la especulación financiera y distintas formas de violencia que reconfiguran los territorios para beneficio de unos cuantos, mientras desplazan a quienes históricamente los han habitado.

La segregación socioespacial, explicó, no es un accidente ni una consecuencia natural de las diferencias económicas. Es el resultado de un modelo que concentra la riqueza, los servicios, la infraestructura y las inversiones en zonas privilegiadas, mientras empuja a los sectores populares hacia periferias cada vez más lejanas, inseguras y precarizadas. El acceso a la vivienda, al agua, al transporte, a la cultura e incluso al tiempo para convivir con la familia queda determinado por la capacidad de pago.

En esta guerra del despojo, la gentrificación aparece como una forma de colonización urbana. Barrios enteros son transformados para atraer inversiones, turismo y habitantes con mayores ingresos, provocando el desplazamiento de comunidades que durante generaciones construyeron ahí sus redes de solidaridad, su memoria y su vida cotidiana. Al mismo tiempo, el investigador denunció la existencia de desalojos violentos, fraudes inmobiliarios, cobro de piso, extorsiones y mecanismos de control territorial, en los que participan tanto el Estado como el crimen organizado, que convierten la vivienda y el trabajo en fuentes permanentes de extracción de riqueza.

Sin embargo, señala que, frente a la ciudad diseñada para los intereses capitalistas, también emerge la ciudad de las resistencias: los pueblos originarios, comerciantes, colectivos vecinales, cooperativas y organizaciones populares que continúan defendiendo sus barrios, los espacios de trabajo y su derecho al territorio.

Porque, como ya señaló , la ciudad no es únicamente una mercancía: es también un espacio de comunidad, de memoria y de lucha.


Iracema Gavilán – “Mandatos de género y extractivismos: acciones desde el ecofeminismo”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La guerra contra los territorios también se ejerce contra el cuerpo de las mujeres.

Los megaproyectos extractivos no sólo saquean montañas, bosques y ríos. También profundizan las violencias sobre las mujeres, fortalecen el patriarcado y convierten los territorios en escenarios de despojo. Ese fue el eje de la reflexión de la investigadora y activista Iracema Gavilán, quien llamó a mirar el extractivismo como una guerra que avanza sobre la naturaleza y sobre la vida.

Desde su experiencia acompañando la defensa del territorio sagrado de Wirikuta, Gavilán explicó que el modelo extractivo del siglo XXI va mucho más allá de la minería: incluye megaproyectos energéticos, agroindustriales y tecnológicos que, bajo el discurso del desarrollo y la transición energética, continúan desplazando comunidades y mercantilizando la vida.

Iracema Gavilán sostuvo que el patriarcado y el capitalismo forman parte del mismo sistema de dominación. Mientras uno explota la naturaleza, el otro asigna a las mujeres las cargas de cuidado, incrementa las violencias, la criminalización y los impactos en la salud de quienes habitan los territorios afectados.

Sin embargo, frente a esa realidad, también destacó las múltiples formas de resistencia construidas por mujeres defensoras que organizan comunidades, impulsan herramientas jurídicas y colocan el cuerpo como el primer territorio que debe cuidarse para sostener la lucha. Y plantea que la defensa del territorio comienza por reconocer el cuerpo como el primer espacio de resistencia, pues éste alberga nuestro espíritu.

“Cuerpo-Tierra-Territorio es nuestro primer espacio de lucha.”

Recordando el día mundial contra la minería, Iracema Gavilán invita a pensar que resistir implica cuidar la vida en todas sus formas, construir alianzas y no dejar de caminar frente a un modelo que amenaza tanto a la naturaleza como a quienes la defienden.

“La respuesta no es resignarnos”, afirmó. “No tenemos tiempo de quedarnos quietos, sino de seguir caminando y avanzando, cada quien desde sus posibilidades, para defender la vida y los territorios.”