{"id":37639,"date":"2021-05-06T17:56:53","date_gmt":"2021-05-06T22:56:53","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=37639"},"modified":"2021-05-12T15:29:57","modified_gmt":"2021-05-12T20:29:57","slug":"colombia-o-la-nueva-banalidad-del-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=37639","title":{"rendered":"[:es]Colombia o la nueva banalidad del mal[:]"},"content":{"rendered":"<p>[:es]<strong><em>Por: Christian Arteaga.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En ese sentido, la fuerza p\u00fablica colombiana es uno m\u00e1s de aquellos engranajes de la gran maquinaria de la muerte, pero como Eichmann, miles de soldados y polic\u00edas -seg\u00fan fuentes oficiales, los militares bordear\u00edan los 267 mil y polic\u00edas, cerca de los 155 mil miembros- suponen que son uno m\u00e1s de esa gran m\u00e1quina. Por tanto, se sienten garantes de lo que realizan. Es decir, la estrategia de la elite pol\u00edtica colombiana y sus medios (recordemos que su pen\u00faltimo presidente, Juan Manuel Santos, ven\u00eda de una familia que era propietaria de diario <em>El Tiempo<\/em>) es desplazar la responsabilidad del Estado, hacia la de los hombres y mujeres de carne y hueso, al tristemente conocido Escuadr\u00f3n M\u00f3vil Antidisturbios (ESMAD). Es por ello que se cuestiona difusamente a la ultra derecha colombiana como autora real de toda la masacre actual.<\/p>\n<p>Entonces, no es solamente el ESMAD y los militares, es el sistema pol\u00edtico que deviene de m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, sostenido por un pacto de gobernabilidad y represi\u00f3n entre liberales y conservadores. De ese modo, el ESMAD y los militares son el instrumento, virulento e inhumano, pero la responsabilidad total es Duque y su clase.<\/p>\n<p><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0II<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Hector Abad Faciolince, sobreviviente de la violencia pol\u00edtica, pues su padre, el m\u00e9dico y defensor de los derechos humanos, Hector Abad G\u00f3mez, fue asesinado en 1987, por el paramilitarismo colombiano al servicio del narcotrafico, escribi\u00f3 sobre ese suceso, bella y dolorosamente en su novela: <em>El olvido que seremos<\/em>. No obstante, en otra de sus obras que lleva por t\u00edtulo <em>Angosta,<\/em> existe \u00a0un r\u00edo, un hotel de mala muerte que lleva por nombre <em>La Comedia<\/em> donde viven sus personajes -un claro gui\u00f1o a <em>Hotel Savoy<\/em> de Joseph Roth (1894-1939)- Pero sobre todo, metaforiza la ciudad (\u00bfMedell\u00edn? paramilitarismo, cuna del narco, y tambi\u00e9n de uno los personajes m\u00e1s oscuros de la pol\u00edtica colombiana, \u00c1lvaro Uribe). <em>Angosta<\/em> exhibe sus conformaciones sociales a partir de la siguiente estructura: los dones, primeros en la escala social, viven en Tierra Fr\u00eda, los segundones que est\u00e1n en Tierra Templada y los tercerones, en \u00a0Tierra Caliente, boca del infierno. Las elites, bajo la figura de los Siete Sabios, quienes deciden los castigos, quienes viven y quienes mueren, bajo qu\u00e9 formas y en qu\u00e9 circustancias. Estos sabios controlan la ciudad de <em>Angosta<\/em> y se llaman por los d\u00edas de la semana, y est\u00e1n preocupados de <em>la Fundaci\u00f3n H<\/em>, especialmente de su presidente, el doctor Burgos, quien se ocupa, como dice el propio narrador: \u201c(\u2026) de lo verdaderamente peligroso e importante: torturados, secuestrados, desaprecidos, pobres, desplazados (\u2026) cosas as\u00ed. El doctor Burgos explica que ya no ejerce la medicina, sino la poliatr\u00eda, o sea que ocupa de la curaci\u00f3n de la polis, es decir, en su caso, de sanar a esta incurable ciudad de Angosta (\u2026) cuando llega en su carro blindado, sale del garaje y se mete por un patio central que da a un corredor, hasta que se encuentra con las puertas, tambi\u00e9n blindadas, de su despacho (\u2026)\u201d (Abad Faciolince: 2003: p. 131) Este es otro gui\u00f1o a su padre, quien en la novela tiene los d\u00edas contados por los Siete Sabios y sus sicarios. Esta narraci\u00f3n describ\u00eda a <em>Angosta<\/em>, acosada y destinada a ser controlada por las elites, a sangre y fuego, cueste lo que cueste. Esto es lo que sucede ahora en Colombia, y no es solo literatura.<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>La masacre que acece en estos d\u00edas, ahora mismo, no es sino una exposici\u00f3n del tipo de Estado que detenta. Ya no es solamente autoritario, sino que ha mutado a un tipo de Estado Asesino -en clave foucaultiana-, que no repara en las ejecuciones extrajudiciales que ya suman 31, van 814 detenciones arbitrarias, diez v\u00edctimas de violencia sexual por parte de la Polic\u00eda y \u00a01443 de abuso de la Fuerza P\u00fablica, seg\u00fan el Sistema de Informaci\u00f3n de Agresiones a la Protesta Social (SIAP). Esto es una alerta para comprender algo m\u00e1s alarmante, el neoliberalismo impone sus pol\u00edticas con base en la utilizaci\u00f3n de la fuerza m\u00e1s letal, esto es una constante en la historia del presente, desde el Golpe de Estado militar en 1973, en Chile y las subsecuentes dictaduras en el Cono Sur y en la regi\u00f3n. Pero adem\u00e1s, esto resulta singular para Colombia, que ha tenido pocos momentos dictatoriales en su vida republicana (la de Rojas Pinilla en la d\u00e9cada del 50), casi toda su violencia ha sucedido en reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, y en sus respectivos gobiernos liberales y conservadores.<\/p>\n<p>Desde el incio del siglo XXI, han concurrido varias estrategias de represi\u00f3n y lucha contra las resistencias. Andres Pastrana inici\u00f3 dichas tareas al comienzo de la d\u00e9cada del 2000, con el sonado <em>Plan Colombia<\/em>, que entre sus contenidos se planteaba combatir al noarcotr\u00e1fico y su producci\u00f3n, pero en el fondo era un reacomodo geopol\u00edtico para establecer nuevas bases militares norteamericanas en Colombia y la regi\u00f3n, am\u00e9n de limitar el accionar de guerrillas. Posteriormente, en la administraci\u00f3n de Uribe V\u00e9lez, se radicaliz\u00f3 dicho Plan, bajo la impronta de la noci\u00f3n de <em>Seguridad Democr\u00e1tica,<\/em> misma que dio guerra sin cuartel, no solo a las grupos armados insurgentes, sino a todo el movimiento obrero, campesino, estudiantil, acentu\u00e1ndose el paramilitarismo con mayor fuerza, despliegue, libertad e impunidad.<\/p>\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>La estrategia de hoy es clara, Duque busca instituir un clima, donde la poblaci\u00f3n civil se sienta insegura, se erijan nuevos terroristas y amenazas al gobierno. De ese modo, se intenta retornar a las doctrina de <em>Seguridad Democr\u00e1tica<\/em> uribista, para de esa manera, contener y reprimir el descontento de la gente y movimientos sociales. Pero, paralelamente, profundizar las pol\u00edticas fondomonetaristas, adem\u00e1s de llamar la atenci\u00f3n al voto duro de la ulturaderecha de su pa\u00eds, pues en un a\u00f1o se dar\u00e1n elecciones presidenciales. Por ello, no solo se introducen con sa\u00f1a polit\u00edcas de corte neoliberal, sino que se apela a los sectores m\u00e1s guerreristas y raccionarios de la masa de votantes que acudir\u00e1 por convicci\u00f3n, tomando en cuenta que en Colombia, el sufragio no es obligatorio.<\/p>\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n<p>El golpe al sector popular es muy fuerte, el contexto son l\u00edderes sociales y compesinos asesinados, desmovilizados de las FARC, con igual suerte; el movimiento armado insurgente debilitado y nuevamente pensando en reagruparse en medio de grandes desventajas. Esto evidencia que las guerrillas no eran el problema mayor para la democracia, sino el propio Estado y sus actores pol\u00edticos. Al final, el Ej\u00e9rcito colombiano en su voracidad por disparar no tiene a quien hacerlo visiblemente, las FARC desmovilizadas y el ELN en repligue, no le queda m\u00e1s que la poblaci\u00f3n civil. Pues, en el pasado, la t\u00e1ctica insurgente en cada paro nacional era la toma de municipios y paralizaci\u00f3n de veh\u00edculos en todas la carrerteras del sector rural; en la ciudades, desplegaban sus unidades urbanas hacia los sectores no c\u00e9ntricos y generaban enfrentamientos con narcos, paramilitares y Fuerza P\u00fablica. \u00a0De ese modo, descongestionaban la represi\u00f3n en los epicentros con mayor poblaci\u00f3n movilizada y los estudiantes, obreros, artistas, y dem\u00e1s sectores, pod\u00edan enfrentar al ESMAD, sin una carga represiva tan brutal como ahora. En el caso de haber una arremetida sin control en contra de los movilizados, las unidades urbanas -que estaban tambi\u00e9n mimetizadas entre la gente- pod\u00edan disuadir con algunas cargas contra la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Dicha estrategia hoy est\u00e1 ausente, m\u00e1s bien la valent\u00eda de miles de j\u00f3venes (digo esto porque en el conflicto colombiano, los j\u00f3venes suman 6000 v\u00edctimas de falsos positivos, siendo tal vez, el sector m\u00e1s golpeado los gobiernos de turno) poniendo el cuerpo a las balas, es lo que prima. Sin actuar coordinadamente se ha visto tejer espacios de resistencia en toda Colombia. Pero aquello puede agotarse por el recrudecimiento de los ataques a la poblaci\u00f3n que est\u00e1 vulnerable, porque la lucha es desigual, y el silencio y pasividad de los pa\u00edses vecinos, as\u00ed como de toda una opini\u00f3n p\u00fablica obsecuente a la administraci\u00f3n actual.<\/p>\n<p><strong>VI<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los actores visibles de esta masacre, en tanto poder\u00edo e individualidad, es la polic\u00eda. Queda claro que ella no detenta ninguna virtud que no sea la de acallar y ser la fuerza choque asalariada del poder pol\u00edtico. No es gratuito que Walter Benjamin (2011) en <em>Para una cr\u00edtica de la violencia<\/em> expres\u00f3 certeros cuestionamientos a dicha insituci\u00f3n: \u201cLa polic\u00eda es un poder con fines jur\u00eddicos (con poder para disponer), pero tambi\u00e9n con la posiblidad de establecer para s\u00ed misma dentro de vastos l\u00edmites, tales fines ( poder para ordenar).\u201d (p. 68) Entonces, es una o la \u00fanica instituci\u00f3n de la modernidad que posee a su haber, la capacidad para castigar f\u00edsicamente y juzgar al mismo tiempo, por eso: \u201cEl aspecto ignominioso de esta autoridad -que es advertido por pocos s\u00f3lo porque en sus atribuciones en raros casos justifican las intervenciones m\u00e1s brutales, pero pueden operar con tanta mayor ceguera en los sectores m\u00e1s indefensos y contra las personas sagaces a las que protegen las leyes del Estado- consiste en que en ella se ha suprimido la divisi\u00f3n entre violencia que funda y violencia que conserva la ley.\u201d (Benjamin: 2001: p. 68) Por ello, no hay l\u00edmite, no hay control ni cordura en la ESMAD, su raz\u00f3n de ser se anul\u00f3 completamente, las \u00f3rdenes son lo \u00fanico que las hace existir espectralmente en una maxima degeneraci\u00f3n por la vida.<\/p>\n<p><strong>VII<\/strong><\/p>\n<p>Para concluir, lo que sucede en Colombia, nos duele y nos doler\u00e1 siempre. Los condenable desde afuera, se convierte en norma desde adentro. Iv\u00e1n Duque lo demuestra, la asistencia militar y el ataque sin parang\u00f3n contra los movilizados por el paro nacional iniciado el 28 de abril pasado, no deja dudas. El terrorismo de Estado se convierte en principio jur\u00eddico, en un sacrificio por llevar hasta el final la idea de seguridad. La Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito, son insituciones que cumplen \u00f3rdenes sin cuestionarse. Pero eso va m\u00e1s all\u00e1, recala en sus decisiones personales m\u00e1s trascendentes, incluso, ontol\u00f3gicas, al haber escogido un camino laboral donde sab\u00edan claramente lo que iban hacer, contra qui\u00e9n van a actuar y envilecer, en suma, ser asalariados de una de las instituciones m\u00e1s mezquinas y salvajes del Estado. Por esa raz\u00f3n, no se justifica en ning\u00fan contexto, que se remarquen las bondades \u00edntimas, como las doxas de que es buen esposo\/a, novio\/a, padre, madre o amigo\/a. Esa es la nueva banalidad del mal que ha emergido. La Polic\u00eda jam\u00e1s ser\u00e1 pueblo, nunca ser\u00e1 parte de los explotados y ofendidos. Al igual que Duque, su raz\u00f3n de Estado convierte a Colombia en un tipo de Estado dispuesto a sacrificarlo todo, a acabar con todos y todas.\u00a0 Y m\u00e1s bien recuerda a los testimonios del propio Eichmann, narrados por Arendt, solo que para el caso del gobierno colombiano, parece que no hay las fases de \u00a0las <em>soluciones finales <\/em>propuestas por la fil\u00f3sofa en el caso Eichmann y el regimen nazi, que era: primero Expulsar, segundo Concentrar y finalmente, Matar. Pues partecer\u00eda ser que el Presidente colombiano, se salta las dos primeras y va directo a la \u00faltima soluci\u00f3n.[:]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[:es]Por: Christian Arteaga. 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