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Viena, 21 de septiembre 2021.

En la mañana del sábado 18 de septiembre, una delegación zapatista tuvo por primera vez un encuentro público con una resistencia que, abajo y a la izquierda, se enfrenta al mal gobierno en esta Tierras Insumisas. Ocurrió en un campamento en Lobau, en las afueras de Viena, con una impresionante infraestructura -con cocina, comedores, puntos de información y una treintena de tiendas de campaña- montada para proteger un ecosistema único en lo que es uno de los grandes centros de la hidra capitalista que, en su afán de crecimiento desenfrenado e infinito, se traga montañas, llanuras, ríos y pantanos para sustituirlos por metrópolis, desiertos de cemento, agroindustrias, minas y un sinfín de megaproyectos que siembran la muerte donde antes había vida.

Alrededor de 60 zapatistas, hombres y mujeres, se reunieron con jóvenes y ecologistas que, con el amplio apoyo de la población local, resisten desde agosto a los planes del gobierno austriaco de construir una autopista en medio de la mayor reserva natural cercana a la capital, un área protegida desde 1978 y parte del Parque Nacional Danubio-Auen desde 1996.

En un primer intercambio, los participantes en el campamento cuentan a los zapatistas la historia del lugar, el megaproyecto y por qué defienden este paisaje único que permanece ecológicamente intacto no sólo en la ciudad, sino en toda Europa Central. La zona alberga 800 especies de plantas, así como 100 especies de aves reproductoras, más de medio centenar de especies de mamíferos, reptiles y anfibios y 67 especies de peces.

Entre discursos y preguntas, se discuten las estrategias de resistencia para defender el territorio: se habla de pacifismo, desobediencia civil, ocupación y violencia. Los activistas locales explican que todo el movimiento en Lobau es pacífico, y que ésta es una condición fundamental para mantener el amplio apoyo del vecindario. Aunque la mayoría de los jóvenes pernoctan en el campamento, los vecinos han colaborado y ayudado, por ejemplo dejando que los jóvenes acampados se bañen en sus casas.

Incluso se llegó a un acuerdo con la policía para que, si la protesta no es violenta, avisen a los ocupantes con un día de antelación en caso de orden de desalojo.

Si esto resulta extraño para quienes vienen de una geografía del sur de Europa y conviven a diario con imágenes de policías reprimiendo y golpeando violentamente a la población indefensa, no podemos imaginar lo extraño que será para quienes vienen de México, donde la violencia está a la orden del día y la policía es una fuerza más de represión y violencia gratuita.

«¿Y si no vas?», preguntan los zapatistas.

Les explican que, ante una orden de desahucio, si no acceden a marcharse por su cuenta, les detienen durante 24 horas y les vuelven a dejar en libertad, sin cargos. Es decir, que «no pasa nada y volvemos a acampar».

«Es como si yo te dijera ‘te voy a romper la madre’, y contestas «no, no lo hagas», y entonces ya no lo hago», comentó Sub Moisés, sorprendido, preguntándoles después si este tipo de acciones realmente tienen resultados. Lo cierto es que, desde que se iniciaron las ocupaciones en Lobau, las obras de construcción de la autopista y sus vías de acceso se han paralizado.

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Tras una buena hora en la que ambos movimientos se conocieron e intercambiaron ideas e impresiones sobre la resistencia, se les presentó el resto del campamento. Desde allí se dirigen a un segundo lugar ocupado, a unos 15 minutos a pie: la obra donde está toda la maquinaria. Allí, los zapatistas y los demás presentes se dividieron en dos grupos y se les mostraron los dos campamentos, más pequeños que el principal, que se habían instalado en el lugar.

Fue en uno de estos campamentos donde se reunieron todos frente a una torre construida por los manifestantes para grabar un video en apoyo a la resistencia en Lobau.

Hasta que, de repente empezó a llover a cántaros y las decenas de personas tuvieron que refugiarse bajo una larga lona, lo que no impidió que la mayoría de los presentes se empaparan.

En ese momento, la mayoría de los compañeros zapatistas decidieron regresar a sus alojamientos. Un grupo de mujeres zapatistas alojadas en el Frauenzentrum (Centro de Mujeres) decidieron quedarse en Lobau mientras esperaban la comida a la que habían sido invitadas.

Durante este tiempo de espera hubo otro momento de discusión e intercambio, esta vez más informal, en el que los compañeros compartieron la historia del movimiento zapatista desde 1986, la preparación del levantamiento de 1994 y el papel de los promotores de la salud y la educación, haciendo especial hincapié en la participación de las mujeres en todo el proceso. También se abordó el consumo de alcohol en las comunidades, que es un problema en el movimiento zapatista.

Escucha algunas de las particiapciones:

Un compañero presente nos dijo que «los zapatistas vienen a dar esperanza, nos inspiran con todo lo que ya han logrado construir en Chiapas. Son una auténtica biblioteca ambulante». A modo de conclusión, los zapatistas subrayaron que actualmente son un movimiento pacífico y que se resisten a tomar las armas a pesar de las provocaciones.

La zona de Lobau, en el Parque Nacional del Danubio-Auen, es lo que queda de un enorme ecosistema de humedales que se extendía a lo largo de las orillas del Danubio, destruido en el proceso de movimiento de tierras para la expansión e industrialización de la capital austriaca a finales del siglo XIX. Fue entonces en este lugar tan especial donde comenzaron los encuentros entre los zapatistas y los movimientos y resistencias de la Europa Insumisa, objetivo principal de este primer capítulo del Viaje por la Vida. Fue también en este Parque Nacional donde, en 1984, tuvo lugar uno de los mayores procesos de resistencia de la historia reciente de Austria.

El proyecto de construir una central hidroeléctrica en el extremo oriental del parque provocó una oleada de protestas que culminó, en diciembre de ese año, con la ocupación del lugar que las máquinas se disponían a destruir. El 8 de diciembre, 8.000 personas se manifestaron en el lugar y algunos cientos iniciaron una ocupación permanente del espacio, obligando a suspender las obras. El 19 de diciembre, un contingente de 800 policías inició una violenta intervención para expulsar a los aproximadamente 3.000 manifestantes que permanecían en el lugar. Los enfrentamientos se saldaron con decenas de heridos y provocaron una ola de indignación en Viena, donde 40.000 personas se manifestaron esa misma noche. Por temor a una revuelta, el gobierno anunció un par de días después la suspensión de las obras, y a principios de enero el Tribunal Supremo anunció la prohibición de cualquier trabajo en la zona. La ocupación finalizó y meses después el proyecto se abandonó definitivamente.

Esta lucha histórica se recuerda como uno de los momentos más importantes del proceso democrático de Austria, y la primera vez que la desobediencia civil fue ampliamente aceptada como estrategia para hacer valer la voluntad del pueblo frente a las intenciones del mal gobierno. Desde ese año, prácticamente todos los megaproyectos de Austria se han enfrentado a algún tipo de movimiento popular. En 1996 la construcción de una central hidroeléctrica en Lambach se retrasó por una ocupación, y en 2003 un proyecto similar para la zona de Lobau también se detuvo tras una ocupación simbólica del lugar.

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Nota e imágenes de Medios Libres en Viena, publicado originalmente en portugués en guilhotina.info/

Fuente del video: @_lukasdbeck Lukas David Beck: https://www.instagram.com/_lukasdbeck/

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