Oaxaca
Justicia y libertad para nuestros hermanos y hermanas de la comunidad de Eloxochitlán de Flores Magón
JUSTICIA Y LIBERTAD PARA NUESTROS HERMANOS Y HERMANAS DE LA COMUNIDAD DE ELOXOCHITLÁN DE FLORES MAGÓN
A nuestras hermanas y hermanos del pueblo mazateco de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca,
A la Asamblea Comunitaria de Eloxochitlán de Flores Magón.
A los pueblos de México y del mundo,
A los organismos y colectivos defensores de derechos humanos,
A las Redes de Resistencia y Rebeldía,
A la Sexta Nacional e Internacional,
A l@s firmantes de Una Declaración por la Vida en los cinco continentes,
A la Europa Insumisa, Digna y Rebelde.
Como pocas comunidades originarias en este país, la comunidad mazateca, y también municipio, de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, ha vivido en los últimos años la guerra de exterminio y la represión masiva del Estado mexicano en toda su intensidad, por la simple razón de defender lo que le resulta sagrado: su autonomía para gobernarse por sí misma de acuerdo con sus formas de organización propias; y su territorio, particularmente el Río Xangá Ndá Ge; un río en peligro de morir debido a la brutal explotación de los materiales pétreos que se guardan en su lecho por parte del cacique local Manuel Zepeda Cortés, expresidente municipal de Eloxochitlán, y su hija Elisa Zepeda Lagunas, actual diputada local por Morena y protegida del gobernador Salomón Jara Cruz.
Eloxochitlán es una comunidad que sufre la violencia de estado por defender su libertad y su corazón: el Río Xangá Ndá Ge que con sus brazos abiertos da la vida al pueblo mazateco.
Históricamente la comunidad de Eloxochitlán, heredera de la milenaria rebeldía de mujeres y hombres como los hermanos Flores Magón, ha resistido contra la imposición de familias caciquiles por parte de intereses externos con el propósito de controlar políticamente y despojar a dicha comunidad. Así las cosas, desde el año 2011 la comunidad sostiene la lucha y la denuncia contra la extracción de materiales pétreos del Río Xangá Ndá Ge, un brazo del gran Río Petlapa, a manos del cacique local Manuel Zepeda Cortés y su hija, la diputada Elisa Zepeda Lagunas.
El 14 de diciembre de 2014, durante una asamblea para la renovación anual del Alcalde, un cargo tradicional encargado de regular cuestiones de posesión y uso de la tierra, se suscitó un enfrentamiento armado provocado por el grupo caciquil de Manuel Zepeda Cortés con la finalidad de reprimir y desarticular la organización comunitaria que había resistido los embates constantes del caciquismo. En este hecho resultaron heridas de bala seis personas de la Asamblea Comunitaria; asimismo, Manuel Zepeda Lagunas, hijo del cacique, fue aprehendido por portación de arma de fuego y entregado a la agencia del Ministerio Público. Al día siguiente, el Procurador General de Oaxaca anunció el fallecimiento del detenido, mismo que se encontraba bajo custodia del Ministerio Público; hasta la fecha, las condiciones de su fallecimiento no han sido esclarecidas, por otro lado, la balacera quedó en total impunidad.
A raíz de lo ocurrido, el Ministerio Público acusó injustamente de homicidio y tentativa de homicidio a 36 integrantes de la Asamblea Comunitaria de Eloxochitlán y desde diciembre de 2014, y más de 50 hermanos y hermanas de la comunidad se les acusó con cuatro procesos penales indistintamente, han vivido la represión estatal a partir de la fabricación de diversos delitos de alto impacto y han vivido prisión política, desplazamiento forzado, persecución, tortura, detenciones arbitrarias, y violencia contra mujeres, niñas y niños.
Valientemente, las mujeres de la comunidad tomaron la decisión de enfrentar la criminalización a través de distintas acciones legales acompañadas de movilización y de la solidaridad de hombres y mujeres de buen corazón. De este modo han ido ganando la libertad de sus presos políticos y el retorno de varias familias desplazadas; logrando las últimas liberaciones, tras más de 9 años de prisión preventiva, en junio del año 2024.
A más de una década de lucha, la comunidad enfrenta la utilización del sistema judicial como instrumento de tortura, para mantenerla en persecución pese a haber ganado la mayoría de las libertades en todos sus procesos; como ejemplos están las revocaciones ilegales que hace el Tribunal Superior de Oaxaca, respecto de libertades que cuentan con antecedentes ganados en instancias más altas, la anteposición de cuestiones administrativas de parte de algunos jueces de Boca del Río, Veracruz, para evadir estudios de fondo en los juicios de amparo, en lugar de resolver sobre la ilegalidad de la persecución; en suma, la omisión del Poder Judicial de la Federación para terminar con la criminalización de Eloxochitlán.
Actualmente sus exigencias son las siguientes:
La libertad absolutoria para Miguel Ángel Peralta Betanzos, defensor comunitario sentenciado injustamente a 50 años de prisión y actualmente exiliado de su comunidad. El último recurso legal disponible para recuperar su libertad está por resolverse.
Amparo ya y el regreso en libertad a su comunidad, tras más de diez años de desplazamiento forzado, de 14 compañeros y sus familias: Ranulfo Vidauria, Jaime Vidauria, Artemio Vidauria, Jacob Betanzos, Lucio Rosales, Rogelio López, Wilfrido Salazar, Jorge Betanzos, Rubén Cerqueda, Francisco Jorge Betanzos, Carlos Pachecho, Omar Hugo Morales, Isaías Gallardo y Braulio Cerqueda.
Amparo ya y la cancelación de las órdenes de aprehensión existentes en contra de las compañeras Martha, Alicia, Brígida, Eusebia, Hilda, Teresa y Refugia; y de 200 órdenes de aprehensión en contra de 56 comuneros que alevosamente fueron reactivadas en marzo de este año.
Cierre de los procesos penales y la libertad sin condiciones de Hermino Monfil, Jaime Betanzos, Fernando Gavito, Francisco Durán y Alfredo Bolaños, quienes siguen sujetos a proceso en el juzgado de Huautla de Jiménez.
Justicia para David Peralta, fotoperiodista comunitario agredido el 3 de abril de 2025 por el cacique Manuel Zepeda, por documentar la devastación ambiental provocada al Río Xangá Ndá Ge.
Alto a la destrucción y extracción de materiales pétreos del Río Xangá Ndá Ge y protección de la Madre Tierra.
Hermanas y hermanos pertenecientes a la Asamblea Comunitaria de Eloxochitlán:
Nosotros como ustedes, somos pueblos originarios que nacimos, al igual que nuestros padres y abuelos, en estas tierras acosadas desde hace muchos siglos por la violenta ambición del poderoso. Hoy somos ustedes en su tierna y amorosa lucha por cuidar de su corazón, el Río Xangá Ndá Ge; hoy nos reconocemos en ustedes y en su firme resistencia a la guerra de exterminio que nos hacen los capitalistas; en su inquebrantable decisión por cuidar de la Tierra y de la vida.
Hoy somos ustedes en ese dolor que los atenaza, pero sobre todo, somos ustedes en la terca rebeldía que los lleva a pelear por su libertad y la de su pueblo. En su digna lucha se representan las luchas de todos nuestros pueblos contra el olvido, contra la opresión y contra la maldad de los capitalistas y sus capataces.
Exigimos justicia y la inmediata libertad incondicional de nuestras hermanas y hermanos pertenecientes a la Asamblea Comunitaria de Eloxochitlán de Flores Magón, el retorno de las familias desplazadas y de los exiliados y que se ponga fin a la extracción de materiales pétreos del Río Xangá Ndá Ge.
Llamamos a los pueblos originarios, a las comunidades en resistencia y a la sociedad consciente a levantar la voz emitiendo comunicados, haciendo acciones, murales, ceremonias y palabras que exijan justicia. En la libertad de nuestros hermanos y hermanas de Eloxochitlán y en el cuidado de su territorio, esta guardada la esperanza de un mundo nuevo, donde el capital no gobierne, donde la vida valga más que el dinero y donde los pueblos florezcamos libres.
Seguirá siendo la fuerza de los pueblos la que arranque la libertad de nuestros presos, la que sostenga la dignidad ante esta guerra de exterminio y exija justicia a cada momento. Abrazamos a nuestros hermanos y hermanas que luchan y resisten incansablemente por la libertad, la justicia, la vida y el cuidado de Nuestra Madre Tierra.
ATENTAMENTE
ENERO DE 2026
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
Encuentro reúne voces contra el despojo en el centro histórico de Oaxaca
PorSare Frabes | Avispa Midia
El pasado 3 de diciembre se congregaron diversas voces y miradas que han sentido y percibido el desplazamiento y el despojo del centro histórico de la ciudad de Oaxaca. Hubo un mosaico de experiencias compartidas. Desde la mujer indígena que ha sido acosada por vender sus artesanías en las calles; la artista callejera que ha usado los muros como denuncia; pasando por las mujeres que buscan resguardar la tradición de las llamadas Chinas Oaxaqueñas; hasta la mirada de la academia y el periodismo.
Este evento no solo ha sido de denuncia y queja contra el turismo. El mosaico de experiencias compartidas, más bien, fue una especie de diagnóstico colectivo sobre el proceso de despojo multifacético, donde la cultura, la vivienda, la economía popular y la identidad misma son mercantilizadas y desplazadas por un capital -nacional y transnacional- que ve la ciudad como un producto de consumo.
La doctora Noelia Ávila proporcionó el andamiaje teórico que sirvió como una especie de radiografía para entender que lo que está ocurriendo en Oaxaca, no es un hecho aislado, sino parte de una lógica global. Explicó que la gentrificación o turistificación es la consecuencia de procesos entrelazados, como la financiarización del suelo. “El centro histórico se ha convertido en un activo de especulación. Un metro cuadrado que costaba 3,000-5,000 pesos en los años 2000, hoy ronda los 30,000. Este es el motor oculto”, de la especulación sobre el espacio, señala la doctora.
La investigadora, quien ha dedicado años en indagar como ha evolucionado el centro de Oaxaca, señala puntualmente a la “patrimonialización” como un proceso que configura el espacio como mercancía. “La declaratoria de Patrimonio de la Humanidad (1987) no fue solo un reconocimiento, sino el inicio de la puesta en valor para el mercado”, advierte la doctora, además, de puntualizar que se “estetiza una identidad estereotipada”, basada en lo colonial y a una idea folclorizada de lo indígena, para su consumo turístico.
Ávila también alertó que, lo que se ve en algunas partes del centro histórico, espacios en procesos de degradación, es más bien un proceso intencional y dirigido para la inversión. “Esa degradación no es fortuita”, señala, “es intencional porque justifica una regeneración urbana, aumentando eventualmente el valor catastral del suelo”, destacó la doctora, asegurando que es así como llegan los capitales privados, fundaciones como la Harp Helú, de la mano con políticas públicas.
La indígena y artesana Juana Inés Hernández, quien ha sido criminalizada y hostigada por vender sus artesanías y por defender uno de los últimos espacios que se administran colectivamente en el centro -la plazuela del Carmen Alto-, desde su cosmovisión zapoteca cuestionó el propio término “espacio público”. Para ella, las calles y plazas son “espacios comunes”, de uso colectivo y rotativo, como los tianguis que dieron origen a la ciudad.
La artesana, en su participación, se quebró con la preocupación sobre lo que se dejará a las generaciones venideras pues, como pueblos indígenas, la lucha del día a día es más pesada, por todos los escenarios a los que se enfrentan, como el cambio climático, pero también los proyectos de desarrollo que vienen despojando territorios. O el propio turismo, que coloca en el centro de la discusión la disputa por el agua, demandada por el sector hotelero y restaurantero y que, en gran medida, proviene de sus comunidades.
Juana relató cómo la plazuela del Carmen Alto, desde la represión del 2006 -durante el conflicto social y el Estado-, se convirtió en un espacio de resistencia y economía solidaria para artesanos y vendedores, hoy amenazado por desalojos. “Siempre hemos sido marginados, pero hoy cambian las formas”.
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