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Movimiento por Justicia del Barrio

Declaración mundial en apoyo a los indígenas tseltales de San Sebastián Bachajón Adherentes a La Otra Campaña

En Chiapas la inversión en ecoturísmo e infraestructura, en la lógica de “desarrollo” gubernamental a través del proyecto Centro Integralmente Planificado Palenque (CIPP) que a su vez es parte del proyecto más ambicioso denominado Mesoamérica (anteriormente conocido como Plan Puebla Panamá), está siendo una disputa crucial contra la construcción de alternativas de vida desde los Pueblos originarios en Chiapas que pugnan desde hace ya varios años por el reconocimiento de su autonomía como pueblos en el marco de la libre determinación, y que en la practica están ejerciendo su proceso autonómico. Ellos son quienes históricamente conservan sus recursos naturales y su territorio, desde un equilibrio de relación racional y humana. En esa lucha de supervivencia se encuentra la resistencia civil de las y los ejidatarios de San Sebastián Bachajón (SSB) adherentes a La Otra Campaña (LOC) en la zona de Agua Azul.

Los Pueblos que resisten en defensa de sus derechos afrontan, por parte de los gobiernos neoliberales, múltiples acciones que pretenden destruir la organización y el trabajo en la construcción de otros mundos posibles. Hoy en día, el gobierno de Chiapas tiene detenidos arbitrariamente y en constante hostigamiento y amenazas a 5 ejidatarios de SSB de LOC, todos inocentes de los delitos que se les acusan, ellos son victimas del sistema de justicia mexicano el cual está corrompido y obedece a la voz de los intereses de inversión nacional e internacional. Este sistema sirve para reprimir y destruir a los Pueblos, organizaciones o personas que no coinciden con los intereses del gobierno neoliberal, los cuales están causando estragos y muerte de quienes apuestan a una vida en donde los derechos humanos se desarrollen y se vivan a plenitud.

La represión más actual que han afrontado los ejidatarios sucedió el pasado 9 de abril de 2011 donde cerca de 800 efectivos de la Policía Estatal Preventiva, Policía Federal y Militares desalojaron a ejidatarios de SSB de LOC que horas antes habían tomado el control de la caseta de cobro, misma que les habían arrebatado el 2 de febrero bajo un plan confabulado por el gobierno de Chiapas, junto con los ejidatarios “oficialistas”. La región de Agua Azul se ha convertido en el ejemplo claro, donde los gobiernos estatal y federal, ejercen toda la fuerza del Estado para el histórico despojo del territorio de los Pueblos indígenas.

Por las innumerables violaciones a derechos humanos cometidas en contra de los ejidatarios de SSB de LOC, los colectivos, comités, movimientos, organizaciones sociales y sociedad civil nos pronunciamos:

1. Por el respeto al derecho a la libre determinación y al ejercicio de su autonomía del Pueblo tseltal de San Sebastián Bachajón adherentes a La Otra Campaña, los cuales se encuentran estipulados en el Convenio (No.169) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes; Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y los Acuerdos de San Andrés Documento 1, 3. 1. Documento 2, II, IV (2. 3.); Documento 3.1 (c, d); Documento 1, Principio de la nueva relación 5.

2. Por el respeto al derecho a uso y disfrute de sus recursos naturales que como Pueblos originarios han cuidado en el transcurso de siglos. Los cuales están referidos en el Convenio (No.169) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes art. 13.2; Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Acuerdos de San Andrés, 1.4 B. 2.; Documento 1, Principio de la nueva relación 2.

3. Por la libertad inmediata de: Jerónimo Guzmán Méndez, ejidatario de LOC; Domingo Pérez Álvaro, integrante de la Comisión de promoción de LOC; Juan Aguilar Guzmán, principal cajero de LOC; Domingo García Gómez, integrante del Comité de Defensa de Derechos Humanos; Mariano Demeza Silvano, menor de edad de LOC.

4. Por el retiro inmediato de las corporaciones policiacas y militares que mantienen sitiada la zona del Ejido de San Sebastian Bachajón, concretamente las entradas al balneario de Agua Azul mismo que hoy es administrado por los gobiernos estatal y federal.

FIRMAS

Mexico

Acción Directa Autogestiva
Amig@s de Mumia de México
Asamblea Nacional de Braceros
Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, A. C.
Brigada Feminista por la Autonomìa
Cauce Ciudadano A.C., Miguel Ángel Mendoza Sanchez
Ce-Acatl, A.C.
Celula Revolucionaria Independiente Almaye
Centro de Alojamiento Junax, A.C.
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, A. C.
Centro de Estudios Antropológicos
Centro de Investigación y Acción de la Mujer Latinoamericana
Centro de Promoción y Educación Profesional Vasco de Quiroga, A. C.
Central de Organizaciones Campesinas y Populares Chiapas-Mexico
Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad, A.C.
Colectivo de Estudios Críticos en Derecho-RADAR
Colectivo de Mujeres Tejiendo Resistencias
Colectivo Heroes de Acteal, Maria de Lourdes de la Parra Garcia
Colectivo la Otra Ciudad de Chihuahua
Colectivo Utopia Puebla
Colectivo Votán Zapata
Comisión de Seguimiento del Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento, Camilo Perez Bustillo
Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos, A. C. Ana María Vera
Comité Cerezo Mexico
Comité de Campesinos Pobres
Consejo Ciudadano Cultural para las Artes de Morelos, A. C.
Consejo Nacional Urbano y Campesino, A.C.
Cooperativa Máteru Kurhinta
Coordinadora Valle de Chalco
Coyotic
Desarrollo Económico y Social de los Mexicanos Indígenas, A. C.
Equipo Indignación A.C.
Espacio social y kultural La Karakola
Foro Lomas del Poleo
Frente Magisterial Independiente Nacional
Frente Mexicano Pro Derechos Humanos, A. C.
Frente Nacional de Organizaciones BRACEROPROA, A. C., Martha Suarez Cantu, Presidenta Binacional
Frente Popular “Ricardo Flores Magon”
jovenes en resistencia alternativa
La Otra Campaña Tlaxcala
La Otra Chilanga, Sebastián Liera
La Otra Fresnillo
La Voldora Radio 97.3 FM
Municipio Autónomo de San Juan Copala
Niñas y Niños en La Otra Campaña-DF, Nicte-Há Dzib Soto
Organización Zapatista “Educación para la Liberación de Nuestros Pueblos”
Pozol Colectivo
Radio Ñomndaa, La Palabra del Agua
Red Magisterial Popular Chiapas-Mexico
Red de Mujeres de la Tierra Unidas por un Futuro y un Mundo Mejor, A. C.
Regional Sur Poniente de La Otra Campaña-DF, Gustavo García Rojas
Sector de Trabajadores Región Centro y de la Otra Totonacapan
Union Popular Apizaquense Democratica e Independiente
Xochimilco Zapatista
Zapateando, al son de los medios abajo y a la izquierda

Estados Unidos

American Indian Movement-West
Anti-Racism Committee of the National Lawyers Guild, Garrett Wright, Co-Chair
Association of Junior Leagues International, Lyndell Brookhouse Gil
Bend-Condega Friendship Project, Tim Jeffries, Coordinator
Chelsea Tenant Action Committee, Rosa María de la Torre
Chiapas Support Committee/Comité de Apoyo a Chiapas
Coatlicue Theatre Company, Inc., Hortencia Colorado, Elvira Colorado y Shaun Colorado Finnerty
Colectivo Radio Zapatista, México/EU.
Colectivo de Radio Zapatista Sudcaliforniano
Colectivo Zapatista, Bertha Gutierrez
Eastside Café, Sirena Pellarolo
El Kilombo Intergaláctico
Frente Zapatista Sudcaliforniano
Friends of Brad Will
Harlem Tenants Council, Nellie Hester Bailey
Harlem Fightback Against War at Home & Abroad
In Solidarity With Immigrants, Jaymes Winell
Institute for Anarchist Studies, Joshua Stephens
Just Cause
Justseeds Artists’ Cooperative, Kevin Caplicki
Kolectivo de Medios
Long Island Jobs with Justice, Charlene Obernauer, Executive Director
Marin Task Force on the Americas, Dale Sorensen, Director
Mexico Solidarity Network
Misioneros de San Columbano, Pbo. Guillermo Morton
Movimiento por Justicia del Barrio
New Jewel Movement
NYCLU, Arianna Gil
Office of the Americas, Blase Bonpane, Ph.D. Director
Resist and Multiply, Claudia Aukuwilka
West Harlem Coalition, Tom DeMott
The Wild Poppies Collective

Sudáfrica

Abahlali baseMjondolo (Movimiento de Habitantes de Casas de Carton)
Students for Social Justice – Universidad Rhodes

India

Kolkata for Global Justice

Francia

Colectivo Chiapas-Ariège
Comité de solidarité avec les peuples du Chiapas en lutte
Grupo Les trois passants

Suiza

Colectivo Zapatista Marisol de Lugano
Solidaridad directa con Chiapas

Italia

Asociacion Ya Basta! Italia
Associazione culturale “I Commedianti della Pieve”
Associazione onlus Le Case degli Angeli di Daniele
Collettivo Italia Centro America
Comitato Chiapas “Maribel” de Bergamo

Estado Español

Centro de Documentación sobre Zapatismo (Cedoz)
Colectivo ¿Qué pasa en el mundo?
Confederación General del Trabajo (CGT)
Grupo IRU
Para Todos Todo de Pina de Ebro- Zaragoza
Plataforma de Solidaridad con Chiapas de Madrid
Red de Apoyo Zapatista de Madrid
Red Libertaria Apoyo Mutuo

Catalunya

Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura
Associació Cultural el Raval “El Lokal”
Barrikada Zapatista en Barcelona
Grupo de Apoyo a la Zona de Costa de Barcelona
La Reus, Cultural i Solidària per la Pau

Pais Vasco

Plataforma Vasca de Solidaridad con Chiapas

Eslovenia

Colectivo Dostje!

Grecia

Colectivo ALANA (Solidaridad, Resistencia, Dignidad)

Austria

Café del Mundo
Caracol Mundo-Eco de Latido en Solidaridad
Casa Mexico
Restaurant “Los Mexicas”

Nueva Zelanda

Wellington Zapatista Solidarity Committee

Canada

Building Bridghes Humand Rights Observers
2110 Centre for Gender Advocacy

Reino Unido

UK Solidarity Network
Dorset-Chiapas Solidarity Group
Kiptik
London Mexico Solidarity Group
Reel News Videoactivist Collective

Escocia

Glasgow Chiapas Solidarity Group
Grupo Solidario Edimburgo-Chiapas Edimburgo

Argentina

Pax Social
Red de Solidaridad con Chiapas de Vicente Lopez

Bélgica

Collectif Chiapas de Liège

Alemania

Gruppe B.A.S.T.A.
La Red YA-BASTA-NETZ

Uruguay

Colectivo Contraimpunidad

Costa Rica

Comité Ave Fénix


Raul Zibechi, Uruguay
Noam Chomsky, Estados Unidos
Fernanda Espinosa, Ecuador
Val Thien Tlapaltic, Filipinas
Julie Webb-Pullman, Nueva Zelanda
Virna Calzolari, Italia
Benjamin Fogel, Sudafrica
Jared Sacks, Sudafrica
Nikolitsa Angelopoulou, Grecia
Patricia Rodriguez Jurado, Argentina
Elisa Amanda Mata, Argentina
Sergio Tishler, Guatemala
Violeta Pacay Zamora, Guatemala
J Montano Lozano, Canada
Brett Story, Canada
William M. Burton, Canada
Katie Earle, Canada
Martha E Sánchez, Costa Rica
Shaun Dey, Inglaterra
Fliss Premru, Inglaterra
Angie Taylor, Inglaterra
John Sinha, Inglaterra
José Mª Olaizola Albeniz, Euskadi
Profesor Mario Zunino, Italia
Università di Urbino, Italia
Luca Brogioni, Italia
Rete Radiè Resch, Italia
Silvana Capurso, Italia
Patrizia Capoferri, Italia
Aderiamo All’appello, Italia
Anna Pacchiani, Italia
Massimo Vecchi, Italia
Angela Belle, Italia
Francesco Biago, Italia
Rete Radie Resch Treviso, Italia
Bruno Bartolozzi, Italia
Nedda Alberghini, Italia
Fortunato Po, Italia
Gianni Borgatti, Italia
Elena Fornaciari, Italia
Simona Tuffoli, Italia
Cinzia Mantovani, Italia
Giovannino Albanese, Italia
Francesca di Cristofaro, Italia
Iole Benelli, Italia
Wanda Banzi, Italia
Venusta Biagi, Italia
Paola Govoni, Italia
Vittorio Cavallini, Italia
Paola Vancini, Italia
Piero Zannarini, Italia
Federica Govoni, Italia
Stefano Lodi, Italia
Lara Munurati, Italia
Stefano Sandoni, Italia
David E. Tavárez, Estados Unidos
Alex van Schaick, Estados Unidos
Anastasia Hardin,Estados Unidos
Christopher Beach, Estados Unidos
Terri Bennett, Estados Unidos
Guadalupe Lizárraga, Estados Unidos
Laura Waldman, Estados Unidos
Arnoldo García, Estados Unidos
Michael Kozart, Estados Unidos
Marianna Rivera, Estados Unidos
Todd Davies, Estados Unidos
David L. Wilson, Estados Unidos
Jose Plascencia, Estados Unidos
Mary Ann Tenuto, Estados Unidos
Sylvia Romo, Estados Unidos
Carolina Dutton, Estados Unidos
Michael Cucher, Estados Unidos
Cecile Lumer, Estados Unidos
Nati Carrera, Estados Unidos
Marisa Handler, Estados Unidos
Ariana Kalinic, Estados Unidos
Odin Cortes Cabrera, Estados Unidos
Molly Talcott, Estados Unidos
Jorge Herrera, Estados Unidos
T M Scruggs, Estados Unidos
Molly Reagh, Estados Unidos
Marilyn Naparst, Estados Unidos
Joanne Castronovo, Estados Unidos
Sheila Thorne, Estados Unidos
Tricia Boreta, Estados Unidos
Usha, Estados Unidos
Rudy Nevel, Estados Unidos
Cary Escovedo, Estados Unidos
Elizabeth Martinez, Estados Unidos
Luz Lee, Estados Unidos
Norma J. Harrison, Estados Unidos
Amanda Bloom, Estados Unidos
Dale Sorensen, Estados Unidos
Aran Watson, Estados Unidos
Christine Knight, Estados Unidos
Sara Diamond, Estados Unidos
Dana Bellwether, Estados Unidos
George Cammarota, Estados Unidos
Wendy Wood, Estados Unidos
Joanne Shansky, Estados Unidos
Sarait Martínez, Estados Unidos
Ernesto Saavedra, Estados Unidos
Meredith Staples, Estados Unidos
Susan Marsh, Estados Unidos
Charlotte Cote, Estados Unidos
Heidi Sarabia, Estados Unidos
Kate Savkovich, Estados Unidos
Túlio Zille, Estados Unidos
Diana Bohn, Estados Unidos
Malú Huacuja del Toro, Estados Unidos
Denisse Andrade, Estados Unidos
George Caffentzis, Estados Unidos
Diana Warwin, Estados Unidos
Louise Seamster, Estados Unidos
Luis Lopez, Estados Unidos
Samantha Bobila, Estados Unidos
Jesse Villalobos, Estados Unidos
Barbara Larcom, Estados Unidos
Shauna Gunderson, Estados Unidos
Luis Feliz, Estados Unidos
Katherine Feliz, Estados Unidos
Nicole Feliz, Estados Unidos
Zuinda Leon, Estados Unidos
Cathy de la Aguilera, Estados Unidos
RJ Maccani, Estados Unidos
Charlie Perez, Estados Unidos
illary Lazar, Estados Unidos
Montserrat Mendez, Estados Unidos
Hankyung Kim, Estados Unidos
Haydee Villarruel, Estados Unidos
Ralph Torres, Estados Unidos
Alexander Dwinell, Estados Unidos
Yuri Rojas, Estados Unidos
Ainsley B. Story, Estados Unidos
Jonathan Fox, Estados Unidos
Birdie Gutierrez, Estados Unidos
Aleida Lomeli, Estados Unidos
Piera Segre, Estados Unidos
Grace de la Cruz, Estados Unidos
Kate Savkovich, Estados Unidos
Jill Dowling, Estados Unidos
Jennifer Sullivan, Estados Unidos
Amarela Varela, Mexico
Dorinda Moreno, Mexico
Alejandra Vargas, Mexico
Guillermo Schneider H., México
Graciela Najera Allende, Mexico
Pedro Guzmán, Mexico
Xilonen Pérez Bautista, Mexico
Cristina Coronado Flores, Mexico
Juan Carlos Martíez Prado, Mexico
Rodrigo Gutiérrez, México.
Jorge Peláez, México
Mylai Burgos, México
Yacotzin Bravo, México
Aline Rivera, México
Liliana López, México
Lena García Feijoo, Mexico
Laura Castellanos, Mexico
Eva Luz leal Castro, Mexico
Cynthia Ramírez Ríos, Mexico
Luisa Elena Yannini Mejenes, Mexico
Isabel Lozano Maurer, Mexico
Cecilia Zeledon, Mexico
Maria Rodriguez, Mexico
Ana Rodriguez, Mexico
Lucia Rodriguez, Mexico
Francisco Rodriguez, Mexico
Ana Lidia Flores, Mexico
Maria Luisa Maurer, Mexico
Adriana Maurer, Mexico
Sebastian Mantelli, Mexico
Sofia Lozano, Mexico
Daniel Lozano, Mexico
Pamela Walls, Mexico
Marina Rojo, Mexico
Cuauhtemoc Padilla M., Mexico
Sergio Pliego, Mexico
Maria Luisa Rios, Mexico
Alejandra de la Mora, Mexico
Diego de la Mora, Mexico
Judith Flores Carmona, Mexico
Luis Deloya, Mexico
Carlos Mc Brigthe, Mexico
Marina Kaplan, Mexico
Juan Anzaldo Meneses, Mexico
Esperanza Estrada L., Mexico
Sandra Luz Garcia, Mexico
Ramon Menza, Mexico
Jesus Guevara, Mexico
Oscar Hernandez López, Mexico
Maria Armendra Hernandez López, Mexico
Maria Asuncion Hernández López, Mexico
Esperanza Marina Hernández López, Mexico
Geronimo Alberto Hernández López, Mexico
Ana Maria Hernández López, Mexico
Roberto Valentina Hernández López, Mexico
Xochitl Guevara, Mexico
Huixil Guevara, Mexico
Ixchel Guevara, Mexico
Esperanza López Espada, Mexico
Jovita Patricia Gómez Cruz, Mexico
MA. Esther Piña Soria Calderon, Mexico
Ricardo Antonio Sanchez Piña Soria, Mexico
Hector Ricardo Sanchez Coronado, Mexico
María Consuelo Niembro Domínguez, Mexico
Ines Segivia Camelo, Mexico
Adriana Chávez Tejeda, Mexico
Héctor Vicario Montiel, Mexico
Adriana Vicario Chávez, Mexico
Dr.Raùl Pàramo Ortega, Mexico
Carmen Huerta, Mexico
Susana Karina Navarrete Guerrero, Mexico
Cristina Coronado Flores, Mexico
Claudia Ytuarte Núñez, Mexico
Rodrigo Servín Camacho, Mexico
Esther Pérez Aboytes, Mexico
Julio Cesar Rincon, Mexico
Albert Moliner Fernandez, Catalunya
Iñaki García García, Catalunya
Lola de Querol Duran, Catalunya
Francesc Laporta, Catalunya
José L. Humanes Bautista, Estado Español

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TeleSur

Marcha por la paz en Chiapas: Cobertura en TeleSur

Marcha por Justicia y contra la Impunidad, sábado 7 de mayo de 2011, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

http://multimedia.telesurtv.net/8/5/2011/34217/zapatistas-participan-de-marcha-por-la-paz-en-mexico/

radio
Radio Zapatista

Londres se une a la Marcha del Silencio por la Justicia y contra la Impunidad

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Londres, 8 de Mayo de 2011

Londres se une a la Marcha del Silencio por la Justicia y contra la Impunidad

Nos reunimos poco a poco frente al número 16 de la calle de St George Street, Mayfair cerca de Oxford Street, que es donde se encuentra la Embajada de México en el Reino Unido.  Mientras que las tiendas en Oxford Street se encuentran repletas por ser fin de semana, las calles que se encuentran alrededor están prácticamente vacías.  Zona de oficinas después de todo, en el corazón de Londres. Lujosa locación para la embajada, pero el contribuyente el que paga la cuenta.

Ante tanto vacío, el grupo de gente con pancartas y colores se volvía cada vez más evidente. Se leían las consignas: No más sangre, Paz con Justicia y Dignidad, Sólo saben Privatizar y Militarizar, Mandar Obedeciendo es la Paz, You get high and Mexicans die, The streets belong to the children, not to the army.

También la embajada estaba vacía por ser domingo. Aunque en muchos sentidos siempre ha estado vacía, aún dentro de la actitud conciliadora y mediatizadora de conflictos. Vacía porque ahí no hay respuesta para el mar de abusos de derechos humanos perpetrados en México (Acteal, Aguas Blancas, El Bosque, Inés y Valentina violadas por militares en Guerrero, Feminicidios de Juárez, la muerte colectiva para la digna familia Reyes Salazar y un largo y verdaderamente lamentable etcétera). No hay respuesta, ni la puede haber con el actual embajador Eduardo Medina Mora, arquitecto del desastre nacional desde su puesto como Procurador General de la República hasta Septiembre de 2009 y Director General del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) de diciembre de 2000 a septiembre de 2005. Defensor de la estrategia oficial, Medina Mora declaró públicamente en su discurso a la salida de la PGR que “ha habido progreso” y que “la decisión histórica de usar el poder del Estado  para parar a las organizaciones criminales fue fundamental para asegurar el futuro de la nación.” Cuarenta mil muertos lo obligan a uno a pensar lo contrario.

Más allá de la esperanza de que los primeros empleados encuentren las pancartas, los nombres de las víctimas que se dejaron en el buzón y tengan que cortar el listón negro con el que se clausuró simbólicamente la Embajada, nos reunimos allí para encontrarnos. Para encontrarnos en nuestro silencio, pero también para compartir que sí, que efectivamente, también estamos hasta la madre.

Se leyó la carta de Javier Sicilia que convocaba a la marcha nacional, hubo minutos de silencio solemne y también la presentación de la instalación: “Distancia, 68 metros de ausencia” de Mara Bueno. Se trata de 68 metros de tela blanca que fueron desplegados frente a la Embajada y sobre la cual, los manifestantes se tendieron para ser una representación gráfica de las muertes de esta guerra. En las palabras de Mara: “Se trata de la representación física del 1% de los 40,000 asesinatos. 68 kilómetros es el resultado de multiplicar 40,000 por la altura media de un mexicano: 1.70 metros. La intención es hacer algo tangible de este número que es imposible de entender con tan sólo imaginarlo.”

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Europa Zapatista

GRECIA – ¡URGENTE! Dos manifestantes muy gravemente heridos, uno de ellos en estado de coma

Más información: Europa Zapatista

– 11 de Mayo: La represión policíaca ha llenado con sangre las calles de Atenas.
– En proceso manifestaciones contra la represión.

La primera reacción viendo las fotos que siguen este pequeño escrito es: “esto no puede pasar en Europa”. Sin embargo son fotos de una capital europea. Igual podrían ser de Londres, Roma, Barcelona, París… Son de Atenas. Donde la represión policíaca bajo los órdenes del gobierno griego contra manifestantes que protestaban ayer en el marco de la huelga general, del 11 de mayo, por las políticas que exterminan la sociedad, ha mandado a los hospitales a 97 manifestantes. Dos de ellos muy gravemente heridos por golpes policiacos incotrolados.

El compañero G.K., de treinta años, miembro de la “Asamblea de Resistencia y Solidaridad de Barrio Kypseli” está en el hospital de Nikea y los médicos batallan por su vida. Las heridas mortales se provocaron por golpeos en la cabeza. Cuando le trasladaron al hospital estaba en “estado de muerte”, según el comunicado de los médicos. La operación para quitar los hematomas cerebrales que se provocaron por los golpes policiacos duró 4 horas. Los médicos todavía no pueden decir si va a vivir o no y cómo.

Otro manifestante, el M.P. de 29 años está hospitalizado en Evaggelismos, donde los médicos avanzaron su operación y le quitaron el bazo para salvarle la vida.

En Atenas los últimos años hemos vivido y sufrido la represión brutal de las fuerzas de represión. Sin embargo el ataque maníaco de ayer, un ataque sin razón y motivo contra los manifestantes, sin el pretexto habitual de los ïncidentes, no puede describirse en palabras. HAN DECLARADO LA GUERRA CONTRA LA SOCIEDAD.


ULTIMA HORA. Amaneciendo hoy, unos fascistas acuchillaron y asesinaron a un inmigrante. En este momento está en proceso otro programa gubernamental contra los inmigrantes y alrededor de 1000 fascistas marchan por el centro de Atenas…

No cabe duda, como en tantos otros lugares del mundo, hoy en Grecia y buena parte de Europa camina la barbarie del capitalismo, con sus políticas neoliberales y sus ejércitos de esbirros. Y todo es posible, incluso el retorno del fascismo más puro y crudo, si es que alguna vez se fue…

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Mumia Abu-Jamal

Mumia Abu-Jamal: Una Raza Encarcelada

Mumía Abú-Jamal
Discurso del 25/3/2011*

Queridos Amigos, Activistas, Académicos y Colegas: Ona Move! Gracias por su invitación a que venga a participar en esta Conferencia.

Es un honor compartir estos breves momentos con Ustedes  — un saludo especial a los panelistas, a muchos de los cuales conozco y admiro.

El tópico es, para decirlo de una vez, amedrentador: los increíbles números son pasmosos, especialmente si vemos su impacto familiar, social, comunitario y político.

Me atrevo a decir, para aquellos entre Ustedes que son Afro-Norteamericanos, no importa su clase social o sus ingresos, Ustedes no van a tener que pensar mucho para recordar que tienen un sobrino –y ahora mucho más — una sobrina– (sin mencionar un hijo o una hija) que, si no está en este momento en la cárcel, estuvo en el pasado en una del condado, del estado o en una prisión del sistema federal.

Eso habla de la ubicuidad del problema, de los vastos números de hombres, mujeres y jóvenes que pueblan el complejo industrial de prisiones en Estados Unidos. Como muchos de Ustedes sabe, Estados Unidos, con solo el 5% de la población del mundo, tiene en sus cárceles el 5% de todos los prisioneros del mundo. Como Michelle Alexander (a quien van a escuchar esta noche en el programa de esta Conferencia) ha escrito, los números de prisioneros negros aquí, rivaliza y sobrepasa los números de prisioneros en Sudáfrica durante el odioso sistema del apartheid, en sus tiempos más culminantes.

No debemos pasar por alto esta analogía, porque el apartheid sudafricano fue el  epítome del estado racista policía, segundo solo a Alemania nazi en lo repulsivo de su naturaleza. Además, mucha de su energía era dedicada a su guerra de hecho contra la mayoría negra, (en jerga militar, espionaje, conflicto de baja intensidad), que criminalizaba casi todas las formas de la vida independiente africana, restringuiendo los lugares para vivir, para trabajar, estudiar e incluso los lugares para hacer el amor.

Esto habla de lo ciegos que somos en este país a la magnitud del problema (mucho más a su solución), y de como se ha hecho normal en la conciencia social y política, en parte porque las corporaciones de los medios de comunicación no se preocupan por la historia, o la tergiversan; porque si ellos pudieron fallar en los reportajes conducentes a una horrible guerra (aquí estoy hablando de Irak) ellos ciertamente pueden fallar en sus reportajes de los parametros del conflicto de baja intensidad que destruye la vida de los negros.

Quizás las palabras de uno que no es norteamericano (no quiero llamarlo, extranjero), pero que por much tiempo es un observador de este país, nos puedan dar una mejor perspectiva. A los 71 años, el gran regalo musical de Sudáfrica, Hugh Masekela, dió una entrevista en la que habló de post-apartheid Sudáfrica: “La mayoría de la población solo obtuvo el derecho a votar y bajaron los ataque de la policía. Pero cualquier otro cambio sería malo para los negocios. Lo mismo que aquí en Estados Unidos –los frutos del Movimiento de los Derechos Civiles son muy pocos, mínimos.”

Cito a Masekela no solo porque es célebre (tampoco porque amo su música), si no porque él, como millones de africanos, vivió bajo la locura del apartheid, (aún cuando él escapó y después vivió como exiliado) y en consecuencia lo conoce íntimamente. Por éso él puede reconocer los elementos del apartheid en la vida norteamericana.

Pero, ¿porqué es que el apartheid es visto como algo repugnante y el complejo industrial de prisiones norteamericano (PIC, de su sigla en inglés) es visto como algo tan benigno?

Creo que la respuesta es doble: 1) las elites políticas de los partidos demócrata y republicano llegaron a un consenso bi-partidario en este asunto; y 2), la presencia de actores políticos negros en diferentes posiciones de gobierno actúa como escudo que protege de los ataques sobre la naturaleza racista del sistema.

Como en Sudáfrica, las elites políticas negras de Estados Unidos se han beneficiado de un sistema económico que es profundamente injusto para la gran mayoría de los negros, especialmente para los pobres y para la clase trabajadora.  Asi, la raza protege la división de clases, y a pesar de las apariencias, la raza termina protegiendo la desigualdad social.

En esencia, el régimen post-apartheid consiguió un resultado que la era del apartheid trató de conseguir, pero no pudo: crear una clase para protejer las tierras, la propiedad y la riqueza material de la minoría formada por los colonizadores blancos.

Es una de las ironías de la historia que el gobierno del Congreso Nacional Africano (African National Congress, ANC) pudiera haber conseguido ese resultado, si en verdad fue un acuerdo al que se llegó después de negociaciones.

Pongamos de lado las interpretaciones teóricas y políticas para ver un ejemplo real. Have varios meses, un pelotón de policía asaltó una casa de la clase trabajadora negra, disparó a la casa desde afuera, y mató a una niña. Eso, en sí, desgraciadamente, no podría ser noticia de importancia. Sin embargo, tiene significado si vemos que tanto el alcalde de la ciudad, como su jefe de policía, eran negros. Aquellos que recuerdan este incidente quizás reconozcan el nombre de la linda niña asesinada, Aiyannah Jones, si recuerdo bién, y la ciudad, Detroit, Michigan. En verdad ésto nos ofrece una idea sobre la función política de los líderes negros, y sobre su impotencia si tratan de limitar la acción del estado cuando está en peligro la vida de los negros pobres.

Una de las participantes principales en esta Conferencia, la profesora de leyes, Alexander, trata algunos de estos puntos en su libro, El Nuevo Jim Crow, (The New Jim Crow), pero lo que para mí tiene más importancia es algo que no he visto en ninguna de las críticas que he leído de ese libro, (naturalmente, comprendo que la mayoría de los presos no tenemos acceso a computadores, y probablemente no he visto muchas de las críticas.) Y es su observación que los negros de la clase pobre y trabajadora forman parte de una casta social en la sociedad norteamericana.

En una nación que promueve la democracia, uno podría pensar que la acusación de que una casta racial distinta existe al centro de esa democracia podría provocar controversia.  A juzgar por lo que he leído, ese importante punto ni siquiera se ha notado.

Conclusión

Para terminar, quiero naturalmente recomendar ese libro a todos Ustedes para que lo estudien.  Pero debo hacer algo más.

Debemos pedir, agitar, y si todo lo demás falla, crear un nuevo movimiento popular que luche for destruir de una vez por todas el sistema de castas. En verdad, es en nuestro interés colectivo hacerlo. Porque la mayoría de los eruditos, intelectuales, académicos y elites políticas de los negros están a una generación de distancia de los getos, que para muchos de ellos ya son solo una memoria lejana. Pero, con el derrumbe de la economía norteamericana, al reducirse el sistema de protección social –y cuando el estado mismo se reduzca– ¿dónde creen Ustedes los cortes van a empezar?

Finalmente, nosotros sabemos que el impacto de las leyes que privan a los delincuentes de sus derechos civiles, especialmente de su derecho al voto, inexorablemente condujo a la elección de George W. Bush, en 2000.  Piensen como luciera el mundo si ese evento político no hubiera pasado.

Esto es en el interés de todos.

Gracias.

Onamove!

Mumía Abú-Jamal, M.A.

Corredor de la Muerte, Pensylvania

*Discurso para la Conferencia, “Encarcelamiento de una Raza,” del Centro para Estudios Africano-Norteamericanos, de la Universidad de Princeton, Princeton, Nueva Jersey, EE.UU., del 25 de marzo, de 2011.

radio
Reporte Índigo

Javier Sicilia: De las letras al reclamo social (Reporte Índigo)

El pasado 17 de marzo Javier Sicilia amaneció con la amarga noticia de que su hijo Francisco, de 22 años, había sido encontrado muerto junto con otras seis víctimas en el interior de un Civic en el fraccionamiento Las Brisas del municipio de Temixco.

En un abrir y cerrar de ojos, dejó de ser poeta para convertirse en un símbolo más de la tragedia que viven día a día miles de mexicanos.

Con el dolor a cuestas y en medio del luto, Sicilia levantó inmediatamente la voz para exigir justicia, comenzó el doloroso camino de encontrar a los culpables y convocó a la marcha realizada el 5 de mayo que tuvo como sello el pedido de renuncia del secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna.

La defensa del cuestionado funcionario por parte del gobierno federal no tardó en llegar.

El secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional de México, Alejandro Poiré, destacó la labor de García Luna al frente de la seguridad del país, al afirmar que ha sido pieza claveen el combate del crimen organizado y uno de los principales impulsores de una policía nacional capacitada que preste seguridad a los ciudadanos.

"Si alguien ha impulsado la formación de una policía bien equipada, con capacidades y que garantice la seguridad de las personas, ese es Genaro García Luna", dijo Poiré.

El reclamo de Sicilia comienza a trascender. Ayer, senadores del PRD, PT y Convergencia, anunciaron que harán una invitación formal a Sicilia para que asista a dialogar a la Comisión Permanente del Congreso acerca de la ola de violencia e inseguridad que atraviesa el país.

Los legisladores desean la presencia del periodista en su calidad de dirigente ciudadano para que exponga y dialogue sus puntos de vista y proponga alternativas desde una visión más social y con mayor participación ciudadana para combatir a la delincuencia organizada.

En entrevista exclusiva con Reporte Indigo, Sicilia dijo que si a una ciudadanía se le instala el miedo, si no puede salir a las calles con seguridad, es señal de que el Estado no está cumpliendo su cometido.

“Y si esa ciudadanía tiene que vivir bajo la violencia del propio Estado porque está combatiendo a delincuentes que existen porque el Estado no está cumpliendo con su trabajo, pues entonces ya no hay país, ya no hay ciudad, ya no hay nación, hay un darwinismo social, y eso es muy grave”, afirmó.

 

 

 

 

radio
Movimiento de Resistencia al pago de las altas tarifas de la luz

RESISTENCIA CIVIL al pago de las altas tarifas de la luz

El movimiento de Resistencia al pago de las altas tarifas de la luz en México, integrado por organizaciones comunitarias y barriales, surgió hace más de 20 años. La paulatina privatización del servicio público de la comisión Federal de Electricidad (CFE) a manos de empresas trasnacionales, especialmente españolas, y el continuo y arbitrario incremento de las tarifas está desencadenando una mayor coordinación de las luchas a nivel regional y nacional.

En el estado de Chiapas se genera el 45% de la energía hidroeléctrica del país, que se exporta incluso a Centroamérica. Las comunidades chiapanecas en Resistencia, al margen del Estado, cuentan con sus propios técnicos electricistas, compran e instalan los transformadores y postes de luz y mandan un claro mensaje: “No pagaremos la luz hasta que se cumplan los Acuerdos de San Andrés”, firmados entre el gobierno federal y el EZLN en 1996 referentes, entre otros, al control de los recursos naturales.

ESTE ES EL CORRIDO DE LA RESISTENCIA QUE BUSCAMOS LOS QUE TENEMOS CONCIENCIA!

POR LA MADRE TIERRA Y NUESTRAS FAMILIAS ES QUE RESISTIMOS ESTA LUCHA NUESTRA!

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Upside Down World

Mexico’s Drug War Victims Find Their Voice in Massive Silent March

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Source: Upside Down World
Written by Kristin Bricker
Tuesday, 10 May 2011 16:19
Drug war victims finally made themselves heard in Mexico in the most unlikely way: a nation-wide silent March for Peace with Justice and Dignity. Photo courtesy of Notisystema.com.
Drug war victims finally made themselves heard in Mexico in the most unlikely way: a nation-wide silent March for Peace with Justice and Dignity.
Over 100,000 Mexicans took to the streets over the weekend to protest the war on drugs, impunity, corruption, and violence. The largest march lasted four days and covered nearly 100 kilometers from Cuernavaca, Morelos, to Mexico City. On Thursday, May 5, about 500 protesters began marching in Cuernavaca. Along the way, more contingents joined the march, while other marches set out from different states to join the protest in Mexico City. By the time the marches met in Mexico City’s main square on May 8, an estimated 100,000 people were gathered to protest the war.
Those who couldn’t make the trip to Mexico City held protests in their own states. In Chiapas, 25,000 masked Zapatistas marched in complete silence to the main plaza in San Cristobal de las Casas, where Comandante David read a communiqué from Subcomandante Marcos. “Tens of thousands of people have died in this absurd war,” said Comandante David. “Their only sin was to have been born or lived in a country that is badly governed by legal and illegal groups who are thirsty for war, death, and destruction.”
About seventy Central American migrants passing through Mexico to reach the United States also joined the March for Peace with Justice and Dignity. They marched along railroad tracks through Oaxaca, Veracruz, and Puebla, the route that migrants generally travel as they cling precariously to boxcars. Near the border between Veracruz and Puebla, armed men attempted to kidnap at least one woman during the march. The protesters don’t know if the attack was politically motivated, or just another example of the extreme violence migrants suffer daily as they travel through Mexico. Drug trafficking organizations frequently kidnap migrants for ransom or human trafficking. According to Eduardo Almeida of the Puebla-based Nodo human rights organization, the presence of reporters covering the march likely dissuaded the kidnappers in this case.
In Ciudad Juarez, about one thousand protesters marched in silence until they ran into the city’s mayor at the Benito Juarez monument. He fled the area on foot to avoid the protesters as they began chanting at him.
Protests occurred in all 31 states in Mexico. Protests were also reported in the United States, Canada, Europe, and South America. Mexican immigrants organized many of the protests that occurred in foreign cities.
“We Are Not Collateral Damage”
This weekend’s march, convoked by renowned Mexican writer Javier Sicilia after his son Juan Francisco was murdered in Morelos, allowed the drug war’s innocent victims to bring their stories to the national and international media, in many cases for the very first time. Prior to Sicilia’s public outrage over his son’s murder, the government stigmatized drug war murder victims, arguing that 90% of them are “cartel hit men.” Government agents have repeatedly doctored crime scenes and planted weapons on bodies to make innocent victims appear to be dangerous criminals. When the government does admit that innocent people have died in the drug war, it justifies the deaths as “collateral damage.”
However, from May 5-8, the drug war’s innocent victims stepped out of the shadows and into the international spotlight.
Many were meeting each other for the first time. When the marchers took breaks along Mexico’s 95D freeway, they sat down together to talk about their shared pain. Variations of the following exchange were frequently overheard during the march:
“Who is the young man in the photo you’re carrying?”
“He was my son. He was murdered. And who is the young man on your t-shirt?”
“He is my son. He’s disappeared.”
Some marchers lost family members within the past few months and had not yet politicized their search for answers; they were still in the initial stages of shock and desperation.
Carlos Castro marched with a 15-foot by 7-foot banner that pleaded “RETURN MY FAMILY TO ME” printed above photos of his missing wife, two daughters, and the family’s housekeeper. “I’m marching today to see if I can find my daughters,” Castro said as he choked back tears. The four women disappeared on January 6, 2011, from their home in Xalapa, Veracruz. Castro says he has no clue who took his family and housekeeper. “They entered [the house] and took the whole family. I’m doing this so that they [the kidnappers] receive this message and return them to me. I don’t know why they took them, they had no reason to take my daughters.” Castro’s wife Josefina Campillo Cerreto had just ended a stint as the Actopan (Veracruz) City Council’s trustee when the family was kidnapped. On December 13, 2010—just three weeks before the kidnapping—she updated her Facebook profile to list her job at the City Council and posted what would be her last status update: “I’d rather die fighting than give up without a fight.”
25,000 Zapatistas marched in Chiapas to demand "No more blood on Mexican Soil!" Photo by Moysés Zúñiga Santiago / La Jornada.
Most marchers had at least a general idea of who disappeared or killed their family members. Surprisingly, protesters at the march against President Felipe Calderon’s drug war weren’t just limited to victims of military and police abuse. Victims of both organized and unorganized crime also marched against the war in large numbers.
Teresa, a middle-aged woman who lives in Morelos, marched with a photo of her son, Joaquin. “They killed him ten months ago in Mexico City,” she recounts. “I’m carrying his photo so that everyone knows who he was, sees that he had a face and a mother, just like the over 30,000 dead in this country. The dead aren’t just numbers. They were loved ones.” Joaquin was apparently murdered during a mugging. Teresa filed a report with the government, but the investigation, if there ever was one, went nowhere. As long as the investigation remains open, the government won’t let her cremate her son and spread his ashes in Cancun, where he was born. Joaquin is buried in a temporary grave in Morelos. The protests convoked by Javier Sicilia were the first time Teresa took to the streets to demand justice for her son. “I identify with Javier,” she says. “He was a young, productive, happy boy. Joaquin was beginning his third year of college, studying architecture. Joaquin was the type of young man this country needs, just like Juanelo [Javier’s son] was.”
Isaac Gomez Lopez, an art student who lives in Cuernavaca, argues, “A lot of people use the drug war as a pretext to attack other people. Now, it’s almost like anyone can kill someone and justify it by saying ‘it’s the drug war’ and it won’t be investigated. It just goes into a file.” Cuernavaca’s murder rate jumped after soldiers killed drug kingpin Arturo Beltran Leyva there in late 2009. Beltran Leyva’s death destabilized the territory his organization controlled, providing an opening for other organizations to move in an attempt a takeover, which inevitably led to more violence. “You start to see curfews, the streets empty because they’re not as safe,” says Gomez Lopez. “It’s really affecting tourism.”
Victims of organized crime marched against the war as well. “I’m a victim of human trafficking and organized crime,” declares Ivan Monroy Medina of the Regional Coalition Against Trafficking of Women and Girls. “Seven months ago they took my daughter. She was eleven months old and they violently took her from my wife in Mexico State.” Ramos says that human trafficking is a growing problem in his state. “There were meetings in the neighborhood where we were living. They warned us to be careful because a lot of children had been stolen from the neighborhood. Fifteen or twenty days later, it happened to us.” Monroy Medina and his wife reported the kidnapping to the authorities, “but since we don’t live in Predregal [an upscale neighborhood] and since we don’t know how to play golf and don’t know governors, they don’t pay any attention to us.”
Seven members of the LeBaron family drove down from the Mormon community of Colonia LeBaron, Chihuahua, to participate in the march. The LeBarons made international headlines in 2009 when they publicly refused to pay a million-dollar ransom for 16-year-old Erick LeBaron after he was kidnapped. “The kidnappers told Erick, ‘But there’s so many of you, can’t you all chip in and pay the ransom?’” recounts Adrian LeBaron, Erick’s uncle. The LeBarons feared that if they paid one exorbitant ransom, kidnappers would descend upon their community like vultures. Instead, Colonia LeBaron organized protests in Chihuahua City to demand that the government take action to bring Erick home. Their gamble worked; the kidnappers released Erick after seven days.
The LeBaron’s victory was short-lived. Only a few months later, a criminal organization punished Erick’s older brother Benjamin for organizing about fourteen local communities into an anti-kidnapping organization called SOS Chihuahua. “Twenty armed men went to his house and broke all his windows, and so his brother-in-law [Luis Widmar] came over to help him,” recounts Benjamin’s brother Julian. “They kidnapped them both and executed them about a mile down the road.”
Despite the fact that the LeBaron’s battle is with organized crime, Julian argues that his community’s problems started when President Calderon declared war on drugs. “The war on drugs has been a disaster for this country,” he insists.
Chihuahua, particularly Ciudad Juarez, is Mexico’s drug war “laboratory.” There, argues Proceso reporter Marcela Turati, “Not only drug traffickers, drug dealers, and even drug addicts, but also common citizens, above all youngsters, are involuntarily subjected to an experiment: how it would be, in Mexico, to live under military control.” A large contingent from Chihuahua participated in the March for Peace and Justice with Dignity to tell the president that the experiment has failed.
Maria Alvarado traveled all the way from Ciudad Juarez to participate in the march because the military disappeared her sister Nitza Paola Alvarado and cousins Rocío Irene Alvarado and José Ángel Alvarado on December 29, 2009, from Ejido Benito Juarez, where they were spending the holidays with family. “We tried to follow the them,” she recalls. “But it was very dark and they were taking them on back roads. We returned to the house because we were scared.” The military later left Nitza’s truck at a Chihuahua State Investigations Agency office without giving the local authorities any explanation as to why they were leaving it there.
The Alvarado family filed all of the necessary complaints with relevant government agencies, but they hit a brick wall. “The military has always said that there’s no indication that it was them, that they’ve never carried out operations in the town, which is a big lie,” insists Alvaro. “They stayed three weeks on the ejido in a hotel called Los Arcos, and they made rounds in the entire ejido.”
Regardless of who perpetrated the attacks on their families, all of the drug war victims in the march had the same demand: “We’re demanding that the authorities do their jobs,” says Alvarado. “All they do is create fat case files, and they don’t investigate.”
“They told us we had to take the legal route. ‘You have to go give your testimony and file your complaint and we’ll see if we get motivated to go chase the kidnappers,’” complains Adrian LeBaron. “We told them, ‘We don’t want to be another little paper in your mountains of files. We want our son.’ So we protested.”
A common slogan on signs and banners in the March for Peace with Justice and Dignity was directed at the authorities: “If you can’t do your job, then quit!”
National Pact for Peace
The movement to compel Mexican authorities to “do their jobs” and reduce the country’s staggering impunity rate doesn’t show any signs of letting up.
Javier Sicilia says that Zapatista spokesperson Subcomandante Marcos sent him a letter to tell him that the Zapatistas would join his march. The letter was hand-delivered and came with an oral message, too: “This march, this struggle, transcends the Left. This is a war against all of us, and all of us need to join together.”
“This is a struggle between those who want life and those who want death,” declared Comandante David during the Zapatistas’ march in Chiapas. “And we, the Zapatistas, we chose to struggle for life—that is, for justice, liberty, and peace.”
On May 8 in front of about 100,000 people, Olga Reyes, who has lost six family members in the drug war, and Patricia Duarte, whose son Andrés died in a fire at the ABC Daycare due to government negligence, read the proposal for a National Pact for Peace, a citizens initiative to reduce violence, corruption, and impunity in Mexico. The pact has six central demands:
  1. truth and justice
  2. an end to the war in favor of a focus on citizen security
  3. combat corruption
  4. combat crime’s economic roots and profits
  5. emergency attention for youths and effective actions to rebuild the social fabric
  6. participative democracy, better representative democracy, and democratization of the media
The proposal will be finalized and signed during a public event on June 10 in Ciudad Juarez, the deadliest city in the world.
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Enlace Zapatista

Movilizaciones de la Zezta Internacional 7 y 8 de mayo en el mundo. Marcha por la Justicia y contra la Impunidad

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Javier Sicilia

Discurso de Javier Sicilia leído en el Zócalo de la Ciudad de México

Nuevo pacto o fractura nacional
Domingo, 08 de mayo de 2011
Javier Sicilia

Hemos llegado a pie, como lo hicieron los antiguos mexicanos, hasta este sitio en donde ellos por vez primera contemplaron el lago, el águila, la serpiente, el nopal y la piedra, ese emblema que fundó a la nación y que ha acompañado a los pueblos de México a lo largo de los siglos. Hemos llegado hasta esta esquina donde alguna vez habitó Tenochtitlan -a esta esquina donde el Estado y la Iglesia se asientan sobre los basamentos de un pasado rico en enseñanzas y donde los caminos se encuentran y se bifurcan-; hemos llegado aquí para volver a hacer visibles las raíces de nuestra nación, para que su desnudez, que acompañan la desnudez de la palabra, que es el silencio, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a alumbrar el camino.

Si hemos caminado y hemos llegado así, en silencio, es porque nuestro dolor es tan grande y tan profundo, y el horror del que proviene tan inmenso, que ya no tienen palabras con qué decirse. Es también porque a través de ese silencio nos decimos, y les decimos a quienes tienen la responsabilidad de la seguridad de este país, que no queremos un muerto más a causa de esta confusión creciente que sólo busca asfixiarnos, como asfixiaron el aliento y la vida de mi hijo Juan Francisco, de Luis Antonio, de Julio César, de Gabo, de María del Socorro, del comandante Jaime y de tantos miles de hombres, mujeres, niños y ancianos asesinados con un desprecio y una vileza que pertenecen a mundos que no son ni serán nunca los nuestros; estamos aquí para decirnos y decirles que este dolor del alma en los cuerpos no lo convertiremos en odio ni en más violencia, sino en una palanca que nos ayude a restaurar el amor, la paz, la justicia, la dignidad y la balbuciente democracia que estamos perdiendo; para decirnos y decirles que aún creemos que es posible que la nación vuelva a renacer y a salir de sus ruinas, para mostrarles a los señores de la muerte que estamos de pie y que no cejaremos de defender la vida de todos los hijos y las hijas de este país, que aún creemos que es posible rescatar y reconstruir el tejido social de nuestros pueblos, barrios y ciudades.

Si no hacemos esto solamente podremos heredar a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños una casa llena de desamparo, de temor, de indolencia, de cinismo, de brutalidad y engaño, donde reinan los señores de la muerte, de la ambición, del poder desmedido y de la complacencia y la complicidad con el crimen.

Todos los días escuchamos historias terribles que nos hieren y nos hacen preguntarnos: ¿Cuándo y en dónde perdimos nuestra dignidad? Los claroscuros se entremezclan a lo largo del tiempo para advertirnos que esta casa donde habita el horror no es la de nuestros padres, pero sí lo es; no es el México de nuestros maestros, pero sí lo es; no es el de aquellos que ofrecieron lo mejor de sus vidas para construir un país más justo y democrático, pero sí lo es; esta casa donde habita el horror no es el México de Salvador Nava, de Heberto Castillo, de Manuel Clouthier, de los hombres y mujeres de las montañas del sur -de esos pueblos mayas que engarzan su palabra a la nación- y de tantos otros que nos han recordado la dignidad, pero sí lo es; no es el de los hombres y mujeres que cada amanecer se levantan para ir a trabajar y con honestidad sostenerse y sostener a sus familias, pero sí lo es; no es el de los poetas, de los músicos, de los pintores, de los bailarines, de todos los artistas que nos revelan el corazón del ser humano y nos conmueven y nos unen, pero sí lo es. Nuestro México, nuestra casa, está rodeada de grandezas, pero también de grietas y de abismos que al expandirse por descuido, complacencia y complicidad nos han conducido a esta espantosa desolación.

Son esas grietas, esas heridas abiertas, y no las grandezas de nuestra casa, las que también nos han obligado a caminar hasta aquí, entrelazando nuestro silencio con nuestros dolores, para decirles directamente a la cara que tienen que aprender a mirar y a escuchar, que deben nombrar a todos nuestros muertos -a esos que la maldad del crimen ha asesinado de tres maneras: privándolos de la vida, criminalizándolos y enterrándolos en las fosas comunes de un silencio ominoso que no es el nuestro-; para decirles que con nuestra presencia estamos nombrando esta infame realidad que ustedes, la clase política, los llamados poderes fácticos y sus siniestros monopolios, las jerarquías de los poderes económicos y religiosos, los gobiernos y las fuerzas policiacas han negado y quieren continuar negando. Una realidad que los criminales, en su demencia, buscan imponernos aliados con las omisiones de los que detentan alguna forma de poder.

Queremos afirmar aquí que no aceptaremos más una elección si antes los partidos políticos no limpian sus filas de esos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tienen al Estado maniatado y cooptado al usar los instrumentos de éste para erosionar las mismas esperanzas de cambio de los ciudadanos. O ¿dónde estaban los partidos, los alcaldes, los gobernadores, las autoridades federales, el ejército, la armada, las Iglesias, los congresos, los empresarios; dónde estábamos todos cuando los caminos y carreteras que llevan a Tamaulipas se convirtieron en trampas mortales para hombres y mujeres indefensos, para nuestros hermanos migrantes de Centroamérica? ¿Por qué nuestras autoridades y los partidos han aceptado que en Morelos y en muchos estados de la República gobernadores señalados públicamente como cómplices del crimen organizado permanezcan impunes y continúen en las filas de los partidos y a veces en puestos de gobierno? ¿Por qué se permitió que diputados del Congreso de la Unión se organizaran para ocultar a un prófugo de la justicia, acusado de tener vínculos con el crimen organizado y lo introdujeron al recinto que debería ser el más honorable de la patria porque en él reside la representación plural del pueblo y terminaran dándole fuero y después aceptando su realidad criminal en dos vergonzosos sainetes? ¿Por qué se permitió al presidente de la República y por qué decidió éste lanzar al ejército a las calles en una guerra absurda que nos ha costado 40 mil víctimas y millones de mexicanos abandonados al miedo y a la incertidumbre? ¿Por qué se trató de hacer pasar, a espaldas de la ciudadanía, una ley de seguridad que exige hoy, más que nunca una amplia reflexión, discusión y consenso ciudadano? La Ley de Seguridad Nacional no puede reducirse a un asunto militar. Asumida así es y será siempre un absurdo. La ciudadanía no tiene por qué seguir pagando el costo de la inercia e inoperancia del Congreso y sus tiempos convertido en chantaje administrativo y banal cálculo político. ¿Por qué los partidos enajenan su visión, impiden la reforma política y bloquean los instrumentos legales que permitan a la ciudadanía una representación digna y eficiente que controle todo tipo de abusos? ¿Por qué en ella no se ha incluido la revocación del mandato ni el plebiscito?

Estos casos -hay cientos de la misma o de mayor gravedad- ponen en evidencia que los partidos políticos, el PAN, el PRI, el PRD, el PT, Convergencia, Nueva Alianza, el Panal, el Verde, se han convertido en una partidocracia de cuyas filas emanan los dirigentes de la nación. En todos ellos hay vínculos con el crimen y sus mafias a lo largo y ancho de la nación. Sin una limpieza honorable de sus filas y un compromiso total con la ética política, los ciudadanos tendremos que preguntarnos en las próximas elecciones ¿por qué cártel y por qué poder fáctico tendremos que votar? ¿No se dan cuenta de que con ello están horadando y humillando lo más sagrado de nuestras instituciones republicanas, que están destruyendo la voluntad popular que mal que bien los llevó a donde hoy se encuentran?

Los partidos políticos debilitan nuestras instituciones republicanas, las vuelven vulnerables ante el crimen organizado y sumisas ante los grandes monopolios; hacen de la impunidad un modus vivendi y convierten a la ciudadanía en rehén de la violencia imperante.
Ante el avance del hampa vinculada con el narcotráfico, el Poder Ejecutivo asume, junto con la mayoría de la mal llamada clase política, que hay sólo dos formas de enfrentar esa amenaza: administrándola ilegalmente como solía hacerse y se hace en muchos lugares o haciéndole la guerra con el ejército en las calles como sucede hoy. Se ignora que la droga es un fenómeno histórico que, descontextualizado del mundo religioso al que servía, y sometido ahora al mercado y sus consumos, debió y debe ser tratado como un problema de sociología urbana y de salud pública, y no como un asunto criminal que debe enfrentarse con la violencia. Con ello se suma más sufrimiento a una sociedad donde se exalta el éxito, el dinero y el poder como premisas absolutas que deben conquistarse por cualquier medio y a cualquier precio.
Este clima ha sido tierra fértil para el crimen que se ha convertido en cobros de piso, secuestros, robos, tráfico de personas y en complejas empresas para delinquir y apropiarse del absurdo modelo económico de tener siempre más a costa de todos.

A esto, ya de por sí terrible, se agrega la política norteamericana. Su mercado millonario del consumo de la droga, sus bancos y empresas que lavan dinero, con la complicidad de los nuestros, y su industria armamentista -más letal, por contundente y expansiva, que las drogas-, cuyas armas llegan a nuestras tierras, no sólo fortalecen el crecimiento de los grupos criminales, sino que también los proveen de una capacidad inmensa de muerte. Los Estados Unidos han diseñado una política de seguridad cuya lógica responde fundamentalmente a sus intereses globales donde México ha quedado atrapado.

¿Como reestructurar esta realidad que nos ha puesto en un estado de emergencia nacional? Es un desafío más que complejo. Pero México no puede seguir simplificándolo y menos permitir que esto ahonde más sus divisiones internas y nos fracture hasta hacer casi inaudibles el latido de nuestros corazones que es el latido de la nación. Por eso les decimos que es urgente que los ciudadanos, los gobiernos de los tres órdenes, los partidos políticos, los campesinos, los obreros, los indios, los académicos, los intelectuales, los artistas, las Iglesias, los empresarios, las organizaciones civiles, hagamos un pacto, es decir, un compromiso fundamental de paz con justicia y dignidad, que le permita a la nación rehacer su suelo, un pacto en el que reconozcamos y asumamos nuestras diversas responsabilidades, un pacto que le permita a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños recuperar su presente y su futuro, para que dejen de ser las víctimas de esta guerra o el ejército de reserva de la delincuencia.

Por ello, es necesario que todos los gobernantes y las fuerzas políticas de este país se den cuenta que están perdiendo la representación de la nación que emana del pueblo, es decir, de los ciudadanos como los que hoy estamos reunidos en el zócalo de la Ciudad de México y en otras ciudades del país.

Si no lo hacen, y se empeñan en su ceguera, no sólo las instituciones quedarán vacías de sentido y de dignidad, sino que las elecciones de 2012 serán las de la ignominia, una ignominia que hará más profundas las fosas en donde, como en Tamaulipas y Durango, están enterrando la vida del país.

Estamos, pues, ante una encrucijada sin salidas fáciles, porque el suelo en el que una nación florece y el tejido en el que su alma se expresa están deshechos. Por ello, el pacto al que convocamos después de recoger muchas propuestas de la sociedad civil, y que en unos momentos leerá Olga Reyes, que ha sufrido el asesinato de 6 familiares, es un pacto que contiene seis puntos fundamentales que permitirán a la sociedad civil hacer un seguimiento puntual de su cumplimiento y, en el caso de traicionarse, penalizar a quienes sean responsables de esas traiciones; un pacto que se firmará en el Centro de Ciudad Juárez -el rostro más visible de la destrucción nacional- de cara a los nombres de nuestros muertos y lleno de un profundo sentido de lo que una paz digna significa.

Antes de darlo a conocer, hagamos un silencio más de 5 minutos en memoria de nuestros muertos, de la sociedad cercada por la delincuencia y un Estado omiso, y como una señal de la unidad y de la dignidad de nuestros corazones que llama a todos a refundar la Nación. Hagámoslo así porque el silencio es el lugar en donde se recoge y brota la palabra verdadera, es la hondura profunda del sentido, es lo que nos hermana en medio de nuestros dolores, es esa tierra interior y común que nadie tiene en propiedad y de la que, si sabemos escuchar, puede nacer la palabra que nos permita decir otra vez con dignidad y una paz justa el nombre de nuestra casa: México.

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