{"id":55263,"date":"2026-07-23T11:26:56","date_gmt":"2026-07-23T17:26:56","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=55263"},"modified":"2026-07-23T11:29:04","modified_gmt":"2026-07-23T17:29:04","slug":"huellear-a-la-hidra-cabezona-pistas-para-una-contrahistoria-rebelde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=55263","title":{"rendered":"Huellear a la hidra cabezona. Pistas para una contrahistoria rebelde"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Carlos Alberto R\u00edos Gordillo<\/strong><br><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?page_id=55029\"><strong>Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)<\/strong><br>22 de julio de 2026<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(<strong><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/CarlosAlbertoRiosGordillo.mp3\">Descarga el audio aqu\u00ed<\/a><\/strong>)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/CarlosAlbertoRiosGordillo.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Lo importante es que hay que estar avizores de cualquier se\u00f1al de peligro. No se trata entonces de advertir el peligro cuando ya est\u00e1 presente, sino de mirar los indicios, valorarlos, interpretarlos; en suma, pensarlos cr\u00edticamente.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Subcomandante Insurgente Galeano,<br><em><a href=\"https:\/\/enlacezapatista.ezln.org.mx\/2015\/04\/01\/la-tormenta-el-centinela-y-el-sindrome-del-vigia\/\">La Tormenta, el Centinela y el S\u00edndrome del Vig\u00eda<\/a><\/em>,<br>mayo de 2015.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buenas tardes a todas y todos los presentes. Me gustar\u00eda comenzar mi participaci\u00f3n con un agradecimiento a los pueblos, comunidades y bases de apoyo zapatistas, y a la Comandancia General del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional, por haberme invitado a este semillero, creyendo que yo pod\u00eda compartirles algo, cuando en realidad he sido un compa\u00f1ero, un alumno de la experiencia zapatista y durante a\u00f1os he intentado estar en la misma ruta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que es justo recordar aqu\u00ed a mi querido <em>v<\/em><em>ot\u00e1n <\/em>de la Escuelita, a quien no he vuelto a ver desde entonces. Mateo, Caracol La Realidad, compa\u00f1ero, compa\u00f1era, alg\u00fan d\u00eda vamos a echar pl\u00e1tica otra vuelta. Tambi\u00e9n recuerdo con agradecimiento a Sergio Rodr\u00edguez Lascano, donde quiera que est\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De igual manera tengo presentes a C\u00e9dric, Olga Alejandra, Reina Mar\u00eda, Luis Fabrizio, mi familia. Es entonces un gusto estar aqu\u00ed otra vez, rodeado de personas a las que quiero, respeto y admiro; en particular a Moi y al Sup, o como le dec\u00eda C\u00e9dric cuando era beb\u00e9, el Chup, cuando lo vio en la ENA durante la otra campa\u00f1a y aqu\u00ed mismo en el homenaje a Andr\u00e9s Aubry hace casi 20 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias comandantes, capitanes, compa\u00f1eras y compa\u00f1eros de all\u00e1, de aqu\u00ed y tambi\u00e9n aqu\u00ed atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy quiero decirles: est\u00e1 contento mi coraz\u00f3n. Tengo entendido de que me invitaron porque soy historiador y tengo una mirada peculiar sobre la historia. Quisiera decir que adem\u00e1s soy historiador nacido en estas tierras y me he formado tambi\u00e9n en la historia de Chiapas, por lo cual los a\u00f1os que corren desde el d\u00eda de hoy hasta el lejano 12 de octubre de 1992 son tambi\u00e9n, de alguna manera, los a\u00f1os de mi memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue cuando mi padre me hizo notar la manera en la cual marchaban algunos destacamentos que desfilaban frente a nuestra casa, al lado del Puente Blanco, aqu\u00ed en San Crist\u00f3bal, y que derribaron la estatua del conquistador y fundador de esta ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre ten\u00eda raz\u00f3n al identificar que esa era la se\u00f1al de que algo se estaba organizando entre los campesinos de Chiapas, me dijo. Solo que no sab\u00edamos que ese algo llevaba casi una d\u00e9cada prepar\u00e1ndose en silencio y un a\u00f1o despu\u00e9s, el 1 de enero de 1994, se levantar\u00eda en armas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces esa es la historia que Chiapas le cont\u00f3 al mundo, pero para quienes tambi\u00e9n habit\u00e1bamos aqu\u00ed fue tambi\u00e9n nuestra historia. Gracias al EZLN fuimos parte de algo que ocurre pocas veces en la vida: un acontecimiento ruptura que defini\u00f3 nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que contar\u00e9 aqu\u00ed aquello que he visto, aquello que he escuchado, lo que he le\u00eddo y lo poco que he aprendido desde entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi participaci\u00f3n se llama <strong>\u201cHuellar a la hidra cabezona: pistas para una contrahistoria rebelde\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, como ustedes bien saben, todo esto parte del seminario <em><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?page_id=13233\">El pensamiento cr\u00edtico frente a la hidra capitalista<\/a><\/em>, celebrado aqu\u00ed mismo hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, cuyo objetivo era encontrar el modo con el cual el capitalismo pod\u00eda ser derrotado al echar mano del pensamiento cr\u00edtico. Los zapatistas hab\u00edan asemejado al capitalismo con la hidra de la mitolog\u00eda, de cuyo tronco cercenado surgen dos cabezas, justo ah\u00ed donde originalmente hab\u00eda una. Esa hidra que se hace m\u00e1s fuerte mientras m\u00e1s se le ataca, golpe\u00e1ndola en el mismo lugar, de la misma manera en la que se ha atacado a otros enemigos, como si la hidra siempre fuera la misma y no evolucionara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, los zapatistas no cre\u00edan que esa hidra fuera invencible. Al asemejar al capitalismo que resurge una y otra vez, que pretend\u00eda matarlo con esa hidra que de sus heridas mortales surge fortalecida, somete a poblaciones de todo el mundo y por doquier devasta la naturaleza, los zapatistas hab\u00edan encontrado una debilidad en ese monstruo que la ni\u00f1a Defensa llam\u00f3 \u201cel capitalismo cabez\u00f3n\u201d. A ese cabez\u00f3n los compas quer\u00edan saber c\u00f3mo darle caza. O sea, si era posible matar a la hidra usando el pensamiento cr\u00edtico, o de una vez era mejor atropellarlo con el Chompiras, pero quiz\u00e1 no quisieron abollarle la placa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me gustar\u00eda volver aqu\u00ed a la hidra cabezona, pero tambi\u00e9n a la lectura de huellas y la historia a contrapelo. Quisiera recordar aqu\u00ed el saber del viejo Antonio, el de \u201c<em><a href=\"https:\/\/enlacezapatista.ezln.org.mx\/1994\/05\/28\/el-viejo-antonio-en-la-montana-nace-la-fuerza-pero-no-se-ve-hasta-que-llega-abajo\/\">Los arroyos cuando bajan<\/a>\u201d<\/em>, y la sagacidad de El\u00edas Contreras, el detective de la Comisi\u00f3n Sexta, enamorado de la Magdalena, la otroa. A su manera, ambos eran lectores de huellas. Uno lo hac\u00eda como si fuera una experiencia de car\u00e1cter est\u00e1tico, recordando con sabidur\u00eda los duros a\u00f1os de la vida dura campesina, a trav\u00e9s de par\u00e1bolas, cuentos y leyendas cortas. El otro escuchaba los silencios, observaba con paciencia en medio del bullicio de la capital mexicana; no le\u00eda el rastro por lo que hab\u00eda sido, sino como anticipaci\u00f3n de hacia d\u00f3nde pod\u00eda ir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre el cazador de la comunidad y el detective colectivo hay este hilo en com\u00fan. Entre uno y otro, la operaci\u00f3n no es contemplar el rastro, sino huellar el peligro en la monta\u00f1a para agazaparse, anticiparse, prepararse para la embestida. Entre el mundo finquero y los peligros de la capital, la lectura de huellas es a la vez una operaci\u00f3n de contrainteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quisiera poner en el centro la manera en la cual los zapatistas han le\u00eddo el mundo, han narrado la historia del mundo, c\u00f3mo han revelado aquello que est\u00e1 en torno de la huella; no s\u00f3lo el enemigo como tal, ah\u00ed mero enfrente, sino tambi\u00e9n su rastro, su historia y la manera en la cual el enemigo la ha narrado, a veces dominando con locura, en ocasiones escamoteando con astucia o neutralizando en la medida en que asimila, coopta, compra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de las huellas de la hidra, los zapatistas saben c\u00f3mo es el enemigo, de d\u00f3nde ha venido, c\u00f3mo ha cambiado, hacia d\u00f3nde va y c\u00f3mo podemos darle caza. Cada huella es una revelaci\u00f3n, un desencubrimiento. No son hechos solamente, no son datos \u00fanicamente; es el rastro de una cat\u00e1strofe tras otra, de un desastre que solamente es superado por otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y los zapatistas son lectores de huellas, los cazadores que adem\u00e1s han corrido el riesgo de ser cazados, devorados, aniquilados, igual que aqu\u00ed todas y todos nosotros, por aquello que llamamos progreso, modernidad, civilizaci\u00f3n, capitalismo, desarrollo, neoliberalismo o simplemente hidra cabezona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contar la historia del mundo desde la mirada zapatista es lo contrario a contarla desde el triunfo de los due\u00f1os del mundo. Cualquier historiador que desee escribir aquello que ha venido presenciando debe estar consciente de que la historia de caza tambi\u00e9n refleja las dificultades de la vida en resistencia y la valent\u00eda de los m\u00e1s peque\u00f1os, los m\u00e1s d\u00e9biles, los m\u00e1s lentos, quienes al leer las huellas de una hidra cabezona encuentran las claves de su debilidad, organizan la batida, preparan la estrategia, planean la emboscada y as\u00ed van contando la historia de la resistencia cotidiana y la de nuestro mundo, pero a contrapelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es, pues, lo que me gustar\u00eda contarles hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desciframiento de rastros como herramienta de caza es una duda examinadora sobre el terreno, con base en un conocimiento extraordinario del entorno. Para entender c\u00f3mo estos cazadores descifran el rastro de la cat\u00e1strofe, es indispensable detenernos en la naturaleza misma del lenguaje que utilizan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto que he venido presenciando y acompa\u00f1ando durante a\u00f1os es una po\u00e9tica de la insurgencia, aquella que a partir de 1994 maravill\u00f3 a mi generaci\u00f3n al introducir en la cultura pol\u00edtica posterior a la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y del bloque sovi\u00e9tico una serie de t\u00e9rminos que devinieron coloquiales para quienes le\u00edamos los comunicados zapatistas en el peri\u00f3dico <em>El Tiempo<\/em>, creado con una imprenta m\u00e1s vieja que la de Gutenberg, como bromeaba mi padre con Amado Avenda\u00f1o, el director del peri\u00f3dico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la palabra del Subcomandante Insurgente Marcos, por supuesto, pero como \u00e9l mismo dec\u00eda, era a trav\u00e9s de su voz por la cual hablaba el EZLN, y este a su vez ha sido el guardi\u00e1n de los pueblos y de las comunidades zapatistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al reducir la escala de observaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la palabra del Sup, quien durante muchos a\u00f1os fue el portavoz del EZLN, tuvimos acceso a un peque\u00f1o mundo, a un mundo de muchos mundos, desde donde asomaron palabras m\u00e1gicas de mundos m\u00e1gicos que ya exist\u00edan desde antes de 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no se trata de la magia en el sentido de los cuentos de hadas, sino de un rito de transustanciaci\u00f3n donde las palabras refieren a los personajes colectivos y, por tanto, dan cuenta de las acciones colectivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras se inventan y reinventan, crean y recrean, cobran vida y las otorgan. Permiten ver la creatividad social de los de abajo, aquello que se forj\u00f3 en los a\u00f1os de la clandestinidad, mientras el EZLN se preparaba para la guerra y las comunidades para la resistencia prolongada, hasta lo que madur\u00f3 entre la <a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=20280\">Primera<\/a> y la <a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=20287\">Cuarta Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona<\/a>, es decir, cuando surgieron las trece demandas zapatistas: tierra, techo, trabajo, alimentaci\u00f3n, salud, educaci\u00f3n, independencia, libertad, democracia, justicia, paz, informaci\u00f3n y cultura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este parece ser un claro ejemplo de aquello que se ha llamado metateor\u00eda, pues las demandas son m\u00e1s bien \u00e1reas de trabajo. Al tener como escenario los territorios sociales y populares de los caracoles, esta experiencia revolucionaria constituye una forma de trabajar para cambiar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Atestiguamos entonces la magia de la emergencia de otro mundo en el nuestro, una magia que surgi\u00f3 de la autonom\u00eda, la organizaci\u00f3n, la disciplina y el compa\u00f1erismo, como me ense\u00f1\u00f3 mi <em>v<\/em><em>ot\u00e1n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas trece exigencias, nuestras trece demandas, son palabras m\u00e1gicas porque nos permiten ver la magia de un mundo para la vida, de sus personajes cotidianos, de sus errores, problemas y contradicciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No son s\u00f3lo palabras cuya definici\u00f3n se encuentra en un diccionario, puesto que, como aprendimos en <a href=\"https:\/\/enlacezapatista.ezln.org.mx\/1994\/12\/30\/la-historia-de-las-palabras\/\">La historia de las palabras<\/a> del viejo Antonio, estas \u00faltimas deben llevar coraz\u00f3n. Para escucharlas debemos escuchar con el coraz\u00f3n y reconocer la dignidad en la voz ajena. S\u00f3lo as\u00ed podemos reconocer lo maravilloso en la existencia cotidiana, el hacer colectivo zapatista en el d\u00eda a d\u00eda, o sea, la experiencia anticapitalista cuyo resplandor asom\u00f3 entre la niebla de enero de 1994 junto con la m\u00fasica de otras palabras: Ya basta, dignidad, democracia, libertad, justicia, un mundo donde quepan muchos mundos o mandar obedeciendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas palabras late el coraz\u00f3n y la dignidad del zapatismo. Son el lenguaje de la insubordinaci\u00f3n y el contraataque de los despose\u00eddos del sistema mundo, quienes al levantarse en armas lo hicieron tambi\u00e9n contra la tiran\u00eda del presente perpetuo, alterando as\u00ed la continuidad de la historia de los vencedores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta historia las palabras rompen con el crudo realismo capitalista, el derrotismo del \u201cno hay alternativa\u201d, e instauran la rebeld\u00eda del instante donde surge lo posible, lo in\u00e9dito. Las posibilidades hist\u00f3ricas alternativas ante la certeza del colapso global. Su magia est\u00e1, sin embargo, en aquello que revelan pueblos y comunidades zapatistas que construyeron, quiz\u00e1s sin propon\u00e9rselo de antemano, otro mundo edificado cotidianamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un registro de ese maravilloso cotidiano es el testimonio de las bases de apoyo y los <em>v<\/em><em>otanes <\/em>en los cuadernos comunitarios de la Escuelita, donde surge la voz colectiva de las bases de apoyo, sistematizando su propio pensamiento y su acci\u00f3n en libertad. La palabra que habita en los <a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?page_id=20294\">libros de la Escuelita<\/a> no busca convencer ni reclutar, sino dar cuenta de que el mundo es grande y alberga muchos mundos en su interior. Su descomunal fuerza para reencantar el planeta, un planeta que la hidra cabezona asedia y pretende dejarnos des\u00e9rtico, no radica en la belleza ornamental de sus met\u00e1foras, sino en su lugar de enunciaci\u00f3n anticapitalista. Al plasmar textualmente su definici\u00f3n de libertad como el derecho a gobernarse seg\u00fan sus modos, calendarios y geograf\u00edas, los libros zapatistas desmontan la narrativa del capital que declara que no hay alternativa. Aqu\u00ed las \u00e1reas de trabajo, tierra, techo, salud, etc\u00e9tera, se presentan como el hacer m\u00e1s sencillo, la experiencia m\u00e1s modesta, la forma de organizaci\u00f3n m\u00e1s simple.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra sufre ese rito de transustanciaci\u00f3n al devenir un rastro concreto de una pr\u00e1ctica colectiva. Al leer los cuadernos escolares de las comunidades, lo maravilloso brota de aquello que es cotidiano: la transmutaci\u00f3n de las trece demandas originarias en \u00e1reas concretas de trabajo o de c\u00f3mo se cambia el mundo, pues.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un lector indiciario no busca en estos libros la gran teor\u00eda del Estado o el programa ideol\u00f3gico del partido, sino el indicio de c\u00f3mo los pueblos curan sin el sistema de salud oficial; c\u00f3mo siembran la tierra recuperada; c\u00f3mo se sostiene una escuela aut\u00f3noma en medio del cerco militar; c\u00f3mo gestionan su econom\u00eda colectiva; c\u00f3mo resuelven, con aciertos y errores, sin la tutela del Estado; c\u00f3mo las Juntas de Buen Gobierno articulan la justicia local mediante el consenso y el error compartido. Estamos ante la demostraci\u00f3n textual de una mirada alternativa que emergi\u00f3 del quehacer cotidiano de la resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que leer a contracorriente para examinar los pormenores de la organizaci\u00f3n aut\u00f3noma, los aciertos, las contradicciones y los errores de la resistencia. Aprender a descifrar el zapatismo es aprender a buscar los indicios de otro mundo en el tejido menudo y cotidiano, m\u00e1s all\u00e1 o en vez de los libros especializados sobre el zapatismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es el gesto que hace falta aqu\u00ed: no explicar lo maravilloso cotidiano zapatista, sino descubrirlo en millares de peque\u00f1as acciones, a escala reducida pero extendida en todo el tejido social, sin traducirlo de inmediato a categor\u00eda pol\u00edtica o convertirlo en definici\u00f3n de enciclopedia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra zapatista ah\u00ed ya no s\u00f3lo nombra la alternativa, sino que funciona como el registro material de lo que ya opera en la realidad. Al reducir la escala de observaci\u00f3n y posar la mirada en el peque\u00f1o mundo zapatista, lo que encontramos no es el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico de una utop\u00eda perfecta, sino los s\u00edntomas de una praxis revolucionaria o rebelde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta peque\u00f1a escala se opera el descubrimiento de lo maravilloso cotidiano y lo m\u00e1gico en el zapatismo, que brota de la experiencia cotidiana de los caracoles, de las asambleas comunitarias, de la resistencia tenaz de las bases de apoyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los zapatistas hablan y narran el mundo, no est\u00e1n haciendo ficci\u00f3n literaria, est\u00e1n nombrando la realidad desde un espacio geogr\u00e1fico, pol\u00edtico, organizativo y simb\u00f3lico que ya disputa, aqu\u00ed y ahora, la l\u00f3gica del valor de cambio, la propiedad privada y el despojo del capital, sobre todo lo que toca, incluso el pensamiento cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta autonom\u00eda cotidiana es lo maravilloso hecho cuerpo. La demostraci\u00f3n indiciaria de que la creatividad social de los de abajo ha sido capaz de fundar un territorio de muchos caracolitos donde gobernar es mandar obedeciendo, donde la pr\u00e1ctica cotidiana est\u00e1 basada en la originalidad de lo nuevo, lo diferente y alternativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea la autonom\u00eda, sea la Ley Revolucionaria de las Mujeres, el mandar obedeciendo, la otra pol\u00edtica, la otra educaci\u00f3n, la otra cultura, la otra econom\u00eda, el otro comercio, la otra salud, la otra justicia, la otra comunicaci\u00f3n, el otro arte. Conceptos subversivos que nominan una praxis rebelde y se afirman como negaci\u00f3n de la forma anterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente al paso de la hidra cabezona que implanta el p\u00e1nico, la par\u00e1lisis, la apat\u00eda y la falsa noci\u00f3n de que no hay alternativa, la palabra zapatista opera un desencubrimiento. No nos ofrece la utop\u00eda abstracta del ma\u00f1ana inalcanzable, de las viejas izquierdas doctrinales, sino una utop\u00eda f\u00e1ctica concreta que ya se ensaya en el presente de las comunidades aut\u00f3nomas. Es la esperanza que ha surgido justo aqu\u00ed donde parec\u00eda no haberla y no en el futuro, como el tiempo que la izquierda alguna vez reclam\u00f3 como nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al trastocar el orden sem\u00e1ntico del poder, la po\u00e9tica de la insurgencia zapatista demuestra que el sistema actual no es necesario para reproducir la vida. Y es justamente porque habitan y defienden ese lugar de enunciaci\u00f3n otro que sus rastreadores, el viejo Antonio o El\u00edas Contreras, pueden agacharse a mirar las huellas del monstruo en el lodo, sin correr el peligro de ser devorados por la par\u00e1lisis que el monstruo inocula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, los libros de la Escuelita demuestran que las armas para esta batida hist\u00f3rica son, en efecto, los libros, los cuadernos y los l\u00e1pices de la autonom\u00eda colectiva, el peque\u00f1o mundo de muchos mundos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde esta trinchera de la palabra encarnada se prepara entonces la contrahistoria. Cuando la historia se vincula a un saber de tipo venatorio, es decir, un saber vinculado a la cacer\u00eda, huellar es tambi\u00e9n narrar, es contar una historia a partir de huellas min\u00fasculas desperdigadas en el terreno, que demuestran que algo pas\u00f3 por ah\u00ed. Leerlas una tras otra, vincularlas entre s\u00ed, es armar una historia a partir de huellas. Este es un m\u00e9todo de conocimiento, un procedimiento intelectual que permite historiar la huella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no s\u00f3lo eso. Desde el cazador del neol\u00edtico hasta Zadig, Guillermo de Baskerville o el viejo Antonio, pasando por el gaucho argentino, el rastreador apache, el soldado vietnamita o las milicias palestinas, huellar, rastrear, perseguir representan una t\u00e1ctica del d\u00e9bil frente al fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es una operaci\u00f3n cuidadosamente transmitida de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, puesta a prueba mil y una veces en el terreno. Esta operaci\u00f3n ha configurado una estirpe de cazadoras y cazadores, el linaje de quienes, al huellar, pretenden saber a d\u00f3nde ha ido la presa. Es tambi\u00e9n, a su manera, el m\u00e9todo del navegante que en las estrellas del cielo nocturno descifra el camino sin distinguir todav\u00eda el puerto. Es el del adivinador que, a trav\u00e9s de los min\u00fasculos detalles del animal sacrificado, descifra aquello que depara el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no es s\u00f3lo un modo de saber, de leer el mundo, de comprender el mundo; es, sobre todo, una batalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los zapatistas, por la huella se sabe cu\u00e1l es, de entre todas las cabezas de la hidra, la que acaba de atacar: sea la de la explotaci\u00f3n, el despojo, la represi\u00f3n o el desprecio. Sea la cabeza de la devastaci\u00f3n contra la naturaleza, contra el interior del ser humano, contra todas las formas de vida. Sea la cabeza madre de la hidra que controla la esperanza del cambio social. La esperanza de que ahora s\u00ed, todo va a cambiar, todo va a estar bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta anticipaci\u00f3n, el zapatismo ha descifrado que atr\u00e1s de todo culpable individualizable, en una geograf\u00eda o en otra, en uno u otro calendario, est\u00e1 la incesante acumulaci\u00f3n de capital. Es decir, los zapatistas se han vuelto expertos en desconfiar de lo que se muestra a simple vista, en leer lo que se oculta tras la mentira que la hidra necesita para sobrevivir: que la responsabilidad de sus acciones est\u00e9 en un personaje, un partido, una pol\u00edtica p\u00fablica o un gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El capitalismo debe mentir para enga\u00f1ar, ocultando su naturaleza verdadera para que se crea en \u00e9l, se apueste por \u00e9l. Es cuando el anticristo viene disfrazado de mes\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contar la historia desde la perspectiva rebelde implica desenmascarar al enemigo. Si un d\u00eda el capitalismo decidiera mostrarse tal cual es, ese mismo d\u00eda morir\u00eda por ser m\u00e1s feo que el croquetas Alvores. No puede mostrar su putrefacci\u00f3n, sino su retrato de la eterna juventud. Debe ocultarse, esconderse, enga\u00f1arnos. Debe volverse civilizaci\u00f3n, progreso, modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa contrahistoria se basa en el desencubrimiento que encuentra al impostor detr\u00e1s de la impostura, es decir, al formidable sujeto de la historia moderna que es la acumulaci\u00f3n de capital. Una y otra vez, el peligro es verlo como si fuera natural, inevitable e incluso deseable. No debemos olvidar que el discurso dominante es, en realidad, el discurso del orden dominante, que al ser una construcci\u00f3n hist\u00f3ricamente determinada es, por tanto, hist\u00f3ricamente superable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, huellar a la hidra capitalista es tambi\u00e9n una manera de hacer la historia a contrapelo. El indicio que el cazador lee en el suelo, el rastro, la huella, la frescura del paso, es la misma operaci\u00f3n que el historiador emprende cuando lee un documento contra su voluntad, buscando aquello que el poder quiso ocultar o silenciar y no pudo del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hidra deja huellas porque le es inevitable: en Acteal, en Atenco, en las fosas comunes de M\u00e9xico, Kosovo, Ruanda, en las tasas de desnutrici\u00f3n infantil, en los letreros de las desapariciones, en los contratos de los megaproyectos, en la temperatura del nuevo clima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El huelleo no inventa estas marcas, las lee. Y al leerlas, organizarlas, interpretarlas, reconstruyendo desde ellas la arquitectura del monstruo que no se deja ver de frente, pero que se asoma por todos lados, esta contrahistoria rebelde descubre lo que el poder preferir\u00eda ocultar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al hilar las huellas que por aqu\u00ed o por all\u00e1 va dejando la hidra, al armar la serie a partir de los casos particulares o los ataques de las cabezas de la hidra, encontramos sentido al sinsentido del mundo y justificamos la funci\u00f3n del huelleo: comprender por qu\u00e9 tenemos mundos devastados, pero tambi\u00e9n c\u00f3mo ha sido posible esta devastaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo Antonio ense\u00f1\u00f3 que el le\u00f3n mataba mirando, no hac\u00eda falta m\u00e1s que su mirada para matar de miedo, sin que el animalito mero enfrente del le\u00f3n supiera que ya estaba muerto. Por su parte, la hidra mata enga\u00f1ando y, sin darnos cuenta, corremos el riesgo de ser devorados por ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1alar\u00e9 solamente tres casos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primer enga\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al hacernos creer en su invencibilidad, el caos sist\u00e9mico nos sit\u00faa en una posici\u00f3n de v\u00edctimas. Esta identidad fabricada por el miedo cotidiano, por el terror instaurado en lo m\u00e1s hondo, donde todas y todos somos v\u00edctimas de un destino que no podemos cambiar, es un enga\u00f1o que no s\u00f3lo paraliza, sino que diluye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora m\u00e1s que nunca debemos proteger la presencia humana en nuestra historia. Frente a la disoluci\u00f3n de nuestra capacidad de agencia ante la cat\u00e1strofe, es necesario huir de la representaci\u00f3n negativa donde todos los sujetos se diluyen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amarrados al m\u00e1stil de una embarcaci\u00f3n que oscila entre el hundimiento y la destrucci\u00f3n, a\u00fan nos queda la capacidad de actuar e invocar la palabra cantada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dignidad. Dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Segundo enga\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al seguir el rastro de masacres, genocidios, desapariciones, desplazamientos, crisis econ\u00f3micas o clim\u00e1ticas, extinci\u00f3n de especies, guerras clim\u00e1ticas, privatizaci\u00f3n del agua o el aire, la edificaci\u00f3n de ciudades en el desierto o bajo el mar, la colonizaci\u00f3n de la Luna o de Marte, la modificaci\u00f3n del ADN para fines de supremac\u00eda racial, la IA, la hidra nos seduce, nos subyuga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La perfecci\u00f3n con la que opera la maquinaria conlleva una inconfesable admiraci\u00f3n que nos convierte en forenses de un mundo en agon\u00eda. Contemplamos c\u00f3mo todo va muriendo, c\u00f3mo el capitalismo transforma la extinci\u00f3n en dato, cifra, estad\u00edstica, reporte, diagn\u00f3stico, revoluci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hidra nos petrifica y s\u00f3lo nos queda contemplar el fin del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tercer enga\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rastrear a la hidra con sus propios mapas nos lleva a su propia geograf\u00eda: la de los indicadores del FMI, el Banco Mundial, la numeralia macroecon\u00f3mica, el lenguaje sociol\u00f3gico hiperracionalista, los conceptos jur\u00eddicos del Estado burgu\u00e9s. Esto traduce la cat\u00e1strofe en t\u00e9rminos de desarrollo sustentable, mitigaci\u00f3n de da\u00f1os, resiliencia ciudadana, pol\u00edtica social de combate a la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero aqu\u00ed la traducci\u00f3n es traici\u00f3n. Si huellamos a la hidra con su propia gram\u00e1tica, terminamos hablando como ella. La hidra mata conceptualizando el mundo, descontando miserables porque ahora s\u00f3lo son pobres, llamando conflicto en Gaza al genocidio palestino, crisis a cualquier cosa menos a un nuevo estado de excepci\u00f3n que es, en realidad, la regla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el caos del mundo nos aplasta, quien rastrea a la hidra est\u00e1 en la primera l\u00ednea del contagio. Leer sus huellas implica contagiarse del poder del monstruo que nos convierte en meras v\u00edctimas, testigos resignados, analistas subyugados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mejor de los ardides de la hidra est\u00e1 en convencernos de que no puede robarnos la rebeld\u00eda y, sin embargo, nos la apropia y se la apropia; en una palabra, privatiza nuestra rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la hidra mata enga\u00f1ando, necesitaremos de los anticuerpos de la rebeld\u00eda para resistir a sus ardides. De lo contrario, aceptaremos que nos despoja porque nos quiere.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitaremos la rebeld\u00eda para sobrevivir a un mundo ca\u00f3tico, pero no la encontraremos leyendo huellas ni en la cat\u00e1strofe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los primeros historiadores que, a su vez, aprendieron de los cazadores nos ense\u00f1aron que para encontrarla tenemos que mirar a donde miran los pueblos que resisten: abajo y a la izquierda. Buscar en las pisadas de la hidra las grietas que van quedando para encontrar la esperanza justo ah\u00ed donde parece no haberla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas hemos celebrado que la dignidad del levantamiento armado y la utop\u00eda parecen haber curado los males del mundo capitalista. Desde muy al principio, la solidaridad de la sociedad civil lleg\u00f3 al extremo de crear el s\u00edndrome de la Cenicienta, una zapatilla que lleg\u00f3 a la selva Lacandona en una donaci\u00f3n humanitaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el <a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?page_id=13233\">seminario sobre la hidra capitalista<\/a>, aqu\u00ed mismo, la buena ondita de la izquierda antisist\u00e9mica fue objeto de una dura reprimenda por parte del entonces Subcomandante Insurgente Galeano, m\u00e1s bravo todav\u00eda que el hoy Capit\u00e1n Marcos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante muchos a\u00f1os, los zapatistas han dicho que no quieren el pensamiento harag\u00e1n. Y yo creo que las huellas dejadas por los zapatistas durante tantos a\u00f1os de rebeld\u00eda y resistencia han sido le\u00eddas en clave contrainsurgente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay una lectora m\u00e1s fiel de su experiencia que la hidra capitalista. Ella lee las huellas de la genealog\u00eda rebelde, olfatea los rastros del \u201cpreguntando caminamos\u201d, paladea los resultados de la metateor\u00eda, el mandar obedeciendo y las trece demandas, \u00e1reas de trabajo, avizora hacia d\u00f3nde se dirige el zapatismo e intenta darle caza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que milicos, paras y narcos han aprendido del zapatismo ha sido el intento de darle la vuelta al mundo posible para volverlo otra vez mero realismo capitalista. Son los ni\u00f1os vig\u00edas o halcones que delatan, los milicos rastreando columnas en la monta\u00f1a, los paras leyendo el terreno para encontrar al desaparecido antes que la familia. Esto es huellar, rastrear no para cazar a la hidra, sino cazar para la hidra. Y la hidra tiene hambre de mundos alternativos, mundos anticapitalistas; quiere desaparecer a su contrario, a lo otro, a su posibilidad hist\u00f3rica alternativa. La hidra capitalista es glotona y devora todo manjar o aquello que escasea, florece, reto\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Huellar aqu\u00ed no es entonces intr\u00ednsecamente una t\u00e9cnica del d\u00e9bil, no es s\u00f3lo ni exclusivamente para la liberaci\u00f3n. Lo que la vuelve emancipadora o dominadora no es el gesto de leer la huella, sino la direcci\u00f3n de la mirada o de c\u00f3mo leemos a contrapelo. Si mira hacia arriba, hacia el que tiene el poder, o hacia abajo y a la izquierda, hacia el que tiene el contrapoder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi maestro Carlo Ginzburg dijo alguna vez que la mirada del historiador era m\u00e1s importante que su objeto de estudio. Ten\u00eda raz\u00f3n. El rastreador-historiador debe saber a d\u00f3nde mirar a la hora de huellar, narrar, para encubrir o para desencubrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo Antonio y El\u00edas Contreras huellan a la hidra, al capital, al Estado, al monstruo grande, lo hemos visto ya. Pero la hidra capitalista ha creado un modo de vida en torno del mundo zapatista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea la versi\u00f3n del Estado de bienestar fronterizo, fuera de las comunidades y territorios aut\u00f3nomos, que intenta socavar las bases del pacto social zapatista. Construyen escuelas, hospitales, reparten materiales de construcci\u00f3n, instrumentos de trabajo, apoyos agr\u00edcolas, becas universales, trabajos en obras de infraestructura estatal, lo que sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea el paisaje social creado por la guerra y la contrainsurgencia, del cual Andr\u00e9s Aubry y Ang\u00e9lica Inda daban testimonio pocos a\u00f1os despu\u00e9s del levantamiento armado: la destrucci\u00f3n de un orden para fundar otro. Paramilitares que no s\u00f3lo mataban, sino que sustitu\u00edan autoridades ejidales, usos y costumbres por guardias blancas que cobraban impuestos de guerra. Y el modus vivendi que descubrieron daba cuenta de la tensi\u00f3n entre la sobrevivencia y la complicidad en una sociedad contaminada, desestabilizada, patol\u00f3gica, dijeron ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace poco todav\u00eda, la presencia de los narcos represent\u00f3 la reorganizaci\u00f3n interna de comunidades, zonas y regiones ante el peligro. Esto es lo que hace el poder cuando tambi\u00e9n sabe leer las huellas. Intenta transformar la escuela de la insurgencia zapatista en una escuela de la contrainsurgencia antizapatista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la hidra ya aprendi\u00f3 a leer las huellas zapatistas, entonces el huelleo s\u00f3lo no basta. Ver el rastro del monstruo no lo detiene, s\u00f3lo lo hace visible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que ha detenido a la hidra no ha sido la lectura de huellas; ha sido esta terquedad cotidiana de las mujeres, de la juventud, de la ni\u00f1ez, de la comunidad, del gobierno aut\u00f3nomo local, de los colectivos de gobiernos aut\u00f3nomos zapatistas, de las asambleas de colectivos de gobiernos aut\u00f3nomos que siguen construyendo muchos mundos en su peque\u00f1o mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La organizaci\u00f3n es, pues, la clave, han dicho los compa\u00f1eros y las compa\u00f1eras. Por eso mi <em>v<\/em><em>ot\u00e1n <\/em>Mateo me dijo alguna vez: \u201cAqu\u00ed, compa, lo imposible se hace f\u00e1cil\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo Antonio nos ense\u00f1\u00f3 hace muchos a\u00f1os que el rastro nunca miente, aunque el que lo lee s\u00ed puede equivocarse. En este camino aprend\u00ed que rastrear no es algo inocente, puede ser el arma del d\u00e9bil o el instrumento con el que se le da caza. La diferencia no est\u00e1 en la t\u00e9cnica, est\u00e1 en hacia d\u00f3nde se mira cuando se lee la huella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al zapatismo le debo algo que ninguna academia me hubiera dado nunca, ninguna otra vida me hubiera dado jam\u00e1s. Aprend\u00ed m\u00e1s mirando lo que ustedes hacen todos los d\u00edas que en 20 o 30 a\u00f1os de oficio leyendo libros. Por eso creo que este seminario lleva un buen nombre: Semillero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando recib\u00ed la invitaci\u00f3n se me pidi\u00f3 una reflexi\u00f3n sobre la historia y yo tom\u00e9 en pr\u00e9stamo la que tengo cerquita de ustedes para sembrar una semillita. Si toda siembra exige que el que sembr\u00f3 se calle y deje que la tierra haga lo suyo, no voy a cerrar con una conclusi\u00f3n, porque las conclusiones son gestos de quien cree que ya termin\u00f3 de entender y yo apenas voy a seguir entendiendo algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo puedo decir que llegu\u00e9 buscando las huellas de la hidra y en el camino encontr\u00e9 el espejo de las m\u00edas. Devuelvo entonces la palabra a quienes de verdad las inventaron, las personas que en territorio zapatista hablan colores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso dec\u00eda el viejo Antonio que ya era la hora de despertar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed la contrahistoria que hoy quise huellar con ustedes, no la historia de los vencedores escrita desde arriba y para los de arriba, sino desde abajo y a la izquierda. Contar as\u00ed la historia es contar una guerra contra los pueblos y la naturaleza que se libra en varias batallas. Y hay que saber c\u00f3mo leer las huellas de todas las batallas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y toda batalla contra ese monstruo cabez\u00f3n tiene su t\u00e1ctica m\u00e1s vieja, la que don Durito de la Lacandona hubiera sabido resumir mejor que yo, mientras fuma su pipa con el tono de quien ya sabe c\u00f3mo derrotar al enemigo, diciendo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi la hidra es cabezona, entonces hay que coscorronearla\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas gracias, <em>wokolawal<\/em>, <em>kolavalik<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Alberto R\u00edos GordilloSemillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)22 de julio de 2026 (Descarga el audio aqu\u00ed) Lo importante es que hay que estar avizores de cualquier se\u00f1al de peligro. 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