{"id":55616,"date":"2026-08-11T19:47:51","date_gmt":"2026-08-12T01:47:51","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=55616"},"modified":"2026-08-11T19:47:53","modified_gmt":"2026-08-12T01:47:53","slug":"mas-alla-de-la-carcel-necropolitica-castigo-y-aprendizaje-de-la-experiencia-zapatista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=55616","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la c\u00e1rcel: Necropol\u00edtica, castigo y aprendizaje de la experiencia Zapatista"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>M\u00e1s all\u00e1 de la c\u00e1rcel:<\/strong> <strong>Necropol\u00edtica, castigo y aprendizajes de la experiencia zapatista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entrevista a Francisco de Parres G\u00f3mez por Rita Grande*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><br><em>La c\u00e1rcel representa una de las expresiones m\u00e1s acabadas de la necropol\u00edtica contempor\u00e1nea porque administra poblaciones consideradas desechables, mientras que experiencias como la zapatista permiten pensar la justicia desde la reparaci\u00f3n del da\u00f1o, la responsabilidad colectiva y la reconstrucci\u00f3n del tejido social. El desaf\u00edo consiste en construir comunidades capaces de producir seguridad, cuidado y justicia reduciendo su dependencia de la l\u00f3gica del castigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presente entrevista con el antrop\u00f3logo Francisco De Parres G\u00f3mez forma parte del proceso de investigaci\u00f3n y documentaci\u00f3n de la exposici\u00f3n inmersiva <em><strong>El origen de un sistema: Una mirada a las c\u00e1rceles de M\u00e9xico<\/strong><\/em>, un proyecto art\u00edstico y cultural que propone comprender la prisi\u00f3n como la expresi\u00f3n visible de una trama hist\u00f3rica m\u00e1s amplia de poder, control, violencia y exclusi\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde esa perspectiva, la conversaci\u00f3n explora los v\u00ednculos entre el sistema penitenciario, la necropol\u00edtica y las estructuras econ\u00f3micas, pol\u00edticas y coloniales que sostienen las formas contempor\u00e1neas de castigo. El di\u00e1logo incorpora tambi\u00e9n experiencias comunitarias de justicia y autonom\u00eda que permiten interrogar la aparente inevitabilidad de la c\u00e1rcel y abrir preguntas sobre otras maneras de asumir la responsabilidad, reparar el da\u00f1o y reconstruir el tejido social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1.- \u00bfC\u00f3mo consideras que se articulan y complementan entre s\u00ed la necropol\u00edtica, la c\u00e1rcel y las estructuras de poder?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hablamos de necropol\u00edtica, c\u00e1rcel y poder estamos frente a distintas expresiones de una misma arquitectura. Achille Mbembe entiende la necropol\u00edtica como la capacidad de decidir qu\u00e9 vidas reciben protecci\u00f3n y cu\u00e1les quedan expuestas a la muerte. Esa exposici\u00f3n tambi\u00e9n puede adoptar formas sociales, pol\u00edticas y simb\u00f3licas. La prisi\u00f3n es uno de los espacios donde esta gesti\u00f3n diferencial de la vida se vuelve particularmente visible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su momento Foucault permiti\u00f3 comprender la c\u00e1rcel como instituci\u00f3n disciplinaria: vigilar, clasificar, corregir y producir sujetos obedientes. En el presente esa racionalidad convive con otra m\u00e1s cruda, orientada a administrar poblaciones empobrecidas, racializadas, migrantes, ind\u00edgenas o habitantes de las periferias. La c\u00e1rcel forma parte de una arquitectura mayor que incluye polic\u00edas, sistemas judiciales corruptos, fronteras militarizadas, centros de detenci\u00f3n con pr\u00e1cticas opacas y tecnolog\u00edas de vigilancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prisi\u00f3n administra, adem\u00e1s, consecuencias de desigualdades que permanecen intactas y se han perpetuado de manera hist\u00f3rica. Racismo estructural, precarizaci\u00f3n, exclusi\u00f3n educativa, despojo y abandono institucional terminan convertidos en problemas de seguridad. El encierro recibe aquello que previamente fue producido como marginalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la discusi\u00f3n rebasa la pregunta sobre si las c\u00e1rceles funcionan bien o mal. Es decisivo preguntarnos qu\u00e9 tipo de sociedad necesita encarcelar masivamente para sostener su orden y qu\u00e9 vidas considera sacrificables, las vidas desechables, como dicen las comunidades zapatistas. Desde una posici\u00f3n que no se enfoca en la l\u00f3gica del castigo, la responsabilidad frente al da\u00f1o debe permanecer en el centro, pero separada de la idea de que producir sufrimiento equivale a impartir justicia. La reparaci\u00f3n, la protecci\u00f3n de las v\u00edctimas y la reconstrucci\u00f3n de las relaciones da\u00f1adas abren un horizonte distinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2.- \u00bfC\u00f3mo se evidencia la transici\u00f3n de la biopol\u00edtica (hacer vivir) a la necropol\u00edtica (dejar morir) dentro del sistema penitenciario actual?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La transici\u00f3n se observa en el desplazamiento desde una instituci\u00f3n que afirmaba disciplinar y rehabilitar hacia otra que administra el deterioro. La prisi\u00f3n conserva como todo aparato de control, horarios, vigilancia, clasificaci\u00f3n y disciplinamiento del cuerpo, pero en numerosos contextos opera mediante una administraci\u00f3n del abandono que se traduce en condiciones de hacinamiento, atenci\u00f3n m\u00e9dica insuficiente y en algunos casos nula, mala alimentaci\u00f3n, adem\u00e1s de pr\u00e1cticas recurrentes de tortura, violencia sexual, adicciones, abandono psicol\u00f3gico, corrupci\u00f3n o control interno por grupos criminales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico, ese deterioro se superpone a desigualdades anteriores al encierro. Las personas llegan al sistema con trayectorias atravesadas por empobrecimiento, racismo, defensas jur\u00eddicas precarias, criminalizaci\u00f3n de juventudes populares o con etnicidades espec\u00edficas, falta de traducci\u00f3n a sus propios idiomas o ausencia de interpretaci\u00f3n intercultural de las leyes que distan mucho de sus c\u00f3digos culturales primigenios. La prisi\u00f3n profundiza esas condiciones y prolonga la pena mediante el estigma, los antecedentes y las dificultades para reconstruir v\u00ednculos y trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed aparece la muerte social: la persona permanece viva, pero se restringen derechos, relaciones, reconocimiento y capacidad de proyectar una vida posterior al encierro. La pena se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 de los muros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las megac\u00e1rceles de Nayib Bukele en El Salvador condensan de manera extrema una tendencia que convierte el encierro masivo en pol\u00edtica p\u00fablica y espect\u00e1culo de seguridad. Esa l\u00f3gica obliga a cuestionar la asociaci\u00f3n autom\u00e1tica entre m\u00e1s c\u00e1rcel y m\u00e1s justicia. Una sociedad que administra conflictos mediante deterioro permanente termina confundiendo seguridad con control y por desgracia, esta promoci\u00f3n del control y el castigo de las manos de las ideolog\u00edas de ultraderecha est\u00e1 permeando en gran parte de este continente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-2_zapa-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55617\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-2_zapa-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-2_zapa-350x233.jpg 350w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-2_zapa-768x512.jpg 768w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-2_zapa-700x466.jpg 700w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-2_zapa.jpg 1475w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3.- \u00bfDe qu\u00e9 manera el Estado utiliza la prisi\u00f3n para gestionar a las poblaciones que considera &#8220;excedentes&#8221; econ\u00f3micos o sociales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de poblaciones \u201cexcedentes\u201d requiere una precisi\u00f3n: ninguna persona sobra. La categor\u00eda describe la manera en que el capitalismo contempor\u00e1neo expulsa a sectores enteros de condiciones dignas de trabajo, educaci\u00f3n, vivienda, salud o acceso al territorio y despu\u00e9s convierte esa exclusi\u00f3n en un problema de seguridad, ejemplo reciente de ello son las migraciones masivas desde Marruecos a Ceuta, episodio que ha reabierto la tensi\u00f3n diplom\u00e1tica y el debate en la Uni\u00f3n Europea sobre el control de fronteras, la seguridad en el espacio Schengen y la instrumentalizaci\u00f3n de los flujos migratorios, en sinton\u00eda con la criminalizaci\u00f3n de poblaciones espec\u00edficas. La prisi\u00f3n, centros de detenci\u00f3n o supuestos \u201ccampamentos de emergencia\u201d como en Gaza, adquieren entonces una funci\u00f3n pol\u00edtica: administrar aquello que el modelo econ\u00f3mico deja fuera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Angela Davis y Ruth Wilson Gilmore han mostrado que las c\u00e1rceles gestionan consecuencias de desigualdades que permanecen estructuralmente intactas. En vez de transformar las condiciones que producen precariedad y violencia, los Estados expanden polic\u00edas, sistemas penitenciarios, vigilancia y militarizaci\u00f3n. La selecci\u00f3n tampoco es aleatoria: j\u00f3venes de sectores populares, personas racializadas, ind\u00edgenas y poblaciones negras aparecen sobrerrepresentadas porque han sido hist\u00f3ricamente objeto de criminalizaci\u00f3n. En Estados Unidos aproximadamente el 35% de las personas privadas de la libertad son de comunidades negras, esta desproporci\u00f3n significa que los afros enfrentan tasas de encarcelamiento significativamente mayores en comparaci\u00f3n con otros grupos demogr\u00e1fico<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras geograf\u00edas como M\u00e9xico y Colombia, Las mal llamadas \u201cguerras contra el narcotr\u00e1fico\u201d permiten verlo con especial claridad. Miles de j\u00f3venes ocupan los eslabones m\u00e1s vulnerables de econom\u00edas ilegales y terminan encarcelados, mientras los circuitos financieros capaces de lavar grandes cantidades de dinero cuentan con recursos de protecci\u00f3n incomparablemente mayores. El castigo se concentra all\u00ed donde existe menor capacidad jur\u00eddica, econ\u00f3mica y pol\u00edtica de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La c\u00e1rcel funciona as\u00ed como una tecnolog\u00eda de gobierno de la desigualdad. El reto de fondo consiste en impedir que sectores completos de la sociedad sean producidos como desechables y en responder al da\u00f1o combinando responsabilidad, reparaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de las condiciones que lo hicieron posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4.- \u00bfEn qu\u00e9 medida la p\u00e9rdida de derechos civiles en prisi\u00f3n despoja al interno de su condici\u00f3n de persona, convirti\u00e9ndolo en lo que Agamben llama <\/strong><em><strong>homo sacer<\/strong><\/em><strong>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La categor\u00eda de <em>homo sacer<\/em> resulta \u00fatil siempre que se emplee con cuidado. Agamben recupera una figura del derecho romano para pensar a quien permanece dentro del orden jur\u00eddico y, al mismo tiempo, queda colocado en una zona donde sus protecciones se debilitan de manera extraordinaria. La prisi\u00f3n permite observar esa paradoja, aunque siempre dentro de la l\u00f3gica de la \u201cciudadan\u00eda\u201d construida en el marco de los Estados-naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona privada de la libertad contin\u00faa siendo formalmente sujeto de derechos, pero el Estado regula movimientos, tiempos, v\u00ednculos afectivos, alimentaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n y acceso a la salud. A esa reducci\u00f3n material se suma otra moral: el encarcelado puede quedar reducido p\u00fablicamente a las categor\u00edas de \u201creo\u201d, \u201cinterno\u201d o \u201cdelincuente\u201d, como si el acto cometido agotara toda su humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n se vuelve especialmente grave cuando el sufrimiento dentro de prisi\u00f3n deja de producir indignaci\u00f3n social. Muertes por falta de atenci\u00f3n m\u00e9dica, tortura o violencia pueden ser recibidas con indiferencia e incluso con aprobaci\u00f3n. Ah\u00ed la idea de excepci\u00f3n adquiere fuerza: determinadas vidas parecen quedar disponibles para un grado de violencia que resultar\u00eda inadmisible sobre otros sectores. El paradigma extremo de esta condici\u00f3n, son los prisioneros de los campos de concentraci\u00f3n durante la \u00e9poca del nazismo, y que ahora vemos replicados por parte de las aberraciones sionistas en contra del pueblo Palestino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo matizar\u00eda, sin embargo, cualquier lectura que convierta a la persona encarcelada en pura vida pasiva. Dentro de prisi\u00f3n persisten v\u00ednculos, organizaci\u00f3n y resistencia. El sistema puede intentar reducir sujetos complejos a cuerpos administrables, pero esa reducci\u00f3n nunca es completa. Incluso frente a actos graves, la responsabilidad no deber\u00eda traducirse en p\u00e9rdida de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5.- \u00bfPor qu\u00e9 el castigo penal y la l\u00f3gica de la exclusi\u00f3n afectan desproporcionadamente a los cuerpos racializados y empobrecidos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sistema penal opera dentro de sociedades atravesadas por desigualdad econ\u00f3mica, racismo y herencias coloniales. Por eso sus efectos tampoco son neutrales. Los territorios reciben distintos niveles de vigilancia, los cuerpos son le\u00eddos de manera diferente y las posibilidades de defenderse frente a un proceso judicial dependen en gran medida de los recursos disponibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina la pobreza genera una vulnerabilidad espec\u00edfica frente al Estado penal. Quien dispone de recursos puede acceder a defensas especializadas, redes de apoyo y mejores posibilidades de negociaci\u00f3n jur\u00eddica. Una persona ind\u00edgena, empobrecida o proveniente de territorios hist\u00f3ricamente marginados puede enfrentar el proceso con defensas saturadas, barreras ling\u00fc\u00edsticas, desconocimiento de sus derechos o interpretaciones jur\u00eddicas ajenas a su contexto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dimensi\u00f3n racial aparece en pr\u00e1cticas cotidianas que van desde el perfilamiento racial en el momento de las detenciones arbitrarias, criminalizaci\u00f3n de determinadas vestimentas y en ocasiones sectores etarios que apuntan hacia las juventudes, territorios, pertenencias comunitarias o formas de protesta. El prejuicio social puede transformarse as\u00ed en procedimiento policial y posteriormente en expediente judicial. Aqu\u00ed me parece muy \u00fatil la cr\u00edtica de Mar\u00eda Ibarra Eliessetch a la blanquitud: la racializaci\u00f3n no puede estudiarse mirando \u00fanicamente a quienes son convertidos en \u201cotros\u201d; exige hacer visible tambi\u00e9n la posici\u00f3n de poder que produce esas clasificaciones y que suele presentarse a s\u00ed misma como neutral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comprender estas condiciones no elimina la responsabilidad individual ni minimiza el da\u00f1o sufrido por las v\u00edctimas. Permite formular una justicia m\u00e1s completa: reparar el da\u00f1o y, al mismo tiempo, desmontar las estructuras que convierten una y otra vez a ciertos cuerpos en materia prima privilegiada del sistema penal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>6.- \u00bfDe qu\u00e9 forma la criminalizaci\u00f3n de la migraci\u00f3n ha convertido a los centros de detenci\u00f3n en limbos jur\u00eddicos de deshumanizaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La criminalizaci\u00f3n de la migraci\u00f3n muestra con especial claridad c\u00f3mo la necropol\u00edtica rebasa los muros de la prisi\u00f3n. Personas que, en muchos casos, no han cometido delitos son tratadas como amenazas por cruzar una frontera o carecer de determinada documentaci\u00f3n. La movilidad humana queda subordinada a una l\u00f3gica policial y militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los centros de detenci\u00f3n migratoria restringen movimiento, a\u00edslan a las personas de sus redes y producen una enorme vulnerabilidad jur\u00eddica, todo ello ir\u00f3nicamente revestido de \u201cayuda humanitaria\u201d. Aunque administrativamente reciban otros nombres, comparten funciones centrales con la prisi\u00f3n. La lectura de Agamben sobre los espacios de excepci\u00f3n ayuda a comprender estas zonas donde alguien permanece bajo control estatal y, al mismo tiempo, encuentra debilitadas las garant\u00edas que deber\u00edan protegerlo. Recordemos hace un par de a\u00f1os el incendio ocurrido en un centro de estancia para migrantes en Ciudad Ju\u00e1rez, Chihuahua, donde hubo por lo menos 40 v\u00edctimas letales y decenas m\u00e1s de heridos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frontera tambi\u00e9n distribuye la movilidad de manera colonial. Un empresario europeo, un turista estadounidense o un inversionista extranjero atraviesan reg\u00edmenes de circulaci\u00f3n muy distintos a los de una persona ind\u00edgena centroamericana, una mujer afrodescendiente o un trabajador que huye de la violencia. El sistema internacional jerarquiza qui\u00e9n puede circular y qui\u00e9n debe ser contenido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico ocupa una posici\u00f3n especialmente contradictoria: un pa\u00eds marcado hist\u00f3ricamente por la migraci\u00f3n hacia Estados Unidos participa hoy en dispositivos regionales de contenci\u00f3n y militarizaci\u00f3n de la frontera sur. Cuando Donald Trump se refer\u00eda a fortalecer el muro en la frontera norte no hablaba de una infraestructura f\u00edsica, sino de una movible operada localmente y que es el papel que ahora ejerce la Guardia Nacional. La cuesti\u00f3n de fondo es evidente sin embargo para el diagn\u00f3stico que hacen muchos movimientos sociales y que se centra en la proliferaci\u00f3n de las guerras, despojos, crisis clim\u00e1ticas, reunificaci\u00f3n familiar o b\u00fasqueda de condiciones dignas se transforman en motivos de sospecha. Vivimos en un orden donde las fronteras se flexibilizan para mercanc\u00edas y capitales mientras se endurecen para numerosos seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-3_zapa-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55618\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-3_zapa-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-3_zapa-350x233.jpg 350w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-3_zapa-768x512.jpg 768w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-3_zapa-700x466.jpg 700w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-3_zapa.jpg 1475w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>7.- Sabemos que has tenido una relaci\u00f3n cercana y una historia vinculada con las comunidades zapatista. \u00bfPodr\u00edas hablarnos un poco sobre c\u00f3mo funciona su sistema de justicia y las formas de sanci\u00f3n o castigo dentro de la comunidad? \u00bfQu\u00e9 diferencias encuentras entre ese modelo comunitario y el sistema penal tradicional del Estado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed har\u00eda primero una precisi\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica y metodol\u00f3gica. Mi trayectoria de militancia, investigaci\u00f3n, di\u00e1logo y acompa\u00f1amiento me da algunas herramientas para formular una lectura situada sobre pr\u00e1cticas que he conocido, pero no me corresponde hablar en nombre de las comunidades zapatistas ni presentar su experiencia como un sistema homog\u00e9neo. Existen diferencias entre territorios, momentos hist\u00f3ricos y casos concretos. Esa cautela es indispensable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde esa posici\u00f3n, una diferencia central con el sistema penal estatal radica en el punto de partida. La pregunta suele orientarse menos hacia la cantidad de castigo que merece una persona y m\u00e1s hacia la manera de restablecer relaciones comunitarias afectadas. En las experiencias que he podido conocer aparecen mecanismos de mediaci\u00f3n, reparaci\u00f3n del da\u00f1o, trabajo comunitario, deliberaci\u00f3n colectiva y responsabilidad frente a autoridades y asambleas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La justicia se encuentra integrada a la vida cotidiana, lo mismo que la salud, la educaci\u00f3n, las artes y las ciencias. El conflicto conserva una dimensi\u00f3n comunitaria y no se transforma exclusivamente en un expediente administrado por especialistas externos. Quien caus\u00f3 el da\u00f1o, quien lo sufri\u00f3 y las instancias colectivas participan, de distintas maneras en su procesamiento. En ese punto encuentro un di\u00e1logo fecundo con el trabajo de Ibarra Eliessetch y Carrasco sobre comunalidad mixe: sin equiparar experiencias, muestran que la autonom\u00eda se sostiene cotidianamente mediante entramados locales de organizaci\u00f3n, normatividad y convivencia, y no solamente mediante una declaraci\u00f3n jur\u00eddica de autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso tampoco convierte a las comunidades en espacios arm\u00f3nicos ni elimina sanciones. Existen desacuerdos, l\u00edmites, errores y decisiones severas. Precisamente por ello me parece importante evitar la romantizaci\u00f3n. Lo significativo es que la sanci\u00f3n se inserta en un proyecto pol\u00edtico m\u00e1s amplio de autonom\u00eda y de Mandar Obedeciendo, donde la responsabilidad individual se piensa junto con las condiciones familiares, econ\u00f3micas, culturales y comunitarias que rodean el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La principal ense\u00f1anza que destaco de la clave comunitaria es que la c\u00e1rcel deja de aparecer como horizonte inevitable. La justicia puede organizarse alrededor de la reparaci\u00f3n, la responsabilidad y la continuidad de la vida colectiva. Esa experiencia ofrece preguntas de enorme relevancia para otras sociedades, sin convertirse por ello en una receta exportable. Esto coincide adem\u00e1s con una insistencia reciente del zapatismo al explicar El Com\u00fan: \u201cno hay recetas o manuales\u201d. Cada geograf\u00eda necesita construir, probar, corregir y valorar en su propia pr\u00e1ctica organizada aquello que puede servirle. Ah\u00ed radica precisamente la potencia de la experiencia zapatista: en abrir preguntas y posibilidades, no en ofrecer un modelo para copiar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-4_zapa-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55619\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-4_zapa-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-4_zapa-350x233.jpg 350w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-4_zapa-768x512.jpg 768w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-4_zapa-700x466.jpg 700w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-4_zapa.jpg 1475w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>8.- \u00bfDe qu\u00e9 manera la ausencia de un aparato policial y penitenciario formal en las comunidades zapatistas redefine la noci\u00f3n de seguridad y previene la reincidencia delictiva?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo hablar\u00eda, con mayor precisi\u00f3n, de la ausencia de un aparato policial y penitenciario profesionalizado equivalente al estatal. Eso modifica profundamente la idea de seguridad. En vez de concentrarla en una instituci\u00f3n armada especializada, la vincula con organizaci\u00f3n comunitaria, participaci\u00f3n colectiva y condiciones materiales que permiten sostener la vida, incluyendo la construcci\u00f3n de la libre autodeterminaci\u00f3n y el derecho a la leg\u00edtima autodefensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justicia, educaci\u00f3n, salud, trabajo colectivo y toma de decisiones forman parte de un entramado. Esa articulaci\u00f3n importa porque muchos conflictos se agravan all\u00ed donde existen ruptura de v\u00ednculos y deterioro del tejido social comunitario. La respuesta en comunidad busca socializar las reflexiones implicadas en el proceso de responsabilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda imprudente afirmar, sin datos comparables, que este modelo \u201celimina la reincidencia\u201d. Lo que s\u00ed permite observar es una l\u00f3gica distinta frente a la repetici\u00f3n del da\u00f1o. La c\u00e1rcel suele devolver a la persona con mayor estigma, menos redes y dificultades para reconstruir su vida; la reparaci\u00f3n comunitaria intenta conservar o rehacer v\u00ednculos y convertir la responsabilidad en una pr\u00e1ctica concreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta pol\u00edtica que surge es fuerte: \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si una parte de los recursos destinados al castigo se invirtiera en producir comunidad? La seguridad puede entenderse como capacidad colectiva de prevenir da\u00f1os, proteger a quienes los sufren, exigir responsabilidades y evitar que los conflictos escalen. En ese desplazamiento, deja de ser exclusivamente una cuesti\u00f3n policial y se vuelve una cuesti\u00f3n social, pol\u00edtica, pero fundamentalmente \u00e9tica en torno al cuidado y reproducci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>9.- \u00bfC\u00f3mo ha impactado el actual asedio de grupos del crimen organizado en Chiapas a este modelo de justicia restaurativa, y qu\u00e9 tensiones genera el principio de no violencia frente a agresiones armadas externas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed matizar\u00eda la formulaci\u00f3n de la pregunta. El zapatismo no puede reducirse a una doctrina abstracta de \u201cno violencia\u201d: su historia incluye un levantamiento armado y una estructura pol\u00edtico-militar, mientras la construcci\u00f3n civil de la autonom\u00eda ha desarrollado formas de gobierno y justicia que no descansan en un aparato policial y penitenciario semejante al estatal. Esa distinci\u00f3n es importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El crecimiento de actores del crimen organizado en Chiapas introduce un desaf\u00edo de otra escala. Los mecanismos comunitarios de justicia est\u00e1n pensados, principalmente, para conflictos donde todav\u00eda existe alg\u00fan horizonte de convivencia y reconocimiento. Un actor armado que busca controlar territorio, rutas, econom\u00edas o poblaciones opera desde una l\u00f3gica diferente. All\u00ed la mediaci\u00f3n y la reparaci\u00f3n encuentran l\u00edmites evidentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comunicados zapatistas y m\u00faltiples denuncias p\u00fablicas han advertido sobre un escenario en el que convergen crimen organizado, militarizaci\u00f3n, grupos armados, disputas territoriales y procesos de despojo. Denuncias constantes hace el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom\u00e9 de las Casas y las organizaciones de la sociedad civil que acompa\u00f1an al movimiento. Mi lectura es que el problema rebasa la categor\u00eda convencional de \u201cseguridad p\u00fablica\u201d, debido a que expresa formas de acumulaci\u00f3n, control territorial y violencia articuladas con econom\u00edas legales e ilegales. En di\u00e1logo con Claudio Lomnitz, prefiero hablar aqu\u00ed menos de un \u201cEstado fallido\u201d que de una reconfiguraci\u00f3n de la soberan\u00eda: un Estado que conserva enormes capacidades de poder, pero cuya capacidad para regular la polic\u00eda, la justicia y amplias zonas de las econom\u00edas informales e il\u00edcitas aparece profundamente erosionada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tensi\u00f3n consiste entonces en sostener la defensa de la vida y del territorio sin convertir la militarizaci\u00f3n permanente en principio organizador de la sociedad. La autonom\u00eda, las econom\u00edas colectivas, la educaci\u00f3n emancipatoria propia y las redes comunitarias funcionan tambi\u00e9n como capacidades de protecci\u00f3n. Pero ser\u00eda ingenuo presentar la justicia restaurativa como respuesta suficiente frente a organizaciones armadas que buscan subordinaci\u00f3n o desplazamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente ah\u00ed aparece uno de los l\u00edmites m\u00e1s f\u00e9rtiles para la reflexi\u00f3n antipunitivista: rechazar el Estado penal no significa negar la necesidad de defensa, protecci\u00f3n y l\u00edmites frente a violencias organizadas. El punto cr\u00edtico consiste en construirlos sin reproducir autom\u00e1ticamente la misma maquinaria de muerte que se pretende cuestionar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto5_zapa-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55620\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto5_zapa-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto5_zapa-350x233.jpg 350w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto5_zapa-768x512.jpg 768w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto5_zapa-700x466.jpg 700w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto5_zapa.jpg 1475w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>10.- Desde tu experiencia en el terreno, \u00bfcu\u00e1les son los principales desaf\u00edos culturales o generacionales que enfrentan los j\u00f3venes zapatistas al aplicar sanciones basadas en el trabajo comunitario en lugar del castigo f\u00edsico o el encierro?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las comunidades zapatistas no est\u00e1n congeladas en el tiempo ni son ese pasado folcl\u00f3rico de los museos que tanto le gusta al Estado. Las nuevas generaciones crecen bajo condiciones distintas a las de quienes construyeron las primeras etapas de la autonom\u00eda y mantienen contacto con migraci\u00f3n, redes digitales, mercados de consumo y discursos individualistas que circulan globalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa transformaci\u00f3n plantea una disputa cultural. La justicia comunitaria exige corresponsabilidad, trabajo colectivo y reconocimiento de que los actos individuales tienen consecuencias para otros. A su alrededor circulan valores vinculados con competencia, \u00e9xito individual, acumulaci\u00f3n y, en determinadas regiones, imaginarios de narcocultura donde armas, dinero r\u00e1pido y masculinidades violentas adquieren prestigio, el llamado Cartel Chamula por ejemplo, considerado el primer c\u00e1rtel de composici\u00f3n predominantemente ind\u00edgena de pueblos tzotziles, es integrado en muchos casos por personas desplazadas de sus comunidades por conflictos religiosos o pol\u00edticos, que en su momento tuvieron contacto con remanente de los Zetas y conexiones con el Cartel de Sinaloa, y que ahora tiene su propia productora audiovisual donde producen pel\u00edculas caseras y videoclips musicales centrados en promover el sistema de antivalores del crimen organizado. Lomnitz ayuda tambi\u00e9n a comprender que el crimen organizado no disputa \u00fanicamente mercados: produce autoridad, jerarqu\u00edas y repertorios morales y simb\u00f3licos con los que busca legitimarse socialmente. Por eso la narcocultura constituye tambi\u00e9n una disputa por la producci\u00f3n de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En contextos donde se construye la autonom\u00eda y al mismo tiempo se convive con l\u00f3gicas de guerra, as sanciones basadas en trabajo comunitario requieren una pedagog\u00eda pol\u00edtica sostenida. Su sentido depende de comprender la responsabilidad como restituci\u00f3n de relaciones y no como simple equivalencia entre falta y sufrimiento. Esa comprensi\u00f3n debe recrearse generacionalmente; no puede darse por asegurada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n existen movilidades y contactos con espacios urbanos que introducen nuevas preguntas sobre autoridad, derechos individuales y pertenencia colectiva. La capacidad zapatista de modificar sus propias formas organizativas, como muestra la reestructuraci\u00f3n reciente hacia los Gobiernos Aut\u00f3nomos Locales y la desaparici\u00f3n de las Juntas de Buen Gobierno, permite pensar la autonom\u00eda como proceso vivo, sujeto a revisi\u00f3n y aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00faltiples retos existen para reproducir una cultura del com\u00fan en un mundo que empuja hacia la individualizaci\u00f3n. Ah\u00ed se juega buena parte del futuro de cualquier justicia comunitaria: en la capacidad de producir sentido, pertenencia y responsabilidad entre generaciones diferentes que aseguren la continuidad del proyecto porque en ello se juegan la vida estos pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>11.- Siendo la justicia zapatista un proceso basado en la asamblea y el consenso, \u00bfc\u00f3mo se resuelven los casos donde el infractor no reconoce el da\u00f1o causado o se niega rotundamente a participar en la reparaci\u00f3n comunitaria?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n aqu\u00ed evitar\u00eda hablar de una regla \u00fanica para todas las comunidades. Asamblea y consenso no equivalen a unanimidad permanente ni a ausencia de autoridad. Existen deliberaci\u00f3n, mediaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento, pero tambi\u00e9n mecanismos colectivos para decidir cuando una persona persiste en una conducta da\u00f1ina o rechaza los acuerdos. Ello no es restrictivo a las comunidades zapatistas ya que se puede encontrar en muchas otras formas de organizaci\u00f3n de pueblos originarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las experiencias que conozco, la primera orientaci\u00f3n suele buscar reflexi\u00f3n, reconocimiento del da\u00f1o y alguna forma de reparaci\u00f3n. Cuando eso fracasa, pueden aparecer sanciones m\u00e1s severas: restricciones de participaci\u00f3n, separaci\u00f3n de cargos o responsabilidades y, dependiendo de la gravedad y del contexto, separaci\u00f3n de la organizaci\u00f3n. Hay casos en los que la decisi\u00f3n llega a la expulsi\u00f3n de la comunidad o del territorio y existen tambi\u00e9n separaciones de la organizaci\u00f3n sin posibilidad de reincorporaci\u00f3n. Presentar\u00eda estos elementos como decisiones situadas, no como un c\u00f3digo uniforme aplicable mec\u00e1nicamente. Esto nos lo cuentan las mismas comunidades en sus cuadernos de trabajo de la Escuelita &#8220;La libertad seg\u00fan l@s zapatistas&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto permite despejar un equ\u00edvoco frecuente: justicia comunitaria y reparaci\u00f3n no significan impunidad. Una comunidad necesita l\u00edmites para proteger a quienes han sido afectados y sostener sus acuerdos colectivos. La reintegraci\u00f3n tampoco puede convertirse en obligaci\u00f3n de perdonar ni colocar sobre la v\u00edctima el costo de recomponer la convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diferencia con el sistema penitenciario aparece en la finalidad y en el procedimiento. Incluso las sanciones m\u00e1s severas se discuten en relaci\u00f3n con la protecci\u00f3n de la vida colectiva y con la ruptura concreta de compromisos comunitarios, en lugar de organizar todo el sistema alrededor del encierro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia resulta valiosa precisamente porque muestra sus propias tensiones. Reparar, reintegrar, separar o expulsar son decisiones dif\u00edciles. Una justicia alternativa adquiere seriedad cuando reconoce esos l\u00edmites y asume que cuidar la comunidad tambi\u00e9n implica protegerla frente a conductas que pueden destruirla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-6_zapa-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55621\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-6_zapa-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-6_zapa-350x233.jpg 350w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-6_zapa-768x512.jpg 768w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-6_zapa-700x466.jpg 700w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Foto-6_zapa.jpg 1475w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>12.- Desde una perspectiva abolicionista, \u00bfqu\u00e9 alternativas concretas y viables existen para desmontar progresivamente el engranaje de poder, violencia y castigo que sostiene al sistema penitenciario? Y, particularmente en un Estado como M\u00e9xico, \u00bfcu\u00e1l consideras que podr\u00eda ser una alternativa realista que pudiera comenzar a gestionarse desde ahora?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uso el t\u00e9rmino abolicionismo como un horizonte cr\u00edtico y, sobre todo, como un proceso. Pensar seriamente en desmontar el sistema penitenciario no significa imaginar que ma\u00f1ana pueden cerrarse todas las c\u00e1rceles. Si permanecen intactas las estructuras que producen desigualdad, racismo, patriarcado, despojo y violencia, el castigo simplemente encontrar\u00e1 otros dispositivos. La pregunta m\u00e1s productiva es qu\u00e9 instituciones podemos construir progresivamente para que nuestras sociedades dependan cada vez menos del encierro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso supone trabajar en varios niveles. El primero consiste en reducir la entrada al sistema penitenciario mediante mecanismos de justicia restaurativa, acuerdos de reparaci\u00f3n, medidas no privativas de libertad y formas de seguimiento comunitario en aquellos casos donde jur\u00eddica y \u00e9ticamente sean procedentes. El segundo implica fortalecer pol\u00edticas capaces de intervenir antes de que los conflictos lleguen al sistema penal: salud mental, atenci\u00f3n a las adicciones, vivienda, educaci\u00f3n, trabajo, cultura y redes comunitarias de cuidado. El tercero exige construir procesos s\u00f3lidos de acompa\u00f1amiento para las v\u00edctimas, porque una perspectiva antipunitivista pierde cualquier legitimidad si la cr\u00edtica al castigo termina desplazando las necesidades de quienes han sufrido el da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En M\u00e9xico existe adem\u00e1s una posibilidad bastante concreta porque algunos de estos mecanismos ya forman parte del marco jur\u00eddico. El problema es que contin\u00faan ocupando un lugar perif\u00e9rico frente a una cultura institucional donde la c\u00e1rcel conserva un enorme peso simb\u00f3lico y pol\u00edtico. Una alternativa realista podr\u00eda consistir en construir una red de Centros Territoriales de Justicia Restaurativa y Reparaci\u00f3n, comenzando mediante programas piloto en determinadas entidades y municipios, vinculados al sistema de justicia pero con participaci\u00f3n efectiva de organizaciones comunitarias, especialistas, universidades y organismos de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos centros podr\u00edan recibir, en los casos legalmente procedentes y bajo condiciones claras de voluntariedad y protecci\u00f3n de las v\u00edctimas, conflictos que actualmente terminan recorriendo la ruta penal ordinaria. All\u00ed podr\u00edan construirse planes individualizados de reparaci\u00f3n que combinaran restituci\u00f3n econ\u00f3mica cuando corresponda, trabajo comunitario, procesos educativos, atenci\u00f3n a adicciones o salud mental, compromisos laborales, mediaci\u00f3n y seguimiento prolongado. La reparaci\u00f3n tendr\u00eda que evaluarse por su capacidad para responder a las necesidades de las personas afectadas, responsabilizar a quien produjo el da\u00f1o y generar garant\u00edas concretas de no repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo importante es que tampoco se tratar\u00eda simplemente de sustituir una burocracia penitenciaria por una burocracia restaurativa. Estos mecanismos necesitar\u00edan recursos, facilitadores profesionalizados, participaci\u00f3n social, transparencia y evaluaci\u00f3n independiente. Tendr\u00edamos que saber si realmente disminuyen la repetici\u00f3n del da\u00f1o, si las v\u00edctimas se sienten reparadas y protegidas, si las personas responsables cumplen los acuerdos y si se est\u00e1n reconstruyendo v\u00ednculos sociales. De lo contrario, la justicia restaurativa puede convertirse f\u00e1cilmente en otra consigna institucional vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una transici\u00f3n de este tipo tendr\u00eda tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n presupuestaria. En lugar de continuar ampliando la infraestructura del castigo, una parte creciente de los recursos tendr\u00eda que desplazarse hacia estas instituciones territoriales y hacia pol\u00edticas de cuidado y prevenci\u00f3n. Ah\u00ed comenzar\u00eda realmente el desmontaje progresivo del engranaje penitenciario: cada conflicto que pueda resolverse responsablemente fuera de la c\u00e1rcel reduce la centralidad social del encierro y permite construir capacidades institucionales distintas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto, existen violencias graves y situaciones donde una persona representa un riesgo concreto para otras. Una perspectiva antipunitivista responsable tiene que reconocer ese problema. Puede haber circunstancias que requieran separaci\u00f3n y mecanismos intensivos de protecci\u00f3n. La diferencia est\u00e1 en impedir que el aislamiento y la producci\u00f3n de sufrimiento se conviertan autom\u00e1ticamente en la respuesta para todos los conflictos, y en someter cualquier restricci\u00f3n severa a criterios de necesidad, revisi\u00f3n y respeto irrestricto a la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed encuentro nuevamente un punto de di\u00e1logo con la experiencia zapatista, sin convertirla en receta para el Estado mexicano. Su relevancia est\u00e1 en mostrarnos que justicia, educaci\u00f3n, salud, trabajo colectivo y organizaci\u00f3n pol\u00edtica pueden formar parte de un mismo proceso de reproducci\u00f3n de la vida. La ense\u00f1anza que recuperar\u00eda consiste en construir instituciones desde cada territorio y evaluar colectivamente aquello que funciona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, si me preguntaran qu\u00e9 puede comenzar a hacerse en M\u00e9xico desde ahora, dir\u00eda algo muy concreto: dejar de pensar la prisi\u00f3n como respuesta predeterminada y convertir los mecanismos restaurativos y comunitarios existentes en una verdadera pol\u00edtica p\u00fablica territorial, dotada de presupuesto, personal, seguimiento, evaluaci\u00f3n y participaci\u00f3n social. El horizonte puede ser antipunitivista, pero el camino se construye mediante instituciones concretas. Se empieza reduciendo el espacio que ocupa la c\u00e1rcel cada vez que existe una forma m\u00e1s responsable, reparadora y segura de enfrentar el da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfAlgo que agregar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer aprendizaje es que la c\u00e1rcel forma parte de una estructura social m\u00e1s amplia. Necropol\u00edtica, capitalismo, colonialidad, racismo, migraci\u00f3n y violencia aparecen aqu\u00ed como dimensiones conectadas. Una propuesta antipunitivista a la altura de esta complejidad tiene que preguntarse qu\u00e9 vidas han sido convertidas en sacrificables y c\u00f3mo reconstruir una sensibilidad colectiva frente al sufrimiento ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia zapatista desplaza la discusi\u00f3n hacia el sostenimiento de la vida colectiva. Esa experiencia tiene una enorme potencia pol\u00edtica e intelectual, pero exige una relaci\u00f3n \u00e9tica con ella. Su ense\u00f1anza m\u00e1s f\u00e9rtil, desde mi lectura, consiste precisamente en evitar la copia y asumir la tarea de organizarnos desde nuestras propias geograf\u00edas. Ese principio resulta fundamental cuando pensamos sociedades urbanizadas, diversas y fragmentadas. La comunidad no tiene que significar homogeneidad ni proximidad tradicional. Puede entenderse como la capacidad de construir obligaciones rec\u00edprocas entre personas diferentes: redes barriales, espacios de mediaci\u00f3n, instituciones de cuidado, cooperativas, mecanismos de reparaci\u00f3n y formas democr\u00e1ticas de alta intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La seguridad tambi\u00e9n necesita separarse de su monopolio armado. Proteger implica prevenir da\u00f1os, cuidar a las v\u00edctimas, limitar a quien pone en riesgo a otros y producir condiciones materiales que disminuyan la violencia. Esa tarea es m\u00e1s exigente que una reforma penal porque obliga a transformar relaciones econ\u00f3micas, imaginarios culturales y formas de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a guerras, desplazamientos, encarcelamiento masivo y m\u00faltiples pol\u00edticas de muerte, el horizonte consiste en ampliar las posibilidades de vivir juntos con dignidad. Ah\u00ed encuentro la relevancia de las experiencias zapatistas y de muchas otras resistencias: como interlocuciones que nos obligan a pensar y construir desde nuestros propios territorios, sin suplantar sus voces y sin renunciar a la responsabilidad de crear una casa com\u00fan antes de que sea demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sobre <\/strong><em><strong>El origen de un sistema: Una mirada a las c\u00e1rceles de M\u00e9xico<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El origen de un sistema: Una mirada a las c\u00e1rceles de M\u00e9xico<\/strong><\/em> es una exposici\u00f3n inmersiva que articula arte, investigaci\u00f3n, museograf\u00eda y tecnolog\u00edas audiovisuales para interrogar las estructuras hist\u00f3ricas que han configurado los sistemas de justicia, castigo y control social. Su tesis central plantea que <strong>la prisi\u00f3n constituye una de las manifestaciones m\u00e1s visibles de una matriz de poder que la antecede y la rebasa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de esta premisa, la exposici\u00f3n recorre distintas dimensiones de la violencia, el castigo, el control, la memoria, la exclusi\u00f3n, la dignidad humana, la libertad y nuestra propia relaci\u00f3n cotidiana con el poder. El proyecto busca desnaturalizar discursos e imaginarios profundamente arraigados acerca de la autoridad y la obediencia, en suma a la jerarqu\u00eda y la divisi\u00f3n entre quienes ejercen el dominio y quienes quedan sometidos a \u00e9l. Al mismo tiempo, invita a reconocer la manera en que estas relaciones atraviesan pr\u00e1cticas sociales que reproducimos tambi\u00e9n en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00edtulo <em><strong>El origen de un sistema<\/strong><\/em> remite, por ello, a una genealog\u00eda m\u00e1s profunda que la historia de las instituciones penitenciarias. La exposici\u00f3n sit\u00faa las formas contempor\u00e1neas de violencia y exclusi\u00f3n dentro de procesos hist\u00f3ricos vinculados con m\u00faltiples l\u00f3gicas de dominaci\u00f3n entendidas como configuraciones diversas de concentraci\u00f3n, jerarquizaci\u00f3n y reproducci\u00f3n del poder. El t\u00edtulo, no solamente hace referencia al surgimiento del sistema penitenciario, sino a la ra\u00edz de una matriz hist\u00f3rica marcada por la b\u00fasqueda del poder, el control y el castigo. Este proyecto busca visibilizar que el delito no se encuentra \u00fanicamente dentro de las c\u00e1rceles, sino que se reproduce y manifiesta todos los d\u00edas fuera de ellas. De este modo, la exposici\u00f3n revela a las c\u00e1rceles como una representaci\u00f3n concentrada y un espejo institucionalizado de la sociedad imperante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concebido para una audiencia amplia, y particularmente para personas que habitualmente permanecen fuera de los debates pol\u00edticos, sociol\u00f3gicos o filos\u00f3ficos especializados, el proyecto busca convertir la experiencia art\u00edstica e inmersiva en una v\u00eda de acceso a preguntas fundamentales: c\u00f3mo hemos aprendido a comprender la justicia, de qu\u00e9 manera se legitima el castigo, qu\u00e9 relaciones mantenemos con el poder y qu\u00e9 condiciones hacen posible imaginar otras formas de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de este proceso de investigaci\u00f3n, la entrevista con <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Francisco-De-Parres-Gomez-2\/research\"><strong>Francisco De Parres G\u00f3mez<\/strong><\/a> aporta una lectura sobre la relaci\u00f3n entre sistema penitenciario, necropol\u00edtica, capitalismo, colonialidad y formas contempor\u00e1neas de dominaci\u00f3n, a la vez que abre el di\u00e1logo hacia experiencias comunitarias de justicia, reparaci\u00f3n y autonom\u00eda. Su participaci\u00f3n contribuye a comprender c\u00f3mo las l\u00f3gicas de vigilancia y castigo se reproducen m\u00e1s all\u00e1 de los muros penitenciarios y permite situar la pregunta por la c\u00e1rcel dentro de una discusi\u00f3n m\u00e1s amplia sobre las formas de poder que organizan nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Texto de presentaci\u00f3n y an\u00e1lisis: Rita Grande, creadora y directora de El origen de un sistema: Una mirada a las c\u00e1rceles de M\u00e9xico.<\/em> *<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de la c\u00e1rcel: Necropol\u00edtica, castigo y aprendizajes de la experiencia zapatista Entrevista a Francisco de Parres G\u00f3mez por Rita Grande* La c\u00e1rcel representa una de las expresiones m\u00e1s acabadas de la necropol\u00edtica contempor\u00e1nea porque administra poblaciones consideradas desechables, mientras que experiencias como la zapatista permiten pensar la justicia desde la reparaci\u00f3n del da\u00f1o, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":55622,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[957,51,6,954,962,190,935],"tags":[58,53,567,147,23,545,87,148,483],"class_list":["post-55616","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autonomia","category-autor","category-chiapas","category-mexico","category-presos","category-radiozapatista","category-temas","tag-derechos-humanos","tag-justicia","tag-megaproyectos","tag-militarizacion","tag-paramilitares","tag-pueblos-indigenas","tag-represion","tag-resistencia","tag-tierra-y-territorio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55616"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55616\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55623,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55616\/revisions\/55623"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/55622"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}