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Lauro Hinostroza, doctor en antropología y médico tradicional peruano, lleva 180 días en una prisión mexicana acusado de delitos contra la salud. Fue detenido en el aeropuerto de la capital con Ayahuasca, un brebaje común entre los pueblos del noreste amazónico. En entrevista telefónica, desde el Reclusorio Norte, cuenta que no es el único médico tradicional preso por usar Ayahuasca

Texto: Pedro Anza
Foto de portada: Daniel Aguilar Hernández / Cuartoscuro
Fuente: Pie de Página

CIUDAD DE MÉXICO.- Por un instante, la voz que llega del otro lado del teléfono amaga con quebrantar su serenidad. En los 30 minutos que han transcurrido de conversación, esta ha mantenido un tono lento y templado, casi de reposo. Después de una pausa en donde se distingue, lejano, el ligero caer de un suspiro, la voz parece volver a su cuerpo y retomar el equilibrio. El médico tradicional peruano de 69 años Lauro Hinostroza me llama desde el Reclusorio Norte, lugar en el que ha permanecido preso por más de seis meses bajo la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa.

El 26 de Septiembre del año 2022, a pocos días de participar como conferencista en un Congreso Internacional sobre medicina ancestral que se celebraría en Teotihuacán, Lauro fue detenido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, acusado de delito contra la salud en la modalidad de introducción de estupefacientes (N, N-dimetriltriptamina, DMT) al país. Doctor en Antropología Médica por la UNAM, Fundador del Instituto de Medicinas Tradicionales Aplicadas y Artesanías México-Perú, asiduo participante en la Cumbre Tajín, Lauro ha dedicado más de 35 años a la promoción de la práctica médica tradicional de la etnia quéchua-asháninka, a la cual pertenece, así como al estudio y la difusión de las formas de curación ancestrales endémicas a distintas regiones del continente.

Yo soy practicante del modelo médico de nuestros pueblos originarios— cuenta Lauro desde el otro lado de la línea. Detrás de su voz, encerrado en un espacio angosto de probables paredes grises, flota un murmullo: la algarabía causada por otros presos que se comunican con el exterior.

Tengo una preparación desde mis abuelos, el quechua es mi lengua materna, nací en un pueblo quechua, y por parte de mis abuelos tengo presencia en la selva, soy parte de una combinación de la selva y la sierra del Perú. En la selva peruana las principales plantas medicinales son la Ayahuasca (Banisteripsis capi) y la Chacruna (Psychotria viridis). En este modelo médico que practico, las plantas tienen un estatus divino, nosotros nos hemos dedicado a continuar con la tradición. En ese contexto es que utilizo el medicamento, que es el Ayahuasca. Eso ha sido el problema en el aeropuerto, no estoy enterado de lo que pasa porque la Ayahuasca es una planta maestra, dentro de la cosmovisión nuestra tiene un estatus muy importante, no cualquier persona puede tomarla ni hacer uso de ella. Así que me detienen 26 de Septiembre del año pasado y hasta el momento no me dan ningún tipo de solución y estoy encarcelado.

Saberes para la sobrevivencia

Siendo un muchacho de treinta y pocos años, becado y recién graduado como maestro en antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lauro llegó a México en 1990 invitado a un congreso que se organizaba en el antiguo local de medicina, en el Centro Histórico de la capital mexicana.

Con ambiciosos proyectos para el estudio y la preservación de los métodos de medicina prehispánica, Lauro decidió quedarse en México a continuar sus estudios de doctorado y, como apoyo económico a estos, a cambio de un almuerzo o una propina, practicó distintas técnicas de curación tradicional a docentes y alumnos de la universidad en los recesos entre clases.

La fatalidad, o una misteriosa suerte disfrazada de ella, pasados más de 30 años de la época en que realizaba limpias a miembros de la comunidad universitaria, obligan hoy al médico tradicional Lauro Hinostroza a utilizar de nuevo sus manos y saberes, bajo condiciones ya no solo adversas sino hostiles, como vehículo de supervivencia y sustento.

Las improbables posibilidades en el bolsillo del curandero para mantener los servicios de apoyo jurídico no público, así como los descalabros diarios de la vida en calabozo entre rufianes y gendarmes de colmillo afilado, han orillado a Lauro a pasar sus días y meses de encierro curando, limpiando, y diagnosticando a otros reclusos a cambio de escuetos apoyos que le permiten sobrellevar las peripecias y la incertidumbre de una libertad que pareciera desmarcarse a cada paso.

No es el único caso

No es Lauro, sin embargo, el único indígena promotor de medicina tradicional que permanece tras las rejas debido a su práctica médica. A inicios del presente año, acusados de portar alguna planta sagrada, al menos cuatro indígenas dedicados a la medicina ancestral permanecían privados de su libertad en prisión preventiva oficiosa en algún centro de reclusión en el país. Compañero de patio de Lauro en el Reclusorio Norte, por ejemplo, está El Taita Claudino Pérez Torres, indígena originario del Amazonas colombiano y miembro de la tribu Murui-Huitoto, detenido en el AICM en marzo del 2022 por portar ayahuasca y, preso en el Reclusorio Sur.  Por la misma razón,  se encuentra preso Eric Rosas de la Cruz, líder de la comunidad indígena Noke-koi, del Estado de Acre, Brasil.  José Campos de 68 años, otro curandero de origen peruano, habitante de la región amazónica de Uyacali, quien fue detenido por portar ayahuasca a principios del año pasado, fue liberado el pasado mes de marzo después de un año en prisión y tras un histórico juicio donde obtuvo el veredicto de absolución. El común denominador, en todos los casos, la Ayahuasca.

Ayuahuasca, la planta por la que lo apresaron

El término Ayahuasca proviene de la lengua quechua y refiere al líquido resultante de la mezcla de una liana endémica del amazonas llamada Banisteriopsis caapi, así como a la propia liana. El uso de este brebaje se extiende por todo el noreste amazónico, en donde, desde hace al menos cientos de años, se utiliza por diversos pueblos y culturas indígenas de la región como instrumento de visión y sanación en contextos religiosos, médicos y ceremoniales. A través de distintos estudios etnográficos, la literatura científica ha referido que existen más de cinco mil recetas para preparar el brebaje y más de 200 plantas que pueden añadirse en este. Algunas de estas formas tradicionales de preparación, tanto por parte de culturas indígenas como por parte de religiones y cultos híbridos que desde principios del siglo anterior han utilizado a la Ayahuasca como sacramento, adicionan a la liana (Banisteriopsis caapi) las hojas de un arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis), las cuales contienen en sus propiedades químicas un alcaloide psicoactivo conocido como DMT (N, N-dimetriltriptamina). Esta última mezcla es la más extendida y la que ha ganado mayor popularidad en los usos ceremoniales y médicos de la Ayahuasca fuera de la región amazónica, aunque no necesariamente fuera de su techo cultural.

—La Ayahuasca no es la herramienta principal de nuestro modelo médico, se utiliza para preparar a los maestros, para que no agarren contagio emocional o espiritual, el Ayahuasca es una herramienta de diagnóstico, el maestro sacerdote lo toma para tener una visión clara: buen oído, tacto y sensibilidad, para captar qué tipo de enfermedad existe, dice Lauro.

Los silencios que preceden sus palabras son cada vez más hondos, sugieren desasosiego, transmiten una sensación de incomprensión, como brazos que se frustran al dirigir una cubeta a un pozo de agua escasa, inexistente.

—Yo no entiendo por qué comienzan a detener a los curanderos, aquí conmigo está Claudino, un maestro colombiano, también maestro de Yagé, pues ellos, en Colombia, a la Ayahuasca le dicen Yagé. Estaba también Joselo, que felizmente ya salió hace un mes, estaba por la misma situación, por traer Ayahuasca. ¡Pero la Ayahuasca es una herramienta de curación!

Otra pausa larga, demasiado silenciosa, por un momento pienso que la señal telefónica se ha interrumpido, pero la voz de Lauro vuelve a sonar, otra vez, equilibrándose apenas entre la templanza y el quebranto.

Por otro lado, me doy cuenta que afuera nosotros somos respetados, nos saludan, acá en la cárcel no hay ese respeto. Estoy recibiendo la peor humillación de mi vida como curandero, nunca, en ningún pueblo, he pasado tanta vejación, tanta situación de castigo. Es una experiencia terrible para mí y para otros maestros que están con la boca seca, inermes. Lo que decimos no vale, los estudios no sirven, nuestra lengua no vale.

Las circunstancias de Lauro y el resto de los curanderos presos evidencian la existencia de una brecha sin puente, una distancia que se pretendía salvada ya tiempo atrás: la disonancia y falta de entendimiento entre las cosmovisiones amerindias y la óptica de un mundo moderno que las mira tras sus anteojos, por encima, escéptico e incrédulo a sus percepciones del mundo.

La distinción farmacológica

A pesar de que de acuerdo a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas (JIFE), la Ayahuasca no esté catalogada como potencialmente peligrosa ni se encuentre sujeta a controles estrictos, el DMT (N, N-dimetriltriptamina), alcaloide psicoactivo contenido en algunas de las variantes del brebaje amazónico, se encuentra fiscalizado en la Lista 1 de la Convención de Naciones Unidas sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, así como en la Ley General de Salud. Sin embargo, según la Fundación ICEERS (anacrónimo en inglés para el International Center for Ethnobotanical Education, Research, and Service) organización civil dedicada a la promoción de la investigación científica de plantas con propiedades medicinales para su uso en terapias y desarrollo personal, el DMT, en su origen vegetal y no sintético, no está contemplado dentro de la fiscalización.

Lo que nosotros argumentamos es que hay una distinción farmacológica entre la DMT de origen sintética y la DMT de origen natural, dice Jesús Alonso Olamendi, abogado miembro de la Fundación ICEERS, quien ha apoyado las estrategias de defensa jurídica en el caso Lauro y los curanderos mencionados anteriormente.

La que está prohibida es la de origen sintética. Para afirmar esto nos basamos en dos argumentos, el primero es que las listas mexicanas se basan en los convenios internacionales, y que esos convenios internacionales, particularmente el de 1971, que es donde se ejercen medidas de control, hablan de sustancias sintéticas, además, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, el órgano que vigila el cumplimiento del tratado, ya ha señalado en dos ocasiones, en 2010 y 2012, que ninguna otra planta salvo por la adormidera de opio, la hoja de coca y el Cannabis, están sometidas a controles internacionales, y hace mención expresa de la Ayahuasca, señala que pese a que contiene DMT ni la Ayahuasca ni ninguna de las plantas con las que se elabora está bajo control. El segundo argumento por el cual señalamos dicha distinción farmacológica, es que la DMT la produce el ser humano de forma natural y se encuentra ampliamente en vegetales y en árboles, entonces pensar que el poder legislativo incluyó la DMT de origen natural sería un absurdo, porque entonces cada que alguien entra el país estaría cometiendo ese delito, porque todos tenemos DMT en el cuerpo, por eso señalamos la distinción entre DMT sintético y DMT de origen natural”

La aparente desarticulación entre la conceptualización química del brebaje Amazónico en el proceso jurídico nacional que atraviesa el curandero peruano y la contemplada por algunos de los acuerdos internacionales entorno al uso de sustancias psicotrópicas, no es, sin embargo, el único elemento de debate en el caso de los curanderos presos. La discusión está además inserta en un marco más amplio, aquel de lo cultural. El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del cual México forma parte, especifica la necesidad de respetar los usos y costumbres de los pueblos originarios, incluyendo en estos usos y costumbres, afirma también Jesús, la práctica de su medicina tradicional. El uso y tránsito del brebaje conocido como Ayahuasca por parte de médicos tradicionales, orientado hacia dichos propósitos, no podría, por tanto, asociarse meramente al delito contra la salud en la modalidad de introducción de estupefacientes, reduciéndolo con esto a una cuestión únicamente farmacológica, sin tropezar, de nuevo, con este ambiguo territorio de desencuentro entre ambas realidades culturales. Frente a una mirada se aparece un medicamento, frente a la otra una sustancia prohibida.

El medio ecológico adecuado

He tratado de entender el modelo médico de nuestros pueblos originarios. Es un modelo médico que tiene una base filosófica propia, y que además de tener medicamentos y formas de diagnóstico, tiene agentes de salud muy bien preparados. En él la enfermedad se concibe como un desbalance. El hombre, la tierra, los elementos de la naturaleza, las aves, todos enferman. Entonces si ese desbalance se da, lo que hacemos los curanderos es organizar ese desbalance, dice al teléfono Lauro.

Conforme se adentra en la descripción de la medicina que practica, su palabras restablecen lentamente, de manera casi fortuita, una paz perdida. El murmullo de los reos detrás de su voz parece apagarse, la hora de llamadas amenaza con llegar a su fin.

En México se encuentran dos grandes civilizaciones, la Mexica-Azteca, síntesis de otras culturas, y la Maya. En el Perú, capital del gran Tahuantinsuyo inca existe también una gran civilización. Estas civilizaciones que abarcaron todo Mesoamérica y todo América del sur, comparten muchas de las herencias del modelo médico. El pilar de nuestro modelo médico es la complementariedad de los opuestos y la curación es, entonces, complementar los opuestos y buscar el equilibrio. Lo interesante de nuestro modelo médico, el de las civilizaciones americanas, llámese Mexica, Maya, Inca, es que lo organizaron con un referente muy especial, que es el medio ecológico. Muchas de las técnicas para la curación son parte del medio ecológico, por eso digo que todo este modelo médico va a existir mientras existe el medio ecológico adecuado.

La relación con la Marina

Desde febrero del 2022, la Secretaría de Marina tomó el custodio del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Es alrededor de esta fecha que comenzaron a darse los casos de prisión preventiva oficiosa a médicos tradicionales que transportan consigo plantas de uso médico-ritual como la Ayahuasca. Según Jesús, podría haber una relación directa entre estos dos sucesos.

“No sabemos si esto explica los arrestos que comienzan a partir de marzo, pero casualmente coincide con eso dice el abogado Olamendi. Antes de ello no habíamos tenido ningún caso, una que otra confiscación pero nada que escalara a un tema penal”

Mas de 180 días ha pasado Lauro Hinostroza, doctor en antropología y médico tradicional de origen peruano, tras las rejas del Reclusorio Norte. Desde ese entonces su nombre ha sido mentado en la prensa y su imagen ha aparecido en las conferencias de Palacio Nacional. Su situación, sin embargo, su derrotero, parece carecer de la mínima certeza y orientación. Su libertad es a veces una posibilidad y a veces una quimera. La voz que llega del otro lado del teléfono, amaga una vez más con romper su entereza. Alguien lo llama, la conversación ha durado ya casi una hora, tenemos que colgar.