{"id":35082,"date":"2020-08-07T18:16:31","date_gmt":"2020-08-07T23:16:31","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=35082"},"modified":"2020-08-07T18:19:00","modified_gmt":"2020-08-07T23:19:00","slug":"paz-entre-nosotros-guerra-a-los-senores-una-tradicion-rebelde-de-alianzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=35082","title":{"rendered":"Paz entre nosotros, guerra a los se\u00f1ores. Una tradici\u00f3n rebelde de alianzas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<blockquote><p><strong>En este texto, dos militantes de la organizaci\u00f3n brasile\u00f1a &#8216;Tejido de los Pueblos&#8217; nos recuerdan siglos de resistencia ind\u00edgena y negra contra el capitalismo colonial brasile\u00f1o, rescatando la herencia de una tradici\u00f3n de rebeliones que indican la necesidad de repensar alianzas entre los pueblos, para conquistar la tierra y el territorio. <\/strong><\/p>\n<p><strong>(Ensayo publicado originalmente en portugu\u00e9s en la revista brasile\u00f1a <a href=\"https:\/\/jacobin.com.br\/2020\/07\/paz-entre-nos-guerra-aos-senhores-uma-tradicao-rebelde-de-aliancas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Jacobin<\/em><\/a>. Traducci\u00f3n: Carlos Aguirre Rojas.)<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Por\u00a0Erahsto Fel\u00edcio y Joelson Ferreira<\/strong><\/p>\n<p>En el momento en que escribimos estas palabras, el mal gobierno brasile\u00f1o galopa veloz hacia el fascismo. Pero el Estado brasile\u00f1o es, no obstante y desde su propio nacimiento, una verdadera m\u00e1quina de guerra en contra de los pueblos. Pues el bolsonarismo no cre\u00f3 un tipo de violencia nueva, sino que la novedad hoy consiste en que un importante sector de las clases dominantes no se preocupa ya en maquillar su apariencia, o en enga\u00f1ar a la opini\u00f3n p\u00fablica con urbanidades t\u00edpicas de la hipocres\u00eda de los neoliberales. Lo que llamamos \u201cBrasil\u201d fue siempre un genocidio racista estructurado sobre la base de la esclavitud. Por eso, no existe \u201cretorno normal\u201d para las mayor\u00edas oprimidas que viven en las favelas, en los campos, en las orillas de los r\u00edos o en los bosques. Nuestros pueblos siguen en riesgo, incluso bajo los gobiernos \u201cdemocr\u00e1ticos y populares\u201d. Y esto incluye desde los <a href=\"https:\/\/ponte.org\/quilombolas-de-alcantara-ma-temem-perder-suas-casas-apos-a-pandemia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Quilombos de Alc\u00e1ntara en Maranh\u00e3o<\/a> (violados por el gobierno \u201ccomunista\u201d de Fl\u00e1vio Dino) hasta el pueblo ind\u00edgena <a href=\"https:\/\/www.socioambiental.org\/pt-br\/noticias-socioambientais\/xingu-o-rio-que-pulsa-em-nos-juruna-denunciam-impactos-de-belo-monte\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Juruna en la construcci\u00f3n de Belo Monte<\/a> (en el gobierno do PT de Lula y Dilma). En el capitalismo no existe, nunca existi\u00f3, porque no puede existir, paz para los pueblos.<\/p>\n<p>Mirando atentamente la actual coyuntura, no se ve ninguna se\u00f1al de que las instituciones de la Rep\u00fablica van a utilizar sus frenos y contrapesos para impedir un fascismo subcontratado de las milicias y de los grupos paramilitares de los fan\u00e1ticos anticomunistas. Porque es dif\u00edcil imaginar a los militares entregando tranquilamente el poder, despu\u00e9s de los cr\u00edmenes cometidos por este gobierno en la destrucci\u00f3n desenfrenada de la tierra o en el ocultamiento de los muertos generados por la pandemia \u2014que pasar\u00e1n de los cien mil hermanos y hermanas seguramente\u2014.<\/p>\n<p>La tarea que nuestro tiempo nos impone no es, por lo tanto, solamente la de derrotar al bolsonarismo como fuerza pol\u00edtica. Es preciso, tambi\u00e9n, derrotar al racismo como estructura de poder pol\u00edtico y desmontar la l\u00f3gica de desigualdad del neoliberalismo. En este sentido, la izquierda institucional brasile\u00f1a ya intent\u00f3 su propio camino, pero con el m\u00e1ximo respeto que tenemos a esos compa\u00f1eros, pensamos que ha llegado la hora de intentar un camino diferente. Y ah\u00ed es donde una larga historia de rebeliones de los pueblos, en todo el territorio brasile\u00f1o, tiene todav\u00eda muchas cosas que ense\u00f1arnos.<\/p>\n<h4>EL CAMINO DE LOS DE ABAJO<\/h4>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Nuestro camino pasa por reconstruir el poder desde abajo, a partir de la alianza con los pueblos, para organizar una rebeli\u00f3n negra, ind\u00edgena y popular. Pues no se trata simplemente de conquistar el poder de Brasilia, porque si el poder emana del pueblo, entonces es desde el propio pueblo que debemos construir dicho poder, organizando el territorio y tomando en nuestras manos una vez m\u00e1s las tierras. No hablamos de nada nuevo. La elecci\u00f3n de este camino parte de escuchar con sensibilidad nuestra historia y de prestar atenci\u00f3n a nuestra propia ancestralidad, asimilando la memoria del m\u00e1s antiguo sistema de resistencia al capitalismo: la resistencia ind\u00edgena y negra.<\/p>\n<p>El Quilombo de Palmares sobrevivi\u00f3 entre los siglos XVI y XVIII durante 130 a\u00f1os, es decir que fue una experiencia de resistencia al capitalismo m\u00e1s durable y longeva que la experiencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica o la de China Popular. La ciencia que estaba detr\u00e1s de esta gran longevidad y de su capacidad rebelde era la de la alianza de los pueblos. La Federaci\u00f3n de Quilombos, que impuso durante tantos a\u00f1os distintas derrotas a las potencias imperiales de aquella \u00e9poca, a Portugal y a Holanda, estaba formada por negros e ind\u00edgenas, as\u00ed como por blancos pobres y marginales. La cultura material encontrada en Palmares por la arqueolog\u00eda demuestra que los pueblos ind\u00edgenas de la regi\u00f3n de Alagoas y Pernambuco ense\u00f1aron a aquellos negros su cer\u00e1mica, sus artes culinarias, sus modos de fabricar instrumentos. Porque Palmares era una verdadera federaci\u00f3n de los de abajo, incluyendo registros de jud\u00edos y de musulmanes confederados.<\/p>\n<p>Si tenemos dificultad para reconocer esa tradici\u00f3n de resistencia, es s\u00f3lo porque ella no fue sistematizada en la forma de un pensamiento te\u00f3rico, dentro de los moldes t\u00edpicos europeos. Sin embargo, si miramos desde un horizonte hist\u00f3rico amplio, es posible ver las similitudes, las permanencias y las continuidades dentro de las diversas rebeliones que se levantaron en contra del dominio colonial y en contra del latifundio. Optar por el camino de los de abajo implica conectarnos a esa historia.<\/p>\n<h4>ALIANZAS Y TRAICIONES<\/h4>\n<p>El Ministro brit\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro, Henry Stephen, escribi\u00f3 lo siguiente sobre los rebeldes cabanos de las provincias amaz\u00f3nicas del norte de Brasil en 1835:<\/p>\n<blockquote><p>La facci\u00f3n victoriosa, es decir la tropa de salvajes que hoy domina en Par\u00e1, consiste principalmente de indios (de ellos existe una numerosa poblaci\u00f3n entre las provincias de Par\u00e1 y Maranh\u00e3o) y de varias razas mestizas de indios y negros, clasificadas con la denominaci\u00f3n general de Cafuzos, estando estos grupos, creo yo, entre las variedades m\u00e1s carentes de valor de la especie humana. Si ellos le dieron la libertad a los negros africanos, y los recibieron como sus pares y como camaradas, o si los retuvieron de hecho como esclavos a su propio servicio, no tenemos manera de saberlo, pero una uni\u00f3n entre las dos razas de color, con la finalidad de cometer violencias contra sus due\u00f1os en com\u00fan, parece ser el resultado m\u00e1s probable.<\/p><\/blockquote>\n<p>Cabanagem, Balaiada, Praieira, Canudos: el siglo XIX est\u00e1 lleno de acciones rebeldes construidas a partir de la unidad de los pueblos. Cuando hablamos de Cabanagem, es preciso decir que son los Satar\u00e9-Maw\u00e9, los Mura, los Mundurukus y otros pueblos ind\u00edgenas, los que se unieron a los negros, Cafuzos, arrendatarios de tierra y blancos pobres para luchar en contra del poder del latifundio en el Norte del pa\u00eds. Un poco lejos de ah\u00ed, en 1839, sabemos que Vila Vi\u00e7osa en Cear\u00e1, envi\u00f3 a m\u00e1s de 60 parejas de ind\u00edgenas Tabajaras y de otros pueblos para luchar en la Balaiada en Maranh\u00e3o:<\/p>\n<blockquote><p>Serra y Vila Vi\u00e7osa son lugares que tienen un gran n\u00famero de indios y otras personas de iguales sentimientos, y donde no existen hombres de calidad que contengan los impulsos de estos incautos, y donde ya desobedecieron al presidente cuando los mand\u00f3 reunir para venir a socorrer a esta provincia, y en cuyo lugar ya se atreven a llamar a Raimundo Gomes nuestro hermano, y con la mayor satisfacci\u00f3n dicen que lo que se ha practicado en Brejo es justo. (Carta del Subprefecto de Ibiracuruca escribiendo al Baron de Parna\u00edba).<\/p><\/blockquote>\n<p>Raimundo Gomes era un mestizo negro, vaquero, que articul\u00f3 un apoyo a la Balaiada al interior de las provincias actuales de Maranh\u00e3o y Piau\u00ed. La Balaiada contaba con organizaciones militares dirigidas por gente de los quilombos (Preto Cosme), por vaqueros (Sete Estrelas, Raio), por ind\u00edgenas no agrupados en aldeas (Domingos Silva o Matro\u00e1) y por negros ordinarios. La alianza negra, ind\u00edgena y popular representaba la fuerza de trabajo de su tiempo, y luchaba en dos dimensiones: contra la administraci\u00f3n pol\u00edtica derivada de la colonizaci\u00f3n, y en contra de los latifundios que administraban la violencia en contra de los pueblos. Fueron las masas populares en acci\u00f3n, las que perturbar\u00e1n a la econom\u00eda de su tiempo y las que atacar\u00e1n frontalmente al poder pol\u00edtico y construir\u00e1n el poder popular, aunque s\u00f3lo por breves periodos. Pero muchos de esos experimentos alternativos de poder disfrutaron de una mayor duraci\u00f3n que la c\u00e9lebre Comuna de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Los pueblos tradicionales tampoco quedaron inc\u00f3lumes, en Brasil, a los vientos proletarios de la primavera de los pueblos de 1848. En la Revoluci\u00f3n Praieira de Pernambuco (1848-1850), participaron ind\u00edgenas agrupados en aldeas en Jacu\u00edpe y Barreiros. Trat\u00e1base de ind\u00edgenas Caet\u00e9, Tabajara, Potigu\u00e1 y Kariri, uni\u00e9ndose a la lucha por aquel socialismo cosmopolita, lo que demuestra una vez m\u00e1s que los pueblos tambi\u00e9n debaten e impugnan las diversas concepciones del mundo, y que no ignoran la naturaleza de los diferentes sistemas pol\u00edticos.<\/p>\n<p>La lista de las rebeliones populares en Brasil, basadas en la alianza de los pueblos es inmensa. Cuando Euclides da Cunha escrib\u00eda que \u201cel sertanejo es, antes de todo, un valiente\u201d, Carlos Estev\u00e3o de Oliveira le respond\u00eda que \u201cel sertanejo es, antes de todo, un indio\u201d. En Canudos \u2014una ciudad aut\u00f3noma atacada por el ej\u00e9rcito brasile\u00f1o en 1896 y 1897\u2014, se firm\u00f3 una alianza con el pueblo ind\u00edgena Kiriri, que luch\u00f3 al lado de los rebeldes de Antonio Conselheiro, llevando esto a la casi desaparici\u00f3n de la etnia, como resultado de la masacre militar. Los \u00faltimos chamanes, que guardaban el idioma original del pueblo y que conversaban con los encantados, cayeron en esta guerra. Y estamos hablando de por lo menos 500 Kiriri de Mirandela muertos en la batalla. Seg\u00fan la tradici\u00f3n oral de este pueblo, el primer combatiente que cay\u00f3 en Canudos fue un Kiriri.<\/p>\n<p>La alianza tambi\u00e9n fue espiritual: llamaban a Antonio Conselheiro el \u201cbuen Jes\u00fas\u201d, y dieron a Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n, que era la santa protectora de su Villa en Mirandela, para la iglesia de Belo Monte. Tal vez por esa confluencia espiritual, la alianza profunda llev\u00f3 casi al exterminio de este pueblo. El impacto fue tan avasallador, que los pocos sobrevivientes que regresaron a su territorio ancestral no fueron capaces de volver a ocuparlo, pues el latifundio se hab\u00eda apoderado de \u00e9l en el tiempo en que ellos vivieron en Belo Monte. Hasta hoy, los Kiriri no detentan su territorio tradicional. El ejemplo de Canudos es impactante: es la mayor matanza en la historia de Brasil, con 35,000 muertos y con todas las construcciones destruidas. Hasta tal punto era preciso para los poderosos borrar la memoria de esa orgullosa insurgencia de los pueblos, que incluso hicieron que fuera cubierta por las aguas del embalse de Cocorob\u00f3.<\/p>\n<p>Por otro lado, la traici\u00f3n a los pueblos es una marca de la alianza \u201cnacional\u201d, dirigida por los blancos. Si volvemos a mirar la Independencia de Bahia, en 1823, cuando los negros recibieron varias promesas de emancipaci\u00f3n, \u00bfcu\u00e1l fue el resultado? Si miramos a la alianza que los negros hicieron en Farroupilha en el sur de Brasil, \u00bfcu\u00e1l fue el destino de ellos? En la masacre de Porongos, en 1844, los separatistas farroupilhas y el gobierno imperial negociaron la paz con la muerte de los lanceros negros, para evitar tener negros libres armados en el Imperio. En el proceso de amnist\u00eda, los cr\u00edmenes pol\u00edticos cometidos por los blancos de la dictadura de 1964 fueron perdonados, pero los compa\u00f1eros negros que estaban en la c\u00e1rcel, siendo torturados y perseguidos por la misma polic\u00eda ileg\u00edtima, fueron relegados al completo abandono. El mismo patr\u00f3n de comportamiento aparece cuando se da cuenta de los n\u00fameros, muy superiores, de los asesinatos de ind\u00edgenas durante la dictadura, frente al n\u00famero de los \u201casesinatos pol\u00edticos\u201d. Es una historia que se ha repetido tantas veces, que su presencia en la memoria colectiva tal vez alimente, silenciosamente, la desconfianza de muchos pueblos frente a las organizaciones pol\u00edticas de izquierda, las que no se reformaron para entender nuestra historia y su cong\u00e9nita estructura racista.<\/p>\n<p>La historia latinoamericana da testimonio de las distintas formas en las cuales las izquierdas intentaron alcanzar el poder. Aqu\u00ed y all\u00e1, se pens\u00f3 que el poder pasar\u00eda a manos del pueblo por la v\u00eda de las instituciones burguesas, y que as\u00ed se conseguir\u00eda consolidar un futuro diferente. Pero desde el asesinato de Salvador Allende en Chile, hasta el reciente golpe contra Evo Morales en Bolivia, la lecci\u00f3n recurrente es que llevar al poder a representantes surgidos de la izquierda no es suficiente, y que ciertamente eso no significa tener el poder. De ah\u00ed la necesidad de hablar en t\u00e9rminos de tierra y de territorio. Porque es a partir de la democratizaci\u00f3n de la tierra que se podr\u00e1 construir una base real para la verdadera soberan\u00eda popular.<\/p>\n<p>Los propios capitalistas no tienen la menor duda sobre el poder que deriva de la tierra. \u00bfC\u00f3mo no interpretar en este sentido el asedio violento e incesante del capital sobre las tierras ind\u00edgenas, sobre las selvas, los bosques y los manglares, antes aun de que el mal gobierno de Bolsonaro tomara posesi\u00f3n? \u00bfO c\u00f3mo no alarmarse con el Banco Oportunity de Daniel Dantas, comprando y tomando la tierra, sea de forma legal o ilegal, en todo el pa\u00eds?<\/p>\n<p>No se cansan de decirnos que la inteligencia artificial, las monedas digitales, la tecnolog\u00eda 5G, la nanotecnolog\u00eda y la biotecnolog\u00eda dominar\u00e1n los mercados del mundo, y que el destino del capitalismo ser\u00e1 cada vez m\u00e1s \u201cinmaterial\u201d. Pero la pregunta que queda sin resolver entonces es: si la acumulaci\u00f3n ahora se da en las nubes, \u00bfpor qu\u00e9 existe toda esta presi\u00f3n avasalladora sobre la tierra? \u00bfPor qu\u00e9 se da el saqueo tan extremadamente agresivo en contra de los territorios tradicionales? La respuesta es muy simple: a pesar de todo el avance del capitalismo cognitivo, la tierra contin\u00faa siendo una fuente importante del poder.<\/p>\n<h4>EL INFIERNO ES ESTO QUE AHORA ESTAMOS VIVIENDO<\/h4>\n<p>El cacique Babau Tupinamb\u00e1 dijo recientemente:<\/p>\n<blockquote><p>Mi gente, no existe el infierno. El infierno es esto que ahora estamos viviendo aqu\u00ed. El hecho de que mueren 1,470 personas el mismo d\u00eda, y que frente a eso el presidente dice que se trata de una mentira (&#8230;) Aprovecha la pandemia pueblo m\u00edo, \u00a1Marcha hacia la tierra!. Un hombre solo domina un mill\u00f3n de hect\u00e1reas de tierra. \u00bfPara qu\u00e9 quiere \u00e9l un mill\u00f3n de hect\u00e1reas de tierra? De otra parte, tenemos una favela con 300,000 pobres, amontonados los unos sobre los otros. Que salgan estos 300,000 pobres y que vayan a buscar a ese hacendado que tiene un mill\u00f3n de hect\u00e1reas. Y que liberen esa tierra, ese mill\u00f3n, y a partir de ah\u00ed construyan su vida. Que mueran luchando por la vida y no por la pandemia, esperando un respirador de aire. Lo \u00fanico que nos da el aire sagrado es el bosque.<\/p><\/blockquote>\n<p>Los derechos son buenos y son necesarios, pero lo \u00fanico que garantiza la vigencia del derecho es el poder. Y la tierra es poder. Mediante presiones, hemos conseguido concesiones en t\u00e9rminos de representatividad, de protagonismo, de espacios para hablar en las redes. Pero, por el contrario, la tierra la seguimos perdiendo. Los pueblos siguen siendo despojados de la tierra, en la medida en que la rueda de la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n contin\u00faa girando, aplastando siempre a los de abajo. No obstante, la tarea permanece como algo cada vez m\u00e1s urgente: es preciso construir soberan\u00eda alimenticia, energ\u00e9tica y pedag\u00f3gica dentro de los territorios. Porque la simple propiedad de la tierra, por s\u00ed sola, puede recaer tambi\u00e9n en una l\u00f3gica capitalista. Entonces, se vuelve necesario pasar de la simple \u201ctierra\u201d al \u201cterritorio\u201d, estableciendo un nuevo modo de habitar esa tierra que proteja sus aguas, riachuelos y nacientes de los r\u00edos, para empezar a pertenecer a una naturaleza vista ya no s\u00f3lo como un \u201cbien natural\u201d que existe para ser explotado, sino m\u00e1s bien como una totalidad dentro de la cual estamos insertos. Porque el territorio no es s\u00f3lo un espacio, sino que es la totalidad de la vida, frente a la l\u00f3gica de la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Y no hay modo de tener el territorio, sin construir alianzas. O se aprende esta lecci\u00f3n por la v\u00eda del amor, o se aprender\u00e1 por el camino del dolor. Sea porque los fascistas de hoy nos meten a todos en un mismo saco, llamado \u201cmarxismo cultural\u201d, sea porque la historia \u2014esa historia del progreso incesante y el crecimiento infinito\u2014 nos empuja hacia el mismo agujero. Una organizaci\u00f3n pol\u00edtica, un movimiento social, no ser\u00e1n capaces de asegurar un territorio sin desarrollar una pol\u00edtica de afinidades, sin construir lazos de solidaridad entre camaradas, urbanos o rurales, en la dif\u00edcil tarea de construir la soberan\u00eda.<\/p>\n<p>Pero esa alianza, no obstante, no puede ser cualquier alianza. La unidad de los pueblos se construye para vencer al capitalismo y al racismo. Aqu\u00ed, debemos aprender del ejemplo de la alianza campesina e ind\u00edgena de los pueblos descendientes de los mayas, que son los Choles, los Tzeltales, los Tzotziles, los Tojolabales, que formaron el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional, en M\u00e9xico. Por todos los medios necesarios, como dec\u00eda Malcolm X, lo que no significa \u201cde cualquier modo\u201d. Tal como en la Balaiada, en Cabanagem, precisamos de una alianza que pueda representar a la fuerza de trabajo de nuestro tiempo. Y hoy, la fuerza de trabajo no puede ser pensada como existente solamente dentro de los quilombos, los &#8216;asentamientos&#8217; y los territorios de los pueblos originarios. Porque hoy, la concentraci\u00f3n de la fuerza de trabajo est\u00e1 m\u00e1s bien en las periferias de las grandes ciudades. De modo que, si a finales del siglo XIX era notoria la existencia de naciones negras de la di\u00e1spora africana como los benguela, los nag\u00f4, los mal\u00ea, los hau\u00e7\u00e1 y tantas otras, hoy no se puede decir que los pueblos negros est\u00e1n reunidos y organizados en sus antiguas naciones.<\/p>\n<p>Para hacer esas alianzas, es necesario tomar en cuenta tres condiciones: (1) principios comunes; (2) confianza mutua en el trabajo pol\u00edtico; (3) conocimiento de nuestra diversidad. Ya que en otra \u00e9poca las alas progresistas de la iglesia cat\u00f3lica ejercieron una influencia hegem\u00f3nica en la orientaci\u00f3n de los movimientos sociales y en la historia de los partidos socialistas, entonces una peque\u00f1a burgues\u00eda intelectual y una clase media ilustrada han desempe\u00f1ado un liderazgo desproporcionado en las direcciones de esos movimientos y partidos. Para construir un camino diferente, es preciso asumir que la interacci\u00f3n entre los movimientos, los territorios y los pueblos es la que formar\u00e1 una vanguardia com\u00fan para la orientaci\u00f3n de todos los pueblos.<\/p>\n<h4>TAREAS PARA AVANZAR<\/h4>\n<p>No existe indemnizaci\u00f3n posible que pague por los siglos de esclavitud y genocidio. La \u00fanica reparaci\u00f3n posible es la devoluci\u00f3n de la tierra a los pueblos que vinieron de \u00c1frica, y a los que habitaban aqu\u00ed antes de la invasi\u00f3n colonial. La conclusi\u00f3n, por lo tanto, es que no habr\u00e1 ning\u00fan acuerdo con las \u00e9lites, las que son estructuralmente incapaces de satisfacer esta demanda de justicia. Ser\u00e1 necesario construir una alianza ind\u00edgena, negra y popular para retomar lo que por derecho es de los propios pueblos.<\/p>\n<p>Para garantizar nuestra existencia en estas tierras devastadas por el capital, ser\u00e1 necesario realizar un trabajo arduo, para poder conquistar la soberan\u00eda alimentaria y para recuperar los bosques destruidos. Esto pasa por crear formas de trabajo que fortalezcan la autonom\u00eda y la libertad, as\u00ed como por destruir las formas de la propiedad privada, que la \u00e9lite explota hasta hoy para esclavizar a los despose\u00eddos. E implica tambi\u00e9n cuestionar la temporalidad de la civilizaci\u00f3n capitalista y reconstruir nuestro propio tiempo: el tiempo de los pueblos originarios, de los pueblos negros, el tiempo de la libertad y de otras sociabilidades.<\/p>\n<p>Ailton Krenak y David Kopenawa \u2014dos de los m\u00e1s brillantes intelectuales ind\u00edgenas de Brasil\u2014 nos ofrecen buenas pistas para reconstruir nuestra ancestralidad y nuestra espiritualidad. La tarea que tenemos enfrente implica reaprender otras formas de alimentarse, de hacer fiestas y de ritualizar. Vamos a necesitar todo eso, si queremos fortalecer una cultura capaz de superar todo un periodo de servidumbre y de poner en movimiento una revoluci\u00f3n permanente, capaz de consolidar los frutos de nuestras victorias e impedir nuevos retrocesos. Esa tarea solo ser\u00e1 realizable a partir de una gran alianza de los pueblos, para imponer una derrota a las \u00e9lites propietarias, vengando a tantas generaciones derrotadas o aplastadas a lo largo de este camino. Se trata ahora de golpear con el fuete el lomo de aqu\u00e9l que nos ha estado fueteando antes durante mucho tiempo. Solo as\u00ed se podr\u00e1 realizar el antiguo sue\u00f1o del Che Guevara: \u201cEl ser humano dejar\u00e1 de ser esclavo, y se convertir\u00e1 verdaderamente en arquitecto de su propio destino\u201d.<\/p>\n<p>Por eso nosotros, en el Tejido de los Pueblos (Teia dos Povos), hemos buscado la articulaci\u00f3n de movimientos, pueblos, territorios y organizaciones pol\u00edticas. Porque estamos sembrando las bases para una rebeli\u00f3n negra, ind\u00edgena y popular. Entendemos, ciertamente, la necesidad de alianzas urbanas, porque sabemos de la importancia de ayudar a la organizaci\u00f3n de los pueblos tambi\u00e9n en las periferias de las grandes ciudades, donde est\u00e1 hoy la fuerza de trabajo de nuestro tiempo, reconstruyendo los pueblos que fueron disueltos para convertirlos en simples masas de poblaci\u00f3n negra, tanto como construyendo nuevos territorios que superen la violencia racial imperante. El Tejido de los Pueblos no se constituye como organizaci\u00f3n que busca hegemonizar sobre las dem\u00e1s, sino como una articulaci\u00f3n en donde, por ejemplo, el pueblo ind\u00edgena Payay\u00e1 necesita trabajar con los movimientos Sin-Techo, o tambi\u00e9n donde los pescadores cooperan y trabajan juntos con los Sin-Tierra para construir soberan\u00eda y para enfrentar, de forma coordinada, al capitalismo y al racismo.<\/p>\n<p>No sabemos m\u00e1s que las otras organizaciones pol\u00edticas hermanas en pie de lucha. No queremos ense\u00f1ar, ni ser tutores de luchas ajenas. Podemos saber poco, pero tenemos la conciencia de que estamos abriendo los surcos de un buen camino. Lo que queremos es estar juntos en el proceso de superaci\u00f3n de una sociedad que esclaviza a las personas y destruye la tierra. Aqu\u00ed ense\u00f1amos la importancia de la palabra de los m\u00e1s viejos, y tambi\u00e9n de la palabra de la historia, que es todav\u00eda m\u00e1s vieja que nuestros hombres m\u00e1s viejos. Entonces, que nos ayude una ense\u00f1anza del pueblo afro-musulm\u00e1n mal\u00ea muy querida en Bahia, que sintetiza la necesidad, para vencer, de convivir con nuestras diferencias, y que se resume en la frase: \u201cPaz entre nosotros, guerra a nuestros se\u00f1ores\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este texto, dos militantes de la organizaci\u00f3n brasile\u00f1a &#8216;Tejido de los Pueblos&#8217; nos recuerdan siglos de resistencia ind\u00edgena y negra contra el capitalismo colonial brasile\u00f1o, rescatando la herencia de una tradici\u00f3n de rebeliones que indican la necesidad de repensar alianzas entre los pueblos, para conquistar la tierra y el territorio. 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