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Desde el amanecer del 21 de diciembre, de forma silenciosa, la sensatez rebelde y organizada emerge para mostrar una vez más a nivel planetario que la dignidad sigue en pie. Cerca de seis mil bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional llegaron a Ocosingo, ocho mil más a las Margaritas, siete mil en Comitán, quince mil a San Cristóbal de las Casa. Tomaron de manera silenciosa y organizada las cabeceras municipales que hace casi 19 años fueron espejo del levantamiento social que estremeciera al mundo y que hoy el Movimiento Zapatista muestra  la lucha más representativa de los y las de abajo a nivel mundial.
La lucha contra el olvido y por la memoria, la dignidad y justicia hoy se instala con aliento para los simpatizantes, los adherentes a la Otra Campaña, los firmantes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona,  para todos y todas los nacionales e internacionales que fueron victimas de la invisibilidad propinada por los mediocres medios de comunicación y los malos gobiernos. Hoy la dignidad de miles de mujeres, niños, bebes, ancianos, hombres, niñas, les quita la venda de los ojos para reconocer su presencia.
El silencio tiene un impacto estremecedor para quienes, en San Cristóbal de las Casas,  presenciábamos la marcha – bajo la lluvia- de miles y miles de bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. La excepcional postura impactó de forma estremecedora a los cientos de personas que con emoción y asombro los miraban y aplaudían a su paso. La ocupación de la cabecera municipal se dio de forma ordenada, caminando con el puño en alto sobre la tarima armada frente a las puertas de la catedral. Detenidos por largos minutos en la explanada de la casa municipal, y el zócalo de frente a la Catedral, ese silencio absoluto invadió y fortaleció los corazones. Las miradas cómplices dejaban entrever que la lucha es permanente, pero sobretodo que la dignidad resiste, crece, invade, y continúa