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Las afirmaciones de Miguel Ángel Osorio Chong – en donde expresa que “el indulto” a nuestro compañero Alberto Patishtán Gómez, “otorgado” por Enrique Peña Nieto, es producto de un análisis jurídico que el ejecutivo realizó dentro de sus facultades constitucionales – son dignas de una antología de la risa. No pocos dudamos, creemos,  no sólo de la capacidad de análisis del ejecutivo,  sino también del ejercicio correcto de sus facultades, no sólo constitucionales. El “indulto” presidencial no es más que una estratagema para sacar provecho de lo inevitable: el fin del absurdo y criminal encarcelamiento del profesor Patishtán.

Las afirmaciones surgidas desde la Secretaría de Gobernación son mentiras. La liberación de nuestro compañero Alberto Patishtán ha sido gracias, no del poder de los de arriba,  asentado en los Pinos, sino de la constancia de la familia del profesor para demostrar su inocencia; de sus vecinos y de la comunidad del Bosque que se mantuvieron atentos, preocupados y solidarizándose con tan injusto atropello; del seguimiento continuo realizado por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas; de la solidaridad de los adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (VIDSL) y sobre todo, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que con “La Otra Campaña” dieron inicio a esta batalla por su Libertad; de la admirable labor internacionalista de organizaciones, colectivos e individuos que desde sus lugares, incluso, de aquellos donde la resistencia contra opresiones tan terribles se realizan, como es en Palestina, clamaban por la libertad del profesor Alberto Patishtán; del interés de tantos y tantas que dentro de México y fuera de él, se dolieron, se organizaron y lucharon por su liberación.

No, no fue Enrique Peña Nieto, sino la organización contra una injusticia quien liberó a nuestro compañero Alberto Patishtán.

El indulto demuestra una vez más el tipo de justicia que se imparte en el país, ya que esta liberación no resuelve el problema de fondo: ¿Es inocente o no? Además, se deja impunes a los verdaderos responsables de esa masacre. Ahora nos queda sospechar acerca de la política de “indulto”: ¿A cuántos ladrones, expolíticos y criminales de todas las raleas y partidos habrán de liberar por esta vía? ¿Qué sucedió con la huelga de hambre que años atrás realizó el profesor Patishtán y los compas de la Voz del Amate y que liberó a varios compañeros adherentes a la VIDSL, pero que la utilizaron para liberar a más de mil delincuentes militantes del PRI, PRD y otros grupos de la delincuencia organizada?

Ahora hay que celebrar la libertad de nuestro compañero, su encuentro con su familia, con su comunidad, su sonrisa y sus pasos recorriendo El bosque. Hay que celebrar porque también celebramos la importancia de la constancia y de la organización.

¡Viva la libertad!

¡Pres@s Polític@s, LIBERTAD!

Contra el despojo y la represión:

¡la solidaridad!

Red Contra la Represión y por la Solidaridad

(RvsR)