Mexico
(Español) Denuncian ecocidio en Meoqui, Chihuahua
29 de mayo. Chihuahua, Chihuahua.
Maltrato Ecológico
Por: Ala Sur
Desde las primeras semanas del mes de mayo, en el municipio de Meoqui, Chihuahua, comenzaron a surgir una serie de denuncias y reclamos por parte de varios pobladores y personas en contra de la tala de 95 Álamos, con al menos 20 años de vida, que se ubicaban en los humedales del conocido vado de Meoqui.
A la altura de los puentes gemelos, relató Mario Lerma, líder de estatal de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA). A través de una entrevista, Lerma, especificó que a 100 metros río abajo, por medio de la utilización de maquinaria pesada, han desmontado un área de más de 6 hectáreas incluyendo los 95 Álamos, atrás mencionado.
Es importante recordar el domingo 21 de mayo, el Diario de Delicias, publicó una nota en que hacia la denuncia. Más adelante, el miércoles 24 de mayo, la Asamblea Popular Comunitaria (APC), denunció ante la SAGARPA y PROFEPA, el terrible Ecocidio. Un día después, el jueves 25 de mayo, el periódico el Diario, retomó el tema, publicando la denuncia de parte del Director de Servicios Públicos y Desarrollo municipal, Miguel Gomes, solicitando atención de parte de las autoridades estatales y federales[1].
El estado de Chihuahua, entre otras muchas cosas, se caracteriza por la escasez de recursos hídricos. Es lamentable que el señor gobernador Javier Corral y su equipo de trabajo en la materia, se encuentren más preocupados por la manera en cómo y a cuánto venderán, nuestro vital recurso, en sus planes a futuro (Plan Hídrico 2040), en lugar de cuidar y proteger nuestros recursos naturales, que finalmente es con lo único que contamos. Lo demás son especulaciones monetarias.
(Español) El Concejo Indígena de Gobierno: una esperanza para el país
No se trata de tomar el poder, sino de organizarnos juntos, con todos ustedes, para cambiar el país. No se trata de una campaña electoral, sino de una campaña por la vida. No se trata de una elección, sino de una cuestión civilizatoria. Porque es la última alternativa para la existencia civilizatoria de todos los pueblos de este país.
Palabras más, palabras menos, eso dijeron las y los concejales del recién creado Concejo Indígena de Gobierno, constituido en asamblea del Congreso Nacional Indígena el 27 y 28 de mayo en el Cideci/Universidad de la Tierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
En los medios de comunicación nacionales e internacionales repercutió la noticia del nombramiento por parte del CNI de una mujer indígena nahua, María de Jesús Patricio Martínez, como posible candidata independiente a las elecciones presidenciales de 2018, con el respaldo del EZLN. Lo que no se ha entendido en muchos espacios, es que Marichuy, como se le conoce cariñosamente, será solamente la voz y el rostro de un cuerpo de gobierno indígena, colectivo, horizontal, antisistémico, anticapitalista y antipatriarcal: el Concejo Indígena de Gobierno, constituido por 71 concejales de los diferentes pueblos, naciones y tribus originarias de los 33 estados de la república que componen el CNI.
En otras palabras, lo que falta entender es lo más importante: una iniciativa de democracia radical “donde no uno manda”, sino que se rige por los siete principios de gobierno tanto del EZLN como del CNI: obedecer y no mandar; representar y no suplantar; bajar y no subir; servir y no servirse; convencer y no vencer; construir y no destruir; proponer y no imponer.
La relevancia del Concejo Indígena de Gobierno es difícil de dimensionar. Por primera vez en la historia de México, existe un cuerpo de gobierno indígena a nivel nacional, capaz de articular las necesidades, resistencias y luchas de los pueblos más golpeados por las políticas neoliberales de muerte y despojo que se sufren en el país. Muerte y despojo con nombre y apellido, documentados extensamente en lo que el CNI llama los 29 espejos de la resistencia, una letanía de atropellos que son justamente eso: espejos que nos permiten mirar la realidad nacional con tanto esmero ocultada por el discurso oficial y la desinformación de muchos medios de comunicación, sin mencionar el vulgar circo electorero de los partidos políticos, en los cuales ya poquísimos mexicanos creen.
En la asamblea plenaria en la que se aprobaron los nombramientos de los concejales del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, se aprobaron también los propósitos y estrategias que regirán a dicho cuerpo de gobierno, su funcionamiento y su organización y su vinculación con otros sectores de la sociedad. Éstos se enfocan en una gran variedad de ejes, como la educación alternativa y descolonizadora para las futuras generaciones, la defensa de las lenguas originarias, la defensa de la tierra y el territorio, la autonomía y la autodeterminación basada en los Acuerdos de San Andrés y los siete principios de gobierno del EZLN y el CNI, los derechos de las mujeres y el combate a la violencia institucional contra ellas, la vinculación con otros actores nacionales e internacionales, el establecimiento de una red de seguridad autónoma, la formación continua de los concejales, así como mecanismos para fomentar una organización nacional que involucre los diferentes sectores de la sociedad. Se acordó también que el Concejo Indígena de Gobierno actuaría no sólo a nivel nacional, sino también a nivel local y regional, fomentando procesos colectivos de autogobierno en todo el país.
Así, el establecimiento del Concejo Indígena de Gobierno representa la esperanza de un cambio real, no por medio de un líder individual con fórmulas mágicas, sino de la organización colectiva de todos y todas para enfrentar el desastre nacional que nos acomete. En los próximos meses estaremos viendo los pasos siguientes en este caminar, este “alzamiento indígena más grande de la historia de México”, como expresó uno de los concejales. Y la invitación está hecha para asistir a la primera reunión del Concejo Indígena de Gobierno, el 12 de octubre de este año en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, y en los caracoles zapatistas.
Falta lo que falta, como dicen los zapatistas, y en ese camino cada uno tendrá que responder la pregunta que el EZLN ha venido planteando con creciente insistencia los últimos años: ¿Y ustedes, qué?
















































