{"id":48416,"date":"2024-07-03T16:25:36","date_gmt":"2024-07-03T22:25:36","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=48416"},"modified":"2024-07-03T16:25:38","modified_gmt":"2024-07-03T22:25:38","slug":"a-diez-anos-de-las-autodefensas-en-michoacan-los-que-fueron-encarcelados-junto-a-mireles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=48416","title":{"rendered":"A diez a\u00f1os de las autodefensas en Michoac\u00e1n. Los que fueron encarcelados junto a Mireles"},"content":{"rendered":"\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/avispa.org\/a-diez-anos-de-las-autodefensas-en-michoacan-los-que-fueron-encarcelados-junto-a-mireles\/\">Avispa Midia<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em><sup>En portada: Grupos de autodefensas durante patrullaje al occidente de Michoac\u00e1n. 2014. Foto: Sim\u00f3n Sedillo \/ Agencia Subversiones<\/sup><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por Rogelio Josue Ramos Torres**&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-los-detonantes-nbsp\"><strong>LOS DETONANTES&nbsp;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;\u201cPorque d\u00edas llegar\u00e1n en que la sangre de los sacrificados inundar\u00e1 la conciencia del tiempo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n Mart\u00ednez Ocaranza&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En aquel junio de 2014, cuando lo apresaron, Marco ten\u00eda 22 a\u00f1os, naci\u00f3 en Otl\u00e1n, Jalisco, pero desde los 5 viv\u00eda con su madre en Coalcom\u00e1n, Michoac\u00e1n. Las cosas con la inseguridad hab\u00edan comenzado a complicarse a\u00f1os antes, pero en 2013 de plano se fue todo al carajo, al menos para \u00e9l y para su familia. Ya antes hab\u00edan matado a su t\u00edo Jos\u00e9, pero la larga zarpa templaria les habr\u00eda de caer todav\u00eda con m\u00e1s brutalidad encima el 2 de diciembre de ese mismo a\u00f1o. Sucedi\u00f3 cuando su hermano, de 18 a\u00f1os, y su t\u00eda, de 25, viajaban juntos con rumbo a Colima. Un grupo de hombres armados los intercept\u00f3 cuando pasaban por una rancher\u00eda. A ella la bajaron primero del carro, a jalones, ante los gritos impotentes del muchacho. Ah\u00ed mismo le arrancaron la ropa, la violaron entre tres y la golpearon hasta que cay\u00f3 inconsciente. Luego, uno de los sicarios se acerc\u00f3 al joven y sin m\u00e1s lo mat\u00f3 de un disparo, le clavaron un cuchillo con una cartulina en un costado y arrojaron su cuerpo inerte sobre la muchacha. \u201cEso les pasa por soplones\u201d, escribieron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la familia pesaban varias amenazas, todas sin fundamento, pretextos que los templarios buscaron para condenarlos por el hecho de haberse negado a pagar las cuotas exigidas. Los criminales la emprendieron entonces contra un primo de Marco que reci\u00e9n hab\u00eda regresado de los Estados Unidos. Tambi\u00e9n se neg\u00f3. No tardaron en perpetrar la represalia, y fue despiadada, demencial. Al primo lo levantaron. Cuando la familia de Marco encontr\u00f3 su cuerpo, este no ten\u00eda los test\u00edculos, tampoco el ojo derecho, ni la lengua, ni una oreja, ni ninguno de los dedos de las manos. El torso estaba marcado por diversos cortes de arma punzocortante y siete heridas de bala. Ten\u00eda, adem\u00e1s, varias partes carbonizadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge rondaba los 19 a\u00f1os cuando le pusieron las esposas y lo llevaron a empujones a una camioneta de la polic\u00eda en ese verano de 2014. Naci\u00f3 en Chucutit\u00e1n, un rancho como a unos 30 kil\u00f3metros del puerto de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. Era alba\u00f1il y le toc\u00f3 vivir en carne propia el acoso templario. Una tarde vio c\u00f3mo la gente que mandaba \u201cEl Bigote\u201d le pon\u00eda a su abuelo una pistola en la sien, oblig\u00e1ndolo a arrodillarse. Quer\u00edan que les entregara una camioneta que hab\u00eda comprado recientemente. Era el a\u00f1o 2010, y, gracias a la intervenci\u00f3n de un conocido pudo negociar el asunto. Los delincuentes, sin embargo, compensaron lo perdido con lo que pudieron sacarle a un t\u00edo de Jorge, que vend\u00eda muebles en La Mira y a quien obligaron a pagar una cuota bajo la amenaza de matarlo a \u00e9l y a sus hijos. M\u00e1s tarde le pidieron un mill\u00f3n de pesos, que el se\u00f1or se neg\u00f3 a pagar. Estaba consciente de lo que eso implicaba, y se prepar\u00f3 para las consecuencias. El d\u00eda que llegaron por \u00e9l los recibi\u00f3 a balazos, pero tra\u00edan m\u00e1s armas y no pudo con todos, ah\u00ed lo mataron. Le dieron un tiro de gracia en la frente y aventaron su cad\u00e1ver en una laguna cerca de Playa Azul. Apareci\u00f3 flotando cuatro d\u00edas despu\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0157.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0157.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-117051\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Fotos: Agencia Subversiones.<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ricardo ten\u00eda 26 a\u00f1os cuando le cayeron encima los federales en aquel sexto mes de 2014. Entonces viv\u00eda en Caleta de Campos, trabajaba como campesino. Un d\u00eda, un grupo de hombres armados liderados por \u201cEl Chabelo\u201d, el jefe templario del pueblo, se present\u00f3 en la casa donde viv\u00eda junto a sus padres y otros hermanos. El delincuente les dijo que una hermana de ellos, emigrada desde hace algunos a\u00f1os a Estados Unidos, le deb\u00eda 15 mil d\u00f3lares. Le respondieron que, si aquello era cierto, ellos no pod\u00edan pagarlo. D\u00edas despu\u00e9s levantaron a uno de sus hermanos en el tramo Caleta-Chuquiapan. Luego de algunos d\u00edas de buscarlo, un campesino de una localidad cercana les dijo haber visto que en una brecha torturaron a alguien. Fue un 23 de marzo cuando junto a cuatro polic\u00edas federales encontraron su cuerpo, estaba quemado y parcialmente enterrado. Lo reconocieron gracias a lo que qued\u00f3 de una credencial para votar. Despu\u00e9s sabr\u00edan que ten\u00eda tambi\u00e9n decenas de huesos rotos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-el-contexto-nbsp\"><strong>EL CONTEXTO<\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Entre la policrom\u00e1tica lista de causales que impulsaron el surgimiento de los grupos de autodefensas en Michoac\u00e1n entre los a\u00f1os 2013 y 2014, hay innumerables historias como estas, que remiten a un hartazgo leg\u00edtimo frente a un acoso criminal que germin\u00f3 y se agigant\u00f3 gracias a complicidades pol\u00edticas e institucionales que, salvo irrisorias excepciones, nunca fueron penalizadas. En esta historia, los seud\u00f3nimos de los capos mafiosos m\u00e1s temidos, el Chabelo, el Gori, el Bigote, el Quinientos, etc., est\u00e1n inevitablemente ligados a nombres y apellidos de pol\u00edticos de viejo y nuevo cu\u00f1o, pero tambi\u00e9n de empresarios sin cuyos medios y canales comerciales la explosi\u00f3n de la delincuencia no puede sencillamente entenderse. Crimen organizado, estado y empresarios, la trilog\u00eda que en Michoac\u00e1n alimenta y aceita la m\u00e1quina del desarrollo, un conglomerado omn\u00edmodo y f\u00e1ctico de fuerzas cuyas tensiones, en los a\u00f1os posteriores al calderonismo, derivaron en un temporal cr\u00edtico que sacudi\u00f3 a un estado hist\u00f3ricamente habituado a convivir con niveles de violencia por encima de la media nacional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El denominador com\u00fan de los tres testimonios antes referidos es que sus autores estaban entre los 82 hombres que fueron apresados junto a Jos\u00e9 Manuel Mireles, el 27 de junio de 2014, en La Mira, Michoac\u00e1n. La mayor\u00eda eran coste\u00f1os, residentes de pueblos como Caleta de Campos, Chuquiapan, Las Pe\u00f1as y La Manzanilla. Mireles, se sabe, estuvo rodeado de perfiles tan variopintos como lo es el propio crisol social de la Tierra Caliente y de la Sierra-Costa michoacanas. Regiones donde, as\u00ed como le suced\u00eda al malhadado Jes\u00fas P\u00e9rez Gaona del inefable Jos\u00e9 Rub\u00e9n Romero, la muerte y las personas se hablan de t\u00fa desde hace un buen rato y las l\u00f3gicas de blancos y negros se quedan muy cortas para explicar la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los de ese encarcelamiento eran en su mayor\u00eda hombres de trabajo, personas sencillas para las que el yugo templario era ya insostenible, familias con hijas violadas, con hermanos muertos, con padres torturados, con sobrinos desaparecidos, con madres amenazadas, con casas arrebatadas, con bienes expoliados, a quienes la desesperaci\u00f3n, y una a\u00f1eja imposibilidad de acceso a los canales institucionales, no dej\u00f3 otro camino para tratar al menos de contener un drama de dolor y sangre que para entonces se repet\u00eda por cientos en esas regiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno no era en absoluto aleatorio, el desinter\u00e9s oficial saltaba a la vista exhibiendo las falacias de un sistema supuestamente democr\u00e1tico, en el que la inclusi\u00f3n pol\u00edtica es propiedad exclusiva de unos cuantos, generalmente congraciados con los intereses del gran capital. De eso hablaba el desd\u00e9n de las autoridades, del sesgo policial caracter\u00edstico de los Estados que transitan a las fases m\u00e1s rapaces del neoliberalismo, en los que las funciones de seguridad se centran en custodiar capitales y no personas, funciones que, en lugares como Michoac\u00e1n, se comparten desde hace mucho con los lugartenientes criminales. Un esquema l\u00f3gico considerando que, como apunta Salvador Maldonado (2014), el narcotr\u00e1fico es la cristalizaci\u00f3n de la misma organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social de las poblaciones y sus mercados. El problema fue que la grotesca ocurrencia calderonista de 2006 rompi\u00f3 los equilibrios de esa gobernanza pol\u00edtico-criminal, provocando el brote de m\u00faltiples fuerzas delincuenciales que terminaron por hacer met\u00e1stasis en el tejido social, y los anticuerpos de este, a su vez, por reaccionar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0150.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0150.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-117057\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup><mark>Autodefensas del municipio de Aquila, en la regi\u00f3n costa sierra michoacana. Foto: Juan Jos\u00e9 Estrada Seraf\u00edn \/ Agencia Subversiones.<\/mark><\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Frente a las autodefensas, el gobierno federal adopt\u00f3 una actitud err\u00e1tica, que un gobierno estatal representado por Fausto Vallejo, un mandatario de pacotilla, con distintos matices, replic\u00f3. Las posturas de pol\u00edticos y funcionarios del r\u00e9gimen oscilaban entre el silencio, la simpat\u00eda y la condena. Finalmente, la ambivalencia y el pragmatismo se impusieron como la constante que gui\u00f3 el proceder de las autoridades (Guerra Manzo, 2015), y, as\u00ed, el gobierno se reserv\u00f3 el derecho de clasificar a buenos y malos de acuerdo con sus propios intereses. Hip\u00f3lito Mora y Jos\u00e9 Manuel Mireles, los l\u00edderes m\u00e1s radicales y reacios a la negociaci\u00f3n, fueron entonces separados del resto y colocados bajo una etiqueta distinta, una marca que, a la postre, habr\u00eda de decidir sus destinos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esos liderazgos ostentaron desde el inicio una capacidad de aglutinamiento de la indignaci\u00f3n social que cundi\u00f3 velozmente en el territorio estatal, y que, por lo tanto, amenazaba los intereses de la plutocracia en el gobierno, cuya vocaci\u00f3n capitalista no se distanciaba, en esencia, de aquella criminal. Por eso, la estrategia para el apaciguamiento fue en buena medida la de reordenar la relaci\u00f3n Estado-grupos criminales, orientada a calmar la superficie de las cosas, y a inhibir el incendio social que se extend\u00eda por todo Michoac\u00e1n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como corolario, vendr\u00eda el manotazo gubernamental, el castigo ejemplar a los rebeldes que se negaron a plegarse a las decisiones de la administraci\u00f3n pe\u00f1anietista. Al gobierno no le preocupaban las causas del problema, su inter\u00e9s estaba, m\u00e1s bien, como se\u00f1al\u00f3 en su momento Martha Olivia Arias (2014), en montar la ilusi\u00f3n de la \u201cvuelta a la normalidad\u201d. Un subterfugio obligado ante la amenaza que el brote de las autodefensas significaba para un Estado en franco despliegue neoliberal, que se aprestaba, mediante una serie de reformas estructurales, a rematar el patrimonio nacional. No fue casualidad que, tras haber recorrido una buena cantidad de poblaciones, el arresto de Mireles ocurriera precisamente en la zona costera donde se concentran las hegemon\u00edas industrial y pol\u00edtica que controlan hist\u00f3ricamente el desarrollo de la regi\u00f3n, y, en no menor medida, del estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-la-detencion-nbsp\"><strong>LA DETENCI\u00d3N<\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>El arresto fue una pu\u00f1alada a traici\u00f3n para quienes, con todo y sus contraluces, se hab\u00edan encargado de hacer lo que el gobierno no hac\u00eda, proveer seguridad y defender a la poblaci\u00f3n frente al embate criminal. A Mireles, seg\u00fan se dijo, lo hab\u00eda convocado la gente de La Mira y de Acalpican para que les ayudara a constituir su consejo de autodefensa. De ah\u00ed se lanzar\u00edan sobre el puerto de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y, si todo sal\u00eda bien, enderezar\u00edan despu\u00e9s bater\u00edas rumbo a la capital. Fue el propio Mireles quien invit\u00f3 a ese mismo acto a los grupos de autodefensa de los pueblos vecinos. Algunos aceptaron con recelo, el mes anterior, una patrulla militar hab\u00eda intentado llevarse a los pobladores de Caleta de Campos que hac\u00edan guardia en su barricada. La poblaci\u00f3n sali\u00f3 a defenderlos y frustr\u00f3 el intento. Pero en La Mira las cosas iban a ser distintas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que eran como 600 entre militares, federales, marinos y ministeriales los que rodearon aquella tarde el pueblo. Dicen que fue el sobrevuelo de un helic\u00f3ptero merodeando a pocos metros del suelo el primer mal augurio. Dicen que, habiendo ca\u00eddo el doctor, sonaron balazos y hubo persecuciones en algunos barrios y en los alrededores de la localidad. Dicen que no fue la falta de valor sino la confusi\u00f3n lo que neutraliz\u00f3 la reacci\u00f3n de los cientos de j\u00f3venes y hombres ah\u00ed presentes convocados por la carism\u00e1tica figura de Mireles. Lo que, en todo caso, a los 82 hombres detenidos ese d\u00eda no se les olvida, es el calor inclemente de la costa haciendo hervir el fierro de las cajas de las camionetas a donde fueron arrojados, con las manos atadas, con la cara pegada a la l\u00e1mina, unos sobre otros, como pacas apretuj\u00e1ndose en montones. Ah\u00ed, expuestos deliberadamente a padecer un sol lacerante, quedaron muchachos y hombres adultos con el cuerpo machacado a patadas y cachazos, con los m\u00fasculos punzantes, con huesos rotos, con p\u00f3mulos tumefactos. Ah\u00ed quedaron las heridas aun abiertas a merced de la sal que brotaba de la piel, ah\u00ed, la ropa del compa\u00f1ero de estiba sec\u00f3 los hilos de sangre. Ah\u00ed, empez\u00f3 la tortura, ah\u00ed, el castigo estatal comenz\u00f3 a destilar, lenta y contundentemente, sus efectos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0151.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0151.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-117056\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Foto: Juan Jos\u00e9 Estrada Seraf\u00edn \/ Agencia Subversiones.<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Luego de un par de horas los veh\u00edculos se pusieron en movimiento. La primera parada fue en el Ministerio P\u00fablico de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. Los que antes hab\u00edan podido esconder entre los calzoncillos el dinero que tra\u00edan, lo perdieron en ese lugar a manos de polic\u00edas y funcionarios s\u00e1trapas que se los arrebataron sin dejar, claramente, constancia de su existencia en documento alguno. Para varios de los detenidos, como Mart\u00edn, proveniente de La Coralilla, aquel fue un golpe duro, ese mismo d\u00eda hab\u00eda vendido su cosecha de mango y los ministeriales le robaron los 30 mil pesos del pago que llevaba en los bolsillos de su pantal\u00f3n. Los obligaron a hacer una fila. Quienes a\u00fan conservaban su tel\u00e9fono celular ah\u00ed lo perdieron tambi\u00e9n. Los tuvieron parados por horas, les tomaron los datos, y con la noche ya entrada los volvieron a subir a las camionetas, que partieron de inmediato, siempre esposados, siempre vigilados por un fuerte operativo. Por si no bastara con la inquina policial, una lluvia nutrida los acompa\u00f1\u00f3 buena parte del camino, como machac\u00e1ndoles su mala estrella. Varios tendr\u00edan complicaciones de salud los d\u00edas siguientes. Se dirig\u00edan a Morelia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron de madrugada. En la Procuradur\u00eda hab\u00eda algunos reporteros, esperaban a Mireles, pero entre los detenidos nadie sab\u00eda de \u00e9l ni de sus escoltas. Para la mayor\u00eda, aquella tarde fue la \u00faltima vez en verlo. Los metieron al edificio, esta vez los separaron en peque\u00f1as celdas. Comenzaban la rendici\u00f3n de declaraciones. La naturaleza carro\u00f1era de los coyotes de la Procuradur\u00eda se puso entonces en acto, funcionarios de grados menores, sin identificaci\u00f3n, comenzaron a rondar a los detenidos que aguardaban su turno, <em>\u201c\u00a1ey t\u00fa!, 50 mil pesos para que te toque arma corta\u201d. <\/em>A la mirada extra\u00f1ada de los interpelados, el oferente alargaba un poco la explicaci\u00f3n: <em>\u201ces que si te toca arma larga no alcanzas fianza. Por eso, con 50 mil lo arreglas, pero me tienes que dar ahorita la mitad. Si me dices que s\u00ed, ahorita pido para que te dejen hacer una llamada, pero tiene que ser ya.\u201d&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al momento de declarar quedaba todo m\u00e1s claro: las acusaciones que el gobierno les imputaba inclu\u00edan los delitos de portaci\u00f3n de armas y explosivos de uso exclusivo del ej\u00e9rcito. El parte policial hablaba del hallazgo de armas largas e, incluso, drogas en los veh\u00edculos decomisados, un burdo montaje plagado de infundios, orquestado desde las oficinas del funesto Comisionado para la pacificaci\u00f3n de Michoac\u00e1n, Alfredo Castillo Cervantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-la-carcel-nbsp\"><strong>LA C\u00c1RCEL<\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Tras cumplir con los tr\u00e1mites de rigor, qued\u00f3 formalmente inaugurada la sujeci\u00f3n de los detenidos al pat\u00edbulo carcelario. El s\u00e1bado 28 de junio, los 82 procesados se estrenar\u00edan como reclusos de prisiones que, como las de todo el pa\u00eds, son mitad pocilga y mitad matadero. Se encargaba, de esta forma, a los barrotes la tarea que los criminales hab\u00edan dejado inconclusa, la de doblegar de una vez por todas a quienes se hab\u00edan erigido en obst\u00e1culo para el control hegem\u00f3nico de los territorios. A la dureza de la reclusi\u00f3n se sumaba el hecho indignante de que ah\u00ed, en ese encierro, los que hasta horas antes hab\u00edan realizado actividades como autodefensas, coincid\u00edan ahora, en los Centros de Readaptaci\u00f3n Social, con miembros de los grupos criminales, tambi\u00e9n presos, que ellos mismos se hab\u00edan dedicado a perseguir semanas y meses atr\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Autodefensas y templarios volv\u00edan a verse las caras, esta vez como alfiles sobre el tablero de un sistema que mueve a su antojo las piezas, en el que las rejas de la prisi\u00f3n, como escribi\u00f3 Revueltas, recrean tambi\u00e9n las de la vida, las de la existencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0161.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0161-1024x765.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-117047\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Foto: Sim\u00f3n Sedillo \/ Agencia Subversiones<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de todo, en aquellas primeras semanas luego del encarcelamiento, los br\u00edos del car\u00e1cter calentano y serrano no dejaban de mantenerse a flote. Muchos de quienes estaban ahora presos hab\u00edan comenzado a cazar por su cuenta templarios, aun antes de que Mora y Mireles se levantaran en armas. Ya como parte de los grupos de autodefensa, su valor tampoco se hab\u00eda echado en falta. Eso no cambi\u00f3 durante los primeros meses de prisi\u00f3n, cuando a\u00fan se escuchaban entre los detenidos relatos y an\u00e9cdotas imbuidos de tonos heroicos y grandilocuentes. <em>\u201c\u00bfTe acuerdas aquella vez que te paraste en medio de la carretera tu solo y de siete balazos hiciste correr a tres camionetas?\u201d, \u201c&#8230; desde que estoy con las autodefensas me han tocado doce encuentros contra sicarios. Para eso se enlista uno oiga, para eso ofrece la vida, para limpiar nuestra tierra\u201d <\/em>(Javier y Mart\u00edn, 27 y 48 a\u00f1os).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 porque abrigaban esperanzas de salir pronto, quiz\u00e1 porque no cre\u00edan, como dec\u00edan algunos, que \u201cahora resulta que es delito defenderse\u201d, o quiz\u00e1 porque, seg\u00fan dice el antrop\u00f3logo Salvador Maldonado (2012), los individuos en la Costa y la Tierra Caliente se construyen en oposici\u00f3n permanente frente al Estado, pero, en aquellos primeros meses de prisi\u00f3n, muchos declaraban orgullosos su filiaci\u00f3n como autodefensas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNunca dejar\u00e9 de ser autodefensa hasta que cambien las cosas y tengamos nuevas formas de gobierno y se respete al pueblo. Estoy consciente de que tengo en riesgo mi vida, pero no me asusta, la justicia vale mucho m\u00e1s y por ella seguiremos luchando. Soy autodefensa y siempre lo ser\u00e9<\/em>\u201d (Jos\u00e9, 31 a\u00f1os)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cYo por mi parte le digo que no descansar\u00e9 hasta que capturemos al asesino de mi hermano, que a\u00fan anda libre, por eso y todo lo que ha pasado soy autodefensa\u201d <\/em>(Alfredo, 28 a\u00f1os).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cMe integr\u00e9 al movimiento de las autodefensas con total compromiso y firme decisi\u00f3n de hacer justicia y alcanzarla tambi\u00e9n para mi familia. Cuando me enter\u00e9 del movimiento me traslad\u00e9 de Colima capital para organizar y hacer conciencia en la gente. Veo que nuestro pa\u00eds sigue en picada y lo tenemos que levantar pueblo a pueblo, por el bien de nuestros hijos. Por eso soy autodefensa, porque debemos de imponer un nuevo orden y nuevas esperanzas a favor de nuestros hijos y los de M\u00e9xico entero\u201d <\/em>(Mart\u00edn, 48 a\u00f1os).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cTodos hemos sido v\u00edctimas de extorsi\u00f3n, ten\u00edamos que pagarles a los templarios si vend\u00edamos un puerco, un chivo, una vaquita. As\u00ed es que cuando nos dimos cuenta que en Tepalcatepec se hab\u00edan levantado en armas, nosotros en Caleta y en toda la Costa nos preparamos para hacer nuestra propia defensa. Le entramos de frente cuatro hijos y yo, y mire, aunque usted me vea viejo, nosotros estamos dispuestos a morirnos en esta lucha si es necesario. Vamos a seguir luchando\u201d <\/em>(Carlos, 56 a\u00f1os).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la suerte de estas personas apenas comenzaba a resentir el tr\u00e1nsito por el vil y tortuoso aparato de justicia estatal. Estaban lejos de sus familias, para muchas esposas, madres y hermanas de los detenidos, era imposible costear los gastos del pasaje desde la costa a la capital. De suyo, eso complicaba en extremo las posibilidades de contactar con abogados que pudieran encargarse de la defensa de los reos, teniendo sobre todo en cuenta que la insuficiencia de dinero es un inconveniente may\u00fasculo cuando se sabe de antemano que la justicia es un lujo reservado a quienes pueden costearlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La detenci\u00f3n no solamente romp\u00eda la columna vertebral de un movimiento que se nutr\u00eda en buena parte de un hartazgo social genuino, tambi\u00e9n atacaba directamente a la moral de poblaciones que hab\u00edan encontrado en la autodefensa la \u00faltima garant\u00eda de seguridad. Los art\u00edfices de la detenci\u00f3n sab\u00edan bien que el castigo no se queda en el cuerpo y la psique del individuo, sino que golpea tambi\u00e9n a sus c\u00edrculos m\u00e1s cercanos. Pueblos como Caleta de Campos quedaron entonces en el m\u00e1s completo desamparo. A los presos no les qued\u00f3 otra m\u00e1s que esperar que nada grave ocurriera, esperar que sus esposas, sus madres, sus hermanas pudieran solas con el paquete de sacar adelante a sus familias, de administrar los bienes cuando los hab\u00eda, y de capotearse a como fuera el amago criminal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres, por su parte, luego del encarcelamiento, lejos de arredrarse, comenzaron a realizar eventos en favor de los detenidos. Sal\u00edan a la plaza a colocar sus fotos, buscaban donde denunciar la traici\u00f3n de Castillo, e, incluso, se fajaron las armas y ocuparon por unos d\u00edas el lugar de los hombres en las barricadas. Al menos hasta que las incursiones criminales arreciaron de nuevo, esta vez impulsadas por una abierta sed de venganza que ya no encontraba obst\u00e1culos por delante. En aquel verano mataron a Ponciano Reyes Far\u00edas, l\u00edder de la autodefensa de Chucutit\u00e1n. Tambi\u00e9n atacaron El Bejuco, y endurecieron el control sobre pueblos como la Coralilla, playa Nexpa y Las Pe\u00f1as.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-el-proceso-nbsp\"><strong>EL PROCESO<\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Alejados, como estaban, de sus familias, ignorantes de los procedimientos legales e impedidos econ\u00f3micamente, la mayor\u00eda de los presos hab\u00eda quedado a merced no solamente de todas las violencias ocultas tras el eufemismo \u201creadaptaci\u00f3n\u201d, sino de abogados y pol\u00edticos mercenarios que vieron en los detenidos la oportunidad de obtener beneficios. Una abogada de Apatzing\u00e1n se dijo dispuesta a ayudar, fue en busca de los familiares, le pidi\u00f3 a cada uno 15 mil pesos para los primeros tr\u00e1mites y les ofreci\u00f3 un plan de pagos accesible. Quien pudo, entreg\u00f3 el dinero. Algunas madres, que hab\u00edan quedado solas con los nietos, se endeudaron para cubrir el monto inicial, y lo siguieron haciendo con los pagos sucesivos. Pero cuando buscaban a la abogada para pedirle informaci\u00f3n sobre los detenidos, esta nunca respond\u00eda las llamadas. No hab\u00eda pasado un a\u00f1o de la detenci\u00f3n, cuando la abogada se esfum\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para los pol\u00edticos, los autodefensas que hab\u00edan sido detenidos al lado de Mireles significaban un jugoso bot\u00edn, pues su defensa pod\u00eda llegar a inclinar las balanzas electorales. En enero de 2014, los mexicanos ten\u00edan una mejor opini\u00f3n de las autodefensas que de las autoridades seg\u00fan la casa encuestadora <em>Parametr\u00eda <\/em>(R\u00edos, 2014). Comenz\u00f3, as\u00ed, un desfile de figuras pol\u00edticas procedentes sobre todo de partidos opositores al del r\u00e9gimen en el poder, acompa\u00f1adas por abogados que ostentaban m\u00e1s capacidad para dar declaraciones que para el litigio. Todos llegaban con promesas de excarcelaci\u00f3n y discursos justicieros que condenaban el proceder del Estado, pero daban una escasa atenci\u00f3n procesal a la causa, y ni por asomo rend\u00edan cuentas a los familiares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Legalmente, hab\u00eda varias posibilidades para que los detenidos obtuvieran la libertad. El expediente 132\/2014 radicado en el Juzgado Sexto de Distrito en Uruapan, donde se concentraban los procesos de todos, desbordaba deficiencias y falsedades. Entre las componendas del proceso, destacaba, por su desaseo, la irregularidad del mismo parte policial en donde se hab\u00eda registrado la supuesta flagrancia de los detenidos. Cuando el oficial que en ese documento aparec\u00eda como principal responsable del operativo fue llamado a dar su testimonio, este no reconoci\u00f3 como suya la firma ah\u00ed consignada, asegurando que, aunque su nombre en el parte policial as\u00ed lo indicara, \u00e9l ni siquiera hab\u00eda participado en aquellas acciones. En cualquier otro proceso esa anomal\u00eda habr\u00eda dado por concluido el asunto, pero las cosas son distintas cuando hay de por medio una consigna procedente de las cumbres del poder estatal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-el-desvanecimiento-de-las-fronteras-nbsp\"><strong>EL DESVANECIMIENTO DE LAS FRONTERAS<\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Dice el crimin\u00f3logo Elias Neuman (2004) que la maquinaria carcelaria funciona a fuerza de ejercicios de crueldad y discriminaci\u00f3n que hieren d\u00eda a d\u00eda la autoestima, socavando el \u00e1nimo hasta quebrar al recluso por dentro. Una alquimia, dice, dirigida a lesionar de muerte a la dignidad, a abrir una herida en el reo y a ensancharla paulatinamente hasta dejarlo exang\u00fce. Esa cadenciosa tortura, cuya constancia acompa\u00f1aba fulminante el paso de los d\u00edas, de las semanas, de los meses, fue menguando silenciosamente la moral de los autodefensas presos. Un a\u00f1o despu\u00e9s de la detenci\u00f3n, varias de sus familias hab\u00edan abandonado sus lugares de residencia. Entre las razones, estaban por lo general una mezcla de necesidad y miedo que las empujaba a salir de sus comunidades, o del estado y, si se pod\u00eda, tambi\u00e9n del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0155.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0155-1024x682.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-117053\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Fotos: Agencia Subversiones.<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al cabo de dos a\u00f1os, la apuesta del gobierno daba sus frutos. Los rostros de hombres otrora altivos y audaces aparec\u00edan sombr\u00edos, un pesar doliente se adivinaba en los entrecejos y una desesperaci\u00f3n acuciosa poblaba ahora las conversaciones. Ya nadie hablaba de las autodefensas. Si Michoac\u00e1n segu\u00eda incendi\u00e1ndose era cosa que para ellos hab\u00eda pasado a segundo o tercer t\u00e9rmino. Lo primero, ahora, era resolver la situaci\u00f3n de la familia, pensar en una forma de pagar deudas y favores que se amontonaban conforme transcurr\u00edan los meses. Ni siquiera las amenazas de muerte que continuaban cayendo sobre algunos de ellos estaban entre sus principales preocupaciones, la angustia por los seres queridos y el deseo de poder regresar con ellos estaba por encima de todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes del tercer a\u00f1o, comenz\u00f3 a ocurrir un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s recurrente. El contacto permanente entre autodefensas y templarios llev\u00f3 a que los acuerdos de convivencia t\u00e1citos del cautiverio se convirtieran en algo m\u00e1s, y propici\u00f3 acercamientos que se fueron estrechando con el tiempo. En cierto modo, aquello era natural, a final de cuentas, unos y otros proven\u00edan de los mismos lugares, de las mismas realidades, y oportunidades de trabajar juntos siempre las hab\u00eda habido. Viejos paisanos, vecinos e incluso familiares hab\u00edan quedado divididos por el cisma social que a unos coloc\u00f3 del lado de los criminales y a otros de sus combatientes, pero sus historias personales compart\u00edan en muchos casos ra\u00edces. De esta forma, la convivencia y el encierro fueron apaciguando a los bandos, lo que en algunos casos llev\u00f3 a su vez a dejar de lado las viejas afrentas y rencillas. No se trataba de una simple <em>pax <\/em>carcelaria, sino del establecimiento de nuevos tratos que, a la postre, significar\u00edan un relanzamiento de la gobernanza criminal en varios pueblos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A ello, hab\u00edan contribuido dos factores: en abril de 2017 el gobierno de Silvano Aureoles orden\u00f3 el cierre del CERESO Francisco J. M\u00fagica de Morelia, y traslad\u00f3 arbitrariamente a todos los presos ah\u00ed recluidos al Centro Penitenciario David Franco Rodr\u00edguez, ubicado en las afueras de la misma ciudad, donde otros grupos tanto de templarios como de autodefensas, se encontraban. El otro factor fue el papel de abogados abusivos que aparec\u00edan m\u00e1s en los medios que en los juzgados donde se desahogaba la causa, dispendiando tiempos que en su alargue alimentaban la desesperaci\u00f3n. A esto, se sumaba el proceder fraudulento de un grupo de coyotes procedentes del Estado de M\u00e9xico, enviados, seg\u00fan se rumoraba, por gente cercana al comisionado Alfredo Castillo, quienes sab\u00edan que muchos en aquellas c\u00e1rceles se encontraban b\u00e1sicamente indefensos y hab\u00eda, por tanto, con la ayuda de sus contactos dentro de las instancias judiciales, la posibilidad de sacar dinero. La panor\u00e1mica, en su complejo, termin\u00f3 por agotar la paciencia de algunos quienes ya cansados de entregar dinero a cambio de promesas que se convert\u00edan en humo, comenzaron a explorar otras alternativas, que, eventualmente, encontraron en los abogados de los templarios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de aquellos que en teor\u00eda deb\u00edan defenderlos, los abogados de <em>la ma\u00f1a <\/em>demostraron una mayor eficacia, pues, independientemente de los cargos que se les imputaban, sus clientes comenzaron a salir libres antes. El tama\u00f1o de esas contradicciones fue un duro golpe de realidad para muchos de los autodefensas que hab\u00edan confiado en la justicia porque se sab\u00edan inocentes, y porque los cargos en su contra eran mentiras absurdas que deber\u00edan de haber ca\u00eddo pronto. Pero los barrotes les segu\u00edan recordando que no era as\u00ed de simple. Las pedagog\u00edas de la represi\u00f3n fueron entonces haciendo mella en ellos, y entendieron que los caminos de la justicia no llevaban a ning\u00fan lado si no se les transitaba en los veh\u00edculos correctos; entendieron que en la alcantarilla se juega con las reglas de la alcantarilla, y optaron por adoptarlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, hab\u00eda una serie de ventajas adicionales para quienes se acercaron a los grupos templarios. Entre las m\u00e1s atractivas, estaba el ofrecimiento de pagar los servicios legales con trabajo y colaboraci\u00f3n para el cartel, una vez obtenida la libertad. Eso significaba, impl\u00edcitamente, al menos, dos cosas. Una, se limaban asperezas que ayudaban a que los jefes de plaza que segu\u00edan libres y buscaban venganza, perdonaran o canjearan los castigos por alg\u00fan tipo de servicio. Adem\u00e1s, hab\u00eda ah\u00ed la posibilidad de asegurar una fuente de ingresos sumamente \u00fatil para paliar la crisis que se acrecentaba, y que, de otra manera, iba a ser muy dif\u00edcil de conseguir en el mercado formal de trabajo, sobre todo con el pesado estigma de la prisi\u00f3n encima. De hecho, se pod\u00eda comenzar a colaborar incluso antes de salir libre, si el reo as\u00ed lo decid\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para el cuarto a\u00f1o de prisi\u00f3n, varios entre los m\u00e1s j\u00f3venes trabajaban ya abiertamente para alguno de los grupos controlados o asociados a los templarios dentro de los penales, como el de los tecatos, que manejan hasta hoy el tr\u00e1fico de hero\u00edna y otras drogas dentro del CERESO Mil Cumbres. En algunos de estos casos, los autodefensas reci\u00e9n integrados a esos grupos, alcanzaron con el tiempo posiciones de poder importantes dentro de la organizaci\u00f3n. El lugar com\u00fan dice que la c\u00e1rcel ense\u00f1a a los internos a comportarse como criminales, y, en estos casos, los j\u00f3venes no s\u00f3lo lo hab\u00edan aprendido, se volvieron maestros. Si la readaptaci\u00f3n se trata de preparar al reo para inserirse de manera exitosa en la realidad social, estos fueron quiz\u00e1 los que salieron del penal siendo m\u00e1s aptos para enfrentarse al Michoac\u00e1n de esos d\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-el-regreso-a-la-realidad-nbsp\"><strong>EL REGRESO A LA REALIDAD&nbsp;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Quienes, a pesar de todo, mantuvieron alguna distancia frente a los criminales dentro de las c\u00e1rceles, y lograron m\u00e1s tarde obtener su libertad, volver\u00edan a pueblos donde los gatilleros templarios lo controlaban nuevamente todo. Varios, que cargaban con amenazas de estos \u00faltimos, tuvieron que irse en definitiva de esos lugares a riesgo de perder la vida o la de su familia. Otros, por valor o porque no ten\u00edan m\u00e1s opciones, decidieron enfrentar esa posibilidad, y acabaron muertos en los rincones de la sierra, a la vera de brechas, sobre las dunas de playas y entre los polvos de caminos rurales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las autodefensas eran ahora parte de una historia hecha de fantasmas, de breves recuerdos que hac\u00edan aflorar fugaces sonrisas, apagadas de inmediato por silencios de texturas desconcertantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A diez a\u00f1os de aquellos eventos, est\u00e1 todo m\u00e1s claro, nunca hubo realmente la voluntad de acabar con el flagelo de las mafias, sino de reacomodar los poderes en palio para que los que se benefician de un estado excepcionalmente rico en recursos naturales, lo sigan haciendo. Ah\u00ed est\u00e1n la feroz agroindustria, los proyectos mineros, los puertos de altura, la ganader\u00eda extensiva, controlados todos por metapoderes que no han dejado de drenar la naturaleza y los territorios michoacanos. Ah\u00ed est\u00e1n la desigualdad y la pobreza lastimando perennemente el tejido social, ah\u00ed est\u00e1n, tambi\u00e9n, los r\u00e9cords de homicidios renov\u00e1ndose a\u00f1o con a\u00f1o, los de desaparecidos, cifras en las que la entidad se encuentra anual e infaltablemente entre las diez primeras del pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes sobrevivieron, siguen siendo el testimonio vivo de la brutalidad con la que operan los poderes en Estados neoliberales en los que el crimen organizado no es sino una fracci\u00f3n org\u00e1nica, cuando se osa pretender transformar las realidades que los alimentan. La c\u00e1rcel, dice El\u00edas Neuman (2004), es un microcosmos en donde se recrean las relaciones sociales de dominaci\u00f3n. En Michoac\u00e1n, los presidios fueron el instrumento coercitivo para obligar, mediante la violencia de la reclusi\u00f3n, a aceptar el orden de las cosas como algo inamovible. Quienes cuatro o cinco a\u00f1os antes combatieron criminales, volv\u00edan, de este modo, a ser nuevamente sus v\u00edctimas. Los pueblos regresaron a las garras de matarifes y secuestradores, que tuvieron a su vez que agruparse bajo diferentes siglas para darle contenido a las versiones oficiales que anunciaron el fin de los Caballeros Templarios. El orden pol\u00edtico estatal hab\u00eda recuperado su estabilidad y la rueda de la econom\u00eda manten\u00eda su curso. La normalidad estaba pues restablecida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-el-legado-nbsp\"><strong>EL LEGADO&nbsp;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, la mancha que ha dejado la sangre regada por costas y serran\u00edas permanece indeleble, delineando los contornos de una geograf\u00eda del dolor que arraiga y define m\u00e1s que nunca a quienes, con sus sacrificios y por razones que escapan a los manique\u00edsmos, contribuyeron a construir la historia de Michoac\u00e1n de los \u00faltimos diez a\u00f1os. Entre estos, quedan los testimonios de muchos autodefensas, personas sencillas, cuyos avatares no aparecer\u00e1n nunca en diarios ni reportajes, pero que dejan sembrada una semilla de dignidad y coraje capaz de germinar en las circunstancias m\u00e1s extremas. Sus encarcelamientos, sus infortunios, sus muertes, son retazos de un entramado hist\u00f3rico desgarrado por m\u00faltiples violencias, pero son tambi\u00e9n las notas de una capacidad para resistir que sigue desafiando a los silencios y a las ficciones estatales que, mascaradas de izquierda o derecha, cada sexenio anuncian que las cosas en Michoac\u00e1n marchan bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de \u00f3rdenes cada vez m\u00e1s opresores, forjados al calor del inmundo contubernio entre el capital y el Estado, la \u00e9pica heredada por los grupos de autodefensas no es poca cosa. Aun y con sus m\u00faltiples claroscuros y contradicciones, la idea de gestas populares enarboladas para proveer amparo a la poblaci\u00f3n, sigue siendo un poderoso mensaje pol\u00edtico que engancha bien con una tradici\u00f3n de lucha arraigada en la identidad y en la historia de las latitudes michoacanas. Hay, por tanto, en el testamento de las autodefensas, un capital inflamable, la p\u00f3lvora de la movilizaci\u00f3n que aguarda un nuevo aumento de las temperaturas para volver a estallar la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0153.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/avispa.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/IMG_0153-1024x682.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-117055\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><sup>Foto: Agencia Subversiones.<\/sup><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A diez a\u00f1os de su nacimiento y muerte, las autodefensas siguen siendo \u2013 razonablemente \u2013 objeto de interpretaci\u00f3n y an\u00e1lisis. Son demasiadas a\u00fan las preguntas sin respuesta que siguen flotando en las geograf\u00edas michoacanas, como demasiadas son tambi\u00e9n las heridas que dej\u00f3 una guerra con cuyos efectos seguimos haciendo cuentas. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 rumbo hubieran tomado las cosas de no ser por las mand\u00edbulas de un aparato estatal que trituraron hasta la \u00faltima reminiscencia de aquellos afanes. Lo que nos queda es, por ahora, una historia soterrada bajo el peso del plomo y la sangre, esperando a que la curiosidad comience a extraer respuestas. Como se\u00f1al\u00f3 Carlos Montemayor (2003) explicando otras batallas \u201cestamos en el momento que empieza a surgir a la luz la memoria de estos movimientos. Esa memoria debe formar parte de nuestra conciencia actual, porque su historia empieza a revelarse para decirnos lo que somos, lo que a trav\u00e9s de nuestras luchas hemos querido ser, y deseamos a\u00fan llegar a ser.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><sup>* Los testimonios que aparecen en el texto fueron obtenidos entre julio de 2014 y diciembre de 2018. Los nombres de sus autores fueron cambiados por motivos de seguridad.&nbsp;<\/sup><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><sup>** Rogelio Josue Ramos Torres es investigador acad\u00e9mico y recientemente finaliz\u00f3 un doctorado en antropolog\u00eda social.<\/sup><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>FUENTES<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Guerra Manzo, Enrique, (2015). \u201cLas autodefensas de Michoac\u00e1n, movimiento social, paramilitarismo y neocaciquismo\u201d<em>, <\/em>en <em>Pol\u00edtica y Cultura<\/em>, UAM-Xochimilco, Oto\u00f1o 2015, N\u00fam. 44, p.p. 7-31 https:\/\/polcul.xoc.uam.mx\/index.php\/polcul\/article\/view\/1270\/1245&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Maldonado Aranda, Salvador (2012). \u201cDrogas, violencia y militarizaci\u00f3n en el M\u00e9xico rural. El caso de Michoac\u00e1n, en <em>Revista Mexicana de Sociolog\u00eda, <\/em>Vol. 74, N\u00fam. 1, Enero-marzo, p.p. 5\u201339 http:\/\/revistamexicanadesociologia.unam.mx\/index.php\/rms\/article\/view\/29532\/27470.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Maldonado Aranda, Salvador, (2014). \u201cMichoac\u00e1n y las autodefensas. \u00bfC\u00f3mo llegamos aqu\u00ed?\u201d, en <em>Nexos, <\/em>14 de enero 2014 https:\/\/redaccion.nexos.com.mx\/michoacan-y-las- autodefensas-como-llegamos-aqui\/&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Arias-V\u00e1zquez, Martha O., (2014). \u201cNotas en torno a las autodefensas michoacanas\u201d, en <em>An\u00e1lisis Plural, <\/em>Primer semestre, ITESO, p.p. 169 \u2013 181 https:\/\/rei.iteso.mx\/server\/api\/core\/bitstreams\/65821534-0cb7-46a3-8ed1- 05aa1ab1d9fa\/content&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00edos, Viridiana, (2014). \u201cAutodefensas, el riesgo de no aplicar la ley\u201d, en <em>Nexos, <\/em>1 de abril de 2014 https:\/\/www.nexos.com.mx\/?p=20018.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Neuman, El\u00edas, (2004). \u201cQuebrados por dentro. La prisi\u00f3n y su funci\u00f3n deshumanizadora,\u201d en <em>Renglones, <\/em>n\u00fam. 58 \u2013 59, ITESO, p.p. 6 \u2013 19 https:\/\/rei.iteso.mx\/server\/api\/core\/bitstreams\/75521a03-b16c-4679-a9d0- 3211f6887dd9\/content.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Montemayor, Carlos, (2003). Pr\u00f3logo a \u201c<em>En las profundidades del MAR. El oro no lleg\u00f3 de Mosc\u00fa\u201d, <\/em>de Fernando Pineda Ochoa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Avispa Midia En portada: Grupos de autodefensas durante patrullaje al occidente de Michoac\u00e1n. 2014. Foto: Sim\u00f3n Sedillo \/ Agencia Subversiones Por Rogelio Josue Ramos Torres**&nbsp; LOS DETONANTES&nbsp; &nbsp;\u201cPorque d\u00edas llegar\u00e1n en que la sangre de los sacrificados inundar\u00e1 la conciencia del tiempo\u201d. Ram\u00f3n Mart\u00ednez Ocaranza&nbsp; En aquel junio de 2014, cuando lo apresaron, Marco [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":48417,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[957,826,958,954,935],"tags":[58,53,567,549,147,23,545,87,148,27,483],"class_list":["post-48416","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autonomia","category-medios-libres-2","category-megaproyectos","category-mexico","category-temas","tag-derechos-humanos","tag-justicia","tag-megaproyectos","tag-michoacan","tag-militarizacion","tag-paramilitares","tag-pueblos-indigenas","tag-represion","tag-resistencia","tag-solidaridad","tag-tierra-y-territorio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/48416","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=48416"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/48416\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48418,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/48416\/revisions\/48418"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/48417"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=48416"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=48416"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=48416"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}