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(Español) Violencia paramilitar ahora contra indígenas Zoques en Chiapas, denuncian desde el norte del estado
Chiapas, México. 23 de noviembre. “No te vayan a hallar, porque te van a salir matando, me dijeron. Me metí en el montazal. Pasé en el puro filo de la montaña, lo bueno que libré mi vida… ¿Por qué lo hicieron eso? ¡Nunca lo había visto eso!”, comenta un niño de 12 años que junto con mujeres, niños, ancianos y hombres zoques, fueron desalojados con golpes y balazos el pasado domingo 21, por la mañana, de su comunidad, el ejido Esquipulas Guayabal del municipio de Chapultenango, por parte de un grupo de corte paramilitar, señalaron.
Hasta este martes 23, las 40 personas desalojadas violentamente de sus tierras en las faldas del volcán Chichonal, permanecen en la cabecera municipal sin que alguna autoridad de cualquiera de los tres niveles defina cuando podrán volver a sus tierras y recuperar sus casas, ganado, gallinas y cosechas.
“Salimos sin zapatos, sin ropa, sin documentos, sin dinero, perdimos todo, ahora no tenemos de qué vivir”, expresan los ejidatarios que describen a los atacantes con vestimenta militar y armas R-15 y cuerno de Chivo, provenientes del municipio vecino, Rincón Chamula, los cuales “poco a poco se han ido asentando en la zona y apoderándose de vastas hectáreas de terreno”, denuncian las familias agredidas.
Otras de las personas a la que los ejidatarios responsabilizan del clima de violencia en la zona son: el profr. Alejandro Morales, el sr. Elías López y el ex comisariado Moisés Domínguez Bautista, a los cuales señalan de querer lucrar con las tierras ejidales. “La tierra no se vende, es patrimonio de los abuelos”, aseguran las y los indígenas zoques del norte de Chiapas.
“Queremos Justicia. Queremos que el gobierno nos tome en cuenta, que no nos tenga en esta situación”, exigen las familias afectadas, quienes denuncian que durante el desalojo sufrieron de golpes, patadas, tirones de cabello, garrotazos, culatazos y disparos a un lado de los pies y la cabeza mientras huían. “Nosotros ganamos la sentencia”, explican los ejidatarios de Guayabal, en referencia a la sentencia del tribunal agrario del pasado día seis de octubre, en el que las autoridades reconocen como únicos dueños a los ejidatarios zoques agredidos, lo que habría provocado el descontento de los atacantes, explican.
“Los viejitos tenían más idea. Nosotros no queremos perder El Costumbre, queremos heredarlo a nuestros hijos” aseguran los ejidatarios ahora despojados de sus tierras. “El Procede (ahora Fanar) afecta al ejido, el certificado de parcela significa que puedes vender la tierra”, exponen los indígenas zoques quienes años atrás denunciaron el registro ilegal de sus tierras en el entonces Procede, logrando la eliminación de dicho registro y que sus tierras estuvieran disponibles al “mejor postor”.
Las y los ejidatarios repudian enérgicamente la agresión en su contra y aseguran que harán lo necesario para dar con los responsables materiales e intelectuales de la violencia hacia sus familias.
En la región norte del estado, desde el 2017 diversas comunidades han denunciado lo que ellos llaman “la llegada de los proyectos de muerte”, en referencia a proyectos extractivos en el territorio zoque, como son: 12 pozos petroleros en 84,500 hectáreas; 11 concesiones mineras en 70 mil hectáreas; 1 proyecto geotérmico sobre 15 hectáreas en Francisco León, Chapultenango y Ostoacán; así como una represa en San Antonio Poyamó, Ocotepec, lo que despierta suspicacias en las comunidades del porqué de la urgencia del gobierno para que los ejidos puedan vender sus tierras.
Colectivos y organizaciones sociales nacionales e internacionales han condenado el ataque a los ejidatarios zoques de Guayabal, como es el caso del colectivo italiano Nodo Solidale, quienes señalan que “el Gobierno Federal mexicano, siguiendo los pasos del manual militar de la OTAN sobre guerras asimétricas, alimenta la fragmentación (y despojo) del territorio sin exponerse como actor militar activo, está omitiendo e ignorando las posibilidades de solución pacífica en los diferentes conflictos e impulsando la conformación de grupos civiles armados confrontados”, como en el caso de conflictos en las comunidades de Aldama, Venustiano Carranza, entre otras.
Antes del término de la presente edición los ejidatarios de denunciaron “actos de hostigamientos hacia la población albergada de Esquipulas Guayabal, por parte de funcionarios regionales del INPI”, quienes bajo amenazas impiden a las familias hablar de manera libre o externar sus preocupaciones a los medios de comunicación, denuncian los ejidatarios.
Información relacionada:
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(Español) Colectivas y mujeres de México y el mundo se solidarizan con Aldama, Chiapas
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, a 4 de noviembre de 2021
A la sociedad civil nacional e internacional
A las organizaciones y colectivas independientes
A las personas que luchan por un mundo mejor
A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
A la Organización de Naciones Unidas (ONU)
Nosotras desde nuestro sentir como mujeres que luchamos, queremos dar una palabra de apoyo respondiendo al llamado de la comunidad de Magdalena Aldama para pedir el inmediato cese de la violencia armada que se ha incrementado desde 2016 hasta la fecha, causando la pérdida de vidas de gente inocente, entre ellas niñas, mujeres, hombres y niños, abuelos y abuelas, lo que obliga a desplazarse de manera constante a 115 familias de la comunidad y a sobrevivir en condiciones inhumanas de manera cotidiana.
Por lo anterior y como un acto solidario de hermanamiento con la comunidad de Magdalena Aldama y ante la omisión total de las autoridades responsables, que ha resultado en más de 6 asesinatos, decenas de heridos en donde destaca una muchacha artesana de 13 años herida cuando se encontraba tejiendo en su telar de cintura adentro de su domicilio, así como una anciana de más de 70 años que había ido a cosechar naranjas a su solar. El dia de hoy 4 de noviembre, los representantes de la comunidad Magdalena Aldama, están reportando más de 3 mil personas desplazadas ante los ataques armados provenientes de Santa Martha Chenalhó hacia 10 poblados de Magdalena Aldama.
Hacemos un llamado urgente para que la sociedad civil se pronuncie en contra de este tipo de agresiones y se hagan múltiples llamados de cese a dicha violencia y al desplazamiento forzado.
Exigimos que ante la administración de este conflicto añejo (con la permisividad y tolerancia hacia grupos paramilitares de parte de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley), las instancias internacionales logren hacer cumplir los pactos y tratados que México ha firmado para evitar los desplazamientos internos forzados y la permanente violencia armada que en especial afectan a las mujeres de todas las edades de esta comunidad del pueblo tsotsil.
De igual modo se exige la investigación y castigo a los responsables de esta violencia permitida desde los más altos funcionarios encargados por ley de detenerlas, incurriendo en violaciones a derechos humanos por acción y/u omisión.


































