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¡Si lo sabe México que lo sepa el mundo! Nuestras luchas por la memoria, la justicia y la dignidad.

Em português aqui.

En estos para algunxs días de júbilo y euforia nacional, quienes desde hace décadas resisten, caminan y alzan la voz nos han mostrado -como bien nos dicen Camila, Berenice y todxs aquellxs que han marchado estos días- la verdad más dura: si quienes buscan se cansan, este país se queda sin memoria, sin rumbo y sin futuro. México aún sigue siendo esto: dolor, individualismo, consumismo y violencia, pero también personas, colectividades y comunidades que a pesar de todo seguimos creyendo que otra vida es posible.

El mundial de la fiesta, pero también del dolor y la dignidad

Camila Zárraga

El problema muchas veces no es la falta de solidaridad. Muchas veces es el miedo. Es la cobardía con la que muchas personas han aprendido a vivir. Y, sinceramente, me resultan incómodos los mensajes que dicen que tengo un valor que los demás no tienen. No es porque no entienda; entiendo lo suficiente. Pero también estoy cansada. Porque no soy una superheroína, no soy diferente al resto. Sigo siendo una persona que marcha, habla, llora, se equivoca y tiene miedo. La verdadera valentía es otra cosa. La verdadera valentía es levantarse todos los días sabiendo que dos de los momentos más importantes de tu vida fueron el nacimiento de tu hijo y la desaparición de éste. La verdadera valentía es seguir enseñando porque amas tu trabajo, aunque no recibas lo suficiente para continuar haciéndolo dignamente. Perdí la cuenta de las veces que tuve que salir de clase para comprar un plumón y que la clase pudiera continuar porque simplemente no había presupuesto. Y, sin embargo, por primera vez en dieciocho años amé la educación. Amé a la gente con la que estudio y comparto la vida. Prefiero mil veces una escuela pública a una privada. No por la educación, porque muchas veces la educación pública también tiene problemas enormes. La prefiero por la gente. Porque si mañana me convierto en una de las decenas de personas que desaparecen diariamente en este país, muchos de mis antiguos compañeros dirían que me lo busqué por revoltosa. En cambio, la familia que construí aquí, el cariño que encontré en personas con las que jamás imaginé cruzar mi camino, movería cielo, mar y tierra para encontrarme. Es triste ver a personas que se creen ricas cuando los verdaderamente ricos ni siquiera las consideran sus iguales. Es triste verlas peleándose por un Mundial mientras en este país seguimos contando desaparecidos. Es triste admirar a personas por su trayectoria y después verlas celebrar mientras del otro lado golpeaban, detenían y humillaban a quienes salían a exigir justicia. También es triste ver cómo el obrero que debería cuidarte termina cuidando los intereses de quienes lo explotan. En el camino hacia el estadio vi avanzar a los policías. Y fue triste verlos porque también son trabajadores. Pero son trabajadores que pueden golpear, torturar o incluso matar. Perdónenme, pero por algo existe la frase: “policía con conciencia se tira un tiro”. A veces me pregunto cómo logran dormir. Cómo logran abrazar a sus madres después de haber humillado a otras madres que únicamente exigían que hicieran su trabajo. Un trabajo que tú y yo pagamos con nuestros impuestos. Un trabajo que debería evitar que existieran las madres buscadoras. Porque no es normal que existan. No es normal admirarlas. No es normal que haya mujeres recorriendo desiertos, fosas y carreteras buscando a sus hijos. Son personas a las que les arrebataron a alguien que amaban: un hijo, una hija, un hermano, una madre, un padre. Son la consecuencia de una violencia que hemos permitido normalizar.

Y, aún así, eso también es México.

México es celebrar con nuestros muertos y llorarles al mismo tiempo. Es recordarlos en una ofrenda mientras seguimos buscándolos. Es ver a jóvenes que, pese a todas las dificultades, logran acceder a una educación pública y se organizan para defender la vida, la memoria y la dignidad.

Por eso fue tan significativo marchar y cerrar Tlalpan junto a ellos. Es algo que siempre voy a agradecer. El recibimiento que nos dieron fue de las cosas más bonitas que he vivido. Ver sus rostros llenos de emoción, de esperanza y de convicción fue inspirador. Y esa emoción también empieza a regresar a mi universidad. Poco a poco, compañeras y compañeros recuperan sueños y esperanzas que durante años nos fueron arrebatados. Poco a poco volvemos a creer que podemos construir algo mejor. Y vamos a seguir luchando para que algún día la Universidad Autónoma del Estado de Morelos esté a la altura de las grandes universidades públicas del país, no por prestigio, sino por organización, participación y comunidad. Si necesitas ayuda para organizar una marcha, una denuncia o un paro, acércate a tus hermanos y hermanas del Poli. Seguramente encontrarás una mano extendida. Si necesitas acompañamiento de quienes apenas comienzan a organizarse y a defender su universidad, acércate a la UAEM. Con gusto caminaremos contigo. Porque este camino está lleno de represión, violencia, desigualdad, humillaciones y atoles con el dedo. Pero también está lleno de algo más importante: personas que, a pesar de todo, siguen creyendo que otro país es posible.

Registro visual Madres buscadoras 10/06/2026 inmediación del estadio Azteca:

Donde no entra la justicia, entramos Nosotras

A.Berenice González Marín

Mi nombre es Berenice. A veces pienso que mi vida se ha ido armando entre búsquedas: las que acompaño desde afuera y las que me atravesaron desde adentro. Antes de integrarme a la colectividad de acompañamiento a madres buscadoras y a familias de víctimas de feminicidio, Existimos porque Resistimos, ya había recorrido ese territorio con mi propia madre, entre 2017 y 2018, cuando buscábamos a mi hermana y a mis sobrinos. Desde entonces entendí que la desaparición no es un hecho aislado: es un modo de respirar, una forma de sostenerse cuando el mundo se rompe.

Mis estudios en humanidades nacieron del deseo de comprender las desigualdades y violencias con las que crecí, pero también de la necesidad urgente de aprender a resistirlas conscientemente. La academia llegó después, como una herramienta; pero la formación verdadera, la que se queda en el cuerpo, vino de las calles. En los últimos diez años he aprendido más en los plantones que en los seminarios; más en las fiscalías que en las bibliotecas; más escuchando a una madre narrar la vida de su hija mientras esperamos que alguna institución nos reciba, que en cualquier clase sobre teoría del Estado.

Acompañar significa estar cuando se toman las calles, cuando se cierran avenidas, cuando se levantan mantas frente a edificios que parecen sordos. Significa caminar juntas hacia una fiscalía que promete recibirnos “en un momento” y nos deja esperando horas. Significa sostener la mirada cuando una madre abre la carpeta de investigación y encuentra más sellos que respuestas. Significa escuchar, una y otra vez, historias que deberían estremecer al país entero, pero que muchas veces solo conmueven a quienes ya están rotas.

Ese 11 de junio de 2026, mientras el país miraba hacia el Estadio Azteca como si ahí comenzara algo nuevo, algunas llegamos desde otro lugar: desde años de búsquedas, de fiscalías, de calles tomadas, de historias que no caben en ningún festejo. Donde no entra la justicia, entramos nosotras, y ese día no fue la excepción. La inauguración del Mundial prometía espectáculo, y lo hubo para unos cuantos, para otras y otros mostró, y que casi no apareció en los medios, la fuerza con la que el Estado encapsula la memoria. Entre vallas, cierres y filtros imposibles para las madres buscadoras, una madre de víctima y yo logramos avanzar por las grietas del dispositivo de seguridad, filtrándonos con la terquedad de quienes saben que la ausencia también merece un lugar en el centro de la fiesta, aunque en ese momento no lo entendiéramos del todo. Porque, a pesar de la experiencia en las calles, seguimos siendo ajenas a la lógica del Estado sobre quién puede entrar, cómo y desde dónde, especialmente en un evento como el Mundial.

No es difícil llegar al Estadio Azteca. Desde temprano, los alrededores se llenan de vendedores que acomodan camisetas y trompetas de plástico. El ambiente ya huele a fiesta antes de que empiece. Pero ese día, yo no iba hacia la celebración: me había quedado de ver en Paloma de la Paz con la mamá de una víctima de feminicidio. Acordamos encontrarnos a las 6:30 de la mañana para tomar uno de esos carros particulares que, por sesenta pesos, te llevan a la Ciudad de México. A mí me parecía tarde para un día que prometía caos, pero entendí sus tiempos, sus responsabilidades y su presupuesto.

Al subir al carro, ella comenzó a conversar con otro pasajero y con los dueños del vehículo. No era charla casual: estaba tanteando el terreno, tratando de entender el panorama. Al llegar a la caseta nos enteramos de que estaban haciendo retenes para identificar a quienes iban a protestar. Sentí un poco de inquietud, una mezcla de incertidumbre y alerta. Lo peor que podía pasar era que me detuvieran por llevar una manta de desaparecidos y que ella avanzara sola. Legalmente no podían impedirnos el paso, pero sí podían retenernos durante horas “por seguridad”, como suelen justificarlo.

Eso no ocurrió. Solo estaban deteniendo autobuses. Afortunadamente, yo iba en un carro particular.

Los jóvenes con los que íbanos en el vehículo, amables, le dieron varias rutas posibles para llegar al estadio sin quedar atrapadas en las manifestaciones o en los cierres. Yo, más dispersa, intentaba contactar a otras madres buscadoras, pero no lograba comunicarme con nadie. Así que decidimos seguir las recomendaciones que nos habían dado.

Aun así, hicimos una parada en Ciudad Universitaria, donde se había anunciado que habría un punto de reunión para madres buscadoras. Llegamos y no había señal de ellas. El personal de seguridad insistía en que estaban esperando una concentración, pero no vimos a nadie. Sin darle demasiadas vueltas, tomamos transporte público rumbo al Estadio Azteca.

En el trayecto vimos varias opciones para llegar. Una camioneta ofrecía llevarte de CU al estadio por 150 pesos, cuando normalmente el pasaje cuesta siete pesos. Ese espacio estaba lleno de extranjeros. La mamá observó la escena, eligió a la persona que le inspiró más confianza y se acercó. Le explicó que necesitaba llegar al estadio porque era madre de una víctima. No fue la única vez que lo hizo. Pocos se negaron a ayudarla; la mayoría le respondió con indicaciones precisas: dónde estaban encapsulando a las madres, por qué accesos podíamos avanzar sin que la seguridad nos detuviera, qué transporte tomar, en qué punto bajarnos, cómo mezclarnos entre la multitud para no llamar la atención.

Algunos incluso nos dieron consejos por si la autoridad se ponía violenta y hasta nos explicaron qué podían y qué no podían legalmente impedirnos. Era una mezcla extraña: por un lado, el país del espectáculo; por el otro, el país que sobrevive compartiendo rutas, advertencias y estrategias para sortear la violencia institucional.

Mientras tanto, alrededor nuestro, familias enteras avanzaban con paso ligero, como si la emoción les marcara el ritmo. Había risas, selfies, niños con la cara pintada. Todo parecía diseñado para que la fiesta empezara antes de cruzar los torniquetes. Nosotras, en cambio, avanzábamos con otra urgencia: llegar sin ser detenidas, sin ser encapsuladas, sin que la memoria fuera expulsada del perímetro del estadio.

Y llegamos. No nos dimos cuenta del todo hasta que estábamos a escasos metros de la entrada. Pasamos cada filtro sin que nadie nos detuviera, recibimos la bienvenida sin entenderla, y de pronto nos preguntamos: ¿es aquí? ¿Este es el último filtro? ¿Dónde están las madres, dónde están los pueblos que luchan? Por un momento pensamos que ya solo quedaba regresarnos.

Sacamos la lona de desaparecidos y la foto de la hija de mi compañera. Éramos dos frente a miles que venían a celebrar el Mundial y frente a un dispositivo de seguridad que no esperaba vernos ahí. Caminamos unos metros con la idea de dirigirnos hacia Taxqueña para volver a nuestro estado. Íbamos en sentido contrario al desfile de inauguración. La escena era irreal: un México sin feminicidios ni desapariciones, un México sin dolor, sin cuerpos descompuestos en SEMEFOS ni fosas. Un país que mostraba su rostro más bonito mientras ignoraba cómo duele el corazón por la violencia.

Vimos a varios medios de comunicación. Escuché dos veces que la mamá me decía que sacara la lona y me colocara detrás de los reporteros. La escuché, pero no me atreví al principio. Hasta que sus palabras dejaron de ser sugerencia y se volvieron decisión. Sacamos la manta y nos colocamos detrás de cada reportero que encontramos. Algunos se detuvieron a entrevistarnos; otros se alejaron para no mostrar ese lado del país.

Lo que más me sorprendió fue el apoyo de los aficionados. Nos acuerparon cuando la seguridad nos rodeó o nos siguió. Nos decían: “Compañeras, estamos con ustedes.” Ese respaldo inesperado nos acompañó hasta salir del perímetro del Estadio Azteca, un espacio al que miles de madres no pudieron llegar ese día.

En el camino nos encontramos con un grupo de resistencia, jóvenes de entre quince y veinte años, que nos invitaron a unirnos a su marcha y a regresar hacia el lugar del que nosotras veníamos. Sentí nuevamente ese apoyo que nace desde abajo, desde quienes entienden que la desaparición no es un tema ajeno. Aunque solo íbamos nosotras dos en representación de las madres buscadoras, las consignas y las exigencias se centraron en la lucha contra la desaparición.

Los medios volvieron a detenernos para entrevistas. En algún momento se acercó el secretario de Cultura. Nos dijo que no podíamos avanzar más allá de la primera valla, pero que, si queríamos hacerlo como madres buscadoras, ellos nos respaldaban. La oferta me pareció irreal. Acabábamos de salir del estadio sin mayor dificultad, con nuestra lona de desaparecidos y la foto de la hija asesinada de mi compañera, y ahora aparecían obstáculos… y ofrecimientos de apoyo. Ante un muro o vaya que antes no fue obstáculo. Era evidente: no era que no se pudiera acceder al estadio, porque ya habíamos estado ahí. Era que no querían que avanzáramos visibles como buscadoras, como resistencia.

Aun así, después de todo, lo que queda no es el ruido del estadio ni la sombra de las vallas. Lo que queda es la fuerza de esas manos que sostienen fotografías como si sostuvieran el mundo entero. Lo que queda es el temblor suave de una madre que no se rinde, aunque el país entero parezca cansado de escucharla. Lo que queda es ese paso firme, casi silencioso, que insiste en avanzar incluso cuando todo está hecho para detenerla.

Porque en un país que intenta acostumbrarse al dolor, ellas siguen recordándonos que la vida que falta no se olvida. Que cada nombre es un latido. Que cada ausencia es un llamado. Que cada búsqueda es una forma de amor que no conoce frontera.

Y quizá por eso duele tanto y al mismo tiempo sostiene: porque mientras ellas sigan caminando, este país todavía tiene una oportunidad de mirarse de frente. Mientras ellas sigan nombrando, la verdad no podrá ser enterrada. Mientras ellas sigan buscando, la esperanza no será un lujo, sino una tarea.

Ese día, el 11 de junio de 2026, entendí que la memoria no es un acto del pasado: es un pulso presente, vivo, que nos obliga a no rendirnos. En un país donde la violencia se vuelve paisaje y la impunidad se normaliza, la memoria es lo único a lo que no podemos, y no debemos, soltar. Es la respiración que persiste cuando todo alrededor parece diseñado para que olvidemos. Incluso esos uniformados que se olvidan a sí mismos, son parte del mismo pueblo, y que el gobierno los  ha sido convertido en mercancía para sostener la violencia.

Al final, lo que queda es reconocer algo que este país evita decir: aquí no se trata de voluntad institucional ni de discursos de paz. Se trata de que la vida pública funciona porque quienes han sido más golpeadas siguen moviéndose, aunque nadie las respalde. No es heroísmo; es necesidad. No es épica; es supervivencia. Y mientras el Estado administra la violencia como rutina, son las familias, las mismas que deberían estar protegidas, quienes cargan con el trabajo que las instituciones no hacen.

Ese día me dejó claro que la memoria no es un gesto simbólico ni un acto moral. Es una obligación impuesta por la realidad. Si no se sostiene, todo se hunde más rápido. Y aunque duela admitirlo, en México la búsqueda no continúa porque haya justicia, sino porque no hay otra opción. Porque si las madres se detienen, nadie más va a hacerlo.

No somos pocas las marginales ante la desaparición y feminicidios. Somos quienes vemos lo que otros prefieren ignorar. Somos quienes no pueden darse el lujo de olvidar. Somos quienes sostienen lo que queda del país mientras arriba se reparten versiones oficiales que no alcanzan para explicar nada. Y esa es la verdad más dura: si las que buscan se cansan, este país se queda sin memoria, sin rumbo y sin futuro.

Manifestación de madres buscadoras y colectivos solidarios en las cercanías del estadio Azteca 11/06/2026

Pronunciamiento madres buscadoras 10/06/2026

La lucha del magisterio.

En el mundo actual, todo lo que se mueve y todo lo que está quieto transmite algún mensaje comercial. Cada jugador de fútbol debe ser una cartelera publicitaria en movimiento, aconsejando al público consumir productos, pero la FIFA prohíbe que los jugadores porten mensajes que aconsejen la solidaridad social, lo que está expresamente vetado… (E. Galeano, 2017)

La Memoria, la Justicia y Dignidad no acudieron a la inauguración oficial del mundial en el estadio azteca. Se les negó la entrada por ser considerados “terroristas” y por cuestiones de “seguridad nacional”. Al interior del estadio nadie preguntó por ellos, no les nombraron, posiblemente pocxs los conocían. Pero sí estuvieron presentes en las movilizaciones de las madres buscadoras y también en los distintos recorridos de los maestrxs de la CNTE, quienes desde hace 15 días arribaron a la CDMX para sumarse a la protesta nacional y hacer escuchar su voz y la de miles de maestrxs más.

Maestros de la CNTE rumbo al estadio Azteca. 11/06/2026

Discurso maestras CNTE 11/06/2026

CDMX 15 de Junio 2026

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Global Sumud Flotilla reinicia travesía rumbo a Gaza entre mentiras y amenazas de Israel

Ayer, 14 de mayo de 2026, la Global Sumud Flotilla partió de Marmaris, Turquía, donde permaneció varios días tras ser ilegalmente interceptada por el Estado de Israel en aguas internacionales, ejerciendo violencia sexual y física contra los tripulantes y secuestrando, encarcelando y torturando a Saif Abukeshek y Thiago Ávila.

La Flotilla es la mayor misión humanitaria marítima de la historia, con más de mil personas de casi 100 países a bordo de 80 barcos, que, a pesar de los peligros y amenazas por parte de un Estado genocida que no respeta ninguna ley internacional y ha demostrado ser capaz de inconcebible brutalidad, continúan firmes en la determinación de llevar ayuda humanitaria necesitada desesperadamente por la población gazatí y llamar la atención mundial al genocidio en curso.

La violenta represión ejercida por Israel hace dos semanas sólo logró reforzar la convicción de continuar luchando pacíficamente por justicia y por la liberación del pueblo palestino. La tripulante vietnamita Tieu Ngoc Ashley, nieta de un sobreviviente de la guerra de Estados Unidos contra Vietnam, describe lo que la motiva:

Cuando Estados Unidos intentó ocupar Vietnam, imaginaron una guerra rápida para someternos y partir. Pero duró más de 20 años. Y ganamos. Por eso, siento que tengo evidencias históricas, empíricas e incluso ancestrales de que Palestina será libre. Y eso me permite estar aquí y luchar con más fuerza.

Por otro lado, una de las tripulantes de la delegación sudafricana explica que la lucha contra el Apartheid es un faro para la lucha palestina.

Pienso en la lucha de mi propia familia durante el Apartheid, cómo miembros de mi propia familia fueroon presos políticos descritos como terroristas (…) Creo que es por eso que la representación sudafricana en esta misión es tan importante. El Apartheid terminó porque muchos países, organizaciones y fundaciones implementaron sanciones contra el gobierno (…) El poder del pueblo, el poder de todos unidos, es lo que rompe las ocupaciones. Es lo que rompe los sistemas de opresión.

Mientras tanto, el Estado de Israel desplega una campaña de desinformación, acusando a la Flotilla (una misión humanitaria internacional independiente) de ser violenta y afiliada a ciertos gobiernos y partidos políticos. Como denuncia el comunicado que reproducimos abajo, este mismo discurso fue utilizado para justificar el asesinato de 10 activistas a bordo del navío Mavi Marmara en mayo de 2010 por parte de las fuerzas armadas israelíes.

Ante las amenazas, la atención mundial. Ante la inacción de los Estados, la única posibilidad de frenar la brutalidad israelí y defender la Flotilla es la presión internacional de personas, colectivos y organizaciones alrededor del mundo.

Sigue la transmisión en vivo aquí:

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Las Abejas de Acteal lanzan campaña internacional por justicia y paz a 29 años de la masacre

Las Abejas de Acteal lanzan campaña internacional por justicia y paz a 29 años de la masacre

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; 14 de mayo de 2026.

En las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal presentó este miércoles la campaña “Me oy Chapanel, oy jun O’ntonal” (“Si hay justicia, hay paz”), una iniciativa que busca exigir justicia para la Masacre de Acteal y presionar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para la emisión del Informe de Fondo del caso 12,790 Manuel Santiz Culebra y otros.

A la conferencia asistieron más de 60 hermanas y hermanos sobrevivientes de la masacre, así como hijos, hijas, nietas y nietos de las víctimas. La jornada comenzó con una oración colectiva “para fortalecer los corazones”, en memoria de las 45 personas asesinadas y los cuatro bebés no nacidos que murieron en el ataque paramilitar ocurrido el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, municipio de Chenalhó.

Durante la lectura del comunicado oficial, Las Abejas denunciaron que, a casi 29 años de los hechos, continúa la impunidad y persiste la falta de justicia tanto para las víctimas como para las comunidades indígenas afectadas por la violencia en Chiapas.

“En Chiapas y en México estamos atravesando una oscuridad, dolor, discriminación, desprecio, burlas y simulaciones de justicia de los gobiernos priístas, panistas y el actual gobierno morenista. Estos gobiernos de cualquier partido han aprovechado la sangre y los dolores de los pueblos organizados para que allá arriba tengan poder para hacer lo que quieran con nuestras vidas”, señalaron en su comunicado.

La organización sostuvo que el retraso de la CIDH en emitir el Informe de Fondo fortalece la continuidad de la violencia en la región y permite que permanezcan impunes diversos crímenes ocurridos en Chiapas.

Las Abejas advirtieron que mientras no exista una resolución internacional sobre el caso Acteal, seguirán creciendo la inseguridad, los desplazamientos forzados y la violencia ejercida por grupos criminales y actores armados en distintas comunidades del estado. Puesto que permitimos a los malos gobiernos seguir ejerciendo la impunidad.

Asimismo, relacionaron esta situación con asesinatos recientes, como el del defensor comunitario Simón Pedro Pérez López y el padre Marcelo, además del incremento de ataques contra pueblos organizados.

Los jóvenes integrantes de las distintas comisiones de la organización también tomaron la palabra de manera colectiva. Hijas, hijos y nietos de las víctimas exigieron justicia para sus familiares y recordaron que ellos representan la memoria viva de quienes fueron asesinados.

“Nosotros somos el retoño de los cuatro bebés que fueron asesinados dentro del vientre de su madre y de las 45 víctimas”, expresaron durante la conferencia.

La campaña “Me oy Chapanel, oy jun O’ntonal” tendrá una duración de tres meses, del 14 de mayo al 12 de agosto. Durante este periodo se realizarán actividades de difusión mediante textos, imágenes, audios y testimonios de sobrevivientes de Acteal, así como la participación activa de jóvenes descendientes de las víctimas.

Finalmente, Las Abejas de Acteal hicieron un llamado a organizaciones sociales, medios de comunicación, colectivos y personas solidarias a difundir la campaña y acompañar la exigencia de justicia.

“Les invitamos a unir su voz a la nuestra, caminar juntos y exigir justicia para Acteal, porque anhelamos una paz con justicia verdadera”, concluyeron.

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Mítin en apoyo a las comunidades indígenas del CIPOG-EZ en la Secretaría de Gobernación

“Nosotros como CIPOG-EZ solo queremos construir otra forma de vida comunitaria”

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Global Sumud Flotilla

La Flotilla Global Sumud confirma informes de tortura; exige una intervención global inmediata mientras una embarcación israelí traslada a civiles secuestrados hacia Palestina ocupada

In English here.

COMUNICADO DE PRENSA
PARA DIFUSIÓN INMEDIATA

Testimonios de testigos presenciales confirman que Saif Abukeshek fue sometido a tortura a bordo de una embarcación militar israelí mientras las autoridades europeas no lograron impedir el traslado ilegal

1 de mayo de 2026

GRECIA – La Flotilla Global Sumud emite una alerta internacional urgente sobre una misión de secuestro y tortura llevada a cabo por el Estado de Israel en aguas internacionales. Esta alerta surge a partir de testimonios de primera mano de participantes liberados que confirman que Saif Abukeshek, uno de los dos civiles capturados por la fuerza por fuerzas israelíes, fue sometido a tortura mientras permanecía detenido a bordo de una embarcación militar israelí aún en aguas griegas.

Esto constituye una grave escalada y un crimen de guerra adicional.

Tras la interceptación ilegal de 22 embarcaciones pertenecientes a la Flotilla Global Sumud por parte de las Fuerzas de Ocupación Israelíes (IOF) en aguas internacionales, a menos de 80 millas náuticas al oeste de la isla griega de Creta, 175 participantes civiles fueron secuestrados de 21 barcos y trasladados a la embarcación israelí NAHSHON, donde fueron sometidos a violencia física y verbal.

Testigos participantes proporcionaron testimonios desgarradores de los gritos de Abukeshek resonando por todo el barco mientras era sometido a tortura sistemática, tras haber sido separado de los demás.

La flotilla confirma que Saif Abukeshek, ciudadano español y sueco de origen palestino, y Thiago Ávila, ciudadano brasileño, no pudieron desembarcar cuando la embarcación llegó al puerto de Ierapetra, en el sur de Creta, a pesar de encontrarse en aguas territoriales griegas. Todos los demás participantes fueron finalmente liberados, con 36 requiriendo tratamiento hospitalario debido a las lesiones sufridas durante la violenta interceptación y detención por parte de las IOF.

A pesar de intervenciones legales urgentes en múltiples jurisdicciones destinadas a impedir el traslado ilegal de los dos civiles, las autoridades griegas no actuaron. La NAHSHON ha abandonado ahora las aguas territoriales griegas y se dirige hacia Palestina ocupada, donde se espera que llegue el 2 de mayo.

Esto representa un grave fracaso de las autoridades europeas para hacer cumplir el derecho internacional y evitar el traslado ilegal de civiles a la custodia de una potencia militar acusada de crímenes de guerra en curso.

Este no es un incidente aislado. Se trata del bloqueo de Gaza extendido al Mediterráneo: las mismas fuerzas que están matando de hambre a una población ahora están torturando a los civiles que se atreven a llevarles esperanza.

La Flotilla Global Sumud hace un llamado a los líderes mundiales, incluidos los gobiernos europeos, Brasil, España, Suecia e Italia (bajo cuya bandera navegaban), a:

  • Exigir la liberación inmediata de Saif Abukeshek y Thiago Ávila
  • Condenar públicamente el uso de la tortura y la detención ilegal de actores humanitarios civiles
  • Intervenir de inmediato para impedir su traslado a la custodia israelí
  • Exigir responsabilidades a Israel por violaciones del derecho internacional, incluidas la tortura, la detención ilegal y los ataques contra civiles en aguas internacionales
  • Investigar el papel de las autoridades griegas en permitir la salida de la embarcación que transportaba a los civiles detenidos

El tiempo es crítico.

La tortura denunciada de un activista civil, junto con el traslado ilegal de detenidos desde aguas europeas, marca una peligrosa escalada con consecuencias legales y morales de gran alcance.

No actuar ahora pone en riesgo no solo la seguridad y la vida de Saif Abukeshek y Thiago Ávila, sino que también erosiona aún más la credibilidad del derecho internacional frente a las atrocidades en curso en Gaza.


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Global Sumud Flotilla

Israel detiene ilegalmente a participantes de la Global Sumud Flotilla en aguas internacionales

In English here.

Videos de pedidos de ayuda aquí.

COMUNICADO DE PRENSA
PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA

Israel detiene a participantes de la flotilla en aguas internacionales
Exportando sus tácticas de destrucción planificada

Participantes de la flotilla secuestrados y otros abandonados en embarcaciones dañadas por las fuerzas israelíes mientras se aproxima una gran tormenta

30 de abril de 2026

Mar Mediterráneo – Anoche, el mundo presenció cómo Israel exportó la doctrina de abandono planificado de su ejército cuando fuerzas navales israelíes interceptaron, abordaron y deshabilitaron y destruyeron sistemáticamente diversas embarcaciones de la Flotilla Global Sumud en una incursión violenta en aguas internacionales.

Más de 180 civiles de todo el mundo han sido atacados directamente. Tras detener a participantes, destruir un motor e interferir las comunicaciones, las fuerzas israelíes se retiraron, secuestrando a algunos participantes o dejando intencionalmente a civiles varados en embarcaciones averiadas y sin energía, directamente en la trayectoria de una gran tormenta que se aproxima.

La lógica desplegada por Israel anoche es una muestra de su campaña sostenida durante años de hambre y violencia contra el pueblo palestino: llevan a cabo masacres y crímenes de guerra con impunidad o sabotean los medios de supervivencia, dejando que la “naturaleza” o las “circunstancias” terminen el trabajo. El mundo no puede permanecer observando mientras Israel continúa su genocidio contra el pueblo palestino y viola innumerables leyes internacionales con impunidad.

LA ARQUITECTURA DEL ATAQUE:

Un silencio desesperado: Este ataque contra observadores internacionales es un intento frenético por asegurar que la destrucción en Gaza continúe sin testigos ni interferencias.
Negligencia como arma: Al deshabilitar y destruir embarcaciones menos de 24 horas antes de una tormenta importante prevista, el ejército israelí ha externalizado su violencia al Mediterráneo. Esto refleja la gravedad de cortar recursos vitales a una población sitiada.
Sabotaje calculado: No se trató de un arresto, sino de una operación militar ilegal que resultó en el secuestro de civiles. Las fuerzas abordaron las embarcaciones solo para dañarlas hasta hacer imposible su navegación y luego se retiraron, secuestrando a algunos participantes y dejando a otros varados mientras se aproxima la tormenta.

OBLIGACIÓN LEGAL DE LOS ESTADOS DE BANDERA: POLONIA, ITALIA, ESPAÑA, ESLOVENIA, FRANCIA

Las embarcaciones saboteadas enarbolan las banderas de Polonia, Italia, España, Eslovenia y Francia. Según el derecho marítimo internacional, uno de los principales beneficios y deberes del pabellón es la obligación del Estado de brindar apoyo y garantizar la seguridad de la vida en el mar para sus embarcaciones.

Solicitud urgente a las delegaciones: Hacemos un llamado a los representantes de estos cinco países para que contacten de inmediato a sus registros marítimos y a sus autoridades gubernamentales.
La seguridad por encima de la propiedad: La prioridad inmediata debe ser la protección de los civiles en misión humanitaria y posteriormente la recuperación de las embarcaciones y la exigencia de responsabilidades.
Asistencia obligatoria: Los Estados de bandera tienen la autoridad para requerir a otras embarcaciones bajo su pabellón en la región que desvíen su ruta y brinden asistencia vital a las embarcaciones Sumud dañadas.

LLAMADO DE EMERGENCIA PARA BÚSQUEDA Y RESCATE

Exigimos una respuesta inmediata a esta flagrante violación del derecho internacional.

  1. A las guardias costeras regionales: Grecia, Malta, Italia y Chipre deben iniciar de inmediato operaciones de búsqueda y rescate (SAR). Ignorar estas señales de auxilio es ser cómplice de las acciones de Israel.
  2. A embarcaciones comerciales y privadas: Se insta a todos los barcos en las cercanías de Creta y Sicilia a desviar su ruta. El ejército israelí ha abandonado a estas tripulaciones a su suerte; apelamos al derecho del mar para protegerlas.
  3. A la comunidad internacional: Llamamos a todas las personas a exigir a los líderes de sus países que demanden responsabilidades a los perpetradores de estos crímenes y del genocidio y la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania.

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Urgente: Denuncian secuestro de documentalista mexicana Abril en aguas internacionales por fuerzas de Israel

Organizaciones civiles y el colectivo Sueña Dignidad han emitido un comunicado de emergencia en el que acusan al Estado de Israel de haber interceptado y secuestrado a Abril, documentalista mexicana y delegada en una misión de paz, mientras navegaba en aguas internacionales como parte de la Global Sumud Flotilla.

Según la denuncia, la embarcación de la flotilla —cuyo objetivo es romper el bloqueo sobre la Franja de Gaza— fue abordada por fuerzas israelíes que apuntaron con láseres y armas de asalto semiautomáticas, ordenando a los participantes ponerse de rodillas.

Las comunicaciones del barco fueron interferidas y se emitió una señal de SOS. “Esto no es una detención: es un secuestro de Estado”, señala el comunicado, que responsabiliza directamente a los gobiernos de México e Israel por la vida e integridad física de Abril.

La activista viajaba como documentalista y colaboradora de Sueña Dignidad en lo que describen como una misión de paz y solidaridad. Medios israelíes han citado a funcionarios oficiales advirtiendo que no permitirán que la flotilla “Sumud” ingrese a Gaza. Organizaciones exigen al gobierno mexicano actuar de inmediato en cumplimiento de su obligación constitucional y de política exterior para garantizar la seguridad y el regreso inmediato de Abril, así como su liberación con plena integridad.

Difusión y redes sociales

Los denunciantes piden compartir la información y etiquetar al Gobierno de México en redes sociales. Añadir: “El silencio es complicidad”.

Seguimiento en vivo: http://gsumud.link/live

Desarrollaremos más información a medida que se confirmen datos oficiales.

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Semillas en piedras volcánicas

En esta tarde lluviosa al norte de Cuernavaca, la Resistencia Estudiantil de la UAEM está a días de cumplir ocho semanas de tener tomado el campus central de su universidad. La lluvia arrecia tanto que es en el estacionamiento dónde entrena el equipo de box dónde dos de sus integrantes nos comparten las raíces de su esfuerzo y de su esperanza colectiva. Lentos, nos damos cuenta muy tarde de que se nos olvidó decirles que sentimos que están volviendo Rexistencia colectiva la sobrevivencia cotidiana, pero igual ellxs ya lo saben y lo están logrando hacer andar desde hace un rato. “La Resistencia somos todxs”, nos dijeron en algún momento en el que la grabadora estaba apagada.    

23/Abril/26. Fragmento sonoro de la charla con integrantes de la Resistencia Estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos:

24/abril/26. Participación de integrantes de la Resistencia Estudiantil durante las mesas de trabajo con las autoridades de la UAEM:

>>Estamos dirigidxs hacia un mismo rumbo

En algunas entrevistas que han dado les hemos escuchado mucho que todo ha sido quizá difícil pero también muy orgánico. En ese sentido, ¿cómo han logrado mantener en pie el campus de Chamilpa durante 8 semanas? Ya han narrado que todo surgió de manera muy espontánea y por mucha rabia y por mucha energía ante el feminicidio de Kimberly y de Karol, pero una vez que tomaron el campus, ¿de ahí para acá cómo ha sido ponerse de acuerdo entre ustedes para tener acuerdos de convivencia y de cuidado del campus?

Desde un inicio, la gente que conformó este movimiento pues era mucha gente que tenía la energía y la motivación para organizarnos de esta manera. Aún así, es un tiempo prolongado ya el que se ha estado manteniendo el plantón y pues hemos tenido que ir trabajando en nuestra organización interna, porque pues mantener un campus muy grande, muy extenso, es también un poco complicado. Pero se ha trabajado arduamente entre los alumnos que estamos manteniendo el plantón para llevar esta organización. Llevamos organización sobre las personas que acceden, los estudiantes que entran por ambas puertas. Llevamos organización de almacenamiento de víveres también. Se reciben y se resguardan, se hacen inventarios y se suministran de  la manera óptima. También se tienen protocolos de convivencia aquí adentro. Al tener a mucha gente aglomerada en un lugar, pues es necesario establecer estos acuerdos, de una sana convivencia entre nosotros para que no pueda llegar a haber altercados, diferencias entre las personas que pues siempre llegan a surgir, ¿no? Sin embargo estos acuerdos nos han mantenido en pie y han logrado que el mantenimiento del plantón haya durado tanto.

¿Ha sido difícil escucharse entre ustedes y lograr llegar a consensos? ¿Cómo fue ese proceso de escucharse y de las posibles diferencias irlas aterrizando y decir “esto sí”, “esto no”? Y en ese sentido, ¿qué ha sido lo más importante para ustedes como estudiantes en resistencia para mantener en pie en el campus eso que nos narra el compañero?

No ha sido tan sencillo, pero creo que el diálogo es como siempre el camino para llegar a estos acuerdos. Y creo que lo que más nos importa a la mayoría de los que estamos aquí es el cuidado colectivo. El cuidado individual de nosotros mismos, de nuestros compañeros y también del espacio que estamos habitando. Entonces, pues creo que desde el principio se empezaron a hacer acuerdos dependiendo del espacio en el que se habitaba. Sí, como formas de organización que se tienen que adaptar a cada espacio, ¿no? Porque cada espacio es distinto. Y bueno, obviamente siempre hay diferencias porque somos muchas personas. Somos muy diversos. Entonces, pues sí, se fue desbordando esta necesidad de ir haciendo acuerdos de convivencia.

Sobre todo lo empezó como un grupo de personas y lo que se hizo fue plantear estos acuerdos e ir votando, ir adaptándolos, y con la participación de la mayor cantidad de personas posibles y siempre con el objetivo de cuidarnos como colectivo, como movimiento, y cuidar nuestro espacio también.

Ya casi con ocho semanas, ¿se sienten satisfechos, contentos, cansados? ¿Se pueden seguir cuidando con el mecanismo que han tenido hasta ahora? ¿Qué imaginan en lo inmediato?

Durante todo este proceso ha habido como mucha transformación en las personas, ¿no? Y también lo que se está armando ahorita es una comunidad muy bonita. Porque justo somos estudiantes autoorganizados y con la motivación de llevar bien a cabo este movimiento. Entonces eso ha permitido que establezcamos lazos entre nosotros muy muy fuertes como comunidad estudiantil y eso es gran parte de lo que también nos mantiene en pie hoy en día. Saber que aquí podemos encontrar compañeros en los que podemos confiar, en los que nos podemos apoyar y que todos sabemos que estamos dirigidos hacia un mismo rumbo.

Acaban de tocar una palabra central. Quizás confiar en nosotros, nosotras y nosotres es bien difícil. No siempre se logra la confianza entre quienes participan (en algún movimiento de resistencia). En ese sentido, ¿cuál será la clave o qué hay allí en ustedes? Porque muchos fuera estamos muy sorprendidos. A lo mejor nosotros no habíamos identificado que es confianza y le llamamos desde fuera organización. Ustedes están anunciando “confianza entre nosotros, lazos fuertes”. ¿Qué ha pasado que les ha permitido contar con ambas?

Pues creo que una parte de eso es la falta de confianza hacia las autoridades. Y pues así tenemos que confiar en nosotros mismos, ¿no? Y al final creo que empezar a conocer personas de otras unidades académicas, personas con las que nunca habías hablado, nunca te habías imaginado que  ibas a convivir con esas personas, sí te lleva a generar esta empatía, esta confianza y saber pues que todos estamos pasando por cosas muy similares y la inseguridad es algo que nos toca a todas y a todos.

Y ver que todos estamos exigiendo las mismas cosas y que sí, nos toca a todos como comunidad. Y hay una ruptura muy grande entre las consecuencias que vivimos como estudiantes, a las consecuencias que pueden vivir las autoridades y que no hay una respuesta, pues nos lleva inevitablemente, creo, a juntarnos.

Y bueno, también es a raíz de la convivencia, de todo lo que hemos vivido juntos en estas casi 8 semanas. También creo que el diálogo ha sido clave también para mantenernos  firmes y aguantando hasta ahora. Pues creo que es una mezcla de esas cosas, ¿no? Creo que la desconfianza sí puede romper las cosas. Y ha sido medio difícil, pero sí hemos generado esta confianza y se han creado lazos muy fuertes y muy bonitos con muchas personas porque pues estamos buscando lo mismo y creo que es algo legítimo, entonces de ahí viene también.

Una respuesta ambigua y sin un plan de casi todas las cosas que hemos pedido

Creo que a muchos fuera, a muchas nos llamó la atención su pliego petitorio. Decíamos al principio “Oye, están tardando en sacar su pliego petitorio”, y luego vimos que este no era tan común a otros pliegos. Hemos intentando buscar y creo que casi los pliegos petitorios eran “punto uno, que se vaya tal persona”. Punto dos tal. Frases y exigencias y ya. Tenías a lo mejor 10 frases o 10 exigencias, poquito más, poquito menos, y ya. El pliego de ustedes tiene 60 cuartillas prácticamente, un poquito más, poquito menos. No sé si por eso se estaban tardando tanto, porque a lo mejor no era la exigencia clásica de que se vaya una persona. Ante realidades tan complejas a la mejor (se necesitan) soluciones igual de complejas. Yo siento que su pliego no era clásico en ese sentido. Su pliego también decía cuáles creían que eran sus respuestas a las posibles respuestas. Y además tendía, creo yo, aunque eso a lo mejor no se ha logrado, ya pasaremos a ese punto, a dialogar con la otra instancia sobre cómo llegar a esos o acuerdos o posibles acuerdos. Creo que eso es algo digno de explorar. Y, también como nota que a lo mejor aporta en ese sentido, nos llamó mucho la atención cuando una compañera en alguna de las mesas en San José le dijo a la procuradora que debería tener más respeto por ustedes, pues un día antes solo habían dormido tres horas preparando la sesión. Entonces, también me da la sensación de que en estas 8 semanas, además de todo lo que ya nos contaron en las anteriores respuestas, también ha habido mucho estudio, mucho diálogo, mucho prepararse. ¿Es así?

Desde el inicio del movimiento el espíritu siempre fue procurar la horizontalidad. Entonces para nosotros exigir cosas a la autoridad tenemos que tener el consenso de toda la base estudiantil. Porque solamente la base estudiantil es quién sabe las necesidades que tiene.

Y soluciones, cualquier solución que pueda proponer la autoridad sin antes escucharnos pues va a ser superficial y no va a atacar a los verdaderos problemas que enfrentamos los estudiantes.

Entonces, pues sí, se llevó un proceso algo extenso de asambleas internas entre cada facultad para escuchar a la mayor cantidad de voces posibles y de ahí las facultades se reunieron con todo lo que se había recopilado de sus estudiantes y con ello se empezó a armar el pliego general buscando cumplir todo todas las necesidades que tenemos los alumnos. En tema de seguridad aquí dentro de la universidad y sí, es verdad que también en el movimiento pues hay alumnos muy capaces. Hay alumnos que están poniéndolo todo y estudiando y mejorándonos a nosotros mismos para poderle entregarle algo a las autoridades que pueda ser cumplido de la manera debida. No queríamos dar respuestas ambiguas ni darle lugar a la autoridad de realizar algún tipo de simulación o algo que solamente busque cerrarnos la boca.

Entonces fue la parte de este proceso extenso de horizontalidad para recabar la información de toda la base estudiantil y aparte este proceso de realizar un documento que esté bien fundamentado, que recopile todas las necesidades de toda la base estudiantil y que no le dé cabida a la autoridad para no cumplirlo, para no cumplir lo que les estamos pidiendo; que realmente lo que les estamos pidiendo es sentirnos seguros, que nuestra vida no esté comprometida al venir a estudiar.

Y bueno, sí es algo decepcionante que tengamos que tener tanto nivel para exigirle a las autoridades lo que desde un inicio ya deberían de habernos dado.

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Es importante reconocer que muchas veces no hay respuestas reales, ¿no? Justamente hay simulaciones y lo hemos visto en muchas otras luchas sociales, que si bien pues si tiene pliegos  petitorios muy puntuales, muchas veces se logran pocas cosas, porque yo creo que uno de los problemas más grandes es que las autoridades no quieren chambear.

Esa es la impresión que me da y entonces pues lo que se hizo fue proponer cosas también. O sea no solo exigir, sino hacer como una sistematización de las peticiones que más se repetían, tratando de desarrollar como los puntos centrales de todas las peticiones de las diferentes facultades y unidades académicas hablando de cuestiones un poco más generales de seguridad, porque pues cada unidad académica tiene sus necesidades específicas.

Y fue algo que incluimos también dentro del pliego petitorio, que se atienda a cada unidad académica en específico, pero creo que esperábamos poder tener una respuesta satisfactoria y pronta si nosotros también hacíamos propuestas.

Creo que se hizo un análisis un poco de algunas cosas que en los que hay vacíos, cosas que no funcionan, protocolos que no funcionan en cuestiones de seguridad, de la unidad de género y pues lo que se hace es proponer también. Es decir “ya te hice esta chamba nada más cúmplelo”. Porque creo que es una manera, bueno, esperábamos que fuera una manera un poquito más sencilla de que lo hicieran, ¿no? De que trabajaran. Pero bueno, no sé si se ha visto hasta ahora eso, creo que no.

*

También me gustaría añadir que nuestras peticiones no solo se basan en condiciones materiales de seguridad. También estamos pidiendo reestructuración en los protocolos de denuncias y que no haya impunidad hacia los agresores que siguen estando presentes en las aulas, en las áreas administrativas, y que continúan impunes. Lo que buscamos también es buscar este sistema para que estas personas ya no tengan cabida dentro de la institución.

De hecho esas 60 y tantas cuartillas de propuestas, como nos acabas de narrar, están sintetizadas en nueve puntos. Y en ese sentido yo quisiera preguntarles… Dices “yo creo que no quieren chambear”. ¿Cómo ha sido eso? Yo entiendo que ahora ustedes no están hablando a nombre de toda la Resistencia porque todo lo llevan a consensos y asambleas, pero bueno, en la mirada de ustedes, ¿será que no las autoridades no quieren? ¿no pueden? ¿qué está pasando ahí? Porque las autoridades también sacaron de manera rápida su respuesta a su pliego, y según ellas ya estaba satisfecho su pliego con sus respuestas. Entonces, ¿qué está pasando allí? Pasan las semanas, pasan con los diálogos, ¿qué es qué es lo que les hace sentir que está faltando del otro lado? Y sobre todo cuando afuera hay una lluvia de narrativas en donde se les acusa mucho a ustedes de ser intransigentes. Ustedes que tienen esa claridad de todo el pliego, ¿por qué dicen que no hay avances reales en lo que han presentado las autoridades? ¿Qué está pasando ahí? ¿Por qué a veces algunas voceras dicen <<Es que no nos están leyendo, no nos están entendiendo, no nos están escuchando, no se están poniendo en nuestro lugar>> ¿Qué está pasando ahí? ¿Cuál sería una buena señal de que sí les están escuchando, de que sí están entendiéndoles del otro lado lo mínimo en cuanto a seguridad? ¿Es que son ustedes intransigentes o qué está sucediendo ahí en ese diálogo entre ambas instancias?

A pesar de que se ha podido entablar el diálogo con las autoridades, las respuestas que nos han dado hasta el momento han demostrado ser ambiguas, que no tienen protocolos verificables ni calendarizables, ¿no? Y justo a eso nos referimos cuando decimos que no queremos simulaciones. Queremos que nos digan “te voy a cumplir esto y te lo voy a cumplir de tal manera y en tal tiempo.” No es de nuestro conocimiento el por qué las autoridades no nos han dado ese tipo de respuestas que nosotros queremos. Pero es un hecho que no lo han hecho y por eso se siguen llevando a cabo los diálogos, y bueno también nos hemos visto obstaculizados muchas veces, ¿no? Hubo una ocasión donde tuvimos una mesa de diálogo que se vio interrumpida porque llegaron los directivos de la Facultad de Nutrición a hostigarlos durante un momento vulnerable porque estudiantes de ese plantel estaban atendiendo en ese momento a la mesa de diálogo. Entonces esto, además de que ya se había firmado un acuerdo institucional de garantía de no represalias, nos impidió continuar con el diálogo. Porque el acuerdo ya estaba firmado, pero las represalias seguían sucediendo y estábamos dejando vulnerables a los compañeros que estaban en esas instalaciones. Entonces, cosas como esa nos han llegado a retrasar también ya que en ocasionan esas cosas también se tienen que hablar en las mesas de negociaciones.

Entonces, yo no creo que sea intransigencia nuestra, porque nosotros ya dejamos bien en claro lo que estamos pidiendo, y a pesar de las respuestas ambiguas que nos entregan las autoridades, nosotros continuamos con el diálogo y les decimos <<es que esto no es así, nosotros estamos pidiendo esto>> Pero pues bueno, seguimos con la motivación y con el espíritu de que se nos cumplan todas nuestras exigencias.

En ese sentido, de los nueve puntos del pliego, ¿habría algunos en los que ustedes sienten que ya se les cumplió? ¿Eso permitiría seguir avanzando o tienen que resolverse los nueve puntos juntos? Si quizás ha sido muy difícil afuera seguir el ritmo de los diálogos, como ahora que están hablando en sesiones permanentes de 8 horas, ¿cómo sintetizarían su recorrido? ¿Creen que están cerca, que están avanzado? Y sobre todo, qué sería lo mínimo para decir “creemos que vamos a estar seguros en el campus”. Porque afuera a veces pareciera que es un callejón sin salida y entre ese callejón sin salida avanza más, a lo mejor los dos polos se  distancian más, y por fuera a lo mejor la población deja más indefensa a un polo, ¿no? Justo escuchamos en algunas entrevistas que también han dado compañeros de ustedes que de repente sienten que hacia fuera no se les comprende tanto.

Creo que ha sido un proceso medio complicado justamente ver cuáles son las condiciones mínimas que necesitamos, porque creo que la mayoría de las cosas que estamos pidiendo son cosas mínimas, ¿no? Y que la mayoría de universidades tienen… O sea es que ya está como dado por hecho que si llegas a un lugar te tienes que registrar al menos, ¿no?  O sea, como que haya un control de entradas y salidas, que haya un registro, que haya personal de seguridad suficiente, y sabemos que no es algo que se pueda trabajar desde el seminario porque esas son cuestiones materiales, físicas, pero lo que hemos pedido es al menos un cronograma, un diagrama, un plan, algo donde nos digan cómo van a implementar eso que les estamos pidiendo. Y no nos han dicho.

Y la comisión de seguimiento, porque pues sí queremos que se cumpla todo y no mañana, ¿no? Porque sabemos que hay cosas que son a corto plazo, a mediano plazo, a largo plazo, y no todo se puede lograr en una semana, pero sí nos gustaría que nos garantizaran que se van a ir cumpliendo, que va a haber un plan y plazos de cumplimiento, que fue una de las cosas que les pedimos para asegurarnos de que sí vamos a tener en algún momento condiciones dignas de seguridad adentro del campus.

En la opinión pública está la sensación de que Resistencia no quiere regresar a los campus hasta que todos los acuerdos se resuelvan en el seminario. Yo ahora te acabo de escuchar que tienen esa claridad de que eso no es así, de que también están con la visión de que hay cosas que se van a resolver ya dentro de él, incluso uno de los puntos es el diálogo directo con cada facultad para resolver los asuntos. Pero esto a lo mejor no se ve afuera. Lo que me estás diciendo es que al momento ni siquiera en lo mínimo, en lo mínimo para ustedes, han tenido una respuesta satisfactoria ¿Es así?

Sí. No hay un plan. Hay una respuesta ambigua sin un plan de casi todas las cosas que hemos pedido.

¿Será que es posible que ocurra eso? Porque nos da la sensación en las mesas de que ustedes hablan desde el corazón, desde su experiencia, desde su cuerpo, y rectoría habla desde leyes, desde procesos, desde reglamentos. Las instituciones muchas veces están hechas para perdurar y ustedes quieren es transformar de raíz. Esto va a ser difícil. En algún punto no sé si alguno de los dos espacios va a tener que ceder o se hace una mezcla ahí novedosa. ¿Han platicado entre ustedes cómo se podrá resolver eso? De raíz ambos movimientos tienen pues otra energía, otro camino. ¿Se podrán juntar? ¿Tienen esperanza en eso?

Pues lo que se está llevando a cabo con las autoridades es una negociación, ¿no? Y en la negociación pues siempre tienen que terminar como ganando ambas partes. De lo que estamos pidiendo no han cumplido ni con lo mínimo. Pero nosotros tampoco podemos como ceder en cosas si tampoco se nos está dando cumplimiento a lo mínimo que ahorita estamos pidiendo. Yo creo que sí está este potencial de poder llegar a acuerdos. Las autoridades por lo menos ya están en la disposición de sentarse enfrente de nosotros y escucharnos, ¿no?

Eso nos hace creer a todos de que sí se va a llegar a resoluciones, solo que va a ser un proceso pues tardado, difícil. Pero, como te comento, este movimiento es realizado por estudiantes que tienen esta motivación, tienen esta llama dentro de ellos para que las cosas no se queden igual.  

Nosotros buscamos una transformación, y no podemos dejar que se nos quede a medias, ¿no? Llevamos ocho semanas aquí. Mucha gente ha puesto mucho de ellos, ¿no? Tanto su energía, su mente, sus recursos para seguir manteniendo el movimiento y eso también nos mantiene firmes para llegar a acuerdos con las autoridades, que todavía tenemos la esperanza de que sí nos cumplan.

Si estamos haciendo esto es porque queremos estudiar en condiciones dignas

Retomando la discusión de que se han devuelto la confianza en ustedes mismos y han demostrado que es posible volver a estar juntos y dar la cara y luchar, creemos que la mayoría de ustedes, esa sensación nos da, pues son compañeros, compañeras, compañeres, que la mayoría quizás no pasan de los 24, 25 o incluso 20 años, ¿no? Más, menos. En ese sentido literalmente nacieron, aprendieron a hablar, empezaron a caminar justo cuando estalló la guerra en México en el 2006. Por ello creemos que ha sido sorprendente y asombroso, y creo que también por eso nos asombran tanto en un sentido positivo, porque en muchos lugares ya está como esta sensación de que ante un contexto tan pesado de inseguridad, feminicidios y de violencias de todo tipo desbordadas, ya la gente no podía tener intentos de estar juntas para transformar cosas. Y de repente ahí está la Resistencia Estudiantil. Nos parece que están introduciendo cosas que hacen muy fuerte esa posibilidad de resistir juntos, juntas, en contextos muy fuertes y violentos. En ese sentido, ¿cómo se autoconciben ustedes? ¿Lo ven así o son como más humildes, más tranquilos? ¿Han vislumbrado ese alcance que pudiera tener su lucha o están como por ahora más concentradas, más concentradas en el pliego, en lo inmediato? Esta semana algunos activistas y luchadores de viejo antaño en Morelos ya decían que ustedes son la nueva oleada del movimiento estudiantil. ¿Está esa sensación en ustedes? ¿Han evaluado la fuerza de esta resistencia o van paso a paso? ¿Se ven como una generación nueva que está introduciendo cosas novedosas acerca de cómo resistir o la cotidianidad? ¿O en qué están concentrados, concentradas?

Yo creo que es algo que ha oscilado mucho en este tiempo, al menos personalmente pienso que de repente sí me he sorprendido y me han sorprendido mis compañeros, porque sí pienso que en el contexto en el que vivimos, no solo en México, sino en el global, es necesario y es inevitable llegar a a este punto. Creo que se ha desarrollado una desconexión muy grande entre las personas. En general, creo que es mucho más difícil hacer comunidad, es mucho más difícil identificarse con un grupo. Y entonces pues llegamos a este punto por presiones externas que creo que pues no sé, al sentir esta sensación de identificarnos, de unidad, de comunidad, creo que eso también nos da fuerza, o sea, como no haberlo vislumbrado antes. Es la percepción que yo tenía al menos como del mundo, de nuestras generaciones, de nuestros contextos, que pues que era muy complicado  crear comunidad, crear, llevar o sostener procesos de resistencia, y creo que ver que al menos crear comunidad sí se puede es algo que también nos ha motivado para seguir adelante.

Por otro lado, creo que también muchas veces pasa que pega un poco la desesperanza, ¿no? A veces es difícil verlo como desde afuera. O no sabemos qué imagen estamos proyectando realmente al resto de la población. Al menos a mí me ha pasado que muchas veces pienso “Sí, vamos a hacer un cambio, y es algo histórico”, y a veces digo “cuántos procesos ha habido así que no llegan a nada”.  Y también pienso que es muy difícil que, al menos que de Morelos salga como este tipo de noticias y este tipo de luchas, o sea, esto es otro contexto, por ejemplo, que en Ciudad de México, que creo que sí pueden tener un poquito de más alcance mediático al menos.

Y bueno, la sociedad es muy distinta también, pero sí, yo he oscilado mucho entre esas dos como extremos un poquito…como de repente de mucha esperanza y luego de desesperanza y de frustración y de pensar que… digo, también tenemos que enfocarnos en lo que está pasando, porque creo que hay crisis muy seguido, ¿no? Si no diario cada tercer día, que hay que resolver y entonces pues tu energía está como puesta en eso.

Y es difícil y creo que ha sido uno de los errores que hemos cometido, como no voltear a ver al resto del mundo y no encerrarnos en nosotros mismos, como en nuestra lucha, sino conectar con otras luchas y con otros procesos de resistencia.

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Sí, yo quisiera agregar que sí, como comentan, desde el primer momento esto fue muy orgánico, ¿no? Y nunca vislumbramos el alcance que podría llegar a tener. Sin embargo las personas que están con nosotros, que nos apoyan, nos traen víveres o nos mandan mensajes de apoyo, lo que sea, nos expresan que les damos esperanza también a ellos, y nosotros les agradecemos por su apoyo y la respuesta que obtenemos es “Gracias a ustedes por lo que están haciendo”.

Entonces, pues sí, lo que inspiró a este movimiento es un problema ya global, ¿no? Este movimiento en específico nació por ya meterse con universitarios. Entonces, es un movimiento universitario. Sin embargo, pues como comenta aquí mi compañera, el problema de inseguridad es un problema de todos, de todo el mundo.

Y si la cosa sigue poniéndose cada vez peor, pues la gente va a tener que exigir esa seguridad tarde o temprano, ¿no?

También nos da la sensación de que le tienen mucho cariño a la universidad. Incluso propusieron en alguna mesa que esto fuera un ecosistema controlado. ¿Qué es para ustedes la universidad? Nos queda claro que se defienden a ustedes mismos, mismas, a las compañeras sobre todo, pero también percibo que le tienen cariño a la universidad. Percibimos que allí hay algo que también ha jugado en que resistan tanto. Ya han hablado en algunos de sus videos que lo que quieren es habitar su universidad. ¿Pero qué significa eso? ¿Qué significa para ustedes que la estén defendiendo porque la quieren habitar con seguridad?

Para nosotros como universitarios es una parte fundamental de nuestras vidas. Y nosotros estamos decidiendo venir aquí a estudiar, a prepararnos, a conseguir nuestros sueños, a superarnos, a ser mejores personas para tener una mejor sociedad. Entonces, no podemos estar permitiendo que se nos vulnere este espacio.

No, no podemos permitir no sentirnos seguros aquí dentro, ¿no? Entonces, bueno, esa es una parte que sí representa algo muy sagrado para nosotros: la universidad. Y también lo que estamos defendiendo pues es el derecho a la vida, ¿no?

Eso también es una gran motivación para nosotros porque, bueno, por lo menos para mí como hombre, pues yo tengo amigas, tengo una pareja, tengo mamá, tengo tías, ¿no? Y bueno, los hombres también están en riesgo, ¿no? De toda esta violencia. Y yo creo que dentro de cada uno de los que están en este movimiento está la preocupación por estas personas a las que queremos proteger.

A los próximos estudiantes, ¿no? Aspirantes que quieran entrar a esta universidad, también cuidarlos a ellos y conseguir un espacio más seguro para nosotros los universitarios; y claro, claro que le tenemos mucho aprecio y mucho cariño a la universidad. Al estarla habitando aquí también se ha dado un fenómeno sobre sentirla también más propia.

Nosotros al estarnos encargando del mantenimiento, de instalaciones, de procesos aquí dentro, mantener todo este plantón, pues inevitablemente ha provocado que aumente nuestro sentido de pertenencia aquí.

Y si en este momento nosotros estamos resguardando las instalaciones es para que en un futuro, cuando se nos cumplan las exigencias, las instalaciones puedan seguir seguras, ¿no? Que este sea un espacio de crecimiento personal, de conocer a personas hermosas, ¿no? Compañeros que comparten tus ideales, que comparten sueños, a lo mejor que pueda seguir siendo seguro para todos.

*

Sí, siento que pasamos cuánto tiempo aquí adentro como estudiantes. Al final sí es pues como una segunda casa. Algunos pasan más tiempo aquí que en su propia casa. Es como todas las actividades que podemos hacer aquí, todas las personas a las que pues vas conociendo en tu proceso de vida universitaria.

Los maestros también. creo que la mayoría estamos aquí porque nos encanta aprender, porque nos gusta nuestra carrera, porque queremos crecer como personas, porque… al menos en mi caso creo que amo a mis compañeros. Creo que tenemos una relación muy bonita. Hay muchos maestros también que pues nos han dejado cosas súper valiosas, no solo como en cuestiones de contenido académico sino para la vida.

Pasamos un montón de tiempo aquí, nos piden horas de formación integral, tenemos que pasar más tiempo aquí, tenemos que ir a prácticas, tenemos que hacer servicio social, como todo el tiempo que le dedicamos a eso, pues es nuestra vida estos cuatro o cinco años o más si estás en un posgrado.  Y son los espacios que habitamos porque sí es como una segunda casa.

Y yo pienso que en este contexto de violencia estructural que se vive, pues qué mejor espacio para generar otro tipo de relaciones que una universidad, ¿no?

Creo que eso no debería ni de cuestionarse, creo que las autoridades que tienen una mentalidad muy institucional pues no lo pueden ver, pero qué mejor espacio para generar otro tipo de relaciones, otro tipo de estructuras. O sea, creo que es el lugar, ¿no? O sea, la escuela, también las prepas, ¿no? de la UNAM, los técnicos. Creo que pues nos estamos formando como personas, ¿no?

Entonces sí es super necesario generar esta otra perspectiva como de convivencia, como pues no sé, como de paz, ¿no? De perspectiva de género, de no violencia. Creo que eso empieza aquí adentro.

 Y que justamente si las personas que están en la universidad se dedican a generar conocimiento y a reproducir este conocimiento, debería de ser un espacio en el que quepa todo esto.

Les agradecemos mucho esta charla, y cerramos preguntándoles si hay algo importante que deseen agregar

A mí me gustaría comunicarle a las personas que nos están escuchando que también ayuden a difundir la información sobre de lo que trata el movimiento. Para combatir también esta ola de desinformación que nos está golpeando.

Y que realmente somos alumnos molestos exigiendo sus derechos, ¿no? Es todo lo que somos y pues nada, también agradecer a toda esa gente que nos ha traído víveres, que nos ha mandado su apoyo de cualquier manera, de la manera que se ha podido. Agradecerles.

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Yo sí quisiera agregar también que uno de los conflictos que estamos viviendo en estos últimos días, en la semana anterior, pues es esta falsa como confrontación que hay entre estudiantes por querer hacer esta ponderación del derecho a la educación y el derecho a la protesta, cuando el derecho a la vida es lo primordial, ¿no? Queremos ejercer nuestro derecho a la educación y por eso estamos aquí, no es que no queramos estudiar, no es que seamos flojos, porque también estar aquí implica un esfuerzo muy grande y muchísimo tiempo y un montón de energía física y mental. Y pues también es un proceso de aprendizaje para todos, yo creo. No solo se aprende adentro de las aulas. Y bueno, si estamos haciendo esto es porque queremos estudiar en condiciones dignas. Queremos estudiar, por eso somos universitarios, por eso estamos aquí.

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Radio Zapatista

Por una Humanidad Viva

Sentadxs en círculo, aliviadxs de que no llegaran a la puerta 1 de su universidad a pedirles que devolvieran las instalaciones, y gozosxs, sobre todo muy gozosxs, lxs estudiantes de la Resistencia Estudiantil de la UAEM se disponen a organizar una asamblea general universitaria más a las tantas que llevan ya en siete semanas de paro, lucha y organización colectiva desbordados a partir de los feminicidios de las estudiantes Kimberly Ramos y Karol Toledo. Votan que esta asamblea sí va directo en streaming y entonces se disponen a compartir parte de la historia de su movimiento. Es evidente que debajo de sus capuchas están no sólo aliviadxs sino sonrientes y contentxs. Y un poco muy cansadxs, claro, pero con las manos y los puños bien en alto. Y no es para menos, pues apenas este lunes 13 de abril más de cien estudiantes de enfermería organizadxs por la directora de su facultad (eso es lo que se dice y eso es también lo que demuestran los videos publicados en medios de Cuernavaca) retomaron sus instalaciones. De hecho fue la propia directora y no algún estudiante quién gritó vehemente en el megáfono la urgencia de retomar las aulas: “¿Seguridad? Desafortunadamente vivimos dónde vivimos. Todos tenemos el mismo peligro. Entre todos nos tenemos que cuidar. No tenemos por qué parar nuestras vidas solamente porque alguien lo dice. Tenemos que seguir viviendo. Y enfermería es eso: en enfermería nosotros sacamos la cara por toda la población”, gritó exaltada a las puertas de su facultad. “Como lo dije hace rato, el problema en enfermería es que en una pandemia como la que vivimos hace poco, en alguna una guerra (que esperemos que no se presente) de todos maneras enfermería es el gremio que sale a dar la cara y busca a todos los pacientes que sean los más necesitados. Entonces tienen que estar bien preparados. Y obviamente el impedimento de tener clases pues no favorece”, remató minutos después, ya más tranquila, en una entrevista local.

Así el camino para seguir viviendo (al parecer aprendiendo dentro de las aulas de la facultad de enfermería a estar al pie del cañón y a la vez ser carne de cañón) sugerido por la directora de esa Facultad; y así las exigencias y la búsqueda colectiva de la Resistencia Estudiantil UAEM:

Tres días después de la recuperación académica de enfermería, la Procuradora de los Derechos Académicos de la UAEM, en su participación durante la reanudación de las mesas de diálogo con la Resistencia Estudiantil, enfatizó que “la perdida de una vida y la violencia que la rodea exige una respuesta seria, pero esa respuesta no debe lleva a cancelar indefinidamente otros derechos de la vida universitaria. El feminismo agravia a toda la comunidad (sic). Las víctimas no solo pertenecen a un sector, al sector en protesta (…) El derecho a la educación también exige una tutela inmediata (…) Cuando una parte de la comunidad exige regresar a clases de manera inmediata no está traicionando la causa de la justicia, está ejerciendo otro derecho igualmente relevante (…) La universidad pública autónoma no se honra cuando obliga a escoger entre la vida y la educación. Se honra cuando demuestra que puede proteger a ambas. Se honra cuando escucha el dolor sin negar la pluralidad. Se honra cuando respeta la protesta sin abandonar su visión académica. Se honra cuando no promete lo imposible, pero cumple con firmeza todo lo que sí le corresponde. Se honra cuando transforma una crisis dolorosa en un punto de inflexión”

Así una vez más y ahora en la UAEM, como en tantas otras geografías, la disputa por lo posible y lo imposible se inserta por completo en el terreno de luchar o no literalmente por el derecho a permanecer con vida. Y en esa disputa una institución dice honrarse a sí misma al no prometer lo que juzga imposible pero sí al cumplir con firmeza lo que sí le corresponde. Así una crisis institucional que dice ponderar por igual el derecho a no morir y el de recibir educación; y así las respuestas inmediatas a la procuradora de los derechos académicos de quienes desean hacer posible lo imposible:

(Descarga aquí)
(Descarga aquí)
(Descarga aquí)

¿Le será imposible a la UAEM escuchar y organizarse con la parte más importante de ella para poner en paréntesis sus asimetrías, violencias, reglas, compromisos y temores para poner primero en el centro la discusión y la puesta en práctica de acuerdos comunes para intentar habitar espacios seguros y dignos en los cuales detener las violencias, sobre todo la feminicida y la institucional? Hasta ahora en esa ecuación la Resistencia Estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos ha elegido no olvidar, resistir y hacer posible luchar por una Humanidad Viva. 

Nota: La autoría del video aquí publicado es completamente de la Resistencia Estudiantil UAEM, y se comparte en este canal únicamente para seguir difundiendo sus voces.

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Global Sumud Flotilla

Desde Barcelona, zarpa la mayor caravana marítima de ayuda humanitaria de la historia, rumbo a Gaza – Global Sumud Flotilla

El día de hoy, 15 de abril de 2026, zarpó oficialmente de Barcelona la Flotilla Global Sumud rumbo a Gaza. Esta flotilla es la mayor caravana humanitaria marítima de la historia, con alrededor de 80 embarcaciones (40 que partieron de Barcelona y otras tantas que se sumarán en diversos puertos italianos y Siracusa), con más de mil personas de casi 100 países. Además de la ayuda humanitaria, la flotilla lleva personal y equipo médico desesperadamente necesitado en Gaza, equipos de educadoras, equipos de ecoconstrucción para ayudar en la reconstrucción de los hogares y más.

La Flotilla se dirige a Gaza en un contexto sumamente complejo de guerra en Medio Oriente, mientras Israel continúa asesinando a la población palestina de Gaza. En este contexto, la atención mundial es de suma importancia para evitar un ataque por parte de Israel a la Flotilla.

Lee/escucha nuestra entrevista a Alberte Pagán, tripulante de la Global Sumud Flotilla.

A continuación, la nota de prensa oficial de la Global Sumud Flotilla:


La Global Sumud Flotilla zarpa oficialmente de Barcelona e inicia la fase de lanzamiento en varios puertos italianos antes de la partida de la flota ampliada desde Siracusa el 24 de abril.

15 de abril de 2026

BARCELONA/SICILIA/ROMA/BRUSELAS – La Global Sumud Flotilla confirma la fecha oficial.

La flota zarpó de Barcelona tras un retraso temporal debido a las condiciones meteorológicas, marcando el primer movimiento marítimo de la siguiente fase de la misión. Las embarcaciones cuentan con el apoyo de reconocidas organizaciones de la sociedad civil marítima, como Arctic Sunrise y Open Arms de Greenpeace, que navegan junto a la flota civil como parte de su programa humanitario y de seguridad más amplio.

A medida que las primeras embarcaciones avanzan hacia el este, la flotilla entra en una fase de movilización coordinada que abarca varios puertos de Italia y otros lugares, con eventos públicos, encuentros con los medios de comunicación, reuniones institucionales, encuentros culturales e hitos operativos que se desarrollan en Augusta, Catania, Siracusa, Roma y otras comunidades sicilianas, así como en Bruselas, Bélgica. En cada etapa, se espera que se unan más embarcaciones y participantes internacionales antes de la partida oficial ampliada desde Siracusa.

Esta fase se desarrolla en un contexto político cambiante en Italia y en toda Europa, donde la creciente presión pública, la participación parlamentaria y las recientes medidas de Roma respecto a su marco de cooperación militar con el régimen israelí evidencian un panorama diplomático en transformación. En este contexto, cada nuevo puerto conlleva una mayor visibilidad, participación y repercusión política, a medida que la flotilla se prepara para su partida definitiva desde Siracusa el 24 de abril.

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