Mundo
Diez voluntarios del convoy terrestre Global Sumud detenidos por las Fuerzas Armadas Árabes Libias y las autoridades del este de Libia
Sirte, Libia — Diez civiles que participaban en el Convoy Terrestre Global Sumud fueron detenidos por las Fuerzas Armadas Árabes Libias (FAAL) y las autoridades del este de Libia (Gobierno de Salvación Nacional) tras cruzar la línea 5+5 cerca de Sirte de buena fe para llevar a cabo negociaciones pacíficas en nombre del convoy y facilitar la entrega de ayuda humanitaria a Gaza. La Flotilla Global Sumud insta a los gobiernos de todo el mundo a exigir su liberación inmediata.
Los participantes detenidos, entre ellos dos médicos, son: Alicia Armesto Núñez (España), Laura Kwoczała (Polonia), Jenelle Jones (EE. UU.), la Dra. María Paula Giménez (Argentina), el Dr. Lucas Ezequiel Aguilera (Argentina), Matías Álvarez Rodríguez (Uruguay), Ana Margarida França Santana Baptista (Portugal), Ashraf Khoja (Túnez), Domenico Centrone (Italia) y Leonarda Alberizia (Italia).
Los diez delegados se ofrecieron como voluntarios para cruzar a la zona de seguridad 5+5 y negociar el paso de la misión humanitaria. La última comunicación del grupo se recibió a las 15:22 hora local del 24 de mayo, cuando un delegado informó que estaban siendo trasladados a tres furgonetas blancas. Desde entonces no se ha establecido contacto directo. Comunicaciones extraoficiales indican que las autoridades del este de Libia han alegado que los participantes entraron en la zona sin autorización y están siendo procesados para su deportación.
La detención se enmarca en un patrón de coordinación fallida por parte de las autoridades del este de Libia. Antes de la entrada de la delegación, el convoy intentó en dos ocasiones negociaciones formales: el primer intento fue recibido con calidez y promesas de una reunión posterior que nunca se concretó; el segundo terminó con un oficial militar ordenando a los delegados del convoy que se marcharan de inmediato. Ante la ineficacia de los canales oficiales y los procesos reconocidos internacionalmente, el convoy se dirigió hacia el cruce fronterizo para intentar negociaciones directas de buena fe.
Los delegados son civiles desarmados en una misión humanitaria. Su detención carece de fundamento legal.
El Convoy Terrestre Global Sumud zarpó el 15 de mayo de 2026 (Día de la Nakba) con 7 ambulancias, 20 casas móviles, 10 camiones de ayuda humanitaria y más de 200 participantes de más de 25 países, entre ellos profesionales médicos, ingenieros, educadores y observadores jurídicos. Su mandato: entregar ayuda humanitaria, establecer un corredor de solidaridad y brindar apoyo especializado para la reconstrucción de la infraestructura civil de Gaza, liderada por los palestinos.
El Gobierno de Seguridad Nacional (GNS), que ejerce un control político efectivo sobre el este de Libia, donde ocurrió el incidente, tiene la responsabilidad de asegurar la liberación inmediata e incondicional de todos los participantes y garantizar su regreso seguro.
Instamos a los gobiernos de España, Polonia, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, Portugal, Túnez e Italia a que se pongan en contacto urgentemente con las autoridades del este de Libia en Bengasi y exijan la liberación incondicional de sus nacionales y la garantía de un paso seguro para esta misión humanitaria.
ACREDITACIÓN Y CONTACTO PARA MEDIOS
Correo electrónico: media@globalsumudflotilla.org
Signal / WhatsApp: +44 1414 620 950
Sitio web: globalsumudflotilla.org
Envíe sus consultas de prensa aquí.
Siga nuestros comunicados en Telegram.
Redes sociales: @maghreb_sumud_organisation @globalsumudflotilla
El asalto a supervivientes de la Flotilla en el aeropuerto de Bilbao, tras sufrir horribles abusos físicos por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (iOF), pone al descubierto el modelo de brutalidad exportado por Israel.
23 de mayo de 2026, BILBAO, PAÍS VASCO — La Flotilla Global Sumud (GSF) expresa su profunda indignación y condena tras la violenta agresión perpetrada por la Ertzaintza (policía autónoma vasca) contra los participantes de la flotilla recién llegados al aeropuerto de Bilbao. Estos activistas, que acababan de sobrevivir a días de secuestro sistemático, tortura y grave violencia psicológica y física a manos de las Fuerzas de Ocupación Israelíes (iOF), no encontraron un refugio, sino una brutalidad policial inmediata y selectiva al pisar su tierra natal.
Cuando un familiar, que esperaba ansioso en la terminal de llegadas, intentó cruzar una barrera para abrazar a sus seres queridos, la Ertzaintza respondió de manera repentina y escandalosa con violencia. Lo que debería haber sido un momento de alivio y consuelo familiar tras una experiencia tan angustiosa se vio interrumpido por una brutalidad aún mayor.
Entre las personas atacadas y golpeadas por la policía vasca se encontraban individuos que acababan de ser dados de alta de centros médicos para volar a casa, con lesiones graves y agonizantes sufridas durante su cautiverio en Israel, tras haber sido secuestrados ilegalmente en aguas internacionales europeas. El uso de la fuerza por parte de la Ertzaintza contra ciudadanos en aguda agonía médica representa un fracaso inconcebible de la humanidad básica y una muestra continua de violencia sistémica y colonial.
Al menos cuatro personas, entre ellas tres participantes de la flotilla, fueron detenidas posteriormente por la policía paramilitar del Estado español y se encuentran actualmente recluidas en la comisaría de Deusto, en Bilbao.
Incluso en medio de esta agresión no provocada, los voluntarios de GSF demostraron la misma solidaridad protectora que habían desarrollado ante la brutalidad de la iOF: protegiéndose unos a otros de los golpes de porra con sus propios cuerpos. En uno de esos casos, se pudo ver a un participante de la flotilla, que había sido hospitalizado apenas unos días antes con costillas rotas, lanzándose sobre un compañero para absorber los golpes. Esto es un testimonio de la humanidad indestructible de aquellos a quienes esta maquinaria global de represión busca aplastar, tal como han intentado hacer con cualquiera que se solidarice con Palestina.
La red global de represión: una metodología compartida
Lo ocurrido en el aeropuerto de Bilbao no es un caso aislado de mala gestión por parte de la policía local; es una escalofriante demostración de la represión global interconectada.
(Continuar leyendo…)









