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Palabras de Marichuy en su recorrido por Querétaro. 8 y 9 de diciembre

Palabras de Marichuy en Aguascalientes. 7 de diciembre



11:00 HRS Encuentro con el pueblo Nahua de la Sierra de Manantitlan en Ayotitlán, Jal.
16:00 HRS. Encuentro del CIG y su vocera Marichuy con el pueblo Nahua de Zacualpan, Colima.

El 24 y 25 de noviembre se documentaron hechos muy lamentables , 4873 personas entre hombres, mujeres, niños y niñas ancianos y ancianas viven en condiciones de desplazados, viviendo la mayoría en las montañas con mucho frío en la noche, otros están viviendo en la cabecera de Chalchihuitan. Hay muchos enfermos sobre todo niños y niñas, ancianos y ancianas, hay varias mujeres embarazadas, no pueden salir a buscar sus alimentos porque están bloqueados los tres caminos de salidas y entradas, solamente por la vía Simojovel hay acceso.
Se necesita urgentemente: maíz, frijol, cobertores, medicinas, doctores, maseca, sal, azúcar, jabón, ropa para niños. Hay varias casas quemadas.
Por favor, urge nuestra solidaridad nacional e internacional, para atender esta crisis humanitaria. También, urge que se resuelva este conflicto para que no suceda algo peor que Acteal.
Antecedentes[1]:
La violencia y el conflicto son por los límites territoriales entre Chalchihuitán y Chenalhó que data de 45 años sin solución, ocasionada por la ineficacia e intereses de grupos de poder, de las instituciones de los gobiernos federal y estatal. Esto dio cause a la confrontación entre dos pueblos cuando en 1975 San Pablo Chalchihuitán obtuvo su Reconocimiento y Titulación de Bienes Comunales (RTBC) que se ejecutó en 1980, beneficiando a 1,787 campesinos con 17,948 hectáreas. En la ejecutoria se entregaron 17,696 hectáreas y en 1981 se entregaron 252 hectáreas más, como complemento a la RTBC. Y se inconformó el municipio vecino Chenalhó, Chiapas. En el aspecto legal, desde 2005 hay demanda de juicio vigente con número de expediente 181/2005, está actualmente en el Tribunal Unitario Agrario 03 de Tuxtla Gutiérrez, esperando la sentencia solicitada.
Comunidades con sus habitantes cifras aproximadas, están en calidad de desplazados:
4873 personas son desplazadas
Comunidades afectadas, pero no desplazadas:
Balunac’o, Cotolchij, Lobolaltic, Pacanam, Pat C’anteal, Chiqun xulum, Saclum
**Fuente de información: las autoridades de cada comunidad afectada y del ayuntamiento, párroco Sebastian. cel 9191442128
Para apoyar, comunicarse en Caritas de la Diócesis de San Cristobal de las Casas con la coordinadora. Norma cel: 9671203722″
1] De la Acción Urgente del Centro de Derechos Humanos, Fray Bartolomé de las Casas https://frayba.org.mx/accion-urgente-violencia-generalizada-en-los-municipios-de-chalchihuitan-y-chenalho/
Diversos grupos parlamentarios han presentado distintas iniciativas de ley, denominadas de “seguridad interior”, a fin de legalizar la intervención de las Fuerzas Armadas en el ámbito de la seguridad pública. Dichas iniciativas parten del hecho de que actualmente no existen las capacidades policiales para hacer frente a la grave situación de inseguridad por la que atraviesa el país. Sin embargo, e independientemente de que varias de esas iniciativas contienen peligrosas ambigüedades y otorgan atribuciones que deben corresponder exclusivamente a instituciones civiles, normalizar la intervención de las Fuerzas Armadas en labores policiales contribuiría a perpetuar la situación que se busca subsanar. Si hoy los gobiernos federal y estatales no han cumplido con su obligación legal de construir corporaciones de policía eficaces, menos aún lo harán si cuentan con el recurso legal para encubrir dicho vacío institucional con requerimientos de intervención militar.
Debemos, en cambio, centrar la atención política y legislativa en el fortalecimiento de nuestras instituciones de seguridad pública. Sólo así podremos resolver de fondo, y a largo plazo, la crisis de violencia, inseguridad y violaciones graves a derechos humanos en el país. Es por ello que, en lugar de legislar para perpetuar y arraigar el despliegue operativo de las Fuerzas Armadas, proponemos:
Seguir dependiendo de las Fuerzas Armadas no va a fortalecer nuestras instituciones de seguridad pública; coadyuvará al desgaste de dos de las instituciones más importantes del país: el Ejército y la Marina; perpetuará la grave crisis institucional por la que atravesamos, y sólo contribuirá a que la Federación y los estados sigan incumpliendo con lo estipulado en la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el SIDEPOL y los acuerdos del Consejo Nacional.
Por lo antes expuesto, nos oponemos categóricamente a la expedición de una ley o de reformas que permitan a las autoridades federales, estatales y municipales, continuar evadiendo sus responsabilidades constitucionales en materia de seguridad pública. Es el momento, en cambio, de emprender la inaplazable construcción de instituciones y capacidades civiles para afrontar la crisis de inseguridad y violencia por la que atraviesa el país.

Carlos Aznárez – Resumen Latinoamericano, 26 noviembre 2017
Un nuevo comunero mapuche asesinado. Se llama Rafael Nahuel y su nombre se suma al de Santiago Maldonado y una larga lista de luchadores y luchadoras marcados a fuego por el Sistema. Esta vez no podrá haber pistas falsas ni ocultamiento durante meses de lo sucedido. Los uniformados que operaron a las órdenes del juez lo hicieron a la luz del día. Pertenecen al temible grupo de la Prefectura Naval, los Albatros, que durante la dictadura militar y en otros episodios ligados al golpismo que sufrió Argentina durante décadas, actuaban con total impunidad cazando y asesinando militantes políticos. Como ahora, exactamente como ahora, en que las órdenes las reciben de un gobierno que se dice “democrático” y poco a poco va instalando una auténtica dictadura militar. Para ello cuenta con prefectos, gendarmes, policías de distintos uniformes y también con la complicidad de muchos y muchas que llegado el momento de repudiarlos, los votan. O sea, impunidad para sus crímenes con aval “popular”, que es lo peor que le puede suceder a un pueblo.
Lo que está ocurriendo en el sur, en la Patagonia mapuche es muy grave. Léase que no escribo “argentina” cuando me refiero a ese territorio, porque fueron los antecesores de estos que gobiernan actualmente, los que les arrebataron esas tierras ancestrales a sus legítimos dueños, el pueblo mapuche. En realidad, es un calco de lo que ocurre en casi todo el continente que en sus mejores momentos (cuando no habían llegado “ellos”) se denominaba Abya Yala.
Son precisamente en esas tierras en disputa, donde el gobierno de los ricos, el de Macri, en el plano político y Patricia Bullrich (la ministra de Seguridad) en el quehacer represivo cotidiano, desea asegurar una paz de los cementerios para que sus amigos que hoy las poseen, los Benetton, los Lewis y una larga lista de terratenientes millonarios puedan seguir usufructuando de las mismas. Esos mismos y siniestros personajes que nucleados en la Cámara de Comercio o en la Sociedad Rural de Bariloche, Rio Negro o Neuquén, salían a festejar el asesinato de Nahuel al grito de “un indio menos”. Claro que Macri podrá argumentar que el problema no comenzó con él, sino que fueron todos los gobiernos que le precedieron los que abrieron el camino de entregar la Patagonia a las trasnacionales y al latifundismo, es cierto, pero es el actual presidente el que hoy ha decidido aplicar un plan de exterminio contra los auténticos y originarios habitantes de esas tierras. Desde que llegó a la Casa Rosada, puso a rodar la data de que en el sur “operan grupos terroristas”, potenció el nombre de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) en grados superlativos, imaginó junto a su ministra de Seguridad que allí también hay “gente de las FARC, los Montoneros y hasta de ETA”. Suena imbécil pero hay muchos que por desgracia, lo creen de la A a la Z porque “lo dice la tele”. Armaron entonces toda una ensalada de siglas con el único objetivo de generar el clima en la población de que “a esos indios hay que matarlos a todos”, como suele leerse en las redes o en los foros de los medios hegemónicos. Medios estos que ayudan a poner en la superficie este tipo de conjeturas y mentiras, y que luego cuando ocurre un crimen como el actual, son los que titulan “mapuche muerto en un enfrentamiento” e insultan el sentido común, apuntando que “se resistió con piedras”, pero no remarcan que el joven mapuche fue ametrallado.
Para “pacificar a estos salvajes”, como en algún momento de nuestra historia sentenció y llevó a la práctica el genocida general Julio A.Roca entra en juego la idea de Bullrich de militarizar ese territorio, igual que lo viene haciendo durante todo su mandato Michelle Bachelet en Chile. Quien hoy quiera recorrer esa zona a ambos lados de la Cordillera se encontrará con cientos de gendarmes, prefectos, policías, carabineros, y hasta soldados israelíes (que vienen a vacacionar al sur del mundo para descansar de sus continuas masacres del pueblo palestino). No olvidar que al Estado terrorista sionista, siempre, desde Teodoro Herzl en adelante, le interesó la Patagonia como objetivo de vida futura. Es lógico, allí hay agua, hay minerales, hay excelente explotación turística, y hasta petróleo.
De allí que no asombre lo que ahora está ocurriendo. El plan imperial y de la oligarquía local, al igual que lo que ocurre con los palestinos o con los zapatistas, consiste en expulsar de sus tierras a los Mapuche, ponerlos en la mira de la criminalización constante, difamarlos, estigmatizarlos y luego comenzar a cazarlos como animales. Y a todo aquel que los apoye o se solidarice, también meterle el terror o la muerte en la piel, como ocurriera con Santiago. Coincidentemente con esos operativos de guerra contra un enemigo construido desde los medios, también el Gobierno desarrolla otra tarea “necesaria” para sus fines. Amedrentar a la población en general, golpearla con medidas de capitalismo salvaje, que desde que Macri llegara al poder se vienen aplicando un día sí y otro también: despidos, cierre de fábricas, inflación galopante, eliminación de conquistas sociales logradas a fuerza de lucha, impunidad y puerta abierta de las cárceles para los genocidas de la dictadura militar, apagón informativo para que las medidas neoliberales se deslicen sin oposición, cooptación de dirigentes sindicales y persecución a sus pares que no bajan los brazos, ataques judiciales y encarcelamiento de luchadores y luchadoras, aprietes a la luz del día para lograr que quienes deberían convocar a la movilización pacten bajar su discurso y propongan “asegurar la gobernabilidad”.
Son mil y uno los ataques a las posibilidades de reacción popular, pero sin embargo no pueden ni podrán ocultar lo que se ha hecho evidente.Este Gobierno es parte fundamental de la escalada imperialista en Sudamérica, responde al FMI y al Banco Mundial, y como tal busca amordazar con hambre y represión la respuesta de un pueblo que hasta en las peores circunstancias dio muestras claras de resistencia y lucha. De eso se trata, de que las calles, las plazas y los confines más remotos de este país, muestren el repudio al terror, a los crímenes contra el pueblo mapuche, a las políticas de exterminio social contra el resto de la población. Si no se hace ahora, ellos seguirán ganando terreno y después no servirá de nada quejarse del estado de destrucción social al que se ha conducido al país. Ya se vivió con la dictadura, con Menem y con De la Rúa. Es cuestión de autodefensa no permitir que se repita.
25 DE NOVIEMBRE
“DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES”
PRONUNCIAMIENTO
En el marco del Día Internacional de Lucha Contra la Violencia Hacia las Mujeres, el pasado 23 y 24 de noviembre nos dimos cita mujeres, hombres, niñas y ancianas de distintas regiones de Chiapas, México y el Mundo en la Quinta Asamblea del Movimiento en Defensa de la Tierra, el Territorio y por la Participación y el Reconocimiento de las Mujeres en las Decisiones para denunciar el aumento de la violencia directa, institucional y estructural cuya emergencia y gravedad tenía que atender la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género para las Mujeres de Chiapas (AVGM) y que el gobierno de Chiapas no ha cumplido.
Durante estos días compartimos testimonios de como la violencia hacia las mujeres y el feminicidio en Chiapas no es un problema que únicamente deban resolver hombres y mujeres en el ámbito privado, las familias en sus relaciones, comunidades al interior de los pueblos y organizaciones civiles en la promoción y defensa de derechos, es una responsabilidad sobre todo del Estado ya que la dimensión de la violencia feminicida tiene sus orígenes y causas en la violencia estructural como la pobreza, discriminación, injusticia, misoginia, desigualdad de clase, género, etnia edad, preferencia sexual, etc. que se reproduce desde las instituciones y agentes del Estado patriarcal.
Desde que se Declaró la Alerta de Violencia de Género, el pasado 18 de noviembre de 2016, el gobierno de Chiapas y el gobierno federal debieron implementar acciones de emergencia en materia de prevención, justicia, reparación del daño y una amplia difusión de mensajes de cero tolerancia a la violencia contra las mujeres, sin embargo en distintas ocasiones hemos denunciado que eso, hasta el día de hoy, no ha sucedido.

Hermanas y hermanos de la región del lago de Texcoco:
Hoy nuestros pasos caminan por estas tierras y no dejan de avisarnos que es la hora de nosotros los pueblos.
En el año 2006, cuando celebrábamos el Cuarto Congreso Nacional Indígena, nos enteramos de la brutal represión que el gobierno del Estado de México y el gobierno federal hicieron en respuesta a la digna resistencia en toda esta región. Desde ese entonces, nosotras y nosotros, que somos parte de este espacio que es el CNI, hemos estado atentas y atentos a sus pasos, y los que dan los malos gobiernos para dividir e imponer el despojo con el terror.
El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México se construye sobre tierras campesinas, y las suspensiones judiciales que las comunidades logran con su lucha parecen ser letra muerta para los gobiernos que imponen con la represión sus proyectos capitalistas, usando grupos de choque que sirven a las empresas constructoras y los gobiernos de todos los niveles.
Este megaproyecto de muerte que Enrique Peña Nieto decidió iniciar nuevamente sobre las tierras de Texcoco y Atenco es el anuncio de un gran despojo, pues como es el modo capitalista están reacomodando toda la región, despojando terrenos ejidales, comunales o particulares para la construcción de autopistas y sacando materiales pétreos provenientes de minas sobreexplotadas para la construcción del aeropuerto. Y es un anuncio también que invita al olvido de la lucha de las mujeres por defender esta tierra, este territorio que quieren seguir aniquilado.
Sacan lodos del fondo del lago, muchos de ellos contaminados, para después depositarlos en socavones, afectando así los mantos freáticos. Los ríos que hoy se usan para la agricultura campesina los quieren reacomodar en redes de tuberías y canales. Todo con obras que están despojando a los pueblos de toda la región, en cuyas tierras quieren hacer también centros comerciales, fraccionamientos y zonas industriales para complementar el robo a los pueblos.
O sea que ya se repartieron estas tierras, condenando a los pueblos que hoy son sus dueños y guardianes a desaparecer. Y así lo hicieron con todo el país, se lo están repartiendo, condenando también a millones de mexicanas y mexicanos a que pierdan todo cuanto tienen, despojándolos de la tierra, de su forma de vida campesina, de su organización colectiva, del agua, de los bosques, para que se pierdan, nos perdamos, en el olvido, que es también nuestra muerte como pueblos.
Así como los de arriba se repartieron todo, haciendo una red de despojo, represión y explotación que divide y fragmenta los territorios indígenas, campesinos y urbanos, nosotras y nosotros también tejamos abajo la organización para detener la muerte que nos imponen, para resistir, para crear nuevas formas de organización nacidas de cada colectivo, decidir nuestro destino en lo pequeño y en lo grande y ejercer nuestro gobierno de abajo.
Esa es nuestra apuesta en el Concejo Indígena de Gobierno, es nuestro llamado a los pueblos aledaños al lago de Texcoco, a todo el País y a todo el Mundo a organizarnos, porque los capitalistas no están dispuestos a parar esos planes que tienen sobre nuestros territorios y buscarán imponerlos a costa de todos nosotros, sin importar nuestro color o el lugar donde vivimos.
Por eso, hermanas y hermanos, les decimos lo que nos encomendó la asamblea del Concejo Indígena de Gobierno y del Congreso Nacional Indígena, que es la hora de los pueblos, de organizarnos para decidir nuestro destino, a organizarnos y a gobernarnos.
A 24 de noviembre de 2017
Desde Texcoco, Estado de México.
Nunca Mas un México sin Nosotros.

Buenas tardes o noches, no sé bien qué hora es.
Gracias a todos y todas, gracias a los a maestros, a los alumnos, los jóvenes que pudieron venir, aquí estamos.
Yo creo que algunas de las preguntas ya fueron contestadas. Entonces yo nada más voy a darles a conocer la propuesta y ahí se van a ir contestando varias de las preguntas o dudas que fueron apareciendo pues. Precisamente el 12 de octubre de 1996, tal vez algunos se acuerden, se constituyó lo que se llamó el Congreso Nacional Indígena, en el Centro Médico en México, y estuvo presente la Comandanta Ramona.
En el 1995 nos convocaron a los pueblos indígenas de México nuestros hermanos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que fue en el marco cuando estaba los Diálogos de San Andrés. Ahí reunidos los diferentes pueblos indígenas de México, que estuvimos la mayoría, empezamos a platicarnos los diferentes problemas que teníamos en cada región, en cada pueblo, en cada comunidad. Y curiosamente, aunque estábamos cada quien en lugares diferentes, los problemas se parecían, eran idénticos. Había conflictos de tierras, que por años han venido teniendo esos conflictos nuestras comunidades y que van pasando veces de generación en generación, porque son conflictos que nunca se resuelven, o tardan mucho, o están encimados entre las mismas comunidades.
Conflictos de salud, conflictos de lengua, vestido, organización, de despojar pues el proceso organizativo interno metiéndoles un modelo diferente. Total, había una serie de problemas que nos dijimos, bueno si tenemos los mismos problemas, si nos parecemos y somos de diferentes pueblos, es bueno tener un espacio donde nos encontremos, donde nos platiquemos y donde nos pongamos de acuerdo por dónde hay que caminar. Entonces por eso se constituye lo que es el Congreso Nacional Indígena un 12 de octubre de 1996; y ahí pues venimos caminando, y les quiero decir que desde entonces nuestros hermanos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional han sido parte de ese espacio; que no es una organización sino un espacio done se encuentran los deferentes pueblos indígenas de México.
Entonces desde ahí empezamos a caminar. Ustedes fueron testigos cuando llegamos al Congreso para defender la Ley COCOPA que se llamó en ese tiempo, que fue resultado de los Diálogos de San Andrés y que traía los acuerdos mínimos pues, como una mínima puerta para que los pueblos indígenas fueran considerados como sujetos de derechos. Mas sin embargo se hizo una ley contraria, fueron traicionados los Acuerdos de San Andrés por los tres partidos principales. Y al contrario, se hace una ley contraria donde le quita derechos que ya se tenían en las comunidades y pueblos, se les quitan; y se hace una ley diferente, una ley donde a los pueblos se les considera como objetos y no como sujetos. También donde no se retoma lo de la tierra como parte de una comunidad, los recursos naturales, las aguas ¿Y por qué no se retomó? Pues porque ya tenían pensado qué pensaban hacer en nuestras comunidades, porque entonces después de que se hizo la ley federal, se hicieron las estatales, pero sujetas a la federal, entonces no había mucha protección en nuestras comunidades. Entonces de ahí venimos caminando y dijimos bueno, para las comunidades y nuestros pueblos nuestra ley va a ser los Acuerdos de San Andrés porque fue algo que todos los pueblos dijimos, y que era el ejercicio de la autonomía al interior de nuestras comunidades, fortalecimiento de nuestras comunidades.
Pero al ir caminando, y bueno para no hacerla muy larga, ahora que cumplimos los 20 años de caminar juntos los pueblos indígenas en este espacio del Congreso Nacional Indígena, tuvimos el V Congreso allá en Chiapas; y otra vez vimos y analizamos que nuestros problemas de nuestras comunidades estaban peor que hace 20 años. Vimos que había megaproyectos, había aguas contaminadas, había las eólicas con los pueblos que están acá por el Istmo, las concesiones para minas y pozos petroleros, los gasoductos, las autopistas que están acá por la región de Xochicuautla, y otros pues, allá en el norte los compas Yaquis con lo del agua. Entonces se vio que estaba más grave la situación y que, cuando había intentos organizativos, había represión, había encarcelamiento, había muertos, había desaparecidos; y como que lo que hacíamos como que cada vez era más difícil de hacer, de organizarnos.
Entonces, sí nuestros hermanos del Ejército Zapatista nos plantean pues esta propuesta, pero no como un fin electoral, como alguien comentaba pues, sino como un fin de organizarnos ante toda esta problemática que se tiene en las diferentes regiones del país. Entonces sí era visibilizar, pero a la vez era organizarnos, por eso hay un poco de confusión, al decir “bueno, si andan en este proceso por qué no piden votos”, entonces la propuesta ahí la discutimos dos días, porque había inquietudes de si sí o no, que no íbamos por ahí; pero ya después de que duramos dos días, llegamos a un acuerdo que sí se participaba, dijimos vamos a consultar a nuestras comunidades, fuimos y consultamos a 523 comunidades, y regresamos con la respuesta de que las comunidades estaban dispuestas a participar, entonces después de que se dice que sí vamos a participar; se dice pero vamos participar con un Concejo Indígena de Gobierno.
Un Consejo Indígena de Gobierno que estaría representado por diferentes hermanos indígenas de los diferentes pueblos indígenas de México. Y entonces empezamos a caminar llevando la información para que mandataran sus concejales y concejalas, que fueran hombre y mujer participando pues, que no solamente iba a ser de hombres, sino que también iba a ser la participación de mujeres. Entonces en mayo fue cuando se conformó el Concejo Indígena de Gobierno, eran 71 concejales que se llevaban nombrados en ese tiempo, y ahorita ya van más de 150 concejales, entre hombres y mujeres. Y esto sería un Concejo Indígena de Gobierno que estaría obedeciendo a un pueblo organizado.
¿Entonces qué se quiere con esto? Nosotros como Congreso Nacional Indígena sí surge la propuesta desde los pueblos, pero no solamente es para los pueblos indígenas sino para todo México. ¿Por qué surge desde los pueblos? Pues porque son los que han sufrido más, ya lo comentaban algunos concejales y concejalas. Y precisamente cuando escuchaba alguien que decía de los estudiantes de secundaria que ya no se dice que no son indígenas, es lo que están queriendo hacer, que perdamos nuestra identidad, que nos integremos a la civilización, que dejemos de pertenecer a una comunidad, que dejemos la lengua, que dejemos el vestido, que dejemos nuestras formas de organizarnos. Y sí, una forma como han sido atropelladas nuestras comunidades ha sido a través de los partidos políticos porque bien clarito cuando son tiempos electorales se acuerdan de que están los pueblos indígenas, y ahí están y llevan todo lo que ustedes saben: cachuchas, despensas, no sé, todo lo que llevan, pero luego ya no los volvemos a ver, se olvida, pero luego vienen otros seis años y otra vez ya se vuelven a acordar. Pero ellos siguen trabajando, por eso nosotros pensamos que quede quien quede es lo mismo y no va a cambiar desde arriba, tiene que cambiar desde abajo.
Por eso nuestra tarea principal, porque también hay comunidades que están muy metidas con esa ideología de los partidos o con la idea de que va a venir alguien y los va a salvar desde arriba, y no. Tiene que ser el cambio desde abajo, tenemos que construir algo nuevo desde abajo, principalmente nosotros en las comunidades, pensamos que tenemos que reforzar nuestras estructuras organizativas como comunidad, como pueblo. Tenemos que empezar a retomar cómo deben de caminar esas comunidades y luego con las demás comunidades de los lados, y luego como región, y luego a nivel nacional. ¿Para qué? Para parar todo este sistema capitalista destructivo de nuestras comunidades que solamente vienen por el agua, por las tierras para despojarnos de esas riquezas, que vienen a contaminar las aguas, vienen a traer los grandes proyectos disfrazados de dádivas; vienen y nos dan, nos endeudan, pero porque ya tienen planeado qué es lo que esperan hacer en la tierras de los pueblos indígenas.
Entonces por eso, compañeros, compañeras, nuestra propuesta se confunde, porque es algo que tenemos que imaginar juntos. ¿Cómo vamos a construir desde abajo? Los pueblos indígenas ya estamos pensando cómo, pero también esta propuesta va para los trabajadores del campo y la ciudad, los explotados, que gracias a que hay explotados está el capitalismo. Pero el día en que nos organicemos todos vamos a poder implementar algo nuevo desde abajo, por eso sí nos hemos planteado la unidad, pero no con los candidatos allá arriba, sino con la gente abajo, con los que están cerca, con nosotros pues, que es de donde tiene que surgir el poder, del pueblo, un poder articulado, pueblos indígenas y hermanos que están en la ciudad también, los que ya están pensando o los que ya han luchado de alguna u otra forma, con las mujeres, con los jóvenes, con los migrantes.
Y por eso en una primera reunión que tuvimos el Concejo Indígena de Gobierno ahora en agosto, pensamos por dónde se le pudiera ir caminando, y se crearon nueve grupos de trabajo. Porque surgió la pregunta ¿cuál es su plan de acción? Pues no hay, tiene que surgir desde abajo, porque siempre estamos acostumbrados a que alguien nos va a traer ya algo hecho, y nosotros pensamos desde los pueblos que tiene que surgir del acuerdo de abajo para que tenga una solidez.
Entonces nos planteamos que uno de los temas fuera tierra y territorio, la otra autonomía, las otras mujeres, el otro jóvenes y niños, la otra diversidad sexual, la otra justicia, el siete personas con capacidades diferentes, el ocho migrantes y desplazados, y el nueve trabajo y explotación, son los temas por donde creemos que pudiéramos ir caminando, empezando a caminar. Y se tienen que consolidar con la participación de todos, ni siquiera los pueblos indígenas van a decir lo que se tiene que hacer. Tiene que ser entre todos que vamos a construir algo nuevo, diferente. Si estamos diciendo que las estructuras que se tienen están solamente atentando contra la vida de todos, pues tenemos que construir algo nuevo que nos dé vida para todos, entonces por eso nuestra propuesta. Pensamos que no es solamente para México, sino que es para el mundo, porque los problemas que ha generado el capitalismo, que son problemas de muerte, destrucción, de guerra, ese está en todo el mundo. Entonces por eso nuestra propuesta no solamente es de ahorita al 2018, sino después del 2018. ¿Cómo nos vamos a preparar para lo que viene? Los pueblos indígenas estamos mirando que se va a venir una guerra más fuerte después del 2018 y por eso es necesario articular esas diferentes fuerzas; pueblos indígenas y sociedad civil, con sus diferentes sectores.
Entonces esa es la propuesta principal, por eso no nos interesa mucho llegar arriba al poder, porque sería lo mismo, sería quitar y poner, ¿y abajo qué? Entonces así quede quien quede… porque algunas comunidades nos decían puedo votar por fulano. Pues voten, si quieren voten, pero organícense porque si no hay organización vamos a seguir dejando que sigan acabando con nuestro México.
Los pueblos indígenas sí estamos preocupados porque ha muerto mucha gente, y pensamos que en las ciudades también, hemos visto, hemos escuchado muchos dolores en este caminar que hemos dado. Y pensamos que la situación se va a venir más grave si no logramos organizarnos, si no confiamos en los que están a nuestro alrededor y empezamos a pensar juntos cómo vamos a reconstruir a este México, los estudiantes como estudiantes, los maestros como maestros, los obreros, todos.
Entonces ésa es nuestra propuesta, por eso más que llevar regalos llevamos mucho trabajo, que tenemos trabajar y tenemos que empezar a articularnos si queremos que ya no siga acabándose este México que tenemos.
No sé si quedaron contestadas la preguntas o quedaron más dudas.