El Común en la falda de una Montaña (Un Quirófano en la Selva Lacandona) | Terci@s Compas y ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ | Junio de 2025
El Común en la falda de una Montaña.
(un Quirófano en la Selva Lacandona)
En la edificación de lo que será la sede de uno de los quirófanos del COMÚN, hay algo que no se explicita en las imágenes. Entre quienes trabajan en la construcción hay partidistas, compañeros del Congreso Nacional Indígena y compas zapatistas; de varias religiones o sin religión; de distintas generaciones, lenguas, raíces, historias.
Y no sólo. Hay, en ese edificio en ciernes, el trabajo, apoyo y solidaridad de personas, grupos, colectivos, organizaciones y movimientos de varias partes del mundo, además de México, quienes, con su esfuerzo, creatividad e inventiva, consiguieron paga para los materiales. Incluso pueblos originarios hermanos partidistas de la Selva Lacandona, apoyaron con paga cuando no podían acudir al trabajo. Y no faltó quien ofreciera banco de grava y hasta camiones de volteo para acarrear los materiales.
En el diseño, digamos arquitectónico, del edificio ocurrió lo siguiente: se consultó con un arquitecto profesional quien se ofreció a realizar el proyecto… a cambio de unos 500 mil pesos. El Interzona zapatista pensó: “si, para hacer otro mundo nuevo y mejor, no dependimos de los grandes teóricos y pensadores, sino que con nuestro propio pensamiento y nuestra propia práctica lo estamos haciendo, entonces pues hagamos un edificio de acuerdo con lo que queremos y con nuestros conocimientos”. Se juntaron así los conocimientos de comunidades originarias, sin importar si son zapatistas o no, ni qué religión profesan, ni su partido político, ni su lengua, ni su color, ni su identidad afectiva, sexual, emocional, social, su tamaño, su peso, su calendario y su geografía.
No está terminado, es cierto. Y aunque faltan paredes, cuartos, baños, techos, equipos, instructores y los mentados aparatos para meter cuchillo y laboratorio; en sus cimientos están ya todos los colores. No es un trabajo sólo de zapatistas, sino que es de COMÚN.
En esas zanjas; la revolvedora a la que le falló el balero (y los mecánicos ya desmontaron la pieza y salió comisión para conseguir el repuesto); los tabiques; el pozol; las varillas; el trabajador que se desmayó y fue atendido por el servicio de salud autónoma zapatista (nada grave, exceso de lombrices); los cursos simultáneos de Herbolaria, Hueseras, Parteras y Salud General; las bicicletas eléctricas y mecánicas de los promotores de salud que están pendientes de quienes trabajan en la construcción; el taller para repararlas porque se descomponen en las caídas; las cubetas para arrear arena, grava, cemento y agua; el internet satelital temporal que se instaló para que los trabajadores pudieran estar pendientes de sus familias, sus milpas, sus animalitos; las bromas y chistes en distintas lenguas y modos; el taller práctico de albañilería que los más juiciosos le imparten a los jóvenes que quieren aprender; la esperanza reavivada por las primeras lluvias que les mojan, sí, pero también dan de beber a la tierra de la que nacerán el maíz, el frijol, las hortalizas, el zacate para el ganado, las calabazas (¡ugh!); la vida que necesitan arroyos y ríos; y las tercias y tercios documentando en imagen y sonido.
En ese todo, cada parte tiene su quién, su qué, su cuándo, su cómo.
Cada pieza del rompecabezas es necesaria para completarlo. Cada quien es quien es y no deja de serlo, pero se hace común para construir algo, un todo que beneficie a las partes sin subordinarlas, cooptarlas, reclutarlas, aleccionarlas, absorberlas.
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Tal vez alguien haga, algún día, una teorización del Común. Con palabras más o menos duras, más o menos complicadas, más o menos confusas. Incluso que se hagan grandes tesis, profundas reflexiones, publicaciones en artículos, revistas, libros, especialidades, mesas redondas, ponencias, simposios. En fin, esas cosas que se hacen en mesas y escritorios mientras, afuera, la vida y la muerte luchan.
Pero, si se les pregunta a las partes que ahora confluyen en esos cimientos de un quirófano en la Selva Lacandona. Si se les inquiere quién o por qué hicieron eso; por qué aportaron su trabajo; por qué sudaron con el sol; por qué se mojaron con la lluvia; por qué dieron tiempo y hasta paga; por qué hicieron actividades, colectas, festivales, exposiciones y no sé qué otra cosa, para conseguir fondos económicos que atraviesen océanos y fronteras, y que sin importar lenguas, geografías y calendarios se hicieron común; por qué se empeñaron en algo que parecía un delirio, un despropósito, un sueño.
Tal vez respondan -en muchas lenguas, en muchos colores, en muchas geografías, en muchos calendarios, en muchos modos-: “Por la vida”.
Porque, suele suceder que hay veces que las cosas pequeñas, aparentemente insignificantes -como una construcción sin perfil aparente definido, en medio de esa nada que las cartas geográficas señalan como “Selva Lacandona”- (lejos de las redes sociales, la academia y el periodismo de opinión, los medios de comunicación masiva, la grilla política, las iglesias de los partidos políticos, las revoluciones y contrarrevoluciones de café, las biblias y catecismos del capitalismo y sus supuestas alternativas, las ínsulas medianas, grandes o pequeñas de la cotidianeidad de cada persona, las penas y alegrías individuales, un multiverso que repite en sus variantes la misma pesadilla), tienen el alma grande y un corazón colectivo.
Y les cuento esto porque, viendo los videos del pasado encuentro RebelArte y RevelArte, miré una pequeña maqueta, una casita de madera en cuyo frente se leía “Quirófano Común”. Eso fue hace poco más de un mes. Eso era (una casita de madera), hace apenas unas semanas, lo que hoy se insinúa en la Selva Lacandona. El Común la hizo crecer, caminar, acicalarse, prepararse y sentarse en un acahual, en las faldas de una montaña que, hace años, navío se hizo por la vida.
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¿Quién lleva la cuenta del sudor, las lágrimas, los desvelos, las enfermedades, el hambre, el hacer las cuentas, el cartel, la promoción, la organización de quienes trabajan hoy, cerca y lejos, en ese rincón?
Bueno, al menos nosotros, los pueblos zapatistas.
Porque, como dice el SubMoy, “quien nada hace, es quien nada ve ni escucha, y sólo lo mira su ombligo y todavía dice que conoce el mundo”.
Vale. Salud y sí, tal vez no sabemos poner en palabras lo que es el Común, pero estamos aprendiendo a ponerlo en práctica. ¿O no?
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El Capitán.
Junio del 2025.
P.D.- Si la lucha es por la vida, pues que la vida encuentre al fin un respiro para florecer en esa geografía llamada Palestina, lejos pero tan cerca de las montañas del Sureste Mexicano.
Imégenes de Terci@s Compas Zapatistas
Música: YA VIENEN/BADATOZ – Horazz & Suaia
Denunciamos tortura y agresiones sexuales en contra de integrantes de la comunidad indígena ñhöñhö (Otomí) de Santiago Mexquititlán, Querétaro
DENUNCIAMOS TORTURA Y AGRESIONES SEXUALES
EN CONTRA DE INTEGRANTES DE LA COMUNIDAD INDÍGENA ÑHÖÑHÖ (OTOMÍ)
DE SANTIAGO MEXQUITITLÁN, QUERÉTARO.
A nuestras hermanas y hermanos del pueblo ñhöñhö (otomí) de Santiago Mexquititlán, Querétaro:
Al Concejo Indígena de Gobierno de Santiago Mexquititlán:
A los pueblos de México y del mundo,
A los organismos y colectivos defensores de derechos humanos,
A las Redes de Resistencia y Rebeldía,
A la Sexta Nacional e Internacional,
A l@s firmantes de Una Declaración por la Vida en los cinco continentes,
A la Europa Insumisa, Digna y Rebelde.
El Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional repudiamos la violencia policiaca con la que fueron arrestados y torturados nuestros hermanos ñhöñhö Estela Hernández, Sergio Chávez, Jesús Torres, Leonardo García y Martín Álvarez y dos personas más cuya identidad no hemos podido establecer; en cuyos cuerpos se concentraron el odio y el racismo que caracterizan al gobierno de Mauricio Kuri en Querétaro, así como se concentran en nuestra Madre Tierra y en los pueblos originarios el despojo y la destrucción que nacen del estado mexicano y sus instituciones.
El día de ayer, miércoles 4 de junio, en la comunidad de Santiago Mexquititlán, municipio de Amealco, Querétaro, la Policía Estatal de Querétaro (POES),realizó una redada totalmente ilegal. en la cual realizó la detención arbitraria de 6 personas, la mayoría jóvenes, sin haber cometido delito alguno.
Ante este abuso de autoridad, la compañera Estela Hernández, miembro del Concejo Indígena de Gobierno de Santiago Mexquititlán, delegada del Congreso Nacional Indígena e integrante de la Asamblea Nacional por el Agua y la Vida se trasladó al DIF municipal, lugar a donde los detenidos fueron trasladados. Al preguntar por el motivo de la detención y por la integridad física de los compañeros detenidos, un grupo de al menos 10 policías detuvo y agredió física y sexualmente a la compañera. Además de los golpes, le expresaron violentamente que “ya estaban hartos de ella”, lo cual evidencia que el ataque tiene claras intenciones de amedrentar el trabajo de defensa del territorio y de los derechos humanos que nuestra compañera realiza.
Casi 5 horas después, todos los compañeros fueron liberados gracias a la acción del pueblo y a la solidaridad de organizaciones, colectivos y personas que mostraron su indignación y exigieron su libertad inmediata.
El Concejo Autónomo de Santiago Mexquititlán ha sido reprimido y agredido sistemáticamente por evitar la privatización del agua en Querétaro, por frenar la devastación de su territorio y por no someterse a los proyectos coloniales de muerte. Hoy nuevamente es agredido con el sello del desprecio, unas horas después de haber anunciado su asamblea comunitaria en defensa del agua para el sábado 14 de junio, lo que parece incomodar a quienes desde el poder actúan como criminales.
¿Por qué detuvieron a la compañera Estela y a los demás compañeros de Santiago Mexquititlán? Porque en Querétaro el racismo es el protocolo policiaco por excelencia. Porque el mal gobierno sólo conoce desprecio hacia los pueblos originarios. Porque al mal gobierno sólo le gustan los indígenas sumisos y funcionales a sus crímenes, no los que luchan por la vida. Porque para el mal gobierno la dignidad es peligrosa.
Para los jóvenes la cárcel y levantones, para las mujeres indígenas que defienden su territorio y construyen autonomía en sus comunidades los golpes y la tortura física y sexual. Vivir en comunidades indígenas, trabajar honestamente, documentar violaciones a los derechos humanos, defender al territorio y levantar la voz son delitos para el estado.
La presencia del ejército en la manifestación pacífica que pobladores de Santiago Mexquititlán y comunidades aledañas realizaron en las inmediaciones del DIF de Amealco, Querétaro, para exigir la libertad de nuestros compañeros, es una muestra más de la guerra generalizada que se vive en el país, la muestra de que las fuerzas armadas están para callar al pueblo organizado en defensa de la vida y la libertad. Es esta la verdadera cara de la cuarta transformación, la que exhibió hace unas semanas al secuestrar y detener arbitrariamente a nuestros compañeros Baldemar Sántiz Sántiz y Andrés Manuel Sántiz Gómez en la comunidad tzotzil de Cotzilnam, municipio de Aldama, Chiapas.
Exigimos un alto total a la violencia racista y de género por parte del Estado, a la guerra de exterminio desatada contra los pueblos de México; llamamos a los pueblos de México y del mundo, a los organismos y colectivos defensores de derechos humanos, a las Redes de Resistencia y Rebeldía, a la Sexta Nacional e Internacional, a l@s firmantes de Una Declaración por la Vida en los cinco continentes y a la Europa Insumisa, Digna y Rebelde, a estar alertas y organizados en contra de esta guerra y de estas acciones represivas dirigidas hacia los pueblos originarios que en México y el mundo entero resisten la tormenta capitalista.
Esta violencia se da en un momento en que la llamada “4T” festina a un ministro supuestamente indígena y presume el respeto a los derechos de los originarios. Ese señor, junto con su cómplice Adelfo, es otro “indígena” de maniquí en el aparador de la 4T, parte de la escenografía de cartón piedra que la nueva comedia de “La Señora Presidenta” presenta allá arriba para su propio consumo. Sin importar el color político, allá arriba es el mismo PRI de siempre. El cambio es que pasaron de lo obsceno a lo francamente pornográfico, como sus chats de redes sociales. La compañera Estela es quien, hace años, acuñó la frase de “hasta que la dignidad se haga costumbre”, pero en los malos gobiernos la costumbre sigue siendo la hipocresía.
Seguirá siendo la fuerza de los pueblos la que arranque la libertad de nuestros hermanos y hermanas, la que sostenga la dignidad ante esta guerra de exterminio. Abrazamos a nuestros hermanos ñhöñhö que luchan y resisten incansablemente por el agua, la vida y la libertad.
ATENTAMENTE
JUNIO DE 2025
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL


