EZLN
Carta del Congreso Nacional Indígena, grupos, colectivos, organizaciones, movimientos y personas individuales de México y el mundo, y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional a las madres, padres y familias buscadoras de Jalisco y todo el país
A las madres, padres y familias buscadoras de Jalisco y todo México,
A Tod@s l@s que buscan a quienes nos faltan.
Desde el color de la tierra que somos el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, junto a las organizaciones, colectivos e individuos que han decidido suscribir la presente carta, con dolor y rabia hacemos nuestro el luto que inunda los campos y las ciudades ante las más de 124 mil personas desaparecidas; y con respeto nos dirigimos a todas y todos los que de forma incansable buscan entre la muerte a quienes nos esconde el poder criminal que gobierna este país.
Nos dirigimos a quienes no buscan permiso para existir, porque su existencia es resistencia. No piden perdón por buscar, porque en su búsqueda está la verdad que el sistema quiere ocultar, porque nos enfrentamos a un enemigo que no solo quiere nuestras vidas, sino también nuestro futuro.
Repudiamos la campaña de desprestigio y criminalización que hacen al unísono gobiernos corruptos y grupos delictivos en contra de las madres, padres y familias buscadoras; campaña que está dirigida a generar condiciones para la represión por parte de los gobiernos o sus narco-paramilitares, capaces de engendrar crímenes de lesa humanidad como el horror del crematorio clandestino de Teuchitlán, Jalisco, que aunque le llamen como quieran y pretendan justificarlo criminalizando a las víctimas, es un centro de exterminio al servicio del capital, el mismo que sostienen y protegen quienes dicen gobernar este país. Observamos indignados como esta estrategia de desprestigio y criminalización es la similar a la que los militares y el gobierno federal han ensayado en los años anteriores en contra de las madres y padres de los 43 de Ayotzinapa y sus asesores, otra herida viva, otro infierno desatado por este narcoestado.
Los pueblos que somos, vemos como los cárteles criminales y sus grupos armados, de manera notable el Cartel Jalisco Nueva Generación, son protegidos por los gobiernos; como les otorgan impunidad y apoyo a través de las fiscalías, los jueces y los cuerpos de seguridad pública, incluidos los militares. Y estos cárteles son también los invasores agrarios, son los guardias de la mina, del parque eólico, los que venden el agua de los pueblos, los que ejecutan la obra pública y administran municipios, regiones y estados enteros, los que apuestan a la privatización de la tierra y le ponen precio, los que dividen y confrontan a nuestras comunidades, los que inundan de droga los territorios indígenas, los que roban maderas preciosas, los que administran y operan la trata de seres humanos, los capataces del trabajo esclavo en maquiladoras y agroindustrias, los que hacen de la muerte de niños y jóvenes su estrategia de expansión.
La violencia que hoy vivimos para hacer posible todo eso que el gobierno disque de izquierda llama desarrollo, cuatro te o cuatro letras, no la habíamos vivido más que en las sangrientas guerras a las que hemos sobrevivido. Los mercenarios al servicio del capitalismo avanzan imponiendo un mundo gobernado por el dinero y la muerte. Los campos de exterminio, los paramilitares, las fuerzas armadas y las corporaciones policiacas son parte de la misma maquinaria que despoja, asesina y desaparece.
Frente a este infierno y en nombre de los que nos faltan, en nombre de la dignidad y valentía que nos enseñan las y los colectivos de madres, padres y familias buscadoras, levantamos la voz y la memoria, responsabilizando al Estado mexicano, a sus instituciones y a los intereses capitalistas que lo sostienen, de cualquier daño a las madres, padres y familias buscadoras. Su lucha es nuestra lucha, porque en ella está la defensa de la vida, la tierra y la autonomía que son raíz de la esperanza colectiva.
Hermanas y hermanos de las familias buscadoras, de los colectivos incansables de madres y padres:
Nosotros somos pueblos originarios que habitamos la tierra que sangra.
Escuchamos el viento que grita el dolor y honramos el fuego de la vela que con esperanza no se apaga, dibujando los nombres de los que se llevaron.
Porque quienes buscan no son silencio, son semilla.
No son lágrimas, son memoria.
No son derrota, son horizonte.
Porque en cada paso, en cada grito, en cada mano que se une, hay un mundo sagrado que nace, convirtiendo el luto en lucha y construyendo, desde abajo, la verdad y la justicia.
Llamamos a los pueblos originarios, a las comunidades en resistencia y a la sociedad consciente a levantar la voz y la memoria, emitiendo comunicados, haciendo acciones, murales, ceremonias y palabras que exijan justicia. Porque en la memoria de nuestros desaparecidos está la semilla de un mundo nuevo, donde el capital no gobierne, donde la vida valga más que el dinero y donde los pueblos florezcamos libres.
¡Por los que no están, por los que buscan, por los que resisten!
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡Por la reconstitución integral de nuestros pueblos!
¡Nunca más un México sin nosotros!
OIGAN…
Fuente: Enlace Zapatista
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.
Marzo del 2025.
A la comunidad artística e intelectual de México y el Mundo:
Oigan… Sabemos que están ocupados con el Trump, pero -no sé si han dado cuenta-, están pasando cosas que aterrarían al más plantado. No son hechos aislados o extraordinarios, son frecuentes, cotidianos, “comunes”, “normales”.
Acá recordamos que antes ustedes solían organizar y participar en conciertos, exposiciones, subastas, rifas, artículos y mesas redondas para apoyar a los pueblos originarios.
No les discutimos que ya no estemos de moda, ni que algunos de ustedes encontraron cobijo y salario en la 4T o en los equivalentes en sus geografías.
Pero hay causas nobles, justas, verdaderas, aquí nomás, en la casa del enfrente, a la vuelta de la esquina, a una hora del bullicio citadino. Una niña, un niño, una jovencita, un joven, un adulto, una mujer, alguien ya de juicio, desaparece. Pero alguien le recuerda, alguien le extraña, alguien le necesita, alguien le busca.
Los colectivos de buscadoras y buscadores no están en el presupuesto (aunque ahora pretendan “comprar” a esas personas dándoles un cargo gubernamental), no reciben atención cotidiana de los medios, aunque su labor es diaria y lleva años, muchos, sexenios. Y es necesario que se abra la grieta del terror que define el día a día de esta nación como una pesadilla real, para que se les voltee a mirar. Sí, será sólo por unos días… hasta que un nuevo escándalo cubra el actual.
A menos que ustedes crean lo mismo que el líder del senado (quien sostiene que en realidad podrían ser una venta de garaje, o un negocio de venta de calzado y ropa de medio uso, y no las prendas de cientos de personas asesinadas), algo les deben mover los testimonios, las imágenes, los gritos, las veladoras, las torpes declaraciones de las autoridades, su falta de empatía, su apuesta a que ya este país está blindado frente al horror, la muerte, el cinismo.
Esa causa, la de buscar y encontrar a las personas desaparecidas, no es una causa partidista. Es más, esos colectivos se han esforzado por mantener fuera a los coyotes y buitres de los partidos políticos y siglas que los acompañan.
Es algo humano, o debería serlo. Entonces, ¿por qué no una campaña donde las artes y el pensamiento se hagan presentes frente a ese horror, sí, pero también frente a la nobleza y dignidad de quien busca verdad y justicia?
Ok, lo sabemos que tienen planeadas sus vacaciones, giras, compromisos, cumpleaños, bodas, que el clima, que mucho frío, que mucho calor, que lluvia; pero un día, sólo un día en que las artes y el pensamiento se manifiesten y les hagan saber a esas personas buscadoras que, al menos, han ya encontrado la humanidad en quienes tenemos esta geografía, México, como espacio de dolor, de vergüenza… y de lucha.
Esas personas, hombres y mujeres, no buscan dinero (algo que el señor Beltrones no podrá entender nunca), ni un cargo (aunque no falten los buitres a su alrededor), algo que la 4T no comprende.
Buscan a sus seres queridos, a quienes les hacen falta.
Y les encuentren o no, deben tener la satisfacción de habernos hecho ver A TODOS que esos ausentes, también son nuestros ausentes.
Cada quien con su cada cual, en su geografía, con su modo, con sus conocimientos, imaginación, creatividad. Un día para abrazar a quien busca sin descanso. Una lucecita para quien busca romper la noche del olvido. Un día al menos para recordarles y recordarnos que la vergüenza, la empatía, la rabia, la dignidad también son humanas.
Así que hermanos y hermanas de las Artes y el Pensamiento, si ahora callan, nada ni nadie podrá encontrarles.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
A nombre de las niñas, niños, mujeres, otroas, hombres y ancianos zapatistas.
Subcomandante Insurgente Moisés.
México, marzo del 2025.





