{"id":33617,"date":"2020-01-10T17:19:31","date_gmt":"2020-01-10T23:19:31","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=33617"},"modified":"2020-01-10T17:19:31","modified_gmt":"2020-01-10T23:19:31","slug":"kurdistan-correr-soplar-la-ceniza-seguir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=33617","title":{"rendered":"[:es]Kurdist\u00e1n: Correr, soplar la ceniza, seguir[:]"},"content":{"rendered":"<p>[:es]<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image\" src=\"http:\/\/kurdistanamericalatina.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Andoni-Lubaki-Euskal-Fondoa-e1578217779385-807x410.jpg\" alt=\"\" width=\"807\" height=\"410\" \/><\/p>\n<p>Ir a la boda de tu hermana y volver huyendo de un bombardeo de la OTAN, con los tacones en la mano. A\u00a0<strong>Jihan<\/strong>\u00a0le entra la risa cuando recuerda la imagen de los comensales, todos muy elegantes, mir\u00e1ndose unos a otros con incredulidad en la trasera de un cami\u00f3n de ganado. Luego vuelve a llorar.<\/p>\n<p>Ya not\u00e9 algo extra\u00f1o en la ciudad aquel d\u00eda. Pregunt\u00e9 y la gente dec\u00eda que era lo de siempre, una amenaza m\u00e1s de\u00a0<strong>Erdogan<\/strong>\u00a0(presidente turco) de atacar, que no hab\u00eda que tom\u00e1rselo en serio. Luego cay\u00f3 la primera bomba y todo el mundo gritaba y lloraba. Quer\u00edamos huir pero no sab\u00edamos c\u00f3mo, no hab\u00eda coches. Al final mi padre consigui\u00f3 aquel cami\u00f3n. \u00abMira c\u00f3mo se te ha corrido el r\u00edmel\u00bb; \u00ab\u00bfFuiste a la peluquer\u00eda hoy a la ma\u00f1ana? Pues vaya pelos tienes ahora\u00bb, nos dec\u00edamos unos a otros para animarnos.<\/p>\n<p>Un amigo com\u00fan nos la ha presentado en el campus de Qamishli (noreste de Siria) de la Universidad de Rojava. En otra vida, Jihan estudi\u00f3 Traducci\u00f3n en Damasco; en esta da clases de ingl\u00e9s a chavales que se resisten a arrojar la toalla en una guerra, la de Siria, que dura ya m\u00e1s de ocho a\u00f1os. Jihan no quiere dejarse retratar ahora, pero eso no ser\u00e1 un problema casi tres semanas m\u00e1s tarde. Durante ese tiempo, esta kurda de treinta y seis a\u00f1os ser\u00e1 nuestra gu\u00eda por un mundo dist\u00f3pico que veremos a trav\u00e9s de sus ojos. Son negr\u00edsimos, de esos en los que se pierden las pupilas pero que parecen condensar el drama de un relato que se salda ya con cientos de civiles muertos y el \u00e9xodo masivo de los que corren por su vida.<\/p>\n<p><!--more-->Fue el pasado 9 de octubre cuando las bombas de la aviaci\u00f3n turca extinguieron la alegr\u00eda en aquella boda y los sue\u00f1os de cientos de miles en el norte de Siria. De su casa en Serekaniye \u2014as\u00ed se llama su ciudad\u2014 Jihan dice no saber gran cosa. \u00abNos dijeron que los mercenarios la saquearon, poco m\u00e1s\u00bb. \u00abManantial de paz\u00bb es el nombre con el que Ankara ha bautizado su \u00faltima operaci\u00f3n militar sobre el noreste de Siria. Los drones y los tanques eran de bandera turca, pero las botas de Ankara sobre el terreno pertenec\u00edan a yihadistas del Estado Isl\u00e1mico y de las mil facciones de Al Qaeda en Siria a las que Ankara ha regalado armas, uniformes y un nombre para despistar: \u00abEj\u00e9rcito Nacional Sirio\u00bb. Ya hemos dicho antes que esto va de distop\u00edas. Como que la excusa turca para justificar la limpieza \u00e9tnica de los kurdos de Siria sea reubicar a m\u00e1s de tres millones de refugiados \u00e1rabes en sus tierras; eso o mandarlos a Europa, que dijeron en Ankara. Bruselas calla.<\/p>\n<h4><strong>\u00abNo parar\u00e1n\u00bb<\/strong><\/h4>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32349 jetpack-lazy-image jetpack-lazy-image--handled\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?w=1140\" sizes=\"(max-width: 820px) 100vw, 820px\" srcset=\"https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?w=820&amp;ssl=1 820w, https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?resize=768%2C511&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?resize=24%2C16&amp;ssl=1 24w, https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?resize=36%2C24&amp;ssl=1 36w, https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?resize=48%2C32&amp;ssl=1 48w\" alt=\"\" data-attachment-id=\"32349\" data-permalink=\"https:\/\/rojavaazadimadrid.org\/correr-soplar-la-ceniza-seguir\/jot2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?fit=820%2C546&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"820,546\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;2&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;ANDONI LUBAKI&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;X100F&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1575976629&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;ANDONI LUBAKI&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;23&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;1600&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.001&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"JOT2\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?fit=300%2C200&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i2.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT2.jpg?fit=820%2C546&amp;ssl=1\" data-recalc-dims=\"1\" data-lazy-loaded=\"1\" \/><figcaption>Zekia vive hoy en una de las ochenta escuelas abandonadas de Hassaka. Fotograf\u00eda: Andoni Lubaki \/ Euskal Fondoa.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Jihan acepta trabajar para nosotros de traductora siempre y cuando pueda compaginar el trabajo extra con sus clases. Para ir a Hassaka, setenta kil\u00f3metros y docenas de\u00a0<em>checkpoints\u00a0<\/em>m\u00e1s al sur, no le queda otra que pedir permisos de un d\u00eda, aunque eso no ser\u00e1 un problema. Muchos de sus antiguos vecinos se refugian en casas de familiares a una distancia prudencial de la frontera turca, aunque la mayor\u00eda ha acabado varada en escuelas abandonadas donde sillas y pupitres se apilan en los pasillos, como si alguien les fuera a dar fuego. Se trata de hacer sitio para las familias. Tampoco es algo de los \u00faltimos meses. En la escuela de primaria Abdul Hadd Mosa nos dicen que llevan recibiendo refugiados de todos los frentes de Siria desde 2011: Alepo, Homs, Raqqa, Deir Ezzor\u2026 La \u00faltima remesa es la de Serekaniye y alrededores, doscientas personas de una riada de casi trescientos mil desplazados internos (ONU) tras la ofensiva. Solo en Hassaka hay ochenta escuelas como esta. El hedor en las zonas de los ba\u00f1os encaja con lo que uno puede esperar\u00a0 de un lugar p\u00fablico sin agua. \u00bfQueremos hablar con los desplazados? La primera es\u00a0<strong>Gariba<\/strong>, una kurda de veintiocho a\u00f1os que tiene que bregar con cuatro hijos sobre las baldosas de una clase que comparten con otros dieciocho. Como todos se queja del fr\u00edo, de la falta de agua pero, sobre todo, del ruido. \u00abNo paran, \u00bflos ves? No hay manera de que los cr\u00edos est\u00e9n quietos un solo momento. Desde que abro los ojos cada ma\u00f1ana solo pienso en que caiga la noche para volver a cerrarlos\u00bb, dice esta kurda. Le han dicho que ahora vive gente en su antigua casa, \u00abprobablemente \u00e1rabes de Idlib (oeste del pa\u00eds)\u00bb. Su cu\u00f1ado volvi\u00f3 hace tres d\u00edas a Serekaniye y los yihadistas le pidieron dinero para poder entrar. Luego pensaron que sacar\u00edan mucho m\u00e1s secuestr\u00e1ndolo y ahora no bajan de los cien mil d\u00f3lares. La familia sigue intentando juntar el dinero.<\/p>\n<p>Las historias son recurrentes, tarifas incluidas. Como lo de los tractores requisados por los yihadistas. La suma que han de abonar sus due\u00f1os para recuperarlos oscila entre dos mil y tres mil d\u00f3lares. Tambi\u00e9n est\u00e1 lo del saqueo sistem\u00e1tico de las casas del que no se suele librar ni el cableado el\u00e9ctrico. \u00bfY lo de las mujeres que se ensuciaban la cara con barro para que no las violen los yihadistas? No siempre funciona. Jihan se afana en no perder detalle y traduce concentrada, esquivando el impacto de testimonios demasiado familiares. \u00abYo tambi\u00e9n soy de Serekaniye\u00bb, suelta de vez en cuando aqu\u00ed y all\u00e1. No habr\u00e1 manera m\u00e1s eficaz de mostrar cercan\u00eda en tan solo cinco palabras. Seguimos clase por clase. Ya en el segundo piso,\u00a0<strong>Zekia<\/strong>\u00a0asegura haber perdido a cuatro de sus hermanos desde que empez\u00f3 la guerra en 2011: dos en las filas del ej\u00e9rcito sirio y otros dos en las de la milicia kurdo-\u00e1rabe. El \u00faltimo muri\u00f3 bajo los drones del pasado 9 de octubre. \u00abNos odian porque estamos con los kurdos en esta guerra y no parar\u00e1n hasta acabar con todos nosotros\u00bb, dice esta \u00e1rabe que tendr\u00e1 diez o quince a\u00f1os menos de los que aparenta. Siempre es as\u00ed. Zekia era la l\u00edder de la comuna de Serekaniye. El proyecto pol\u00edtico puesto en marcha en el noreste de Siria desde 2011 pasa por la atomizaci\u00f3n del poder hasta ese nivel. A\u00fan lejos de ser perfecto, no deja de ser una apuesta por los derechos humanos y la igualdad entre g\u00e9neros, etnias y confesiones sin precedentes en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abConozco un restaurante muy bueno en Hassaka pero no tenemos tiempo para quedarnos\u00bb, dice Jihan, tras m\u00e1s de tres horas juntando las piezas de una pesadilla colectiva que tambi\u00e9n es la suya. Son casi las tres, y a las cuatro empieza a oscurecer. Evitar los desplazamientos nocturnos por carretera es una de las condiciones a las que nos plegamos desde el primer d\u00eda. No hemos acabado nuestro s\u00e1ndwich de pollo cuando nos cruzamos con un convoy de blindados rusos circulando por el carril contrario. Una hora m\u00e1s tarde ser\u00e1 una caravana de tropas estadounidenses la que ralentiza el tr\u00e1fico a la entrada de Qamishli. \u00ab\u00bfVeis qu\u00e9 importantes somos?\u00bb, bromea Jihan.<\/p>\n<p>Si hay un lugar donde las placas tect\u00f3nicas de la geopol\u00edtica chocan hoy con m\u00e1s virulencia, ese es el noreste de Siria. A los contingentes de las principales potencias internacionales s\u00famenle la presencia del r\u00e9gimen sirio en el centro de Qamishli y Hassaka y la hegemon\u00eda kurda en los anillos exteriores. En el restaurante\u00a0Mal\u00a0de la calle\u00a0Corniche\u00a0no es dif\u00edcil ver a rusos y a americanos beber cerveza turca en mesas contiguas. Comparten la estancia libertarios kurdos y \u00e1rabes leales a Damasco, todo bajo la atenta mirada de un internacionalista occidental que se acerca a fumar narguile a eso de las seis de la tarde. Otra alternativa de ocio es la cafeter\u00eda\u00a0Rotana<em>,\u00a0<\/em>uno de esos lugares que siempre esconden sorpresas entre la densa cortina de humo de las pipas de agua. En la noche del Real Madrid-Barcelona, el peque\u00f1o\u00a0<strong>Ahmed<\/strong>\u00a0no da abasto limpiando las mesas, soplando la ceniza y cambiando los carboncillos del narguile. Tiene trece a\u00f1os. Tras varias visitas, el due\u00f1o del local nos ense\u00f1a en su tel\u00e9fono m\u00f3vil las im\u00e1genes de un cuerpo sin vida despedazado. \u00abEs mi t\u00edo, el padre de Ahmed. Lo mataron los yihadistas cuando intent\u00f3 volver a su casa en Serekaniye. Solo quer\u00eda recuperar objetos personales, ropa, cualquier cosa\u00bb. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde volvemos con Jihan. Le hemos hablado del cr\u00edo y dice estar segura de que le conoce, de que fue uno de sus estudiantes de ingl\u00e9s en Serekaniye. A Ahmed se le ilumina la cara cuando ve a su antigua profesora. Ser\u00e1 ella la que nos cuente la historia completa. El padre de Ahmed se hizo cargo de su sobrino, el actual due\u00f1o de la cafeter\u00eda, tras morir el padre de este en un accidente de tr\u00e1fico. Hoy es el hostelero el que le devuelve el favor cuidando de Ahmed y sus dos hermanas.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32351 jetpack-lazy-image jetpack-lazy-image--handled\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?w=1140\" sizes=\"(max-width: 820px) 100vw, 820px\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?w=820&amp;ssl=1 820w, https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?resize=24%2C16&amp;ssl=1 24w, https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?resize=36%2C24&amp;ssl=1 36w, https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?resize=48%2C32&amp;ssl=1 48w\" alt=\"\" data-attachment-id=\"32351\" data-permalink=\"https:\/\/rojavaazadimadrid.org\/correr-soplar-la-ceniza-seguir\/jot3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?fit=820%2C547&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"820,547\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;1.4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Andoni Lubaki&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;NIKON D750&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1576708218&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;www.lubaki.net&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;35&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;800&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.016666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"JOT3\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?fit=300%2C200&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT3.jpg?fit=820%2C547&amp;ssl=1\" data-recalc-dims=\"1\" data-lazy-loaded=\"1\" \/><figcaption>Ahmed, de trece a\u00f1os, trabaja en la cafeter\u00eda de su t\u00edo desde que su padre fuera asesinado, el pasado mes de octubre, por los yihadistas aliados de Turqu\u00eda (Andoni Lubaki\/Euskal Fondoa). Fotograf\u00eda: Andoni Lubaki \/ Euskal Fondoa.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En el decimocuarto d\u00eda, Jihan pide un nuevo permiso en la universidad antes de enfilar de nuevo hacia el sur, esta vez hasta el campo de refugiados de Washokani. A doce kil\u00f3metros de Hassaka, la administraci\u00f3n kurdo-\u00e1rabe del noreste de Siria ha levantado una ciudad de pl\u00e1stico sobre un barrizal. No hay ni casas de familiares ni escuelas suficientes para contener la riada de desplazados. Tampoco busquen a la ONU porque la mayor\u00eda de su personal abandon\u00f3 el pa\u00eds en octubre. Fue el repliegue en la zona de las tropas de Damasco el que provoc\u00f3 una estampida de cooperantes y periodistas internacionales que hab\u00edan accedido al territorio desde Irak, y sin un visado oficial sirio en su pasaporte. Hoy la Media Luna Roja Kurda hace lo que puede para asistir a los m\u00e1s de cuatro mil habitantes de Washokani, una cifra que, dicen, sigue creciendo cada d\u00eda que pasa. Hemos visto una docena de excavadoras trabajar sin descanso para hacer sitio a los reci\u00e9n llegados. Como en d\u00edas anteriores, Jihan saluda a antiguos vecinos y alumnos; al panadero donde compraban a diario; al que vend\u00eda tarjetas de recargo para el m\u00f3vil, o al del taller de coches a pocos metros de su casa. \u00ab\u00bfPor d\u00f3nde empezamos?\u00bb. Da igual. Le dejamos elegir entre un laberinto de tiendas de campa\u00f1a id\u00e9nticas en el que solo la ropa colgada de una familia nos avisa de que hemos caminado en c\u00edrculos. Desde su nuevo hogar,\u00a0<strong>Alia<\/strong>\u00a0habla de una huida a pie con su marido y sus siete hijos. \u00abFuimos de pueblo en pueblo, huyendo a medida que se acercaban, hasta llegar aqu\u00ed\u00bb. Desde la tienda justo enfrente,\u00a0<strong>Hussein<\/strong>\u00a0dice que tambi\u00e9n huy\u00f3 andando. Y\u00a0<strong>Abdulrazaq<\/strong>. Y\u00a0<strong>Fatma<\/strong>.<\/p>\n<p>Amnist\u00eda Internacional\u00a0habla de \u00abcr\u00edmenes de guerra por parte de Turqu\u00eda y sus aliados\u00bb y nosotros llevamos ya m\u00e1s de dos semanas escuchando las mismas historias de boca de las v\u00edctimas. Cambian los nombres y las fechas, y a veces ni eso. A sus ochenta y dos a\u00f1os,\u00a0<strong>Omar Hamud<\/strong>\u00a0yace postrado bajo tres mantas de las que asoma la bolsa de pl\u00e1stico en la que orina. Dice que los turcos no temen a Dios. Eso tambi\u00e9n lo hemos o\u00eddo. Algo novedoso es la noticia del nacimiento de tres criaturas en este mar de pl\u00e1stico. Son\u00a0<strong>Ayan<\/strong>,\u00a0<strong>Mahmud<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Suriya<\/strong>, los primeros naturales de Washokani, que no es sino el antiguo nombre sir\u00edaco de Serekaniye. \u00bfQueremos verlos? Poco despu\u00e9s, Jihan tropieza con una antigua compa\u00f1era del instituto y su familia al completo. Hay abrazos y risas, como si nada de todo esto fuera con ellas. Una foto de grupo en la que todos sonr\u00eden da fe de que el drama parece quedar dentro de las tiendas. La temperatura fuera es de cuatro grados. Una ni\u00f1a preciosa nos da la mano antes de despedirse. La tiene caliente.<\/p>\n<p>Hemos acabado pronto y nos da tiempo de parar en el restaurante de Hassaka que mencionaba Jihan. Se llama\u00a0Shattoo<em>.<\/em>\u00a0Somos los \u00fanicos clientes y nos invitan a sentarnos en unas sillas doradas que rodean una mesa de cristal. El mobiliario recuerda al de la escena final de 2001 pero en medio de una fantas\u00eda de colores chillones. Jihan pide una\u00a0selfi\u00a0de grupo. Sonre\u00edmos.<\/p>\n<h4><strong>Un dormitorio<\/strong><\/h4>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-32353 jetpack-lazy-image jetpack-lazy-image--handled\" src=\"https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?w=1140\" sizes=\"(max-width: 820px) 100vw, 820px\" srcset=\"https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?w=820&amp;ssl=1 820w, https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?resize=24%2C16&amp;ssl=1 24w, https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?resize=36%2C24&amp;ssl=1 36w, https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?resize=48%2C32&amp;ssl=1 48w\" alt=\"\" data-attachment-id=\"32353\" data-permalink=\"https:\/\/rojavaazadimadrid.org\/correr-soplar-la-ceniza-seguir\/jot4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?fit=820%2C547&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"820,547\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Andoni Lubaki&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;NIKON D750&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1576586810&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;www.lubaki.net&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;17&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.02&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"JOT4\" data-image-description=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?fit=300%2C200&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i1.wp.com\/rojavaazadimadrid.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/JOT4.jpg?fit=820%2C547&amp;ssl=1\" data-recalc-dims=\"1\" data-lazy-loaded=\"1\" \/><figcaption>Jihan descansa en un dormitorio saqueado por los yihadistas durante la ofensiva al pueblo de Tel Tawil. Fotograf\u00eda: Andoni Lubaki \/ Euskal Fondoa.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00abMa\u00f1ana vamos al frente, Jihan. No te preocupes porque lo tenemos todo atado con la milicia cristiana. No tienes por qu\u00e9 venir\u00bb. Nos imaginamos que la kurda insistir\u00eda en acompa\u00f1arnos y le recordamos que lo m\u00e1s probable es que no pase nada, pero que siempre hay una posibilidad de que algo se tuerza. Tampoco sabemos c\u00f3mo decirle que no. En vez de enfilar hacia el sur como en d\u00edas anteriores, seguimos por la carretera rectil\u00ednea hacia el oeste, con la frontera turca siempre a nuestra derecha. El escaso tr\u00e1fico circula en direcci\u00f3n contraria. Ya vimos a esas familias enteras huyendo en una sola moto el pasado mes de octubre, o a las que caminan por el arc\u00e9n en mitad de la nada. Tambi\u00e9n a las que viajan d\u00f3ciles en las traseras de camiones de ganado sentadas sobre sacas de arroz. Son im\u00e1genes congeladas en el tiempo que incluyen a esos pastores guiando a sus reba\u00f1os. Siempre parecen los \u00fanicos ajenos al desastre.<\/p>\n<p>A veinte kil\u00f3metros de Tel Tamer \u2014la \u00faltima parada antes de la zona cero\u2014, el conductor quita el seguro del Kalashnikov que descansa junto a la caja de cambios. Ya en la ciudad, la milicia cristiana nos espera en su cuartel general para llevarnos a su posici\u00f3n a siete kil\u00f3metros de all\u00ed, en la aldea de Tel Tawil. De una poblaci\u00f3n en torno a mil habitantes apenas queda medio centenar, la mayor\u00eda viejos que no tienen ya fuerzas para huir. Nos lo cuenta\u00a0<strong>Adai<\/strong>, un chaval de veinte a\u00f1os y que comanda este destacamento a un kil\u00f3metro de las posiciones yihadistas.<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1n justo en ese pueblo. \u00bfVeis ese coche circulando por la carretera? Son ellos\u00bb, explica, se\u00f1alando con su brazo derecho. Tiene su nombre, su fecha de nacimiento y un rosario tatuados en el antebrazo. Tres de sus hombres cayeron prisioneros hace cuarenta d\u00edas y no saben nada de ellos. Como siempre, ser\u00e1 una cuesti\u00f3n de dinero que nadie podr\u00e1 pagar. O\u00edmos fuego espor\u00e1dico de mortero en la lejan\u00eda, pero nada preocupante. Adai nos invita a dar una vuelta por el pueblo hasta la escuela.\u00a0<strong>Isha Esheia<\/strong>, profesor de primaria, es uno de los que se niegan a abandonar tanto su casa como su lugar de trabajo. \u00ab\u00bfQuer\u00e9is que os ense\u00f1e el colegio?\u00bb. Caminamos por pasillos en los que no hay ni\u00f1os, ni tampoco familias de desplazados como en Hassaka. Solo silencio.<\/p>\n<p>Realmente cuesta creer que a\u00fan quede medio centenar de habitantes en Tel Tawil, pero es que hay que buscarlos dentro de sus casas.\u00a0<strong>Hoshab<\/strong>\u00a0tarda en abrir la puerta. Cuando finalmente lo hace, intenta educadamente evitar el contacto. Solo es un viejo sin educaci\u00f3n, repite desde el umbral; no sabe nada de la guerra ni entiende lo suficiente para contarnos algo que nos pueda interesar. Jihan le explica lo obvio: su testimonio como uno de los \u00faltimos residentes de Tel Tawil es valios\u00edsimo. Luego le explica que ella es de Serekaniye. Pasamos hasta la cocina para descubrir que les hemos interrumpido a \u00e9l y a su mujer,\u00a0<strong>Hadare<\/strong>, en mitad de la comida (pasta con tomate). Hadare parece contenta por la inesperada visita. Chapurrea algo de \u00e1rabe, pero su lengua materna es el suroyo, la versi\u00f3n moderna del arameo. Jihan la entiende con dificultad, aunque lo suficiente para descubrir que la anciana desconoce siquiera que haya una guerra en curso.<\/p>\n<p>\u00abSeguimos haciendo las compras en Tel Tamer como siempre, todo es normal, \u00bfsabes?\u00bb, le suelta a Jihan justo despu\u00e9s de que esta la bese y la abrace. As\u00ed se hace siempre con la gente mayor en Oriente Medio. La \u00fanica decoraci\u00f3n en la estancia es el retrato de un primo muerto hace a\u00f1os y una imagen de la virgen Mar\u00eda en la cubierta de un calendario de 2007. Entre ambos hay una ventana con vistas a la aldea de Daudie, hoy en manos de los islamistas. Hoshab sonr\u00ede como el que intenta quitarle hierro al asunto de la guerra y se vuelve a disculpar por no saber nada y no poder ayudarnos. \u00abNo tenemos hijos, \u00bfa d\u00f3nde \u00edbamos a ir?\u00bb, dice, antes de despedirse con esa sonrisa que ha de protegerle del infortunio. Dejamos atr\u00e1s la casa y una hermosa villa con piscina justo al lado. Ya nos hab\u00edan dicho en Qamishli que los pueblos de esta zona eran preciosos. \u00abSiempre par\u00e1bamos por ah\u00ed antes de llegar a Tel Tamer\u00bb, nos dijo nuestro amigo\u00a0<strong>Masud<\/strong>. Jihan incluso habla de comprarse una casa aqu\u00ed \u00abcuando todo acabe\u00bb.<\/p>\n<p>Cincuenta metros m\u00e1s adelante encontramos otra villa, pero est\u00e1 destripada por los proyectiles que llegaron desde la aldea de enfrente. Hay que caminar sobre el escombro en la cocina y la sala de estar para llegar al dormitorio: una cama con un cabecero en forma de abanico en madera blanca, armarios y cajoneras a juego. Otro hogar del que se extirp\u00f3 la vida.<\/p>\n<p>No hemos visto llorar de nuevo a Jihan tras aquel primer encuentro en la universidad aunque hoy parece agotada. Se sienta a descansar y le pedimos que nos deje sacarle una foto. Adelante. Es lo m\u00e1s cerca que puede estar hoy de su casa. Casi le preguntamos qu\u00e9 siente.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n<p>J<a href=\"https:\/\/www.jotdown.es\/2020\/01\/correr-soplar-la-ceniza-seguir\/\">OTDOWN<\/a> \u2013 Karlos Zurutuza<\/p>\n<p><em>Este reportaje es un avance de\u00a0<\/em><strong>\u00c9xodo, huir entre el escombro<\/strong><em>,\u00a0un proyecto de investigaci\u00f3n period\u00edstica de Euskal Fondoa.<\/em>[:]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[:es] Ir a la boda de tu hermana y volver huyendo de un bombardeo de la OTAN, con los tacones en la mano. A\u00a0Jihan\u00a0le entra la risa cuando recuerda la imagen de los comensales, todos muy elegantes, mir\u00e1ndose unos a otros con incredulidad en la trasera de un cami\u00f3n de ganado. Luego vuelve a llorar. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[826,961,953,183],"tags":[204,1046,1211],"class_list":["post-33617","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-medios-libres-2","category-mujeres","category-mundo","category-blog","tag-guerra","tag-kurdistan","tag-medio-oriente"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=33617"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33617\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33618,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33617\/revisions\/33618"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=33617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=33617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=33617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}