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Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. VII.- IMÁGENES ARRIBA. El orden es el orden de arriba | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | 5 de junio 2026

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco

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El orden es el orden de arriba.

“… no hay que quejarse, a nadie importa que no comas, que estés desnutrido, que comas tierra, que siempre estés atarantado por el hambre, ni que no tengas donde enterrar a tus hijos, muertos o abortados, por el hambre, debajo del lago quedaron los restos entre arañas, hormigas, moscas, charales.

José Cueli.

Una Derecha ¿Ilustrada?

  ¿La Ayuso y la Cayetana? ¿En serio?  ¿No hay ninguna mujer de derechas en México medianamente inteligente y que tenga un discurso articulado?  Vaya, al menos que sepa sacar fotocopias, Margarita.  ¿Eh?  ¿Malu?  Ya de plano, de una vez no se puede creer.  ¿O es que ya hay pocas mujeres que se dejen manejar por los varones de horca y cuchillo?  Vamos chicos, demuestren que, en sus filas, la equidad de género no es sólo en la ignorancia, la estupidez y el cinismo.  Los herederos del “señor” Diego Fernández de Cevallos debieran salir a la palestra mediática.  ¡Ánimo!

  Los Alito, Fox (quien, siguiendo a sus patrocinadores hispanos, debería apellidarse “Foj”), Calderón y caga tintas que les acompañan, encuentran campo fértil en la ignorancia, y están en su elemento natural.  La bendición llega desde la España de arriba, con Vox (“Voj”, si son consecuentes), entre salmos y grititos histéricos.  Pero la derecha, en México y en el mundo, sufre.  Y es que no se ponen de acuerdo en quién sube al templete.

  En la revista Proceso, Ximena Arochi presentó (5-VIII-2025) una entrevista con Raúl Tortolero, panista y “líder” del “Consejo Nacional de Nueva Derecha”.  Preocupado por la fragmentación de las derechas en México declara que los “enemigos” de la ultraderecha están bien definidos: “Tienen que ver con el supremacismo LGBT, el supremacismo feminista, el supremacismo negro —sobre todo en Estados Unidos—, el supremacismo indigenista y el supremacismo ecoanimalista o ecologista y animalista”.  ¡Uh!, eso es más de la mitad de la población en México.  Y parece que tiene razón: los asesinatos, desapariciones, encarcelamientos y golpes, tienen mucha demanda entre otroas, defensores del medio ambiente, indígenas, quienes tienen tez oscura… y mujeres.  El “Consejo Nacional de Nueva Derecha” incluye a miembros de Movimiento Ciudadano.

  Aunque reman a contracorriente.  Antonio Salgado Borge, en un artículo de hace dos años (18-VI-2024), en la revista Proceso, señala que la ultraderecha en México está ninguneada porque la 4T, el lopezobradorismo pues, le ha “arrebatado” su base social natural, algunos de sus argumentos y coartadas, y… la historia.  Lo de la base social natural puede entenderse por los programas sociales (que, en realidad, son clientelares y que son una bomba de tiempo, social y financiera); también una supuesta oposición y crítica a “las instituciones” (AMLO se presentó, como un “outsider”, aunque ha militado en al menos 3 partidos políticos -PRI, PRD y MORENA-); el lenguaje “populachero”; y la negación de los hechos y los argumentos racionales (los “otros datos”).  Estos elementos, señala el analista, son comunes a los gobiernos y políticos “populistas” de ultraderecha en el mundo: Jair Bolsonaro, Donald Trump, Marine Le Pen y Giorgia Meloni.

  Yo agregaría el odio a las organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos, a los activistas del medio ambiente, a los originarios que no bajan la cabeza, a las mujeres que resisten y se rebelan, a todo aquel que no se someta y obedezca, … y a la inteligencia no artificial.

  El autor señala que, al igual que las derechas europeas, se ofrece aquí una época dorada a la que hay que regresar: la segunda mitad del siglo XX (“cuando dios nuestro señor era omnipotente y Miguel Alemán el presidente”, decía mi abuela con sarcasmo).  Y los priístas nostálgicos (dentro y fuera de Morena) decían y dicen: “en esa época, los perros se amarraban con chorizo… y no se lo comían” (claro, cambiando a “mis perros”).  Pero el partido Morena, en su actual etapa, ha ido más allá: hasta la época prehispánica.  La época “dorada” de México es cuando México no era México, y en el territorio el opresor era… el Imperio Azteca.

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Los Herederos del Imperio Azteca.

  Gracias a la “inteligente” estrategia del lopezobradorismo de aliarse con el PRI que nunca se fue (estrategia tan alabada por quienes ahora la critican como “un error”), lo que fue su fortaleza (já), ahora es su debilidad.  Durante décadas, el PRI, digamos “secundario” o mesozoico (el priísmo terciario o paleozoico fue con el PAN), se convirtió en el promotor y gerente del crimen en municipios y estados.  El crimen evolucionó, el PRI no, sólo se trasmutó, primero en PAN, luego en PRD, PVEM y PT (el PRI Cuaternario-pleistoceno), y ahora en Morena (el PRI Cuaternario- Holoceno).

  Alito Moreno, presidente actual del PRI mexicano, cuando acusa al Partido oficialista de ligas con el crimen organizado, en realidad lo acusa de plagio.  Los gobiernos corruptos tienen derechos de autor.  El “copyright” viene desde el período Primario o Cenozoico: el Partido Nacional Revolucionario y el Partido de la Revolución Mexicana.

  El lopezobradorismo ilustrado, sin pudor alguno, reivindica el pasado del Imperio Azteca.  Así dicen: “el imperio” azteca, … y se dicen “antimperialistas”.  Tal vez porque hacen igual que sus guías históricos espirituales: despojar, despreciar, explotar y reprimir a otros pueblos originarios.  El dilema ético: o las convicciones o el sueldo, se resuelve en favor de la defensa de un lugar en el presupuesto.

  Eso de envolverse en el lábaro patrio mientras, al mismo tiempo, se entona el masiosare de rigor, es tan Díaz Ordaz, tan Echeverría, tan López Portillo, tan… sinvergüenza.  Pero, para efectos prácticos, para la 4T, la soberanía reside en la visa norteamericana para ir al shopping.  “Sí, está mal lo de la CIA y lo de Rocha Moya, pero lo de retirar visas, eso sí calienta joven.  Por eso vamos a modificar el artículo 39 de la Constitución y deberá decir: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en la visa americana”.  Por el bien de todos, primero las visas.

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Fracciones.

  En las guerras “modernas” o actuales, se busca el control del territorio, ya sea controlando a quien controla, ya sea controlando partes esenciales del todo.

  El modelo que está siguiendo el Departamento de Estado norteamericano para México es el de fraccionar el territorio.  Ha marcado ya los estados que le interesan (por ahora): Tamaulipas, Nuevo León (desde hace tiempo sigue el modo frívolo de USA), Coahuila (ya está en el sartén), Chihuahua (filial de la CIA), Sonora, Sinaloa (aunque no es frontera, interesa por su lugar estratégico en el Golfo de California) y Baja California.  Oh, eso es casi todo el norte fronterizo.  Oh, oh, ¿Texas en el futuro?  Dense cuenta amigues.

  “Quien controla las partes importantes controla el todo”, esta sentencia de teoría político-militar fue entendida (y aplicada) por los distintos cárteles.  Ahora es Trump… bueno, el cártel de Trump.  Para esto cuenta con la entusiasta y abierta complicidad del Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional (versión remasterizada del PRI mesozoico).  ¿Eh?  Sí, y de la 4T.

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Realidad Virtual y Realidad Real.

  Si el gran capital está ahora interesado en el “combate al crimen organizado”, no es porque le interese el bienestar de la gente.  Es porque considera que ya han hecho su trabajo (destruir y despoblar), y es hora de pasar a la siguiente etapa: el reordenamiento.

  La SEMARNAT en boca de su titular Alicia Bárcenas, dice a los pobladores y defensores del medio ambiente en Mahahual, Quintana Roo, que no necesitan vida, sino turismo.  Y que el supremo gobierno (de eficacia y honestidad comprobadas, já) cuidará que se dé una “Prosperidad Compartida”.  Es decir, que prosperen empresarios invasores y pobladores despojados.

  El modelo turístico de la 4T es ofrecer al Poder otras islas “Epstein” para sus “pequeñas” desviaciones criminales (o sea, las que se pueden ver).  Como el rebelde caimán del Caribe no parece dispuesto a volver al pasado, entonces, pues “Dear gringo, tenemos agua, árboles, fauna silvestre, playas, oxígeno, artesanías, niñas y niños (al gusto de cada perversión), mano de obra barata o, si usted lo prefiere, eliminamos a los aborígenes y puede traer su propia cuadrilla de peones”.

  Eso de “prosperidad compartida” es, además de muy priísta del siglo pasado, una mentira y un embute añejo.  Se basa en el cuento del pastel: un pastel más grande se traduce en pedazos más grandes para compartir.  Pero el Capital no comparte (eso se los puede explicar cualquier economista decente), arrebata, despoja, roba.  Si prospera el Capital, es a costa de poblaciones y territorios.

  Mahahual podría verse en el espejo que se le ofrece a casi 3 mil kilómetros de distancia:

  En la costa oeste de México, en Topolobambo, Ahome, Sinaloa, pobladores y activistas se han movilizado para protestar por la instalación de una planta de amoníaco.  El megaproyecto promete arruinar Bahía de Ohuira y a la población originaria mayo-yoreme.

  Siguiendo el modo de “llueva, truene o relampaguee”, con el que AMLO dictaminó el mal llamado “Tren Maya”, el gobierno federal impone el proyecto en contra de estudios técnicos, de las protestas de la población originaria y defensores de la naturaleza (“¡Aquí No!”) y las advertencias sobre el impacto ambiental (es decir, en contra de la realidad).  La SEMARNAT declara, mientras se instala la planta, que “continuará dando seguimiento personal”.  No se sabe si se refería a la destrucción en curso, o a los 860 millones de dólares de “inversión” de capital extranjero.  El banco KfW IPEX-Bank, con sede en Alemania, es quien financia a Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la compañía suizo-alemana Proman AG (nota de la periodista Itzallana López Castillo. Infobae. 4-VI-2026).  Un resumen de la situación se puede consultar en la nota de la periodista Rubi Martínez, en Milenio Diario (3-VI-206)

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¿Una visión conservadora? ¿Los extremos se juntan?

  Ilán Semo (Microfísica de lo ominoso, La Jornada 4-06-26), reflexionando en base al compendio (Jairo Antonio López Pacheco y Libertad Argüello Cabrera, compiladores) Desplazamiento forzado interno y violencias en México: Causas, trayectorias y efectos (UNAM, 2026), en el que un grupo interdisciplinario de estudiosos analiza 3 sexenios (Calderón, Peña Nieto y AMLO), advierte: “la colusión entre el capital trasnacional y nacional, el crimen organizado, las fuerzas del orden (la policía, el Ejército, la Guardia Nacional…) e incontables miembros y funcionarios de la Federación y los gobiernos locales para convertir a una parte del país en el territorio de una necroeconomía, es decir, una forma de capitalismo hipersalvaje, que basa el despliegue de sus dispositivos en el despojo, el asesinato, las desapariciones y los desplazamientos forzados sin ley, ni estado de derecho, ni autoridad que lo contenga.” (…)  “… no es otra cosa más que la erradicación no de la resistencia de comunidades ante este proceso, sino de las comunidades mismas.

  El investigador le pone nombre a esto: holocausto.  ¿Las muestras?  En todo el territorio nacional.

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La Guerra Moderna.

  Destruir y despoblar, primer paso de la nueva guerra de conquista.  En el mundo actual en guerra no está en juego la supervivencia de “civilizaciones”, sino de modelos de explotación, represión, despojo y desprecio.

  La guerra no es sólo destrucción, también permite el ocultamiento de otras guerras en las geografías agredidas.  La guerra en Ucrania esconde las resistencias y rebeldías en esa geografía y en la Rusia neozarista de Putin; en el Irán islámico aplasta la lucha de “como mujeres que somos”.  Y en esos 3 casos, es el nacionalismo más rancio el que se enarbola para encubrir lo fundamental: las luchas de abajo.

  El Capital ha entrado ya, de lleno, a una etapa tan brutal como estúpida, no exenta de nostalgia por los siglos XVI, XVII y XVIII.  Pero, en lugar de Ilustración, la Inteligencia Artificial.  No hay un Newton, sino un Musk.  En lugar del ascenso de la razón, el dominio del algoritmo.  En lugar de libertad, el neoliberalismo.  En lugar de Estados Nacionales, globalización financiera.  En lugar de gobiernos, juntas de accionistas.  Y en las autodenominadas “izquierdas”, en lugar de consecuencia, cinismo.

  La acusación de “terrorismo”, con la que el Gran Capital, busca justificar sus guerras, es recurrente no sólo en Trump.  Sus jefes en el gobierno de Israel ahora acusan, sin prueba alguna, a las ONG´s españolas de ayuda humanitaria… ¡de financiar a Hamás!  Las organizaciones señaladas son Paz con Dignidad; Rumbo a Gaza -iniciativa parte de la Flotilla Global Sumud-; la asociación malagueña Al Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe y la sucursal española de la ONG islámica británica Human Appeal (con información de la agencia EFE).  Para el Capital, apoyar para mejorar las condiciones de vida de la población vulnerable, la lucha por la vida pues, es “terrorismo”.

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  Pero hay la resistencia, hay la rebeldía, y la resignación será superada por la organización.  Porque falta lo que falta.

(Continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
México, junio del 2026.

Imágenes tomadas de la red, edición de video: Terci@s Compas Zapatistas 
Música: Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú, Óscar Chávez, «El pueblo y el mal gobierno»

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Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. VI.- Sufrimos como mujeres… hombres… mujeres… hombres… que somos (oh pues). (7 imágenes dispersas) | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | 2 de junio 2026

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco

Sufrimos como mujeres… hombresmujereshombres… que somos (oh pues).
(7 imágenes dispersas)

La parte privada.

  Hay curso de plantas medicinales.  La mayoría del alumnado son mujeres, aunque no faltan hombres (pocos).  En el descanso, como son mayoría, las mujeres son las que marcan el tema de la conversación, y su enfoque.  Ahora están checando “las noticias” que les mandan de sus pueblos.  En Los Altos de Chiapas, una mujer indígena, hermana partidista, fue tomada presa por haber matado a su marido.  “Va a salir”, dice una compañera, “porque fue en defensa propia”.  Como hay de diferentes lenguas, es la castilla el idioma puente entre ellas.  “Sí”, dice otra, “la apoyaron los colectivos de mujeres ciudadanas”.  Una más detalla lo ocurrido: “a ella la maltrataba un su marido, bien que la golpeaba y la insultaba, de una vez que no se puede creer.  Y la mujer aguantaba, no decía nada.  Un día lo sigue a su marido a dónde es que se va, y lo descubre que tiene otra mujer y que con ella se emborracha.  La hermana partidista se decide de dejarlo ya de una vez.  El maldito marido regresa a la casa todo bolo, que con trabajos se puede estar de pie.  La quiere golpear, pero la hermana se defiende y le corta su “yat” de una vez, y pues muere desangrado.”

  El ambiente es festivo, como de “como mujeres que somos”; no hay lástima o pena por el muerto.  La compañera ha usado su lengua madre para referirse al lugar donde fue herido.  Todas ríen cómplices.  Un varón joven, de otra lengua de raíz maya, pregunta qué quiere decir eso de “yat”.  Todas se ruborizan y sonríen.  Una de ellas: “así se dice en mi lengua la parte privada de los hombres.  Su “ése-cómo-se-llama”, que dice el Capitán”.  “Su pene, pues, con sus testículos, o sea que de una vez le cortó todo”, concreta la mayor, quien sostiene que hay que usar nombres científicos.  El joven, pálido, pregunta: “¿Cómo se llama el pueblo?, para no buscar mi mujer ahí”.  Otra compañera dice, agarrando su celular, “ahorita le voy a llamar a mi marido, viera que no me contesta, ya sabe lo que le puede pasar”.  Ríen.

  De regreso al cuartel (el joven es insurgente), comenta con la insurgenta que le acompaña: “Urrr, esa compañera acaso tiene pena.  Claro lo dijo de esa parte que le cortaron al pobre hombre”.  La insurgenta se embravece: “¿Por qué “pobre”? si bien que lo pegaba a su mujer y una vez casi la mata.  Yo digo que hasta se tardó”.

  Al otro día, siempre en lengua, las demás mujeres le llaman la atención a la compañera que usó el nombre de “la parte privada” de los hombres.  Le dicen que no diga así delante de hombres.  Empiezan a discutir: si es que se tienen que apartar para hablar como mujeres que somos, si se tienen que esconder.  Al final concluyen que sí se hable con libertad, haya o no haya hombres presentes.  “Más mejor con hombres”, dice una, “así van aprendiendo”.  “O al menos se andan con tiento en sus pendejadas”, apuntala otra.

  El tema de ese día fue “Plantas medicinales para el cólico menstrual”.  El joven varón tomó apunte detallado de toda la clase.

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La leña.

  Uno de los varones se queja, delante de puros hombres, de que su mujer le pide “leña maciza”.  “Me embravecí”, dice, “ya le dije que eso es lo que hay y que se aguante”.  “¿Qué leña pues es que llevas?”, le preguntan.  Hay una serie de traducciones hasta en 5 lenguas mayas antes de llegar a la castilla: es la que llaman “corcho” o “madera balsa”.

  Otro de los varones interviene: “Pues, sin agraviar compa, pero estás bien pendejo y la compañera tiene razón.  Porque esa madera suelta mucho humo y la pobre mujer no tarda en enfermarse de los pulmones, además de que no podrá ni ver por la humareda.  Si tiene un su pichito, pues peor también para el pichito.  No seas huevos de oro y búscalo la leña que te dice.  Va en su bien de ella, y en bien tuyo porque no van a gastar en medicina luego.  Y en bien de todos nosotros porque así no tenemos que escuchar tus pendejadas.  Sin agraviar, compa”.

  Un silencio sepulcral da por terminada la reunión de “como machitos que somos”.  El SubMoy los llama para ver lo de la medición de los sitios.

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El Baile.

  Una jóvena se lastima la mano con el machete, cuando estaba rozando.  No quiere decir nada porque le da pena que sepan que ella misma se hirió.  Se amarra su paliacate para detener el sangrado, pero su compañera de “línea” (se han colocado “en línea desplegada” para rozar un tupidero de monte) se da cuenta y avisa a la Comité que es su guardiana.  Rápido consiguen carro para llevar a la compañera al servicio de sanidad del puy cercano.  Llega: signos vitales, la recuestan, la monitorean.  El promotor de salud batalla para desanudar el paliacate.   “¿Pues cómo lo amarraste, compañera?, está bien trincado”.  Está por acudir a las tijeras, cuando la promotora de salud interviene y ¡zas!, en un movimiento lo desata.  Luego la limpieza, desinfectar, algo de anestésico local, y a remendar.  “Le pusimos 4 puntos.  Va a estar bien, sólo que no use esa mano unos días”, sentencia el promotor.  “¿Pero puedo bailar?”, pregunta la paciente.  El promotor no dice nada, sólo mueve la cabeza y pone cara de “de una vez no se puede creer”.  La promotora de salud le pregunta a la paciente: “¿Cuándo va a haber baile?” y empiezan las dos a cuchichear en lengua.  Sólo se entiende “promotor”, “miliciano”, “insurgente”.  El promotor de salud guarda los equipos.

  Le mostraron el video al Capitán.  Sólo comentó “pues le hicieron unas puntadas modelo Frankenstein – Bad Ass, pero va a tener una cicatriz para presumir… y amenazar”.  Luego le dijo a la compañera herida: “Tú di que peleaste con un cabrón que te quería agarrar a la fuerza, sacaron los machetes y se armó el combate.  Tú saliste con esa herida en la mano, pero el machito ya no es machito y no va a tener crías nunca más”.  Queda pensando el Capitán, valorando el impacto de la historia, y luego añade “pero no le digas a todos, porque si le dices al muchacho que te gusta pues, ¿cómo te diré?, va a correr como nunca en su vida”.

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Las espinas.

  “La miré a la compañera que está cojeando, camina como renca.  Rápido le pregunté y dijo que espina”, informa el Monarca.  El mando: “¿Pero fue a la clínica?”.  “No, que ahí nomás sus otros compañeros le quitaron”.  “Ve y la llevas tú personalmente a la clínica y que la revisen.  Y dile que no ande con chanclas en la rozada”.  Regresa el Monarca a informar: “Que sí le habían quitado una espina, pero le dejaron otra, o sea que tenía dos espinas.  Ya le quitaron y le hicieron curación.  Y que llevaba bota de hule, pero esa espina es muy fiera.  De por sí conozco, es así, grande (el Monarca hace la seña de una cuarta, unos 20-25 centímetros de largo), hasta la bota que usamos atraviesa, es como clavo, te sangra, y si se infecta, pues hasta ahí nomás llegaste”.  “¿Y cómo está la compañera?”  “Está un poco triste, que porque no va a poder bailar cumbias”.

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Las Matemáticas y el amor.

  Checan las medidas en el plano.  “Ya hay un buen tanto, limpio, sin raíces, ni espinas, ni avispas.  Creo que ya hay que ver cuántos sitios entran en cada lado, para ir marcando”.  El SubMoy decreta: “pues jálate a los jóvenes de secundaria para que hagan números”.  Llegan los promotores de educación.  Les explican.  Los jóvenes: “pero necesitamos calculadora”.  Los burlan.  “O cuaderno”.  Más burlas.  “En la cabeza”, les dicen, “si no de balde estudiaron”.  Les dan un lapicero.  Van a tratar de hacer los números en la mano, pero las tienen llenas de ampollas.  Las risas se oyen hasta el pueblo vecino.  Una jóvena, sonriendo con coquetería e ignorando a todos los demás, se acerca y le dice a uno de los promotores de educación: “mi celular tiene calculadora”.  “Trae pues”, le dicen los comités.  Va corriendo la jóvena y regresa con el celular.  Todas las manos de los Comités se quedan tendidas en el aire.  Como si no hubiera nadie más, ella le entrega el celular al promotor, que parece semáforo porque todos los colores le iluminan la cara.  La jóvena sólo dice “ahí me lo regresas luego”, y, con un brillo en la mirada, agrega “ahí tengo mis fotos”.  Al pobre promotor de educación los Comités le dijeron de todo, creo hasta lo aconsejaron.  Por supuesto, hizo mal los cálculos.  Ni modos, de por sí sufrimos como hombres que somos.

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El pedazo faltante.

  A pesar del sol fiero e implacable, las tardes y noches se refrescan ahora con la lluvia.  Como si el cielo se hiciera cómplice de la tierra y le diera fuerzas para soportar el calor del día siguiente, aquí… en el trabajadero del común.

  En la explanada donde se amontonan lonas y champas dispersas, se duerme o se desvela, pero no en silencio.  Se escucha música saliendo de varias casitas y lonas habilitadas como techos para algo proteger del sol en el día, y de la lluvia en la noche.  Las guardias se relevan con apenas algunas señas.  Y sonríen al escuchar la “playlist” que choca con la necia persistencia de grillos y, poco a poco, de sapos y ranas a quienes los primeros charcos convocan.

  Bajo techo, los de edad, los de juicio, roncan sin recato alguno.  Los niños se apretujan al cuerpo de las madres y hermanas.  Algún pichito llora apenas unos segundos gracias al consuelo presto de sus mamaces.

  Pero en los techos de las jóvenas y los jóvenes, no hay silencio ni se duerme.  El recuerdo de quien falta es culpable.  Alguien, una luz corpórea – mujer, varón u otroa-, está lejos de aquí.  Ese alguien se ha quedado en algún poblado, en una champa, con un pedazo de quien le recuerda y padece un corazón incompleto, una mirada sin destino, una palabra trunca susurrada.  Cada canción, de amor –o desamor-, que reproducen los celulares y bocinas bluetooth, cada intento, vano, de conciliar el sueño, es un pequeño homenaje a la parte faltante, a su caricia ausente y a la herida que el amor o el desamor festejan.

  Porque hay abrazos que nunca terminan y hay luces que ni de noche se apagan.

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Lo que no se mira.

 Una chamaquita, de unos 12 años, platica con el SubMoy:

  “Tú estás trabajando aquí con nosotros”, le dice.

  “Estoy”, le dice el SubMoy.

  “Yo tenía entendido que los Subs no trabajan”, insiste la niña.

  El SubMoy: “El trabajo no siempre se ve.  Y no es sólo trabajar la tierra. Es más, el trabajo más importante no se nota, no es así como que todos te miran que estás trabajando.  Entonces, si no ves a alguien a tu lado trabajando, no quiere decir que no trabaje o que no haya trabajado.  Sólo que no lo ves, pero ves y sientes su trabajo, aunque no le lleve la cuenta nadie.  ¿Lo conociste al SubPedro?  ¿Verdad que no?  Bueno, si recuperamos la tierra, si estamos aquí, si tú estás aquí, si ahora luchamos por la vida, es porque él lo hizo su trabajo, que es luchar por los pueblos.  Tú trabaja, aunque no te vean.  Lucha, aunque nadie te lleve la cuenta”.

(Continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
México, mayo-junio del 2026.

Imágenes: Terci@s Compas Zapatistas
Música: “Te quiero tanto” de Alejandro Filio

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Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. V.- MUCHOS MODOS, VARIAS GENERACIONES Y UN TRABAJADERO. (Donde se reflexiona sobre el ejemplo y eso de Pasado, Presente y Futuro) | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | 30 de mayo 2026

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco

V.- MUCHOS MODOS, VARIAS GENERACIONES Y UN TRABAJADERO.
(Donde se reflexiona sobre el ejemplo y eso de Pasado, Presente y Futuro)

  “Éstos son mis tractores”, dice el Chompiras original, padre o abuelo, no recuerdo, del Chompiras que ya conocemos de otras historias.  También le dicen “Chompirón” o “Chompas”, para diferenciarlo de su hijo o nieto.  En aras del ahorro de ancho de banda, aquí le diremos “Chompas”.

  Chompas es cholero, tzeltalero, tsotsilero, zoque y tojolabalero (y castellano a la fuerza -“tienes que aprender la lengua del enemigo para poder mentarle la madre y que te entienda”-, explica así el por qué aprendió la castilla).  De sangre de raíz maya, a fuerza de andar los caminos, aprendió y puede entender y hablar todas esas lenguas.

  “Mis tractores”, al decirlo, Chompas ha levantado sus brazos y manos primero, y luego, alternadamente, una y otra pierna.

  El Chompas es Comité y bien puede llamarse de otra forma, según su humor.  Cierta vez que se encontró con el Capitán y se saludaron, éste le dijo: “¿Pero no te llamabas Ruperto?”.  El compañero lo miró sonriendo y le dijo: “Tú te mueres cada tanto, así que yo me cambio igual de nombre.  Cada quien su modo”.  Rieron los dos.

  Bueno, resulta que Chompas -o como se llame ahora-, llegó al Puy para una jornada de trabajo Común.  Había visto ya el video del tractor que se publicó en la página de Enlace Zapatista, y se fue directo a donde estaba el Monarca revisando las llantas del vehículo.  Chompas lo miró el tractor, estacionado debajo del cobertizo, lo revisó por todos lados y, después de varios “mh”, preguntó “¿entonces sin gasolina no jala?”.  “Diesel, usa diésel”, le aclara el Monarca, metido ya bajo el chasis.  Y le completa, “y aceite, y refrigerante, y hay que darle mantenimiento cada tanto, y revisarlo antes y después de cada que se usa”.

  “Uh”, protesta el compa, “ni a mi novia le pongo tanta atención”.  El Chompas debe andar por los 70 años y su compañera igual.  Tienen ya nietos y, creo, bisnietos, pero se siguen llamando “novios” entre sí.  Ella suele decir “mi novio”, y él sonríe al decirle “mi novia”.  Y sí, si los mira juntos, riendo, bromeando y tomados de la mano, puede usted afirmar: “parecen novios”.

  Pero el compa está ahora en el trabajadero de “los comités”.  Ahí se escuchan risas, maldiciones y burlas en 5 lenguas distintas, 6 con la castilla.  El trabajadero no sólo convoca lenguas diferentes, también, y sobre todo, modos distintos.

 La actitud ante la tierra, por ejemplo, varía: quienes vienen de zonas donde se trabaja por hectárea, no hacen caso de las ramitas; pero quienes vienen de zonas donde hay poco espacio (“tarea”, le dicen, y suelen medir unos 25 m²), juntan “chibirico” (así le decíamos en la época de la guerrilla) -“Wuacht” en tzeltal, “Vach´il” en tzotzil, “Yajlem Kab tié” en cho´ol, “Wach” en tojolabal-, un buen tanto, y logran acomodar alteros de “leña”.  Pilas de “trincheras”, así les llaman, de varitas de las ramas de monte bajo.  Ese “modo” de quienes son de Los Altos de Chiapas, llama la atención y la curiosidad de quienes son de la selva.  Lo que para unos es basura que hay que limpiar para poder fincar (limpiar un sitio para hacer la champa), para otros es algo valioso que dará calor en las heladas y servirá para cocer el maíz, las tortillas, el café, y entibiar las pláticas antes de ir a descansar… o a hacer cositas.

  Por otro lado, a la hora de tapiscar (cosechar) el maíz, los de algunas zonas cargan un su costal y van arrojando ahí las mazorcas.  Esto porque son terrenos pequeños, de pocos metros cuadrados.  Pero en otras zonas, como aquí, se va cortando el maíz y se avienta formando grupos de pequeños montecitos.  Eso desconcierta a los de bolsa porque sienten que no avanzan.  Porque no es lo mismo trabajar el maíz en “tareas”, que en hectáreas.  Y aquí estamos en tierra recuperada.  Donde antes los finqueros criaban ganado para la mesa de los poderosos, ahora se siembra maíz para los pequeños… en Común.

  Pero ahora en el cobertizo sigue la discusión.  El Monarca defiende los vehículos automotores.  Sirven para llevar y traer gente y mercancías.  Hay reuniones de varios pueblos, regiones y zonas que se trasladan en esos vehículos.  Hay tiendas cooperativas que se surten.  Y, en emergencias médicas, la ambulancia del Común suena su sirena para que todos sepan que lleva enferma o herido, sin importar si es zapatista o hermano partidista.

  El Monarca es “choferólogo”, así que tiene ese “espíritu de cuerpo” y ese “amor a la camiseta” que no tienen los “seleccionados” del balompié de los distintos países.  Fue maestro instructor de las choferólogas y, al darles clase política a la hora del pozol, disfrutaba poniéndolas en aprietos.  “A ver, ¿qué vas a hacer si ya no queda nadie de zapatista?, ya a todos los mató el enemigo, sólo quedas tú.  ¿Te vas a rendir?”.  “No”, dice la compañera, “voy a seguir peleando”.  Él: “pero ya no tienes arma”.  Ella: “peleo con machete”.  Él: “no tienes machete”.  Ella: “entonces con palo y piedras”.  Él: “no hay palo ni piedras, estás en el desierto”.  Ella: “a mordidas y con las uñas”.  Él: “no tienes dientes y tienes las manos rotas”.  Ella queda pensando y, después de unos segundos, replica: “agarro la móvil y atropello al enemigo.  Porque si no, de balde que estoy aprendiendo de choferóloga”.  El Monarca valoró la respuesta y dijo: “muy bien, ahora vamos a ver cómo se cambian las bujías”.

  Por su parte el Chompas ya tiene muchos kilómetros recorridos y no habla por hablar.  De los fundadores del zapatismo, ha pasado por todas las etapas.  Desde la clandestinidad y el alzamiento hasta la autonomía y el Común, un camino que no ha estado exento de caídas… y levantadas.  Así que el Chompas recuerda bien cuando, en la clandestinidad, debía caminar toda la noche (8 horas de jornada) para llevar la plática a otros compas.  “El Mal”, explicaba, “puede tener todos los colores y todas las lenguas, a veces tiene nuestro mismo color y habla nuestra lengua, pero su palabra lleva al mal y al malo, al que explota, golpea, viola, encarcela, se burla y nos mata.  Y nos engaña, nos hace creer que nuestra resistencia y nuestra rebeldía son una guerra perdida”.  La noche refresca primero y, ya de madrugada, levanta el frío como sombra hiriente.  No hay fuego ni luz alguna, sólo algunas luciérnagas y el titilar nervioso del focador (lámpara de mano) de un compa que se exalta con cada palabra del Chompas joven.  “Un día”, susurra el Chompa, “nuestra palabra llegará lejos, atravesará mares, subirá montañas y correrá por los ríos y valles.  Por eso ahora es pequeña nuestra palabra, como que no cuenta, como que poco vale. Y tenemos que cuidar esa palabra.  Nuestra lucha es como la milpa.  Cuesta trabajo hacer, pero un día hay la tortilla, y en la fiesta hay tamales.  ¿Por qué?  Pues porque se cuidó y se trabajó.  Así como la tierra, hay que cuidar y trabajar la lucha.”  El silencio estridente de la montaña asiente.

  En los informes de seguridad, las sombras convocadas por la palabra del Chompas dan detalles de movimientos detectados.  Uno dice que lo miró a un grupo de gente, caminando de noche.  Un mestizo entre ellos.  “Se veía que el ciudadano ya iba a morir ya, de una vez, de cansado que se miraba.  Le pregunté a dónde va.  Con trabajos puede respirar, pero me dijo que no sabe.  Le dije “creo vas a morir de una vez”.  “Ah”, dijo, “entonces voy al infierno”.  Muy otro ese hermano”.  Chompas sabe quién es el ciudadano, pero nada dice.  Siguen los informes.  Terminan y se retiran.  El woyo, con sus ojos saltones y su canto empecinado, les despide.

  Meses después, de visita en un campamento guerrillero en la selva Lacandona, Chompas lo mira al ciudadano, pero ahora con uniforme y el arma terciada a la espalda, sentado en torno a la fogata.  No cruzan saludo alguno.  El compa le dice: “entonces te moriste, pero aquí estás”.  El ciudadano le responde “sí, es mi modo que cada tanto me da por morirme para confundir al enemigo”.  El Chompas sonríe y decide entonces cambiarse de nombre cada tanto “para destantear al enemigo”, aunque los únicos confundidos son los demás compas.

-*-

  En el cobertizo sigue el intercambio de argumentos.  El Chompas: “Si no hay todo eso que dices, ¿qué vas a hacer?  Olvídate de la tormenta y el día después, ahorita mismo: si no tienes paga para la gasolina o eso que dices, si no hay la refacción, si se descompone, si no hay aceite, o si el pinche tractor nomás no y no te dice por qué ya no, como las mulas.  Sin agraviar, compa”.

  “Mis tractores usan sólo pozol, y si me descompongo, en la clínica me dan medicina y anda vete.  La tierra te da lo que le das.  Si la respetas y la tratas bien, te da tu alimento.  Si la tratas mal, pues ahí lo veas, porque vas a tener que comprar el maíz y todo para que te toque crudo el tamale.  Y si no puedo trabajar, pues rápido digo y lo informo, no como las mulas.  Sin agraviar, compa”.

  “Pero la medicina la trajo un vehículo”, se defiende el Monarca.

  “No, porque es planta medicinal.  Mi novia sabe de eso porque le enseñó su abuela, y a su abuela le enseñó su abuela, y ahí ve haciendo la cuenta, porque es de siglos.  Y mi novia le está enseñando a la nieta, y así por siempre jamás.”

  Siguen y ya casi es la hora de la comida.  Llega el SubMoy, escucha un rato en silencio, e interviene: “Las cosas se hacen con lo que hay, pero siempre con la cabeza, pensando nuevas ideas.  Si hay tractor, con tractor.  Si no hay, pues ni modos, sin tractor.  Y si no tenemos ya cabeza pues…”  el SubMoy duda y luego remata: “pues ahí lo vamos a pensar qué hacemos si no tenemos cabeza”.

  En la comida, mientras lavan los platos, el Chompas: “Lo que pasa es que el Capitán tiene mala suerte con los tamales.  Con mi novia hacemos unos tamales que, te comes uno y la panza te dura una semana.  Por eso el tamale se hace sólo en las fiestas, porque si haces diario, olvídate que te vas a poder mover, quedas como con panza de 7 meses”.  Su novia le da un zape de cariño y completa: “Yo creo que el tamale crudo es una muestra de desamor, es como decir “hasta aquí nomás y ojalá te dé diarrea, desgraciado”.  Así le recomendé a una mi hija, que ahora es mamá soltera: “No necesitas discursos para despachar a ese ingrato, dale su tamale crudo y vas a ver que no vuelve ni aunque lo traigan amarrado”.

  “Pero yo creo que lo del Capitán no es por desamor, sino es por nerviosidá.  Porque a las compañeras que les tocaba hacer el tamale, la coordinadora les dijo: “tienen que quedar bien, porque si salen mal, el capitán las va a poner en un cuento y van a poner su foto y video en la página de zapatista y todo el mundo va a saber que hacen mal los tamales”.  Imagínate la presión.  Di tú que antes no los quemaron.”

  Se va el Chompas a decirle al SubMoy que, si no pone horario, no se va a completar el trabajadero.  “Si no hay horario pues lo pone su horario el haragán, que se hace pato, o pata, según, y ahí queda nomás, mirando el cielo y los pájaros.  El otro día, lo encontré a mi compadre así, tirado de una vez, mirando a las nubes.  Pensé que está privado y rápido corrí, y no, está así nomás botado, como viejito bolo en la seca.  Le pregunté que qué hace y me dice: “aquí nomás, mirando esos pajaritos volar”.  Me embravecí y le dije “qué pajaritos ni qué nada, son zopilotes que se lo van a almorzar, compadre”.  Se levantó rápido y se fue corriendo a la reunión.  Al llegar dijo que como no hay horario, no sabía a qué hora.  Lo quedé mirando al SubMoy con cara de “te lo dije”.  Pero ya hay horario y ya quedé tranquilo.  Como quiera bien que los critiqué a todos porque, de plano, de una vez no se puede creer”.

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  El Subcomandante Insurgente Moisés resume la plática de ese día: “Para entender el Común hay que practicarlo.  Nuestro trabajadero es también nuestro luchadero.  Cada quien, según su modo, su calendario y su geografía, es en su práctica diaria donde lo conoce al Mal y conoce sus mañas.  Entonces llega el día en que entiende… y, en lugar de resignarse, de rendirse, pues se organiza”.

  La Verónica está a su lado y le pide que le explique eso de pasado, presente y futuro.  “Es como la lucha”, dice el SubMoy, “en el pasado tus papás lucharon para derrotar al Mal, en el presente, tú estás en la escuela autónoma -es hoy, por ejemplo-, y te enseñan a leer y escribir porque tal vez un día lo vas a necesitar para trabajar, o sea para luchar.  Eso es el futuro”.

  La Verónica queda pensando y dice: “Ah, es que con ejemplos sí entiendo.  Pero en la escuela no me dan ejemplos, sólo me dicen que pasado, presente y futuro, y si no entiendes, anda vete, va en tu cuenta”.

  Al día siguiente, la Verónica le dice al formador de educación que lo quite a la maestra y lo ponga al SubMoy.  El formador la mira desconcertado.  La Verónica completa: “es como lo del Común, si no pones ejemplo no te van a entender”.

(Continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
Todavía mayo del 2026.

Imágenes: Tercios Compas Zapatistas 
Música: “Coincidir” de Raúl Rodríguez con letra de Alberto Escobar, interpreta Mexicanto; “Venideros” de Fernando Delgadillo, interpretan Fernando Delgadillo y Mexicanto; “Por algo estamos” de Alejandro Filio, interpreta el autor.

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ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. IV.- El Amor y el Desamor según el futbol | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | mayo de 2026

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco
IV.- El Amor y el Desamor según el futbol.

(Nota: yo sé que el texto es extenso, pero al final viene el link para una aplicación de Inteligencia Artificial -IA en adelante- que, por una módica cuota, le hace un resumen.  Si da el “upgrade” a Premium, la IA es tan inteligente que el resumen parecerá que no fue hecho con IA, sino por un feisbuquero humano.  Bara, bara, todo legal, oiga).

  El finado SupMarcos solía contar que una vez metió un gol en el equipo del colegio, cuando cursaba la preparatoria.  Pero rápidamente cambiaba de tema, tal vez para no tener que detallar que se había resbalado en el área chica y que le pegó al balón sin proponérselo.  La caída fue tan aparatosa que el portero contrario se moría de la risa, y ya no pudo hacer nada cuando la pelota, con esa parsimonia con que se presentan las grandes desgracias y las epopeyas, rodó hasta el fondo de las redes.

  Antes de ese momento épico, el entrenador, al ver que se lesionaba el jugador estrella y constatar que no tenía a nadie más en la banca, se dirigió a un finado SupMarcos, que no era finado ni era SupMarcos todavía, y le dijo: “Entra pues.  Y no hagas pendejadas”, y luego agregó, resignado, “bueno, no hagas muchas”.  Fue así como un gallardo joven, no finado y no Sup, saltó a la cancha con un estilo coqueto, vivaracho y retozón que ya quisieran las estrellas actuales.  Pero, después del tanto logrado (que, además, no modificaba en nada el resultado porque iban perdiendo 7-0), el susodicho no corrió hacia las gradas para dedicarle la proeza a las caderas de su desvelo.  Porque resulta que, en la caída, se habían roto sus pantaloncillos deportivos y sus partes privadas no eran algo para presumir entonces.  Ok, ok, ok, tampoco ahora.  Oh, pues.  ¿No le digo?  De una vez, no se puede creer.

  Ahora, puesto que Inteligencia Artificial y el rodar de un balón, vamos al futbol, con esto del mundial y toda la parafernalia (impuesta por la FIFA en alianza con todo el comercio que gira en torno al balompié, dicho sea de paso); el desastre urbano que provoca para “agradar a los turistas” y que cobra víctimas entre la población urbana, sin importar su clase social; la gentrificación; la limpieza estética (y étnica) de remover o “esconder” vendedores de artesanías (como en Chichén Itzá) y recuerdos del Mundial, y de otros seres que dan mal aspecto a la “Patria” (como maestros, madres buscadoras, campesinos, estudiantes del Poli, transportistas); y los esfuerzos, inútiles, por maquillar la realidad.

  ¿Hay clases sociales en el rodar de una pelota (ojo: marca Adidas)?  ¿Es lo mismo el futbol de barrio, llanero, que el profesional en canchas sintéticas?  ¿Es el “opio de los pueblos”?

  Una de las pesadillas del anticomunismo es que, en ese horrible sistema, la población no tendría libre tránsito y sería requerida su identificación y controlados sus movimientos.  Bueno, los vecinos y trabajadores de las zonas cercanas a los estadios sede en México, deberán identificarse en los retenes… con un código QR.  Ya antes se ha implementado la CURP biométrica, cuya justificación principal es que, puesto que no pueden detener la violencia y las desapariciones, servirá para identificar cadáveres y restos humanos.

  Ah, pero la realidad no puede esconderse detrás del K-Pop, U2 y los próceres (los López, los Monreal, los Yunes, los del apellido en turno) envueltos en la bandera tricolor.

  Ahí están las madres buscadoras, allá el magisterio democrático, más acá las comunidades indígenas desplazadas por el crimen organizado, es decir, por los megaproyectos; en aquellas calles los estudiantes del Poli; y en todas partes, las víctimas en el campo del “bienestar”.

  Pero no se distraiga y cheque usted la siguiente nota periodística: “Arrestan a ocho vecinos de Naucalpan por defender cancha de fut” (Silvia Chávez González. Corresponsal. La Jornada. 29 de abril de 2026).  La nota describe la oposición de los vecinos a la destrucción de un campo de futbol llanero, la llegada de la policía y el argumento de “la mayoría” que los llevó a la cárcel.  Defender un espacio de juego, esparcimiento y convivencia es un delito penado con prisión.  Esto en un municipio, de un estado, de un país… gobernados por el progresismo.

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  Sí, el futbol puede tratar de ocultar crímenes, como en Argentina en 1978.  Pero también es donde, por ejemplo, el alemán Paul Breitner se niega a jugar como muestra de repudio a la Junta Militar de Videla.  Y, recientemente, el catalán Lamine Yamal, del equipo de Barcelona, celebró un triunfo ondeando la bandera de Palestina.  Antes, el Bofo Bautista se puso un pasamontaña al anotar un gol con chivas, en 2004, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.  Y, en marzo del 2006, el “frente rojinegro”, de la porra del Atlas, se presentó a una reunión como adherente a la Sexta Declaración con una manta que rezaba “Atacando desde la Izqkierda”.  Se dice que el artista plástico Banksy pintó un mural en una comunidad zapatista, con un futbolista con pasamontaña haciendo una “chilena”, sobre una estrella roja de cinco puntas, y la frase “A la libertad por el futbol”.  Obdulio Varela, capitán de la selección uruguaya de futbol en el mundial de 1950, dictó, en el estadio de Maracaná, una clase magistral de táctica y estrategia, de resistencia y rebeldía, y enseñó más que todos los manuales políticos.

  Y colectivos de Madres Buscadoras imponen ahora una realidad cruel a la impostura de un mundial de futbol patrocinado por refrescos de cola, botanas y bebidas alcohólicas, y por la trumpista FIFA -que pretende dar clases de moral y buenas costumbres-.  Sobre anuncios y fotos de jugadores, las buscadoras acusan con las fotos de sus ausentes, justo como la realidad se impone al mundo virtual de la bebida de cola que patrocina la mañanera.

  El colectivo de la Sexta, “La Afición Consciente, también está presente”, si logra colarse a las gradas (está difícil: los precios están más allá de cualquier presupuesto medio, ya no se diga del de quienes viven al día), desplegará una manta con una pregunta que es todo un diagnóstico social: “¿DÓNDE ESTÁN?”; que lo mismo sirve para preguntar por los desaparecidos, que para cuestionar a autoridades y medios de comunicación, además de cuestionar sobre el paradero de palabras antiguas como “vergüenza”, “dignidad”, “verdad”, “justicia”.

  El futbol, como casi todo, se debate entre el crimen y la resistencia, entre el autoritarismo y la rebeldía, entre el negocio y el juego, entre la barbarie y la nobleza.

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  Juan Villoro, que podría ser referido también como un bardo del balompié y un hereje de todas las religiones que no sean la del fútbol – y que tiene no pocas líneas con reflexiones sobre ese sistema de ideas, dudas y certezas-, señala, palabras más, palabras menos, que un partido de futbol siempre es varios partidos: el que transcurre en la cancha -en un calendario y geografía específicos-; el que narran los locutores y comentaristas; el que sufre el aficionado espectador; y el que contarán luego las crónicas, días, semanas, años y hasta décadas después.  En realidad, no sé si así lo dijo Juan, pero algo así sería.

  “El futbol es un misterio insondable, como la existencia de Dios, la vastedad del universo y la alquimia de los tamales crudos de guajolote”, parece decirnos Juan Villoro, cuyo defecto principal (irle al Necaxa, en lugar de irle a los Jaguares de Chiapas -que llevan ya 10 años sin perder ni un solo partido-), se le perdona porque entre familiares, así sean bajo protesta, se perdonan las faltas, manque sean flagrantes y dentro del área.

  Y aunque todas las partes sean hasta contradictorias entre sí, juntas forman el todo, el Aleph del balompié.  Es en ese multiverso que el jugador, pero sobre todo el aficionado, sufren y se desviven, y padecen así un tormento que ni la Santa Inquisición hispana imaginaría.

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  Antes, en algunos lugares era frecuente (no sé si todavía), que alguien llevara un pequeño radio de transistores al estadio y escuchara la transmisión del partido al mismo tiempo que veía el juego.  Si el equipo local iba perdiendo y de plano no daba una, no era de extrañar que los de alrededor le gritaran al portador del aparato: “¡Súbele el volumen al radio, ahí vamos ganando!”

  Y no sólo eso: si antes las discusiones, burlas, festejos y lamentos se circunscribían a amistades, vecinos y conocidos (y, si había paga, con los comensales en el antro, la cantina o el restaurante), en la era de las redes sociales y la IA ,debes pelear y defender los “colores de la camiseta” contra granjas de bots de todo tipo.  Es decir, contra “la mayoría”.

  Pero, si usted le pregunta a la IA qué es el futbol, leerá lo siguiente: “El fútbol es un deporte de equipo jugado entre dos conjuntos de 11 jugadores cada uno, cuyo objetivo es introducir un balón en la portería contraria para anotar un gol. El equipo que logre más goles al final del tiempo reglamentario gana el partido.”

  Así sea usted un villamelón, un panbolero irremediable o un especialista con datos y estadísticas, concluirá que la IA no tiene ni la más remota idea de lo que es el futbol.

  Y si checa cuál es la fuente de información de la IA, descubrirá que es… ¡el Comité Olímpico Dominicano!  Si quiere conocer más de ese deporte, la IA le recomienda acudir a la FIFA.

  Sí, la culera de la FIFA, que de seguro también prohibirá una de las manifestaciones más sonadas de repudio, por lo regular dedicada al árbitro, aunque también a jugadores propios o contrarios.

  No puedo repetir el vocablo puesto que estará prohibido, y podrían multar al equipo femenil zapatista de futbol (que tiene el buen gusto de llamarse “Las Perdedoras”, y que no juegan para ganar, sino porque, a veces, es mejor patear un balón que la cabeza del desgraciado que llegó a decir, con desamor, “hasta aquí nomás” y anda vete, olvídate de “mi amorcititillo”), pero no es homofóbico, sino que hace referencia a una actitud en el campo.  Y también es como, en el sureste mexicano, se le llama a los pañales de tela donde se cagan los bebés.  Pero la FIFA pretenderá que la afición grite “¡Pusilánime!”, y si no, multa.

  El gran Roberto Fontanarrosa dijo alguna vez que “hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física”.  Y, perdonen, pero “pusilánime” no tiene nada de eso, más bien suena a enfermedad de trasmisión sexual o a político progresista.  Entonces, sin pena alguna, decretemos que la FIFA es culera, y punto.  Y, como le dieron un premio al Trump, entonces 3 veces culera.

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  En un partido de futbol se marcan las brechas generacionales: las personas ya de juicio ven con escepticismo el juego y no pierden la oportunidad de señalar que, en sus tiempos, los jugadores no eran de cristal fino y se necesitaba un hacha para derribarlos; los adultos se piensan como directores técnicos y presienten que la ausencia o presencia de tal jugador da mala espina y, claro, es un error estratégico; los jóvenes declaran que mejor esperan a que el partido llegue a Netflix; los niños y niñas ya tienen el balón en las manos y esperan, con ansiedad, el silbatazo final para correr afuera y recrear, no el partido, sino la versión que su imaginación produce.

  Aunque sucedan cosas desconcertantes: el héroe de la Dení zapatista (ya de 9 años, -entonces de 5-) era ¡Memo Ochoa!, “porque se avienta bien bonito, parece que vola” (sí, “vola”, y no “vuela”, eso es otra cosa).  Siguiendo ese instinto reporteril, hoy algo olvidado en el gremio, entrevisté a la acusada para conocer su versión.  La Dení estaba atenta al clima de linchamiento que la rodeaba y aclaró: “No me acuerdo, en ese entonces yo era una niña” (en abril de este año cumplió 9 años).  Una compañera la quiso ayudar e intervino: “pero está guapo el Memo”.  El abucheo fue unánime.

  La brecha generacional se puede detectar, también, monitoreando la salida de una tienda de abarrotes o miscelánea (o “tienda de conveniencia”, creo se dice): los infantes salen con dulces y caramelos; los jóvenes con “smartdrinks”; los adultos con latas de cerveza; y las personas ya de edad (o “de juicio”) … con una rica variedad de antiácidos.

  Si a usted no le atrae el balompié (“de todo hay en la viña del Señor”, diría mi abuela), y prevé que le esperan unas semanas de estridente soledad, no se desanime.  Debe haber aplicaciones que le ahorren la vergüenza de no tener nada qué decir cuando todos opinan.  Mi recomendación es que, sin importar el partido, hable usted mal del arbitraje.  Eso no falla y convoca al consenso.

  No haga caso de quienes critican al fútbol.  Se critica a los árbitros (todos, sin distinción de género, “están vendidos” a la televisora rival), al director técnico (siempre necesitará la ayuda del aficionado espectador para decidir una estrategia), al jugador o jugadora (“¡¿quién dijo que ese tipo (o tipa, no olvidar la paridad de género) sabe jugar?!”).

  Pero nunca, lea bien, nunca, nunca se debe criticar ese misterio aterrador que provoca que una multitud de seres absurdos (a veces hasta son jugadores), corra detrás de una pelota durante 90 minutos, más el tiempo de compensación, más los tiempos extras, más el juicio final de los penales.

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  Y es aquí donde la IA llueve sobre mojado.  Junto con la FIFA y las federaciones “nacionales”, son el anti – futbol.  Y han provocado que se convierta en un espectáculo decadente que sólo sirve como pretexto para emborracharse, causar destrozos, y mentarle la madre al mundo entero, especialmente al árbitro central -comprado con 30 monedas-, al entrenador que presentó una alineación para llorar, a los jugadores que parecían ignorar que en sus pies estaba la supervivencia de la especie humana, y al pinche VAR que parece crear videos con IA y está tan ciego como el silbante, porque, todos lo sabemos, eso fue un “clavado”, una actuación (mala por cierto), y, además, estaba fuera del área chica.

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  El sistema ha convertido la definición de clase en el futbol, en algo mortal: si en los partidos “profesionales” la disputa es entre cadenas televisoras, marcas de botanas y de bebidas embriagantes; en el futbol llanero o de barrio, las canchas de grava y lodo se han convertido en el espacio de lucha entre cárteles del crimen organizado y desorganizado (es decir, entre gobiernos de distintos partidos políticos y sus policías).

  Del fútbol se privilegia lo frívolo y superficial: la belleza o no de las parejas de las estrellas, los autos que usan, dónde vacacionan, cuánto ganan.  Abajo y a la izquierda, la niñez soñará no con la riqueza monetaria de Messi, sino con su habilidad gambetera; no con la ropa fina de Ronaldo, sino con su precisión en los tiros libres.  Mientras, arriba a la derecha, tal vez se sueñe con ser de la FIFA -ese equipo nunca pierde-, y convertirse en el equivalente al capital financiero en el futbol, es decir, en ser el dueño del balón.

  Es de esperar que lo más importante de este mundial de futbol, ocurra fuera de los estadios, en las calles y en los campos, en las costas y en las montañas, donde se celebrará no el espectáculo, sino la memoria y la lucha, la resistencia y la rebeldía.

-*-

  Pero si realmente quiere saber qué es el fútbol, deje la IA y lea el cuento “El Viejo con Árbol”, de Roberto Fontanarrosa, y descubra así lo que la IA siempre ignorará: la magia de las artes.  O ahorre un poco y consiga los libros de ese recogedor de gotas de lluvia que se llama Eduardo Galeano, y redescubra que los pequeños lo son hasta cuando son grandes.

  No sé qué será el amor en el futbol, pero sí sé que el desamor tiene que ver con un marcador adverso, con el alejarse, con amarga frustración, del mítico quinto partido en un Mundial, y con la marcación de esa falta, que hasta la idiota de la IA sabría que no era penal.  Pero, sobre todo, con constatar que allá arriba reinan el cinismo, la simulación y la maldad.

  Conclusión: la IA no es nada inteligente, no sólo le engañará, además le manipulará y le irá imponiendo códigos culturales “mayoritarios”.  También le ofrecerá un vestido de sabiduría y conocimiento, cuando, en realidad, lo único que le cubre sus partes privadas es un “smartphone” acorde con sus posibilidades económicas.

  Porque hay de calzones a calzones, raza.  Cada quien con su modo, moda y estilo. pero, oiga, como que esos calzones con estampado de piel de leopardo… mh… no sé… como que no van, oiga.  “Y uno se cree” que son sexys, pero son la expresión minimalista de los calzones mata-pasiones.

  Y, como sea, no evitará la pregunta existencial que no se hizo, pero debió hacerse, el Hamlet de Shakespeare:

“¿A cuál equipo le vas?”

(continuará…)

Desde las gradas del campo zapatista de futbol “Si te he visto, no me acuerdo”.

(Mirando a las milicianas dar patadas al aire, el balón sin enterarse, con la portera buscando la mínima franja de sombra del travesaño -hay 40 grados con sensación térmica de 45-, y redactando mentalmente, sin recurrir a la IA, su crónica “Las Perdedoras, la coherencia en la cancha” o “Nunca hemos perdido un partido, nos ha faltado tiempo para ganarlo”).

El Capitán.
(Guapo él, lo que sea de cada quien, con su camiseta de color naranja-chetos, pero con pantalón largo para no mostrar sus hermosas y bien torneadas piernas. ¡Arrrrroz!  Ojo: no sexualizar).
México, mayo del 2026.

P.D.- ¿Y el link para la aplicación con Inteligencia Artificial?  Está todavía en proceso de ajuste.  No desesperar, calculo que estará lista antes que lo estén las obras de “infraestructura turística” en la Ciudad de México.  O sea que va a tardar, oiga.

P.D. Audiovisual. –  Cheque usted el video que sigue: ahí aparecen las milicianas cuando se preparaban, hace 5 años, para la Gira por la Vida, y un fragmento de un partido con compañeras de la Europa insumisa.  El audio es de la barra o porra de un equipo de Marruecos, el Raja Casa Blanca, con un cántico en honor de Palestina, en la misma fecha en que La Montaña, ese delirio contreras -es decir, zapatista-, cruzaba el Atlántico para invadir Europa.  Varias de esas milicianas ya tienen un su marido.  Es probable que, al mirar esas imágenes, recuerden, volteen a mirar, con amor o con desamor, a sus respectivas parejas y murmuren: “¡Que Shakira ni que nada!  Las mujeres ya no lloran, luchan… y meten goles.”

Amén.

Imágenes: Tercios Compas Zapatistas 
Música: Rajawi Falastini – La Voce Della Magana/Afición del Raja Casablanca

radio
ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. III.- El Amor y el Desamor según la Inteligencia Artificial | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | Mayo de 2026

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco
III.- El Amor y el Desamor según la Inteligencia Artificial.

  No sin sorpresa, nos dimos cuenta de que las “transcripciones” de nuestras participaciones orales en los distintos semilleros, o no tenían nada que ver con lo dicho, o perversamente cambiaban el sentido original, o lo confundían (más, pues).  Somos comprensivos, pensamos que eran malas jugadas de los “auto correctores” de los distintos procesadores de texto.  Ustedes ya saben, ese empecinamiento (palpable en los celulares “inteligentes”) de cambiar lo que escribes con lo que se le pega la gana al algoritmo.  Si usted le escribe a alguien “te extraño en mi corazón”, el corrector hace su “trabajo” y lo que llega dice “tengo extraños en mi cuarto”.  No pocas broncas de pareja surgen de esos teléfonos “inteligentes”.

  Entonces les preguntamos.  Y nos respondieron, con orgullo, que usaron un programa de Inteligencia Artificial al que, por sólo 20 dólares al mes, le mandas el audio y te regresa una transcripción.  Pero la IA tiene problemas de oído, porque donde se dijo “una aseveración del tipo “El Policía Anarquista quiere que su hijo sea como él””, se transcribió como “una aceleración del policía artista quiere que su alijo sea como él”.  En otro caso usaron los subtítulos de You Tube.  En otro más la aplicación de un procesador de textos que “escucha” y escribe.  Todo con resultados semejantes.

  Jordi Soler, en un texto en su columna en Milenio Diario (“La Melancolía de la Resistencia”, 5 de mayo 2026), señaló el proceso de crear y formar idiotas, la idiotización, como una tarea de la Inteligencia Artificial (“IA” de aquí en adelante).

  De acuerdo, yo agregaría la pereza mental y la haraganería.  ¿Para qué leer y tratar de abstraer lo esencial de un texto si la IA te hace una síntesis en unas líneas?  Pero no sólo eso:

  Cuando el arte cinematográfico saludó y permitió la llegada de la “pantalla verde” (o azul, no recuerdo), privilegiando así “los efectos especiales” y el impacto visual, olvidó que eso iba en detrimento del guion, la dirección, las actuaciones, las locaciones, la producción.  Es decir, el Cine como tal.  Aparecieron así películas de superhéroes, monstruos, catástrofes e invasiones extraterrestres, donde el actor o la actriz sólo tenía que poner cara de espanto o de “no te preocupes, todo va a estar bien”.  La pantalla verde permitía que la heroína (no olvidar la paridad de género) derrotara la invasión alienígena con un prensa-pelo.  Asombroso.

  Pero, detrás de la pantalla verde, vino la IA y, con ella, la creación no sólo de personajes, también del oficio de la actuación… y de guionistas, de la producción, la iluminación, el vestuario, el doblaje, la postproducción y de los etcéteras que, todavía, conforman “el séptimo arte”.

  Detrás de cada evidencia incuestionable, viene una derrota factorial, es decir, una derrota a la N potencia, una caída que lleva a otra y a otra y así.  Porque “la IA te ahorra trabajo y tiempo”, ergo…  La IA viene siendo simultáneamente el productor, comercializador y “dealer” de la amable droga de la pereza mental.

  Detrás de los “resúmenes” de la IA, viene la derrota de unas de las características del ser humano: pensar.  Y sus manifestaciones: leer, escribir, pintar, cantar, jugar, componer, bailar, discutir, proponer, etcétera.  Es decir, crear… y luchar.

  Cada oferta que le hace a usted el sistema para ahorro de trabajo, esfuerzo, dedicación, compromiso, esconde un intento de suplantación.  Y, claro, ningún ahorro económico.  Al contrario.

  La IA escamotea el verdadero costo: el asunto no sería que llegue a independizarse y se ponga en contra de su creador (Skynet en el horizonte próximo), sino que provoque en él, el ser humano, un ser haragán física y mentalmente, que siga al algoritmo de “la mayoría” como nuevo flautista de Hamelin… con el precipicio ya en el horizonte cercano.

  Imagine usted que, está por darle “like” a una publicación que le gustó y la IA le señala “Warning: su “like” va en contra de lo que dice la mayoría y va a provocar que baje el número de sus seguidores y, por tanto, su índice de popularidad.”  Pavor.

  En las artes, la IA podrá (o puede ya) escribir una novela y tener éxito porque ha usado el algoritmo y sabe que la muerte del malvado es más bienvenida que la del héroe.  O viceversa.  Y puede decretar que tal combinación de colores, trazos, composiciones, en pintura, escultura, música, tendrá “éxito”, es decir, popularidad, mayoría.  Según esto, la IA puede “copiar y reproducir” las notas musicales, secuencias y ritmos de, digamos, Mozart, y “componer” una partitura.

  Se empieza copiando, se sigue luego suplantando, y se termina supliendo y eliminando.

  Un ejemplo: le encargan a usted, en la materia de “lectura y comprensión” (no sé si exista todavía), la obra literaria conocida como “El Quijote”, esto es “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, del hispano Miguel de Cervantes Saavedra (quien vivió durante un período -1547 a 1616- del llamado “Virreinato” y que, por tanto, le debe pedir perdón a la 4T… para que continue despojando territorios de pueblos originarios).  Usted, en lugar de buscar el libro y leerlo, entra a internet, googlea cualquiera de las dos frases y se encuentra con que…

  “Don Quijote de la Mancha no tiene una cantidad fija de páginas; varía según la editorial y el formato. Sin embargo, en las ediciones completas más reconocidas, como la de la Real Academia Española (RAE), el libro ronda las 1.424 páginas”

  ¡Uff!, se dice usted, ¿y en cuánto tiempo se lee eso?  De nuevo la IA:

  “Leer El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha te tomará, en promedio, 27 horas de lectura continua. Con una extensión de alrededor de 1,000 páginas, la mayoría de los lectores invierten entre 2 y 3 meses en una lectura pausada y constante, aunque si dedicas entre 30 y 45 minutos al día, podrías finalizarlo en unas 3 o 4 semanas”.

  “Demasiado”, piensa usted, “en ese tiempo puedo postear muchos comentarios (sugeridos por la IA, claro), y dar muchos “likes” y “dislikes” (también orientados por la IA)”, así que decide mejor consultar un resumen.  La IA:

  “El Quijote es el símbolo universal del idealismo, la libertad y la lucha por los sueños. Representa la eterna confrontación entre la realidad y la fantasía. En la actualidad, el adjetivo «quijotesco» se utiliza para describir a una persona idealista que antepone sus nobles valores a su conveniencia.”

  He realizado estas “búsquedas” en internet y, cada vez que tecleo la consulta, la IA pone la palabra “pensando”, mientras el círculo giratorio te advierte que no interrumpas.  Pero, si pone usted atención, en letras pequeñas aparece de dónde sacó la IA ese resumen: ¡de YouTube!  Es decir, usted ha tomado una decisión (no leer el Quijote porque son muchas páginas), dar por bueno un resumen y asumir que, prácticamente, lo ha leído; todo esto basado en el algoritmo que decide la fuente de información y su veracidad basado en su popularidad, es decir, en las mayorías (tiene muchas “vistas”).

  Todo esto viene al caso porque, revisando periódicos y revistas (en las redes sociales sólo veo videos de perritos y gatitos), veo que, lo que empezó como consejos y recomendaciones para, por ejemplo, el sexo; ahora son dictámenes: “¿Estás teniendo relaciones sexuales adecuadamente?  La IA te dice lo que estás haciendo bien y lo que haces mal”.

  De la historia de “los castristas” que me refirió el Subcomandante Insurgente Moisés, quedé pensando en lo de “las mujeres comunes”, en cómo fue lo que preocupó al ciudadano como parte de sus propiedades, incluso por encima de otras cosas más lógicas: su vehículo, su casa, su celular, su computadora, etcétera.

  ¿Es la relación de pareja heterosexual una relación de propiedad, de posesión?  ¿Un feudo donde el varón -y en algunos casos, la hembra- es quien impone la vida y, no pocas veces, la muerte?  No hablo de celos, sino de esa relación tan defendida incluso por el progresismo, donde hay un propietario y una propiedad.  Y que lo personal se trastoca en símil de la propiedad social: mis medios de producción, mis trabajadores, mi marido o mi marida, mis hijos, mi Dios, mi religión, mi color, mi raza, mi lengua, mi modo, mi calendario, mi geografía.  Mi, me, conmigo.

  Se ha realizado un salto imposible entre una realidad impuesta a sangre y fuego, y el ámbito de lo personal y privado.

  Las distintas diferencias, los “otros amores” como solemos decir los pueblos zapatistas, se contraponen a una “normalidad” impuesta.  La persona hetero considera que su “modo” es y debe ser universal.  Para ello llamará en su auxilio a la religión cuantitativa: “somos mayoría y, por lo tanto, tenemos la razón. Y quienes no son mayoría son culpables de eso, de no ser parte de la mayoría.”  Y por eso es “normal” la violencia contra “loas otroas”.  Esta lógica, que es palpable en redes sociales y medios de comunicación, se reproduce o se refleja en lo individual.  La persona es forzada a entrar al aro, esto es, a ser y parecer “normal”, como la mayoría.  A la diferencia, el “amor” mayoritario le ofrece un closet.

  La frase lapidaria que, me parece, iluminó el mayo francés del 68, es toda una descripción de las sociedades civilizadas modernas: “Come mierda, millones de moscas no pueden equivocarse”.  El “sentido común” se convirtió así en un remedo del “sentido mayoritario”.

  Esta aberración, podría ser normalizada por la IA, puesto que su fuente de datos son los que se presentan como más “populares”.  Incluso el oficio de gobernar ahora es el oficio de ser “popular”.  Por eso la IA recomienda reunirse y tomarse fotos con BTS, con U2 y con Black Rock (el verdadero “dueño del mundo” por la cantidad de paga que mueve, -no aparece en la lista de las mayores riquezas-) que reflejan juventud, nostalgia y “realismo en macroeconomía”; y recomienda no reunirse con las madres buscadoras, con la CNTE, con los productores del campo, con los originarios que escapan al control gubernamental, con activistas ambientales, con opositores a megaproyectos, a la gentrificación y a la demagogia como suplente de la justicia; en fin, con todo eso que refleja incapacidad, corrupción y la dura y testaruda realidad con la que topa a diario el progresismo.

  Entonces podríamos decir que, para la IA, el amor y el desamor dependen de la fuente consultada… y del apoyo mayoritario.  Triunfarás en el amor, o fracasarás, de acuerdo con el sentir de las mayorías, supuestamente consultadas por IA, pero en realidad moldeadas por ella.  “Ser popular”, este anhelo adolescente de la prepa -o “high school” o bachillerato-, es ya la aspiración que rige las sociedades y los gobiernos de la modernidad.

  ¿Por qué sufrir el sentimiento de tener un hoyo en la panza, provocado por el Amor o el Desamor, si te quitas del problema de construir una relación simplemente “bloqueando” o cambiando de avatar… o de número?  Sí, antes se cambiaba de canal si algo no te gustaba.  Ahora, si la realidad no te gusta, sólo cambia de celular.  Eso sí, que tenga la IA más veloz.

-*-

  Por lo demás, con o sin IA, el objetivo del sistema no es otro sino generalizar la resignación.  Si las religiones ya no lo consiguen, la tecnología lo intenta.  Justo como ahora fomenta la resignación frente a la masificación de la duda, de la crisis de identidad, de la incertidumbre, del caos ordenado desde arriba.  No para provocar desorden, sino para que se anhele el orden.  Resignarse ante la catástrofe es el primer paso para luego necesitarla.

  En “la modernidad” que padecemos, nada hay más subversivo que pensar.  Bueno, tal vez sí hay algo más irreverente: organizarse.  Y para organizarse, amigos y enemigos, -como para el tango y para hacer el amor… o el desamor-, se necesitan al menos dos.

-*-

  Nota: si escribí una tontería, debe ser por la Inteligencia Artificial que cambió lo que quise escribir.  Ni modos.
(continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán (en ausencia de la IA).
Mayo del 2026.

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Un Tractor En Común Y El Caso Del Perico Loco. II.- No Van A Poder | 17 de mayo 2026 | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Imágenes: Terci@s Compas Zapatistas
Música: Mercedes Sosa «Todo Cambia», Compositor:  Julio Numhauser Navarro

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco

II.- No van a poder

Para el profesor Enrique Ávila Carrillo y el magisterio que enseña y aprende… luchando

  La anécdota me la contó el Subcomandante Insurgente Moisés hace unos días: unos hijos de ex rancheros invadieron tierra recuperada.  Alegando que en el pasado esa tierra era de sus padres, se metieron y empezaron a construir sus casas.  Llegó un grupo de compas a explicarles que no podían hacer eso, que esa tierra era del Común, o sea que no era propiedad de nadie, ni del Estado, ni propiedad privada, ni ejidal.  Al ver llegar a los compañeros, los invasores pensaron que los iban a correr, así que empezaron a decir que el ejército, la policía, los jueces, que tenían un pariente licenciado, que Trump, que Sheinbaum, que no los iban a sacar, que sólo muertos saldrían de ahí.

  Los compas sonrieron, escucharon pacientemente y, ya que los aspirantes a finqueritos terminaron con sus amenazas, les dijeron “bueno, hermanos, pues ya escuché tu palabra, ahora escucha la palabra que te traemos”.  Y empezaron a explicarles el Común y que podían trabajar la tierra, junto con otros hermanos de otros pueblos y comunidades, pero esa tierra no era propiedad de nadie.  Los padres de los improbables finqueros entienden la lengua, porque se habían criado en esa zona, así que los compas les explicaron todo en la palabra originaria, ante la desesperación de los hijos que eran “licenciados” de la ciudad.  En la plática, los padres asentían con la cabeza a los argumentos de los compañeros.  Al terminar, les dijeron a sus hijos: “no es como nos dijeron allá los de partido Morena, estos hermanos tienen razón en lo que dicen y no van a corrernos, sino que van a ser nuestros vecinos”.  Les dieron a los hijos la versión en castilla (que siempre será más pobre que en lengua originaria).  Acorralados con razones, los hijos argumentaron: “Pero no van a poder eso del Común.  La gente es egoísta, quiere tener y tener más y más.  La gente no quiere compartir ni ver por los demás.  Y peor si son… son… como son ustedes”.  Se esforzaron por no decir “si son indígenas”, tal vez temiendo que fueran agredidos.  Los compas respondieron con el lapidario “Pues ahí lo vamos a ver en la práctica si se puede o no se puede”.

  Como no había más argumentos, estas personas pasaron al argumento central: “Es que ustedes son castristas”.  “¿Qué cosa es castristas?”, le preguntaron.  Y ellos: “Los castristas son comunistas, o sea que las mujeres son comunes, son de todos”:  Los compas rieron y uno de los nuestros preguntó “¿Y por qué no los hombres son de todas?”  El aspirante a beneficiario del Sembrando Vida (en realidad no quería hacerse finquero, sino pedacear la tierra, pedir el apoyo gubernamental y luego vender los pedazos de terreno), quedó pensando, como valorando las ventajas del cambio de mujeres comunes a hombres comunes, pero un compa intervino y le preguntó “¿Entonces tu mujer es de tu propiedad?  ¿Ya le informaste que eres su dueño y señor, que tú la mandas en lo que siente, en lo que piensa, en lo que quiere, en lo que sueña?”  El ciudadano dudó.  Tal vez se imaginó la bronca que tendría con su mujer si se le ocurría siquiera insinuar eso, y que el matrimonio no era sino un contrato donde él, el marido, tomaba posesión de ella, la marida, “hasta que la muerte los separe”.  Un contrato pues, de compra-venta, así como se compra ganado o televisiones para ver el mundial de futbol.  O sea, trata de personas, pero con bendición legal.

  Los compas le explicaron que el Común se refería sólo a la propiedad de la tierra, no al trabajo.  “Entonces”, dijo el hombre ya a la defensiva, “¿lo que saque de mi trabajo es mío?”.  “Así es”, le respondieron.  Él insistió: “O sea que, si yo siembro, por ejemplo, plátano, en mi tierra, ¿no me lo van a quitar o a pedirme un porcentaje?”.

  “Otra vez la burra al maíz”, le dicen, “no es TU tierra, es del Común.  Y tu trabajo, el producto de tu trabajo, es tuyo y nadie, al menos, nadie de zapatista, te lo va a quitar ni a pedir una parte.  Así como no son comunes tus calzones, tu carro, tu ropa, tu casa, tu sitio, tu cepillo de dientes, tus cosas pues.  Pero la tierra es Común, y se trabaja por turnos.  Trabajas, sacas tu producción, luego entran otros a trabajar esa tierra, luego otros y así.  Sólo así la humanidad va a poder sobrevivir a la tormenta.  ¿O a poco están muy tranquilas las cosas allá en la ciudad?  ¿No batallan con la comida, el transporte, el agua, la violencia, las desapariciones, la salud, la educación, la ropa, los zapatos?  ¿No es cierto que los gobernantes, sin importar de qué partido sean, son lo mismo que los criminales?”.

  “Eso sí, te decimos que no se pueden consumir, producir, comerciar ni traficar drogas.  Y no se permite los trabajos que lastimen a la Madre Tierra, como la minería, el fracking, los talamontes, el acaparamiento del agua.  Tampoco el alcoholismo, la prostitución, la trata de personas, la violencia contra mujeres y crías, el desprecio y olvido para las personas ya de juicio, la burla y la agresión contra los diferentes, y todas esas cosas con nombres raros que sólo sirven para engañar a la gente que el mal que se va a hacer es por su bien”

  “Pero la tierra es para producir”, alegó él.  Uno de los compas, recordando las largas discusiones, debates y peleas en las asambleas zapatistas, intervino y dijo: “Sí, pero una cosa es producir para el mercado y otra producir para la vida.  La tierra del Común es para la vida, no para tener ganancias”.

  “Entonces”, preguntaron, “si la tierra no es de nadie, ¿ustedes qué son?”

  “Guardianes”, respondimos.  Otro compa agregó “y Guardianas”.  Uno más: “Y Guardianoas”.

  Se despidieron.  Dijeron que ya entendieron, pero que iban a consultar con la Biblia de su religión para ver si eso del Común no iba en contra de la palabra de Dios.

-*-

  Este argumento de “no van a poder”, sustentado en lo irremediable del individualismo, el egoísmo y la avaricia, no es sólo argumento del capitalismo.  Está también en quienes se dicen de izquierda y esperan, con paciencia, que fracasemos.  No sólo por el individualismo, ni sólo porque lo del Común no vino de sus grandes cabezas con notas de pie de página, también porque no se siguen los “santos” preceptos de la izquierda ortodoxa de que primero la publicación y la propaganda para concientizar y convocar, luego el partido, luego la toma del Poder, luego el Estado como propietario representativo y regulador.  Y luego, muchos siglos después, Dios no lo quiera y estén vivos, el Común.

-*-

  Pero, puesto que salió lo del “castrismo” y puesto que el pueblo de Cuba sufre un bloqueo (ya sin el eufemismo de “embargo”) y una nueva amenaza de intervención militar, ahora, hoy, entonces vayan algunas palabras sobre ese pueblo al que respetamos y admiramos.

  Creemos que su resistencia y rebeldía son evidentes.  No sólo ha mantenido un proyecto social en medio de todas las amenazas posibles, frente a todas las agresiones imaginables e inimaginables, padeciendo campañas mundiales de calumnias y mentiras; también las “sensatas” reflexiones de quienes no son “ni chicha ni limoná”, que pretenden no ser de aquí ni de allá y, que lo más “amable” que dicen es “fue bello al principio, pero ya con el tiempo se convirtió en una dictadura”.  Eso que no es sino otra forma de decir: “antes fue moda apoyar a Cuba, ahora la moda es atacarla”.

  En fin, no es la primera vez, ni será la última, en que se decrete la muerte (al menos mediática) de lo que el mismo pueblo llama “la revolución cubana”.  En las últimas décadas… ok, bueno, desde aquel enero del 59, se dice, se repite, se recita, se eructa: “Cuba no va a sobrevivir… si no se traiciona a sí misma”.  Bueno, no con esas palabras.

  Y no se trata sólo de olvidar Girón y a Fidel Castro manoteando con su equipo porque no le querían permitir ir al frente de batalla (en aquellos tiempos en que los comandantes marchaban al frente de sus tropas).  Tampoco los esfuerzos inútiles de la inefable Agencia Central de Inteligencia, la CIA gringa, para acabar con la dirección.  Baste recordar la desesperación de un congresista norteamericano de aquellos tiempos, al hacer comparecer a los responsables de “resolver el problema cubano”: el agente explicaba, con lujo de detalles, el plan para envenenar a Fidel Castro… para que se le cayera la mítica barba.  El congresista, con los ojos y la voz exaltados, demandaba: “¿De manera que gastamos tantos millones para quitarle la barba a Castro, para rasurarlo?  ¿No era más sencillo darle un tiro?”

  Y los aviones derribados, los atentados terroristas, los sabotajes, el “embargo”, los eructos mediáticos de los especialistas en todo y conocedores de nada.

  Y alguien se puede preguntar: si lograron todo lo que han logrado con todo eso en contra, ¿cuánto no hubieran podido hacer si los hubieran dejado en paz?

  Se trata, sobre todo, de olvidar lo fundamental: sea cierto, o no, que han tenido, tienen y tendrán errores, pero son SUS errores, SUS aciertos, SU historia, SU presente y SU futuro.  Y eso es difícil de entender desde los escritorios de la academia, la teoría estéril (sin práctica, pues), y el comentario banal e inútil que ni siquiera consigue los likes de rigor.

  Pero deje usted de lado las tendencias en redes y en los medios de comunicación.  ¿Por qué no han podido doblegarlos?  ¿Por qué sería necesaria una intervención militar gringa si, con apoyos como los que ha tenido la oposición cubana, hubieran ya conseguido la “liberación”?  Oiga usted, como que algo ahí no se explica.  Como que algo hay en ese pueblo que no se entiende y no tiene que ver con el individualismo, el egoísmo, la avaricia y demás. Tal vez, no sé, puede ser, es un supositorio, pero se me ocurre que es una cuestión de lengua: puede ser que en el alfabeto cubano no existan las letras para componer la palabra “rendirse”.

  Y también viene Cuba a colación porque, hasta donde recuerdo, el Movimiento 26 de Julio no siguió los manuales de la ortodoxia comunista de entonces, que había arrinconado el quehacer de la izquierda latinoamericana a los dictados del entonces “campo socialista”.  En pocas palabras: hicieron su propia historia.  No para los libros, los análisis, las reflexiones sin práctica consecuente, sino para la vida.

  Cuba, tan cerca de los Estados Unidos y tan lejos de la comprensión, pervivirá.  Porque hay quien espera que la isla se convierta en un Mariel de punta a punta, pero hay quien sabe que será un Playa Girón lo que el sol contemple al salir… el día después.

-*-

  Estas reflexiones se me ocurren ahora que he estado presente en algunas de las reuniones de los “Interzonas” (lo pongo entre comillas porque en cualquier momento cambiará su nombre), en asambleas de autoridades autónomas y responsables, de teatristas, coordinaciones de arte y cultura, de Como Mujeres que Somos, de jóvenas y jóvenes, de hombres y mujeres “de juicio” (ya mayores pues), donde discuten y debaten algo nuevo.  Sí, nuevo – nuevo.

  Creo que alguna vez he dicho que los zapatistas no buscamos cómo ser felices, sino cómo ser infelices.  Como es nuestro modo el imponernos nuevos retos, trabajos, cambios inesperados la víspera, la crítica despiadada en lo interno, los desvelos, los dolores de panza (con o sin tamale crudo), las preocupaciones, las largas discusiones, las caídas y las levantadas.  Y entonces entiendo que el problema, nuestro problema, es que tratamos de vivir lo que soñamos.  Y así nos va.

-*-

  Los sueños siguen siendo sueños hasta que son sembrados en la realidad.  Seguirá entonces un largo y accidentado camino, repleto de tropezones, sinsabores, más bajadas que subidas.  Y, claro, la presencia infaltable de quienes opinen que así no, que no todavía, que no se va a poder, que es imposible.  El progresismo de nómina siempre ha exigido obediencia y subordinación en su diario claudicar.

  Decía el finado que todo es imposible la víspera.  Lo dijo pensando en el 31 de diciembre de 1993, y lo repitió y repite cada que una nueva idea, una nueva iniciativa, interna o externa, se escucha en lenguas originarias de raíz maya y en castilla… en las montañas del sureste mexicano.

  Porque siempre habrá alguien, abajo y a la izquierda, que tome ese sueño en las manos, prepare el terreno y el tiempo, el calendario y la geografía pues, y, sin ceremonias rituales, declaraciones ostentosas ni promesas vanas, empiece a trabajar para ese sueño.

  Entonces, y sólo entonces, los sueños dejan de serlo y se convierten en… una posibilidad.

-*-

  ¿O sea que vienen más cambios?  Sí, me temo, y celebro, que sí (suspiro).

(Continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
México, mayo del 2026.

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Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco.  I.- La Genealogía del Tamale

Imágenes: Tercios Compas Zapatistas
Música: Los Cojolites «Tierra Madre»

Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco.
 I.- La Genealogía del Tamale.

Para las madres buscadoras, con admiración y respeto.

  Debo aclararles que yo creía que no vería esto en vida.  Esta combinación de conocimientos y prácticas de usos y costumbres de hace muchas décadas, con las ciencias y las técnicas aplicadas.  Sí, en el campo.  Sí, en la lucha por la vida.

  El Subcomandante Insurgente Moisés me ha explicado el proceso:

  Primero eliges el terreno.  Mientras más plano, mejor.  Después viene lo que se llama tumbar y rozar, es decir, con machete y, a veces, hacha, se tumban árboles grandes, medianos y chicos.  Si ya es un terreno de milpa antigua, entonces es acahual (árboles y plantas pequeños).  Si era potrero, pues ya no hay árboles.  Hay que esperar a que se seca bien y luego sigue la “quema”, que consiste, como su nombre lo indica, en prenderle fuego al terreno para que la tierra se fertilice con la ceniza.  Luego sigue limpiar, o sea, quitar piedras, troncos, ramas y raíces.  Después ya sigue la siembra, que se hace con coa (una vara recta, a veces con punta de fierro).  Quien siembra, lleva las semillas dentro de una morraleta, va avanzando poco a poco, horadando la tierra con la coa y depositando la semilla en la tierra.  Luego sigue esperar que llueva.  Claro, si es que la seca (temporada de calor), con sus ventarrones, no llevó la quemazón más allá del “guarda-rayas” y entonces hay que organizarse en colectivo para ir a apagar antes de que el fuego se extienda y llegue al bosque… o a los poblados.

  Si llueve, bien.  Si no llueve, mal.  Y entonces hay que echarle cohete al cielo para que se despierta la nube y se deje caer sobre la tierra, donde la semilla espera la vida que cada gota de agua lleva.

  ¿Después?  Esperar, estar atento al clima. Si todo va bien, en unos 3 meses habrá elote y luego maíz.  Después sigue la cosecha: recoger las mazorcas y amontonarlas en una champita que le llaman “troje”.  De ahí, cada que se necesite, se lleva un tanto de mazorcas a la casa, y la familia entera (abuelos, padres, y la prole) se sienta a desgranar.  Luego sigue cocer el maíz, con algo de cal que se extrae de piedras.  La cal es con una piedra especial, blanca.  En algunas partes le dicen Poj´ton.  Se calienta con leña y luego se muele hasta que queda un polvo finito.  Si no encuentras, puedes hacer con la cáscara o concha del caracol de río.  Y si no tienes Poj´ton ni caracol, pues ni modos, hay que conseguir la paga para comprar la cal.

  Una compañera me aclara: “Eso de mezclar la cal con el maíz, no cualquiera.  Se necesitan, como quien dice, a las mamaces.  La mamá te dice qué tanto de cal le echas a la olla con el maíz en agua.  Si no está cabal, no sirve.  Y si te pasas, pica.  Entonces tienes que calcular, según te enseña tu mamá.  Ya cuando creces, pues ya sabes calcular.  Pero no es que mides con centilitros, mililitros y esas cosas de la matemática.  Es que mides según te enseña tu mamá.  Y tienes que batir bien con la mano, que no queden bolitas, sino que cabal.

  Si no aprendes a hacer bien, rápido se publica en el pueblo y te mal miran.  Y peor para la mamá, que la mal hablan que no enseña a sus crías lo del maíz, o sea de la vida.  O sea que las crías tienen que aprender bien.  Como quien dice, las mamás necesitan de las crías.  Creo por eso mucho nos regañan cuando somos pequeños, para que aprendamos.  Y por eso las mamaces siempre lo piensan sus crías y, si no están, las buscan.  Si no tuviéramos mamá, creo que morimos todos de una vez”.

-*-

  Luego, ya que tienes el maíz cocido, sigue moler a mano, con un viejo molino mecánico.  Si no hay, pues con metate y piedra.  Entonces ya tienes la masa lista para la tortilla… o el tamale.  Si es fiesta, entonces tal vez con cuche (puerco), pollo o guajolote.  Y el recado, claro, que es como el condimento que se le pone a la carne.  Si no hay carne, pues frijoles… o verduras (guácala).  También se puede hacer con chile verde o rojo, y con azúcar.  Después de todo eso, y si tienes suerte de que quien cocina no deje crudo el tamale, entonces podrás comer tamales.  Y si está crudo, pues ni modos, igual tienes que comer porque es lo que hay.  Eso sí, hay que tener la precaución de tener una letrina cerca.

  Si es fiesta, hay baile.  Sí, cumbias.  Aunque también luego hay rock, ska, banda y esas músicas con que las jóvenas y jóvenes brincan como si estuvieran encima de un hormiguero.  Pero el amor y, claro, el desamor, suelen florecer y dar fruto con las cumbias.  Ahí las caderas prometen fiebres… y desvelos… y lluvias… y sinsabores.

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  ¿Y luego?  Pues vuelta a empezar.  Y así por los siglos de los siglos.  Hay humanidad porque hay tierra.  O sea que, como quien dice, la tierra es la madre de la humanidad.  Viera que no hay tierra, pues ¿de dónde vas a sacar todas las cochinadas que comes?  Sin tierra no hay alimentos, ni animales, ni aire, ni lluvia.  No hay nada.  Por eso decimos que la tierra es vida.

  Los pueblos y comunidades del Congreso Nacional Indígena, nos enseñaron a decir “territorio”.  O sea, no es sólo la tierra-tierra, sino también el agua, los bosques, los animales silvestres, la lluvia, el viento, el sol.  Todo.  Nosotros, cuando decimos “tierra”, decimos todo eso; pero en las ciudades entienden tierra como un pedazo de tierra y no como un todo.  Por eso el CNI nos enseñó a decir “territorio”.

-*-

  Las guerras actuales, dicho sea de paso, son para conquistar territorios.  Por eso no importa cuánta gente asesinan ni cuantos edificios, hospitales, escuelas (con niñas dentro), barrios enteros destruyen.  Porque de eso se trata la guerra capitalista: de destruir para reconstruir luego; y de despoblar para reordenar luego el territorio conquistado.  Y es por eso que hay, en la humanidad, lo que se llama “Guardianes” de la tierra, o sea del territorio.  O sea que son las crías de la Madre Tierra, la Resistencia y la Rebeldía.  Y por eso asesinan, desaparecen y encarcelan a los defensores de bosques.  Y por eso el problema no es Netanyahu o Trump.  O no sólo, pues.

  Porque con ellos o sin ellos, el Mandón, el sistema capitalista pues, quiere asesinar personas y destruir poblaciones enteras.  Porque en esas poblaciones y en el corazón de esas personas, vive la vida.

  Así nació el sistema: matando y destruyendo.  Así creció.  Y así se mantiene, aunque cambien sus modos y sus explicaciones.  El sistema capitalista es muerte.  No sólo para la humanidad.  También para el planeta entero.  Por eso decimos que la lucha contra el capitalismo es la lucha por la vida.  Y viceversa.

  ¿Quiénes entienden más y mejor esto?  Pues quienes viven en un territorio, o sea en la tierra.  Pero no luchan por la propiedad del territorio, sino por defenderlo.  Y por eso los ataca el capitalismo, porque le estorban en su plan.

-*-

  Le pregunté al SubMoy: “¿Pero entonces ya no hay quema?”

  “No, estamos dando como una muestra, una enseñanza a los mismos compas y a los hermanos partidistas que, usando la técnica, ya no se necesita la quema y así no se corre el fuego, poniendo en peligro a animales, árboles y personas.  Además de que ya no hay la humareda.  Y no tienes que esperar a que llueve ni gastar cohete de balde.  O sea que, sin dejar de trabajar la tierra, se puede cuidar y mejorar”

  “¿Y el tractor de dónde salió?”

  “Ah, lo tenían en un puy desde hace años, pero no lo usaban y ahí nomas estaba echándose a perder.  Entonces llegó el Común a rescatar.  Fueron los choferólogos, lo arreglaron, lo lavaron, lo dejaron bien galán, y ya lo movieron a esta tierra que es del Común, que es de todos y es de nadie.”

  “Pero tal vez en el día después no va a haber combustible para el tractor… ni tractor”.

  “Ah, seguro.  Pero nos estamos enseñando como nuestros tatarabuelos y abuelos, que se hacen las cosas con lo que hay y con la cabeza.  El asunto es siempre ver de cuidar la madre tierra”

  Un compa es quien enseña y tiene alumnas y alumnos, principalmente tzotziles y cho´oles.  Ese compa es del Puy de Roberto Barrios, y se viene con su banda para aplicar lo que aprenden.  Porque si no se aplica lo que se sabe, pues de balde.  O sea que quiere la práctica.  Donde enseña, bien se puede llamar “Centro de Investigación, Análisis, y Enseñanza Rebelde Zapatista del Trabajo en el Campo y la Defensa y Cuidado de la Madre Tierra Combinando el Conocimiento de Nuestros Anteriores con Conocimientos de las Ciencias, las Técnicas, las Artes y lo que se Nos Va Ocurriendo y que Inventamos Según Vemos en la Práctica” (CIAERZTCDCMTCCNACCTALVAOISVP, por sus siglas en español).

  Nah, no es cierto que se llama así.  Pero algún nombre le van a poner.  Tal vez igual o más largo, no sé.

 El asunto es que, como en las Cumbias, lo que vale es la puesta en práctica del conocimiento.  Porque bien puedes escribir libros de teoría de la Cumbia, explicar con elipsis y parábolas, ecuaciones diferenciales y asíntotas, la rotación de las caderas y el ritmo de pies y manos.  Pero, compa, si no lo practicas, va a parecer que tus pantalones son de cartón o que te dio un calambre.

-*-

  Cuando lo miré que ya están funcionando los aspersores y están sembrando, pensé “ya me puedo morir”.  Creo que lo pensé en voz alta, porque la Verónica, que andaba de metiche para variar, me dijo “¡¿Otra vez?!”.  Y, mirándome con reprobación, añadió “Ya caes mal que a cada rato te mueres.  Hasta las mujeres de los pueblos ya protestaron con el SubMoy de que de balde rezan cada vuelta”.

  “¿O sea que rezan por mí?”

  “¡Qué va a ser!, rezan por el pobre demonio, que va a sufrir cuando llegues al infierno, y te pongas a hacer tus travesuras”.

  Bueno, pero eso no es el tema…

-*-

  En cualquier rincón del mundo, florecen las vidas de las resistencias y rebeldías.  Ayer se llamaban Venezuela.  Hoy se llaman Irán y Cuba.  Siempre se llaman Palestina.  Porque siempre habrá quien no se rinda, no se venda y no claudique.

(Continuará…)

 El Capitán.
Abril-mayo del 2026.

radio
Europa Zapatista

Recaudación de fondos: Un quirófano en la Selva Lacandona

Campaña de solidaridad con la salud autónoma zapatista.
SEGUNDA FASE

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¿En qué consiste la segunda fase de la Campaña “Un Quirófano en la Selva Lacandona“?

En agosto del 2024 conocimos la idea de los y las Zapatistas de dar un paso más en la construcción de la salud autónoma: el comienzo de la construcción de un quirófano.

Desde la Red de Europa Zapatista, decidimos aportar un pequeño grano de arena a ese gran proyecto y comenzamos una campaña de difusión y apoyo económico al proyecto. Entre noviembre del 2024 y abril del 2025, a través de varios actos solidarios y un Crowfunding se logró juntar más de 130.000 Euros, los cuales ya hicimos llegar a las y los compañeros Zapatistas.

Ahora en 2026 queremos iniciar la segunda fase porque la construcción aún no ha concluido, porque falta lo que falta.

Los avances en la construcción del quirófano

La construcción del quirófano, que en realidad va ser un Hospital, ya esta en marcha y los avances son notables, el proyecto se trabaja colectivamente desde el Común: participan hermanas y hermanos de diferentes partidos, religiones, Zapatistas y no Zapatistas, “pues la enfermedad no distingue pertenencia”.
El quirófano va a contar con Área de Hospitalización, Sala de Cirugía, de Esterilización, de Urgencias, Consultorio de Ginecología, Consultorio Dental, Sala de Ultrasonido, Laboratorio de Análisis Clínico, así como un área de plantas medicinales y un área para familiares de los pacientes.

Este proyecto ya tiene la estructura y el techo, sin embargo, falta el trabajo de electricidad, equipamiento…

¿Qué apoyamos al apoyar la construcción del quirófano?

Apoyamos un Proyecto de Salud Autónoma que los Zapatistas construyen, paso a paso, desde hace más de 32 años. Gracias al trabajo de los promotores y las promotoras de salud, se ha reducido al mortalidad infantil y maternal y las enfermedades que antes eran mortales ahora se pueden curar, también por que este Sistema de Salud Autónoma se concentra en la prevención.

En este Sistema Autónomo de Salud las y los promotores de salud atienden a zapatistas y no zapatistas.

¿Como participar en la segunda fase de la Campaña “Un quirófano en la Selva Lacandona?

  • Organizando actos y presentaciones públicas de la Campaña
  • Informando de este Proyecto a personas y colectividades que puedan estar interesadas en participar
  • Difundiendo los eventos y las actividades de la Red Europa Zapatista
  • Contribuyendo con un apoyo en la Campaña que hemos abierto en esta plataforma o bien contactando directamente con la Red de Europa zapatista por el e-mail: eurozapweb@riseup.net

¡Gracias por contribuir a un mundo donde quepan muchos mundos!

HAZ CLIC AQUÍ PARA DONAR

En francés, alemán y catalán abajo

(Continuar leyendo…)

radio
Noticias de Abajo ML

Noticias de Abajo – 5 de abril del 2026

(Descarga aquí)

Global

CHILE: Semana de agitación por la libertad de Mónica Caballero, durante el cadenazo radial, la zarzamora compartió una entrevista con la compañera anarquista privada de su libertad. (AUDIO)
Fuente: La Zarzamora https://archive.org/details/bloquelazarzamora-entrevista-a-monica-c-mas-bloque-2026

ARGENTINA: Protestas de Jubilados en las calles frente a la crisis y el ajuste

Buenos Aires. Cada miércoles, frente al Congreso Argentino, grupos de jubilados ocupan la calle con carteles, bastones en alto y consignas que resumen una preocupación urgente: cómo sobrevivir en medio de la crisis económica. La escena se ha vuelto habitual en la capital argentina durante el gobierno de Javier Milei, en un contexto de ajuste fiscal, reformas estructurales y creciente conflictividad social. (AUDIO)
Fuente: Noticias de Abajo. https://www.facebook.com/share/v/1Dn6WMBB46

IRÁN: CONTRA TODAS LAS GUERRAS CONTRA TODOS LOS ESTADOS, entrevista con compañero anarquista sobre la situación actual y el posicionamiento del Frente Anarquista al respecto.
Fuente: Frente Anarquista https://www.instagram.com/p/DWuGJ6gDbp4/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==

MÉXICO: ONU hace llamado de alerta sobre la desaparición forzada en México: Impunidad y complicidad hacen que la desaparición forzada sea usada sistemáticamente y generalizado en contra de la sociedad en algunas partes del país.
Fuente: ONU https://news.un.org/es/story/2026/04/1541315

DESDE EL OMBLIGO DE LA LUNA

CHIMALAPAS, OAXACA: Pueblos indígenas de las comunidades de Santa María y San Miguel Chimalapa, Oaxaca, anuncian una movilización para este miércoles, contra la invasión ilegal y por la preservación de su territorio comunal ancestral. (AUDIO)
Fuente: Noticias de Abajo ML

VERACRUZ: Ecocidio en las playas y mares del golfo de México, derrame de petróleo pone en riego la vida marina y subsistencia de pueblos
Fuente: Lxs Altepe

GUERRERO: CIPOG-EZ denuncia el asesinato de cuatro promotores, “mientras los pueblos construimos vida los malos gobiernos nos ofrecen muerte y destrucción”.
Fuente: CIPOG-EZ https://www.facebook.com/share/p/1CcMGGYRZ5

EZLN: Cobertura del semillero en CIDECI, compartimos a continuación el reportaje del último día por el Medio Libre: Radio
Fuente: Radio Zapatista https://radiozapatista.org/?p=54010

radio
Radio Zapatista

Día 3 – Semillero “La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”

En un poderoso mensaje dirigido a los pueblos del mundo, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional volvió a colocar en el centro la urgencia de organizarse colectivamente y construir, desde ahora, las condiciones para la vida de las futuras generaciones.

Con palabras firmes, el Capitán Insurgente Marcos recordó que la lucha no puede quedarse en el discurso. La tarea de quienes resisten, dijo, es pensar, compartir lo pensado y, sobre todo, llevarlo a la práctica sin esperar. La historia no puede seguir postergándose.

Desde la mirada zapatista, la “herencia” no es un concepto vacío ni simbólico. No basta con transmitir dignidad, resistencia o rebeldía; ante la tormenta de nuestro mundo en crisis, es indispensable construir las bases materiales que permitan a quienes vienen seguir viviendo y luchando. Esa herencia se teje en la práctica cotidiana: en las formas de organización comunitaria, en las autoridades responsables, en los colectivos y en cada espacio donde se construye el común.

Frente al panorama actual, el mensaje es claro: hay dos caminos posibles, la unidad o la fragmentación. Y ante ello, una decisión inevitable: resignarse u organizarse.

Los zapatistas advierten que su horizonte no está en la toma del poder ni en los gobiernos que llaman a la unidad mientras buscan absorber y homogeneizar las luchas. Tampoco está en el sistema capitalista, al que señalan por imponer narrativas de derrota para desviar el camino de los pueblos.

El “común” que proponen no busca borrar diferencias, sino articularlas en un objetivo compartido: enfrentar al sistema. Muchas luchas, muchos caminos, pero una sola batalla por la vida.

En ese sentido, hicieron un llamado a no medir la lucha por su tamaño o impacto mediático, sino por la claridad de sus convicciones. Saber por qué se lucha, para qué y cómo organizarse es, aseguran, lo que permite avanzar con firmeza.

El mensaje resonó más allá de los territorios zapatistas, reconociendo luchas en todo el mundo: desde los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa, hasta resistencias en América Latina, Palestina, Europa, África, Asia y otros rincones donde los pueblos no dejan de luchar. Todas forman parte de un mismo latido global que se niega a desaparecer.

Por su parte, el Subcomandante Insurgente Moisés compartió la experiencia organizativa de los pueblos zapatistas, quienes han decidido romper con la lógica jerárquica de “la pirámide” para dar paso a una construcción colectiva basada en el común.

Durante más de tres décadas, explicó, han demostrado que es posible gobernarse sin depender de las estructuras oficiales. Hoy su organización se articula en distintos niveles autónomos, desde gobiernos autónomos locales (GAL) -que son el corazón del nuevo sistema de gobierno zapatista- hasta asambleas generales del común, que reúnen a todos los GAL del territorio zapatista. En este nuevo sistema de gobierno, cada comunidad decide según sus necesidades, pero siempre con un horizonte compartido: la defensa de la vida.

En este proceso, el conocimiento ocupa un lugar central. Para los zapatistas, no debe convertirse en mercancía, sino compartirse para fortalecer a las comunidades. Bajo esta lógica, impulsan proyectos como la construcción en común de un quirófano comunitario, con la participación activa también de comunidades e individuos no zapatistas, al tiempo que convocan a personas solidarias a sumarse con trabajo y saberes.

También se abordaron problemáticas urgentes como el crimen organizado y las adicciones, especialmente entre jóvenes, señalando cómo estas amenazas buscan fragmentar el tejido comunitario. Frente a ello, la respuesta sigue siendo la misma: organización, conciencia y trabajo colectivo.

En su intervención, el Capitán Marcos insistió en que el individualismo no es opción. Apostar por él, dijo, es condenarse a una pesadilla. En cambio, organizarse con otros permite no solo resistir la tormenta, sino imaginar lo que hay más allá: nuevas posibilidades, nuevos mundos.

La clausura, a cargo del Subcomandante Moisés, reafirmó el compromiso zapatista con la construcción de una nueva sociedad. Una donde no exista la explotación, donde la diferencia no se persiga sino se celebre, y donde la vida esté en el centro.

No se trata de un mundo perfecto, señalaron, sino de uno distinto. Un mundo que ya se empieza a construir desde abajo, en común, y que busca ser heredado a las niñas y niños de México y del mundo entero.

Audios

Quinta sesión

Una mirilla a la Tormenta en el Mundo: La Fragmentación de Territorios y las Resistencias y Rebeldías. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):

Una ventana al Zapatismo: Una ventana al Común como opción de resistencia y rebeldía en territorios de pueblos originarios I. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):

Sexta sesión

Una ventana al Zapatismo: Una ventana al Común como opción de resistencia y rebeldía en territorios de pueblos originarios II. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):

Una mirilla a la Tormenta en el Mundo: La Teoría y la Práctica en las Generaciones.  Cuento “El Amor y el Desamor según la Abuela Grabiela”. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):

Clausura. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):

Videos – Transmisión en vivo