Mumia Abu-Jamal
[:es]Lynne Stewart ––abogada del pueblo y luchadora por la libertad–– ¡Presente![:en]Lynne Stewart, people’s lawyer, freedom fighter, presente![:]
[:es]
Por Mumia Abu-Jamal
Tras vivir 78 inviernos en ‘América’, Lynne Stewart ha muerto después de batallar durante varios años contra el cáncer de mama.
Sin embargo, esa fue sólo una de sus batallas. Como la mayoría de nosotros, ella ganó algunas y perdió otras. Pero nunca dejó de luchar.
Durante décadas, ella y su esposo Ralph defendieron a muchos activistas políticos y revolucionarios, como los Panteras Negros y los Young Lords ––un colectivo puertorriqueño socialista. Pero más que nada, lucharon por la libertad de la gente pobre y desposeída, negra y morena, de los guetos de Nueva York.
Ella –ellos—lucharon con frecuencia y lucharon bien en los tribunales de la ciudad.
Su esposo, Ralph, era integrante incondicional del Partido Pantera Negra, y su defensor más dedicado.
Cuando Lynne fue acusada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, enjuiciada y condenada a prisión por emitir un boletín de prensa por parte de su cliente, el jeque egipcio ciego, Omar Abdul Rahman, Ralph se mantuvo de pie frente a la Casa Blanca bajo el sol abrasador de Washington, DC, con una pancarta que exigía libertad para su esposa.
La defensa jurídica que Lynne ofreció a su cliente se llevó a cabo en la mejor tradición de los abogados de defensa penal, y ella recibió un apoyo profesional significativo. De los abogados, sí; de los jueces, no.
Lynne fue inicialmente sentenciada a 28 meses, pero el Tribunal de Apelación Federal del Segundo Circuito devolvió el caso para que el tribunal de distrito dictara una nueva sentencia. ¡Le dieron 10 años de prisión!
Esto solo resultó en un apoyo más amplio para ella.
El difunto abogado activista, Bill Kunstler, una vez opinó que los abogados defensores deben representar a sus clientes y no ser oficiales de los tribunales.
Lynne Stewart representaba a sus clientes; era una abogada del pueblo, amada y respetada.
Qué siempre sea así.
Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.[:en]by Mumia Abu-Jamal
Lynne Stewart, after 78 winters in America, has died, after battling for years against breast cancer.
But those were just some of her battles and, like most of us, she won some and lost some. But she never stopped fighting!
For decades, she and her husband, Ralph Poynter, fought for New York’s political activists and revolutionaries, like Black Panthers and Young Lords, a Puerto Rican socialist collective. But mostly, they fought for the freedom of the poor and dispossessed of New York’s Black and Brown ghettoes.
She – they – fought often and fought well in the city’s courts.
Her husband, Ralph, was a stalwart of the Black Panther Party and her most committed defender.
When Lynne was targeted by the U.S. Justice Department, and she was tried and convicted for putting out a press release for her client, the blind Egyptian sheikh, Omar Abdul Rahman, Ralph stood in the hot Washington, D.C., sun with a sign in front of the White House, demanding his wife’s release.
Her defense of her client was in the best tradition of criminal defense lawyers, and she received significant support from a broad swath of the Bar – from lawyers, yes; judges, no.
Initially sentenced to 28 months, the 2nd Circuit sent it back for resentencing – and she got 10 years! Her support only grew.
The late activist lawyer Bill Kunstler once opined that defense lawyers should be officers of their clients, instead of officers of the court.
Lynne Stewart was an officer of her clients, a People’s Lawyer, beloved and respected.
May she ever be so.[:]
[:es]Libro “Agosto Negro”: historias de presxs políticxs del Movimiento de Liberación Negra en EU (Descarga)[:]
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En conmemoración a la tradición de Agosto Negro (Black August) que surgió en los años 70 para honrar a George Jackson y otros compañeros del movimiento revolucionario dentro de las prisiones de California, nos solidarizamos con decenas de presas y presos políticos del Movimiento de Liberación Negra encarcelados en las prisiones de Estados Unidos durante décadas.
En este libro compartimos el espíritu revolucionario de personas de enorme compromiso y valor, con impresionantes historias de lucha en sus comunidades y dentro de las prisiones. Estos hombres y mujeres se han mantenido dignos e inquebrantables ante todo tipo de trato cruel y degradante. A pesar de la guerra desatada contra ellos a través del programa COINTELPRO del FBI y los continuos esfuerzos de la policía organizada y los medios comerciales para borrarlos de la historia es posible encontrar información verídica sobre sus casos en algunos libros, documentales o sitios web, pero casi todo en inglés.










