Día 2: Primera Conferencia de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro en Abya Yala
El Espíritu de las Mujeres y el Florecer de la Resistencia
El segundo día del encuentro no fue solo una jornada de ponencias, sino un acto de juntanza y acuerpamiento colectivo. En el Panel 2 “Cuerpo-territorio de las mujeres: Ataques y resistencias”, las ponentes de las organizaciones Asociación Kombilesa, COPINH, Luta Popular, ADES El Salvador, UNIR Haiti, Movimiento Mujeres Kurdistán – Dengîr, Comunidad Mapuche Inkatuleiñ Taiñ Mapun Gidimt´en Checkpoint, Wet´suwet´en (Canadá), Rede de Trabalho Amazónico (GTA) y Mama Sabiduría Consejo Maya K´iche´, entrelazaron palabra para denunciar un sistema que ataca los cuerpos-territorios, pero que no ha logrado quebrar la esperanza.
La jornada inició con una radiografía de las amenazas actuales. Voces de Colombia, México y Venezuela coincidieron en que el extractivismo, las políticas estatales, las multinacionales y el paramilitarismo no son entes aislados, sino una maquinaria engranada para borrar la historia de los cuerpos racializados e invisibilizados.
Se denunció cómo el sistema busca destruir el territorio físico para anular el espíritu, pero, como se dijo en la plenaria: “El espíritu no es abstracto; se fortalece en la cuerpa que se junta y decide hablar”.
Uno de los momentos más emotivos fue el panel moderado por Adriana Guzmán, donde se recordó el legado de Berta Cáceres a 10 años de su siembra. Su hija, Bertita Zúniga (COPINH), relató cómo el asesinato de su madre fue un plan orquestado por la familia Átala y las élites militares Hondureñas, sin embargo, la respuesta no fue el miedo, sino la organización.
Lolita Chávez introdujo un concepto que resonó en el auditorio: la Justicia Cósmica. Ante un sistema judicial estatal que a menudo es cómplice, las mujeres apelan a una justicia que trasciende lo legal, conectando la defensa del Río Blanco en Honduras con las luchas en Iximulev nombre indígena de Guatemala. La consigna fue clara: “Abajo el patriarcado que va a caer, arriba el feminismo que va a vencer”.
Del Kurdistán al Abya Yala: Un Solo Grito.
La conexión internacionalista se sintió con la participación de las compañeras de Kurdistán. Mariyam Fathi (KJAR) narró el eco de la revolución de Jin Jiyan Azadî (Mujer, Vida, Libertad) tras el asesinato de Jina Amini. Detalló las leyes misóginas en Irán —como la prohibición de viajar o tener pasaporte para mujeres menores de 40 años o los 74 latigazos por no llevar bien el velo— y cómo el Estado Islámico y el capitalismo son caras de la misma moneda autoritaria.
Desde el norte de Siria, el Movimiento de Mujeres de Kurdistán (Dengîr) compartió los avances de la Revolución de Rojava: comunas, academias y fuerzas de autodefensa lideradas por mujeres que están transformando la mentalidad del hombre y construyendo una administración autónoma.
El panel sobre saberes fundamentales recordó que la espiritualidad es una herramienta política. Las intervenciones destacaron:
(Haití): Denunció el “colonialismo contemporáneo” y la violencia de los Cascos Azules, llamando a la organización desde el Creol para reconocerse como personas frente al bloqueo criminal.
Machi Betiana, lideresa espiritual del pueblo Mapuche, relató la persecución a la espiritualidad mapuche y el encarcelamiento de mujeres y niños, denunciando el genocidio continuado de los estados chileno y argentino.
Luta Popular, Brasil. Trajo la voz de las favelas y de las madres solteras que luchan por un techo, exigiendo la libertad de Ali, presa política en São Paulo.
Gidimt’en Checkpoint. Desde el norte, recordaron que la resistencia indígena contra los oleoductos es la respuesta a las oraciones de sus ancestras.
La conversa sobre la Jineolojî, la “ciencia de la vida y de las mujeres”, acentuó la necesidad de arrebatar el conocimiento de las manos del patriarcado, que históricamente tildó de “brujas” a las sabias. Se enfatizó que, para que la lucha sea fuerte, debe haber una transformación total de la mentalidad masculina; de lo contrario, la resistencia será débil.
La unión de estas redes es lo que el sistema teme. La transición educativa y la refundación de los territorios (como en Honduras) ya no son sueños lejanos, sino proyectos en marcha que se alimentan del dolor transformado en acción revolucionaria.
Panel 3 “El espíritu de las mujeres para el florecer de la resistencia”
Fenmucarinap (Perú) una organización autonoma con una voz potente, rescató los saberes de las mujeres campesinas rurales que valoran y respetan a la Madre Tierra. Es necesario dar un paso cualitativo para cuidar el territorio de nuestro cuerpo completo, rompiendo tabúes sobre el derecho de las mujeres a hablar fuerte. Estar organizada implica empoderamiento económico, social y político, desprendiéndose de una misma para sembrar semillas autóctonas y no ser “transgénicas”. La militancia exige principio y convicción para no traicionar a las hermanas; ante la adversidad, la consigna es morir de pie.
Para las Komuneras entre cordilleras, la convicción principal es que la lucha que tenemos que dar está adentro, como un ejercicio de transformación infinita para cuestionar nuestras relaciones. La autodefensa es un ejercicio interno y espiritual para liberarnos juntas en medio de un contexto de guerra. Se debe resistir tanto en los territorios como en los espacios íntimos, avanzando sin prisa, pero sin pausa para estar preparadas ante cualquier ataque. El trabajo diario consiste en responder con fiereza y sin miedo, rompiendo las inseguridades para ser verdaderas compañeras que ponen el cuerpo.
Mujeres y la Sexta (México y Abya Yala). La lucha se fundamenta en la búsqueda de libertad, autonomía, autogestión y autodeterminación. El objetivo es acabar con el sistema tejiendo redes poco a poco desde las raíces profundas de los pueblos originarios. Para enfrentar al enemigo, se rechaza la relación con gobiernos u ONGs que dividen, apostando por una unidad anticolonial y antipatriarcal construida desde la base.
El Movimiento de Mujeres de Kurdistán (Bakur) expresó que la lucha es por el reconocimiento de la existencia y el derecho a ser una misma, frente a la fragmentación que han sufrido las mujeres en el mundo. Poseen una organización confederal basada en la ideología de liberación de las mujeres, cuyo primer principio es la defensa del propio territorio (welaparezi). La base del éxito es la voluntad y el pensamiento libre, priorizando la vida comunal y las cooperativas para combatir el individualismo.
Finalizó la compañera del MODEP hablando de la importancia de despatriarcalizar los movimientos sociales, haciendo la revolución incluso entre los mismos revolucionarios. Reconocen la necesidad de parar, organizarse internamente y sanar para poder continuar con la lucha. Sostienen que no basta con la denuncia; es necesario crear desde los saberes ancestrales, pues la organización autónoma es el inicio, no un complemento.
Comisión de Prensa
Red de Mujeres Tejiendo Futuro
























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