Pueblos Indígenas
Boletín de Prensa de El Pueblo Organizado de Nicolás Ruiz, Chiapas
Nicolás Ruiz, Chiapas, México.
25 de abril de 2026
Boletín de prensa
Ataque armado a nuestro pueblo organizado, contra la violencia sistemática y generalizada en
Chiapas.
A los medios de comunicación nacional e internacional
Al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional
A las organizaciones que luchan por los derechos humanos
Hermanas y hermanos,
Somos un pueblo tseltal, que lo único que defendemos es la paz en nuestro territorio.
Lamentablemente el día 24 de abril de 2026, nuestro pueblo volvió a ser blanco de ataque de grupos del crimen organizado o paramilitares, que el gobierno y todos los niveles de gobierno saben muy bien quienes son. Ayer aproximadamente las 15:00 horas, cinco camionetas con gente armada entraron a nuestro pueblo: tres entraron del lado de los terrenos de San Juan y dos del lado de los predios de Santa Lucia, estos últimos pasaron por el pueblo disparando y asesinando a José Alfredo Jiménez Paredes y Luis Angel Gómez Ramírez; resultando heridos Romeo López Pérez y Raquel López Díaz. Hasta momento nuestro compañero Ángel Jiménez López se encuentra desaparecido y no sabemos a donde se lo llevaron, aunque el día de hoy, recibimos el reporte de que una persona se encontraba tirada al lado de la carretera en la colonia 20 de noviembre pero no era nuestro compañero desaparecido y nuestra incertidumbre ha crecido.
Los médicos tienen miedo de poner en las actas de defunción de nuestros compañeros caídos la verdad de cómo los encontramos y cuál fue la causa de la muerte, y quieren poner que la causa de la muerte es “natural”, ningún natural, fueron víctimas de la violencia generalizada y sistemática que hemos vivido en Chiapas y en todo México.
Por la tarde de ayer, el delegado de gobierno Juan Luis Zarasua, acudió a nuestro pueblo para ofrecernos retenes policíacos, nosotros no estamos solicitando eso, somos nosotros mismo que hemos restablecido la paz y no el mal gobierno, porque somos un pueblo organizado desde nuestra Asamblea de Bienes Comunales y exigimos respeto a nuestro territorio.
Recordamos que el año pasado, nos organizamos como Alianza por la Seguridad y el Bien de nuestros Territorios, conformada varias comunidades aledañas para las guardias comunitarias, haciendo rondínes para evitar que entre la delincuencia en nuestros territorios. Tomamos estos acuerdo porque vimos que las autoridades estatales y federales han omitido su responsabilidad en la seguridad o son parte de la violencia generalizada. Así como pueblos organizados seguiremos trabajando por la construcción de paz.
Nosotros no tenemos ningún otro problema, algunos medios de comunicación dicen que estamos en disputa de tierras, eso fue antes, ahora hemos logrado nuestra lucha y seguimos organizados, por lo que pedimos que no confundan nuestra lucha.
Nos declaramos en alerta máxima y con más ganas de defender nuestro territorio, el pueblo de Nicolás Ruiz es un pueblo con valor y con espíritu.
Aunque sabemos que no va a pasar, pero es responsabilidad del Estado mexicano y su gobierno, una investigación, pronta y diligente de este crimen e identifique a los responsables materiales e intelectuales los castigue y desde ahora, repare todo el daño que ha causado.
Exigimos al Estado mexicano y a su fuerza pública la aparición inmediata y con vida de nuestro compañero Ángel Jiménez López quien hasta este momento se encuentra desaparecido y le hacemos responsable de lo que le suceda.
Exigimos nuestro derecho de vivir en paz y el respeto a nuestra autonomía de acuerdo al Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas que somos.
Hacemos un llamado a la solidaridad nacional e internacional para estar atentos y exigir al Estado mexicano detener la violencia contra la lucha de los pueblos organizados y en paz.
Porque es el Estado, exigimos justicia.
Porque es el Estado, no nos callaremos.
Porque es el Estado, vivos de los llevaron y vimos los queremos.
Atentamente,
Pueblo Organizado de Nicolás Ruiz, Chiapas.
Alianza por la Seguridad y el Bien de nuestros Territorios
Descargar el boletín en PDF(29.84 KB)
PRONUNCIAMIENTO a 16 años del asesinato de Bety Cariño y Jyri Jaakkola
Fuente: CNI
A los medios de comunicación
A la opinión pública nacional e internacional
A las organizaciones sociales y de derechos humanos
A los pueblos de México y del mundo
Al Congreso Nacional Indígena
Hermanas y hermanos:
Han pasado 16 años desde que arrebataron la vida de Bety Cariño y Jyri Jaakkola, y el tiempo no ha sido suficiente para cerrar la herida ni para alcanzar la justicia. Sus nombres siguen latiendo en la memoria de los pueblos que no se resignan a la muerte impuesta por la guerra. No son un eco perdido en la nada: son presencia viva que camina en cada lucha por la dignidad y contra el olvido.
Bety, mujer de raíz profunda y palabra firme, sembradora de organización y esperanza; Jyri, compañero solidario que cruzó fronteras para abrazar la causa de los pueblos. Ambos fueron asesinados en un contexto de violencia que no ha cesado, en un país donde defender la vida, el territorio y los derechos sigue siendo una condena.
Hoy, su memoria también nos recuerda la lucha que defendían.
La tierra de Bety, en la Mixteca, continúa bajo amenaza por proyectos extractivos, particularmente la minería, que avanza sobre territorios indígenas sin el consentimiento de los pueblos. Bajo discursos de “desarrollo” o “transición energética”, se siguen imponiendo concesiones que vulneran la libre determinación y rompen el tejido comunitario.
Lo ocurrido hace 16 años no es un hecho aislado: el extractivismo sigue generando violencia, despojo e impunidad.
Hoy, sus ausencias se entrelazan con otras:
con las voces de las madres buscadoras que recorren caminos de tierra y silencio, con las familias que escarban la tierra buscando lo que el Estado se ha negado a encontrar, porque el amor es más grande que el dolor, más grande que la muerte y la desesperanza, y con los nombres de quienes han sido asesinados por defender el agua, la tierra y la vida frente al despojo.
México se ha convertido en un territorio donde la memoria es resistencia.
Donde la justicia se aplaza, se diluye o se niega para sostener el ciclo permanente de la impunidad.
Donde las víctimas son obligadas a hacer la búsqueda que le corresponde al Estado.
A 16 años, seguimos preguntando:
¿Dónde está la justicia para Bety y Jyri?
¿Dónde están las garantías para quienes hoy defienden la vida?
¿Hasta cuándo la impunidad será la norma?
No es solo un crimen del pasado: es una herida abierta que dialoga con el presente.
Es la misma violencia que hoy golpea a las madres que buscan a sus hijas e hijos,
la misma que amenaza y asesina a quienes defienden sus territorios, la misma que intenta sembrar miedo donde florece la organización y se levanta la palabra.
Pero también es la memoria la que nos sostiene.
Porque recordar es un acto de dignidad.
Porque nombrar es resistir.
Porque la justicia no prescribe en el corazón de los pueblos.
Hoy levantamos la voz para exigir:
* Verdad y justicia para Bety Cariño y Jyri Jaakkola.
* Alto a la violencia contra personas defensoras del territorio y los derechos humanos.
* Cancelación de concesiones mineras en nuestros territorios.
* Reconocimiento y protección real para las madres buscadoras.
* Fin a la impunidad que cobija a los responsables materiales e intelectuales.
* Alto a la guerra contra los pueblos zapatistas y los pueblos del mundo.
A 16 años, no hay silencio posible.
La memoria camina.
La dignidad persiste.
La lucha continúa.
Porque mientras haya injusticia,
sus nombres seguirán siendo semilla.
¡Bety y Jyri viven en la memoria de quienes resistimos, en los pueblos que no claudican!
¡Justicia!
















