{"id":339,"date":"2008-09-21T17:10:30","date_gmt":"2008-09-21T22:10:30","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/wp\/?p=339"},"modified":"2010-10-13T12:52:31","modified_gmt":"2010-10-13T17:52:31","slug":"autonomia-y-nacionalismo-zapatista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=339","title":{"rendered":"Autonom\u00eda y nacionalismo zapatista"},"content":{"rendered":"<p><em>por Alejandro Reyes<\/em><\/p>\n<p>Un  grupo de hombres, mujeres y ni\u00f1os ind\u00edgenas, algunos con paliacates  rojos al cuello, se congrega a la orilla de un riachuelo. Un hombre toca  la chirim\u00eda, suben nubes de incienso entre las ofrendas de flores y  velas que muchos pares de manos colocan con humildad y respeto.  Reflejado en el agua, el rostro sonriente de un anciano. Parece  decirnos: \u00e9sta es nuestra tierra. La c\u00e1mara se aleja y va apareciendo  toda la escena: el verdor de la selva, el riachuelo, los ind\u00edgenas  congregados en festiva reverencia, las ofrendas, las flores, las velas,  el incienso y, enmarc\u00e1ndolo todo en un cuadro sim\u00e9trico, dos banderas  mexicanas.<\/p>\n<p><em>Fade out<\/em>. Cr\u00e9ditos.<\/p>\n<p>Se trata de la \u00faltima escena de <em>Tierra sagrada<\/em>,  video producido por videastas zapatistas, en coordinaci\u00f3n con las  autoridades aut\u00f3nomas municipales y la Junta de Buen Gobierno. El video  cuenta la historia, desde la perspectiva zapatista, de la lucha por la  tierra, la explotaci\u00f3n antes de 1994 y la construcci\u00f3n de territorios  aut\u00f3nomos en tierras recuperadas de manos de finqueros y latifundistas.  Pero esta \u00faltima escena encierra en s\u00ed misma buena parte del discurso y  de la propuesta zapatista. Por una parte, los rituales ind\u00edgenas,  sincr\u00e9ticos, representan una afirmaci\u00f3n identitaria: somos ind\u00edgenas. Y  se entiende: como ind\u00edgenas tenemos una cosmovisi\u00f3n nuestra y una  relaci\u00f3n particular a la tierra; es como ind\u00edgenas que reclamamos  nuestro derecho ancestral a la misma; y es como ind\u00edgenas que reclamamos  nuestro derecho a la autodeterminaci\u00f3n y al autogobierno. Por otra  parte, las dos grandes banderas que enmarcan la escena conllevan un  mensaje evidente: somos mexicanos; nuestra lucha ni es separatista ni  est\u00e1 circunscrita a la problem\u00e1tica espec\u00edfica ind\u00edgena chiapaneca;  luchamos por una nueva naci\u00f3n. \u201cVamos, vamos, vamos, vamos adelante \/  Para que salgamos en la lucha avante \/ Porque nuestra Patria grita y  necesita \/ De todo el esfuerzo de los zapatistas\u201d, dice el himno  rebelde.<\/p>\n<p>Autonom\u00eda  y nacionalismo: los dos lados (para algunos cr\u00edticos irreconciliables)  de la misma moneda que el zapatismo propone como remedio para los dos  grandes males (tambi\u00e9n en apariencia contradictorios) que, seg\u00fan su  an\u00e1lisis, envenenan a la sociedad mexicana contempor\u00e1nea: el Estado  centralizador, autoritario y antidemocr\u00e1tico, por un lado, y por el otro  la \u201cnueva guerra de conquista\u201d de la globalizaci\u00f3n, que no s\u00f3lo  homogeniza las particularidades locales sino que desmantela los Estados  Nacionales y los reordena a servicio del mercado global.<\/p>\n<p>En  el contexto de los movimientos altermundistas y de las luchas  antiglobalizaci\u00f3n \u2014de los cuales el movimiento zapatista es tanto  part\u00edcipe como, en muchos casos, inspirador\u2014, as\u00ed como de los nuevos  movimientos radicales de las \u00faltimas d\u00e9cadas, sobre todo en los pa\u00edses  del dicho Primer Mundo, el nacionalismo zapatista resulta parad\u00f3jico,  incomprensible y, para muchos, francamente insensato. La historia de los  nacionalismos europeos conlleva una interminable lista de guerras y  dem\u00e1s atrocidades por las cuales es dif\u00edcil sentir alg\u00fan indicio de  nostalgia. Y sugerir que el nacionalismo, como quiera que se le defina,  pueda ser un eje de lucha en los Estados Unidos, dif\u00edcilmente puede  dejar de causar escalofr\u00edos.<\/p>\n<p>Al  mismo tiempo, en M\u00e9xico, para la derecha y no pocos sectores de la  izquierda, la autonom\u00eda propuesta \u2014y vivida cotidianamente\u2014 por el  zapatismo es una forma de separatismo o, por lo menos, una aberraci\u00f3n  dentro del marco del Estado moderno que amenaza la unidad de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Son  estos los temas que me gustar\u00eda explorar en estas l\u00edneas: por un lado,  la propuesta nacionalista zapatista y su relaci\u00f3n con la autonom\u00eda; por  el otro, el papel de la identidad en la lucha zapatista y el desaf\u00edo a  los discursos hegem\u00f3nicos sobre la identidad nacional y \u201clo mexicano\u201d.<\/p>\n<h1>La Cuarta Guerra Mundial<\/h1>\n<p>En  un art\u00edculo reciente, el fil\u00f3sofo esloveno Slavoj \u017di\u017eek escribe: \u201cUna  de las m\u00e1s claras lecciones de las \u00faltimas d\u00e9cadas es que el capitalismo  es indestructible. Marx lo compar\u00f3 a un vampiro, y uno de los puntos  sobresalientes de comparaci\u00f3n parece ahora ser que los vampiros siempre  vuelven a la vida despu\u00e9s de ser apu\u00f1alados a muerte.\u201d<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn1\">[1]<\/a> Despu\u00e9s  del fin de la Guerra Fr\u00eda, el capitalismo no s\u00f3lo no ha muerto sino que  ha cobrado tales dimensiones que, para muchos, se vuelve imposible  imaginar alternativas. El capitalismo como sistema econ\u00f3mico y la  democracia liberal como sistema pol\u00edtico se han naturalizado en el  discurso hegem\u00f3nico: ellos son el \u00fanico camino para la humanidad, y  todas las alternativas son utop\u00edas descabelladas o inventos perversos de  los enemigos de la libertad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la evaluaci\u00f3n que hacen los zapatistas de la realidad global contempor\u00e1nea,<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn2\">[2]<\/a> el fin de la Guerra Fr\u00eda desat\u00f3 lo que ellos \u2014y otros movimientos  altermundistas\u2014 llaman la \u201cCuarta Guerra Mundial\u201d. El vac\u00edo de poder  dejado por la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, aunado a las nuevas tecnolog\u00edas y  el consecuente crecimiento de las industrias transnacionales, ha  resultado en una redefinici\u00f3n de fuerzas pol\u00edticas y una \u201cnueva guerra  de conquista\u201d para controlar territorios y recursos naturales. Pero a  diferencia de las guerras anteriores, esta se da no entre estados  naciones, sino entre los grandes centros financieros: una guerra de  mercados. Algunas de las caracter\u00edsticas de esta \u201cnueva guerra de  conquista\u201d, seg\u00fan los zapatistas:<\/p>\n<p>Una  guerra total. Dif\u00edcil resulta para el viajante estos d\u00edas aventurarse a  las regiones m\u00e1s remotas del planeta sin que all\u00e1 se encuentre las  huellas de los grandes capitales y la consecuente devastaci\u00f3n, tanto  f\u00edsica como cultural. Cada monta\u00f1a, cada r\u00edo, cada bosque, cada desierto  y cada pueblo se vuelve un posible mercado o una fuente de recursos  (materiales o humanos) explotables para nuevos mercados. Varios son los  perdedores de esta guerra. Uno de ellos es el estado-naci\u00f3n, que pasa a  un plano secundario. Por un lado, se pierden o desarticulan los mercados  locales y nacionales ante el poder\u00edo de los grandes centros financieros  y los capitales transnacionales. Por el otro, las pol\u00edticas  neoliberales dictan la sistem\u00e1tica reducci\u00f3n de las funciones de  bienestar social del estado, reduci\u00e9ndolo a su dimensi\u00f3n represiva.  Escribe el Subcomandante Marcos:<\/p>\n<p>En  el cabaret de la globalizaci\u00f3n, tenemos el &#8220;show&#8221; del Estado sobre una  &#8220;table dance&#8221; que se despoja de todo hasta quedar con su prenda m\u00ednima  indispensable: la fuerza represiva. Destruida su base material, anuladas  sus posibilidades de soberan\u00eda e independencia, desdibujadas sus clases  pol\u00edticas, los Estados Nacionales se convierten, m\u00e1s o menos r\u00e1pido, en  un mero aparato de &#8220;seguridad&#8221; de las megaempresas que el  neoliberalismo va erigiendo en el desarrollo de esta IV Guerra Mundial.<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Privatizaci\u00f3n  de todos los servicios: educaci\u00f3n, salud, telefon\u00eda, agua,  electricidad, carreteras, transporte, fondos de jubilaci\u00f3n. Al mismo  tiempo, un aumento dram\u00e1tico en gastos militares y policiales. En el  M\u00e9xico actual, esta f\u00f3rmula no puede ser m\u00e1s clara. Mientras los  servicios sociales se limitan m\u00e1s y m\u00e1s, el pa\u00eds se militariza y las  fuerzas represivas act\u00faan con creciente violencia e impunidad, con la  complicidad de los medios de comunicaci\u00f3n y la indiferencia general. En  menos de dos a\u00f1os, un n\u00famero de atropellos que en otros tiempos habr\u00edan  provocado un esc\u00e1ndalo internacional pasaron relativamente  desapercibidos y completamente impunes. Seg\u00fan Adolfo Gilly,<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn4\">[4]<\/a> la represi\u00f3n en San Salvador Atenco en mayo del 2006 sent\u00f3 un nuevo  precedente de represi\u00f3n en la historia mexicana. \u201cNunca, ni siquiera en  el 68, se hab\u00eda utilizado la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de hombres y mujeres  para sembrar el terror en una poblaci\u00f3n.\u201d Ese mismo a\u00f1o, en nombre de la  \u201clegalidad\u201d y del \u201cestado de derecho\u201d, se cometieron innumerables  violaciones de derechos humanos en Oaxaca, culminando con la brutal e  hist\u00f3rica represi\u00f3n del 25 de noviembre y el subsiguiente estado de  terror que se instal\u00f3 en ese estado. En Chiapas, las 79 bases militares  instaladas en territorio zapatista han sido reforzadas en los \u00faltimos  a\u00f1os con Fuerzas Especiales y unidades elite sin jurisdicci\u00f3n para  operar en Chiapas. Al mismo tiempo, ha habido, desde diciembre de 2006,  una escalada sin precedentes de actividades paramilitares que, a todas  vistas, no s\u00f3lo est\u00e1n financiadas por los gobiernos federal y estatal,  sino que operan en coordinaci\u00f3n con la Secretar\u00eda de Reforma Agraria,  Secretar\u00eda del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Comisi\u00f3n Nacional de  \u00c1reas Naturales Protegidas, Direcci\u00f3n General de Conservaci\u00f3n para el  Desarrollo, entre otras dependencias federales.<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn5\">[5]<\/a> Como ilustra el caso actual de Chiapas, la represi\u00f3n militar y  paramilitar viene de la mano de discursos supuestamente \u201cconcientes\u201d  propios de la democracia liberal \u2014desarrollo sustentable, protecci\u00f3n al  medio ambiente\u2014 y de proyectos del capital multinacional \u2014megaproyectos  \u201cecotur\u00edsticos\u201d, tala de madera, plantas hidroel\u00e9ctricas, explotaci\u00f3n  petrolera.<\/p>\n<p>Pero  los grandes perdedores de esta Cuarta Guerra Mundial son los millones  de seres humanos que no caben en la ecuaci\u00f3n de este \u201cnuevo orden  mundial\u201d. La mecanizaci\u00f3n del campo y la aplicaci\u00f3n a nivel mundial de  los esquemas de la \u201cRevoluci\u00f3n Verde\u201d, adem\u00e1s de empobrecer la  alimentaci\u00f3n en todo el mundo, dejan sin lugar a millones de campesinos  que, no teniendo otra opci\u00f3n, migran a las ciudades o a pa\u00edses del dicho  Primer Mundo. Pero en las ciudades tampoco hay lugar para ellos, ni lo  hay \u2014como queda en evidencia ante la reciente ola de violencia y  legislaci\u00f3n anti-inmigrantes en Estados Unidos y Europa\u2014 en los pa\u00edses  dichos desarrollados. El resultado: millones de desplazados sin lugar en  el mundo.<\/p>\n<p>La  estrategia del neocapitalismo, seg\u00fan en an\u00e1lisis zapatista, consiste en  un proceso de destrucci\u00f3n y despoblamiento, seguido de reconstrucci\u00f3n y  reordenamiento. Este an\u00e1lisis, cuya articulaci\u00f3n escrita data de 1997,  fue confirmado en la pr\u00e1ctica durante la gira de la Otra Campa\u00f1a en  2006. Una y otra vez, en todo el territorio nacional, la Otra Campa\u00f1a  escuch\u00f3 las m\u00e1s diversas historias que, sin embargo, demostraban el  mismo proceso: destrucci\u00f3n de los territorios y del medio ambiente  (desv\u00edo de agua de poblaciones enteras para uso de grandes empresas,  devastaci\u00f3n de bosques, r\u00edos y mares, destrucci\u00f3n de la agricultura,  prohibici\u00f3n de fuentes tradicionales de supervivencia como la pesca y el  corte de madera para consumo familiar); despoblamiento ante la falta de  medios de subsistencia o ante el arrebato de tierras; reconstrucci\u00f3n en  la forma de megaproyectos tur\u00edsticos, plantas hidroel\u00e9ctricas,  aeropuertos, carreteras, campos de golf, etc.; y, finalmente,  reordenamiento tanto econ\u00f3mico\u2014con el empobrecimiento de la gran mayor\u00eda  y el enriquecimiento de una min\u00fascula minor\u00eda\u2014 como social y cultural,  con el desplazamiento de grandes poblaciones y la destrucci\u00f3n de formas  de vida.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo  enfrentar esta nueva forma de capitalismo global que todo abarca, que  todo destruye y cuyo eje no se encuentra identificable en la figura del  Estado, sino en el difuso, intangible pero omnipresente poder\u00edo del  capital? La respuesta zapatista consiste justamente en el ejercicio y la  articulaci\u00f3n de las autonom\u00edas, por un lado, y el fortalecimiento de lo  nacional, por el otro.<\/p>\n<h1>La autonom\u00eda como alternativa<\/h1>\n<p>En  \u201cSangre y tinta del kitsch tropical\u201d, Roger Bartra hace un n\u00famero de  cr\u00edticas a la autonom\u00eda ind\u00edgena que, si bien provienen de un completo  desconocimiento de la autonom\u00eda practicada por los pueblos zapatistas,  vale la pena discutir, pues hacen eco a toda una serie de mitos y  malentendidos sobre el concepto de la autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Por  un lado, para Bartra, como para muchos cr\u00edticos, la idea de la  autonom\u00eda ind\u00edgena es una \u201ctendencia fundamentalista\u201d (y, a\u00f1ade: \u201csacada  por la izquierda del polvoriento arc\u00f3n sovi\u00e9tico\u201d). Para estos  cr\u00edticos, la autonom\u00eda y la autodeterminaci\u00f3n de acuerdo a \u201cusos y  costumbres\u201d significar\u00edan un retorno a un pasado idealizado que, por un  lado, romantiza las culturas ind\u00edgenas por medio del mito (proveniente  del imaginario europeo) del \u201cbuen salvaje\u201d y, por otro lado, ofrece como  soluci\u00f3n para problemas contempor\u00e1neos la aplicaci\u00f3n de \u201cusos y  costumbres\u201d primitivos que poco o nada tienen que ver con la democracia  representativa y que, de hecho, tienden a la violencia y al  autoritarismo. Adem\u00e1s, argumenta, el supuesto retorno a formas ind\u00edgenas  de autogobierno poco tiene en realidad de ind\u00edgena, pues en buena  medida los actuales \u201csistemas normativos \u00e9tnicos\u201d no son m\u00e1s que una  \u201ctransposici\u00f3n (real o imaginaria) de formas coloniales de dominaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Bartra  hace un recuento de las caracter\u00edsticas que \u201clos etn\u00f3logos han  observado en diversos pueblos ind\u00edgenas del M\u00e9xico moderno y  posrevolucionario\u201d, y apunta a su probable origen colonial. Podr\u00edamos  resumir las cuatro caracter\u00edsticas enumeradas por Bartra como:  concentraci\u00f3n del poder en manos de un gobernador o cacique; elecciones  por medio de consejos de ancianos o asambleas (que caracteriza como  endebles formas democr\u00e1ticas); fusi\u00f3n de poderes civiles y religiosos;  car\u00e1cter extremadamente autoritario del ejercicio del poder. Concluye  Bartra:<\/p>\n<p>En  s\u00edntesis, los sistemas normativos ind\u00edgenas \u2013o lo que queda de ellos\u2013  son formas coloniales pol\u00edtico-religiosas de ejercicio de la autoridad,  profundamente modificadas por las guerras y la represi\u00f3n, en las que  apenas puede apreciarse la sobrevivencia de elementos prehisp\u00e1nicos.  Estas formas de gobierno han sido profundamente infiltradas y h\u00e1bilmente  manipuladas por los intereses mestizos o ladinos y por la burocracia  pol\u00edtica de los gobiernos posrevolucionarios, con el fin de estabilizar  la hegemon\u00eda del Estado nacional en las comunidades ind\u00edgenas. Los  ingredientes que podr\u00edamos calificar de democr\u00e1ticos son muy precarios;  se reducen al plebiscito y al ejercicio de una democracia directa en  asambleas, donde las mujeres y las alternativas minoritarias suelen ser  excluidas o aplastadas.<\/p>\n<p>Estas cr\u00edticas no son exclusivas de Roger Bartra. Muchos intelectuales, inclusive de izquierda, repiten argumentos similares,<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn6\">[6]<\/a> sin nunca haber estudiado la autonom\u00eda zapatista en la pr\u00e1ctica (o los  muchos otros ejemplos de movimientos autonomistas en el pa\u00eds).<\/p>\n<p>Buena  parte del argumento de Bartra est\u00e1 basado en una falacia. Cuando los  pueblos indios hablan de autonom\u00eda y de usos y costumbres, no hay  ninguna pretensi\u00f3n \u201cfundamentalista\u201d. Para ellos, no se trata de un  retorno a alguna esencia prehisp\u00e1nica inmaculada por cinco siglos de  historia. Ni los usos y costumbres ni las tradiciones ni la misma noci\u00f3n  de la identidad pretenden ser est\u00e1ticos, ni derivan su legitimidad de  una supuesta autenticidad hist\u00f3rica de sus ra\u00edces precolombinas. Al  contrario, su legitimidad se deriva justamente de su dinamismo, de su  actualidad hist\u00f3rica. La especificidad que fundamenta el reclamo  ind\u00edgena a la autonom\u00eda proviene de una cosmovisi\u00f3n particular, derivada  no s\u00f3lo del recuerdo prehisp\u00e1nico sino, sobre todo, de cinco siglos de  resistencia. Como menciona Bartra, los pueblos indios sin duda han sido  manipulados y violentados por los intereses de las \u00e9lites y por los  gobiernos de todos los tiempos. Pero pensarlos como v\u00edctimas pasivas es  otra forma de violencia que, mientras pretende interesarse por la  explotaci\u00f3n y marginaci\u00f3n que han sufrido, les roba la capacidad de  autodeterminaci\u00f3n e ignora su larga historia de resistencia.<\/p>\n<p>La  pr\u00e1ctica de la autonom\u00eda zapatista no s\u00f3lo contradice las cuatro  caracter\u00edsticas que seg\u00fan Bartra definen las formas de gobierno  ind\u00edgenas; tambi\u00e9n demuestra que, lejos de pretender ser un retorno a un  pasado est\u00e1tico e idealizado (lejos de negar la modernidad para buscar  una supuesta premodernidad esencialista), busca la creaci\u00f3n de una  modernidad alternativa en el contexto del capitalismo globalizado. Nada  m\u00e1s distante del autoritarismo vertical descrito por Bartra que la  horizontalidad democr\u00e1tica de las juntas de buen gobierno. Nada m\u00e1s  distante de la exclusi\u00f3n de mujeres en la toma de decisiones que la  participaci\u00f3n activa de mujeres en las juntas de buen gobierno, en los  consejos municipales aut\u00f3nomos, en las filas del Ej\u00e9rcito Zapatista y en  el mismo Comit\u00e9 Clandestino Revolucionario Ind\u00edgena del EZLN. Nada m\u00e1s  distante de la \u201cfusi\u00f3n de los poderes civiles y religiosos\u201d que el  secularismo de los gobiernos zapatistas, donde la divisi\u00f3n de dichos  poderes es infinitamente m\u00e1s clara que en el gobierno del PAN.<\/p>\n<p>Pero,  sobre todo, lo que caracteriza la autonom\u00eda zapatista es su fluidez, su  continua evoluci\u00f3n. \u201cNosotros no tenemos las respuestas\u201d, repiten los  zapatistas una y otra vez.<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn7\">[7]<\/a> Dos ejemplos espec\u00edficos demuestran la voluntad autocr\u00edtica y el deseo  de repensar, adaptar o transformar usos y costumbres para responder a  necesidades pr\u00e1cticas y a la b\u00fasqueda de la justicia. Una es el  reconocimiento por parte de los zapatistas, desde antes del  levantamiento, de la injusticia y la violencia de los usos y costumbres  hacia la mujer. La Ley Revolucionaria de Mujeres, promovida por  comandantas del Ej\u00e9rcito Zapatista, las pr\u00e1cticas de inclusi\u00f3n en las  estructuras del gobierno aut\u00f3nomo, la concientizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n a  trav\u00e9s de Radio Insurgente y de muchos otros programas e inclusive la  realizaci\u00f3n del Encuentro de Mujeres Zapatistas con las Mujeres del  Mundo a final de diciembre de 2007, son todos esfuerzos constantes por  desafiar el peso de tradiciones opresoras.<\/p>\n<p>Otro  ejemplo, quiz\u00e1s menos visible pero no menos revelador, es el caso de la  medicina tradicional. Cuando los zapatistas, en respuesta a la abismal  precariedad de servicios m\u00e9dicos disponibles para las comunidades  ind\u00edgenas, decidieron construir sistemas aut\u00f3nomos de salud, una de las  prioridades fue recuperar antiguas tradiciones en proceso de extinci\u00f3n  (hueseros, parteras y manejo de plantas medicinales). Seg\u00fan los usos y  costumbres, dichos conocimientos no son transmisibles a cualquier  persona; el ser un m\u00e9dico tradicional es un don, no algo que se aprenda  en una escuela. Pero los zapatistas reconocieron que esta creencia por  un lado aseguraba un verdadero caciquismo de la salud y, por otro,  condenaba esos conocimientos a la extinci\u00f3n. As\u00ed, a trav\u00e9s de un largo  proceso de convencimiento, se logr\u00f3 que un buen n\u00famero de m\u00e9dicos  tradicionales se prestaran a preparar promotores de salud, quienes, a su  vez, ense\u00f1ar\u00edan a nuevas generaciones. As\u00ed, la negaci\u00f3n de una  tradici\u00f3n centralizadora y caciquista permiti\u00f3 el resurgimiento de  tradiciones que mucho han beneficiado la vida de cientos de pueblos en  resistencia.<\/p>\n<p>Otro  aspecto de la autonom\u00eda zapatista es su continuo contacto con una  multiplicidad de experiencias nacionales e internacionales que desaf\u00edan  sus propias nociones de tradici\u00f3n y los impulsan a una continua  reevaluaci\u00f3n de los usos y costumbres, sin que eso signifique un  debilitamiento de la identidad ind\u00edgena a trav\u00e9s de la \u201cinfiltraci\u00f3n\u201d de  valores y costumbres ex\u00f3genos. Al contrario, justamente porque ni la  identidad ni las tradiciones se entienden de forma esencialista, ese  di\u00e1logo sirve para fortalecer la identidad y la conciencia como pueblos  en resistencia. Al mismo tiempo, ese contacto inspira y alimenta una tan  prodigiosa variedad de luchas autonomistas en todo el mundo, que  dif\u00edcilmente se puede hablar de fundamentalismos primitivistas, de la  nostalgia del buen salvaje y dem\u00e1s argumentos que ni conocen los  novedosos experimentos en autodeterminaci\u00f3n ind\u00edgenas en la pr\u00e1ctica ni  entienden las implicaciones de la propuesta autonomista m\u00e1s globalmente  como respuesta a un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>La  iniciativa lanzada con la Sexta Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona,  publicada por el EZLN el verano del 2005, ofrece una visi\u00f3n del concepto  de la autonom\u00eda que va mucho m\u00e1s all\u00e1 que el de la autodeterminaci\u00f3n  ind\u00edgena, pero que se inspira en los m\u00e1s de diez a\u00f1os de su construcci\u00f3n  en territorio rebelde. Lo que la Sexta propone es la puesta en  pr\u00e1ctica, de forma articulada, de lo que ya desde los primeros a\u00f1os del  levantamiento los zapatistas ve\u00edan como el contrapunto al poder del  capital globalizado: la globalizaci\u00f3n de la resistencia. A nivel  nacional, la Otra Campa\u00f1a es la puesta en pr\u00e1ctica de dicha propuesta,  inicialmente a partir del recorrido del Subcomandante Marcos  (rebautizado para este prop\u00f3sito como Delegado Zero) por todo el  territorio nacional, para escuchar a los m\u00e1s marginados y excluidos, los  que no caben en la f\u00f3rmula del \u201cnuevo orden mundial\u201d. El recorrido cre\u00f3  espacios de encuentro inusitados, en los cuales sectores sociales que  dif\u00edcilmente se habr\u00edan encontrado y mucho menos dialogado pudieron no  s\u00f3lo expresarse y escucharse mutuamente, sino, a partir de esos  intercambios, identificar puntos de contacto y problemas comunes, para  empezar a desarrollar un entendimiento de la exclusi\u00f3n, explotaci\u00f3n y  marginaci\u00f3n como resultado de un sistema global que a todos los afecta  por igual. Recuperar el sentido de comunidad negado por el  neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n y encontrar fuerza en la diversidad y  puntos de encuentro con el Otro, para, a partir de eso, comenzar a  construir una red de autonom\u00edas, son algunas de las propuestas de la  Otra Campa\u00f1a. As\u00ed, el concepto de la autonom\u00eda pasa a ser no s\u00f3lo  reivindicaci\u00f3n de pueblos aut\u00f3ctonos, sino eje de lucha para resistir el  capitalismo globalizado. Teniendo como enemigo no un Estado, sino un  sistema mundial de explotaci\u00f3n controlado por los grandes centros  financieros, la resistencia no puede pasar a la toma del poder sin  cambiar profundamente sus estructuras y, sobre todo, sin construir  realidades alternativas fuera de la l\u00f3gica de ese sistema global.  Demostrar, en la pr\u00e1ctica, las falacias de un discurso hegem\u00f3nico  naturalizado que dice que, fuera de la globalizaci\u00f3n capitalista y de la  democracia liberal, no hay alternativas posibles.<\/p>\n<p>El concepto de la identidad, en esta propuesta, es fundamental. \u201cUn mundo donde quepan muchos mundos\u201d  \u2014la  utop\u00eda zapatista implica que cada uno de esos mundos se defina como  tal, se entienda como tal, y encuentre, en una serie de caracter\u00edsticas y  visiones comunes, un sentido de uni\u00f3n y de comunidad. La cr\u00edtica  posmoderna a la noci\u00f3n de la identidad contiene dos ejes. Por un lado,  el car\u00e1cter de la identidad como <em>construcci\u00f3n<\/em> social, como <em>invenci\u00f3n<\/em>;  por otro, el potencial homogenizador, intolerante, fundamentalista de  dichas nociones de identidad. No es novedad que, hist\u00f3ricamente, los  grupos humanos desarrollan sistemas de identificaci\u00f3n com\u00fan para  responder a necesidades pr\u00e1cticas de supervivencia. En 1835, un  movimiento de esclavos africanos musulmanes casi logr\u00f3 derrotar el  gobierno portugu\u00e9s de Bahia, Brasil. Los esclavos proven\u00edan de  diferentes regiones, muchas de ellas desencontradas por guerras  ancestrales. Sin embargo, en Brasil desarrollaron una identidad \u201cmal\u00ea\u201d,  que les permiti\u00f3 organizar uno de los levantamientos m\u00e1s importantes de  la historia de la esclavitud en ese pa\u00eds. Rechazaban a los negros  nacidos en Brasil y a los mulatos, y se consideraban plenamente  africanos. Despu\u00e9s del levantamiento, el gobierno de Bahia mat\u00f3 a muchos  y deport\u00f3 a los m\u00e1s, mandando varios nav\u00edos a la costa de Lagos, actual  Nigeria.<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn8\">[8]<\/a> All\u00e1, imposibilitados de regresar a sus tierras de origen y enfrentando  la hostilidad de los habitantes del lugar, pasaron a reconocerse como  \u201cbrasile\u00f1os\u201d, identidad que les permiti\u00f3 sobrevivir como colectividad.  Son estos \u201cbrasile\u00f1os\u201d los responsables por muchas tradiciones  culinarias, arquitect\u00f3nicas y dem\u00e1s, que le dan a Lagos un car\u00e1cter  curiosamente americano.<\/p>\n<p>Al  mismo tiempo, la construcci\u00f3n de la identidad es no pocas veces  problem\u00e1tica, resultado de un proceso hist\u00f3rico de conflicto y  herramienta de control y de dominaci\u00f3n. Las nociones de identidad  nacional son ejemplares en este sentido. En M\u00e9xico, durante siete  d\u00e9cadas, el Partido Revolucionario Institucional hizo suyos los no  siempre tan revolucionarios logros de la Revoluci\u00f3n y forj\u00f3 con ellos un  discurso de identidad nacional que contribuy\u00f3 en buena medida a que se  convirtiera, en las palabras de Mario Vargas Llosa, en la dictadura  perfecta latinoamericana.<\/p>\n<p>Para  el zapatismo, la identidad no puede funcionar como eje efectivo de  lucha si no se entiende como un concepto din\u00e1mico. Como hemos visto, la  adaptaci\u00f3n de influencias, la adopci\u00f3n de pr\u00e1cticas ex\u00f3genas, la  incorporaci\u00f3n, inclusive, de formas de entender el mundo en la propia  cosmovisi\u00f3n que define la identidad, no s\u00f3lo no se opone sino que  fortalece la propia colectividad.  Y esto se aplica no s\u00f3lo a la identidad de grupo, sino tambi\u00e9n a la identidad nacional.<\/p>\n<h1>Nacionalismo a la zapatista<\/h1>\n<p>La  reivindicaci\u00f3n nacionalista del zapatismo es frecuente blanco de duras  cr\u00edticas inclusive por parte de individuos y organizaciones que conocen  profundamente sus propuestas y hacen suyas sus luchas en diversos  lugares del mundo. Las experiencias desastrosas a las que han llevado  los diferentes nacionalismos en la historia europea y la afirmaci\u00f3n de  una superioridad \u00e9tica y de un destino manifiesto en el nacionalismo  estadounidense llevan a luchadores sociales en esos pa\u00edses a rechazar  cualquier tipo de nacionalismo como eje de lucha. Adem\u00e1s, se critica el  uso tan notorio de s\u00edmbolos nacionales \u2014como la bandera y el himno\u2014que  se han usado a trav\u00e9s de la historia como mecanismos de imposici\u00f3n, de  control y de opresi\u00f3n. Finalmente, estos cr\u00edticos apuntan al car\u00e1cter  artificial y violento de la definici\u00f3n tanto de las fronteras como de la  propia noci\u00f3n de \u201clo nacional\u201d.<\/p>\n<p>De  cierta manera la defensa de lo nacional por parte del movimiento se  puede entender como una postura estrat\u00e9gica ante las acusaciones, por un  lado, de extranjerismo \u2014el nacionalismo aqu\u00ed siendo utilizado por el  gobierno de Carlos Salinas de Gortari para desprestigiar el movimiento  como producto de la \u201cinfiltraci\u00f3n\u201d de elementos extranjeros que estar\u00edan  manipulando a los ind\u00edgenas, quienes, por otro lado, se considerar\u00edan  incapaces de ser protagonistas de su propia historia\u2014 y, por otro, de  separatismo. Cuando los y las comandantes y comandantas del Ej\u00e9rcito  Zapatista se presentaban durante las primeras conversaciones de paz  celebradas en San Crist\u00f3bal de las Casas, lo hac\u00edan diciendo su nombre  seguido de su origen \u00e9tnico maya y de la aclaraci\u00f3n: \u201ccien por ciento  mexicano\u201d. La afirmaci\u00f3n rebat\u00eda ambas acusaciones pero hac\u00eda mucho m\u00e1s:  exig\u00eda, con las armas y con la palabra, su inclusi\u00f3n, como ind\u00edgenas,  en la definici\u00f3n de la naci\u00f3n mexicana.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s  una de las m\u00e1s importantes victorias del zapatismo fue que logr\u00f3  desafiar el ya de por s\u00ed tambaleante nacionalismo posrevolucionario. El  mito de la naci\u00f3n mestiza \u2014el mestizaje como eje fundamental de la  identidad nacional\u2014, que en principio tuvo la virtud de enfrentar el  eurocentrismo reinante en el porfiriato y las teor\u00edas raciales  positivistas de finales del siglo XIX, sirvi\u00f3 como mecanismo  homogenizador que exclu\u00eda a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. El ind\u00edgena en el  discurso del mestizaje tiene un papel en la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n en  la medida en que sea capaz de <em>integrarse<\/em> a la sociedad  hegem\u00f3nica, deshaci\u00e9ndose de todo aquello que lo diferencia de ella. El  nacionalismo zapatista, as\u00ed, se explica como una reivindicaci\u00f3n de  participaci\u00f3n equitativa de una poblaci\u00f3n por 500 a\u00f1os excluida, no por  medio de la integraci\u00f3n sino desde el posicionamiento como <em>distinta<\/em>. Esa <em>otredad<\/em>,  en la Otra Campa\u00f1a, se vuelve el fundamento de un nuevo entendimiento  de la noci\u00f3n de lo mexicano \u2014de la identidad nacional y del concepto de  naci\u00f3n\u2014 que consistir\u00eda en la articulaci\u00f3n de autonom\u00edas e identidades  particulares, polifon\u00eda de otredades que conforman un universo com\u00fan con  caracter\u00edsticas m\u00faltiples, din\u00e1micas, en perpetuo flujo y redefinici\u00f3n.<\/p>\n<p>Al  mismo tiempo, el nacionalismo zapatista representa un desaf\u00edo a otro  aspecto del discurso posrevolucionario sobre \u201clo mexicano\u201d, y que se  puede leer ya desde el inicio de la Revoluci\u00f3n en la obra de Mariano  Azuela, <em>Los de abajo<\/em>. Azuela dibuja un panorama de la  Revoluci\u00f3n que revela el desprop\u00f3sito de una lucha que, nacida de la  desesperaci\u00f3n ante los extremos del abuso y la explotaci\u00f3n, se extrav\u00eda  en la barbarie de una violencia que no conoce su propia raz\u00f3n de ser,  desembocando en una ca\u00edda general en una brutalidad incontrolada que da  rienda suelta a los m\u00e1s bajos instintos del ser humano. La novela apunta  a la \u201cnaturaleza\u201d del \u201cmexicano\u201d como la causa de este extrav\u00edo, la  \u201cmueca pavorosa y grotesca a la vez de una raza (\u2026) irredenta\u201d.<a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftn9\">[9]<\/a> Una raza impulsiva, feroz, cruel por naturaleza, que no le teme a la muerte porque poco valora la vida.<\/p>\n<p>Este  discurso sobre la naturaleza del mexicano fue perspicazmente utilizado  por los gobiernos posrevolucionarios para controlar las explosiones  sociales por medio del miedo a la \u201cbarbarie\u201d mexicana. El fatalismo ante  la impulsividad, violencia, irresponsabilidad y ego\u00edsmo supuestamente  t\u00edpicos del \u201cmexicano\u201d, en particular de \u201clos de abajo\u201d, se utilizan  para llevar a la poblaci\u00f3n a la inmovilidad y al desencanto anticipado  ante cualquier movimiento social de resistencia al poder. Con la Primera Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona, esta visi\u00f3n se revierte:<\/p>\n<p>Somos  producto de 500 a\u00f1os de luchas: primero contra la esclavitud, en la  guerra de Independencia contra Espa\u00f1a encabezada por los insurgentes,  despu\u00e9s por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano,  luego por promulgar nuestra Constituci\u00f3n y expulsar al Imperio Franc\u00e9s  de nuestro suelo, despu\u00e9s la dictadura porfirista nos neg\u00f3 la aplicaci\u00f3n  justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebel\u00f3 formando sus propios  l\u00edderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los  que se nos ha negado la preparaci\u00f3n m\u00e1s elemental para as\u00ed poder  utilizarnos como carne de ca\u00f1\u00f3n y saquear las riquezas de nuestra patria  sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables,  sin inmortales que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo  digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentaci\u00f3n, ni educaci\u00f3n,  sin tener derecho a elegir libre y democr\u00e1ticamente a nuestras  autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia  para nosotros y nuestros hijos.<\/p>\n<p>Pero nosotros HOY DECIMOS \u00a1BASTA!, somos los herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad, los despose\u00eddos.<\/p>\n<p>Los  despose\u00eddos son los \u201cverdaderos forjadores de nuestra nacionalidad\u201d,  producto de 500 a\u00f1os de luchas. Las presencia de la comandanta Ester  ante el Congreso de la Uni\u00f3n \u00ad\u2014una mujer ind\u00edgena, comandanta de un  ej\u00e9rcito guerrillero que moviliza millones de mexicanos y llega sin  armas para exigir la participaci\u00f3n equitativa de los excluidos en el  proyecto nacional\u2014 confronta y revoluciona tanto el discurso de la  naci\u00f3n mestiza como el del M\u00e9xico b\u00e1rbaro.<\/p>\n<p>La  Sexta Declaraci\u00f3n, quiz\u00e1s sin propon\u00e9rselo, produjo tambi\u00e9n una serie  de cuestionamientos sobre las fronteras f\u00edsicas y mentales de \u201cla  naci\u00f3n\u201d y, por lo tanto, del concepto mismo de lo nacional. Al proponer  la inclusi\u00f3n de mexicanos y chicanos en Estados Unidos como parte de la  lucha nacional de la Otra Campa\u00f1a, la iniciativa cruz\u00f3 la frontera y  gener\u00f3 nuevas formas de pensar lo nacional. Al mismo tiempo, se propuso  el concepto de la Otra Geograf\u00eda: un concepto fluido, ambiguo,  indefinido, que, en vez de reconocer las fronteras hist\u00f3ricamente  impuestas por el poder, dibujar\u00eda nuevos mapas a partir de realidades  sociales mucho m\u00e1s complejas y, frecuentemente, antag\u00f3nicas a la  geograf\u00eda oficial. Al pensar la Otra Geograf\u00eda de manera transnacional,  surgieron fen\u00f3menos inesperados, movimientos que se definen como  mexicanos y como parte de la Otra Campa\u00f1a y, por lo tanto, comprometidos  con un cambio nacional (o sea, con M\u00e9xico), a trav\u00e9s de acciones que  responden a su propia realidad local. En el barrio de East Harlem, en  Nueva York, el Movimiento por Justicia en el Barrio, compuesto por  migrantes mexicanos, adopta formas de lucha zapatistas (como las  consultas, los encuentros, la organizaci\u00f3n horizontal, la toma de  decisiones por consenso) para resistir el desplazamiento por las fuerzas  de la especulaci\u00f3n inmobiliaria. Son adherentes a la Sexta Declaraci\u00f3n  de la Selva Lacandona, se consideran mexicanos y entienden su lucha como  parte del movimiento \u201cnacional\u201d de la Otra Campa\u00f1a. Pensar que la lucha  por la vivienda justa y contra la discriminaci\u00f3n en los barrios m\u00e1s  pobres de Nueva York es a la vez una lucha local y una lucha \u201cnacional\u201d  mexicana y, al mismo tiempo, que la lucha de los migrantes en Estados  Unidos no puede separarse de la lucha por justicia y dignidad en M\u00e9xico  es reflejo de nuevas formas de pensar la resistencia de manera  transnacional, reconociendo que los lazos sociales, culturales,  econ\u00f3micos y pol\u00edticos derivados de las migraciones forzosas y del  desplazamiento generado por la globalizaci\u00f3n son mucho m\u00e1s s\u00f3lidos que  las fracturas impuestas por las fronteras f\u00edsicas, por m\u00e1s violentas que  \u00e9stas sean.<\/p>\n<p>Todo  esto es indicador de cambios en las formas de concebir la naci\u00f3n y la  identidad como respuesta a los desaf\u00edos planteados por las fuerzas  homogeneizadoras de la globalizaci\u00f3n, y que representan, de hecho, una  globalizaci\u00f3n de la resistencia y una redefinici\u00f3n de la geograf\u00eda, de  la identidad y del nacionalismo.<\/p>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h1>Bibliograf\u00eda<\/h1>\n<p>Azuela, Mariano. <em>Los de abajo<\/em>. Paris: ALLCA XX, 1988.<\/p>\n<p>EZLN, \u201cPrimera Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona\u201d. Chiapas, 1993.<\/p>\n<p>EZLN, \u201cSexta Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona\u201d. Chiapas, 2005.<\/p>\n<p>Reis, Jo\u00e3o Jos\u00e9. <em>Rebeli\u00e3o escrava no Brasil: a hist\u00f3ria do levante dos mal\u00eas<\/em>. S\u00e3o Paulo: Companhia das Letras, 2003.<\/p>\n<p>Roger Bartra, &#8220;Sangre y tinta del <em>kitsch<\/em> tropical&#8221;, <em>Fractal<\/em> n\u00b0 8, enero-marzo, 1998, a\u00f1o 2, volumen III, pp. 13-46.<\/p>\n<p>Slavoj \u017di\u017eek, \u201cResistance is Surrender\u201d. In <em>London<\/em><em> Review of Books<\/em>. vol. 29, n\u00b0 22, 15 de noviembre de 2007.<\/p>\n<p>Subcomandante Insurgente Marcos. \u201cSiete piezas sueltas del rompecabezas mundial\u201d. Chiapas: EZLN, junio de 1997.<\/p>\n<p>Subcomandante  Insurgente Marcos. \u201cSiete preguntas a quien correspondan: im\u00e1genes del  neoliberalismo en M\u00e9xico de 1997\u201d. Chiapas: EZLN, enero de 1997.<\/p>\n<p>Subcomandante Insurgente Marcos. \u201cUn periscopio invertido (o la memoria, una llave enterrada)\u201d. Chiapas: EZLN, febrero de 1998.<\/p>\n<p><em>Tierra sagrada<\/em>. Chiapas: Promedios. 2000.<\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref1\">[1]<\/a> \u201cResistance is Surrender\u201d. In <em>London<\/em><em> Review of Books<\/em>. Vol. 29, No. 22, 15 de noviembre de 2007.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref2\">[2]<\/a> Ver, por ejemplo, \u201cSiete piezas sueltas del rompecabezas mundial\u201d,  \u201cSiete preguntas a quien corresponda\u201d, \u201cUn periscopio invertido (o la  memoria, una llave enterrada)\u201d, \u201c\u00a1Oximoron! (la derecha intelectual y el  fascismo liberal)\u201d, \u201cOtra geograf\u00eda\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref3\">[3]<\/a> \u201cSiete piezas del rompecabezas mundial\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref4\">[4]<\/a> Conferencia de prensa, Universidad de la Ciudad de M\u00e9xico, julio de 2006.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref5\">[5]<\/a> Ver informes del Centro de An\u00e1lisis Pol\u00edtico e Investigaciones Sociales y Econ\u00f3micas (CAPISE): www.capise.org.mx<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref6\">[6]<\/a> En septiembre de 2006 (y por lo tanto a 3 a\u00f1os de la fundaci\u00f3n de los  caracoles y de las juntas de buen gobierno zapatistas) Denise Dresser,  en una pl\u00e1tica en la Universidad de California en Berkeley, critic\u00f3 la  autonom\u00eda ind\u00edgena como fundamentalista, antidemocr\u00e1tica y tendiente a  la violencia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref7\">[7]<\/a> En los recientes Encuentros entre los Pueblos Zapatistas y los Pueblos  del Mundo, realizados en territorio rebelde, tanto bases de apoyo como  autoridades zapatistas insistieron una y otra vez que la autonom\u00eda no se  construye a partir de ideas preconcebidas, sino a trav\u00e9s de un proceso  de continua consulta, revisi\u00f3n y adaptaci\u00f3n a las realidades de su  ejercicio.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref8\">[8]<\/a> Ver Reis, Jo\u00e3o Jos\u00e9. <em>Rebeli\u00e3o escrava no Brasil<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-edit.do#_ftnref9\">[9]<\/a> Azuela, p.128.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ensayo sobre la relaci\u00f3n, aparentemente parad\u00f3jica, entre el nacionalismo y la autonom\u00eda en el zapatismo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[190],"tags":[79,10],"class_list":["post-339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-radiozapatista","tag-autonomia","tag-zapatismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=339"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/339\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}