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América Leatina desde Abajo

Danza, niñez y resistencias desde Cerro Blanco, Chile

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Por Ignacio Andrés.
América Leatina desde Abajo.

I.-Celebrando Anata en el Cerro Blanco

Durante el 3, 4 y 5 de marzo se realizó la decimotercera versión del Anata en el Cerro Blanco. Fueron tres días en donde resonaron las tarkas y las danzas se sucedieron una tras otra, en los que la alegría se apropió de anfitriones y asistentes tanto como el juego y la compartición.

Antes de abordar dicha experiencia, inicialmente cabe comenzar por precisar el significado del Anata. Para el Centro Ceremonial Cerro Blanco – Apu Wechuraba, impulsor del mismo, el Anata es una festividad que hace referencia al “tiempo de juego” en un contexto ritual en plena época de Jallu Pacha o lluvias en el Altiplano. Es el tiempo femenino, tiempo de la Phaxsi Mama (Luna) y de la Pacha Mama, ya que la tierra está abierta, fue sembrada y aparecen los primeros frutos y flores.

Todos los ritos están dirigidos a la papa, la quinoa, la arveja y todo lo que esté floreciendo, y en algunos casos se esté cosechando. Se le conoce también como la fiesta o “floreo de la gente”, es el espacio de reproducción social de la comunidad. Son tres días de fiesta en la que aparece la organización espacial y social de los ayllus y en que se representa la adscripción y pertenencia a un grupo de parentesco y comunidad identificada por los antepasados.

La celebración del Anata se hace generalmente en el mes de febrero o comienzos de marzo, cuando las plantas están en pleno florecimiento. Como tiempo ritual, sagrado, se invoca a las divinidades andinas expresadas en cerros y zonas sagradas, los Apus, Achachilas, Uywires, Wakas.1

Por considerarse una época femenina es el momento propicio para la fertilidad de todo ser vivo. Las plantas de la papa florecen, dando a su tiempo el fruto esperado por la comunidad.

En el Anata se manifiesta la relación intrínseca en el mundo andino entre el Jaqi o Runa (persona), la naturaleza y las divinidades. Es un tiempo de renovación. Las relaciones sociales se restablecen, los ahijados visitan a los padrinos, los niños socializan con la comunidad, se realizan alianzas matrimoniales. Es tiempo de encuentro.

El Anata está asociado con el uso de instrumentos como tarkas, moseños y pinkillos. Las danzas ejecutadas están en directa relación con el instrumento. Dentro de los aguayos las personas portan los primeros productos de las chacras, seleccionando los mejores para ser challados, los cuales posibilitan la multiplicación en la cosecha.

En la celebración del Anata es primordial la ch’alla (rociar la tierra o algún elemento con alcohol) y la instalación de mesas ceremoniales en las cuatro esquinas de todo lugar. Este agradecimiento se extiende a todo el conjunto de la naturaleza, animales, casa, bienes. Todo lo circundante al Jaqi o Runa, las herramientas de trabajo, los productos agrícolas, la naturaleza, las cosas, adquieren vida, son seres que comen y beben.

Lanzar agua en Anata está relacionado con la fecundidad de la tierra, en las comunidades se juega con agua y también harina. La Pacha Mama necesita confites para satisfacer su hambre, realizándose mesas ceremoniales dulces. La serpentina y la mixtura son otros elementos fundamentales para esta festividad, simbolizando la continuidad, alegría, unidad y cooperación, pero sobre todo la hoja sagrada de la Mama Coca, la que nos permite relacionarnos con nuestras divinidades.

En algunas comunidades el Anata es representado por una figura masculina llamada Ño Carnavalón o José Domingo Carnavalón, dando cuenta del principio andino de la dualidad, el chacha-warmi (hombre-mujer), siendo el complemento de la Pacha Mama, el abuelo eterno. Su desentierro en el inicio de la fiesta representa el regreso de los antepasados. Es tiempo de fertilidad y hay que despedirlo con alegría.2

Pero hay algo más por exponer. Históricamente, el Anata que se realiza en el Cerro Blanco guarda una estrecha relación con el Anata oriundo del Valle de Azapa (ubicado en la XV región de Arica y Parinacota), desde que a principios de los 70’ agrupaciones de danza aymaras bolivianas junto a familias afro-descendientes organizaran el primer carnaval en dicho valle, que ya en aquel entonces tenía la figura del abuelo carnavalón o «espíritu de los cultivos», una suerte de jornalero o campesino de la zona. Cabe señalar también que estas primeras agrupaciones referirían sus nombres a los pueblos de origen en Bolivia, como es el caso de la agrupación Andino Sajama que alude a la provincia de Sajama, departamento de Oruro.3

Por otra parte, podríamos decir que el abuelo carnavalón, abuelo carnaval, o también conocido en otros lugares como el Ño carnavalón, visto con ojos de no creyente, es un mono hecho de paja, madera y otros elementos, con vestimentas de traje, un vestón y un pantalón de tela muy elegantes. Pero él, al levantarse de la tierra, es el que da comienzo tanto a los carnavales de los pueblos del interior de Arica como al del Cerro Blanco. Según la concepción andina, cada pueblo cuenta con su propio abuelo enterrado en algún cerro sagrado, debiéndose realizar un ritual en agradecimiento (denominado pawa) al desenterrarlo, vistiéndolo para los días que siguen de carnaval, y al acabar éste, enterrarlo nuevamente y permitirle descansar hasta el otro año. Comúnmente una agrupación denominada «alférez», suele hacerse cargo de la ceremonia de vestimenta para el abuelo, de comprarle un traje nuevo para este año, así como zapatos, sombrero, camisa, etc., si es necesario.4

En el caso del Anata del Cerro Blanco – Apu Wechuraba, el alférez de este año fue la fraternidad Caporales Centralistas San Miguel, agrupación con más de cuarenta años de trayectoria, que sostuvo durante los tres días de carnaval las diversas ceremonias, actividades, comidas, bebidas, higiene y aseo del cerro y centro ceremonial, además de acoger a las más de 500 personas asistentes y manteniendo así el espíritu del carnaval.5 El próximo año el nuevo alférez deberá desempeñarse en la misma función, sin esperar nada a cambio, en íntima reciprocidad con las demás agrupaciones, como ya es marcada tradición.

Todo esto ocurre en un territorio que al estar ubicado en el Valle del Mapocho y sus cercanías, alberga todo un universo de entidades sagradas que nos rememoran antiguos parajes donde convivían personas venidas del norte, pueblos andinos del kollasuyu, y pueblos del sur, mapuche. Lo que hoy se conoce como Santiago siempre constituyó un espacio intercultural. De hecho, en las laderas del Cerro Blanco en dirección poniente, se ubica el Qhapaq Ñana (o camino principal en quechua), el sendero que los pueblos del norte y sur usaban para cruzar el valle del Mapocho, en donde actualmente se ubica la Avenida Independencia y la calle Bandera.6

Hoy día, la celebración del Anata es parte de una política latente, en tanto proyecto y necesidad, que da cuenta por entre otros aspectos, de la apremiante necesidad del encuentro entre nuestros círculos de organización, de las muchas veces omitida compartición y alegría en nuestras relaciones, concíbanse estas políticas o no. Un valeroso programa que a través de la rigurosidad que conlleva el constante levantamiento de actividades, se consolida y defiende ante el hostigamiento de las instituciones de la vieja política y la ascendente represión hacia las comunidades.

No hay duda que en un país como el nuestro, convertido ya desde hace décadas en un laboratorio del neoliberalismo, la cultura constituye una aguda problemática en donde cada pormenor, dicho sea de paso, puede tornarse crucial. Es cuestión de entrever como ésta se desarrolla en el actual conflicto del Centro Ceremonial Cerro Blanco – Apu Wechuraba. Desde la hora en que sale el sol hasta que éste se pone, son fácilmente distinguibles dos culturas.

Por una parte, una cultura «desde arriba», que en el caso que nos ocupa, se muestra estática, incapaz de romper con el paternalismo y las concepciones de identidad dominantes, impuestas con sangre, tristeza y olvido, como lo son la nación o inclusive la de raza, cuya autenticidad ha sido reducida a certificados provistos por la misma República que desde su conformación, no ha hecho más que reprimir las comunidades indígenas. Vemos ahí el hecho trágico de que, como antaño, la política se antepone a la cultura —traducido esto en la maquinación partidista que amenaza la gestión del cerro—, proliferando así la indiferencia, la ambición y la traición en las relaciones humanas.

Por otra parte, en paralelo se robustece una cultura «desde abajo», que al ser dinámica se reinventa una y otra vez, aunándose de forma comunitaria, a partir del encuentro, del sentir, haciendo de este un catalizador ante las amarguras del día a día. Cultura que en el caso que nos convoca, inspiró tanto a quienes de manera eventual tocaron, bailaron o de alguna u otra fueron parte del Anata, como es parte de quienes desde hace dieciséis años han sido parte íntegra de la construcción a pulso y se han esfuerzan día a día en la manutención del Centro Ceremonial Cerro Blanco – Apu Wechuraba. En este caso se difícil distinguir el divorcio entre cultura y política o siquiera establecer un orden «táctico» entre ambas.

Con este telón de fondo, el CONACIN o Coordinadora Nacional Indianista se ha situado en el desarrollo y fomento de la cultura desde abajo, potenciando así no sólo la ancestral condición de punto de encuentro del Cerro Blanco, sino que hoy al mismo tiempo, la de resistencia.

De allí que a cuatro días de finalizado el Anata, el jueves 9 de marzo, fuese realizada la Mesa Indianista en la Aldea de La Paz del centro ceremonial, jornada en donde asistieron más de 100 personas, muchas en representación de diversas agrupaciones de danza, con el fin de hacer converger las formas de lucha en la restitución del comodato.

Del mismo modo, este jueves 16 de marzo se realizará una asamblea abierta a las 19:00 hrs. en la Aldea de La Paz del Centro Ceremonial del Apu Wechuraba, en donde han sido convocada a participar la Mesa Indígena de Recoleta, siendo este encuentro propicio para el diálogo entre los diversos actores involucrados, así como otra oportunidad para la colaboración de quienes de algún modo son conscientes del conflicto y la importancia en la defensa de las culturas desde abajo.

Notas:

1.Apu es el título de honor que significa ‘Señor’ y que se da en especial a los Achachilas y también al Dios cristiano.

Los Achachilas, junto con la Pachamama, constituyen la categoría más importante. Son los grandes protectores del pueblo aymara y de cada comunidad local. Como las montañas y los cerros, que son sus moradas, abrigan al hombre. Existe una relación filial entre los aymaras y los Achachilas, porque estos últimos son los espíritus de los antepasados remotos, que siguen permaneciendo cerca de sus pueblos. Supervisando la vida de los suyos, comparten sus sufrimientos y sus penas, y les colman con sus bendiciones. Los hombres les pagan por todo esto respetándoles y ofreciéndoles oraciones y ofrendas. Existen varias clases de Achachilas. Una primera clase la forman los Achachilas grandes, generalmente identificados con las más altas montañas de las cordilleras andinas, como por ejemplo el Illampu, el Illimani y el Sajama. Éstos son los protectores de todo el pueblo aymara y de todo el territorio ocupado por éste. Una segunda clase la forman los Achachilas, que son identificados con los cerros que rodean las comunidades; éstos son los espíritus protectores de las comunidades locales: así, cada comunidad tiene sus propios Achachilas.

Los Uywires (o uywiri) son los espíritus protectores locales, en especial del hogar y del ganado. Son también el nombre genérico para los distintos lugares sagrados que se encuentran dentro de los límites de una comunidad. Estos lugares son considerados como protectores de los habitantes, de los cultivos y del ganado.

El Waka es un espíritu protector de menor categoría. Su fuerza está presente en determinadas piedras que son respetadas por los campesinos. Los misioneros de la época colonial usaban la palabra waka para todos los seres sobrehumanos de los aymaras y sus representaciones.

Fuente: “Glosario”, de Hans van den Berg, 2005. Disponible en http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-33232005000100010 

  1. Transcripción directa del cartel puesto a la entrada del Centro Ceremonial, que explica según quienes componen éste mismo el significado del Anata.
  1. “Carnaval Andino en la ciudad de Arica: Performance en la frontera norte chilena”, de Andrea Chamorro, 2013. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-10432013000100004/
  2. “Época de carnaval: celebrando el mundo Aymara y derribando estereotipos en nuestras culturas ancestrales”, de Paula Jorquera, 2017. Disponible en: http://www.elmostrador.cl/braga/2017/02/26/epoca-de-carnaval-celebrando-el-mundo-aymara-y-derribando-estereotipos-en-nuestras-culturas-ancestrales/
  1. Fuente: Somos Cerro Blanco
  1. Santiago Jacha Marka: Danzas, cosmovisión, festividades y acción política en el espacio urbano. Compañía de Investigación y Danzas Andinas Taypi Aru. Editorial Quimantú, 2011.

II. Corso infantil en el Apu Wechuraba: la danza, la niñez y otras resistencias

Durante el pasado sábado 25 de febrero, en el Centro Ceremonial Indígena Apu Wechuraba1 del Cerro Blanco, se realizó un corso infantil organizado por la Coordinadora Nacional Indianista, más conocida como CONACIN, que actualmente agrupa a diversas agrupaciones de danza tales como Mankasaya, Kullabas, Bailes Chinos, temascaleros, además de machis y otros.2

Siendo CONACIN un crisol de distintas danzas, cosmovisiones, experiencias y sensibilidades políticas, hablar de danza para ésta es hacer referencia directa a su cultura de proveniencia, la ritualidad en la que se instala, el carácter de festividad que desarrolla, la música, la vestimenta, y por sobre todo los y las danzantes. Es más, podríamos decir que en cierto sentido las agrupaciones se han convertido en ayllus3, comunidades ya no transitorias como los conjuntos folclóricos (entendidos de manera simplista), sino más bien como comunidades de sentido, desde la reelaboración de la solidaridad y fraternidad a través del movimiento y los cuerpos4.

A partir de esta perspectiva –y dentro de la apretada agenda que suele mantener el CONACIN durante el año–, sería llevaría a cabo el corso infantil.

Pero cabe preguntarse, ¿qué es un corso?

Un corso se distingue de otras formas carnavalescas en tanto no posee un carácter homogéneo en el desfile, pues no se compone sólo de bandas, como lo sería una comparsa, sino que permite personas o agrupaciones no precisamente vinculadas a la danza, así como también da paso a toda una variedad de atuendos (no solamente pertenecientes a conjuntos folclóricos) tales como disfraces o caras pintadas, tal como lo sería en esta ocasión. Además, el corso se suele realizar en época de carnaval y esta no sería la excepción, pues habría sido previo a la Anata5 realizada el 3, 4 y 5 de marzo en el Apu Wechuraba.

¿Por qué, entonces, un corso infantil?

Puesto que para las agrupaciones de danza andina reunidas en el Apu Wechuraba es común observar como las niñas y niños suelen ser apartados de todas las presentaciones, reuniones organizativas o múltiples instancias consideradas solemnes, serias, formales o en estricto rigor, «adultas» en la sociedad, no siendo precisamente tales agrupaciones la excepción. De ahí a que durante La Comadre6 del pasado jueves 23, entre las diversas intervenciones realizadas por las compañeras, se señalase la necesidad de resolver dicha problemática, comenzando así por el corso infantil. No obstante, según también se marcaría el énfasis en que éste sería parte de toda una apuesta por sostener en el tiempo, orientada a las nuevas generaciones, considerándose al corso como el primero de muchos carnavales infantiles por realizar. Es así como durante el presente año se realizarían al menos dos talleres de danza infantil. Por un lado la Aldea Kenay o escuela masculina en las estaciones de otoño e invierno y por otro, la Aldea Sayen o escuela femenina en las estaciones de primavera y verano.

En otro aspecto, la puesta en marcha de semejante iniciativa da cuenta como la educación en torno a las culturas propias de Nuestra América, no puede resolverse ya a través de relaciones asimétricas en donde es el niño quien sigue y aprende, y el adulto, quien señala y enseña, y del mismo modo, como los saberes no pueden comprenderse sino a través del vínculo con la realidad y su subjetividad, el hacer mismo. De forma tal que, la transformación de las relaciones sociales y la vinculación con nuestras diversas raíces no sería ya una cuestión que atañería tan sólo a la responsabilidad de las personas adultas, poseedoras de conocimientos específicos o no, sino que tomaría en forma y contenido otros saberes, sentimientos e inquietudes, los que suelen marcar el paso del ritmo festivo que es la misma infancia, pero que se ven entorpecidos a diario por los desabrimientos, desigualdades y contrariedades de la educación actual en Chile.

Por otra parte, en cuanto al curso de la actividad, el pasacalle comenzaría en la Casa Andina, espacio en donde habitualmente se realizan ceremonias y rogativas, para posteriormente dirigirse al Jardín Machi, en donde los infantes interactuarían con una llama7 ahí presente, cruzando junto al Temascal y llegando finalmente al escenario del Apu Wechuraba, en donde comúnmente se suelen celebrar las presentaciones de danza y música de mayor envergadura. Posteriormente se retornaría a la Casa Andina para así realizar el apthapi8 y de forma paralela, los siempre entusiastas juegos de agua.

Por último, hay que señalar el corso infantil se llevaría a cabo en pleno conflicto con la gestión municipal de Daniel Jadue (PC), encontrándose actualmente el CONACIN ante la inminencia de un desalojo. Esto debido a que dos semanas luego de haberse celebrado el Inti Raymi el año pasado, la Coordinadora sería notificada del término en el comodato, a razón de un supuesto “incumplimiento de contrato”, puesto que el Centro Ceremonial Apu Huechuraba no habría contado formalmente con instalaciones de agua y luz. Paradójicamente, esto último le habría correspondido precisamente al SIRVIU o la Municipalidad.

Ante tal situación, se hace relevante tomar en cuenta como el CONACIN ha sostenido de manera autónoma por más de dieciséis años el Apu Wechuraba, levantando diversas instancias tales como carnavales, rogativas, comparticiones, talleres, etcétera, hasta el día de hoy, autofinanciándose para todo ello.

Es por ello que el jueves 9 de marzo se realizará una Mesa Indianista con todas las agrupaciones partícipes o relacionadas de algún u otro modo al centro ceremonial, de la cual resultará una propuesta de administración del cerro en su totalidad –y no una fracción del mismo como actualmente ocurre–, desde la visión de la autogestión y autonomía indígena.9

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Fotografías: Jorge Rosales

 

 

Notas

  1. El Cerro Blanco era ya denominado como Apu Wechuraba desde tiempos remotos. “Apu” en quechua vendría a significar un lugar o cerro sagrado, mientras que “Wechuraba” es una palabra en mapuzungún, que vendría a significar “de donde nace la greda”.2. Fuente: Periódico El Recolector3. El “ayllu” es un término de origen quechua al que suele asociársele por significado parentela, familia o linaje. Del mismo modo fue la unidad política, económica y social básica del Estado Inca, siendo conformado así por miles de familias. Los ayllus sin embargo no se conformaban por lazos puramente sanguíneos (como hoy podrían serlo las familias), sino que también por estrechos vínculos territoriales, espirituales, laborales, etcétera.

    4. Santiago Jacha Marka: Danzas, cosmovisión, festividades y acción política en el espacio urbano. Compañía de Investigación y Danzas Andinas Taypi Aru. Editorial Quimantú, 2011.

    5. La Anata es una festividad andina, realizada en el Apu Wechuraba […]

    6. Las Comadres son fiestas provenientes de Asturias, el Pueblo Vasco y otros lugares de España, que sería adquirida durante el proceso de colonización por comunidades andinas, cosmovisión andina alcanzando diversos territorios de América Latina, aunque manteniendo la esencia de una actividad de contención, catarsis y compartición, preponderantemente femenina.

    7. Actualmente la llama sigue siendo un animal fundamental para el desarrollo de la economía cotidiana, los mitos y la ciencia de las múltiples culturas relacionadas con el Altiplano andino.

    8. El apthapi proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”. Se le suele denominar así a la costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aymaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano. Tiene además el objetivo de compartir, unir a las familias y también permitir a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas.

    9. Fuente: Periódico El Recolector

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Poética Viva (proyecto chileno de contrainformación)

Modelo de “exportación” chileno… arrasando

A car with a Chilean flag drives through the debris after a forest fire devastated Santa Olga, 240 kilometres south of Santiago, on January 26, 2017. Six people -- among them four firefighters and two police -- have now been killed battling vast forest fires in central Chile, officials said Wednesday. Multiple blazes have ravaged 238,000 hectares (588,000 acres) and are growing, the National Forestry Corporation said in a statement. / AFP / PABLO VERA LISPERGUER CHILE-FOREST-FIRE

Por Makito. América Leatina desde Abajo (05/02/17)

Ningún habitante puede vivir tranquilo rodeado de pinos y eucaliptos, con una temperatura de 34 a 40 grados, cambio climático generado por el capitalismo y a merced de políticas que no protegen el medio ambiente ni resguardan el bosque nativo, ni la flora, la fauna, ni acuíferos, glaciares, lagos, islas, ríos; hacen desaparecer montañas que salen por un tubo y entran a sus barcos al igual que el resto de los bienes comunes.

Hoy, en medio de una crisis incendiaria nos enteramos que “nuestro” Estado es el que subsidia a las empresas forestales, que son las principales causantes de esta catástrofe y, además las beneficia con leyes idóneas para que superexploten “nuestra” tierra instalando monocultivo de pinos y eucaliptos a gran escala, que acaba con nuestro bosques nativos, suelos y agua, y con eso generan la aridez necesaria para que estos tipos de árboles se constituyan en el verdadero combustible de los megaincendios que afectan a Chile.

Son miles las hectáreas quemadas, hasta el momento se calculan que son seis veces la superficie de Santiago, y aún no se dimensiona lo que ha de significar para la vida, las nuestras y las del resto de los animales y la de los que vienen.

El Estado chileno compra 16 aviones F-16, con un valor de 15 millones de dólares cada uno (¿para la parada militar o para pelear contra Bolivia?); invierte en miles de bombas lacrimógenas que se las compra a Israel -como queriendo seguir su ejemplo colonizador-, y también les compra carros lanza aguas y zorrillos. ¿Por qué el Estado no se interesa en comprar aviones para el combate de incendios? ¿Falta de previsión? ¿Indolencia? ¿Irresponsabilidad política? O es que los que nos quemamos o perdemos nuestras casas somos parte de ese 80% de la población excluida, a quienes les toca sufrir, luchar, trabajar y morir en los pueblos, barrios y comunidades, por terremotos, aluviones, temporales, tsunamis, allanamientos, represión o por este devastador incendio.

Han dicho que la mayoría de los incendios, casi un 99% son intencionales, pero no han dicho que existe un modelo forestal que fortalece que todo se queme junto, vorazmente, pues hay puro monocultivo esperando arder, que es lo mismo que tener combustible dentro de una botella encendida.

Nos convirtieron en la “zona de sacrificio” del modelo, desde la vela encendida que mata a abuelos o niños al interior de una vivienda, hasta pueblos cercados y asfixiados por las celulosas, hasta la Araucanía militarizada. Nos hicieron herederos de un modelo, donde siete familias son los patrones de un largo fundo con hidroeléctricas, forestales, represas, salmoneras, mineras, pero sin educación, ni salud, ni vivienda, ni trabajo digno. Vivimos en este fundo cercado con cámaras de vigilancia, controles de identidad y medios masivos que insertan el miedo y la desconfianza en nuestras mentes y en nuestra vida cotidiana. Pululamos y sobrevivimos apartados –los esclavos de este siglo– ya no compramos en sus pulperías como antaño, pero lo hacemos en malls y supermercados, cambiaron las fichas redondas, por rectángulos magnéticos de plástico e incluso, ahora nos dan crédito.

Todo cocinado por las siete familias y su élite de políticos, tecnócratas e ideólogos del Estado neoliberal. Ellos nos quieren así, encerrados, cansados, desencantados, apartados y sin fuerzas ¡enfermos! amarrados al cepo de mentiras de la TV, subcontratados por las empresas forestales que en cinco años acumularon ganancias superiores a 1.269 millones de dólares controlando 1,2 millones de hectáreas, mientras el pueblo mapuche lucha por recuperar las nueve millones de hectáreas  que desde 1973 el Estado de Chile le arrebató para entregárselo a las forestales. Rodrigo Cisterna, trabajador de 26 años, luchó por un salario sobre los $60.000, y terminar con el subcontrato en las forestales, y murió acribillado por Fuerzas Especiales de Carabineros.

En los noticieros siguen buscando a los causantes de la tragedia, al parecer los sistemas de radares de los F 19, solo funcionan para ubicar pirómanos o personas en “situación de calle” sindicados como los responsables, solo que la lógica indica que donde existen fortunas, hay intereses, y donde hay intereses también hay ingeniería comercial, o sea números.

La catástrofe desnuda al modelo que ya tiene sus fisuras, pero el fuego no termina con él, es la junta de rabias, manos y solidaridades, como ahora, las que abren ranuras que ellos también van taponeando con elecciones y represión. Por eso, no basta con solidaridad, ni en un cambio de gobierno, la crisis es profunda, estructural, y no se soluciona por arriba. Definitivamente, otra humanidad nos tiene que nacer si queremos sobrevivir a esta crisis terminal del capitalismo, otra relación del género humano con el medio ambiente y ecosistema que nos rodea y nos alimenta. Es obligación generar condiciones para que nosotros, los de abajo, los originarios, y otras  generaciones retomen el sentido de lo social, lo humano y lo divino.

Aquí por abajo, en la tierra quemada doña Carmen, de Santa Olga, dice que desde los rescoldos nos levantáremos, porque en los rescoldos esta nuestra historia, de ahí venimos todos, y nos sonríe cariñosa.

 

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El País

¿Qué piensa el viejo indígena araweté de los blancos mientras su mundo es destruido?

  • El Brasil etnocida avanza en la Amazonia del Estado de Pará: primero Belo Monte, ahora Belo Sun

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Un indígena Araweté en una reunión en el centro de convenciones de Altamira, en el Pará (Brasil). Lilo Clareto

Fuente: El País | Em português aqui.

Era un anciano. Su pueblo, los arawetés. Tenía el cuerpo rojo de urucú. El cabello en un corte redondeado. Y estaba sentado recto, con las manos abrazando el arco y las flechas delante de él. Se quedó así durante cerca de 12 horas. No comió. No se dobló. Yo lo miraba, pero él jamás estableció contacto visual conmigo. Frente a él, líderes indígenas de los varios pueblos afectados por Belo Monte se turnaban en el micrófono para exigir el cumplimiento de los acuerdos por parte de Norte Energia, la empresa concesionaria de la hidroeléctrica, y el fortalecimiento de la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI). Él, como otros, no entendía el portugués. Estaba allí, sentado en una silla de plástico roja, en el centro de convenciones de Altamira, en Pará. ¿Qué veía? Hace 40 años, él y su pueblo ni siquiera sabían que existía algo llamado Brasil. Posiblemente eso siga no teniendo ningún sentido, pero ahora él estaba allí, bajo las lámparas, sentado en una silla de plástico rojo, esperando a que su destino sea decidido en portugués. ¿Qué veía?

No sé qué veía. Sé lo que veía yo. Y lo que vi me hizo alcanzar no una dimensión de él, sino de mí. O de nosotros, “los blancos”. Siempre que escribo sobre los meandros técnicos y jurídicos de Belo Monte, y ahora también de Belo Sun, sé que pierdo algunos cientos de lectores por frase, por más que simplifique lo que es complejo. Porque el lenguaje de la justicia, así como el de la burocracia, con todas sus siglas, está hecho para producir analfabetos incluso en quien tiene un doctorado en lengua y literatura. ¿Pero qué les queda a los indígenas que se esfuerzan por expresarse en la lengua de aquellos que los destruyen en el mismo momento en que la vida es destruida? ¿Qué le queda al viejo araweté sentado allí durante casi 12 horas? No tiene elección, ya que estas son las palabras con las que le aniquilan la existencia.

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Red de Resistencia Comunicacional Indígena de la Amazonia Boliviana

Carta desde Torewa en resistencia al proyecto hidroeléctrico El Bala-Chepete

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Desde Torewa, en el Parque Nacional Madidi –Mancomunidad de comunidades indígenas del Río Beni y Quiquibey-, la resistencia mosetén al proyecto Hidroeléctrico El Bala-Chepete envía este primer texto para difundir su palabra bajo difíciles condiciones técnicas y políticas (mala señal de internet y una abrumadora propaganda gubernamental de desinformación referente a dicho proyecto). Al momento la Amazonía está en grave peligro toda vez que el gobierno boliviano acaba de anunciar la licitación de otro estudio de pre factibilidad para una nueva mega represa en el Río Madera:

Por Chutidye, desde Torewa, el corazón del Madidi

Al escribir estas líneas, lo hago con pleno conocimiento de mis derechos, expresar libremente lo que pienso y lo que siento.

Pertenezco al pueblo Mosetén y para muchos hermanos indígenas es difícil decir y expresar lo que piensan o sienten porque también  su forma de vida es muy sencilla para ubicarse dentro del contexto de desarrollo que los gobernantes quieren aplicar  y además muchos hermano s y hermanas indígenas no hablan fluidamente el español que es el idioma predominante y hacerse entender es aún peor.

No soy  técnico, no puedo opinar de valores numéricos, cálculos o de propuestas técnicas. Pero puedo libremente expresar aquello que me preocupa, lo que siento, lo que pienso.

Voy  a centrarme en una posición analítica. Lo que dijo el vicepresidente del Estado, señor Alvaro Garcia Linera.  ”A los que se oponen que hagamos represas, le decimos que no les haremos caso”.

Estas palabras son una afrenta directa a los pueblos asentados en los espacios que se afectarían con la puesta en marcha de las represas Chepete –Bala .

Bajo estos conceptos, estaríamos condenados a vivir sin un sentido real de nuestra existencia, porque gran parte de nuestro espíritu se quedaría atrapado dentro de esa destrucción, seríamos personas incompletas, inevitablemente vacías.

Abandonar lo que se ama, demanda enorme sacrificio. No se puede aceptar desarrollo con lágrimas, con dolor, como eterna noche sin amanecer.

No podemos rendirnos a la insensibilidad a la indolencia de los que mandan e imponen su voluntad contra nuestros derechos.

!!!Morir antes que traicionar a nuestros pueblos!!!

!!!Morir antes que traicionar a nuestros pueblos!!!

!!!Morir antes que traicionar a nuestros pueblos!!!

No a las represas Chepete – Bala!

Torewa  20 de diciembre del 2016

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CNI y EZLN

Pronunciamiento conjunto del CNI y el EZLN por la libertad de la hermana mapuche Machi Francisca Lincolao Huircapan

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PRONUNCIAMIENTO CONJUNTO DEL CNI Y EL EZLN POR LA LIBERTAD DE LA HERMANA MAPUCHE MACHI FRANCISCA LINCOLAO HUIRCAPAN.

Escucha aquí: (Descarga aquí)  

Al pueblo Mapuche:
Al Pueblo Chileno:
A la Sexta Internacional:
A los medios de comunicación:

Los pueblos, naciones y tribus que somos el Congreso Nacional Indígena enviamos un saludo fraterno y solidario a la Machi Francisca Lincolao Huircapan, del pueblo Mapuche, en Chile, presa desde el 30 marzo de 2016. Sabemos que la huelga de hambre que en su resistencia mantiene la compañera Machi Francisca es por exigir la justicia que le ha negado el mal gobierno chileno, manteniéndola secuestrada por el delito de aferrarse a defender los recursos naturales, los lugares sagrados y derechos culturales de su pueblo, esperando a que su salud se deteriore tanto que comprometa la vida de la compañera, cuyo estado de salud es sumamente delicado.

Denunciamos que mientras el gobierno chileno reprime a la Machi Francisca, protege descaradamente a capitalistas trasnacionales y caciques como el latifundista Alejandro Taldriz, su tala ilegal y la corrupción del estado que lo protege.

El Congreso Nacional Indígena y el EZLN exigimos

  1. La liberación inmediata de la compañera Machi Francisca Lincolao Huircapan

  2. Que cese la represión contra el digno pueblo mapuche y sea revocada la Ley Antiterrorista que está dirigida a criminalizar la defensa territorial de los pueblos originarios chilenos con un enfoque racista y represivo.

  3. Respeto absoluto al territorio Mapuche.

Enero de 2017

Por la reconstitución Integral de nuestros pueblos
Nunca más un México sin Nosotros.

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA.
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

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Radio Villa Francia

¿Quién es la Machi Francisca Linconao?

“Considerada por el Estado de Chile como un peligro y por su Pueblo un símbolo ¿Quién es la Machi Francisca Linconao?”. Este artículo publicado en el portal de Radio Villa Francia repasa la historia de vida y la situación procesal de la líder espiritual mapuche.

 Francisca del Carmen Linconao Huircapan tiene hoy 60 años, su rostro curtido y mirada profunda “evoca a las ancestrales machi, a las ñañas sabias“, dice Juana, su hermana. Hoy su mirada de ojos negros profundos se acrecienta en afiches y lienzos que exigen su libertad, sin embargo su rostro y su cuerpo asemejan hoy más a una vela que se va extinguiendo con el correr de los días, esa energía que se ofrecía a todo aquel que llegaba a su consulta en Curarrehue se va apagando. Y es que ya va el décimo segundo día de Huelga de Hambre y tanto los médicos, su entorno cercano y diversos movimientos en Chile como desde distintas partes del mundo exigen su liberación ante la evidencia de que la Machi, quien hoy pesa 42 kilos, literalmente se muere.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha manifestado preocupación por la situación de la Machi. Amnistía Internacional Chile ha iniciado una campaña para visibilizar su caso y exige que la Machi espere su juicio en libertad. El Defensor Nacional, Andrés Mahnke, ha cuestionado el trato y debido proceso hacia la Machi, a eso se ha sumado  el llamado de alerta de diversos luchadores/as de los Derechos Humanos y diversas personalidades artísticas nacionales e internacionales que han levantado su voz para apoyar y exigir la liberación de la Machi.

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Amazonía bajo asedio: proyecto hidroeléctrico Rositas en Bolivia

Represar enormes ríos, domesticarlos a través de grandes obras de ingeniería, es la expresión de una forma de entender el  “desarrollo”, el “progreso” y la gestión de recursos hídricos, por parte de diferentes gobiernos de derecha, izquierda, “progresistas” o “socialistas”, y empresas ya sean estatales o privadas, desde inicios del siglo XX hasta la actualidad.

La producción de energía hidroeléctrica es parte fundamental de políticas estatales que impulsan la edificación de represas y megarepresas, habiendo sido considerada como “energía limpia”. No obstante, en todos estos años, las miles de represas y mega represas construidas a nivel mundial, no solo han dejado millones de desplazados debido a los embalses, sino contaminación producida por éstas, contribuyendo de forma muy significativa a los gases de efecto invernadero en el planeta, con consecuencias  irreversibles en ecosistemas acuáticos y ciclos de vida enteros.

Las represas multipropósito y las que son parte de centrales hidroeléctricas, fueron construidas desde los años 30 del siglo XX, teniendo su auge en los 60, 70 y 80 de este mismo siglo. Bolivia se une “algo” tarde a la construcción de mega represas y proyectos hidroeléctricos en la cuenca amazónica, en el marco de una política energética que pretende instaurar como un pilar de su economía la energía hidroeléctrica.

Las hidroeléctricas a construirse de acuerdo a este plan, en estos años, El Bala – Chepete, Cachuela Esperanza, y el desarrollo de un complejo Binacional en el Río Madera, se complementan con otros proyectos cuya producción eléctrica se uniría al Sistema Integrado Nacional, como es el caso de Rositas.  Todos son proyectos que se realizarán en la cuenca amazónica, la cual está siendo partida por represas y proyectos de este tipo, no solo en Bolivia sino en Brasil, Perú, Ecuador o Colombia.

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Inician vigilias de resistencia contra par de hidroeléctricas en Bolivia

Se instalan vigilias de resistencia: ¡no a las hidroeléctricas en El Bala y Chepete!

Por Pukarara, desde la Vigilia

Hoy donde miles de antenas ya están desplegadas y en alerta se  respiró distinto…todo esto de lo que tanto se viene hablando por estos lados los últimos días. Que maquinaria, que GEODATA, que siguen, que están subiendo, que bajaron en pontón, Chepete, Bala, GEODATA de vuelta, y de vuelta también están subiendo o están bajando.

Hoy  una victoria de los indígenas  de esta selva se ha escrito.

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Flechas y dignidad para defender el territorio. ¡Mujeres en lucha! (Foto: Ruth Alípaz)

Defensoras y defensores (de todas las edades)  de las comunidades de Asunción y San Miguel del Bala, reunidxs hoy viernes 11 de noviembre,  tercer día de la vigilia permanente instalada  en el estrecho de El Bala alrededor de las 10.30 am, han evitado de manera pacífica el paso de dos embarcaciones que se dirigían al Chepete con trípodes de topografía y alrededor de un equipo de 12 personas, cuatro de los cuales se estima, eran ingenieros.

No fue fácil, el personal de SERVICONS  (servicios de construcción) empresa subcontratada por GEODATA[1], puso más de una excusa, por ejemplo no haber estado informados acerca de la vigilia.

Ya no es tiempo de informarse  y ¡más claro, agua!. Se están violando abierta y cínicamente los derechos de los  pueblos,  el gobierno esta pisoteando luchas y generaciones de enseñanzas, al no haber preguntado a las y los hijos del río Beni qué piensan respecto a  la construcción de las mega represas Chepete – Bala.

Qué nefasto error no preguntar, no escuchar a las y los maestros de estos senderos y sonidos, qué maravillas pueden hacerse con semejante dineral, más aún cuando hay un presente real de alternativas menos nocivas de generar recursos y grandes recursos, sin destruir este verdor.

Queremos inversión que construya y no destruya, y en ese contexto no está demás mencionar que es una  enorme falta de respeto que, los que dicen gobernar por y para nosotrxs, se llenen la boca anunciando proyectos así de millonarios cuando por el tema de servicios básicos y salud en estas tierras da ganas de llorar. Cuando hay que ser rico para enfermarse porque si no, grave la cosa, imposible que le hagas caso al médico de turno que te dice “va a tener que salir a La Paz señora, o a Trinidad”.

¿Por qué tenemos que salir de los pueblos que habitamos para ser atendidos ?  ¿Por qué no contamos con médicos especializados en enfermedades tropicales que tanto nos afligen? ¿Por qué tenemos que acarrear agua? ¿por qué el servicio de tuberías de hace 20 años no abastece a todo el pueblo?  Y ¿por qué los señores gobernantes pueden hablar de 7 mil millones de dólares sin antes pensar en cubrir nuestro derecho a los servicios básicos?.

Los Pueblos que habitan toda la cuenca del río Beni, los pueblos Tacanas  y Mosetenes NO QUIEREN LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEGAREPRESA CHEPETE – BALA. Y no por el desgastado discurso del gobierno: “que se oponen al desarrollo”, “que están financiados por el imperialismo y la derecha…”. NO señoras y señores, se oponen porque sus comunidades,  sus tierras habitadas ancestralmente, serán inundadas, serán desplazados, los peces desaparecerán, los frutales se pudrirán metros bajo agua y muy probablemente los mosquitos reinarán.

Y ¿dónde serán desplazados?, ¡¿POR QUÉ?!

Poco o nada se han escuchado sus demandas, hablan de hacer una consulta previa posterior al estudio previo a diseño final, para el cual la empresa GEODATA fue contratada.  Estudio del cual no se socializa en absoluto con los pueblos, y si se lo hace es para desinformar.

Enorme sinsentido, el gobierno  debió haber hecho la consulta previa antes de pagar millones de dólares para un estudio cuyo consentimiento ¡¡NO EXISTE!!

La consulta previa no se realizó, ya se violó ese derecho de los pueblos indígenas establecido en la Constitución Política del Estado. No se procedió de la manera adecuada y sin embargo máquinas y campamentos de ingenieros están entrando como a su casa, cuando lxs dueños de casa no les han dado permiso de entrar. ¡NO LES HAN DADO PERMISO DE ENTRAR!!

Por lo mismo el 17 de octubre se convocó a asamblea en el Estrecho de El Bala, donde las voces se unieron al solo de NO A LAS MEGAREPRESAS CHEPETE – BALA, dándole al gobierno un plazo de 72 horas para retirar absolutamente toda la maquinaria que ya venía trabajando en el Chepete…

Ninguna máquina fue retirada.

El lunes 24 una comisión de la mancomunidad del río Beni se dirigió al Chepete corroborando que el campamento de la sub contratada SERVICONS está aún instalado, además de las perforaciones a diamantina, según uno de los trabajadores, perforaciones  realizadas para determinar el tipo y resistencia del suelo.

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Aún con lluvia, la Vigilia está firme! (Foto: Ruth Alípaz)

El día 6 de noviembre en una Asamblea realizada en Rurrenabaque, -con la presencia del CIPTA Central Indígena de Pueblos Tacana, la Mancomunidad del río Beni, la OPIM Organización del Pueblo Indígena Mosetén, y la Coordinadora por la Defensa de la Amazonía (CODA, movimiento cívico social conformado por habitantes de Rurrenabaque y San Buenaventura)-, los pueblos de la amazonia vulnerados con este monstruo-proyecto determinan hacerse respetar y se resuelve la instalación de una VIGILIA PERMANENTE en el Estrecho de El Bala, que comenzó el miércoles 9 a las 0 hrs.

Serán  los mismos pueblos, AUTOGESTIONADXS, las y los guardianes de la cuenca del río Beni,  niños, niñas mujeres y hombres quienes vigilarán junto a sus botes, que ninguna embarcación  con maquinaria y personal suba al Chepete.

¡¡NI UNA máquina más al Chepete y al Bala!!

Las y los indígenas, dueñas y dueños de este territorio están vigilando, que los jefes sean informados al respecto y retiren lo antes posible campamentos y  maquinaria…y que se eviten la fatiga, porque la vigilia está más firme que nunca.

[1] Empresa encargada de realizar estudio a diseño final de la Represa.

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Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos

Inicia recorrido de Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos en la Frontera Guatemala-México

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“La Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos en la Frontera Guatemala – México (MODH), a realizarse del 10 al 16 de noviembre de 2016, es una estrategia para posicionar a los grupos de base como referentes para el accionar de alternativas que atiendan las problemáticas migratorias desde una perspectiva de derechos humanos y seguridad humana, reconociendo la importancia de la vinculación y el hermanamiento con otros movimientos y luchas en la región”.

A continuación, el comunicado leído en el inicio del recorrido, el 10 de noviembre, en la Ciudad de Guatemala.

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Miércoles negro en Bolivia: paro y movilización de mujeres

Las mujeres paramos y nos organizamos frente a la violencia patriarcal

Afiche Convocatoria

Nota COLECTIVA: AquelarreSubversivA

Miércoles negro. Octubre negro. Todas de negro…. una vez más… enojadas, furiosas, indignadas…Todas….la tierra tiembla, el empute es mundial!!![1] ¡¡¡PARAMOS!!! Del trabajo, de la universidad, de la escuela, del internet, del ocio, PARAMOS!!! lo paramos todo y PARAMOS TODAS. Todas porque la violencia es estructural (desde el estado hasta la cama). Todas en paro a la Marcha, aquí, allá y más allá. Estamos cuantiosamente acompañadas. Tu dolor, hermana, es el mío, nuestro dolor es bronca y nuestra bronca ahora es calle, ahora es organización, ahora es negro, ahora es paro amplificado contra el feminicidio… Ahora es Marcha, otra vez, por la vida y la dignidad.

En Bolivia nos sumamos al Paro Internacional de Mujeres convocado en Argentina, después del brutal feminicidio de Lucía Pérez.

Aquelarre Subversivo , convoca

Indignadas por los crímenes de violencia machista ocurridos en América Latina y el mundo, por los más de 50 feminicidios ocurridos en nuestro país en lo que va de año, por las nulas respuestas por parte del gobierno y la complicidad de la (in)justicia boliviana, el Aquelarre Subversivo[2] lanzó una autoconvocatoria para el 19 de octubre haciendo énfasis en la necesidad de que sea una movilización desde las bases y que no tenga relación con partidos políticos, ONGs o instituciones que lucran con la temática de “género”. En la misma participaron muchas mujeres y hombres movidos por las ganas de manifestarse contra la violencia machista y la impunidad, pero también, una vez más, una acción independiente y autónoma fue aprovechada por “autoridades” que asistieron para la foto y las entrevistas que, lamentablemente, los medios de comunicación realizan, invisibilizando la lucha de las mujeres de a pie, de las estudiantes, trabajadoras y activistas.

Cochabamba: Rabiar y organizar

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Sólo en Cochabamba, Aidé Salazar, Albertina Alanoca, América Quina, Ana María Quispe, Ana Nava, Basilia Soto, Bertha Saenz, Esther Candelaria Arce, Ligia Torrez, Lilian Dayana Galindo, María Cristina Salazar, María del Carmen Carvallo, Marina Marzana, Marlene Guarayo, Máxima Rodríguez, NN (mujer no identificada), Nemesia Yapura, Nilvia Rodríguez, Roxana Salvatierra, Tania Mamani, Viviana Reque y Roxana Salvatierra han sido asesinadas brutalmente por machos violentos. Las nombramos, las recordamos, nos acompañan.

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