[:es]Nuevos desplazamientos por violencia en Pantelhó[:]
• La omisión del Estado mexicano favorece el miedo y terror contra las comunidades en la zona
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) ha recibido información sobre el desplazamiento de al menos 90 personas originarias de la comunidad Nuevo Paraíso, San José El Carmen y de la cabecera municipal del municipio de Pantelhó; en su mayoría son mujeres, niñas, niños y adolescentes e integrantes de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal (Las Abejas de Acteal), esto debido a la tensión política que se vive en el municipio de Pantelhó.
Según información recibida por autoridades comunitarias de Pantelhó y Chenalhó, en los próximos días el número de desplazados aumentaría debido al miedo a que se desate la violencia el próximo 1 de octubre: “Hay miedo que los sicarios de Raquel Trujillo lleguen, que hagan bloqueos y haya enfrentamientos, por eso la gente ahora tiene miedo, muchos ya se están alistando para salir, otros ya se fueron, se han ido a San Cristóbal de Las Casas y a otros municipios”.
La violencia ha ido incrementando, después de las declaraciones realizadas por el señor Raquel Trujillo, Presidente Municipal electo en el municipio de Pantelhó, de tomar posesión de su cargo el próximo 1 de octubre. Sus declaraciones ha impactado y generado temor a la población provocando nuevos desplazamientos. El Estado mexicano tiene la obligación de prevenir el desplazamiento forzado interno adoptando las medidas que sean necesarias, además tiene el deber de investigar, procesar y sancionar a los responsables, para que tales hechos no se repitan.
La ineficacia y simulación de las acciones del Estado mexicano sigue favoreciendo un ambiente de violencia y miedo contra las comunidades tsotsiles y tseltales de los municipios de Chenalhó y Pantelhó, obligando a las personas a abandonar sus hogares. Además el desplazamiento forzado interno vulnera el derecho a la libre circulación y residencia, afecta el derecho a una vida digna, provocando una serie de efectos nocivos, como la pérdida de la tierra y de la vivienda, la marginación, tortura, agudización de la pobreza y deterioro de las condiciones de vida, incremento de pérdida del acceso a la propiedad, inseguridad alimentaria y desarticulación social.
El Frayba se une al llamado de Paz y a la preocupación expresada por la parroquia de San Pedro Apóstol Mártir de Chenalhó y de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, frente a la espiral de violencia que hay en la región. Por último exigimos al gobierno de México la implementación de medidas cautelares y precautorias ante el anuncio de posibles hechos de violencia que vulneren la seguridad e integridad personal de la población en la región de los Altos Chiapas.
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
28 de septiembre de 2021
Boletín No. 12
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[:es]HAY UNA MUJER. Contra la destrucción de la Naturaleza. Austria, Viena[:en]THERE IS A WOMAN. Against the destruction of nature. Vienna, Austria[:]
[:es]
PALABRAS DE LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS EN OCASIÓN DE LA MARCHA CONTRA LA DESTRUCCIÓN DE LA NATURALEZA.
En Viena, Austria. En voz de la compañera Libertad, el día 24 de septiembre del 2021.
Buenas tardes.
Ésta es nuestra pequeña palabra en una pequeña historia:
Hay una mujer.
No importa el color de su piel, porque tiene todos los colores.
No importa su idioma, porque escucha todas las lenguas.
No importa su raza y su cultura, porque en ella habitan todos los modos.
No importa su tamaño, porque es grande y sin embargo cabe en una mano.
Todos los días y a todas horas esa mujer es violentada, golpeada, herida, violada, burlada, despreciada.
Un macho ejerce sobre ella su poder.
Todos los días y a todas horas, ella viene a nosotras, nosotros, nosotroas.
Nos muestra sus heridas, sus dolores, sus penas.
Y sólo le damos palabras de consuelo, de lástima.
O la ignoramos.
Tal vez como limosna le damos algo para que cure sus heridas.
Pero el macho sigue su violencia.
Nosotras y ustedes sabemos en qué terminará eso.
Ella será asesinada y con su muerte morirá todo.
Podemos seguir dándole sólo palabras de aliento y medicinas para sus males.
O podemos decirle la verdad: la única medicina que puede curarla y sanarla por completo, es que enfrente y destruya a quien la violenta.
Y podemos también, y en consecuencia, unirnos a ella y pelear a su lado.
A esa mujer nosotros los pueblos zapatistas la llamamos: “madre tierra”.
Al macho que la oprime y la humilla, pónganle el nombre, el rostro y la figura que ustedes quieran.
Nosotros los pueblos zapatistas llamamos a ese macho asesino con un nombre: capitalismo.
Y hemos llegado hasta estas geografías para preguntar, para preguntarles.
¿Vamos a seguir pensando que con pomadas y calmantes se solucionan los golpes de hoy, aunque sabemos que mañana será más grande y profunda la herida?
¿O vamos a pelear junto con ella?
Nosotras las comunidades zapatistas hemos decidido luchar junto a ella, por ella y para ella.
Es todo lo que podemos decirles.
Muchas gracias por escucharnos.
Viena, Austria, Europa, Planeta Tierra.
24 de septiembre del 2021.
[:en]
WORDS OF THE ZAPATISTA COMMUNITIES AT THE MARCH AGAINST THE DESTRUCTION OF NATURE
Vienna, Austria. In the voice of compañera Libertad, September 24, 2021.
Good afternoon.
These are our brief words in the form of a short story:
There is a woman.
The color of her skin does not matter, because she has all colors.
Her language does not matter, because she understands all languages.
Neither her race nor her culture matter, because all ways of being live in her.
Her size does not matter, because she is huge and nevertheless fits in one hand.
Every day and at all moments that woman is assaulted, beaten, wounded, raped, mocked and despised.
A male exerts his power over her.
Every day and every hour, she comes to us [nosotras, nosotros, nosotroas].
She shows us her wounds, her pain, her grief.
And we only give her words of consolation and pity.
Or we ignore her.
Perhaps as alms we give her something with which to treat her wounds.
But the man continues his violence.
We all know how this ends.
She will be murdered and with her death everything will die.
We can continue to give her only words of encouragement and medicine for her wounds.
Or we can tell her the truth: the only medicine that can cure her and heal her completely is for her to confront and destroy the one who is hurting her.
Knowing this, we too can unite with her and fight by her side.
We Zapatistas call that woman, “Mother Earth.”
As for the man who oppresses and humiliates her, give him whatever name, face, or shape you want.
We, the Zapatista peoples, call that murderous man capitalism.
And we have arrived at these geographies to ask, to ask of you:
Are we going to go on thinking that we can treat today’s blows with salve and painkillers, even though we know the wound will be bigger and deeper tomorrow?
Or are we going to fight alongside her?
We the Zapatista communities have decided to fight together with her and for her.
That is all we can say.
Thank you for listening to us.
Vienna, Austria, Europe, Planet Earth.
September 24, 2021.
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