{"id":53370,"date":"2026-01-21T16:20:44","date_gmt":"2026-01-21T22:20:44","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=53370"},"modified":"2026-01-21T16:22:32","modified_gmt":"2026-01-21T22:22:32","slug":"campesinos-por-la-manana-pintores-por-la-tarde-el-zapatismo-estetica-arte-y-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=53370","title":{"rendered":"Campesinos por la ma\u00f1ana, pintores por la tarde: el Zapatismo, est\u00e9tica, arte y pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/avispa.org\/campesinos-por-la-manana-pintores-por-la-tarde-el-zapatismo-estetica-arte-y-politica\/\">Avispa<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><sup>Foto de portada: Francisco De Parres G\u00f3mez<\/sup><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup><em>por Jan Bla\u017eek<\/em><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En entrevista con el antrop\u00f3logo y comunicador mexicano, Francisco De Parres G\u00f3mez, se analizan las agresiones contra el zapatismo no como hechos aislados, sino engranajes clave del despliegue de los megaproyectos y de la disputa por el control territorial, en lo que denomina como un \u201cTri\u00e1ngulo del despojo\u201d, entre violencia estatal, permisibilidad del crimen organizado y debilitamiento paulatino del tejido comunitario: Frente a ello, las comunidades resisten desde las artes vinculadas a la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 nos dice el sexenio de AMLO sobre los l\u00edmites del progresismo frente a los movimientos aut\u00f3nomos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Podemos pensar como ha analizado Ra\u00fal Zibechi sobre otros contextos latinoamericanos, que el sexenio de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador (AMLO) volvi\u00f3 a demostrar que los llamados gobiernos progresistas no necesariamente representan un terreno m\u00e1s favorable para los movimientos sociales, vemos casos como los de Gabriel Boric en Chile o Rafael Correo en Ecuador, por mencionar algunos; en muchos casos, incluso, los confrontan con mayor dureza que los gobiernos abiertamente conservadores. MORENA (Movimiento de Regeneraci\u00f3n Nacional, partido pol\u00edtico en el poder) no se constituy\u00f3 como un espacio plural donde cupieran las diferencias pol\u00edticas, territoriales y culturales del pa\u00eds, sino como un proyecto que redujo la diversidad a una noci\u00f3n abstracta de ciudadan\u00eda, funcional al orden colonial existente. Aunque M\u00e9xico reconoce oficialmente la existencia de 68 pueblos originarios, durante este periodo no se desarrollaron pol\u00edticas p\u00fablicas diferenciadas que atendieran las realidades espec\u00edficas de las comunidades ind\u00edgenas ni de la poblaci\u00f3n afrodescendiente en sus distintos territorios y necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de su gobierno se consolid\u00f3 una forma de relaci\u00f3n con los pueblos basada en la espectacularizaci\u00f3n y la folklorizaci\u00f3n de sus luchas, ejemplo de ello es la entrega del bast\u00f3n de mando en la toma de posesi\u00f3n presidencial. Las demandas hist\u00f3ricas fueron convertidas en s\u00edmbolos vaciados de contenido pol\u00edtico, lo que deriv\u00f3 en una apropiaci\u00f3n discursiva de consignas zapatistas como el \u201cMandar Obedeciendo\u201d y en un retorno a pr\u00e1cticas cl\u00e1sicas del indigenismo de Estado. Mientras se constru\u00eda una narrativa de cercan\u00eda con \u201cel pueblo\u201d, en los hechos se descalific\u00f3 y minimiz\u00f3 al zapatismo, pero tambi\u00e9n a otros actores inc\u00f3modos: el movimiento feminista, las madres y padres que buscan a sus hijas e hijos desaparecidos, periodistas cr\u00edticos, universitarios que buscan sus derechos, y poblaciones migrantes que denunciaban la violencia estructural.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos estructurales, el legado del obradorismo no signific\u00f3 una ruptura con el neoliberalismo, sino su profundizaci\u00f3n bajo nuevas formas adaptativas del Estado a las l\u00f3gicas globales. Se promovi\u00f3 la corporativizaci\u00f3n de m\u00faltiples movimientos sociales y se debilit\u00f3 el tejido comunitario a trav\u00e9s de programas que individualizaron el acceso a los recursos p\u00fablicos, mismo caso por ejemplo del gobierno de Lula da Silva en Brasil. Iniciativas como&nbsp;<em>Sembrando Vida<\/em>&nbsp;fueron rebautizadas ir\u00f3nicamente en muchas comunidades como \u201csembrando envidia\u201d o \u201csembrando latas\u201d, debido a que los apoyos no se redistribu\u00edan colectivamente, generaban conflictos internos y, en algunos casos, se vincularon m\u00e1s con la devastaci\u00f3n ambiental que con la reforestaci\u00f3n. Algo similar ocurri\u00f3 con&nbsp;<em>J\u00f3venes Construyendo el Futuro<\/em>, que en ciertos territorios se asoci\u00f3 a procesos de precarizaci\u00f3n, alcoholismo y consumo de drogas, sin atender las causas profundas de la exclusi\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de haber prometido el regreso del Ej\u00e9rcito a los cuarteles incluso como una de sus banderas de campa\u00f1a, el sexenio de AMLO se caracteriz\u00f3 por una expansi\u00f3n in\u00e9dita del presupuesto militar y por la normalizaci\u00f3n de una polic\u00eda de corte castrense desplegada en todo el pa\u00eds. Si bien el presidente intent\u00f3 modificar algunas din\u00e1micas del r\u00e9gimen pol\u00edtico, qued\u00f3 claro que las transformaciones de fondo no pueden emanar de la Presidencia cuando el Estado mismo opera como una estructura neocolonial. Los cambios reales, como han insistido los pueblos en resistencia, solo pueden construirse desde abajo: desde las comunidades, los barrios y los territorios organizados, muestra de ello son las comunidades zapatistas, el pueblo kurdo constantemente atacado y como el pueblo m\u00e1s grande del mundo sin Estado, o las comunidades mapuche que luchan por defender la Patagonia en contra de los intereses inmobiliarios sionistas o de familias como la Benetton que concentra alrededor de un mill\u00f3n de hect\u00e1reas en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se suma un modelo de gobernabilidad sustentado en la administraci\u00f3n del conflicto social. En lugar de entablar di\u00e1logos horizontales con las organizaciones, el gobierno opt\u00f3 por mecanismos de negociaci\u00f3n desiguales, procesos de cooptaci\u00f3n de lideranzas y pol\u00edticas asistencialistas que fragmentaron luchas colectivas de larga duraci\u00f3n. Bajo el discurso de la llamada \u201cCuarta Transformaci\u00f3n\u201d, no se desmontaron las estructuras heredadas del neoliberalismo; por el contrario, se reforzaron y legitimaron mediante una ret\u00f3rica progresista que termin\u00f3 reproduciendo el mismo orden que dec\u00eda cuestionar, ya que a pesar de haber una redistribuci\u00f3n del gasto p\u00fablico, el modelo de acumulaci\u00f3n propio del capitalismo se mantuvo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, el zapatismo ha seguido a lo largo de por lo menos siete sexenios como una de las voces m\u00e1s inc\u00f3modas para el poder. Su insistencia en la autonom\u00eda, la autogesti\u00f3n y la cr\u00edtica frontal al Estado puso en evidencia los l\u00edmites del proyecto obradorista. Frente a ello, AMLO opt\u00f3 por caricaturizar al Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN), acusarlo de frenar el progreso o invisibilizar sus aportes, antes que reconocer que en los Caracoles como territorios aut\u00f3nomos, se han construido experiencias concretas de vida comunitaria, dignidad y organizaci\u00f3n colectiva. El saldo final de su sexenio no es la superaci\u00f3n del neoliberalismo, sino la confirmaci\u00f3n de que incluso un Estado autodenominado progresista sigue funcionando como un dispositivo colonial que asfixia a los movimientos cuando estos desbordan los m\u00e1rgenes de control institucional y plantean otras formas de existencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/2-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/2-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121708\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo interpretas el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum frente al zapatismo, considerando que ha declarado una relaci\u00f3n de \u201crespeto\u201d, pero tambi\u00e9n su compromiso con el proyecto de MORENA? \u00bfEstamos ante una simple continuidad del obradorismo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, todo indica que el escenario puede ser incluso m\u00e1s adverso. Por primera vez en la historia de M\u00e9xico, el poder ejecutivo adopta la figura de una mujer con formaci\u00f3n cient\u00edfica y un discurso ilustrado, pero ese cambio de rostro no implica una ruptura con las estructuras profundas del poder. Aunque Sheinbaum se presenta como una presidenta progresista, su proyecto no cuestiona el modelo de acumulaci\u00f3n capitalista ni la noci\u00f3n de \u201cdesarrollo\u201d que lo sostiene. En los hechos, su administraci\u00f3n apunta a una profundizaci\u00f3n del militarismo y del neoliberalismo, sin intenci\u00f3n alguna de desmontar las bases econ\u00f3micas y pol\u00edticas que producen desigualdad y despojo.<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso oficial insiste en la inclusi\u00f3n y el respeto, pero en la pr\u00e1ctica se consolida la militarizaci\u00f3n del pa\u00eds y la convivencia estructural entre el Estado, la corrupci\u00f3n por m\u00e1s que se ha dicho combatir y el crimen organizado. La apropiaci\u00f3n de consignas y frases del zapatismo puede generar la impresi\u00f3n de que los movimientos sociales han alcanzado el poder, cuando en realidad se observa una continuidad del extractivismo, del control territorial y de la subordinaci\u00f3n de las comunidades. En lugar de fortalecer sistemas p\u00fablicos de salud y educaci\u00f3n, se priorizan dispositivos de control estatal, como la Clave \u00danica de Registro de Poblaci\u00f3n con datos biom\u00e9tricos, que operan m\u00e1s como herramientas de vigilancia que como garant\u00edas efectivas de derechos, significando as\u00ed el avance m\u00e1s a\u00fan hacia sociedades de control.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurri\u00f3 con el gobierno anterior, es necesario situar a Sheinbaum en una coyuntura hist\u00f3rica y geopol\u00edtica m\u00e1s amplia. El mundo atraviesa una reconfiguraci\u00f3n profunda marcada por m\u00faltiples crisis \u2014clim\u00e1tica, financiera, b\u00e9lica\u2014 frente a las cuales el orden imperial responde intensificando la violencia y administrando la muerte para sostener la acumulaci\u00f3n capitalista, lo m\u00e1s reciente de ello es el intervencionismo estadounidense que secuestr\u00f3 a Nicol\u00e1s Maduro en Venezuela, las amenazas a Petro o los intereses neocoloniales sobre Groenlandia. El Subcomandante Galeano (antes Marcos) lo expres\u00f3 con claridad brutal: la guerra que hoy arrasa Gaza no es un fen\u00f3meno distante, sino un anticipo de lo que puede extenderse a otros territorios si no se modifica el rumbo civilizatorio. El mensaje es que es cuesti\u00f3n de tiempo para que los misiles caigan sobre nuestras casas.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a ese panorama, el zapatismo plantea una alternativa radicalmente distinta. No un internacionalismo de Estados y fronteras o desde la figura obrera como motor de la lucha de clases, sino un internacionalismo tejido desde abajo, entre pueblos y resistencias diversas que defienden la vida frente a la necropol\u00edtica. La \u201cTraves\u00eda por la Vida\u201d de 2021 es un ejemplo contundente: al recorrer 19 pa\u00edses europeos, los zapatistas se encontraron con el pueblo Sami, colectivos okupas, anarquistas, sindicatos, trabajadoras sexuales y personas migrantes, demostrando que su lucha no es local ni folcl\u00f3rica, sino una propuesta que se puede universalizar en clave de dignidad y autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s preocupante del proyecto de Sheinbaum es que, bajo una ret\u00f3rica de cambio y con un rostro progresista femenino, puede reforzar la ilusi\u00f3n de que las transformaciones profundas son posibles desde el aparato estatal, no obstante, la experiencia hist\u00f3rica muestra que ninguna estructura colonial puede convertirse en herramienta de emancipaci\u00f3n. Todo apunta a una gesti\u00f3n de la crisis que no altera sus causas: m\u00e1s megaproyectos, mayor deuda ecol\u00f3gica y una expansi\u00f3n del aparato militar como garant\u00eda de \u201corden\u201d y \u201cprogreso\u201d. La trampa es doble: mientras se invoca el feminismo o los derechos humanos, se intensifica el control social y se reprimen las disidencias que desbordan los m\u00e1rgenes del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, frente a la continuidad neocolonial maquillada con un rostro femenino, el zapatismo vuelve a colocar una lecci\u00f3n fundamental: las alternativas reales no surgir\u00e1n de arriba ni de los procesos electorales o las urnas, sino desde abajo y a la izquierda, desde los territorios que se niegan a ser gobernados por la l\u00f3gica del capital. Ah\u00ed reside el contraste decisivo: mientras el Estado perfecciona sus mecanismos de vigilancia y militarizaci\u00f3n, los pueblos siguen construyendo, en silencio y con persistencia, caminos de autonom\u00eda y de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al analizar el proyecto pol\u00edtico de MORENA y el gobierno de Claudia Sheinbaum, resulta inevitable hablar de los megaproyectos, en particular del Tren Maya. \u00bfDe qu\u00e9 manera impactan estos proyectos en las comunidades zapatistas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El mal llamado Tren Maya no puede entenderse como una obra aislada ni como un simple proyecto de infraestructura tur\u00edstica. Forma parte de una transformaci\u00f3n territorial de largo aliento que viene reconfigurando el pa\u00eds desde hace a\u00f1os. Pablo Gonz\u00e1lez Casanova advert\u00eda que M\u00e9xico pod\u00eda llegar a fragmentarse como ocurri\u00f3 con la antigua Yugoeslavia, y hoy esa advertencia se materializa en un modelo de desarrollo regional orientado a insertar los territorios en los circuitos del capital transnacional. En el norte se concentra la acumulaci\u00f3n financiera; en el centro, el Proyecto Integral Morelos garantiza energ\u00eda para la industria; y en el sureste, el Corredor Interoce\u00e1nico articula Oaxaca y Veracruz como eje de circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, funci\u00f3n similar a la que hace ahora el Canal de Panam\u00e1. En ese esquema, el Tren Maya funciona como el engranaje tur\u00edstico de una operaci\u00f3n mayor: una suerte de parque tem\u00e1tico donde los pueblos originarios son exhibidos como folclor, al ejemplo de Xcaret, mientras se les arrebata el control sobre sus territorios y sus formas de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 en su momento el Subcomandante Marcos, la expansi\u00f3n del capital no ocurre de manera neutral, sino a trav\u00e9s de ciclos de destrucci\u00f3n, desploblamiento, reconstrucci\u00f3n y repoblamiento, ah\u00ed tenemos los videos realizados con Inteligencia Artificial que muestran a Donald Trump e Elon Musk con el proyecto hotelero y de resorts de primer mundo en la franja de Gaza. Primero se arrasan los territorios en su dimensi\u00f3n material y cultural; despu\u00e9s, las comunidades son desplazadas o precarizadas en forma de etnocidio, y en su lugar desembarcan las corporaciones acompa\u00f1adas por el aparato legal, la presencia militar y el crimen organizado. En M\u00e9xico tenemos ejemplos hist\u00f3ricos de ello como en Acapulco, en Los Cabos o en Baja California. A esta ofensiva se suman din\u00e1micas de disciplinamiento social como la trata de personas y la esclavitud sexual, el tr\u00e1fico de drogas y el alcoholismo, que erosionan deliberadamente el tejido comunitario. Solo entonces el capital instala su modelo: turismo masivo, resorts, maquilas, campos de golf.<\/p>\n\n\n\n<p>El Tren Maya no es m\u00e1s que la avanzada visible de este proceso de devastaci\u00f3n, una pol\u00edtica que mercantiliza la vida y convierte la cultura en espect\u00e1culo, o lo que eufem\u00edsticamente se empe\u00f1an en llamar \u201cPolos de Desarrollo\u201d. No es casual que la propia Claudia Sheinbaum haya afirmado que se trata apenas del comienzo y que vendr\u00e1n muchos proyectos similares, incluyendo trenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, las comunidades zapatistas, aunque no todas se encuentren directamente sobre el trazo del tren, se saben en el centro del riesgo debido a la colindancia. Lo que est\u00e1 en disputa no es \u00fanicamente una v\u00eda f\u00e9rrea, sino la imposici\u00f3n de un modelo civilizatorio incompatible con la autonom\u00eda ind\u00edgena. El zapatismo, al defender la tierra como madre y no como mercanc\u00eda, se convierte en un obst\u00e1culo central para quienes buscan transformar el sureste en una plataforma de negocios globales. Por eso, la oposici\u00f3n al Tren Maya rebasa la cr\u00edtica a una obra espec\u00edfica o al gobierno en turno: es una confrontaci\u00f3n directa con la necropol\u00edtica que convierte regiones enteras en territorios de sacrificio al servicio del capital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPodemos centrarnos ahora en la situaci\u00f3n de seguridad en Chiapas? \u00bfHemos sido testigos de ataques directos del Estado en el territorio zapatista durante los mandatos de Obrador o Sheinbaum?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos meses se document\u00f3 un despojo violento contra el Poblado Aut\u00f3nomo Zapatista Bel\u00e9n, en la regi\u00f3n campesina del Caracol 8 \u201cLa Luz que Resplandece al Mundo\u201d (Dolores Hidalgo, Ocosingo). La Asamblea de Colectivos de Gobiernos Aut\u00f3nomos Zapatistas (ACGAZ) denunci\u00f3 que, desde abril de 2025, se han ejecutado incursiones en las que participaron grupos civiles acompa\u00f1ados por el Ej\u00e9rcito federal, la Guardia Nacional, la Polic\u00eda Municipal de Ocosingo y la Fiscal\u00eda estatal, bajo el disfraz de un \u201cconflicto agrario\u201d. En los operativos se reportaron quema de casas, robos y el despojo documentado en redes oficiales. Es clave: las tierras ya hab\u00edan sido indemnizadas por el Estado tras 1994 y hoy se trabajan en com\u00fan por comunidades zapatistas y no zapatistas; incluso, cerca se levanta un quir\u00f3fano autogestivo de acceso comunitario. Posteriormente hubo una otra incursi\u00f3n represiva con presencia militar en lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum (la primera, en abril de 2025, con detenci\u00f3n ilegal de dos bases de apoyo, liberadas por presi\u00f3n social). Todo ello confirma un cerco estatal de facto sobre el territorio aut\u00f3nomo.<\/p>\n\n\n\n<p>A la par, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom\u00e9 de Las Casas (Frayba) denunci\u00f3 estrategias de cercamiento y despojo en Bel\u00e9n: al menos 13 bases de apoyo desplazadas forzadamente y afectaciones a campesinos no zapatistas que participan en la Milpa Com\u00fan. La finalidad se\u00f1alada por Frayba es convertir territorio recuperado en \u201ctierra privada\u201d, en un contexto de militarizaci\u00f3n (incluidas las Fuerzas de Reacci\u00f3n Inmediata Pakal \u2013 FRIP o \u201cpakales\u201d, cuerpo de \u00e9lite estatal con m\u00faltiples se\u00f1alamientos por abusos). Esto se suma a un escenario de violencias superpuestas (enfrentamientos, trata, desplazamientos, desapariciones). No es un hecho aislado: es contrainsurgencia que busca romper el com\u00fan y las autonom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos, por ejemplo, que el gobierno ha realizado fotogrametr\u00eda a\u00e9rea para el reconocimiento de las comunidades aut\u00f3nomas en Chiapas, lo que constituye una pr\u00e1ctica de control territorial disfrazada de monitoreo t\u00e9cnico. De las filtraciones reveladas por&nbsp;<em>Guacamaya Leaks<\/em>&nbsp;tambi\u00e9n se desprende que ciertos grupos de entrenamiento policial mantienen v\u00ednculos con el Mossad israel\u00ed, lo que demuestra que la contrainsurgencia no es s\u00f3lo local, sino parte de un engranaje transnacional, v\u00e9ase el avi\u00f3n de guerra estadounidense que aterriz\u00f3 en d\u00edas recientes en M\u00e9xico para entrenar a las fuerzas del Estado de la mano de Garc\u00eda Harfuch. En abril del a\u00f1o pasado, durante el festival zapatista de arte&nbsp;<em>Rebel y Revel (Arte)<\/em>, el Estado envi\u00f3 camionetas de la Guardia Nacional a patrullar los alrededores del Centro Ind\u00edgena de Capacitaci\u00f3n Integral. All\u00ed hab\u00eda miles de personas de las comunidades aut\u00f3nomas y de la solidaridad internacional: un gesto de clara intimidaci\u00f3n. M\u00e1s grave a\u00fan, la polic\u00eda local, la federal y el ej\u00e9rcito detuvieron y desaparecieron a dos bases de apoyo zapatistas. Solo gracias a la presi\u00f3n inmediata de la sociedad civil nacional e internacional pudieron ser liberados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra tambi\u00e9n se libra con balas ideol\u00f3gicas, comunicativas y culturales. Hemos sido testigos de campa\u00f1as de contrainsurgencia medi\u00e1tica que buscan estigmatizar al zapatismo, difundiendo rumores absurdos como que los zapatistas \u201cno dejan entrar a su territorio porque se quieren quedar con el uranio de Chiapas\u201d. Estos discursos buscan aislarlos, denostar su resistencia y justificar un clima de persecuci\u00f3n. Chiapas ha sido en varias ocasiones el estado m\u00e1s militarizado de M\u00e9xico, pero la situaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s compleja: no se trata solo de la presencia del Estado, sino de un escenario donde confluyen m\u00faltiples violencias. Los propios zapatistas lo han descrito con crudeza: Chiapas est\u00e1 \u201cal borde de la guerra civil\u201d. El tejido social se fractura cada vez m\u00e1s, como lo han documentado reiteradamente los informes del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom\u00e9 de las Casas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Chiapas hoy es un territorio atravesado por caravanas migrantes, por redes de trata y tr\u00e1fico y explotaci\u00f3n de personas, y por la disputa abierta de los dos c\u00e1rteles m\u00e1s poderosos del pa\u00eds: el C\u00e1rtel Jalisco Nueva Generaci\u00f3n y el C\u00e1rtel de Sinaloa. En medio de este tablero, las comunidades zapatistas quedan expuestas a m\u00faltiples fuegos: la violencia criminal, la militarizaci\u00f3n estatal y la descomposici\u00f3n comunitaria que provocan estas din\u00e1micas, o lo que podr\u00edamos pensar como un \u201ctri\u00e1ngulo del despojo\u201d. El Estado puede decir que \u201cno hay guerra\u201d contra el EZLN, pero en la pr\u00e1ctica el cerco es permanente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/3-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/3-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121710\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>En el contexto actual, donde el C\u00e1rtel Jalisco Nueva Generaci\u00f3n ha ganado control sobre la frontera sur y el conflicto con el C\u00e1rtel de Sinaloa se intensifica, \u00bfqu\u00e9 implicaciones tiene esto para Chiapas y para las comunidades zapatistas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El avance del crimen organizado sobre territorios aut\u00f3nomos, advertido ya por el Subcomandante Mois\u00e9s, ha entrado en una nueva fase en la que se combina con acciones estatales, legales o incentivaci\u00f3n de conflictos locales, con procesos de despojo formalmente legalizados como los megaproyectos. El crimen organizado no es una anomal\u00eda, es uno m\u00e1s de los brazos del capitalismo contempor\u00e1neo que asegura la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n de la que habla David Harvey. La confrontaci\u00f3n entre el CJNG y el C\u00e1rtel de Sinaloa ha convertido la frontera sur en una zona estrat\u00e9gica para el tr\u00e1fico de drogas, armas y personas, as\u00ed como para redes de extorsi\u00f3n, mientras el Estado incrementa la vigilancia, despliega fuerzas armadas o interviene en territorios zapatistas bajo el argumento de conflictos agrarios. El resultado no es una pacificaci\u00f3n, sino un cerco complejo donde confluyen la violencia criminal, la militarizaci\u00f3n institucional y una erosi\u00f3n acelerada del tejido comunitario.<\/p>\n\n\n\n<p>Este asedio no opera \u00fanicamente en el plano armado. Tambi\u00e9n se expresa en el terreno simb\u00f3lico y cultural. La est\u00e9tica del narco, como los corridos que glorifican la violencia, ostentaci\u00f3n material y sexualizaci\u00f3n extrema de los cuerpos, se infiltra en la vida cotidiana como una forma de colonizaci\u00f3n subjetiva que busca sustituir la l\u00f3gica del com\u00fan por una econom\u00eda del miedo y del consumo. El reciente caso del poblado aut\u00f3nomo Bel\u00e9n muestra con claridad c\u00f3mo esta convergencia entre intereses criminales y estatales presiona para privatizar tierras recuperadas y trabajadas colectivamente, atacando de forma directa los pilares materiales de la autonom\u00eda. Frente a este escenario, la defensa zapatista de la vida y del com\u00fan adquiere un car\u00e1cter a\u00fan m\u00e1s urgente y radical en el sentido de ir a la ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p>La gravedad de la situaci\u00f3n se profundiza con la aparici\u00f3n de fen\u00f3menos como el llamado C\u00e1rtel de Chamula, considerado el primer c\u00e1rtel ind\u00edgena en M\u00e9xico. Integrado por pobladores tzotziles, grupo que ha sido denunciado por pr\u00e1cticas extremas como el denominado \u201cetnoporno\u201d, en el que mujeres ind\u00edgenas son esclavizadas sexualmente y videograbadas. Estos hechos evidencian no solo la crueldad del crimen organizado, sino tambi\u00e9n su capacidad para apropiarse de violencias coloniales y patriarcales hist\u00f3ricas, reconfigur\u00e1ndolas como mercanc\u00eda dentro de econom\u00edas il\u00edcitas. Mismos fen\u00f3menos audiovisuales podemos presenciar con la aparici\u00f3n de productoras musicales que realizan videoclips que exaltan los estereotipos promovidos por el crimen organizado, en suma, a filmes de manufactura casera como \u201cCampesinos a la Mafia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, el crimen organizado no puede entenderse como un actor marginal o una anomal\u00eda del sistema. Funciona, m\u00e1s bien, como una de las corporaciones m\u00e1s eficientes del capitalismo contempor\u00e1neo, inscrita en procesos de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n que combinan militarizaci\u00f3n y violencia delincuencial, tal como lo ha se\u00f1alado William Robinson y Gilberto L\u00f3pez y Rivas. Los c\u00e1rteles disputan territorios, instauran reg\u00edmenes de control y terror social y se integran a circuitos globales de capital il\u00edcito que terminan blanque\u00e1ndose en el sistema financiero internacional. Bajo estas condiciones, la frontera sur se transforma en un espacio clave: corredor migratorio, ruta de econom\u00edas ilegales, enclave de trata y laboratorio de disciplinamiento social.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de este cerco m\u00faltiple, la autonom\u00eda zapatista se afirma como una forma de resistencia radical y defensa del territorio. Mientras el necro-capitalismo ofrece la muerte r\u00e1pida o prolongada como horizonte, los pueblos insisten en la vida digna como principio organizador. Defender la tierra, la memoria y la comunidad se convierte as\u00ed en un rechazo frontal a una l\u00f3gica que reduce todo a mercanc\u00eda, incluidos los cuerpos, y en una apuesta concreta por sostener otros mundos posibles en condiciones extremas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Francisco, ante este escenario marcado por la militarizaci\u00f3n y la presencia de m\u00faltiples grupos armados, \u00bfexisten enfrentamientos armados directos entre el zapatismo y estos actores?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No existen registros de choques armados abiertos entre el EZLN y otros grupos, pero s\u00ed se ha documentado una serie de agresiones sistem\u00e1ticas orientadas a erosionar las bases materiales de la autonom\u00eda. Estas acciones incluyen incendios de viviendas, saqueo de cosechas y destrucci\u00f3n de proyectos colectivos, y en los \u00faltimos a\u00f1os se han intensificado con la participaci\u00f3n directa o indirecta de fuerzas estatales y estructuras paramilitares. En Chiapas operaron hist\u00f3ricamente grupos como M\u00e1scara Roja, Los Chinchulines o el perversamente llamado Paz y Justicia; hoy, ese entramado se reconfigura con actores locales y con cuerpos estatales de \u00e9lite como las FRIP, conocidas como \u201cpakales\u201d, que act\u00faan en un clima de impunidad. Se trata de un mecanismo de violencia externalizada: mientras el Estado sostiene un discurso de legalidad, delega el trabajo represivo en intermediarios civiles o armados que facilitan el despojo y allanan el terreno para intereses econ\u00f3micos mayores. El reciente caso de Bel\u00e9n marca un punto de inflexi\u00f3n que confirma la persistencia de esta l\u00f3gica contrainsurgente, a\u00fan cuando el zapatismo se empe\u00f1a en fundar un \u201cQuir\u00f3fano en la Selva Lacandona\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la Organizaci\u00f3n Regional de Caficultores de Ocosingo (Hist\u00f3rica) ha incrementado sus ataques contra las bases de apoyo zapatistas mediante amenazas, hostigamientos y el uso de armas de fuego con el objetivo de arrebatar tierras. Estas agresiones no buscan \u00fanicamente el desplazamiento f\u00edsico de las comunidades, sino la destrucci\u00f3n deliberada de los proyectos productivos que sostienen la vida aut\u00f3noma. Existen denuncias documentadas de pr\u00e1cticas como el envenenamiento de estanques de peces, el asesinato de ganado y la devastaci\u00f3n de cultivos. No se trata de estallidos aislados de violencia, sino de una estrategia prolongada de desgaste destinada a cortar la autosuficiencia comunitaria y forzar a las poblaciones a reinsertarse en relaciones de dependencia con el Estado o con poderes locales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este escenario confirma que el paramilitarismo no opera de manera aut\u00f3noma ni es marginal al Estado. Forma parte de una red m\u00e1s amplia donde confluyen cacicazgos regionales, intereses de corporaciones extractivas transnacionales, din\u00e1micas del crimen organizado y la complicidad, por acci\u00f3n u omisi\u00f3n, de distintas instancias estatales. Las agresiones contra el zapatismo resultan funcionales a la expansi\u00f3n de megaproyectos y al control territorial del sureste del pa\u00eds. Al debilitar a las comunidades aut\u00f3nomas, se despeja el camino para la militarizaci\u00f3n, el turismo depredador y las grandes inversiones. Lo que suele presentarse como un conflicto local es, en realidad, una pieza estrat\u00e9gica de la necropol\u00edtica capitalista que busca eliminar cualquier experiencia que coloque la vida y la autonom\u00eda por encima de la l\u00f3gica del lucro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfExiste un v\u00ednculo entre los grupos paramilitares y las instituciones del Estado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, existe un v\u00ednculo de car\u00e1cter estructural. Desde la d\u00e9cada de los noventa, la pol\u00edtica contrainsurgente en M\u00e9xico ha operado mediante la promoci\u00f3n, tolerancia o encubrimiento de grupos armados presentados como \u201cciviles\u201d, mientras los despojos territoriales se ejecutan con respaldo o cobertura de instancias militares, policiales y ministeriales. El caso reciente de Bel\u00e9n lo documenta con claridad: incursiones denunciadas con presencia del Ej\u00e9rcito Federal, la Guardia Nacional, la Polic\u00eda Municipal de Ocosingo y personal de la Fiscal\u00eda; resoluciones aceleradas y operativos de despojo difundidos incluso por canales oficiales. De este modo, el Estado desplaza la violencia hacia terceros, garantiza la impunidad y difunde la idea de que la autonom\u00eda es ilegal y que los bienes comunes pueden ser convertidos en propiedad privada.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, estos grupos armados act\u00faan con armas de uso exclusivo del Ej\u00e9rcito, bajo la protecci\u00f3n de autoridades locales y en coordinaci\u00f3n con corporaciones de seguridad federales. No se trata \u00fanicamente de tolerancia pasiva: en numerosos casos, los paramilitares funcionan como extensiones informales de la pol\u00edtica estatal, ejecutando tareas que el gobierno no puede asumir abiertamente sin asumir costos pol\u00edticos o legales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta relaci\u00f3n resulta funcional porque permite al poder administrar la violencia sin aparecer directamente como responsable. La tercerizaci\u00f3n del uso de la fuerza es un rasgo central de la necropol\u00edtica contempor\u00e1nea: el Estado decide qui\u00e9n puede permanecer en el territorio y qui\u00e9n debe ser expulsado, qui\u00e9n tiene derecho a sembrar y qui\u00e9n queda condenado al desplazamiento o a la muerte, pero lo hace de manera indirecta, a trav\u00e9s de intermediarios que operan bajo el amparo de la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/4-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/4-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121707\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Hasta ahora hemos hablado principalmente de los enemigos del Zapatismo. \u00bfAparte del Congreso Nacional Ind\u00edgena, existen en la sociedad mexicana algunos aliados claves, especialmente en contexto urbano?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del Congreso Nacional Ind\u00edgena, existen en el pa\u00eds aliados urbanos que se han inspirado directamente en la experiencia zapatista. Un ejemplo fundamental es la Organizaci\u00f3n Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente (OPFVII), que desde sus or\u00edgenes se reconoci\u00f3 en el espejo del zapatismo. Esta organizaci\u00f3n firm\u00f3 la&nbsp;<em>Sexta Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona<\/em>&nbsp;y m\u00e1s recientemente la&nbsp;<em>Declaraci\u00f3n por la Vida<\/em>. Sus comunidades aut\u00f3nomas pueden pensarse como&nbsp;<em>Caracoles urbanos<\/em>, espacios donde se ejercen pr\u00e1cticas de autogobierno, de organizaci\u00f3n colectiva y de construcci\u00f3n de autonom\u00eda en contextos metropolitanos. Zibechi las ha descrito como la experiencia de autonom\u00eda urbana m\u00e1s grande de Am\u00e9rica Latina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La OPFVII tiene varios asentamientos en la Ciudad de M\u00e9xico. Uno de los m\u00e1s significativos es Acapatzingo, en la delegaci\u00f3n Iztapalapa, un verdadero oasis al interior de una de las zonas m\u00e1s empobrecidas y violentas de la capital. All\u00ed, detr\u00e1s de sus puertas, las y los integrantes han construido una cotidianidad distinta: cuentan con su propio sistema educativo, una radio comunitaria, servicios de salud aut\u00f3nomos y una rica vida simb\u00f3lica y ritual en torno a la figura de&nbsp;<em>Los Panchos<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>Las Panchas<\/em>, que funcionan como referentes de identidad colectiva. Todo esto no es un simple \u201cprograma social\u201d, sino una l\u00f3gica de reproducci\u00f3n de la vida que rechaza la propiedad privada y pone en el centro la dignidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de la OPFVII muestra que la autonom\u00eda zapatista no es s\u00f3lo rural ni ind\u00edgena: puede adaptarse al espacio urbano y convertirse en una alternativa concreta frente a la marginalidad y la violencia de las ciudades. En tiempos de gentrificaci\u00f3n acelerada, Acapatzingo y otros asentamientos de la organizaci\u00f3n plantean un horizonte distinto: la defensa del territorio urbano como lugar de vida, no como mercanc\u00eda inmobiliaria. Es una propuesta que dialoga directamente con los movimientos anti-gentrificaci\u00f3n que hoy emergen en la Ciudad de M\u00e9xico, ofreciendo un ejemplo de que es posible habitar la ciudad sin entregarla al mercado. En este sentido, el zapatismo no est\u00e1 aislado en las monta\u00f1as de Chiapas. Sus ecos resuenan en barrios y colonias populares que, como OPFVII, se organizan para vivir de otra manera. Estos aliados urbanos son clave porque muestran que la autonom\u00eda no es una utop\u00eda lejana, sino una pr\u00e1ctica concreta que se ejerce d\u00eda a d\u00eda en contextos hostiles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>J\u00e9r\u00f4me Baschet ha se\u00f1alado que la reciente reorganizaci\u00f3n de las instituciones aut\u00f3nomas zapatistas implic\u00f3 invertir la pir\u00e1mide del poder y fortalecer a las comunidades locales. \u00bfC\u00f3mo valoras este proceso?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las modificaciones anunciadas en el contexto del 30 aniversario del levantamiento zapatista, en 2024, constituyen uno de los movimientos m\u00e1s significativos dentro de la historia reciente de la autonom\u00eda. Se trata de un ejercicio profundamente reflexivo, en el que las propias comunidades evaluaron cr\u00edticamente sus formas de organizaci\u00f3n y decidieron transformarlas. Uno de los cambios m\u00e1s relevantes fue la desaparici\u00f3n de los Municipios Aut\u00f3nomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ). Durante a\u00f1os, la estructura organizativa se articul\u00f3 de manera escalonada: pueblos que conformaban comunidades, comunidades que integraban municipios aut\u00f3nomos y municipios que, a su vez, daban forma a los Caracoles. Con el tiempo, las comunidades reconocieron que este esquema no siempre garantizaba el principio del \u201cMandar Obedeciendo\u201d, pues en ciertos momentos se generaron inercias de concentraci\u00f3n del poder, particularmente en las Juntas de Buen Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese diagn\u00f3stico, se opt\u00f3 por un proceso de descentralizaci\u00f3n profunda. La toma de decisiones regres\u00f3 a las bases y se reforz\u00f3 el nivel comunitario como n\u00facleo de la vida pol\u00edtica. De ese replanteamiento surgieron los Gobiernos Aut\u00f3nomos Locales (GAL), espacios donde las decisiones se adoptan de manera m\u00e1s directa y en estrecha relaci\u00f3n con las necesidades concretas de cada territorio. No fue una ruptura improvisada, sino el resultado de a\u00f1os de experiencia acumulada y de una voluntad expl\u00edcita por corregir aquello que ya no funcionaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mi interpretaci\u00f3n, esta reorganizaci\u00f3n representa una radicalizaci\u00f3n de la autonom\u00eda, no su debilitamiento. El territorio zapatista nunca ha sido uniforme: existen pueblos completamente organizados en torno al EZLN con presencia muy amplia y otros donde la presencia zapatista se reduce a una sola familia. Los GAL permiten responder a esa heterogeneidad, ajustando las formas de gobierno a las realidades espec\u00edficas de cada contexto. La autodeterminaci\u00f3n sigue anclada en los principios zapatistas, pero ahora se expresa de manera m\u00e1s situada, m\u00e1s encarnada en la vida cotidiana de los sujetos colectivos, sin depender de una estructura central que pueda volverse r\u00edgida o distante.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta transformaci\u00f3n, las coordinaciones ya no recaen exclusivamente en las antiguas doce Juntas de Buen Gobierno, sino que se articulan a trav\u00e9s de colectivos vinculados a los GAL. Esto no implica una fragmentaci\u00f3n de la autonom\u00eda, sino una redistribuci\u00f3n del poder y una ampliaci\u00f3n de su alcance territorial en t\u00e9rminos efectivos y directos. La reorganizaci\u00f3n puede leerse tambi\u00e9n como una estrategia integral de defensa del territorio, de diversificaci\u00f3n de las econom\u00edas comunitarias y de fortalecimiento del com\u00fan. La tierra puede ser trabajada por personas o colectivos siempre que no est\u00e9n vinculados al crimen organizado ni a estructuras paramilitares, lo que abre la posibilidad de extender pr\u00e1cticas comunitarias de cuidado y resistencia m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites formales del zapatismo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, los GAL no encarnan una l\u00f3gica de cierre o exclusi\u00f3n, sino de apertura. No se trata de levantar fronteras identitarias, sino de tejer redes de protecci\u00f3n colectiva frente a un contexto marcado por m\u00faltiples amenazas. Despu\u00e9s de m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de construcci\u00f3n auton\u00f3mica, el EZLN ha mostrado algo poco com\u00fan en la pol\u00edtica: la capacidad de revisar cr\u00edticamente sus propias estructuras, reconocer errores y reinventarse. Esa disposici\u00f3n a cambiar sin renunciar a los principios es, en s\u00ed misma, una pr\u00e1ctica profundamente revolucionaria. Mientras los Estados tienden a reproducir jerarqu\u00edas coloniales y a aferrarse a formas r\u00edgidas de poder, los pueblos zapatistas ensayan, corrigen y vuelven a ensayar, manteniendo viva la autonom\u00eda como un proceso en permanente construcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/5-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/5-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121704\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Antes de que entremos a la especificidad tu tema, \u00bfpodr\u00edas hablar poco sobre la situaci\u00f3n de la comunidad LGBT en territorio zapatista?&nbsp;<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Recomendar\u00eda leer sobre todo el trabajo de Sylvia Marcos, que habla de la&nbsp;<em>fluidez del g\u00e9nero zapatista<\/em>. En las comunidades aut\u00f3nomas, la perspectiva de g\u00e9nero est\u00e1 situada en el centro de la vida colectiva. No es casualidad que estemos hablando del \u00fanico territorio del pa\u00eds donde no hay feminicidios ni trata sexual: una diferencia radical frente al resto de M\u00e9xico, que vive una emergencia cotidiana de violencia contra las mujeres y disidencias. Esto muestra que cuando se transforma el poder desde abajo, tambi\u00e9n se pueden modificar las relaciones sexoafectivas y de g\u00e9nero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que respecta a la comunidad LGBT+, un ejemplo muy significativo es el de Marijose, una&nbsp;<em>compa\u00f1eroa otroa<\/em>, es decir, una identidad trans desde la mirada occidental, pero reconocida en sus propios t\u00e9rminos dentro de la comunidad zapatista. En 2021, Marijose form\u00f3 parte del&nbsp;<em>Escuadr\u00f3n 421<\/em>, que viaj\u00f3 a Europa 500 a\u00f1os despu\u00e9s de la llamada \u201cca\u00edda\u201d de Tenochtitl\u00e1n, invirtiendo el sentido del viaje colonial para \u201cconquistar Europa\u201d. El escuadr\u00f3n estaba compuesto por 4 mujeres, 2 hombres y una&nbsp;<em>compa\u00f1eroa otroa<\/em>, y fue precisamente Marijose quien desembarc\u00f3 primero, rompiendo simb\u00f3licamente con la modernidad occidental, colonial y heteropatriarcal. Ese gesto fue profundamente pol\u00edtico: coloc\u00f3 la diferencia sexual y de g\u00e9nero en el centro de una cr\u00edtica global contra la colonialidad<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/6-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/6-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121705\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Claro que el machismo y la homofobia siguen presentes en las pr\u00e1cticas comunitarias, como en toda la sociedad mexicana, empero, en territorio zapatista se han producido transformaciones profundas y concretas. No es un proceso acabado ni perfecto, pero marca un horizonte distinto: el de comunidades que reconocen que no puede haber autonom\u00eda sin justicia de g\u00e9nero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estos cambios tambi\u00e9n deben leerse como un aporte pol\u00edtico m\u00e1s amplio. Frente a una sociedad donde las disidencias sexuales son criminalizadas, explotadas o invisibilizadas, el zapatismo ofrece un ejemplo de c\u00f3mo los territorios aut\u00f3nomos pueden convertirse en refugio para nuevas formas de convivencia. No se trata de idealizar ni de negar las tensiones internas, sino de mostrar que, incluso en contextos atravesados por la guerra y la precariedad, es posible construir relaciones m\u00e1s libres, diversas y respetuosas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ya llegamos a tu tema. Cuando se habla del zapatismo, casi siempre se menciona su organizaci\u00f3n o filosof\u00eda pol\u00edtica, pero t\u00fa te enfocas en la est\u00e9tica. En uno de tus libros declaras que en el zapatismo hay una relaci\u00f3n indisoluble entre el arte y la pol\u00edtica. \u00bfPodr\u00edas aclarar c\u00f3mo es indisoluble?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Primero, debemos aclarar que hablar de arte y pol\u00edtica no significa hablar de propaganda. Si la pol\u00edtica atraviesa la vida cotidiana, tambi\u00e9n est\u00e1 presente en las pr\u00e1cticas simb\u00f3licas. El arte es producci\u00f3n de sentido, de s\u00edmbolos, pero tambi\u00e9n es forma de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n, consumo y comunicaci\u00f3n. No se reduce a un contenido expl\u00edcitamente pol\u00edtico: incluso decidir d\u00f3nde se expone una obra, qui\u00e9n tiene acceso a ella y en qu\u00e9 condiciones, es un acto pol\u00edtico. Del mismo modo, exaltar la figura euroc\u00e9ntrica del artista como \u201cgenio iluminado por Dios\u201d o afirmar que todo ser humano posee potencial creativo son elecciones pol\u00edticas que definen c\u00f3mo entendemos la creaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este pensamiento tiene ra\u00edces en el territorio zapatista desde la clandestinidad. Ya en los a\u00f1os ochenta exist\u00edan c\u00e9lulas culturales que practicaban teatro, m\u00fasica o poes\u00eda, no solo como reproducci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino como estrategia de cohesi\u00f3n social y de construcci\u00f3n comunitaria entre pueblos ind\u00edgenas, campesinos y guerrillas urbanas marxistas. Muy formativo fue, por ejemplo, el cine comunitario: las proyecciones de pel\u00edculas de otras luchas internacionales como la vietnamita, muchas veces sin subt\u00edtulos, que las propias comunidades reinterpretaron inventando di\u00e1logos. En ese gesto hab\u00eda po\u00e9tica, performatividad y pol\u00edtica al mismo tiempo: una reapropiaci\u00f3n colectiva de los relatos globales desde la propia experiencia local.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me interesa centrarme en esa potencia simb\u00f3lica y po\u00e9tica que nace de las comunidades mismas. Frases como&nbsp;<em>\u201cNos cubrimos el rostro para que nos vieran\u201d<\/em>&nbsp;no son solo consignas, sino s\u00edmbolos que condensan una visi\u00f3n del mundo y que se encarnan en la vida cotidiana. Lo que vemos en el zapatismo es c\u00f3mo las pr\u00e1cticas art\u00edsticas ind\u00edgenas, que siempre han existido de forma milenaria, se complejizan y resignifican al entrelazarse con el ideario pol\u00edtico contempor\u00e1neo. As\u00ed, la expresi\u00f3n cultural no es un adorno de la lucha: es parte de su n\u00facleo m\u00e1s fuerte. El zapatismo ha tenido un impacto cultural inmenso a nivel nacional e internacional, produciendo un cambio simb\u00f3lico, po\u00e9tico y pol\u00edtico en la izquierda mundial y detonando una explosi\u00f3n creativa que inspir\u00f3 a nuevas generaciones de artistas ind\u00edgenas. Sin el levantamiento de 1994, probablemente ese estallido cultural habr\u00eda tardado mucho m\u00e1s en emerger.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, el zapatismo demuestra que arte y pol\u00edtica son indisolubles porque ambos comparten la tarea de producir mundos. El arte no se limita a representar la realidad: la transforma, la reordena y la reimagina. La pol\u00edtica, por su parte, no se limita a gestionar instituciones: tambi\u00e9n se inscribe en el terreno simb\u00f3lico, epist\u00e9mico y est\u00e9tico. Por eso, en Chiapas vemos murales, canciones, danzas, poes\u00eda y hasta vestimenta que no solo expresan resistencia, sino que generan comunidad, transmiten memoria y crean futuro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el impacto cultural zapatista no se detiene en las fronteras de M\u00e9xico. Frases, im\u00e1genes y est\u00e9ticas surgidas en las comunidades aut\u00f3nomas han viajado por el mundo, inspirando desde colectivos art\u00edsticos aut\u00f3nomos en Europa hasta movimientos ind\u00edgenas en el Sur de Abya Yala, o proyectos como el de Zapatera Negra que une la gr\u00e1fica y los idearios pol\u00edticos de los zapatistas con los de las Panteras Negras que al d\u00eda de hoy vemos que est\u00e1n resurgiendo en Estados Unidos. Esa especie de internacionalismo en clave est\u00e9tica \u2014hecho de s\u00edmbolos, palabras, colores y gestos\u2014 ha fortalecido la idea de que el arte no es secundario en la lucha pol\u00edtica, sino una de sus formas m\u00e1s potentes de expansi\u00f3n y reproducci\u00f3n que conecta lo simb\u00f3lico con la reproducci\u00f3n material. Por eso digo que la relaci\u00f3n entre arte y pol\u00edtica en el zapatismo es indisoluble: porque ambas son formas de hacer existir otros mundos posibles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/7-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/7-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121709\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>En tu otro libro P<em>o\u00e9ticas de la resistencia<\/em>, hablas mucho de epistemolog\u00eda y decolonialidad. \u00bfEs el arte en el Zapatismo \u201cinstrumento\u201d para expresar las cosmovisiones no occidentales y conectar los elementos urbanos e ind\u00edgenas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante esta dial\u00e9ctica entre lo po\u00e9tico, lo pol\u00edtico y la realidad concreta. En los procesos organizativos, muchas veces los conceptos cl\u00e1sicos de la teor\u00eda cr\u00edtica \u2014como&nbsp;<em>lucha de clases<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>plusvalor<\/em>\u2014 no conectan f\u00e1cilmente con las bases sociales, no obstante, a partir del arte, la literatura y otras expresiones culturales, se vuelven posibles otras formas de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica y hasta formaci\u00f3n de cuadros. Un ejemplo claro son los relatos del Viejo Antonio, escritos por el Subcomandante Marcos, que recuperan fragmentos de la cosmovisi\u00f3n maya. All\u00ed, las narraciones sobre c\u00f3mo nacieron los dioses o el mundo se entrelazan con pedagog\u00edas libertarias y con cr\u00edtica pol\u00edtica. Esa imbricaci\u00f3n produce una potencia particular:&nbsp;&nbsp;no es siempre efectivo hablar desde categor\u00edas abstractas y ajenas, sino desde s\u00edmbolos y relatos que dialogan con la memoria de los pueblos, al tiempo que abren puentes con otros sectores sociales urbanos y globales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, el arte en el zapatismo no funciona como \u201cinstrumento\u201d subordinado a una ideolog\u00eda previa, sino como espacio de encuentro epistemol\u00f3gico y heur\u00edstico. Permite articular lo ind\u00edgena y lo urbano, lo comunitario y lo global, lo local y lo transnacional. A trav\u00e9s del arte, se construyen puentes de sensibilidad que generan cercan\u00eda y permiten que distintos actores se reconozcan en la misma lucha. La poes\u00eda, la m\u00fasica, la gr\u00e1fica o el performance no son s\u00f3lo veh\u00edculos, son tambi\u00e9n formas de pensamiento que ampl\u00edan la pol\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de la racionalidad euroc\u00e9ntrica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n me gustar\u00eda preguntar sobre la rica tradici\u00f3n mexicana del arte revolucionario. \u00bfExiste alguna conexi\u00f3n entre los zapatistas y esta tradici\u00f3n, con personas como el pintor Diego Rivera o el dise\u00f1ador gr\u00e1fico Leopoldo M\u00e9ndez?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, respecto a la tradici\u00f3n mexicana del arte revolucionario, sin duda M\u00e9xico cuenta con un legado muy fuerte, pero no veo una correlaci\u00f3n directa entre esa tradici\u00f3n y el arte de las comunidades zapatistas. El muralismo impulsado por Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros o Jos\u00e9 Clemente Orozco fue un proyecto patrocinado por el Estado posrevolucionario, bajo la direcci\u00f3n de Jos\u00e9 Vasconcelos (quien era germanof\u00edlico y de orientaci\u00f3n filonazi) y la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica. Su funci\u00f3n era la reproducci\u00f3n ideol\u00f3gica cultural desde arriba: las instituciones determinaban los discursos, los s\u00edmbolos, los temas y los espacios donde deb\u00edan exponerse. Al mismo tiempo, reforzaban oposiciones entre \u201calta\u201d y \u201cbaja\u201d cultura, entre arte, artesan\u00eda y folclor, funcionando como mecanismos de inferiorizaci\u00f3n cultural de la otredad, por m\u00e1s que los murales estaban orientados a las clases populares. Era un proyecto jer\u00e1rquico que consolidaba lo que podr\u00edamos llamar una colonialidad est\u00e9tica, un sistema que regula qu\u00e9 se puede sentir y expresar, adem\u00e1s de que serv\u00eda para afianzar la consolidaci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso es tan importante que los procesos de liberaci\u00f3n est\u00e9n acompa\u00f1ados de pr\u00e1cticas art\u00edsticas y simb\u00f3licas propias. Se trata de una restituci\u00f3n a nivel ontol\u00f3gico de los valores y subjetividades de la mayor\u00eda social. En este marco, las comunidades zapatistas ampl\u00edan profundamente la noci\u00f3n de arte. En el comunicado&nbsp;<em>Las artes, las ciencias, los pueblos originarios y los s\u00f3tanos del mundo<\/em>&nbsp;definen al artista como aquel que crea, sin importar los c\u00e1nones ni las clasificaciones impuestas. En mi opini\u00f3n, aunque no lo nombren en clave marxista, esa idea rompe con la hist\u00f3rica divisi\u00f3n entre trabajo manual e intelectual propia de las sociedades capitalistas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el capitalismo, solo unos pocos privilegiados tienen derecho a ser reconocidos como cient\u00edficos o artistas. En cambio, tras 40 a\u00f1os de lucha, en los territorios zapatistas cualquiera puede ejercer ambas dimensiones libremente: ser campesino por la ma\u00f1ana, pintor por la tarde, convivir con la familia por la noche y estudiar matem\u00e1ticas al d\u00eda siguiente. En este horizonte, el arte y la ciencia no son esferas separadas de la vida social: est\u00e1n inscritas en la vida misma. Por eso los zapatistas hablan del&nbsp;<em>arte de la milpa<\/em>, del&nbsp;<em>arte de los trabajos colectivos<\/em>&nbsp;o incluso del&nbsp;<em>arte de la resistencia<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En mi an\u00e1lisis, lo que hacen es recuperar el sentido original de&nbsp;<em>a\u00edsth\u0113s\u012ds<\/em>: las formas de sensibilidad a partir de las cuales conocemos y construimos el mundo. De ah\u00ed que su propuesta se pueda entender radicalmente como descolonizadora: no conciben el arte como un campo aut\u00f3nomo controlado por museos o mercados, sino como pr\u00e1ctica vital que forma parte de la reproducci\u00f3n de la vida comunitaria. Es una redefinici\u00f3n del arte como saber colectivo, como epistemolog\u00eda que desaf\u00eda la colonialidad est\u00e9tica y propone una&nbsp;<em>aesthesis<\/em>&nbsp;in-surgente desde abajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a class=\"td-modal-image\" href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/8-Estetica-EZ-Francisco-Parra.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/8-Estetica-EZ-Francisco-Parra-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121703\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong><sup>Foto: Francisco De Parres G\u00f3mez.<\/sup><\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Para cerrar, \u00bfque lecci\u00f3n crees que deber\u00edan aprender los movimientos urbanos o movimientos occidentales hablando de este tema de arte, est\u00e9tica y pol\u00edtica?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pensando en que arte, est\u00e9tica y pol\u00edtica est\u00e1n entremezcladas, hay que subrayar que no son lo mismo. La est\u00e9tica no se reduce al gozo ni al consumo cultural, sino que implica la recuperaci\u00f3n de otras epistemes: lo metaf\u00edsico, lo divino, lo ontol\u00f3gico, los sistemas de relaciones concretas que organizan la vida, pero tambi\u00e9n las formas de sanar historias coloniales que todav\u00eda pesan sobre los cuerpos y territorios. Desde esta mirada, la est\u00e9tica es una forma de vida m\u00e1s amplia, no limitada a la producci\u00f3n art\u00edstica en sentido estrecho, sino ligada al entendimiento de la alteridad y al reconocimiento de que todas y todos somos portadores de sensibilidad y de potencia creativa entendida incluso como&nbsp;<em>poi\u00e9sis.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El zapatismo ense\u00f1a que el arte no se reduce a la propaganda ni al espect\u00e1culo, sino que se convierte en herramienta vital para producir comunidad, memoria y futuro. Desde los relatos del Viejo Antonio hasta los murales, la m\u00fasica o las danzas, lo est\u00e9tico se funde con lo pol\u00edtico como pr\u00e1ctica de dignidad. Y esto deber\u00eda interpelar a los movimientos urbanos y occidentales que muchas veces conciben el arte como algo separado de la vida, como pr\u00e1ctica ornamental, tiempo de \u201cocio\u201d o confinado a galer\u00edas o instituciones culturales. El reto es recuperar el arte como pr\u00e1ctica colectiva, como&nbsp;<em>a\u00edsth\u0113sis<\/em>&nbsp;que transforma no solo lo que vemos, sino lo que sentimos y lo que somos capaces de imaginar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pensando que los pueblos ind\u00edgenas han intentado ser colonizados durante m\u00e1s de cinco siglos y que, sin embargo, siguen resistiendo, me quedo con un mensaje pol\u00edtico, art\u00edstico y po\u00e9tico: que a nivel amplio la esperanza no muere. Esa esperanza est\u00e1 presente en el zapatismo, pero tambi\u00e9n en las madres buscadoras que representan la dignidad de este pa\u00eds, en los diferentes movimientos de mujeres que luchan, en los pueblos que defienden sus r\u00edos y monta\u00f1as, en quienes enfrentan la necropol\u00edtica con creatividad y cuidado. La esperanza aqu\u00ed no es un concepto abstracto ni un refugio religioso, sino una pr\u00e1ctica pol\u00edtica cotidiana: la construcci\u00f3n material y simb\u00f3lica de futuros distintos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El imperio de la muerte busca ser total, global y permanente. Pero la lecci\u00f3n que nos deja el zapatismo es que incluso en medio de la guerra se pueden imaginar y llevar a la pr\u00e1ctica mundos nuevos. Lo que hoy se juega en Chiapas no es solo el destino de un pueblo, sino la posibilidad de imaginar colectivamente que hay vida m\u00e1s all\u00e1 del capital y de las guerras globales, en donde parece que enfrentamos transiciones hacia un mundo multipolar fuera de una hegemon\u00eda \u00fanica. Esa es la lecci\u00f3n de quienes hacen de cada acto de resistencia una obra de dignidad, de quienes convierten la memoria en fuerza, y de quienes insisten en que, aunque el poder diga lo contrario, otro mundo ya se est\u00e1 construyendo en las grietas del presente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Francisco-De-Parres-Gomez-2\"><strong><em><sup>Francisco De Parres G\u00f3mez<\/sup><\/em><\/strong><\/a><em><sup>es un antrop\u00f3logo, comunic\u00f3logo y fot\u00f3grafo mexicano, que se desempe\u00f1a como investigador posdoctoral en la Universidad Veracruzana, donde desde hace a\u00f1os se dedica al estudio de la relaci\u00f3n entre arte, pol\u00edtica y movimientos ind\u00edgenas como los zapatistas. Sobre estos temas public\u00f3 el libro premiado<\/sup><\/em><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/364341610_Poeticas_de_la_resistencia_Arte_zapatista_estetica_y_decolonialidad\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/364341610_Poeticas_de_la_resistencia_Arte_zapatista_estetica_y_decolonialidad\"><em><sup>Po\u00e9ticas de la resistencia: arte zapatista , est\u00e9tica y decolonialidad<\/sup><\/em><\/a><em><sup>&nbsp;(CIESAS-UDG, 2022) y<\/sup><\/em><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/366457979_Arte_y_politica_en_el_zapatismo_contemporaneo_una_relacion_indisoluble\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/366457979_Arte_y_politica_en_el_zapatismo_contemporaneo_una_relacion_indisoluble\"><em><sup>Arte y pol\u00edtica en el zapatismo contempor\u00e1neo: Una relaci\u00f3n indisoluble<\/sup><\/em><\/a><em><sup>&nbsp;(CLACSO, 2022). Coordin\u00f3<\/sup><\/em><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/375604454_Internacionalismo_critico_y_luchas_por_la_vida_Hacia_la_construccion_de_horizontes_futuros_desde_las_resistencias_y_autonomias\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/375604454_Internacionalismo_critico_y_luchas_por_la_vida_Hacia_la_construccion_de_horizontes_futuros_desde_las_resistencias_y_autonomias\"><em><sup>Internacionalismo cr\u00edtico y luchas por la vida. Hacia la construcci\u00f3n de horizontes futuros desde las resistencias y autonom\u00edas<\/sup><\/em><\/a><em><sup>&nbsp;En su investigaci\u00f3n actual, Francisco analiza el contraste entre las pr\u00e1cticas est\u00e9tico-pol\u00edticas orientadas a la defensa de la vida y el territorio, y las expresiones est\u00e9ticas y culturales de la necropol\u00edtica de figuras neofascistas como Donald Trump, Javier Milei, Nayib Bukele o Jair Bolsonaro.&nbsp;<\/sup><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Avispa Foto de portada: Francisco De Parres G\u00f3mez por Jan Bla\u017eek En entrevista con el antrop\u00f3logo y comunicador mexicano, Francisco De Parres G\u00f3mez, se analizan las agresiones contra el zapatismo no como hechos aislados, sino engranajes clave del despliegue de los megaproyectos y de la disputa por el control territorial, en lo que denomina [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":53373,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[957,51,955,826,954,935],"tags":[58,926,567,147,545,148,27,483],"class_list":["post-53370","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autonomia","category-autor","category-ezln-temas","category-medios-libres-2","category-mexico","category-temas","tag-derechos-humanos","tag-ezln","tag-megaproyectos","tag-militarizacion","tag-pueblos-indigenas","tag-resistencia","tag-solidaridad","tag-tierra-y-territorio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=53370"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53370\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53375,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53370\/revisions\/53375"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/53373"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=53370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=53370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=53370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}