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(Español) Catalizar el ser rarámuri: la raíz de la educación horizontal en la Sierra

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Crónica: Daliri Oropeza / TW: @Dal_air;  Fotos: Ignacio Rosaslanda /IG: @nachonal_geographic  y TW: @Dal_air

Esta crónica da cuenta de la labor de los Centros Culturales Jesuitas de la Tarahumara: un esfuerzo por una educación popular efectiva, basada en la dignidad y en vigorizar el modo de ser, costumbres, cosmovisión y lengua rarámuris. Están por inaugurar el tercer centro, ahora en la comunidad de Guaguachique. Anexamos un glosario de palabras rarámuris al final del texto.

(Pamachi, Sierra Rarámuri, Chihuahua).- Está por comenzar el baile de matachín con los últimos rayos del sol. La comunidad rarámuri celebra con una gran fiesta del Yúmari porque inauguran el Centro Cultural Jesuita de Pamachi, un poblado en medio de la sierra, entre montañas y barrancas, entre ríos y nubes. Es el segundo centro cultural de estas características en la sierra Tarahumara.

Victoria y Andrés, maestros del nuevo centro, reúnen a las niñas y niños para la danza, pronto aparecen con coloridas capas, coronas y sonajas en las manos. Están listos para hacer sonar sus pies en la tierra. Las familias de la comunidad esperan ansiosas para comenzar con la música del violín; el Tónari —caldo de vaca o chiva especial de la fiesta del Yúmari— ya echa vapor. 

Las personas presentes aún esperan. Se miran unos a otras. El viento luce las capas de los niños…

La maestra Victoria, sale del Centro Cultural con una sonrisa inspiradora y explica la tardanza:

“Es que al principio a las niñas les daba pena y no querían bailar, pero ya se decidieron que sí bailan”

Así, lentamente y de manera cautelosa se forman con sus compañeros y caminan frente a la iglesia. Dan vueltas con sus capas que vuelan, hacen sonar las sonajas y cruzan sus pasos con la fila del frente, al ritmo que pisan los monarcos.

Decenas de familias, de la comunidad de Pamachi, participaron en la tradición del Yúmari. Esta fiesta es un ritual rarámuri de agradecimiento en el que se le ofrece a Dios los animales y frutos que dio primero, en este caso ofrecieron dos vacas y las preparan en caldo para repartirla entre la comunidad.  A modo de oración, bailan al sonar del violin y la guitarra, toman suwiki —o teswino o batari— a modo de purificación, es una especie de bendición al inicio de un ciclo, en este caso del nuevo Centro Cultural.

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América Leatina desde Abajo

(Español) Danza, niñez y resistencias desde Cerro Blanco, Chile

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Por Ignacio Andrés.
América Leatina desde Abajo.

I.-Celebrando Anata en el Cerro Blanco

Durante el 3, 4 y 5 de marzo se realizó la decimotercera versión del Anata en el Cerro Blanco. Fueron tres días en donde resonaron las tarkas y las danzas se sucedieron una tras otra, en los que la alegría se apropió de anfitriones y asistentes tanto como el juego y la compartición.

Antes de abordar dicha experiencia, inicialmente cabe comenzar por precisar el significado del Anata. Para el Centro Ceremonial Cerro Blanco – Apu Wechuraba, impulsor del mismo, el Anata es una festividad que hace referencia al “tiempo de juego” en un contexto ritual en plena época de Jallu Pacha o lluvias en el Altiplano. Es el tiempo femenino, tiempo de la Phaxsi Mama (Luna) y de la Pacha Mama, ya que la tierra está abierta, fue sembrada y aparecen los primeros frutos y flores.

Todos los ritos están dirigidos a la papa, la quinoa, la arveja y todo lo que esté floreciendo, y en algunos casos se esté cosechando. Se le conoce también como la fiesta o “floreo de la gente”, es el espacio de reproducción social de la comunidad. Son tres días de fiesta en la que aparece la organización espacial y social de los ayllus y en que se representa la adscripción y pertenencia a un grupo de parentesco y comunidad identificada por los antepasados.

La celebración del Anata se hace generalmente en el mes de febrero o comienzos de marzo, cuando las plantas están en pleno florecimiento. Como tiempo ritual, sagrado, se invoca a las divinidades andinas expresadas en cerros y zonas sagradas, los Apus, Achachilas, Uywires, Wakas.1

Por considerarse una época femenina es el momento propicio para la fertilidad de todo ser vivo. Las plantas de la papa florecen, dando a su tiempo el fruto esperado por la comunidad.

En el Anata se manifiesta la relación intrínseca en el mundo andino entre el Jaqi o Runa (persona), la naturaleza y las divinidades. Es un tiempo de renovación. Las relaciones sociales se restablecen, los ahijados visitan a los padrinos, los niños socializan con la comunidad, se realizan alianzas matrimoniales. Es tiempo de encuentro.

El Anata está asociado con el uso de instrumentos como tarkas, moseños y pinkillos. Las danzas ejecutadas están en directa relación con el instrumento. Dentro de los aguayos las personas portan los primeros productos de las chacras, seleccionando los mejores para ser challados, los cuales posibilitan la multiplicación en la cosecha.

En la celebración del Anata es primordial la ch’alla (rociar la tierra o algún elemento con alcohol) y la instalación de mesas ceremoniales en las cuatro esquinas de todo lugar. Este agradecimiento se extiende a todo el conjunto de la naturaleza, animales, casa, bienes. Todo lo circundante al Jaqi o Runa, las herramientas de trabajo, los productos agrícolas, la naturaleza, las cosas, adquieren vida, son seres que comen y beben.

Lanzar agua en Anata está relacionado con la fecundidad de la tierra, en las comunidades se juega con agua y también harina. La Pacha Mama necesita confites para satisfacer su hambre, realizándose mesas ceremoniales dulces. La serpentina y la mixtura son otros elementos fundamentales para esta festividad, simbolizando la continuidad, alegría, unidad y cooperación, pero sobre todo la hoja sagrada de la Mama Coca, la que nos permite relacionarnos con nuestras divinidades.

En algunas comunidades el Anata es representado por una figura masculina llamada Ño Carnavalón o José Domingo Carnavalón, dando cuenta del principio andino de la dualidad, el chacha-warmi (hombre-mujer), siendo el complemento de la Pacha Mama, el abuelo eterno. Su desentierro en el inicio de la fiesta representa el regreso de los antepasados. Es tiempo de fertilidad y hay que despedirlo con alegría.2

Pero hay algo más por exponer. Históricamente, el Anata que se realiza en el Cerro Blanco guarda una estrecha relación con el Anata oriundo del Valle de Azapa (ubicado en la XV región de Arica y Parinacota), desde que a principios de los 70’ agrupaciones de danza aymaras bolivianas junto a familias afro-descendientes organizaran el primer carnaval en dicho valle, que ya en aquel entonces tenía la figura del abuelo carnavalón o «espíritu de los cultivos», una suerte de jornalero o campesino de la zona. Cabe señalar también que estas primeras agrupaciones referirían sus nombres a los pueblos de origen en Bolivia, como es el caso de la agrupación Andino Sajama que alude a la provincia de Sajama, departamento de Oruro.3

Por otra parte, podríamos decir que el abuelo carnavalón, abuelo carnaval, o también conocido en otros lugares como el Ño carnavalón, visto con ojos de no creyente, es un mono hecho de paja, madera y otros elementos, con vestimentas de traje, un vestón y un pantalón de tela muy elegantes. Pero él, al levantarse de la tierra, es el que da comienzo tanto a los carnavales de los pueblos del interior de Arica como al del Cerro Blanco. Según la concepción andina, cada pueblo cuenta con su propio abuelo enterrado en algún cerro sagrado, debiéndose realizar un ritual en agradecimiento (denominado pawa) al desenterrarlo, vistiéndolo para los días que siguen de carnaval, y al acabar éste, enterrarlo nuevamente y permitirle descansar hasta el otro año. Comúnmente una agrupación denominada «alférez», suele hacerse cargo de la ceremonia de vestimenta para el abuelo, de comprarle un traje nuevo para este año, así como zapatos, sombrero, camisa, etc., si es necesario.4

En el caso del Anata del Cerro Blanco – Apu Wechuraba, el alférez de este año fue la fraternidad Caporales Centralistas San Miguel, agrupación con más de cuarenta años de trayectoria, que sostuvo durante los tres días de carnaval las diversas ceremonias, actividades, comidas, bebidas, higiene y aseo del cerro y centro ceremonial, además de acoger a las más de 500 personas asistentes y manteniendo así el espíritu del carnaval.5 El próximo año el nuevo alférez deberá desempeñarse en la misma función, sin esperar nada a cambio, en íntima reciprocidad con las demás agrupaciones, como ya es marcada tradición.

Todo esto ocurre en un territorio que al estar ubicado en el Valle del Mapocho y sus cercanías, alberga todo un universo de entidades sagradas que nos rememoran antiguos parajes donde convivían personas venidas del norte, pueblos andinos del kollasuyu, y pueblos del sur, mapuche. Lo que hoy se conoce como Santiago siempre constituyó un espacio intercultural. De hecho, en las laderas del Cerro Blanco en dirección poniente, se ubica el Qhapaq Ñana (o camino principal en quechua), el sendero que los pueblos del norte y sur usaban para cruzar el valle del Mapocho, en donde actualmente se ubica la Avenida Independencia y la calle Bandera.6

Hoy día, la celebración del Anata es parte de una política latente, en tanto proyecto y necesidad, que da cuenta por entre otros aspectos, de la apremiante necesidad del encuentro entre nuestros círculos de organización, de las muchas veces omitida compartición y alegría en nuestras relaciones, concíbanse estas políticas o no. Un valeroso programa que a través de la rigurosidad que conlleva el constante levantamiento de actividades, se consolida y defiende ante el hostigamiento de las instituciones de la vieja política y la ascendente represión hacia las comunidades.

No hay duda que en un país como el nuestro, convertido ya desde hace décadas en un laboratorio del neoliberalismo, la cultura constituye una aguda problemática en donde cada pormenor, dicho sea de paso, puede tornarse crucial. Es cuestión de entrever como ésta se desarrolla en el actual conflicto del Centro Ceremonial Cerro Blanco – Apu Wechuraba. Desde la hora en que sale el sol hasta que éste se pone, son fácilmente distinguibles dos culturas.

Por una parte, una cultura «desde arriba», que en el caso que nos ocupa, se muestra estática, incapaz de romper con el paternalismo y las concepciones de identidad dominantes, impuestas con sangre, tristeza y olvido, como lo son la nación o inclusive la de raza, cuya autenticidad ha sido reducida a certificados provistos por la misma República que desde su conformación, no ha hecho más que reprimir las comunidades indígenas. Vemos ahí el hecho trágico de que, como antaño, la política se antepone a la cultura —traducido esto en la maquinación partidista que amenaza la gestión del cerro—, proliferando así la indiferencia, la ambición y la traición en las relaciones humanas.

Por otra parte, en paralelo se robustece una cultura «desde abajo», que al ser dinámica se reinventa una y otra vez, aunándose de forma comunitaria, a partir del encuentro, del sentir, haciendo de este un catalizador ante las amarguras del día a día. Cultura que en el caso que nos convoca, inspiró tanto a quienes de manera eventual tocaron, bailaron o de alguna u otra fueron parte del Anata, como es parte de quienes desde hace dieciséis años han sido parte íntegra de la construcción a pulso y se han esfuerzan día a día en la manutención del Centro Ceremonial Cerro Blanco – Apu Wechuraba. En este caso se difícil distinguir el divorcio entre cultura y política o siquiera establecer un orden «táctico» entre ambas.

Con este telón de fondo, el CONACIN o Coordinadora Nacional Indianista se ha situado en el desarrollo y fomento de la cultura desde abajo, potenciando así no sólo la ancestral condición de punto de encuentro del Cerro Blanco, sino que hoy al mismo tiempo, la de resistencia.

De allí que a cuatro días de finalizado el Anata, el jueves 9 de marzo, fuese realizada la Mesa Indianista en la Aldea de La Paz del centro ceremonial, jornada en donde asistieron más de 100 personas, muchas en representación de diversas agrupaciones de danza, con el fin de hacer converger las formas de lucha en la restitución del comodato.

Del mismo modo, este jueves 16 de marzo se realizará una asamblea abierta a las 19:00 hrs. en la Aldea de La Paz del Centro Ceremonial del Apu Wechuraba, en donde han sido convocada a participar la Mesa Indígena de Recoleta, siendo este encuentro propicio para el diálogo entre los diversos actores involucrados, así como otra oportunidad para la colaboración de quienes de algún modo son conscientes del conflicto y la importancia en la defensa de las culturas desde abajo.

Notas:

1.Apu es el título de honor que significa ‘Señor’ y que se da en especial a los Achachilas y también al Dios cristiano.

Los Achachilas, junto con la Pachamama, constituyen la categoría más importante. Son los grandes protectores del pueblo aymara y de cada comunidad local. Como las montañas y los cerros, que son sus moradas, abrigan al hombre. Existe una relación filial entre los aymaras y los Achachilas, porque estos últimos son los espíritus de los antepasados remotos, que siguen permaneciendo cerca de sus pueblos. Supervisando la vida de los suyos, comparten sus sufrimientos y sus penas, y les colman con sus bendiciones. Los hombres les pagan por todo esto respetándoles y ofreciéndoles oraciones y ofrendas. Existen varias clases de Achachilas. Una primera clase la forman los Achachilas grandes, generalmente identificados con las más altas montañas de las cordilleras andinas, como por ejemplo el Illampu, el Illimani y el Sajama. Éstos son los protectores de todo el pueblo aymara y de todo el territorio ocupado por éste. Una segunda clase la forman los Achachilas, que son identificados con los cerros que rodean las comunidades; éstos son los espíritus protectores de las comunidades locales: así, cada comunidad tiene sus propios Achachilas.

Los Uywires (o uywiri) son los espíritus protectores locales, en especial del hogar y del ganado. Son también el nombre genérico para los distintos lugares sagrados que se encuentran dentro de los límites de una comunidad. Estos lugares son considerados como protectores de los habitantes, de los cultivos y del ganado.

El Waka es un espíritu protector de menor categoría. Su fuerza está presente en determinadas piedras que son respetadas por los campesinos. Los misioneros de la época colonial usaban la palabra waka para todos los seres sobrehumanos de los aymaras y sus representaciones.

Fuente: “Glosario”, de Hans van den Berg, 2005. Disponible en http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-33232005000100010 

  1. Transcripción directa del cartel puesto a la entrada del Centro Ceremonial, que explica según quienes componen éste mismo el significado del Anata.
  1. “Carnaval Andino en la ciudad de Arica: Performance en la frontera norte chilena”, de Andrea Chamorro, 2013. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-10432013000100004/
  2. “Época de carnaval: celebrando el mundo Aymara y derribando estereotipos en nuestras culturas ancestrales”, de Paula Jorquera, 2017. Disponible en: http://www.elmostrador.cl/braga/2017/02/26/epoca-de-carnaval-celebrando-el-mundo-aymara-y-derribando-estereotipos-en-nuestras-culturas-ancestrales/
  1. Fuente: Somos Cerro Blanco
  1. Santiago Jacha Marka: Danzas, cosmovisión, festividades y acción política en el espacio urbano. Compañía de Investigación y Danzas Andinas Taypi Aru. Editorial Quimantú, 2011.

II. Corso infantil en el Apu Wechuraba: la danza, la niñez y otras resistencias

Durante el pasado sábado 25 de febrero, en el Centro Ceremonial Indígena Apu Wechuraba1 del Cerro Blanco, se realizó un corso infantil organizado por la Coordinadora Nacional Indianista, más conocida como CONACIN, que actualmente agrupa a diversas agrupaciones de danza tales como Mankasaya, Kullabas, Bailes Chinos, temascaleros, además de machis y otros.2

Siendo CONACIN un crisol de distintas danzas, cosmovisiones, experiencias y sensibilidades políticas, hablar de danza para ésta es hacer referencia directa a su cultura de proveniencia, la ritualidad en la que se instala, el carácter de festividad que desarrolla, la música, la vestimenta, y por sobre todo los y las danzantes. Es más, podríamos decir que en cierto sentido las agrupaciones se han convertido en ayllus3, comunidades ya no transitorias como los conjuntos folclóricos (entendidos de manera simplista), sino más bien como comunidades de sentido, desde la reelaboración de la solidaridad y fraternidad a través del movimiento y los cuerpos4.

A partir de esta perspectiva –y dentro de la apretada agenda que suele mantener el CONACIN durante el año–, sería llevaría a cabo el corso infantil.

Pero cabe preguntarse, ¿qué es un corso?

Un corso se distingue de otras formas carnavalescas en tanto no posee un carácter homogéneo en el desfile, pues no se compone sólo de bandas, como lo sería una comparsa, sino que permite personas o agrupaciones no precisamente vinculadas a la danza, así como también da paso a toda una variedad de atuendos (no solamente pertenecientes a conjuntos folclóricos) tales como disfraces o caras pintadas, tal como lo sería en esta ocasión. Además, el corso se suele realizar en época de carnaval y esta no sería la excepción, pues habría sido previo a la Anata5 realizada el 3, 4 y 5 de marzo en el Apu Wechuraba.

¿Por qué, entonces, un corso infantil?

Puesto que para las agrupaciones de danza andina reunidas en el Apu Wechuraba es común observar como las niñas y niños suelen ser apartados de todas las presentaciones, reuniones organizativas o múltiples instancias consideradas solemnes, serias, formales o en estricto rigor, «adultas» en la sociedad, no siendo precisamente tales agrupaciones la excepción. De ahí a que durante La Comadre6 del pasado jueves 23, entre las diversas intervenciones realizadas por las compañeras, se señalase la necesidad de resolver dicha problemática, comenzando así por el corso infantil. No obstante, según también se marcaría el énfasis en que éste sería parte de toda una apuesta por sostener en el tiempo, orientada a las nuevas generaciones, considerándose al corso como el primero de muchos carnavales infantiles por realizar. Es así como durante el presente año se realizarían al menos dos talleres de danza infantil. Por un lado la Aldea Kenay o escuela masculina en las estaciones de otoño e invierno y por otro, la Aldea Sayen o escuela femenina en las estaciones de primavera y verano.

En otro aspecto, la puesta en marcha de semejante iniciativa da cuenta como la educación en torno a las culturas propias de Nuestra América, no puede resolverse ya a través de relaciones asimétricas en donde es el niño quien sigue y aprende, y el adulto, quien señala y enseña, y del mismo modo, como los saberes no pueden comprenderse sino a través del vínculo con la realidad y su subjetividad, el hacer mismo. De forma tal que, la transformación de las relaciones sociales y la vinculación con nuestras diversas raíces no sería ya una cuestión que atañería tan sólo a la responsabilidad de las personas adultas, poseedoras de conocimientos específicos o no, sino que tomaría en forma y contenido otros saberes, sentimientos e inquietudes, los que suelen marcar el paso del ritmo festivo que es la misma infancia, pero que se ven entorpecidos a diario por los desabrimientos, desigualdades y contrariedades de la educación actual en Chile.

Por otra parte, en cuanto al curso de la actividad, el pasacalle comenzaría en la Casa Andina, espacio en donde habitualmente se realizan ceremonias y rogativas, para posteriormente dirigirse al Jardín Machi, en donde los infantes interactuarían con una llama7 ahí presente, cruzando junto al Temascal y llegando finalmente al escenario del Apu Wechuraba, en donde comúnmente se suelen celebrar las presentaciones de danza y música de mayor envergadura. Posteriormente se retornaría a la Casa Andina para así realizar el apthapi8 y de forma paralela, los siempre entusiastas juegos de agua.

Por último, hay que señalar el corso infantil se llevaría a cabo en pleno conflicto con la gestión municipal de Daniel Jadue (PC), encontrándose actualmente el CONACIN ante la inminencia de un desalojo. Esto debido a que dos semanas luego de haberse celebrado el Inti Raymi el año pasado, la Coordinadora sería notificada del término en el comodato, a razón de un supuesto “incumplimiento de contrato”, puesto que el Centro Ceremonial Apu Huechuraba no habría contado formalmente con instalaciones de agua y luz. Paradójicamente, esto último le habría correspondido precisamente al SIRVIU o la Municipalidad.

Ante tal situación, se hace relevante tomar en cuenta como el CONACIN ha sostenido de manera autónoma por más de dieciséis años el Apu Wechuraba, levantando diversas instancias tales como carnavales, rogativas, comparticiones, talleres, etcétera, hasta el día de hoy, autofinanciándose para todo ello.

Es por ello que el jueves 9 de marzo se realizará una Mesa Indianista con todas las agrupaciones partícipes o relacionadas de algún u otro modo al centro ceremonial, de la cual resultará una propuesta de administración del cerro en su totalidad –y no una fracción del mismo como actualmente ocurre–, desde la visión de la autogestión y autonomía indígena.9

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Fotografías: Jorge Rosales

 

 

Notas

  1. El Cerro Blanco era ya denominado como Apu Wechuraba desde tiempos remotos. “Apu” en quechua vendría a significar un lugar o cerro sagrado, mientras que “Wechuraba” es una palabra en mapuzungún, que vendría a significar “de donde nace la greda”.2. Fuente: Periódico El Recolector3. El “ayllu” es un término de origen quechua al que suele asociársele por significado parentela, familia o linaje. Del mismo modo fue la unidad política, económica y social básica del Estado Inca, siendo conformado así por miles de familias. Los ayllus sin embargo no se conformaban por lazos puramente sanguíneos (como hoy podrían serlo las familias), sino que también por estrechos vínculos territoriales, espirituales, laborales, etcétera.

    4. Santiago Jacha Marka: Danzas, cosmovisión, festividades y acción política en el espacio urbano. Compañía de Investigación y Danzas Andinas Taypi Aru. Editorial Quimantú, 2011.

    5. La Anata es una festividad andina, realizada en el Apu Wechuraba […]

    6. Las Comadres son fiestas provenientes de Asturias, el Pueblo Vasco y otros lugares de España, que sería adquirida durante el proceso de colonización por comunidades andinas, cosmovisión andina alcanzando diversos territorios de América Latina, aunque manteniendo la esencia de una actividad de contención, catarsis y compartición, preponderantemente femenina.

    7. Actualmente la llama sigue siendo un animal fundamental para el desarrollo de la economía cotidiana, los mitos y la ciencia de las múltiples culturas relacionadas con el Altiplano andino.

    8. El apthapi proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”. Se le suele denominar así a la costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aymaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano. Tiene además el objetivo de compartir, unir a las familias y también permitir a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas.

    9. Fuente: Periódico El Recolector

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Mumia Abu Jamal

Lynne Stewart, people’s lawyer, freedom fighter, presente!

by Mumia Abu-Jamal

Lynne Stewart, after 78 winters in America, has died, after battling for years against breast cancer.

But those were just some of her battles and, like most of us, she won some and lost some. But she never stopped fighting!

For decades, she and her husband, Ralph Poynter, fought for New York’s political activists and revolutionaries, like Black Panthers and Young Lords, a Puerto Rican socialist collective. But mostly, they fought for the freedom of the poor and dispossessed of New York’s Black and Brown ghettoes.

She – they – fought often and fought well in the city’s courts.

Her husband, Ralph, was a stalwart of the Black Panther Party and her most committed defender.

When Lynne was targeted by the U.S. Justice Department, and she was tried and convicted for putting out a press release for her client, the blind Egyptian sheikh, Omar Abdul Rahman, Ralph stood in the hot Washington, D.C., sun with a sign in front of the White House, demanding his wife’s release.

Her defense of her client was in the best tradition of criminal defense lawyers, and she received significant support from a broad swath of the Bar – from lawyers, yes; judges, no.

Initially sentenced to 28 months, the 2nd Circuit sent it back for resentencing – and she got 10 years! Her support only grew.

The late activist lawyer Bill Kunstler once opined that defense lawyers should be officers of their clients, instead of officers of the court.

Lynne Stewart was an officer of her clients, a People’s Lawyer, beloved and respected.

May she ever be so.

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Regeneración Radio

(Español) Desmantelan la cabina de Regeneración Radio

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boletin_rr

El pasado martes 7 de marzo, nos percatamos de que nuestra cabina de radio fue abierta por la fuerza. Al ingresar, lo primero que vimos fue la ausencia de nuestro equipo: micrófonos, cables, consolas, ecualizadores de audio, computadoras con el acervo de Regeneración Radio -entre otras cosas- fueron extraídos de nuestro centro de trabajo. Llama la atención que de una casa completa, solo el espacio radiofónico fue afectado.

Estos acontecimientos se dan en un clima de violaciones al derecho a la comunicación, agresiones a la prensa y ataques constantes a los proyectos ubicados en la CDMX, en donde la consigna es exterminar a todo aquel que pretenda construir desde el aspecto político, social y cultural; desde abajo y a la izquierda.

ANTECEDENTES: No es la primera vez que recibimos un ataque. Es preciso recordar que el 21 de septiembre de 2015 nuestra anterior cabina fue completamente destruida por un grupo porril en la UNAM, aunado a las agresiones físicas, amenazas de muerte y el intento de asesinato a uno de nuestros integrantes. Aquella vez logramos reconstruirnos y reinventarnos en un nuevo sitio.

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Resumen Latinoamericano

(Español) Nación Mapuche: La machi está en proceso de recuperación

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La werkén Ingrid Conejeros participó de un Trawún realizado en la ciudad de Castro en Chiloé, en el cual entregó información sobre el estado de salud de la Machi Francisca Linconao, el proceso judicial que enfrentan las 11 personas que están siendo imputadas por el caso Luchsinger Mackay y para entregar un mensaje que la lamgen le encomendó llevar a las diversas comunidades a través de una carta escrita a mano.

(Descarga aquí)  

Por Dafne Moncada – Resumen Latinoamericano/Mapuexpress

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The Electronic Intifada

Joy and fear: a mother’s lot in Gaza

nesma-seyam

The doctor studied the test results, raised her head and smiled.

“Pregnant,” she said. “Congratulations, you are pregnant!”

All I could muster in response was: “Why?”

Joy, excitement and fear knotted inside me. My husband and I would soon have a baby, filling our life with love and noise.

But a storm of questions raged in my head. I immediately began to fear that Israel would bomb us again.

How would we run away if that happened? How would we survive?

I was scared and nervous. The memories of all the wars I had lived through came alive and overpowered me.

Terror

Even though I am a media worker, I try to avoid watching the news when Israel is bombing us, to spare myself the sight of shredded bodies, of mothers weeping for their sons.

When Israel bombed Gaza in November 2012, the television showed a mother running right and left in a hospital after she saw the bodies of three of her children, looking for the fourth, asking everyone around her if they knew where the child was.

Is this what it means to be a mother in Gaza?

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Radio Zapote

(Español) Voces de la XXIX Jornada de Acción Global por Ayotzinapa

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Voces de las madres de las madres en busca de sus 43 hijos en la XXIX Acción Global por Ayotzinapa

Por Camila Fuentes

Veintinueve meses han pasado desde que el estado desapareció a cuarenta y tres estudiantes  de la escuela rural Raúl Isidro Burgos. Las madres han desafiado el temor a hablar en público por sus hijos  y denunciar ampliamente la impunidad en la que se hunde cada vez más el sistema político del país. – “estamos cansadas, pero no por el cansancio, sino por tanta mentira que nos ha dicho el gobierno” es lo que expresa una de las voces de una madre de familia que se escuchó en el hemiciclo a Juárez, lugar donde concluyo la marcha que inició del anti monumento a los 43.

Y esto refleja,  las circunstancias por las que está atravesado este caso de lesa humanidad;  las mentiras con las que ha actuado el gobierno mexicano, la PGR  en cada una de las etapas de la investigación, desde que inicio y la violación al cumplimiento de las recomendaciones de la comisión interamericana. Las madres en pie de lucha lo dicen una y otra vez este 26 de febrero del entrante año 2017: – ” les arrancaremos a nuestro hijos de sus manos”

Un alumno de la escuela normal de Ayotzinapa representa la voz de los estudiantes y un delegado de la quinta convención nacional popular presenta la declaración política a la que han llegado 282 delegados  de 2i puntos de la república mexicana reunidos por los padres y madres de Ayotzinapa.

Te invitamos a escuchar su voz en los siguientes enlaces:

Doña Joaquina, madre de Martín Getsemany Sanchez García:

Doña María Elena Guerrero, madre de Giovanni Galindes:

Doña Hilda Legideño, madre de Jorge Antonio Tizapa:

Doña Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio:

Alumno de Ayotzinapa en la XXIX acción global por Ayotzinapa:

Declaración política de la 5° convención nacional popular:

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Agencia SubVersiones

(Español) Morir en los campos agrícolas

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Por Kau Sirenio

Las cuerdas chillantes del violín hacen que la noche sea más triste de lo normal en San Totolcintla, municipio de Mártir de Cuilapan, mientras que las mujeres y hombres apurados tejen sus cintas de palma; frente al violinista yacen dos ataúdes, uno de color azul tenue y el otro de blanco. Son los cuerpos mortales de las dos jornaleras que fallecieron en Jalisco en un accidente automovilístico.

Al olor de copal y flores, ante el altar que la familia montó para despedir a Fresnia Juárez Domínguez y Diana Juárez Villegas. Lo acompañan las luces titilantes de las velas que dibujan un funeral de campesinas que murieron en los campos agrícolas para no morir de hambre en su pueblo donde la miseria se asoma todos los días.

Los papás, hermanos, cuñadas y cuñados se abrazan entre ellos para darse ánimo para no desmayar por el dolor que los acompaña desde el viernes cuando se enteraron del accidente en que viajaban sus familiares.

«Mi hija salió temprano el viernes a las seis de la mañana al corte de tomate pero ya no regresó, nos avisaron que la camioneta que las trasladaban se accidentó, así que dejamos nuestros quehaceres y nos fuimos a preguntar qué fue lo que pasó con nuestra familia», contó Isaac Juárez Carlos, papá de Diana.

El jornalero habló de su vivencia en Jalisco donde trabajaba en el corte de caña, mientras que su esposa e hija lo hacían en el corte de tomate por una paga de 15 pesos por arpilla, «en la jornada cuando mucho alcanzaban cortar cinco o siete arpilla».

Durante la plática, del interior de la casa sale el sonido del violín y la guitarra que van formando en el oído el canto del más allá de los nahuas de Guerrero, su música fúnebre que se combina con el religioso.

En la casa de la familia Juárez Villegas y Juárez Domínguez los vecinos llegan con la ayuda, maíz y despensas son depositados ante el altar; de ahí lo toman las mujeres que apoyan en la cocina para preparar la cena y el almuerzo.

La población de esta comunidad habla el náhuatl, lengua que aún conservan a pesar de la fuerte movilidad social hacia los campos agrícolas donde se va la familia completa a trabajar en temporadas de otoño-invierno en el corte de chile, tomate, caña, aguacate, angú, espárrago o zarzamora. Otras familias se van a las ciudades turísticas a ofrecer las artesanías que elaboran.

La mayoría de los habitantes de las comunidades asentadas en la ribera del río Balsas, son jornaleros agrícolas, quienes se van por temporadas a los campos agrícolas de los estados de Morelos, Michoacán, Colima, Jalisco, Sinaloa y Baja California, toda la familia. Y también emigran a los Estados Unidos.

Para los trabajadores agrícolas, el peligro que enfrentan cada vez que salen de su pueblo se hizo costumbre: «nuestro panteón está lleno de paisanos que han muerto en los surcos de los campos agrícolas», señala Melquiades García Ríos, comisariado de Bienes Comunales de San Juan Totolcintla.

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Radio Zapote

(Español) Tecpatán y la resistencia zoque a los proyectos de muerte en Chiapas

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Tecpatán despierta. La resistencia zoque frente a los proyectos de muerte en Chiapas

Por Dos Puntos

La tarde del lunes 13 de febrero del presente año, comenzaron a circular en redes sociales y periódicos digitales de Chiapas, fotos y videos de la quema de la alcaldía de Tecpatán, cabecera del municipio homónimo, ubicado en territorio zoque, en la zona oriental de dicha entidad. La información vertida en las notas, no ayuda a aclarar la dinámica de los acontecimientos. En algunas, se habla del hartazgo de la población que reclama servicios de agua, alumbrado, drenaje, recolección de basura y seguridad. Un grupo de pobladores se habría reunido frente a la alcaldía y, al no ser atendido por el presidente Armando Pastrana Jiménez, bloquea la presidencia y quema el interior del inmueble. En otras, el edil amenaza a los inconformes con demandarlos por secuestro, argumenta que en la cabecera la gente no votó por él y por eso no tiene ninguna obligación de cumplirles y responde a las acusaciones con gas lacrimógeno y balazos.

Muchas preguntas quedan en el aire. ¿Qué fue lo que pasó realmente en Tecpatán? ¿Quién es Armando Pastrana Jiménez? Si la gente de la cabecera no votó por él, ¿quién lo hizo? Y sobretodo, ¿por qué los acontecimientos del lunes tienen relevancia si, como lo define un diario local, Tecpatán es sólo “otro municipio Chiapaneco fuera de control”?

***

El 6 de septiembre de 2016 los habitantes de Tecpatán se enteraron que en su poblado estaba a punto de celebrarse una reunión a puerta cerrada sobre la extracción de hidrocarburos en la región. “Ya eran como las 8 de la noche y no nos dio tiempo para organizarnos”, recuerda un poblador, “pero el día siguiente, a las 9 de la mañana, ya había como sesenta o setenta mujeres del pueblo –porque los hombres se fueron a trabajar— que querían ver qué estaba pasando y al mediodía ya eran más de cien, y también estaban una treintena de hombres”.

Esta presión hizo que una comisión de ciudadanos de la cabecera lograra asistir a dicha reunión, que tuvo lugar el mismo día en la sede de la Asociación Ganadera “Los Volcanes” y en la cual estaban presentes funcionarios de la Secretaría General del Estado de Chiapas; de la Secretaría de Energía (Sener) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu); de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); de la Agencia de Seguridad Industrial Energía y Ambiente(ASEA); además de los representantes de varias agencias y ejidos del municipio de Tecpatán. “De esta manera nos enteramos que se estaba planeando la extracción y explotación de hidrocarburos en tierras del municipio y que nosotros, por no ser considerados indígenas, no habíamos sido avisados y ni teníamos derecho a la consulta”.

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Noticias de Abajo ML

(Español) Noticias de Abajo ML, sesión del 20 febrero

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Columna 1

Audios Nochixtlan
A 8 meses de la masacre del mal gobierno en Nochixtlan, Oaxaca.
Compañera Madre de Familia de Nochixtlan.
Musica Rodrigo Olmedo
Poesia Maestro de la CNTE
Internacional
-Boletin Ecológico Pánama de Radio Temblor
-Al Jarreau (1940-2017) Publicado por Ke Huelga Radio
-COMUNICADO público desde la cárcel  LOV LAVKENCHE  EN RESISTENCIA de Chile
-La importancia de la organización popular en las renuncias de Andrew Puzder y Michael Flynn. Amy Goodman y Denis Moynihan de Democracy Now!
Nacional
-Pronuncamiento de la Red Europea de Colectivos por México contra la Ley de Seguridad Interior
Publicado por Ke Huelga Radio, el 20-02-2017
-Tecpatán despierta. La resistencia zoque frente a los proyectos de muerte en el Estado de Chiapas
Publicado por Radio zapote, el 20-02-2017
-De Standing Rock a la Sierra Norte de Puebla: pueblos indígenas se unen en la defensa del territorio
Publicado por Hijos de la tierra, el 20-02-2017
-Repudia Sección XXI asesinato de profesor oaxaqueño
Publicado por Ke Huelga Radio, el 19-02-2017
-“Les suplicamos que nos ayuden”, indígena Adrían Gómez, víctima de tortura y 12 años injustamente preso en Chiapas
Publicado por Radio Pozol, el 19-02-2017
-“Aún apartados lucharemos juntos”, indígena tzeltal Pascual Gómez, injustamente preso en Chiapas.. Publicado por Radio Pozol, el 18-02-2017
Columna 2
Latidos de la memoria de Radio Viglietti de Uruguay
Dos capsulas en memoria Berta Caceres y los Fusilados de Soca Victimas del Plan Condor en el Sur de América