{"id":34465,"date":"2020-04-18T12:25:27","date_gmt":"2020-04-18T17:25:27","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=34465"},"modified":"2020-04-18T12:25:27","modified_gmt":"2020-04-18T17:25:27","slug":"la-pandemia-como-sintoma-del-capitaloceno-la-arrogancia-de-la-razon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=34465","title":{"rendered":"[:es]La pandemia como s\u00edntoma del Capitaloceno: la arrogancia de la Raz\u00f3n[:]"},"content":{"rendered":"<p>[:es]<\/p>\n<header class=\"entry-header\">\n<p class=\"entry-meta\"><time class=\"entry-time\" datetime=\"2020-04-16T06:35:18+00:00\">16 abril, 2020<\/time> by <span class=\"entry-author\"><a class=\"entry-author-link\" href=\"https:\/\/latinta.com.ar\/author\/admin\/\" rel=\"author\"><span class=\"entry-author-name\">Redacci\u00f3n La Tinta<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<\/header>\n<div class=\"entry-content\">\n<h3>El virus que hoy nos interpela a todxs ha venido a poner en cuesti\u00f3n el actual modelo de civilizaci\u00f3n. En esta serie de art\u00edculos, la Ecolog\u00eda Pol\u00edtica nos ayuda a mirar las angustias y desaf\u00edos de nuestro presente y a tejer sentipensares desde la esperanza: para construir juntxs nuevos rumbos posibles, para que la pandemia valga la pena.<\/h3>\n<p><strong>Por Horacio Machado Ar\u00e1oz \u2013 Colectivo de Investigaci\u00f3n de Ecolog\u00eda Pol\u00edtica del Sur* para La tinta\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cY tal vez la primera prueba de fuego sea el abandono sin nostalgia de la herencia de un siglo XIX fascinado por el progreso de las ciencias y las t\u00e9cnicas, con la ruptura del lazo establecido en aquella \u00e9poca entre emancipaci\u00f3n (\u2026) y la f\u00e1bula del hombre \u2018creado para dominar la naturaleza\u2019 por la epopeya de una conquista de esa misma naturaleza por medio del trabajo humano. Definici\u00f3n seductora, pero que implica una apuesta por una naturaleza \u2018estable\u2019, disponible para esa conquista\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Isabelle Stengers<\/p>\n<p>Vivimos en una sociedad nacida de la arrogancia de la Raz\u00f3n. Todav\u00eda mayoritariamente, hay quienes con orgullo se reivindican hijxs de esa Raz\u00f3n imperial. Con esa l\u00f3gica y con ese esp\u00edritu, las \u00e9lites pol\u00edticas y cient\u00edficas del mundo enfrentan la pandemia. Apelando a una receta ya obsoleta, epidemi\u00f3logos y gobernantes de todo el globo interpelan a sus respectivos pueblos convoc\u00e1ndolos a <strong>\u201cla guerra contra el virus<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Es asombroso ver con qu\u00e9 naturalidad este discurso de guerra se instala y circula aproblem\u00e1ticamente entre lxs habitantes contempor\u00e1neos del mundo globalizado. Si bien esto, hasta cierto punto, es bastante esperable \u2013pues nada m\u00e1s emblem\u00e1tico que la guerra como acto reflejo de este modelo civilizatorio-, no cabe desconocer que la l\u00f3gica de la guerra es doblemente inconveniente para estos tiempos.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos coyunturales, nos hace correr justamente hacia la direcci\u00f3n contraria a la que deber\u00edamos ir para buscar salidas de fondo. En lugar de ampliar y profundizar la cooperaci\u00f3n internacional, las reacciones pol\u00edticas han ido por el lado de cerrar fronteras, intensificar prejuicios y actitudes racistas-clasistas y xen\u00f3fobas, y abrir una competencia geopol\u00edtica por tecnolog\u00edas de gesti\u00f3n de la crisis y el acopio de materiales e insumos m\u00e9dicos. En el colmo, las principales potencias entablan a los codazos una carrera narcisista por ver qui\u00e9n logra \u201cdar con la vacuna\u201d.<\/p>\n<p>Al interior de las fronteras, la \u201cexcepcionalidad\u201d del estado de guerra \u2013como ha sido se\u00f1alado- intensifica la imposici\u00f3n y aceptaci\u00f3n de pol\u00edticas de control, policiamiento y militarizaci\u00f3n de la vida social, lo que esta vez, dado el poder de las tecnolog\u00edas disponibles, ha hecho palpables escenarios extremos de totalitarismo digital, antes s\u00f3lo reservados al campo de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<hr \/>\n<h4><em>As\u00ed, cuando m\u00e1s necesitar\u00edamos ensayar pr\u00e1cticas de cooperaci\u00f3n, de horizontalidad y organizaci\u00f3n social de abajo hacia arriba, la l\u00f3gica de la guerra exacerba el r\u00e9gimen del individualismo competitivo y el verticalismo tecno-burocr\u00e1tico.<\/em><\/h4>\n<hr \/>\n<p>Esto que ya es muy grave, no es sin embargo todo. En un sentido m\u00e1s estructural y profundo, el paradigma de la guerra presupone una epistemolog\u00eda pol\u00edtica ya anacr\u00f3nica. Moviliza todo el imaginario modernista y reinstala subrepticiamente la legitimidad de todo el andamiaje institucional (la sant\u00edsima trinidad del sistema, Estado-Ciencia-Capital) que nos condujo justamente hasta donde nos hallamos hoy parados.<\/p>\n<h4>El conquistador<\/h4>\n<p>Bajo reg\u00edmenes de necesidad y urgencia, la convocatoria a la guerra contra la pandemia activa, una vez m\u00e1s, la vieja y perimida cosmovisi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica, expresada en la separaci\u00f3n entre ciencias naturales y sociales. M\u00e1s a\u00fan, en nombre de la jerarqu\u00eda epist\u00e9mica de la ciencia, se profundiza la delegaci\u00f3n del gobierno de Lo Com\u00fan a un reducido c\u00edrculo de expertos. La pragm\u00e1tica de la guerra no deja lugar a problematizaciones, al pensamiento cr\u00edtico ni a epistemolog\u00edas de la complejidad. Mucho menos a una ecolog\u00eda de saberes.<\/p>\n<p>As\u00ed, en nombre de su presumida eficacia, la maquinaria b\u00e9lica se echa a andar. Las ciencias biol\u00f3gicas y m\u00e9dicas son convocadas a estar en la primera l\u00ednea de \u2018batalla\u2019; tienen la funci\u00f3n prioritaria de atender y procurar reducir las \u201cbajas\u201d, proponer medidas profil\u00e1cticas para contener la expansi\u00f3n del \u2018enemigo\u2019, y crear las armas para vencerlo. Las ciencias sociales, por su parte, son convocadas a estudiar c\u00f3mo se va a afectar la \u201cnormalidad\u201d del sistema, para luego idear medidas paliativas y de control, en lo econ\u00f3mico, en lo social y en lo pol\u00edtico; en todo caso, ac\u00e1 el objetivo es investigar qu\u00e9 y c\u00f3mo restablecer lo m\u00e1s pronto posible al normal funcionamiento de las instituciones.<br \/>\nPor supuesto, no se trata (tal como lo hicieran pol\u00edticos e intelectuales de las m\u00e1s variadas corrientes), de desconocer la existencia del virus en s\u00ed, ni de minimizar su incidencia sobre la biolog\u00eda humana sino justamente de tomarlo en serio. Eso significa revisar y reconsiderar c\u00f3mo lo tratamos.<\/p>\n<p>Y la verdad es que \u2013m\u00e1s all\u00e1 de diferencias superficiales- el trato que desde el poder se ha elegido dar al coronavirus es uniforme y t\u00edpicamente moderno. Porque no hay nada m\u00e1s radicalmente caracter\u00edstico de la Modernidad que esa actitud epist\u00e9mica y pol\u00edtica de absoluta desconsideraci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica hacia el resto de los seres vivos que cohabitan (con nosotros) este planeta. <strong>El sujeto moderno trata al mundo como si no fuera parte de \u00e9l. Se para frente a la Tierra (incluso frente a lxs otros, de su propia especie) con la postura del conquistador.<\/strong> Figura emblem\u00e1tica si la hay, -filos\u00f3ficamente enunciada por Descartes y Bacon en el siglo XVII, pero nacida antes, en el siglo XVI, como pr\u00e1ctica pol\u00edtica de los Col\u00f3n, los Cort\u00e9s, los Pizarro-, el conquistador como prototipo de la matriz de relaciones que entablamos con el mundo, condensa y resume todo nuestro tiempo y todo nuestro drama.<\/p>\n<p>Quienes dirigen los destinos de la humanidad han optado, una vez m\u00e1s, por esa anquilosada postura para \u201cenfrentar\u201d al virus. Se lo trata, b\u00e1sicamente, como algo in-significante. Es decir, algo absolutamente desprovisto de sentido. A lo sumo, s\u00f3lo lo considera en la medida en que afecta a los humanos (y ac\u00e1, tambi\u00e9n \u2013como es sabido, como parte de la pol\u00edtica del conquistador, unos grupos de humanos importan y valen m\u00e1s que otros).<\/p>\n<hr \/>\n<h4><em>M\u00e1s all\u00e1 de eso, el sistema cient\u00edfico y pol\u00edtico hegem\u00f3nico no considera al virus, ni ontol\u00f3gica ni semi\u00f3ticamente en serio. No se les ocurre preguntarse sobre el sentido de su existencia en el mundo.<\/em><\/h4>\n<hr \/>\n<h4><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-92268\" src=\"https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/domingo-faustino-sarmiento-conquista-indios3.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" srcset=\"https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/domingo-faustino-sarmiento-conquista-indios3.jpg 900w, https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/domingo-faustino-sarmiento-conquista-indios3-300x169.jpg 300w, https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/domingo-faustino-sarmiento-conquista-indios3-768x433.jpg 768w\" alt=\"domingo-faustino-sarmiento-conquista-indios3\" width=\"900\" height=\"507\" \/><\/h4>\n<h4>La vitalidad de la Tierra<\/h4>\n<p>Aunque parezca mentira, prominentes cient\u00edficos e intelectuales cr\u00edticos \u2013incluso encumbrados fil\u00f3sofos de la biopol\u00edtica contempor\u00e1nea- parecen seguir apegados al viejo paradigma newtoniano. No han tomado nota del giro ontol\u00f3gico que \u2013desde el interior mismo del pensamiento occidental- se ha dado al respecto, abriendo la ciencia a una nueva y m\u00e1s compleja comprensi\u00f3n del mundo-de-la-vida y un replanteo del lugar de lo humano dentro del mismo.<\/p>\n<p>Desde la hybris moderna, se desconoce que un virus, como todo agente biol\u00f3gico, no s\u00f3lo existe, sino que tiene significaci\u00f3n en s\u00ed mismo; es un ser con capacidades teleon\u00f3micas (capacidad proyectiva de los organismos vivos, por la cual sus existencias se mueven y orientan en funci\u00f3n de objetivos adaptativos) y semi\u00f3ticas.\u00a0<strong>Un virus es parte de la densa red de almacenamiento y procesamiento de informaci\u00f3n biol\u00f3gica que se condensa en los genes; y, como tal, es tambi\u00e9n portador del proceso geol\u00f3gico general de (re)producci\u00f3n de conocimientos sobre los que se sustenta la vida en general en la Tierra.<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo tard\u00edamente, despu\u00e9s de un duro desierto obscurantista, las ciencias occidentales lograron \u201cdescubrir\u201d esta asombrosa capacidad autogenerativa y de excedencia semi\u00f3tica del mundo. De la mano de la revoluci\u00f3n cient\u00edfica operada por el paradigma de la complejidad en la f\u00edsica y la biolog\u00eda principalmente, en convergencia con el llamado giro ontol\u00f3gico en las ciencias sociales y humanas, se vino a \u201ccaer en la cuenta\u201d de que habitamos un Planeta Vivo. Se empez\u00f3 a tomar nota de la inconmensurable complejidad de los sistemas vivos; a dimensionar la extraordinaria capacidad autopoi\u00e9tica-sympoi\u00e9tica, teleon\u00f3mica y semi\u00f3tica del conjunto de procesos y seres que conforman el mundo que habitamos y que \u2013con sus propias existencias- constituyen y producen nuestras propias condiciones de (co-)existencia.<\/p>\n<p>Y, fundamentalmente, como eje de esa revoluci\u00f3n cient\u00edfica, el nuevo paradigma de las ciencias de la vida, o de la complejidad, vino a producir una nueva comprensi\u00f3n de la propia condici\u00f3n humana, esta vez, no ajena y extra\u00f1a al mundo, sino precisamente como parte del tejido de la vida. Lo que llamamos el \u201cmundo\u201d, la Tierra, o la \u201cNaturaleza\u201d no es lo que est\u00e1 afuera de nosotros, no es lo \u201cexterior\u201d a la cultura, sino el \u00fatero nutricio de cuyo seno emerge lo humano como una expresi\u00f3n m\u00e1s de la biodiversidad del planeta. Ver y comprender la Tierra como sistema viviente, como una densa y compleja trama de materia viviente en continuo devenir, implica comprender que entre lo humano y lo no-humano no hay fracturas ontol\u00f3gicas, sino apenas membranas porosas por donde fluyen materia y energ\u00eda, por donde fluye la vida en s\u00ed, como trama, en la que los humanos actuamos y somos a trav\u00e9s del mundo, as\u00ed como el mundo se mueve y es tambi\u00e9n a trav\u00e9s de nuestros organismos.<\/p>\n<p>Siendo que esta constataci\u00f3n es un saber fundamentalmente pre-moderno, pero vivo y presente a\u00fan en muchas culturas y pueblos mal-tratados por Occidente como primitivos y\/o \u201catrasados\u201d, esta verdad primordial viene a significar ni m\u00e1s ni menos que \u2013como especie- nuestras vidas dependen \u2013literalmente, es decir, materialmente- hasta de los m\u00e1s elementales seres y agentes microbianos y de los procesos y redes biogeoqu\u00edmicos m\u00e1s b\u00e1sicos y rutinarios.<\/p>\n<hr \/>\n<h4><em>S\u00f3lo vivimos por gracia y a condici\u00f3n de mantenernos conectadxs al resto de las otras especies, a la biodiversidad en su conjunto, como expresi\u00f3n sinf\u00f3nica de la vitalidad de la Tierra.<\/em><\/h4>\n<hr \/>\n<figure id=\"attachment_45049\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-45049\" src=\"https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Agroecologia-Coop-San-Carlos-4.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" srcset=\"https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Agroecologia-Coop-San-Carlos-4.jpg 900w, https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Agroecologia-Coop-San-Carlos-4-300x169.jpg 300w, https:\/\/latinta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Agroecologia-Coop-San-Carlos-4-768x432.jpg 768w\" alt=\"Agroecologia-Coop-San-Carlos-4\" width=\"900\" height=\"506\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda: Bello, Palacios, Vergez Meehan<\/figcaption><\/figure>\n<h4>Sanar<\/h4>\n<p>Cient\u00edficamente, hoy, no podemos seguir parados en el paradigma baconiano\/newtoniano de la ciencia. Necesitamos un cambio radical; una profunda mudanza civilizatoria. Contamos ya con otros horizontes epist\u00e9micos y pol\u00edticos para hacerlo posible.<\/p>\n<p>Con esto no estamos diciendo que las medidas sanitarias en general que se est\u00e1n tomando (al menos en algunos pa\u00edses) en el mundo sean irrelevantes o inconducentes. Al contrario, son necesarias, pero a\u00fan as\u00ed, insuficientes. Y sobre todo, ser\u00e1n epist\u00e9mol\u00f3gica y pol\u00edticamente erradas si no se pasa de la profilaxis a la etiolog\u00eda de la pandemia. No tenemos que descodificar el genoma del virus s\u00f3lo para conseguir una vacuna. Tenemos que abrirnos a ensayar otra hermen\u00e9utica del mundo vivo.<\/p>\n<p>Necesitamos ahora, en la urgencia, reactivos de testeo, barbijos, respiradores, lugares en salas de cuidados intensivos, etc\u2026 Ser\u00e1 preciso seguir con medidas de aislamiento y\/o distanciamiento social, mientras no hallemos otros medios para evitar que la afecci\u00f3n que nos provoca el covid-19 se propague. Pero teng\u00e1moslo claro, esas medidas no nos sanar\u00e1n. Para verdaderamente sanar, tenemos que atrevernos a abrir la pregunta respecto a qu\u00e9 es lo que realmente nos enferma y nos mata; abrirnos al sentido etiol\u00f3gico profundo, ontol\u00f3gico y pol\u00edtico del coronavirus: cu\u00e1l es el r\u00e9gimen de relaciones sociales, biol\u00f3gicas, econ\u00f3micas, culturales y pol\u00edticas, que incub\u00f3 este microorganismo que hoy nos interpela.<\/p>\n<p><strong>Curar no es apenas sofocar los s\u00edntomas. Curar es mudar; es atreverse a cambiar la matriz de relaciones que caus\u00f3 la enfermedad. En este sentido, la ciencia de siglos pasados podr\u00e1 detener la expansi\u00f3n de la enfermedad y hasta reducir la cantidad de sus potenciales v\u00edctimas. Pero esa ciencia y esa pol\u00edtica son ya obsoletas para los desaf\u00edos que tenemos en este siglo.<\/strong> Esa ciencia, esa pol\u00edtica, y sobre todo ese modo de producci\u00f3n de la vida social que -hegem\u00f3nicamente- llevamos (o que nos lleva) seguir\u00e1 produciendo pandemias. Seguir\u00e1 produciendo guerras y hambrunas. Seguir\u00e1 malgastando esfuerzos y derramando sangre a escala y ritmo industrial. En fin, hasta que no la demos de baja, la Raz\u00f3n Imperial seguir\u00e1 sacrificando la vida en el altar del progreso.<\/p>\n<hr \/>\n<h4><em>Para realmente sanar, dir\u00edamos que, como especie, tenemos que atrevernos a dejar de comportarnos como conquistadorxs, y empezar a vivir como cuidadorxs y cultivadorxs de este mundo; el \u00fanico que tenemos y que somos.<\/em><\/h4>\n<hr \/>\n<p>Si esta pandemia, con todo el dolor y el sufrimiento humano producido, nos ayudara a preguntarnos de qu\u00e9 realmente estamos enfermos\u2026 Si pudiera ayudarnos a descubrir y afrontar la etiolog\u00eda de nuestras dolencias, y hacer los cambios que debemos hacer para sanar, dir\u00edamos que s\u00ed, que esta pandemia vali\u00f3 la pena\u2026<\/p>\n<p><em>*Centro de Investigaciones y Transferencia de Catamarca (CITCA) \u2013dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional de Catamarca.<\/em><\/p>\n<p><em>**Por Horacio Machado Ar\u00e1oz \u2013 Colectivo de Investigaci\u00f3n de Ecolog\u00eda Pol\u00edtica del Sur para La tinta.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p>[:]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[:es] 16 abril, 2020 by Redacci\u00f3n La Tinta El virus que hoy nos interpela a todxs ha venido a poner en cuesti\u00f3n el actual modelo de civilizaci\u00f3n. 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