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Fuente: Avispa Midia

Por CrimethInc

En portada: Entre las acciones de protesta contra la fábrica de automóviles, algunas personas ocupan el bosque mientras otras realizan sabotajes contra la red eléctrica.

Desde hace varios años vecinos, anarquistas, ecologistas y otras personas luchan contra una “gigafábrica” de Tesla en la pequeña localidad de Grünheide, a sólo cinco kilómetros al sureste de Berlín. Se trata de la mayor fábrica de producción de coches eléctricos de Tesla en toda Europa. En este conflicto convergen muchas cuestiones importantes: la lucha entre el capitalismo global y los ecosistemas locales, la cuestión de qué se entiende por “sostenible” y quién puede definirlo, el poder que multimillonarios como Elon Musk han adquirido y están utilizando para remodelarnuestra sociedad de acuerdo con su visión autoritaria.

Hace cuatro años, el gobierno de Brandenburgo hizo caso omiso de la oposición popular y permitió a Tesla destruir un bosque para construir la fábrica. Ahora, Tesla pretende ampliar las instalaciones con un coste adicional para los bosques y las aguas subterráneas locales. Hace dos semanas, la mayoría de los habitantes de Grünheide votaron en contra de la ampliación propuesta por Tesla. Más del 70% de los aproximadamente 9,200 residentes emitieron su voto, el 65% de ellos para oponerse al plan de ampliación. Sin embargo, según la ley, la decisión final corresponde a los políticos, no a la población local.

Poco después de la votación, los y las activistas establecieron una ocupación en el bosque que va a ser destruido para dar paso a la ampliación de la fábrica. Un centenar de personas ocupan ahora los árboles con diversas estructuras. Hasta ahora, la policía los ha observado, pero aún no ha emprendido el desalojo.

En la mañana del 5 de marzo de 2024, una torre de alta tensión se incendió cerca de Steinfurt, justo al sur de la gigafactoría de Tesla en Brandenburgo. El acto de sabotaje cortó temporalmente la electricidad a miles de hogares en varias partes de Berlín. También paralizó el trabajo en la fábrica de Tesla durante al menos una semana, lo que probablemente costó a la empresa cientos de millones de euros.

Apareció un comunicado reivindicando la autoría en nombre de Vulkangruppe – “Grupo Volcán”-, un grupo anarquista clandestino del que se dice que lleva activo desde 2011. El grupo se ha atribuido la quema de un cable eléctrico en Berlín-Charlottenburg en 2018 y el corte del suministro eléctrico a las obras de la fábrica de Tesla en Grünheide en 2021, entre otras acciones.

A continuación, presentamos una entrevista con un(a) participante en la ocupación del bosque junto a una traducción del comunicado de Vulkangruppe, con el fin de ofrecer múltiples perspectivas del movimiento contra la gigafactoría de Tesla.

La ocupación del bosque.

La ocupación del bosque: Una entrevista

Realizamos la siguiente entrevista apresurada el viernes 8 de marzo a un(a) participante en la ocupación forestal Tesla Stoppen.

Explique quién está involucrado y lo que está tratando de hacer

Hay mucho que decir sobre lo que estamos haciendo, pero para ser breve, Tesla quiere ampliar su gigafactoría, que es la mayor fábrica de coches eléctricos de Tesla en toda Europa, con unas mil personas que trabajarían allí. Para ello, quieren talar más bosque, porque toda la fábrica está en un bosque, o está en lo que solía ser un bosque. Antes talaron gran parte del bosque para construir la primera parte de la fábrica y ahora Tesla quiere ampliarla. Por eso hemos ocupado el bosque.

Hay mucha gente implicada. La ocupación en sí se llama Tesla Stoppen, o “Paremos Tesla”, pero también participan otros grupos, incluido un grupo más amplio llamado Tesla den Hahn Abdrehen [“cerrar el grifo a Tesla”], en el que participan muchos otros grupos de izquierda y también gente local. Están organizando manifestaciones y acciones judiciales.

Además, hubo una votación aquí y votaron en contra de la expansión de la gigafactoría, por lo que la gente local también están en contra de esta expansión.

Es importante mencionar que no somos sólo una ocupación forestal, también nos llamamos una ocupación del agua, porque hay una zona de protección del agua donde está la gigafactoría de Tesla. Están utilizando mucha agua para la fábrica, y ha habido muchos problemas y accidentes en la fábrica, lo que está perjudicando a las aguas subterráneas de cientos de miles de personas.

Desde un punto de vista más amplio, se trata de una protesta contra la concepción de los sistemas de crecimiento capitalista “verdes”. Decimos que “los coches limpios son una sucia mentira”: no es cierto que vayan a resolver los problemas de la crisis climática. Los coches eléctricos son un problema internacional porque las baterías de los coches Tesla utilizan materiales como el litio y el cobalto que proceden de proyectos extractivos. Eso es un problema para nosotros porque implica explotación, es una forma neocolonial de explotar la Tierra y a los seres humanos.

Describe qué tácticas están involucradas en esta ocupación forestal

Estamos ocupando los árboles construyendo casas en los árboles, construyendo caminos en los árboles. Estamos viviendo en estas casas en los árboles y construyendo para prepararnos para los intentos del estado de desalojarnos, para que cuando venga la policía podamos estar seguras en las casas de los árboles y defender la ocupación.

Cuando escalamos más de 1,5 metros, la ley alemana exige que tengan que emplear fuerzas especiales para bajarnos, y no hay tantas fuerzas especiales ni policías escaladores para hacerlo, lo que se lo pone más difícil. Estamos preparando las casas en los árboles para que, cuando venga la policía, podamos subir a ellas, para que tengamos la infraestructura allí arriba, una cocina, agua, todo, para que podamos quedarnos allí una semana.

Una casa en los árboles.

Al trabajar con la prensa y los medios sociales, intentamos ser muy abiertos y amables. Esta es una gran campaña con un diseño cooperativo: intentamos atraer a la gente, ayudarla a implicarse, trabajamos mucho con la población local. Estamos intentando hacer muchas cosas que hemos aprendido de las ocupaciones y protestas en otros lugares, como Lützerath.

La ocupación comenzó a principios de la semana pasada. En cuanto a las tácticas, puede ser interesante saber que vinimos aquí con 80-100 personas, inmediatamente trajimos ocho plataformas y casas en los árboles al bosque por la noche. Eso implicó mucha logística: subirlas a los árboles y demás. Empezamos nuestra ocupación en una noche, con ocho casas en los árboles; era una declaración, destinada a establecer el poder suficiente para que no pudiéramos ser desalojados en los días siguientes, porque no es fácil desalojar ocho casas en los árboles con 80-100 personas implicadas.

En cuanto a la convivencia, intentamos organizarnos de forma anarquista. Así que hay mucha autoorganización, tenemos diferentes grupos que organizan plenos y reuniones más pequeñas. Hay mucho que decir sobre cómo vivimos juntas, cómo intentamos deshacernos de las jerarquías, el racismo, el sexismo, etcétera. Se trata de organizarnos, estar abiertas a nuevas personas y reflexionar sobre las tendencias que traemos de la sociedad en general.

De momento, las cosas van bien: tenemos mucho apoyo, viene mucha gente, hay mucha atención mediática, mucha prensa. Estamos intentando enmarcar la cuestión del agua como un problema climático internacional, como una cuestión sobre quién tiene acceso al agua y quién no. Por ahora todo va bien, pero mucha gente cree que intentarán desalojarnos la semana que viene, porque en los últimos días ha venido la policía a la ocupación del bosque y lo han filmado todo, han hecho fotos… han sido las fuerzas especiales.

Así que… no creemos que estemos a salvo todavía.

¿Cómo ha afectado el incendio provocado a la ocupación?

Sobre el ataque, nos acabamos de enterar por las noticias. Para nosotros y nosotras en el bosque, no cambió mucho. Por supuesto, cambió el encuadre de alguna prensa, de alguna gente de los medios, que dicen “Oh, sois todos terroristas”, y por supuesto, hay aún más atención mediática al respecto… También cambió nuestro trabajo de prensa y en los medios sociales, porque intentan decir “Sois iguales, o hacéis lo mismo, que la gente que quemó las torres eléctricas”. Así que ahora es más difícil hacer el trabajo de prensa, pero para nosotros y nosotras, en el bosque, no ha cambiado tanto.

¿Cómo se relaciona esta lucha con otras luchas ecológicas, anticapitalistas y antifascistas en Alemania?

En relación con otras luchas en Alemania, con esta ocupación, queremos dar el siguiente paso en la lucha por la justicia climática, porque estamos tratando de traer el agua como un problema, y estamos tratando de desacreditar la narrativa del “crecimiento verde”, la idea de que los coches eléctricos están resolviendo el problema. Al mismo tiempo, esta ocupación está relacionada con el movimiento antifascista, porque Elon Musk también es parte del problema fascista.

Se trata de obtener nuevas ideas y dar pasos para acabar con el capitalismo. Otro proyecto que participa es Disrupt, que es una nueva idea para organizar a la izquierda radical. Disrupt, la campaña, ahora forma parte de esta ocupación, así que hay muchas cosas nuevas por venir en Alemania y en Europa.

Y estamos recibiendo apoyo de otros países. Este fin de semana nos visitará gente de Les Soulèvements de la Terre[“Levantamientos de la Tierra”] de Francia. También estamos intentando apoyar a los trabajadores de Tesla, porque allí las condiciones laborales son realmente malas y los salarios bajos, hay muchos problemas cuando trabajan allí. Estamos intentando apoyarles, hablar con ellos.


¡Grupo Volcán Cerrar Tesla! Ataque a la fuente de alimentación cerca de Steinfurt

Este comunicado apareció en la mañana del 5 de marzo, poco después de la quema del poste eléctrico, aunque describe la acción como realizada “en vísperas” del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. En alemán, el nombre “Elon” suena parecido a la palabra Elend, que significa “miseria”. Para los lectores alemanes, el juego de palabras de los autores “Elend Musk” a lo largo del texto se lee como “Misery Musk “.

Hoy hemos saboteado Tesla. Porque Tesla en Grünau engulle tierra, recursos, personas y mano de obra y escupe 6,000 todoterrenos, máquinas asesinas y camiones monstruo a la semana. Nuestro regalo para el 8 de marzo [Día Internacional de la Mujer] es cerrar Tesla.

Porque la destrucción completa de la Gigafactoría y con ella el corte de “tecno-fascistas” como Elend Musk es un paso en el camino hacia la liberación del patriarcado.

La base del poste que fue objetivo.

La Gigafactoría se ha hecho conocida por sus condiciones extremas de explotación. La fábrica contamina las aguas subterráneas y consume enormes cantidades de la ya escasa agua potable para elaborar sus productos.

Durante años, los grupos de protección de la naturaleza se han opuesto a la fábrica por su consumo de agua y el hecho de que supera continuamente los máximos legales de vertido de nitrógeno y fósforo al agua.

El estado de Brandeburgo-Berlín está siendo excavado para Tesla sin ningún escrúpulo. Se silencia a las personas críticas con las tomas de agua, a la población local y a los y las activistas ecológicas. Se adornan las cifras. Se violan las leyes. Se engaña a la gente. Sin embargo, gran parte de la población de los alrededores de Grünheide rechaza la Gigafactoría por el robo de agua y la gentrificación. Las protestas y la resistencia no cesan. Y van en aumento, porque hay más de un motivo para ellas. Además de la sucia fábrica de baterías, Tesla quiere ahora ampliar su recinto fabril en otras 100 hectáreas, incluida una estación de carga.

Con la ampliación de las zonas de almacenamiento y logística directamente en la planta (incluida la posibilidad de una logística ferroviaria intensiva) se pretende estabilizar las cadenas de suministro y la producción. En la actualidad, esto se ve dificultado porque las entregas procedentes de los campos de trabajos forzados de China no pueden tomar la ruta directa a través del Mar Rojo. El Ministerio de Economía de Brandeburgo está comiendo de la mano de Tesla, a pesar de las muchas razones para denegar cualquier aprobación. Al parecer, lo único importante es que Brandeburgo prospere como próspero emplazamiento empresarial.

Tesla es un símbolo del capitalismo “verde” y un ataque tecnológico totalitario a la sociedad. El mito del crecimiento ecológico no es más que un sucio truco de magia ideológica para cerrar filas contra la crítica interna. Sugiere una salida a la catástrofe climática. Pero el “capitalismo verde” es sinónimo de colonialismo, robo de tierras y agravamiento de la crisis climática. Las baterías de litio proceden de minas tóxicas de Chile y consumen otros metales raros, lo que significa miseria y destrucción para quienes viven donde están las minas. La fábrica de baterías de Grünheide, cerca de Berlín, por ejemplo, necesita la rara materia prima del litio, que también se extrae en Bolivia. Musk pone las cartas sobre la mesa cuando se trata de impulsar la extracción de litio en Bolivia: “Golpearemos a quien queramos”, dice, comentando la resistencia indígena a la minería. Los recursos minerales están siendo arrancados de la tierra en condiciones brutales. El “acuerdo verde” no es más que la expansión del crecimiento económico sin límites. También en Portugal, la población rural se resiste a la extracción forzosa de litio.

La torre eléctrica quemada.

Al igual que se usa y abusa de la tierra a diario, Tesla hace lo mismo con las personas. Tiene a trabajadores forzados en todo el mundo, como los uigures en China, trabajando (hasta la muerte) para ella (igual que hace Volkswagen), a los que el régimen racista chino sirve a la empresa para su producción. Incluso en Grünheide, las condiciones de trabajo se consideran desastrosas. Hace poco, un miembro del comité de empresa de IG Metall en Grünheide fue despedido. A pesar del comité de empresa amarillo instalado por Tesla, -un sindicato “amarillo” es una organización laboral dominada por un empresario y que, por tanto, no es un sindicato independiente-, la verdad sobre las condiciones en la fábrica se está filtrando. Para mejorar las estadísticas de accidentes, se lleva a la gente al hospital en taxi en lugar de llamar a una ambulancia. Se despide a los críticos internos y, si emprenden acciones legales, se les obliga a llegar a un acuerdo judicial. La indemnización económica se utiliza entonces como bozal para sofocar el debate público sobre los despidos racistas, por ejemplo amenazando con sanciones contractuales. El empleado despedido tiene que callarse a cambio del dinero: ése es el cálculo.

Así es el ataque tecnológico totalitario. Un vehículo Tesla es un dispositivo de vigilancia de los espacios públicos. Está equipado por todas partes con cámaras de alta resolución de Samsung. Samsung es una empresa líder en tecnología armamentística, entre otras cosas. Según el fabricante, las cámaras graban hasta 250 metros. En “modo vigilancia”, filman todo lo que hay cerca del vehículo y garantizan que el conductor también esté vigilado mientras conduce. El conductor ya es un componente gratuito del universo Telsa y un conejillo de indias. La inteligencia artificial registrará cada movimiento y cada error que cometa el conductor, monetizándolos mediante el uso de los datos para entrenar el software de conducción autónoma.

Tesla militariza la carretera. Sus tanques en movimiento son armas de guerra. El coche como arma. La carretera es el campo de batalla. En lugar de 9 mm, Tesla ha introducido ahora en el mundo 856 CV: “Si alguna vez tienes una discusión con otro coche, ganarás”, dice Elend Musk. Un Tesla es un símbolo de estatus, a la vez declaración y propaganda: por el desprecio a la humanidad, la destrucción sin límites a través del “progreso” y un modo de vida imperial y patriarcal.

Cualquiera que compre un SUV (todoterreno) es con toda probabilidad un partidario de un modo de vida imperial que quiere beneficiarse de esta locura hasta el amargo final. El álbum secreto de poesía de todo activista debería incluir un Tesla destrozado. Ningún Tesla del mundo debería estar a salvo de nuestra furia encendida. Cada Tesla en llamas sabotea el modo de vida imperial e interrumpe eficazmente la red cada vez más tupida de vigilancia inteligente sin fisuras que apunta a cada expresión de la vida humana.

Una pancarta en el bosque en la que se lee “¡Alto el fuego ya!”

Los ejércitos utilizan el sistema de satélites Starlink de Tesla en sus guerras. Por ejemplo, en Ucrania. El ejército ruso también accede a terminales de satélite Starlink de otros países para llevar a cabo ataques. Del mismo modo, Israel utiliza el sistema de satélites Starlink para asesinar a personas en Gaza. La infraestructura Starlink de Tesla es un actor militar. Enrolladas como un collar de perlas hechas de basura, surcan el cielo para hacer vigilancia total.

Hablemos de un hombre que se convertirá en polvo, aunque preferiría ser inmortal: Elend Musk. Para hombres como él, aún no se ha inventado la palabrota adecuada para describir correctamente su arrogancia, su desprecio por la humanidad, su codicia antisocial de poder y reconocimiento.

No oculta su chovinismo. Su plataforma de propaganda X es el medio para un fin. Aquí es donde reúne a los partidarios de un modo de vida imperial. Aquí es donde los antisemitas, antifeministas, autoritarios, chovinistas, fascistas y partidarios del odio contra los “extranjeros” se tranquilizan. Aquí es donde se organizan con su visión elitista del mundo y de sí mismos como raza superior. Aquí es donde los arios de la AfD -partido de ultraderecha alemán- se encuentran con sus iguales.

Una casa en un árbol en la ocupación del bosque.

Cuando Elend Musk vitorea al presidente antifeminista y neoliberal de Argentina en X, es porque están unidos. No se avergüenzan de ello: han decidido ponerse del lado de un masculinismo mortífero y dejar tras de sí un reguero de sangre como un monstruo devorador de hombres.

Elend Musk es el nuevo modelo de capitalista depredador neoliberal y patriarcal, neocolonial, de este siglo, que utiliza medios diferentes a los de los explotadores que le precedieron en el siglo anterior. Es un zeitgeist(espíritu de la época) invasor que utiliza las crisis económicas autofabricadas de valorización para abordar la próxima destrucción. Sólo sigue los pasos marrones preparados de otros pioneros patriarcales. Del mismo modo, el “fabricante de automóviles” Henry Ford era un admirador de los nazis con su “Volkswagen” y su eficiente organización de la industria. La planta de Volkswagen en Wolfsburg funcionaba a lomos de trabajadores forzados. La idea era que todos los alemanes pudieran tener un Volkswagen para poder conducir un coche o un tanque por la nueva autobahn (autopista). Ford, inspirado por la eficacia de la organización obrera alemana, trasladó las ideas a su imperio en EEUU. El asalto a los trabajadores y la economización de la explotación se conocieron como “fordismo”.

Una reciente acción de protesta contra Volkswagen en Wolfsburg.

Esto incluía la organización de la mano de obra y el trabajo en cadena: producción en masa con consumo masivo simultáneo del automóvil. Este modelo, también conocido como taylorismo, puede entenderse como una forma de lucha de clases desde arriba. En la actualidad, Elend Musk combina las posibilidades tecnológicas invasivas de nuestro tiempo con su visión misógina del mundo, su extremismo patriarcal y la actitud totalitaria típica de su casta. Como “fabricante de automóviles”, se erige en un revenant [persona que ha regresado de entre los muertos] de la tradición histórica. En consonancia con los tiempos, actúa como un “tecnofascista”.

En lugar de desechar el automóvil en el basurero de la historia y ampliar el transporte público gratuito, sólo se cambia la tecnología de conducción, de motores de combustión a motores eléctricos, para preservar el transporte individualizado. El modo de vida imperial es más lucrativo económicamente.

Las posiciones de poder permiten a “visionarios” patriarcales como Elend Musk experimentar -en el sentido más horrible de la palabra- con las formas más “avanzadas” de explotación y con el recurso disponible de los “seres humanos”. Conquistar nuevos reinos, avanzar, sin invitación, y penetrar en la tierra. En el espacio, en el cielo, en el espacio público, en nuestras cabezas: el violador no deja nada sin tocar. La empresa de neurotecnología Neuralink pretende conectar cerebros humanos con máquinas. Están haciendo pruebas con animales para aprender a leer flujos de pensamiento. Al igual que SpaceX y Tesla, Neuralink también aspira a una visión a largo plazo en la que se considere que diferentes personas tienen diferentes cantidades de valor inherente. En la que ciertas personas tienen derecho a una vida mejor dentro de la catástrofe ecológica que ya está en marcha.

Una escena de la ocupación forestal.

Aunque no estés en X, antes Twitter, si simplemente paseas por la vía pública, seguirás siendo impactado por este miserable y sus cámaras y propaganda. Las posiciones de poder permiten una invasión permanente, una relación invasiva hacia toda la vida, que sólo puede detenerse mediante una resistencia decidida. El “progreso tecnológico” de nuestro tiempo les proporciona a ellos, los “tecnofascistas”, una herramienta de posibilidades con la que seguir aumentando la explotación y la indescriptible destrucción de nuestro planeta.

En su abundancia de poder, este tipo puede actuar a veces como un jefe de Estado sin haber sido elegido. Dispone de los medios de producción necesarios y del recurso “humano” para tomar decisiones políticas. Este tipo puede comprar jefes de Estado o llevar al poder a partidos y políticos, incluso a uno llamado Hitler. Este tipo es el cerebro detrás de los supuestos responsables de la toma de decisiones de los gobiernos. Puede imponer condiciones a los Estados o reducir a los jefes de Estado a suplicantes. El sistema patriarcal produce toneladas de personas de este tipo; luchan por la posición más alta porque eso corresponde al modelo patriarcal. Dan golpes de Estado cuando las cosas no salen como ellos quieren. Son reemplazables. Sólo su poder les da estas oportunidades; sin poder, no son más que ególatras pomposos y ridículos. Llevan siglos llevando a la muerte a millones de personas, destruyendo la naturaleza como si les perteneciera. Si no destruimos el sistema que produce tales ególatras, surgirán nuevos ejemplos de su clase. Así que no se trata (sólo) de Elend Musk, sino también del modo de vida imperial que estos hombres nos están imponiendo. Se trata de un enfrentamiento entre este modo de vida imperial y la libertad de todas las personas.

A pesar de todos sus conceptos sobre economía, este tipo de personas representan una minoría en este planeta, una minoría que cree que este modo de vida imperial es el único correcto. Lo que es nuevo es que hemos pasado muchos de los puntos de inflexión que nos muestran la naturaleza finita de este modo de vida destructivo. Nos estamos acercando a otros puntos de inflexión a una velocidad pasmosa. Año tras año, mes tras mes, día tras día.

(Si todo lo demás falla, Elend Musk y un puñado de subordinados huirán de las consecuencias de este modo de vida imperial e insultarán a Marte con su presencia. Pero nuestros fuertes aliados extraplanetarios ya le están esperando; las tormentas solares estrellarán su cohete, como ya han hecho con el 30% de los satélites que ha puesto antes en el espacio. Así que ganaremos).

Un cartel contra Elon Musk y el poder de los multimillonarios en general, pegado con engrudo de harina en una calle de Pittsburgh en 2022.

Mucha gente sigue considerando natural y deseable este modo de vida y la supuesta riqueza asociada a él. Muchas personas, equivocadas y mal orientadas, confunden las posesiones y la riqueza material con la libertad y la felicidad. La ignorancia, la manipulación y el miedo han moldeado a generaciones de personas. Se nos reduce al trabajo y al consumo y se nos degrada a un modo de vida imperial. Esta riqueza material a expensas de otras personas es una acusación a la “civilización”. Este modo de vida tampoco hace felices a sus beneficiarios. Las alternativas se hacen invisibles o se destruyen a medida que surgen. Se deslegitiman los enfoques que podrían beneficiar a la humanidad sin generar dinero o poder. Se aniquilan las formas de vida indígenas que se relacionan con la naturaleza y su protección. Los enfoques emancipadores que abordan las raíces del problema han sido ahogados en sangre en todas las épocas. O los movimientos revolucionarios son corrompidos, infiltrados, sus “líderes” comprados con el fin de asegurar la dominación y el progreso de la destrucción durante décadas más.

En consecuencia, en vísperas del 8 de marzo, encendimos un faro contra el capital, el patriarcado, el colonialismo y Tesla. Contrarrestamos el continuo abuso de la tierra con sabotaje. La ideología del crecimiento económico ilimitado y la creencia en un progreso basado en la destrucción han llegado a su fin. Todos los obstáculos se están haciendo a un lado para gigantes como Tesla con el fin de hacer de Europa un “lugar de inversión de primera clase con un fuerte ecosistema industrial”. Pero algo se está resbalando. Nosotros y nosotras, una resistencia amplia y variopinta, estamos haciendo rodar los obstáculos de vuelta a su sitio. Somos los montones de escombros y los granos de arena en los engranajes de una máquina que avanza inflexible. Somos los factores de perturbación en la sala de máquinas. Somos las personas desesperadas y marginadas. Somos gente de clase media en Alemania o emigrantes a la fuga. Podemos ser mucha gente en el bosque y en las casas de los árboles y en la calle; podemos ser grupos de sabotaje encubiertos como el nuestro. También puede haber gente en la gigafactoría que se vengue de las máquinas de su capataz por las condiciones de trabajo a las que les obliga. Pueden atraparnos, golpearnos, humillarnos, agredirnos o asesinarnos, pero estamos en nuestro derecho. Sólo la violencia puede mantenernos en el suelo. Pero volveremos a levantarnos. Y otros vendrán a por nosotras.

Comparte esta declaración. Tradúcela y envíasela a otras personas que participan en la lucha mundial.

Una casa en la ocupación del bosque.

Con nuestro sabotaje, nos hemos fijado el objetivo de infligir el mayor apagón posible en la Gigafactoría. Hemos descartado poner en peligro nuestras vidas y las de otras personas. La paralización de la producción en la industria automovilística es el principio del fin de un mundo de destrucción. Nuestra hoguera de liberación iba dirigida al sistema que suministra electricidad a Tesla. Queríamos golpear la línea aérea de un pilón de alta tensión en la conexión con los cables subterráneos en las fundas impermeables y cortocircuitar los seis cables de 110 kV que había en su interior. Para ello, abrimos el pozo hasta los empalmes de los cables, que estaban en parte bajo el agua. Aún así, quemamos los cables de alimentación expuestos y, en combinación con el agua, esto puede haber provocado un cortocircuito. Los daños en los empalmes de cables suelen ser largos y caros de reparar. Al mismo tiempo, hicimos el fuego grande y alto, con muchos neumáticos de coche para debilitar la estructura de acero y provocar la inestabilidad del mástil.

Un mástil de acero sólo se funde a unos 1300 -1500 grados. Como estábamos trabajando con una generación de calor de unos 900 grados, el objetivo era cambiar las propiedades mecánicas del mástil. En una estructura portante de acero, un incendio rápido y de grandes dimensiones que arda a 500 grados o más puede provocar una pérdida de resistencia y alterar la rigidez, la resistencia a la tracción y la elasticidad del metal. Esto puede provocar efectos de deformación, torsión o desviación. Esa era nuestra intención.

Nos sentimos conectadas con todas las personas que luchan en todo el mundo y a las que llegan nuestras palabras.

Nos sentimos conectadas con todas las personas que no permitirán que Tesla les cierre el paso. Si queremos vencer a gigantes como Tesla, necesitamos muchas formas de resistencia. La nuestra es una de tantas. Impredecible y diversa, sólo juntos podremos obligar al Ministerio de Economía de Brandemburgo a respetar la voluntad de la población.

El ministro de Economía, Jörg Steinbach (SPD), considera que el resultado de la votación de los habitantes de Grünheide (71% en contra de la ampliación del emplazamiento de la fábrica de Tesla) no es más que un voto importante. Ve la votación sobre todo como una “oportunidad curativa”, lo que significa que Tesla no ha logrado convencer a la gente y que la empresa aún tiene que hacer sus deberes para dividir, comprar, engatusar y persuadir a la población. No acepta el “no” del público y pide a Tesla que suavice su postura antes de mayo.

Todo el mundo es libre de alegrarse abierta o secretamente de nuestra acción. Quien se sienta obligado a distanciarse debería preguntarse ¿por qué? ¿Y quién se beneficia de ello?

Juntas pondremos a Tesla de rodillas. Apaga Tesla.

Saludos a todas las personas que están huyendo, en la clandestinidad, en las cárceles y en la resistencia.

¡Amor y fuerza a todaos las Antif@s!

Vulkangruppe Tesla abschalten! (¡Grupo Volcán Cerrar Tesla!)

Nos hemos inspirado en una serie de acciones: