CNI
(Español) Comunicado de la comunidad de Santa María Ostula en el 12 aniversario de la recuperación de su territorio
A los pueblos y gobiernos del mundo
Desde las tierras sagradas de San Diego Xayakalan, territorio comunal de Santa María Ostula y como desde hace 12 años, nos hemos dado cita para conmemorar que, por acuerdo de la asamblea general de comuneros, recuperáramos mediante una fuerte movilización de la policía comunitaria y la guardia comunal más de mil hectáreas, que habían sido invadidas con violencia por supuestos pequeños propietarios de La Placita, Michoacán, que se valieron de errores técnicos en el plano definitivo de Ostula, que sobrepuso supuestas pequeñas propiedades con las tierras comunales.
Pese a que nuestras tierras están protegidas por la propiedad agraria, con este despojo pretenden tratar la superficie en conflicto como si fueran pequeñas propiedades, para que sirvan a los intereses capitalistas de grupos delictivos y empresariales, que sometieron durante años a nuestra madre tierra para verla como una fuente de minerales, destruyendo las montañas y contaminando los ríos, la ven como maderas preciosas que se venden, con la ayuda desvergonzada del gobierno, a los mercados orientales, pasando por los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo. La ven, por su colindancia con el océano pacífico, como un espacio propicio para el trasiego de armas y drogas.
Todo esto los gobiernos, empresarios y criminales lo miden en millones de dólares, pero nosotros lo medimos en el sufrimiento y la sangre de nuestro pueblo, pues nos han arrebatado a 41 comuneros (entre ellos dos menores de edad), que han sido asesinados o desaparecidos por los grupos militares o criminales con completa impunidad.
Pero para la comunidad, es y será siempre nuestra tierra, la misma por la que lucharon los padres y abuelos de los que estamos hoy, la misma que sembramos y honramos en nuestras fiestas tradicionales.
El gobierno federal ha faltado gravemente a su responsabilidad constitucional de brindarnos, como pueblo originario, instrumentos legales que nos permitan defender lo que es nuestro y que fué reconocido en la resolución presidencial del 27 de abril de 1964. Misma que va delimitando el territorio en la colindancia con el océano pacífico hasta la mojonera que se conoce como Las Majahuas, así como en los puntos inamovibles de los cerros de Mancira, La Lagunita, San Franciscote y Tepataxte, cuya localización no ha sido reconocida en el juicio por límites del expediente 78/2004 del Tribunal Unitario Agrario del distrito 38 con sede en la ciudad de Colima.
Es por eso que el pasado 21 de junio, junto con nuestro equipo jurídico, interpusimos una petición para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, atraiga el caso y se pronuncie sobre la “adecuada demarcación, delimitación y protección jurídica efectiva de las tierras comunales y estándares probatorios en casos de invasión de propiedades comunales por parte de pequeños propietarios particulares”, ya que las instancias legales se han valido del plano definitivo cuyas deficiencias técnicas fueron señaladas por el revisor de la Secretaría de Reforma Agraria, el Ing. Fracisco Osorio Labastida en el año de 1958, sin que se hubieran corregido antes de la Resolución Presidencial. Errores que fueron documentados y señalados por el Tribunal Superior Agrario, quien ordenó el perfeccionamiento pericial, sin que hasta el momento se haya dado cumplimiento a dicho requerimiento.
Es por eso que hoy, 29 de junio de 2021, a doce años de la recuperación de nuestros terrenos comunales, decimos claro que no daremos un paso atrás en la protección y defensa del territorio. Nuestros muertos y desaparecidos son la convicción más grande que tenemos para no permitir que nos arrebaten un centímetro cuadrado más, pues entre mayor sea el ataque a nuestra madre tierra, mayor será nuestra organización y respuesta.
Por último, mandamos un saludo fraterno a todas y todos quienes han levantado la voz en favor de esta lucha, quienes han exigido justicia junto a nosotros. Les pedimos que empuñemos nuevamente la palabra, que escribamos y difundamos la razón que poderosos intereses han querido silenciar. Les pedimos que estemos atentos a la palabra de nuestra comunidad para participar en la campaña de solidaridad que hemos emprendido para evitar que se cometa una nueva injusticia, ya que sería el inicio de una nueva escalada violenta, cuyas consecuencias pueden ser peores que la estela de sangre que hemos vivido estos doce años.
A 29 de junio de 2021.
Nunca Más Un México Sin Nosotros
Comunidad Indígena de Santa María Ostula
(Español) COMUNICADO DE LA O.C.S.S AL CIPOG-EZ Y CNI-CIG
Al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional
Al Congreso Nacional Indígena
Al Concejo indígena de Gobierno
A los pueblos de México y el mundo
A NUESTROS HERMANOS DE GUERRERO
27 de junio del 2021, Tepetixtla, Coyuca de Benítez.
Nosotros hombres y mujeres de los pueblos campesinos de la Costa Grande del estado de Guerrero, que nacimos de la historia de dignidad que nos enseñaron los generales Morelos, Guerrero, y Zapata.
Hoy en tiempos de pandemia y elecciones. De vacunas y millones de pesos gastados en vanidades políticas. Con evidente presencia de la delincuencia organizada, que amplió el abanico de sus colores y en varios casos abiertamente se dice “morenista”.
Con un claro reciclamiento de individuos que ayer fueron corruptos y represores y hoy les dicen “compañeros”, de partido y que generan desconfianza a más de uno. Desde arriba se habla de cambio de régimen, pero en muchos casos, los impulsores del “nuevo”, nacieron y crecieron políticamente en el régimen anterior. ¿De veras cambiaron su visión política o solo de camiseta?
Los resultados nos hacen pensar que veremos el segundo tiempo del mismo juego. Fortalecer el capitalismo, atraer más capitales, más trasnacionales, más monopolios; más despojos a pueblos y comunidades; vigorizar al estado mexicano, legitimándolo, sin aparente corrupción y adelgazándolo, para que sea mas fácil operar con él; desactivar y deslegitimar los movimientos y la protesta social; seguir linchando a los críticos; negar la existencia de una izquierda, solo hay liberales y conservadores.
Se mantendrán algunos inevitables cambios desde arriba. El agotamiento del neoliberalismo lo impone, hay que revitalizar el capitalismo, para mantener y
recuperar las cuotas de ganancias empresariales. La corrupción agrava la violencia y hace frágiles a las instituciones del Estado y llegó a representar la perdida de hasta el l0% del PIB mexicano.
Pero, de acuerdo a “nuestros datos” la desigualdad social, la pobreza y la violencia generalizada experimentadas en México, no tienen sus raíces en la corrupción, sino en la lógica de acumulación depredadora y excluyente, donde conviven lo
legal y lo ilegal. El combate a la corrupción de los funcionarios es necesario, pero muy insuficiente.
Las grandes obras como el llamado tren maya o el corredor interoceánico, aumentarán el porcentaje de población con “empleo asalariado”, pero esto no
quiere decir que mejorarán sus condiciones de vida. Muchos serán empleos temporales, mal pagados y sin derechos ni prestaciones. También se agudizaron otras contradicciones sociales pues son proyectos basados en la desposesión y despojo de las tierras de las comunidades y pueblos por dónde pasarán. Habrá más concentración de riqueza en unos cuantos y permitirán que grandes empresas y corporativos de las finanzas, la agroindustria, el turismo y el sector inmobiliario acumulen más capital y fortalezcan su dominio.
Seguimos creyendo que las transformaciones que México necesita solo serán viables si son cambiadas las bases de la estructura de la riqueza y las relaciones de poder y dominación, violentas, excluyentes, racistas y patriarcales. Y eso solo se puede hacer desde abajo y a la izquierda.
La vida nos hizo necios, y por más que le buscamos no nos podemos convencer de que solo votando o apoyando al gobierno se van a resolver los problemas sociales. No nos cabe en la cabeza que debemos dejar de luchar, porque es riesgoso protestar, luchar y organizarse. No nos gusta ese atole.
En Guerrero, un nuevo concepto, “torita”, ya no toro, vaca, becerro o becerra. Que anoten los de la Academia de la lengua guerrerense.
No tenemos dudas, mandará el toro. No es discriminación, es jugada política. No creemos que cambiará mucho la situación. Y estaremos, desde nuestras
capacidades, con un ojo al gato y otro al garabato, pues tanto en la Sierra como en otros lugares del estado, la delincuencia organizada hace el trabajo sucio, hostiga, agrede, desaparece y asesina a periodistas honestos y a luchadores sociales.
Nuestra solidaridad para los compañeros del Concejo Indígena y Popular Emiliano Zapata de Guerrero CIPOG-EZ y del Congreso Nacional Indígena (CNI) que dignamente resisten las nuevas y viejas prácticas políticas neoliberales en la zona de la montaña y en México.
Tenemos que seguir rascándonos con nuestras uñas para defender el bosque, la tierra, el agua, los derechos constitucionales y los derechos humanos de nuestras
compañeras y compañeros.
Pero es 28 de junio, un año más, ya van 26, y la justicia no llega. Siguen sin castigo los responsables de la masacre de Aguas Blancas. Se sigue protegiendo a los principales responsables. Se sigue pretendiendo el olvido y la conformidad social con verdades a medias, maniobras políticas y el “castigo” a encarcelados ya liberados, chivos expiatorios.
¿Se podrá equiparar la destitución de un cargo público con las muertes de los 17 compañeros y más de 23 heridos? ¿A esto le llaman justicia?
Un año más en que se repite el ritual de la dádiva económica.
Un año más para los golpes de pecho, el llanto y las vestiduras desgarradas de los que vieron los hechos desde lejos, desde la barrera, y ahora se dicen “los verdaderos”, “los directamente” afectados.
Un año más para ver la descomposición de algunos, más interesados en los proyectos gubernamentales que en la organización del pueblo.
Algunos culpables siguen vivos, otros muertos, pero, aunque mueran, siguen siendo culpables. Y exigimos justicia, verdad y castigo.
El principal culpable, el exgobernador Rubén Figueroa Alcocer. Otros, el general Arturo Acosta Chaparro, ya muerto, que fue parte de la planificación y la ejecución; el gabinete gubernamental estatal de entonces; el ex presidente Ernesto Cedillo.
Y los cómplices, un poder legislativo local y federal y un aparato judicial federal y local, que garantizaron la impunidad.
¡Hoy están Impunes! ¡Cuánta podredumbre!, ¡Cuanta miseria humanas!
Mientras estemos vivos seguiremos, exigiendo ¡Justicia en la masacre de Aguas Blancas!
De nuevo recordamos a los compañeros asesinados en Aguas Blancas con el compromiso de seguir luchando.
¡Alto a la represión de las normales!
¡Alto a la deforestación de los bosques!
¡Alto a la agresión de los pueblos y comunidades en tierra caliente!
¡Ya no más desplazados por la violencia la pobreza y el olvido!
¡Castigo para los culpables de la desaparición de los 43 normalistas y sus muertos!
¡Justicia para el compañero SAMIR FLORES!
¡Le exigimos a la nueva gobernadora que lleve a cabo la sentencia de la corte interamericana de derechos humanos!
Por la unidad de obreros, campesinos y pueblos indígenas
Organización Campesina de la Sierra del Sur
O.C.S.S
¡Nunca más un México sin nosotros!

