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Mumia Abu-Jamal

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Mumia Abu-Jamal: ¿Día de acción de gracias? No, gracias

(Descarga aquí)  

Por Mumia Abu-jamal

Cada noviembre, cuando está programada el Día de Acción de Gracias, pienso en los pueblos de las Primeras Naciones (los llamados nativos americanos ) , y me pregunto cómo se sienten con respecto a un día festivo que oficialmente celebra su enorme generosidad, así como su destrucción casi total.

¿Qué es lo que tienen que agradecer?

En 1863, el presidente Abraham Lincoln declaró el primer día festivo en 1863, y en la cultura popular estadounidense se asocia con una comida entre los aborígenes y los europeos a su llegada a este continente.

En realidad, cuando los españoles llegaron a América del Sur, y los ingleses a América del Norte, no tardaron en lanzar campañas de exterminio que llevaron a los holocaustos de las naciones indígenas, tanto en el norte como en el sur.

Su llegada fue la perdición de cientos de millones de personas cazadas, matadas de hambre, contagiadas con enfermedades y esclavizadas.

Para ellas, el infierno tenía cara blanca.

Hicieron tratado tras tratado con los ‘indios’, pero los hombres de cara pálida violaron todos.

Para los conquistadores españoles, los pueblos nativos servían como trabajadores esclavizados que trabajaban hasta la muerte en las minas de plata o de oro. Para los anglosajones, los indígenas eran superfluos. Lo que codiciaban eran sus tierras. Y de una manera u otra, las tomaron.

Atrapados entre esos poderes voraces, hubo poco que los indígenas podían hacer excepto pelear, pero Europa inundó a las Américas con inmigrantes, resultando en una sarta de desgracias.

Cuando los europeos llegaron, sus asentamientos eran lugares de enfermedad, hambre y muerte despiadada. La gente de las Primeras Naciones les dieron de comer, les enseñaron a cultivar la tierra y les curaron con hierbas. Para agradecerles, los colonos les dieron guerra incesante, la viruela (como un arma biológica), el robo de sus tierras y la masacre.

El Día de Acción de Gracias puede ser un día festivo, pero no es un día sagrado.

Debe ser un día para ser recordado en memoria de las Primeras Naciones que poblaron estas tierras durante decenas de miles de años.

Desde la nación encarcelada soy Mumia Abu-Jamal.

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Mumia Abu-Jamal escribe sobre migración

Nación inmigrante

Por Mumia Abu-Jamal

Hay algo que se puede decir sobre el gobierno de Trump: desde el primer día, su objetivo principal ha sido la inmigración.

Más bien, el tema ha sido la ansiedad estadounidense sobre la ola creciente de inmigrantes, especialmente los mexicanos y otros que no sean de piel blanca.

Desde hace varios días, he estado leyendo No One Is Illegal (Nadie es ilegal), por Justin Akers Chacon y Mike Davis. Editorial Haymarket Books. Chicago.

He aprendido algo nuevo en prácticamente cada página, especialmente sobre la espantosa historia del trato dado a las personas inmigrantes por Estados Unidos a lo largo de los años.

En el libro, la historia del país se considera desde la perspectiva de su creciente demanda por mano de obra desde China, Japón, las Filipinas y después, de México. Las y los trabajadores serían invitados, recibidos, súper-explotados por los productores, entonces satanizados por los políticos y los medios para luego ser agredidos, insultados y, eventualmente, deportados.

Les pagaban una miseria, y a algunos, como los chinos, les escupían en las calles los canallas y vigilantes blancos.

Algunos inmigrantes fueron golpeados. Algunos fueron asesinados.

Cuando los mexicanos llegaron para hacer el trabajo, a veces bajo el programa ‘Bracero’, fueron aislados y separados de los demás para explotarlos fácilmente. Trabajaron bajo contratos y una vez terminado el contrato, fueron deportados a México de regreso.

En el campo, básicamente ganaban centavos por alimentar a la nación, y luego serían satanizados, aislados; les prohibieron formar sindicatos. (Cuando intentaron hacerlo, fueron detenidos y deportados de una vez.)

Quién trabaja más duro, gana menos. ¿Esto les suena familiar?

Las luchas de los trabajadores migrantes en Estados Unidos les pueden abrir los ojos.

La historia no es bonita, pero de ella se puede aprender mucho.

Es una historia que no se cuenta en el cine.

Son muchas las historias que están por contar.

–©’18maj

24 de agosto de 2018

Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org

Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com

Traducción Amig@s de Mumia, México

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Mensaje de Mumia en apoyo a la y los presos políticos de San Pedro Tlanixco

Desde las montañas indígenas de México
por Mumia Abu-Jamal.

Ésta es una vieja historia, no sólo porque se inició hace más de una década y media y se arreció en 2003, sino porque involucra los descendientes de un pueblo antiguo de los pueblos indígenas de las Américas.

En las montañas a pocas horas en coche al oeste de la Ciudad de México, se encuentra San Pedro Tlanixco, un pueblo indígena nahua.

Durante años la gente del pueblo se dedicaba a cuidar los bosques, a la siembra, y al trueque de hongos mágicos.
Antes del año 2000, varias grandes empresas florícolas intentaron acapararse toda el agua del pueblo. La comunidad se rebeló y como un acto de protesta, hizo un gran bloqueo de carretera.

La clase adinerada convocó a sus asesinos a sueldo y en un abrir y cerrar de ojos, la violencia cayó sobre San Pedro Tlanixco. Media docena de personas, cinco hombres y una mujer, fueron acusados de asesinar al representante de las empresas florícolas, Isaac Basso. Según la palabra de los pobladores, Basso se resbaló él mismo y se cayó en una barranca.

Pero poco importó esto a las autoridades. Seis integrantes del Comité de Agua de Tlanixco, quienes se habían organizado para resistir la confiscación del agua por las empresas florícolas, serían castigados. Ella y ellos recibieron sentencias de más de 50 años por defender el agua.

Son Dominga González Martínez, Lorenzo Sánchez Berriozábal, Marco Antonio Pérez González, Pedro Sánchez Berriozábal, Rómulo Arias Míreles and Teófilo Pérez González.

Son seis presos políticos indígenas del Estado liberal y neoliberal en México. Otros compañeros han sido acusados del supuesto delito, pero no capturados.

¡Apóyenlos en su lucha justa por el agua que fluye en las montañas!

Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.

–©’18 MAJ
16 de agosto de 2018
Audio grabado por Noelle Hanrahan: http://www.prisonradio.org/…/message-mexicos-indigenous-mou…
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

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Amigxs de Mumia México

Reseña del libro “Asesinato Incorporado: Imperio, Genocidio y Destino Manifiesto”

Mumia Abu-Jamal y Stephen Vittoria. Murder Incorporated: Empire, Genocide and Manifest Destiny. Book One “Dreaming of Empire”. (Asesinato Incorporado: Imperio, Genocidio y Destino Manifiesto. Libro Primero. El Soñar del Imperio). Prison Radio: San Francisco. 2018.

Reseña: Carolina Saldaña

Mumia Abu-Jamal describe este libro como “una mordaz crítica del ‘Imperio Americano’, un diagnóstico de una corrupta patología. Su propósito es dejar las cosas en claro, educar, aclarar,  animar, y hasta entretener” a la gente, especialmente a la juventud.

El escritor, activista, y preso político cuenta que él tuvo que pensarlo cuando Stephen Vittoria le propuso colaborar como coautor del libro. El documentalista había trabajado en un filme que nunca se cuajó sobre el tema y pensaba que su investigación se podría usar y ampliar en  imprenta.

Sería un desafío compartir nuestras experiencias separados por ladrillos y acero, dice Abu-Jamal, pero al aceptar, dividieron el trabajo 50-50 y se pusieron a trabajar. Leían muchos de los mismos textos y se llamaban por teléfono o se escribían.

(Continuar leyendo…)

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La salud de Mumia Abu-Jamal (video)

“Cuando salí del corredor de la muerte, nunca me imaginaba que estaba entrando en otro pabellón, más silencioso y no tan obvio. Ahora no hablo de las sentencias draconianas de cadena perpetua impuestas en el estado de Pensilvania –– las cuales he llamado la muerte lenta. Hablo de la muerte por negligencia médica y una forma maliciosa de esta práctica: la negación del Departamento de Correcciones (DOC) de tratar la infección letal del hígado, Hepatitis C”.

En 2015, Mumia Abu-Jamal fue diagnosticado con Hepatitis C.

Los expedientes indican que las autoridades de la prisión habían sabido de esto durante varios años antes de divulgar la información.

Se negaron a darle tratamiento.

“¡Si no nos dan justicia, no le damos paz! ¡Si no nos dan justicia, no les damos paz!” La gente salió a la calle para exigir tratamiento para Mumia y los demás presos que no lo habían recibido.

En 2017, un juez federal dictaminó que el DOC tenía la obligación de administrar tratamiento para Hepatitis C a Mumia Abu-Jamal, en una victoria que establece un nuevo precedente y debe resultar en una cura para 7000 presos en el estado de Pensilvania.

A Mumia le dieron Harvoni, un medicamento con índice de curación de 95%.

Sin embargo, tardaron tanto que él ya había desarrollado cirrosis del hígado.

Con cirrosis, el índice de curación se reduce a 50%.

Mumia también sufre una rara condición de la piel que le da comezón desde la cabeza a los pies constantemente.

La única droga que le ha dado alivio del comezón se llama Otezla, que también produce nausea.

Ha dejado de funcionar.

Mumia ha padecido esta condición durante dos años y se rasca tanto que le sale sangre. Muchas veces no puede dormir.

¡La lucha por la salud y vida de Mumia no termina! Pregunta cómo puedes ayudar. www.mobilization4mumia.com

 

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Mumia Abu-Jamal

Batallas de la historia.-texto de Mumia Abu-Jamal

Por Mumia Abu-Jamal

Los eventos en torno a Charlottesville, Virginia, tienen una resonancia mucho más allá de los límites de la universidad Old Dominion.

Aunque empezaron como un asunto local, en poco tiempo asumieron un carácter nacional, porque vienen de la historia de la nación, una historia no solo en disputa, sino amargamente no resuelta.

Esa historia, por supuesto, es el veneno tóxico de la supremacía blanca y su detonante: la esclavitud africana. La intencional explotación económica, social, comunal y psíquica de los africanos duró siglos para el beneficio financiero y psicológico de la nación blanca.

Esta toxina ha contaminado el torrente sanguíneo de la nación e infectado a todos los segmentos de la sociedad. Fue una parte integral del desarrollo de la blancura como la identidad fundamental para millones de personas que se llamaban “americanos”.

Mientras observamos las protestas que recorren el país, la primer cosa que debemos reconocer es que estas no se tratan de monumentos. Tampoco se tratan de la Guerra Civil. Se tratan del presente ––de la manera en que el país se define, cómo se ve y cómo entiende su futuro.

La historia, la historia verdadera, tiene más que ver con hoy que con ayer, porque es el camino al mañana y vive o muere en el pensamiento de la juventud que aprende o desaprende cómo este país nació, y con cuál papel jugarán en los días por venir.

El gran luchador por la libertad, Malcolm X, dijo una y otra vez que de todos nuestros estudios, la historia recompensa mejor nuestra investigación. Él sabía esto, no solo porque su maestro, el honorable Elijah Muhammad lo enseñó, sino porque él lo aprendió en la experiencia de su vida. Cuando era preso del estado de Nueva York, era tan odiado que le dijeron Satán,

El aprender una historia negra más profunda le hizo un hombre nuevo. Le dio confianza y transformó su aversión en amor. Le dio propósito, y lo que es tal vez más importante, perspectiva. Perspectiva. Cómo mirar al mundo, cómo interpretarlo, cómo entender por qué las cosas son como son.

Éste es el verdadero valor de la historia. Nos enseña una perspectiva del ahora, y no del ayer.

La existencia de los monumentos, ahora de color verde por la oxidación y la caca de palomas, parece ser el tema básico de la reciente polémica.

Pero la Presidencia de Trump indicó un gran salto atrás. Es la expresión de un temor profundo al futuro, al cambio, a la transformación.

Entonces, sus seguidores se aferran al ayer, invocando la tradición, como si la tradición central de Estados Unidos no fuera la esclavitud africana, la explotación de los negros, un sistema que convirtió al país en un poder económico internacional.

Por esto, Charlottesville es un momento decisivo, el punto clave sobre el cual la nación puede retroceder o avanzar, así creando una nueva historia. Esto, puede ser determinado y será determinado sólo por las y los estadounidenses.

Desde la nación carcelaria, soy Mumia Abu-Jamal.
–© ‘17maj
18 de agosto de 2017
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

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Batallas de la historia

Por Mumia Abu-Jamal

Los eventos en torno a Charlottesville, Virginia, tienen una resonancia mucho más allá de los límites de la universidad Old Dominion.

Aunque empezaron como un asunto local, en poco tiempo asumieron un carácter nacional, porque vienen de la historia de la nación, una historia no solo en disputa, sino amargamente no resuelta.

Esa historia, por supuesto, es el veneno tóxico de la supremacía blanca y su detonante: la esclavitud africana. La intencional explotación económica, social, comunal y psíquica de los africanos duró siglos para el beneficio financiero y psicológico de la nación blanca.

Esta toxina ha contaminado el torrente sanguíneo de la nación e infectado a todos los segmentos de la sociedad. Fue una parte integral del desarrollo de la blancura como la identidad fundamental para millones de personas que se llamaban “americanos”.

Mientras observamos las protestas que recorren el país, la primer cosa que debemos reconocer es que estas no se tratan de monumentos. Tampoco se tratan de la Guerra Civil. Se tratan del presente ––de la manera en que el país se define, cómo se ve y cómo entiende su futuro.

La historia, la historia verdadera, tiene más que ver con hoy que con ayer, porque es el camino al mañana y vive o muere en el pensamiento de la juventud que aprende o desaprende cómo este país nació, y con cuál papel jugarán en los días por venir.

El gran luchador por la libertad, Malcolm X, dijo una y otra vez que de todos nuestros estudios, la historia recompensa mejor nuestra investigación. Él sabía esto, no solo porque su maestro, el honorable Elijah Muhammad lo enseñó, sino porque           él lo aprendió en la experiencia de su vida. Cuando era preso del estado de Nueva York, era tan odiado que le dijeron Satán,

El aprender una historia negra más profunda le hizo un hombre nuevo. Le dio confianza y transformó su aversión en amor. Le dio propósito, y lo que es tal vez más importante, perspectiva. Perspectiva. Cómo mirar al mundo, cómo interpretarlo, cómo entender por qué las cosas son como son.

Éste es el verdadero valor de la historia. Nos enseña una perspectiva del ahora, y no del ayer.

La existencia de los monumentos, ahora de color verde por la oxidación y la caca de palomas, parece ser el tema básico de la reciente polémica.

Pero la Presidencia de Trump indicó un gran salto atrás. Es la expresión de un temor profundo al futuro, al cambio, a la transformación.

Entonces, sus seguidores se aferran al ayer, invocando la tradición, como si la tradición central de Estados Unidos no fuera la esclavitud africana, la explotación de los negros, un sistema que convirtió al país en un poder económico internacional.

Por esto, Charlottesville es un momento decisivo, el punto clave sobre el cual la nación puede retroceder o avanzar, así creando una nueva historia. Esto, puede ser determinado y será determinado sólo por las y los estadounidenses.

Desde la nación carcelaria, soy Mumia Abu-Jamal.

–© ‘17maj

18 de agosto de 2017

Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org

Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com

Traducción Amig@s de Mumia, México

https://amigosdemumiamx.wordpress.com/2017/08/23/batallas-de-la-historia/

 

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Mumia Abu-Jamal

La música del movimiento – Por Mumia Abu-Jamal

Hace varias semanas, un estudiante de música me preguntó sobre el movimiento de resistencia que ha crecido después de la victoria electoral de Trump. Le dije que yo sabía que iba a florecer, debido a las reflexiones musicales que muestran lo que está en el corazón de la gente.

Desde los fuegos de Ferguson, hemos visto una explosión de expresiones artísticas y musicales, especialmente en el mundo de rap.

La canción “War Zone” (Zona de guerra) del rapero sureño T.I. con su coro de “Hands up, Can’t breathe” (Manos arriba. No puedo respirar) se refiere a los asesinatos en aquella iglesia en Charleston, a Alton Sterling, a Philando Castille y a muchos más. https://www.youtube.com/watch?v=meLrbxURObs

El rapero Nas de Nueva York, acompañado por Raye, canta “War,” de El nacimiento de una nación, la reciente película sobre la rebelión de esclavos liderada por Nat Turner en el siglo diecinueve. Según las letras, la canción es una declaración de guerra. https://www.youtube.com/watch?v=zuG8mdf2j1M

La canción “Hands up” (Manos Arriba) de Uncle Murda, con Maino y Jay Watts, es un desesperado llamado a venganza contra la represión policiaca y a resistencia contra el encarcelamiento masivo de la América Negra. https://www.youtube.com/watch?v=yMSGjKf7JZE

Tal vez la canción mejor conocida es el tema musical de la película Selma, cantada por John Legend con el rap de Common, de Chicago. “Glory” es una majestuosa obra de arte musical que relaciona el terror y brutalidad policiaca contra el derecho de votar en Selma con las más recientes luchas en Ferguson, Misuri. https://www.youtube.com/watch?v=KnIozPJWTPM

La música surge de movimientos sociales, dando vida, energía e inspiración a las luchas que vienen.

Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.

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Mumia Abu-Jamal

James Baldwin: guerrero de la palabra -texto de Mumia Abu-Jamal

Nació en el Hospital Harlem, Nueva York, el 2 de agosto, 1924, por extraño que parezca, el mismo año en el que mi madre nació en el Sur de Estados Unidos.

Su nombre era James Arthur Jones al nacer de una madre bendecida con el regalo de la fertilidad, y de un padre que él nunca conoció.

A la tierna edad de tres años, su nombre fue cambiado por su padrastro, quien le regaló el apellido «Baldwin», un nombre que ha resonado en el mundo literario y el mundo de los negros, y que vivirá mucho tiempo después de que él vivió su vida.

Su padrastro luchó para enseñarle la Biblia, y durante tres años difíciles, James asintió y se volvió un joven predicador que ganaba almas en Harlem, hasta que ya no pudo aguantar más.

Eso fue porque él sabía, a la tierna edad de doce años, que sería escritor. Ganaba premios en la escuela por su arte de la palabra. Leía (y releía) novelas como Uncle Tom’s Cabin (La cabaña del Tío Tom) y A Tale of Two Cities (Historia de dos ciudades), mientras mecía a un bebé con una mano y acunaba un libro con la otra, según lo que él escribió después.

Sus primeras maestras reconocieron su facilidad de palabra a una temprana edad y lo animaron a escribir.

Años después, él escribía con aguda percepción y un ingenio mordaz sobre todo a su alrededor. Sus colegas escritores, otros libros, películas y obras de teatro se convirtieron en grano para su molino que no dejaba de trabajar.

Más adelante, él  diseccionó La Cabaña del Tío Tom, tanto por estar mal escrito, como por su insípida narración sin derramamiento de sangre de una historia que requería de valor y vitalidad para reflejar los profundos y eternos horrores del sistema estadounidense de la esclavitud —y sus repercusiones tortuosas.

En uno de sus primeras obras críticas (La novela de protesta de todos) reproducida en Notes of a Native Son, (Notas de un  hijo nativo), Baldwin hace pedazos La cabaña del Tío Tom, y también del éxito innovador de Richard Wright,  Hijo nativo (Native Son).

Al condenar estas obras por no estar a la altura del desafío, Baldwin escribe:

Salen como lo que son; un espejo de nuestra confusión, deshonestidad y pánico, atrapadas e inmovilizadas en la soleada prisión del sueño americano… En fin, el objetivo de la novela de protesta es muy similar al celo de aquellos misionarios de alabastro enviados a África para cubrir la desnudez de los nativos, apresurarlos a llegar a los brazos pálidos de Jesús, y por lo tanto, a la esclavitud.

Esto sí, es el buen escribir.

Baldwin publicó esta reseña de libros en la primavera de 1949, en la revista Zero, y su estilo ardiente le ganó trabajo en The Nation, Commentary, The New York Times Book Review, y Harper’s. Muchas de las revistas en las que él escribió ya no existen.

Pero ese ardor, ese chisporroteo, esa despreocupación, marcó sus escritos, y especialmente sus novelas —sobre todo cuando abordó el río de raza.

Hombre de sus tiempos, Baldwin viajó extensamente, y vivió para ver cómo se vivía la vida en diferentes lugares, bajo distintos soles, por decirlo así. Conoció a algunos africanos en el extranjero (probablemente en Francia), e intentó aprender de ellos muchas cosas que no eran de fácil acceso para los negros en Estados Unidos.  Tal vez se ven iguales, o notablemente similares, pero su manera de ver y percibir el mundo es muy distinto. Uno busca ingresar al Estado Blanco, mientras el otro busca liberarse del Invasor Blanco.

En su ensayo Encuentro en el Seine, Baldwin toma nota de la manera en que los africanos francófonos ven a los franceses:

El africano francés viene de una región y manera de vivir —por lo menos desde el punto de vista estadounidense— sumamente primitiva, donde la explotación asume una forma más desnuda.  En París, el estatus del negro africano, conspicuo y sutilmente inconveniente, es el de un ser colonial; aquí vive la vida intangiblemente precaria de alguien que ha sido abruptamente y recientemente desarraigado. Su amargura es diferente de la de su pariente estadounidense en el sentido de que no es tan deslealmente probable que se vuelva en contra de sí. Tiene a unos pocos kilómetros de distancia una patria con la que su relación, como su responsabilidad, está totalmente clara. Su país tiene que recibir —o tomar— su libertad. Esta amarga ambición es compartida con otros seres coloniales, con los cuales él tiene un idioma en común y a quienes él no tiene el más mínimo deseo de evitar. De hecho, sin su sustento, él estaría casi totalmente perdido en París.

Por contraste, razona Baldwin, los negros en Estados Unidos se apuran a desafiliarse de otros negros, volviéndose solitarios, aislados y bien perdidos en lugares como París. El negro estadounidense (llamado «nigrou» durante la juventud de Baldwin), está tan profundamente alienado de las tierras, lenguajes y creencias de sus antepasados, por no mencionar la aguda alienación de las fuerzas en el poder en la tierra de su nacimiento, que es, para usar la frase profética (anotada varios años antes de ser el título de la obra clásica de Ralph W. Ellison) un «hombre invisible», tanto en París como en Harlem.

Las brillantes observaciones y análisis de Baldwin revelan un alma totalmente alienada, que, a decir verdad, no se siente en casa en ningún lugar; puede vivir en cualquier lugar, pero nunca encuentra seguridad, solacio o un verdadero sentido de comunidad. Pero Baldwin, siempre esforzándose a ser la excepción, y no la regla, regresó continuamente a París, donde podía vivir, trabajar y jugar de una manera que no era posible en Estados Unidos.

El regalo de Baldwin es su implacable afán de decir la verdad sobre los norteamericanos, tanto los negros como los blancos, que han estado encerrados durante siglos en un abrazo fatal, repelente, sin amor, y a veces amoroso. Cada quien es un desconocido para el otro, cada quien sabe lo que no se dice pero que se piensa en lo profundo, del otro.

Desde sus primeros días como crítico hasta su vida como novelista exitoso, Baldwin dice las verdades incómodas sobre lo que significa «América» y lo que no significa.

Su ojo es infalible, porque cita con verdad. Su lengua reprende la nación donde nació, la cual, en su práctica durante largos siglos, odia y teme a él y los suyos, acostumbrándose a los duraderos odios estadounidenses.

Ahora, a esta hora, en este día de conflicto, hace falta repetir sus percepciones, porque aun cuando algunas cosas han cambiado, hay que gritar la pura verdad: algunas cosas siguen igual.

El tiempo, al parecer, es un espejismo, el cual pasa, sin lugar a duda, pero se repite, como una banda de Mobius temporal, repitiendo horrores que se suponían eran del pasado, con nuevas formas insidiosas.

En su ensayo, Extranjero en la aldea, Baldwin prevé el ahora que estamos por heredar, al observar,  «El mundo ya no es blanco, y jamás será blanco de nuevo».

¿Él pudo prever el ascenso de una figura como Trump, que busca a más no poder «hacer América grandiosa otra vez» en una carrera loca hacia la década de 1950? Tal vez sí, tal vez no. Tal vez esta visión superó sus agudas percepciones.

Pero no apostaría por ello. Baldwin era un hombre que conocía y admiraba a Martin Luther King y Malcolm X.  Le dolió el rechazo  del Ministro de Información del Partido Panteras Negras, Eldridge Cleaver, debido a su preferencia sexual. Pero Baldwin, siendo Baldwin, también ha de  haber reflexionado sobre el dolor que sus propias reseñas ocasionaron a Richard Wright, un amigo mayor y mentor suyo.

En sus últimos años, la hepatitis casi acabó con él, pero sería el cáncer de esófago que lo devolvió a sus antepasados.

Sus palabras, su brillantez, su valor quedan, para nutrir vidas nuevas de gente más joven, animada tanto por su grandeza como por su vida gay.

James Arthur Baldwin se ha vuelto un antepasado; se ha hecho inmortal.

OBRA CITADA. Baldwin, J (1998). Collected Essays: Notes of a Native Son, Nobody Knows My Name, The Fire Next Time, No Name in the Street, The Devil Finds Work (Other Essays). New York: The Library of America.

–© ‘17maj

Discurso escrito 5 de julio de 2017.
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

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Amig@s de Mumia de México

MARCHA Y MITIN POR LA LIBERTAD DE MUMIA EN FILADELFIA

Volvieron a marchar ayer en Filadelfia por la libertad de Mumia Abu-Jamal. En particular, insistieron en que la Fiscalía entregue todos sus archivos que tienen que ver con la actuación del ex Fiscal/ex Juez Ronald Castille en su caso.

En una reciente decisión en el caso Williams vs Pensilvania, la Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó que un juez no puede escuchar un caso en el que tuvo un papel importante como fiscal.

Castille era sub-Fiscal durante el juicio de Mumia en 1982 y Fiscal cuando su oficina se opuso a las apelaciones de Mumia en 1988. Cuando el caso de Mumia llegó a la Suprema Corte de Pensilvania, el entonces Juez Castille se negó a recusarse y negó todas las apelaciones de Mumia.

En una audiencia celebrada en el tribunal del juez Leon Tucker el 24 de abril de 2017, Mumia Abu-Jamal y otras 16 personas argumentaron que Ronald Castille hizo el papel de juez y parte en cada uno de sus casos—un conflicto de interés y violación de la Constitución.

El juez Tucker ordenó que la Fiscalía entregara antes del 30 de mayo todos los archivos que tienen que ver con la actuación de Ronald Castille en su caso de Mumia. Pero la Fiscalía sólo entregó unas 50 páginas de lo que ya era del record público.

El juez estableció una nueva fecha para la entrega de todos los archivos—el 7 de julio. La desconfianza total en la voluntad de la Fiscalía de cumplir con este requisito fue el motivo para la marcha de ayer y un mitin solidario en Oakland, California.

También hay una campaña internacional de hacer presión a través de actividades y llamadas telefónicas para exigir la entrega de los archivos necesario para fundamentar una nueva apelación. La presión pública podría resultar la revocación de la sentencia de culpabilidad de Mumia y su libertad.

Hagamos llamadas a 001-215-686-8000 a la sub-Fiscal Kathleen Martin con este mensaje:

Please turn over all files about the role of Ron Castille in the case of Mumia Abu-Jamal.

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