México
[:es]Piden al gobierno mexicano proteger Marismas Nacionales, en riesgo por hidroeléctrica[:]
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- El proyecto hidroeléctrico Las Cruces amenaza la Reserva de la Biosfera Marismas Nacionales, el humedal más importante del Pacífico Mexicano.
- Comunidades indígenas de la zona alertan sobre violaciones a sus derechos humanos a la libre determinación, autonomía, territorio, identidad cultural, así como a un medio ambiente sano.
Con motivo del día mundial de los humedales, organizaciones de la sociedad civil, así como el Consejo Intercomunitario del Río San Pedro Mezquital, Consejo Regional Wixárika y el Consejo Náyeri, reiteraron su petición a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para que cancele de forma definitiva los permisos de autorización de impacto ambiental y cambio de uso de suelo otorgados al proyecto Hidroeléctrico Las Cruces, que busca desarrollarse en el estado de Nayarit, debido al riesgo ambiental que representa para la Reserva de la Biósfera Marismas Nacionales (Sitio Ramsar de Importancia Internacional), porque viola los derechos humanos de las comunidades y pueblos indígenas que ahí se encuentran y por el interés público respecto de proteger y conservar los ecosistemas prioritarios para la biodiversidad, y necesarios por la adaptación y mitigación al cambio climático.
El proyecto hidroeléctrico Las Cruces pretende represar el río San Pedro, único que fluye libremente al cruzar la Sierra Madre Occidental y fuente principal de agua dulce del sistema de Marismas Nacionales. Desde el 2008, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), tiene en curso este proyecto, que consiste en modificar directamente el uso de suelo de más de 5 mil hectáreas de bosques y zonas de ribera, alterar el ciclo del agua, transporte de sedimentos y ciclo del carbón.
Las represas en regiones tropicales generan mayores emisiones de gases efecto invernadero (gas metano) que afectan a la delgada capa atmosférica. Represas como las de Aguamilpa y El Cajón, ya generan impactos al modificar el caudal ecológico, retener sedimentos y los volúmenes de agua. Sus impactos han provocado efectos adversos para la provisión de alimentos y para la materia orgánica disuelta, necesaria para la biodiversidad.
Además, la represa del río San Pedro ocasionará impactos sociales, toda vez que territorios, lugares sagrados, centros ceremoniales y senderos milenarios de las comunidades indígenas queden inundados, perdiendo su valor intangible para su cultura.
Este río es el séptimo más caudaloso de México y es el principal proveedor de agua dulce y de nutrientes para Marismas Nacionales, el humedal costero más importante del Pacífico mexicano. Adicionalmente, alberga culturas milenarias en su cuenca como son los pueblos Náyeri (Cora), Wixárika, Tepehuano y Mexicanero, para quienes el río provee sustento y formas de vida, además de ser fundamento de su espiritualidad y eje de sus tradiciones e identidad cultural.
En términos de impactos ambientales, Las Cruces representa una amenaza para Marismas Nacionales, que abarca una superficie de 134 mil hectáreas, con una presencia de manglar del orden del 20% del total existente en el país; lo cual significa 113 mil hectáreas de bosques de manglar en buen estado de conservación y óptima estructura. Cuenta con más de 20 mil aves acuáticas, además de especies de mamíferos vulnerables o en peligro crítico como la nutria de río, el jabalí, el puma y el ocelote. Por su riquísima biodiversidad, el río San Pedro provee alimentos para las pesquerías locales.
El proyecto Las Cruces alteraría irreversiblemente el equilibrio de las dinámicas ambientales, culturales y socioeconómicas que sustentan la Cuenca del río San Pedro Mezquital y Marismas nacionales, en donde se calcula que habitan más de 300 mil personas. En términos sociales, el proyecto es violatorio de los derechos a la libre determinación, autonomía, territorio e identidad cultural, así como el derecho a un medio ambiente sano de las comunidades y pueblos indígenas.
Lo anterior debido a que la resolución emitida por la Semarnat en septiembre de 2014 se otorgó sin consultar debidamente a las comunidades indígenas, a pesar de que la propia autoridad reconoce que los pueblos acceden al territorio en donde se pretende llevar a cabo el proyecto. De igual forma, la concesión para el aprovechamiento de aguas superficiales, otorgada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a la CFE, en noviembre del mismo año, se emitió sin considerar el uso y aprovechamiento que los pueblos indígenas realizan en dicho territorio, con subestimación de los impactos y riesgos regionales a nivel cuenca y para el ecosistema de humedales costeros, su biodiversidad, provisión de alimentos, viabilidad económica.
Debido a su relevancia internacional como humedal, la Misión Ramsar recomendó en el 2010, incluirlo en el registro Montreux para elevar su nivel de protección, debido a los posibles impactos al Sistema Ambiental Regional. En este sentido, es necesario cumplir con el objetivo estratégico de “Mejorar la aplicación a nivel nacional de la Convención Ramsar por parte del Estado mexicano, a fin de salvaguardar el ambiente sano y los derechos humanos”.
La importancia de la cuenca del río San Pedro Mezquital es regional y global porque lleva nutrientes al Golfo de California (Patrimonio de la UNESCO), siendo esencial para el ciclo de vida de muchas especies y para la conexión con el gran ecosistema marino. El Estado mexicano debe ser congruente con el interés público, proteger a la región y evitar emisiones de gases de efecto invernadero como las que el proyecto Las Cruces generaría.
Organizaciones firmantes:
Cemda, AIDA, Nuiwari, Serapaz, Grupo Ecológico Manglar, Consejo Intercomunitario del Río San Pedro Mezquital, Consejo Regional Wixárika y el Consejo Náyeri, Serapaz, Fundar, Causa Natura
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[:es]Palabra de Marichuy en Huajuapan de León, Oaxaca[:]
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Hermanas y hermanos de esta ciudad de Huajuapan de León,
Hermanas y hermanos de los pueblos indígenas de la región y del Movimiento Agrario Indígena Zapatista:
Nuestro caminar como Concejo Indígena de Gobierno va recogiendo los dolores en cada rincón de los pueblos, naciones y tribus originarias del país, sus luchas de resistencia y de rebeldía. Vamos caminando entre la guerra declarada contra todas y todos los mexicanos, como es la cobarde represión que ha llevado a cabo el mal gobierno de Michoacán en contra de maestros y maestras a quienes respetamos por sus legítimas y justas exigencias. Represión que también ha golpeado a nuestros hermanos de las comunidades purépechas solidarias con la lucha magisterial.
Para el gobierno de Michoacán, corrompido históricamente por lo peor de la violencia de la delincuencia organizada, el camino para resolver la exigencia de derechos de quienes enseñan en las escuelas, es declararles la guerra a ellos y a quienes con su corazón firme y la conciencia despierta le han dado la mano a la lucha por la justicia.
Somos los pueblos las víctimas de la guerra que los malos gobiernos en todos sus niveles y órdenes hacen para defender la muerte, la explotación, y la destrucción de los tejidos que nos mantienen vivos como pueblos. Los partidos políticos hacen justo lo que su nombre dice, parten a nuestras comunidades y el costo a ninguno de los capitalistas asesinos que dicen gobernar México les interesa, pues el dolor y la rabia son solo nuestros, de los de abajo en el campo y la ciudad. O sea, no les interesa la justicia, menos la democracia ni la libertad.
Los partidos políticos se disputan el poder que no solo destruye por los intereses corrompidos que representan, sino porque llenan de confrontación, y discordia nuestras comunidades, que pagan con la sangre de nuestros hermanos y hermanas por el odio que siembran los poderosos y sus podridos objetivos en la vida de nuestros pueblos. Nos duelen los muertos de Oxchuc, en el estado de Chiapas y pensamos que la justicia nacerá cuando arranquemos de raíz a los gobiernos capitalistas y que de la organización surja el gobierno que mande obedeciendo, no porque nos lo prometa mentirosamente un candidato o candidata sacada de las entrañas de la clase política, sino porque el gobierno seamos todas y todos y no ocupemos pedirles nada.
Desde estas tierras denunciamos que el mal gobierno no ha hecho más que simular la justicia ante el asesinato, ocurrido el 7 de abril de 2010, por grupos paramilitares, de la compañera Alberta Cariño Trujillo, más conocida como Bety Cariño, hermana hondamente comprometida con las luchas y las resistencias de nuestros pueblos; y del compañero internacionalista Jyri Antero Jaakola.
Exigimos el castigo de los responsables intelectuales y materiales de dichos asesinatos y que no se obstruya más el ejercicio de la justicia.
A todo esto, le llamamos represión y su objetivo es nuestro exterminio, pero la paz la haremos nosotros y nunca los de arriba, o sea que la haremos con libertad y para ser libres los pueblos originarios nunca hemos necesitado pedir permiso a nadie.
En esa libertad somos capaces de hacer lo que la historia nos está exigiendo y ese es el llamado del Concejo Indígena de Gobierno, ese es el llamado que empieza hoy, como empezó hace cientos o miles de años con la resistencia de nuestros pueblos y culturas. Por eso no es una campaña electorera lo que necesitamos, sino ser capaces de soñar y caminar nuestros sueños hasta que sean la luz que buscamos.
Desde el estado de Oaxaca
A 29 de enero de 2018
Nunca más un México sin Nosotros
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Condenamos el feminicidio de Guadalupe Campanur Tapia


