muertosincomodos Subcomandante Marcos y Paco Ignacio Taibo II

Muertos incómodos (Falta lo que falta). En diciembre de 2004, Paco Taibo II recibió una carta del Subcomandante Insurgente Marcos en la que le proponía escribir una novela policiaca a “cuatro manos”. Se fijaron las reglas, y este es el resultado. Una novela escrita al vuelo, diseñada como un juego de ping-pong en el que cada autor y su personaje reaccionan a lo que el otro escribe, en una historia que se mete en las tripas del desastre nacional.

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
 
EscZap-Participacion Mujeres Cuadernos de texto del primer grado del curso “La libertad según l@s zapatistas”.
 
arbol Aquí encontrarás las seis Declaraciones de la Selva Lacandona del EZLN.
 
luchas-muy-otras Bruno Baronet, Mariana Mora Bayo y Richard Stahler-Sholk

Luchas muy otras: Zapatismo y autonomía en las comunidades indígenas de Chiapas. Este libro tiene como fin investigar y acompañar los procesos de autonomía de las comunidades indígenas zapatistas, y a la vez explorar el papel de la investigación académica en su relación con los movimientos sociales.

 
agostonegro_portada Carolina Saldaña

Agosto negro: Presas y presos políticos en pie de lucha. Este libro conmemora la tradición de Agosto Negro (Black August) que surgió en los años 70 para honrar a George Jackson y otros compañeros del movimiento revolucionario dentro de las prisiones de California, en solidaridad con decenas de presas y presos políticos del Movimiento de Liberación Negra encarcelados en las prisiones de Estados Unidos durante décadas. El libro comparte el espíritu revolucionario de personas de enorme compromiso y valor, con impresionantes historias de lucha en sus comunidades y dentro de las prisiones.

 
entre-las-cenizas-portada Marcela Turati y Daniela Rea (editoras)

Entre las cenizas: Historias de vida en tiempos de muerte. Al principio: el horror. La llamada guerra contra el crimen organizado declarada por el presidente Felipe Calderón comenzó a ahogarnos desde el inicio del sexenio. Los periódicos se convirtieron en contadores de muertos y nosotros, los periodistas, en corresponsales de guerra en nuestra tierra. En las redacciones se hablaba de “narcos” y “capos”, y el lenguaje “estilizado” del asesinato llegó para quedarse: “los enlonados”, “los entripados”, “los encajuelados”, “los encobijados”, “los disueltos”, “las narcofosas”, “las narcomantas”, y su máxima expresión, “el ejecutómetro”…