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Radio Zapatista

(Español) Transmisión en vivo: Concierto musiquero desde el CIDECI

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Escucha en vivo aquí: (Descarga aquí)  

Programa del concierto aquí: https://radiozapatista.org/?p=26339

Programa del Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?” aquí: https://radiozapatista.org/?p=26336

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Meritxell Martorell

(Español) Primer Encuentro Internacional de Mujeres Que Luchan 2018 (Video)

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SupGaleano

(Español) Programa del Concierto Musiquero del domingo 15 de abril

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Domingo 15 abril, a partir de la hora que se pueda, ¿a las 1600 está bien?, sale y vale, a las 1600 horas, en el CIDECI-UniTierra:

¡Gran Concierto Musical!

(oh, bueno pues, ¡Mediano Concierto Musical!
¿Tampoco?  Bueno, “¡Concierto Musical a Secas!”, ¿ah verdad?)

Batalla Campal Musiquera

(batidillo musiquero –ni idea de qué resulte-, o sea que será algo así como los tacos campechanos con harrrrrrrta salsa.  Ojo: el antiácido va por su cuenta).

“Falta lo que Falta”
(o sea la paga, ésa siempre falta)

/porque viera que hay, oiga usted, joven, caballero, damita, ´onde quiera se consiguen, ya no digamos en blanco y negro, hasta fotocopias a color; impresiones en 3D de credenciales del INE –no, el photoshop se cobra aparte-; firmas con el DNA incluido; encuestas al gusto del que pague; un padrón electoral a modo; dos figuritas de acción, ¡edición limitada!, de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, para la casa, la oficina, oiga usted, para la dama, el caballero, la señorita, el niño, la niña, para regalo, presente u obsequio, llévelas –opcional: dos máscaras de los susodichos y una calcomanía con la leyenda “Yo en el INE sí confío” y otra que dice “Nah, ni madres”, para el carnaval de abril a julio-; boletas electorales ya con la elección de su preferencia (ah, ¿ésas ya las tienen? Mta, ¿no les digo?, si falta como quien dice “prospectiva” empresarial); más de un millón de followers para la red social más cercana a su esmarfon; hay para todos los presupuestos… bueno, no para todos, ni modos…/

(Continuar leyendo…)

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Equipo de apoyo

Program for the Roundtable: “To Watch, to Listen, to Speak: No Thinking Allowed?”

Program for the Roundtable:
“To Watch, to Listen, to Speak: No Thinking Allowed?”

I.
Poster and Photography Exhibition
April15-25, 2018, at the CIDECI-UniTierra, in San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México

Images of Hope
Poster art from Marichuy’s campaign
Curated by Alejandro Magallanes

Absences and Presences
Disappeared Women, Women of Dignified Rage
Photographs by Maya Goded and Graciela Iturbide

II.
Music Concert
Sunday April 15, beginning at 4pm, at the CIDECI-UniTierra
Program to follow

III.
Roundtable Sessions:

Monday April 16, 4pm:
Marichuy Patricio Martínez
Mercedes Olivera
Márgara Millán
Sylvia Marcos

Tuesday April 17, 4pm:
Carlos Aguirre Rojas
Alicia Castellanos
Gilberto López y Rivas
Alejandro Grimson

Wednesday April 18, 4pm:
Films and documentaries:
Tobías. Directed by Francisca Dacosta, with an introduction by the director.
Somos Lengua.  Directed by Kyzza Terrazas, with an introduction by the director.
La libertad de diablo.  Directed by Everardo González, with an introduction by the director.

Thursday, April 19, 4pm:
Fernanda Navarro
Lupita Vázquez Luna
Erika Bárcena Arévalo
Jaime Martínez Luna
Carlos López Beltrán

Friday April 20, 4pm:
Jorge Alonso
Carlos Mendoza
Jacobo Dayán
Mónica Meltis
Irene Tello Arista

Saturday April 21, morning session beginning at 10am:
Daniela Rea
Marcela Turati
Javier Risco
Emilio Lezama
Luis Hernández Navarro

Saturday April 2, afternoon session beginning at 4pm:
Marichuy Patricio Martínez
Mardonio Carvallo
Carlos González
Adolfo Gilly
Juan Carlos Rulfo
Juan Villoro
Pablo González Casanova

Sunday April 22, morning session beginning at 10am:
Bertha Navarro
Ximena Antillón, Mariana Mora y Edith Escareño
Mauricio González González
John Gibler

Sunday April 22, afternoon session beginning at 4pm:
Juan Carlos Rulfo
Paul Theroux
Cristina Rivera-Garza
Abraham Cruzvillegas y Gabriela Jáuregui
Enrique Serna

Monday April 23, 4pm:
Sergio Rodríguez Lascano
Magda Gómez
Bárbara Zamora
Rafael Castañeda

Tuesday April 24, 4pm:
Natalia Beristáin
Néstor Quiñones
Daniel Giménez Cacho
Yásnaya Aguilar Gil

Wednesday April 25, 4pm:
Support team for the CIG [Indigenous Governing Council] and its spokeswoman / Chiapas Collective.
Support team for the CIG and its spokeswoman / Mesa de Bellas Artes Collective
Raúl Romero
Pablo González Casanova
Roundtable Closing

From the Support Team
April, 2018

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Radio Zapatista, Subversiones y La Tinta

(Español) Un bordado de lo que somos, hacemos y por qué luchamos

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Dialogamos con algunas mujeres que asistieron al Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan que se realizó en Morelia, Chiapas, México entre el 8 y 10 de marzo del presente año. Mujeres provenientes de diversas luchas a las que les preguntamos: ¿quiénes somos?, ¿qué nos convocó a estar aquí?, ¿por qué luchamos las mujeres?, ¿cómo te sentiste en el encuentro? Aquí recogemos esas múltiples voces en un collage que entrelaza los sentires de “un chingo” de mujeres. Mujeres que se nombran, que luchan y que resisten  sin miedo.

Producción colaborativa de Radio Zapatista, Subversiones y La tinta

 

Somos y hacemos

Fuimos miles. Como no somos buenas para las matemáticas ni tampoco en eso de exagerar o contar multiplicando, con humildad arrojamos un tímido y poco certero número ante la pregunta ¿cuántas mujeres había? Entre 5 mil y 10 mil, dijimos. Luego, las zapatistas serían mucho más precisas que nosotras: “A saber cuántas mujeres que luchan llegamos en estos días, pero creemos que podemos estar de acuerdo en que somos un chingo”.

Fuimos venidas de diversos rincones del planeta. Hablantes de español, tzeltal, tzotzil, mapudungun, aymara, francés, italiano, inglés, tojolabal, portugués, zapoteco, entre tantas otras lenguas. Muchas latinoamericanas, venidas desde el sur de nuestro continente. Otras que cruzaron el charco y atravesaron tempestades. Miles desde los distintos estados de México. Algunas con larga experiencia en esto de “estar organizadas” y luchando. Otras autoconvocadas llegaron porque andaban viajando por allí, y se enteraron de un encuentro de mujeres y de unas luchadoras llamadas zapatistas que las invitaban a su territorio.

(Descarga aquí)  

Paula de Argentina, quien desde el Encuentro de Organizaciones propone la lucha para una vida libre y digna; Heydi que desde la música y la fotografía hace arte para resistir y para sanar desde Guatemala; Helena de Cuba que con su sonrisa nos invita a descolonizar nuestras caderas bailando y conectándonos con nuestras ancestras; Laura proveniente de pueblos originarios de México en lucha contra los megaproyectos mineros y eólicos, organizada como mujer campesina e indígena; Juana, Marta y Norma, que llegaron desde Ciudad Juárez, México, para denunciar el asesinato y desaparición de sus hijas; Rosemary de raíces yaki, apache y mexicana proveniente de la frontera con Estados Unidos, trabajadora agrícola; Vanesa y Sirsey que llevan adelante el activismo lésbico desde la Ciudad de México; Laura de Francia, que pinta mujeres desaparecidas y rastrea sus historias para sacarlas del anonimato.

Doña Herminia de Venustiano Carranza, delegada del Congreso Nacional Indígena, lucha en defensa de la tierra y el territorio desde hace muchos años y llegó junto con otras compañeras del Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas; asimismo, Guadalupe, Aurelia, María y Teresa, de Ejido Tila, luchan por la tierra y por ser escuchadas como indígenas. Carolina, del colectivo Bondi Fotográfico de Argentina; Susana del Movimiento por Unidad Latinoamericana y Cambio Social con una lucha sindical desde Argentina; Sylke y Ada Luisa de Nicaragua, jóvenes mujeres de la Asociación de Trabajadores del Campo que llegaron a aprender y compartir sus experiencias muy emocionadas por estar en territorio zapatista. Deolinda de Argentina que llega a participar como delegada del Movimiento Campesino de Santiago del Estero; Carol de Costa Rica que hace canciones y llega con otras amigas del Colectivo Mujeres Libres Riendo; Juliana de Brasil que platicó sobre los medios de comunicación libres y comunitarios y Jéssica de la Unión Nacional Campesina y Frente Revolucionario Mujeres de Lucha de Brasil.

Río, de la Ciudad de México, presentó Qué Vulvaridad, exposición fotográfica que muestra una diversidad inmensa de cuerpos, tantos como hay mujeres en el mundo; Xochiquetzal de Cuernavaca quien participó como académica y poeta del colectivo de mujeres Lunámbula; Reyna y Araceli, mujeres indígenas mazahuas del Estado de México; Laura de La Sandía Digital; Yasna, periodista y Dafne de Radio Placeres, ambas de Chile; Carol de California que quiere llevar todo el aprendizaje de regreso a su tierra; y Gemma y Ana del Estado Español que ven muy importante tomar el ejemplo de lucha de las mujeres zapatistas y consideran este encuentro como una  oportunidad de encontrarse con mujeres de otras realidades.

Convocadas

Venimos a encontrarnos con mujeres que luchan en todo el mundo, contactarnos y tejer redes para desarrollar conjuntamente las herramientas que necesitamos para la libertad y para confrontar la violencia del patriarcado. Somos curiosas, buscamos tanto preguntas como respuestas. Venimos a compartir experiencias, hacer propuestas, aprender de otras mujeres, crear enlaces y solidaridad entre nosotras. Venimos a conocer la problemática de las zapatistas y cómo se organizan, a conocer personas de tantos estados, de tantas ciudades con el mismo problema que nosotras: desapariciones, feminicidios, acoso sexual.

(Descarga aquí)  

Venimos a reflexionar acerca de qué formas organizativas y políticas tenemos para poder hacer una revolución que contenga todos los derechos y necesidades de las mujeres del mundo. Venimos para ser escuchadas como indígenas ante la represión, el despojo de tierras y el abandono. Porque sólo luchando se hace la fuerza. Porque a ellos no les conviene que nosotras andemos en estos lugares, visibilizando lo que está pasando en Ciudad Juárez y en otras partes del mundo. Venimos para seguir en la lucha de justicia por nuestras hijas asesinadas, para nuestras hijas desaparecidas. Nosotras como madres de hijas desaparecidas tenemos que seguir visibilizando todo lo que está pasando. Venimos porque no nos podemos quedar calladas.

 

Luchamos

Estamos luchando por sobrevivir porque nos están matando y salir a la calle todos los días es un peligro. Esa violencia hacia nosotras se extiende a los que nos rodean, a nuestras hermanas, a nuestras amigas, a nuestros hijos e hijas. Personas que son asesinadas y quedan en el olvido. Algunas ni siquiera están en un archivo. ¿Cómo preservar su memoria, cómo recordarlas, cómo pedir justicia?

Luchamos por proteger nuestros cuerpos, nuestras tierras y a nuestros seres queridos; por un mundo mejor, por el ser humano y por la vida entendida como dignidad. Luchamos por el sufrimiento que tenemos y tenían nuestras mamás y nuestras abuelas. En contra de un sistema patriarcal que nos oprime en todas dimensiones, que tanto en el trabajo como en el hogar y en los espacios sociales, cada día, tenemos que librar una batalla por defender nuestras libertades y sobre todo por demostrar que somos autónomas, dueñas de nuestros cuerpos, de lo que pensamos y de quiénes queremos ser. Por ser la mujer que queremos ser sin ningún estigma ni regla impuesta. Luchamos por autonomía, por tener un lugar, por nuestros propios espacios. Espacios llenos de mujeres. Por eso es importante encontrarnos y organizarnos, voltear a vernos y hacer un compromiso con nosotras y con las otras para mejorar este mundo que pareciera no es para nosotras.

(Descarga aquí)  

Luchamos porque vivimos injusticias en distintos niveles. Luchamos contra los distintos sistemas de opresión: el racismo, el capitalismo, el machismo y el patriarcado. Entendemos que toda la estructura debe transformarse, no solamente en términos del sistema económico. Luchamos por deconstruir y descolonizar los saberes, los sentires, los deseos. Por romper esa idea de que el cuerpo de la mujer sólo debe ser para el consumo de los hombres o para un consumo sexual. Por llevar esa fiesta de la revolución externa a una fiesta de la revolución interna. Luchamos por más arte para nosotras. Porque tenemos un corazón lindo, porque somos muy creativas, porque escribimos, porque brindamos apoyo, porque podemos hacer cosas juntas aunque no nos conozcamos, porque nos enamoramos del viento, del sol, de la abuela luna y la diosa del mar, de la naturaleza toda.

Luchamos para que nadie más pase lo que nosotras hemos pasado. Porque antes éramos sumisas a lo que el hombre dijera pero a través de reconocer nuestros derechos como mujeres, empezamos a salir. Luchamos para desarmar el patriarcado como una estructura de dominación que nos meten en la cabeza y en nuestras organizaciones. Somos las más afectadas y no podemos quedarnos con las manos cruzadas mientras el patriarcado está acabando con nosotras y el mundo. Luchamos por tener paz y dignidad. Por un lugar en este mundo. Luchamos por la tierra y porque nosotras estamos buscando a nuestras hijas. Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos. Luchamos todos los días por causas que nos unen todo el tiempo.

 

Resistimos

Nuestra resistencia es nombrarnos juntas, aprender juntas y salir a las calles, tomar el espacio público. Identificar que si el mundo sigue caminando es gracias a que las mujeres nos organizamos en todos los espacios, en todos los tiempos. Bordamos como una forma de unirnos y luchar para lograr que las voces de las compañeras que fueron asesinadas no queden apagadas, que difundamos lo que está sucediendo en nuestro país. Que escuchen nuestra voz de una vez por todas, que podemos hablar por nosotras mismas, que la lucha es nuestra, que no necesitamos a nadie para eso. Utilizamos la danza y la espiritualidad como un mecanismo de resistencia y empoderamiento, el erotismo como poder. Nos reconectamos con nuestras ancestras y esto es un momento especial de lucha y de resistencia.

Sin miedo

En el encuentro convocado por las zapatistas no sentimos miedo. Compartimos cuatro días sin violencia, sin agresiones, sin acoso. Sin miedo a ser agredidas por nadie, sin miedo a estar vestida de alguna forma en la que te sientas incómoda, sin miedo a decir lo que tengas que decir. Caminamos sin pensar en que si estábamos peinadas o no, o cómo estábamos vestidas. Sin pensar en nada de eso, simplemente vivir, respirar y saber que haga lo que haga no voy a ser juzgada y que si me caigo estoy segura que alguna compañera me hubiera levantado. Por un momento en el tiempo que estuvimos aquí no tuvimos miedo. Fuimos libres. Expresamos nuestros sentimientos. Seguras y tranquilas. Cerca de otras. Encontradas en nuestros cuerpos.

(Descarga aquí)  

Aprendimos

De las compañeras zapatistas aprendimos mucho. Estar aquí es estar en el corazón de ellas, estar en el corazón de la lucha. Verlas, escucharlas, esa es la mayor inspiración, la mayor motivación para seguir resistiendo. Ellas nos han abierto su espacio, su territorio, para recibirnos a mujeres tan diversas, con diversas luchas, experiencias, geografías. Y con mucho respeto estamos aquí compartiendo y escuchándolas, el primer día fue verlas desde su lenguaje y los otros días, estar conversando con ellas. Han sido muy generosas de compartir su espacio, de compartir sus conocimientos, de facilitar todo para este encuentro. Pudimos ver todos los avances, todos los logros que están haciendo desde el arte, la pintura, la danza, el teatro, la música. Nos están poniendo el ejemplo de que, pese a las dificultades y  situaciones de discriminación y violencia que enfrentamos en nuestras comunidades, podemos salir adelante organizándonos.

Insistieron en que es necesario estar organizadas. Nos transmitieron mensajes llenos de aprendizaje. Aprendimos que podemos construir desde la diversidad no sólo cultural, de edad y creencia, sino de las distintas maneras de entender el feminismo y cuestionar esta especie de superioridad con la que algunos movimientos feministas creen tener la razón y enseñarnos. Tomamos una lección de humildad. Un camino tan correcto para nosotras, correcto en el sentido de que no es el hombre, no es el gobierno, no son ellos quienes van a cambiar la historia de desigualdad existente, somos nosotras, en colectivo, solas no. Y este colectivo es tan latinoamericano, es tan internacional que motiva, llena de fuerza y de energía.

(Descarga aquí)  

Es un hecho histórico, venimos de diferentes partes del mundo, de diferentes realidades, diferentes clases sociales, diferentes maneras de luchar y tenemos que aprender mucho unas de otras, mujeres muy afectuosas, muy valientes,mujeres brillantes, de mucha fuerza y mucha sabiduría. Nuestras luchas están conectadas de una manera mundial. Compartir experiencias y saber que somos más de las que pensamos y que no estamos solas es muy potente y muy necesario. Apostamos a los feminismos descoloniales. Las compañeras que vienen desde Cuba con todo un posicionamiento crítico, compañeras aymaras con el feminismo comunitario, compañeras lesbianas que tienen también sus propias propuestas y las compañeras indígenas desde otras geografías del país, compañeras urbanas, argentinas, españolas. Conversamos y aprendimos en esta complejidad. Tendimos redes para seguir haciendo esta conversación. Son nuestras luchas  las que vamos a continuar alimentando.

 

 

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SupGaleano

EZLN invites to the dialogue (or seedbed) “To Watch, to Listen, to Speak: No Thinking Allowed?” 15-25 Apr 2018

The Sixth Commission of the Zapatista Army for National Liberation convokes a ROUNDTABLE DISCUSSION (or seedbed, depending on who you ask): “To Watch, to Listen, to Speak: No Thinking Allowed?”

ZAPATISTA ARMY FOR NATIONAL LIBERATION
Sixth commission of the EZLN.

Mexico.
March, 2018.

To the persons, groups, collectives and organizations throughout the world who understood and took on as their own the initiative of the Indigenous Governing Council and its spokeswoman:

To the national and international Sixth:

To everyone who contributed their signature in support of the Indigenous Governing Council’s spokeswoman:

CONSIDERING:

First and only:

The Happy Family.

A town, or a city, or whatever it’s called. A place in the world. A wall. Hung on the rough surface of the huge wall is a flyer, a poster, or whatever you call it. In the image, a man and woman smile in front of a table brimming with a wide variety of food. To the couple’s right, a smiling girl; to their left, a boy grinning to display gleaming teeth. Above them in large and intimidating letters reads “THE HAPPY FAMILY”. The poster is old by now, time’s march forward having muted the colors that, we assume, were once bright and, yes, happy. Anonymous hands have added small paper signs to the wall: “The happy family is happy only with God’s blessing”; “No to gay parenting! Death to faggots and dykes!”; “Motherhood is what defines a happy woman”; “We unclog pipes: no-obligation estimates”; “Happy home available for rent to a happy family. Unhappy families need not apply”.

 Along the sidewalk that runs in front of the wall, people hurry from one place to another without paying any attention to the opaque image. Occasionally, someone is crushed to death under a huge chunk that falls off the decrepit wall. In fact, these partial rockslides are becoming more and more frequent. Loose pieces of the wall break off and crush sometimes one person, sometimes a small group, sometimes whole communities. The crowd is thrown into commotion only for an instant before resuming its trajectory under the pale gaze of the happy family.

Catastrophes big or small, these should not distract us from what is most important now: every so often, the supreme maker of “happy families” announces the free and democratic election of who will preside over the poster.[i] And precisely at this moment, you are just now noticing, a happy calendar that can be seen behind the happy family indicates that it’s election season. Around this time, a feverish activity runs through the crowd that, without stopping, discusses, offers opinions and argues about the different options presenting themselves as potential stewards of the enormous poster.

There are those who point out the danger posed to the image on the already battered poster—the symbolic identity of the city or town or whatever—by their opponents’ obvious inexperience. One person offers to renovate the poster and return to it the brightness and color it once had (in reality, nobody remembers that time, so we can’t be sure that it actually existed—if, of course, we can in fact attribute existence to time). Someone else says that previous administrations have neglected the image, and that this is what has caused its visible deterioration.

The different proposals ignite arguments among passers-by: accusations, insults, fallacies, arguments of a purely ephemeral base, condemnations and apocalyptic predictions fly back and forth. People reflect on the importance and transcendence of this moment, on the necessity of conscious participation. It wasn’t for nothing that they struggled for so many years to be able to choose who presides over the happy image of the happy family.

Factions are formed: on one side are those who insist on a sensible renovation; on the other are those who insist on the scientific postulate, “better the devil you know than the devil you don’t”; another faction consists of those calling for proper behavior, good taste and modernity. A few here and there shout, “Don’t think! Vote!”. A giant placard obstructs the flow of people; it reads “Any call to think rationally about voting is a call to abstention. This is not a time to think, it is time to take sides”.

The discussions are not always level-headed. The selection of the steward of the image is so important that many times the competing groups resort to violence.

Some talk of the boundless happiness that accrues to whomever ends up the victor, but, far from mundane worldly interests, the severe faces of the contenders belie the seriousness of the matter: it’s an historic task; the future is in the trembling hands of those who must choose; this most serious responsibility weighs heavily on the shoulders of the people. Happily, though, this weight will be lifted once the winner is known and sets him or herself to the task of procuring happiness for the happy image of the happy family.

The frenzy is such that everyone forgets entirely about the image portrayed. But on the lonely wall, the happy family still displays its perennial and useless smile.

t the foot of the long, high wall, a little girl raises her hand, asking to speak. The factions barely take notice, but someone finally says, “Poor little thing, she wants to talk, we should let her.” “No,” says another faction, “it’s a trick from the opposition group, an attempt to divide the vote, a distraction designed to stop us from reflecting on the gravity of the moment, a clear call to abstention.” Another faction objects: “What capacity could a little girl have to even opine about the poster? She needs to study, grow, and mature.” And from another wing: “We’re not going to waste time listening to a little girl. We should concentrate on what’s important: deciding who is best suited to take care of the poster.

The “Commission on Transparency and Legitimacy for the Election of the Person in Charge of Stewarding the Image of the Happy Family” (abbreviated CTLEPCSIHF) released a brief and serious memo, in accordance with the gravity of the times: “The rules are clear: NO LITTLE GIRLS ALLOWED.

Specialized analysts publish new reflections: “The only thing the little girl achieved was the legitimization of the CTLEPCSIHF. In asking for the floor, the girl entered the game and lost; the rest is consolation.”; “The failure of the girl is symptomatic of the failure of the renovation process, the institutions should let the girl talk”; “It was very moving, the little girl with her little hand raised, asking for attention, poor little thing”; “It was an adverse outcome, the product of an erroneous analysis of the conjuncture, the context and the correlation of forces. This signals the absence of a revolutionary vanguard to direct the masses”; “Etcetera”.

 But the discussions lasted only a few minutes before the coming and going of footsteps and injustices continued its course. No one listened to the girl speak as she pointed, not to the image, but to the wall upon which the happy family shone its by now deteriorated tranquility.

Standing on a pile of rubble, surrounded by the cadavers of little girls and broken stones, she stated, flatly, the obvious:

“It’s going to fall.”

But no one listened…

Just a minute…no one?

(To be continued?)

-*-

Based on the above statement, the Sixth Commission of the EZLN convokes:

A ROUNDTABLE DISCUSSION (or seedbed, depending on who you ask):

“To Watch, to Listen, to Speak: No Thinking Allowed?”

 In which various participants from the National Indigenous Congress, the Indigenous Governing Council, the arts, the sciences, political activism, journalism and culture will share with us what they are seeing and hearing.

The roundtable will take place from April 15-25, 2018, at the CIDECI-Unitierra in San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Mexico.

The following, among others, have confirmed their participation:

Marichuy (spokeswoman for the Indigenous Governing Council).
Lupita Vázquez Luna (councilwoman of the Indigenous Governing Council).
Luis de Tavira Noriega (theater director).
Mardonio Carballo (writer).
Juan Carlos Rulfo (filmmaker).
Paul Leduc (filmmaker).
Cristina Rivera-Garza (writer).
Abraham Cruzvillegas (visual artist).
Néstor García Canclini (anthropologist).
Emilio Lezama (writer and political analyst).
Irene Tello Arista (columnist and activist).
Erika Bárcena Arévalo (lawyer and anthropologist).
Ximena Antillón Najlis (psychologist specializing in victims of violence).
Jacobo Dayán (academic and human rights activist).
Marcela Turati (investigative journalist).
Daniela Rea Gómez (journalist).
Carlos Mendoza Álvarez (philosopher).
John Gibler (journalist).
Javier Risco (journalist).
Alejandro Grimson (anthropologist).
Enrique Serna (novelist).
Paul Theroux (writer).
Juan Villoro (writer).
Pablo González Casanova (sociologist and Zapatista, not necessarily in that order).
Gilberto López y Rivas (anthropologist).
Alicia Castellanos Guerrero (anthropologist).
Magdalena Gómez Rivera (lawyer).
Bárbara Zamora (lawyer).
Margara Millán Moncayo (feminist sociologist).
Sylvia Marcos (psychologist and feminist sociologist).
Jorge Alonso Sánchez (anthropologist).
Fernanda Navarro y Solares (philosopher).
Néstor Quiñones (graphic artist).
Raúl Romero (sociologist).
Rafael Castañeda (political militant).
Luis Hernández Navarro (journalist).
Carlos Aguirre Rojas (sociologist and economist).
Sergio Rodríguez Lascano (political militant).
Carlos González (lawyer and activist for the struggles of originary peoples).
Adolfo Gilly (political militant, historian and analyst).
Carolina Coppel (video artist).
Mercedes Olivera Bustamante (feminist anthropologist).
María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera (sociologist).
“Lengua Alerta” (musician).
“Panteón Rococó” (musicians).
“El Mastuerzo” (guacarocker[ii]).
“Batallones femeninos” (feminist musicians).
“Los Originales de San Andrés” (Zapatista musicians).
“La Dignidad y la Resistencia” (Zapatista musicians).

As the rest of those invited confirm their attendance (and whose names are not listed here so as to protect the innocent) the complete list will be made public, as well as the dates and times of each participant’s contribution.

The email address to register as a listener-observer, or member of the free or paid press, is:

asistentesemillero@enlacezapatista.org.mx

Please include your name, city, state or country, and whether you are attending as an individual or member of a collective.

That said, don’t miss it… or do miss it, the point is that you watch, listen, and think.

From the mountains of the Mexican Southeast.

For the Sixth Commission of the EZLN (Department of “Invitations and Stating the Obvious”).

SupGaleano.

Mexico, March, 2018.

 

[i] The original Spanish used here is “cartel,” which can mean a poster or sign, but also literally means cartel, as in, for example, a drug cartel.

[ii]Guacarock” was coined by Mexican rock band “Botellita de Jerez” (of which “El Mastuerzo” was a member) to describe their unique style of fusing Mexican popular rhythms with the sounds of rock’n’roll. The term combines the Mexican word for avocado (aguacate) with rock.

radio
Radio Zapatista, Subversiones y La Tinta

(Español) “Ven, mírale, organízate, resiste”

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Cobertura Colaborativa del Primer Ecuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan. Chiapas, México, Marzo 2018

Por Radio Zapatista, Subversiones y La Tinta

El fuego de la palabra que nos incendia
Las luces de nuestras ancestras que nos guían
El latir de  tambores que resuenan en los huesos
Y la danza de mujeres-bosque,

Mujeres-monte
Un solo cuerpo hecho abrazo que
construye un mundo hecho de muchos mundos
(diferentes espacios-tiempos-modos bailan)

El sol bendice rituales de sanación
Y las carcajadas colectivas
Resuenan entre las montañas
Arte en palabra, en color, en sonido,
en movimiento, en miradas

Un espacio seguro, donde hay libertad y dignidad
Presencia honesta de muchas voces originarias y guerreras
Agitándose y en sincronía
Un niño dice que parece una película
Y una obra representa nuestras opresiones

Una niña duerme al cuidado colectivo,
mientras su madre busca café zapatista
Y el maíz nativo como alimento,


Identidad

Historia
Resistencia
Territorio
Raíz de nuestros saberes
Y una mujer diciendo: “Acá podríamos vivir todas”

Un sello en la unidad de nuestras rebeldías,

un acuerdo por vivir, y un grito colectivo

“No tenemos miedo”

 

radio
Cobertura Colaborativa Radio Zapatista, Subversiones y La Tinta

(Español) Una constelación de luchas en tierras zapatistas

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Una constelación de luchas en tierras zapatistas

Crónica y reflexiones tras el “Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural  de Mujeres que luchan”.

(…) tal vez, cuando ya acabe el encuentro, cuando regresen a sus mundos, a sus tiempos, a sus modos, alguien les pregunte si sacaron algún acuerdo. Porque eran muchos pensamientos diferentes los que llegaron en estas tierras zapatistas. Tal vez entonces ustedes responden que no. O tal vez responden que sí, que sí hicimos un acuerdo. Y tal vez, cuando les pregunten cuál fue el acuerdo, ustedes digan acordamos vivir, y como para nosotras vivir es luchar, pues acordamos luchar cada quien según su modo, su lugar y su tiempo.

(Discurso de apertura. Compañera Érika)

Cobertura colaborativa realizada por Radio Zapatista, Subversiones y La Tinta

Caracol IV, Torbellino de Nuestras Palabras. Morelia, Chiapas. Allí donde las estrellas brillan más, allí donde el territorio es más libre, allí donde las mujeres zapatistas abrieron su casa para recibir a miles de mujeres de todas partes del mundo. Algunas tardamos horas en llegar, otras días. Muchas conocíamos la historia del zapatismo y la rebeldía de sus mujeres, algunas sabíamos de la importancia de la Ley Revolucionaria de Mujeres para las comunidades indígenas y otras apenas habíamos escuchado hablar de un Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el sureste mexicano.

Mientras el Paro Internacional de Mujeres hacía que miles de compañeras alrededor del mundo suspendieran sus tareas y salieran a marchar por las calles de sus ciudades, otras miles asistíamos al llamado de las zapatistas. Llegar no fue fácil. Muchas no pudieron estar. Todas convocadas por una misma consigna: ser mujeres que luchamos.

Fueron tres días, del 8 al 10 de marzo, en que nos regalamos alegrías, miradas, palabras, bailes, poesías, pinturas y “cosas raras”, dirían las mujeres zapatistas. Un fragmento de tiempo nos condensó en una misma latitud. Cada una con sus sentires y sus luchas viajó hasta allí y entregó sus dolores, sus sonrisas, su fuerza de ser mujer en cánticos y consignas que retumbaban en los corazones de quienes  estábamos. Y se replicaban por el bosque que nos rodeaba hasta insospechados rincones del planeta. Tuvimos una certeza: desde distintas latitudes, todas juntas esos días, hicimos temblar el mundo.

Las zapatistas eligieron el Día Internacional de la Mujer que lucha para inaugurar el Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, en “17 de Noviembre”, uno de los tres Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas del Caracol IV “Torbellino de Nuestras Palabras” de la localidad de Morelia (que coexiste con la demarcación oficial correspondiente a Altamirano) y sede de la Junta de Buen Gobierno “Corazón del Arcoíris de la Esperanza”. Región a la que también denominan “zona Tzotz-Choj” (murciélago-jaguar), en referencia a un antiguo gobernante de la ciudad de Toniná y en la que continúan habitando los pueblos mayas tseltal, tsotsil y tojolabal.

Esta región, al igual que muchas otras de Chiapas y de México, ha sido y es escenario de luchas campesinas y por la defensa de los territorios. En el caso zapatista trascendió la creación de un gobierno propio y la construcción de la autonomía por la vía de los hechos en la que la participación de las mujeres sigue siendo crucial.

El lugar en donde se realizó este encuentro internacional, uno de los más grandes hasta ahora, fue parte de una finca ganadera tomada por bases zapatistas. Este municipio autónomo fue escenario de una de las mayores tomas de tierras tras el levantamiento armado en 1994.

Actualmente, y como pudimos observar tanto en el viaje de ida como de vuelta, el paso de camiones cargados de  madera es constante. Los grandes aserraderos en manos de grupos de poder local del Partido Verde Ecologista son una de las tantas expresiones del saqueo y despojo de bienes comunes naturales en ésta y otras regiones; son parte de los megaproyectos de infraestructura y desarrollo  de los grandes capitales nacionales e internacionales.

¿Será que salió un poco bien?

(…) que dónde duermen, que dónde comen, que dónde se bañan, que dónde van al baño, que el sonido, que la luz, que el agua, que si se enferman, que qué les vamos a decir, que cómo les hablamos, que cómo las escuchamos y miramos.

(Discurso de clausura. Compañera Alejandra)

Las preguntas que se hicieron las compañeras zapatistas durante los meses que tardaron en organizar el encuentro, las tuvieron desveladas y sin hambre durante mucho tiempo, según nos contaron. Organizadas desde abajo y a la izquierda, buscando el acuerdo de las zapatistas de cada una de las comunidades: no fue una tarea fácil, pero lo lograron. Ante esto, las consignas “gracias” y “vivan las zapatistas” fueron de las más coreadas en las cientos de actividades que se realizaron. Gracias a las zapatistas por recibirnos en su territorio. Gracias por procurarnos comida para tres días a más de cinco mil mujeres. Gracias por proveernos agua para beber, para ir al baño, para darnos una ducha. Gracias por las palabras, cada una de las que nos dijeron y cada una de las que escucharon de nuestros decires. Y sobre todo, gracias por esas miradas en las que nos reconocimos a través de paliacates y pasamontañas, rímeles y lentes, pañuelos y sombreros cubriéndonos del sol.

Carolina y Marina son mujeres zapatistas que llegaron desde el Caracol III La Garrucha. Su rol fue el de coordinación en la organización de este evento junto con otras 60 compañeras provenientes de los otros caracoles zapatistas. En una entrevista que les realizamos, nos contaron que se sentían orgullosas, al igual que sus compañeras, de haber podido organizar este Encuentro sin antecedentes en la historia del zapatismo: “es el primero que es sólo para mujeres, se han hecho otros, pero nunca como éste que no se permiten entrar hombres porque este encuentro lo organizan sólo mujeres”.

Nos contaron también que el evento está en marcha desde el mes de julio de 2017, cuando se propusieron realizarlo: “entonces tuvimos muchas reuniones para planearlo. Nos costó trabajo hacerlo, porque nunca habíamos hecho, sí con la ayuda de los hombres, pero en este caso somos puras mujeres quienes organizamos y quienes vimos cómo le hacemos para recibirlas a ustedes”.

Después de la primera reunión en julio, las delegadas llevaron la propuesta de realizar el Encuentro a sus comunidades, donde fueron sólo las mujeres (y cada una de ellas) las que decidieron convocarnos: “se fue hasta los pueblos donde están las compañeras zapatistas. A cada pueblo a preguntar si es que  va a haber este encuentro. Entonces dijeron que sí y fue ahí donde se empezó a planear todo —nos cuentan Carolina y Marina— para organizar este evento que hoy fue muy difícil para nosotras. Nunca antes lo habíamos hecho. Nos costó mucho trabajo porque empezamos a ver que se necesitan muchas cosas y entonces nos tuvimos que preparar para poder hacerlo”.

No sólo las coordinadoras tuvieron tareas antes y durante el Encuentro. Cada una de las mujeres zapatistas que asistió participó activamente de alguna manera en los diferentes trabajos. Así, las insurgentas y milicianas fueron las encargadas de cuidar el lugar para que no ingresaran los hombres. Otras compañeras se ocuparon de la higiene del lugar, otras de conducir los camiones que entraban y salían del predio del Encuentro, ya sea con alimento, o bien, con basura. También hubo médicas y promotoras de salud. Las Tercias Compas ocuparon roles técnicos en el sonido y la luz, también estuvieron encargadas de la comunicación y el registro completo del evento.

El 8 de marzo las zapatistas presentaron sus participaciones, mientras que los días 9 y 10 se realizaron las actividades de las mujeres que veníamos de distintas partes del mundo. Más de dos mil compañeras bases de apoyo zapatistas estuvieron presentes en cada una de las actividades. Al respecto, Carolina y Marina nos explican el trabajo de las bases de apoyo: “verlas a ustedes y también estar en cada actividad que ustedes hacen para que vayan a los pueblos para explicarles qué son las cosas que vieron de ustedes, qué fue lo que presentaron. Porque así somos nosotras, tomamos en cuenta todo lo que vemos y tiene que llegar hasta los pueblos”.

Muchas mujeres zapatistas pusieron el cuerpo en este encuentro durante meses y eso se notó en la gran organización que hubo: cinco comedores, decenas de talleres, conversatorios y proyecciones, partidos de fútbol, voleibol y basquetbol. Cada actividad era multitudinaria y ocurría de manera simultánea con otras: mientras algunas formaban parte de un ritual de sanación alrededor del fuego, otras compañeras miraban una obra de teatro, conversaban sobre las violencias en nuestros cuerpos y nuestros territorios o participaba de un mural colectivo.

Un campamento enorme, dos habitaciones y diversos espacios habitables abrigaron a miles de mujeres del frío húmedo de la noche moreliana. Las compañeras zapatistas contaron con el apoyo de un equipo de mujeres encargadas de responder los correos, realizar los registros, organizar el transporte, los horarios y las actividades previas al encuentro y durante el mismo. En las palabras de clausura, agradecieron su apoyo, así como también el de los compañeros que se quedaron en las comunidades cuidando a las familias, a los animales, las casas, los cuarteles, los campos, pendientes de que “los malos gobiernos” no hicieran nada contra el Encuentro.

Palabras revueltas

(…) vendríamos seis mujeres zapatistas para cada una de ustedes: una pichita (que así les decimos a las que acaban de nacer), una niña, una jóvena, una adulta, una anciana y una finada. Todas mujeres, todas indígenas, todas pobres, todas zapatistas que te abracen fuerte, porque es el único regalo que podemos darte de vuelta.

(Discurso de clausura. Compañera Alejandra)

La insurgenta Érika fue quien leyó el discurso de apertura. Acompañada en el escenario por otras compañeras insurgentas, milicianas y juntas de buen gobierno, comenzó enviándole un abrazo a Eloisa Vega Castro, de las redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno (CIG), quien murió cuando acompañaba a la delegación del CIG el pasado 14 de febrero.

Nos plantearon que su trabajo iba a ser el de cuidar el lugar para que no ingresaran los hombres: “porque lo sabemos, son mañosos”. Una risa cómplice (como muchas que sucederían durante todo el evento) se soltó entre todas las mujeres que estábamos allí escuchando atentamente las palabras de inauguración.

Las zapatistas no dudaron en dejarnos claro que su palabra es colectiva y que necesariamente lleva impregnada edades, historias y lenguas distintas. A través de la voz de Érika, hablaron muchas. Ella nos narró cómo su vida estuvo marcada por haber crecido en la resistencia y rebeldía zapatista de sus abuelas, sus mamás y sus hermanas mayores. Nos contó de su trabajo sin salario como sirvienta en una casa, donde no sabía hablar español; de cómo supo que había una organización que luchaba y empezó a participar como base de apoyo y a estudiar siendo parte de los trabajos colectivos junto a otras mujeres. En sus reuniones  y en sus estudios políticos en la clandestinidad fue creciendo la rabia y el coraje para enfrentar a las patrullas militares que rondaban sus comunidades y, sin miedo, tomar las armas.

Las compañeras zapatistas nos recuerdan que no sólo el capitalismo es el que nos quiere destruir, sino que también tenemos que luchar contra el patriarcado, ese sistema que “les hace creer y pensar a los hombres que las mujeres somos menos y no servimos”. Pero no sólo a los hombres, nos aclaran las zapatistas, “también hay mujeres de las ciudades que nos desprecian que porque no sabemos de la lucha de mujeres, porque no hemos leído libros donde las feministas explican cómo debe ser y tantas cosas que dicen y critican sin saber cómo es nuestra lucha”.

Un bosque de mujeres

Entonces pues no basta un colectivo para organizar todo eso. Por eso llegamos aquí más de dos mil mujeres zapatistas de los cinco caracoles. Y tal vez no bastó, porque ustedes son como cinco mil, aunque algunas dicen que ocho mil y otras dicen que nueve mil. A saber cuántas mujeres que luchan llegamos en estos días, pero creemos que podemos estar de acuerdo en que somos un chingo.

(Discurso de clausura. Compañera Alejandra)

 

Las zapatistas saben que las formas de nombrar esa cantidad de árboles que rodean el lugar donde se realizó el Encuentro son distintas, y que cada árbol que es parte de ese bosque o monte, es diferente. Como sea que le llamemos a ese conjunto de árboles, nos permite pensarnos a nosotras, las mujeres, “diferentes e iguales” a la vez. Partir de que nuestros colores, tamaños, lenguas, culturas, profesiones, oficios, pensamientos y formas de lucha, son diferentes.

En la puerta había un gran cartel que decía “Prohibido entrar hombres”. El llamado fue claro. La convocatoria era para nosotras.

Ellas nos dijeron que podíamos elegir entre competir o escuchar y hablar y que sea lo que sea que eligiéramos, iba a ser nuestra decisión. Si decidíamos competir, de cualquier manera, no habría hombres que nos dijeran “quién gana y quién pierde”. Si elegíamos regalarnos baile, música, cine, video, pintura, poesía, teatro, escultura, diversión, conocimiento, tampoco sería bajo la mirada de los hombres. La elección fue clara: acordamos no competir y respetar nuestras diversidades. Mirarnos y abrazarnos en rondas de cuerpos incontables, mientras gritábamos “¡luchar, resistir, nuestro acuerdo es vivir!”. El acuerdo por vivir, se hizo entre mujeres del campo y de la ciudad, indígenas, autoconvocadas, artistas, feministas, luchadoras provenientes de los cinco continentes.

Carolina y Marina, las coordinadoras entrevistadas nos dijeron: “Vemos que la situación que hay es que muchas mujeres están siendo asesinadas. Qué culpa tenemos nosotras como mujeres que a cada día nos anden matando. Entonces pues, por eso mejor hacemos este encuentro para ver qué podemos hacer o si estamos de acuerdo que nos sigan matando cada día o qué debemos de hacer como mujeres. Por eso es que se hizo esto para ver si queremos seguir vivas, pues hay que hacer algo”. Lo primero, en palabras de las compañeras, es “no vendernos, no rendirnos, no claudicar”.

Luces encendidas en el cielo de Morelia

Llévala a las desaparecidas. Llévala a las asesinadas. Llévala a las presas. Llévala a las violadas. Llévala a las golpeadas. Llévala a las acosadas. Llévala a las violentadas de todas las formas. Llévala a las migrantes. Llévala a las explotadas. Llévala a las muertas. Llévala y dile a todas y cada una de ellas que no está sola, que vas a luchar por ella. Que vas a luchar por la verdad y la justicia que merece su dolor. Que vas a luchar porque el dolor que carga no se vuelva a repetir en otra mujer en cualquier mundo.

(Discurso de clausura. Compañera Alejandra)

La noche del 8 de marzo el Caracol quedó completamente a oscuras. En uno de los auditorios de dos pisos y a lo largo de la cancha de fútbol, las compañeras zapatistas  encendieron simultáneamente más de dos mil velas. Una pequeña luz para que, finalizado el Encuentro, la llevemos a nuestras tierras. Para volver a encenderla en nuestros corazones, en nuestros pensamientos y en nuestras tripas.

Anteriormente habíamos escuchado los discursos de inauguración y la historia de las compañeras de cada Caracol, expresadas también artísticamente en obras de teatro y en las voces de las mujeres de “Dignidad y la Resistencia”, banda musical de Oventic.

También nos hicieron varias propuestas, a todas dijimos que ¡sí! Acordamos “seguir vivas y seguir luchando, cada quien según su modo, su tiempo y su mundo”. Acordamos estudiar, analizar, discutir en nuestros colectivos el sistema patriarcal, para, si se puede, “nombrar quién o quiénes son los responsables de nuestros dolores que tenemos”. Y acordamos también, volver a reunirnos en un segundo encuentro el próximo año “pero no nada más aquí en tierras zapatistas, sino que también en sus mundos de cada quien, de acuerdo a sus tiempos y modos”.

Queda la urgencia de iluminarnos entre nosotras, compartir esas luces y llevarlas a otras mujeres: “llévala y, tal vez, luego llegue en tu pensamiento que no habrá ni verdad, ni justicia, ni libertad en el sistema capitalista patriarcal. Entonces tal vez nos vamos a volver a ver para prenderle fuego al sistema. Y tal vez vas a estar junto a nosotras cuidando que nadie apague ese fuego hasta que no queden más que cenizas”. Mientras eso ocurre, mientras “ese día que será de noche” llegue, seguiremos practicando, entrenando para estar sabedoras de lo más importante que se necesita. “Y eso que se necesita es que nunca más ninguna mujer, del mundo que sea, del color que sea, del tamaño que sea, de la edad que sea, de la lengua que sea, de la cultura que sea, tenga miedo. Porque acá sabemos bien que cuando se dice ‘¡Ya basta!’ es que apenas empieza el camino y que siempre falta lo que falta”.

Escucha  y descarga las palabras de inauguración y clausura del Encuentro:

(Para descargar, haz clic con el botón derecho sobre el título del audio.)

 

 

radio
Las mujeres zapatistas

Words of the Zapatista women at the closing ceremony of the First International Gathering of Politics, Art, Sport, and Culture for Women in Struggle

Source: Enlace Zapatista

Listen here (in Spanish): (Descarga aquí)  

Words of the Zapatista women at the closing ceremony of the First International Gathering of Politics, Art, Sport, and Culture for Women in Struggle in the Zapatista Caracol of the Tzotz Choj Zone

March 10, 2018

Good evening, good morning, good afternoon, compañeras and sisters in struggle, wherever you may be.

Sisters and compañeras who have accompanied us in this First International Gathering of Women in Struggle:

We are going to say a few words on behalf of all of us, the Zapatista women of the five caracoles.

We would like to thank the compañeras from the city who worked as part of the support teams: we know very well how fucking hard they worked to handle the emails, registration, organization of transportation, and the scheduling of times and locations for all the activities.

We would also like to send our regards to our Zapatista compañeras who could not come to this gathering, and who stayed behind attending to other tasks so that we could be here.

Similarly, we would like to thank our compañeros who had to stay behind to take care of our families, animals, homes, barracks, and fields, and who were on alert in case the bad governments committed any malicious acts against this gathering.

But our final words are especially for you, sisters and compañeras, women in struggle.

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radio
Las Mujeres Zapatistas

Zapatista Women’s Opening Address at the First International Gathering of Politics, Art, Sport, and Culture for Women in Struggle

Source: Enlace Zapatista

Zapatista Women’s Opening Address at the First International Gathering of Politics, Art, Sport, and Culture for Women in Struggle.

Listen here (in Spanish): (Descarga aquí)  

March 8, 2018. Caracol in the Tzots Choj zone.

Good morning, sisters of Mexico and the world:

Good morning, compañeras from the national and international Sixth:

Good morning, compañeras from the National Indigenous Congress:

Good morning, compañeras who are comandantas, bases of support, autonomous authorities, project coordinators, milicianas, and insurgentas:

First, we want to send a big hug to the family of the compañera Eloísa Vega Castro, from the Indigenous Governing Council support network in Baja California Sur, who died while accompanying the CIG delegation this past February 14.

We waited until today to honor the memory of Eloisa so that our embrace could be even bigger and reach even farther, all the way to the other end of Mexico.

This hug and this greeting are huge because they’re from all the Zapatista women and all the Zapatista men on this day, March 8, for that woman who struggled and whom we miss today: Eloisa Vega Castro. May our condolences reach her family.

Sisters and compañeras who are visiting us:

Thank you to all of you who are here at this First International Gathering of Women in Struggle.

Thank you for making the effort to come from your many worlds to this little corner of the world where we are.

We know well that it was not easy for you to get here and that perhaps many women who struggle were not able to come to this gathering.

My name is Insurgenta Erika—that’s how we refer to ourselves when we’re speaking about the collective rather than the individual. I am an insurgenta captain of infantry, accompanied here by other insurgentas and milicianas of various ranks.

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