{"id":330,"date":"2008-10-20T16:54:21","date_gmt":"2008-10-20T21:54:21","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/wp\/?p=330"},"modified":"2011-02-23T23:33:20","modified_gmt":"2011-02-24T05:33:20","slug":"la-policia-comunitaria-de-guerrero-el-mexico-olvidado-se-hace-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=330","title":{"rendered":"La Polic\u00eda Comunitaria de Guerrero: el M\u00e9xico olvidado se hace presente"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>por Alejandro Reyes<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/_8n2tjkx0eL4\/SPtVVs9mf4I\/AAAAAAAAAM8\/kBoZ_U6q59M\/s1600-h\/P1020049.JPG\"><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5258890821220335490\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/_8n2tjkx0eL4\/SPtVVs9mf4I\/AAAAAAAAAM8\/kBoZ_U6q59M\/s320\/P1020049.JPG\" border=\"0\" alt=\"\" \/><\/a><br \/>\nEn  un amplio patio de un pueblo en la sierra de Guerrero, rodeado de  monta\u00f1as y bosques, cientos de campesinos forman filas con sus armas en  alto. Hay entre ellos muchos j\u00f3venes y no pocos viejos. Sus armas con  muy sencillas, su equipo, precario, pero su mirada es firme y llena de  dignidad. Se trata de la Polic\u00eda Comunitaria, uno de los proyectos de  autonom\u00eda ind\u00edgena m\u00e1s importantes de M\u00e9xico, que el 14 y 15 de octubre  celebran su 13er aniversario en esta comunidad de Tilapa, municipio de  Malinaltepec, acompa\u00f1ados de comisarios y representantes de la  Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y algunas  decenas de visitantes: activistas, investigadores, miembros de medios  alternativos y de organizaciones solidarias.<\/p>\n<p>A 13 a\u00f1os de su  fundaci\u00f3n, la Polic\u00eda Comunitaria, que junto con el sistema de justicia  representado por la CRAC es una de las m\u00e1s importantes experiencias de  autonom\u00eda ind\u00edgena de M\u00e9xico, tiene razones de sobra para celebrar. La  inseguridad y la violencia que en los 80s y 90s asolaban a la regi\u00f3n hoy  est\u00e1n bajo control. Pero, sobre todo, hay una conciencia de que las  comunidades pueden resolver sus propios problemas sin tener que esperar  que las respuestas vengan de fuera.<\/p>\n<p>La sierra de Guerrero es una  regi\u00f3n con una larga historia de rebeld\u00eda. Esta es la tierra de los  movimientos guerrilleros de Genaro V\u00e1zquez y Lucio Caba\u00f1as y de una  larga tradici\u00f3n de organizaci\u00f3n ind\u00edgena y campesina. Es, tambi\u00e9n,  tierra de una de las m\u00e1s brutales campa\u00f1as de represi\u00f3n del M\u00e9xico  moderno. La violencia contrainsurgente desatada en la d\u00e9cada de 70  provoc\u00f3 una profunda inestabilidad social que dio origen a una situaci\u00f3n  descontrolada de inseguridad: abigeato, asaltos, violaciones sexuales,  asesinatos. Ante la violencia, la desesperaci\u00f3n de los habitantes se  topaba con la indiferencia de las autoridades, cuando no su complicidad  con los delincuentes.<\/p>\n<p>Fue como respuesta a esta situaci\u00f3n que, el  15 de octubre de 1995, las comunidades decidieron crear la Polic\u00eda  Comunitaria, formada por voluntarios que sirven a los pueblos sin  recibir ninguna remuneraci\u00f3n. Hoy, son m\u00e1s de 800 polic\u00edas de 73  comunidades y la delincuencia ha disminuido en m\u00e1s del 90 por ciento. El  padre Mario Hern\u00e1ndez Campos, que particip\u00f3 en la experiencia desde sus  inicios, cuenta c\u00f3mo fue el proceso:<\/p>\n<p>\u201cAnte ese clima de  violencia e inseguridad en el que viv\u00edamos, el pueblo respondi\u00f3  asumiendo un papel que hasta entonces no hab\u00eda asumido: el ser sujetos.  El tomar conciencia de que la soluci\u00f3n no viene de fuera. Pero para eso  se tuvo que hacer mucho trabajo, muchas asambleas en muchas comunidades.  Cu\u00e1ntos de ustedes participaron en los brigadeos, visitando pueblo por  pueblo. En esas reuniones que se terminaban a las 3, 4 de la ma\u00f1ana\u2026  Cu\u00e1ntas se\u00f1oras haciendo las tortillas, cociendo los frijolitos, los  se\u00f1ores que acarreaban la le\u00f1a, la cooperaci\u00f3n de los vecinos. As\u00ed  fuimos aprendiendo que somos sujetos y que somos los responsables por  las soluciones que buscamos.\u201d<\/p>\n<p>Esta conciencia tambi\u00e9n fue la  causa de que la Polic\u00eda Comunitaria no se pensara de forma aislada, sino  como parte de un proyecto mucho m\u00e1s amplio para resolver los problemas  m\u00e1s urgentes de los pueblos: las v\u00edas de comunicaci\u00f3n, la educaci\u00f3n, la  justicia. De estos esfuerzos han resultado importantes victorias. La  exigencia de los pueblos result\u00f3 en la construcci\u00f3n, aunque deficiente,  de la carretera Tlapa-Marquelia hace cuatro a\u00f1os (los letreros que  pregonan las bondades del gobierno que \u201cs\u00ed cumple\u201d est\u00e1n intactos; la  carretera est\u00e1 destruida). Muy significativamente, el 12 de octubre del  a\u00f1o pasado se inaugur\u00f3 la Universidad Intercultural de los Pueblos del  Sur (Unisur), una universidad aut\u00f3noma cuyo objetivo es la formaci\u00f3n de  intelectuales arraigados en sus comunidades, y que hoy cuenta con cuatro  unidades acad\u00e9micas: Santa Cruz del Rinc\u00f3n, Cuajinicuilapa,  Xochistlahuaca y Xalitla. Y durante el evento en Tilapa este 15 de  octubre se bautiz\u00f3 formalmente la radio comunitaria \u201cLa voz de los  pueblos\u201d, que desde hace dos meses est\u00e1 transmitiendo desde la comunidad  de Espino Blanco.<\/p>\n<p>Durante los primeros a\u00f1os de su existencia, la  Polic\u00eda Comunitaria deten\u00eda a los delincuentes y los entregaba a las  autoridades. Pero cuenta Cirino Pl\u00e1cido, uno de los fundadores, que la  corrupci\u00f3n de las instituciones oficiales hac\u00eda que en pocos d\u00edas los  detenidos estuvieran nuevamente libres. \u201cLa inseguridad es un gran  negocio para el Estado\u201d, afirma. \u201cEl polic\u00eda quiere dinero, el abogado  quiere dinero, el juez quiere dinero.\u201d Esta realidad llev\u00f3 a la decisi\u00f3n  de fundar, en 1998, la Coordinadora Regional de Autoridades  Comunitarias, que es el \u00f3rgano encargado de la procuraci\u00f3n de justicia.  Es la Coordinadora Regional quien se encarga de recibir las quejas,  analizar las denuncias, expedir las \u00f3rdenes de aprehensi\u00f3n y presentar a  los detenidos a la asamblea comunitaria, donde, de acuerdo a los usos y  costumbres, es el pueblo quien determina el castigo.<\/p>\n<p>Los delitos  no se pagan en forma de multa o c\u00e1rcel, sino de lo que ellos llaman la  reeducaci\u00f3n. \u00c9sta consiste en trabajos comunitarios, como pavimentaci\u00f3n  de calles, construcci\u00f3n de infraestructura o cualquier otra cosa en  beneficio de la comunidad. Muy importantes en ese proceso de reeducaci\u00f3n  son las pl\u00e1ticas por parte del consejo de ancianos, reunidos  regularmente por el comisario, que ayudan al detenido en el camino de la  concientizaci\u00f3n. As\u00ed como la sentencia, la liberaci\u00f3n se realiza ante  la asamblea comunitaria, donde \u00e9sta se compromete a no tratar al  detenido como un delincuente sino como un miembro de la comunidad en  proceso de reeducaci\u00f3n. O sea, la justicia se entiende como algo que  involucra directamente a todos los miembros de la comunidad.<\/p>\n<p>Ante  esta experiencia de autonom\u00eda comunitaria la respuesta del gobierno ha  sido la confrontaci\u00f3n y la criminalizaci\u00f3n. M\u00e1s de 40 autoridades y  polic\u00edas comunitarios tienen hoy \u00f3rdenes de aprensi\u00f3n por los supuestos  delitos de privaci\u00f3n ilegal de la libertad, usurpaci\u00f3n de funciones y  abuso de autoridad. Parad\u00f3jicamente, lo que m\u00e1s molesta al gobierno no  es el hecho de que exista un cuerpo armado al margen de las  instituciones oficiales, sino la impartici\u00f3n de justicia de acuerdo a  los usos y costumbres. Esta oposici\u00f3n demuestra el desencuentro entre la  \u201clegalidad\u201d de un sistema que para las comunidades no es leg\u00edtimo, no  s\u00f3lo debido a la corrupci\u00f3n sino porque no refleja la realidad de los  pueblos, y la legitimidad de una experiencia aut\u00f3noma que no cabe en las  leyes impuestas por ese sistema.<\/p>\n<p>Para el antrop\u00f3logo Guillermo  Bonfil Batalla, M\u00e9xico no es uno solo, sino dos: los que el llama el  \u201cM\u00e9xico imaginario\u201d (basado en la cultura occidental) y el \u201cM\u00e9xico  profundo\u201d (basado en la cultura ind\u00edgena). Algo muy similar afirma  Cirino Pl\u00e1cido: \u201cDicen que hay un solo M\u00e9xico pero no es cierto. Est\u00e1 el  M\u00e9xico de all\u00e1, pero es nom\u00e1s venir aqu\u00ed que se encuentra otro M\u00e9xico,  el M\u00e9xico olvidado.\u201d<\/p>\n<p>Entre los murales de Diego Rivera que cubren  los muros del Palacio Nacional en la ciudad de M\u00e9xico, hay uno frente  al cual se detienen todos los visitantes. En \u00e9l encontramos la imagen de  una mujer ind\u00edgena (con rostro de Frida Kahlo) cargando en su espalda a  un beb\u00e9 moreno de ojos azules. \u201cEl primer mexicano\u201d, dice el gu\u00eda de  turistas. O sea, el producto del encuentro entre la civilizaci\u00f3n  occidental y la ind\u00edgena. Un encuentro sin duda terrible, pero que  supuestamente engendr\u00f3 la gran Raza de Bronce, la naci\u00f3n mestiza por  tanto tiempo negada y que la Revoluci\u00f3n logr\u00f3 liberar de las ataduras de  la historia, al enaltecer el glorioso pasado prehisp\u00e1nico como parte  constitutiva de lo que hoy somos: un M\u00e9xico unido, homog\u00e9neo, mestizo.  Pero, en esta visi\u00f3n \u00bfd\u00f3nde quedan los pueblos indios?<\/p>\n<p>En una  peque\u00f1a fonda en el camino de regreso de la sierra guerrerense rumbo al  DF, en plena mixteca poblana, se escucha un cuento dramatizado en el  radio: Una estudiante de antropolog\u00eda estadounidense viaja a Chiapas  para estudiar a los indios tzotziles. Sus costumbres y sus condiciones  de vida la horrorizan, y el radioescucha no puede m\u00e1s que concordar:  supersticiones, pobreza, falta de higiene, primitivismo. Pero cuando  ella decide nombrar su tesis \u201cLa condici\u00f3n salvaje de los indios de  M\u00e9xico\u201d, el nacionalismo mexicano levanta la cabeza indignado: \u00bfqu\u00e9 se  cree esa gringa racista? Una indignaci\u00f3n dif\u00edcil de conciliar con la  conclusi\u00f3n previa de que s\u00ed, ni modo, los indios son primitivos.  Afortunadamente, un sencillo m\u00e9dico mestizo, que viaja de pueblo en  pueblo, llega para salvarnos del dilema. Cando el doctor humildemente  cuestiona el t\u00edtulo de la tesis, la estudiante le dice: \u201c\u00a1Pero los  indios viven al margen de la civilizaci\u00f3n!\u201d El m\u00e9dico entonces responde:  \u201cS\u00ed, es cierto, pero eso no es culpa suya. Es culpa nuestra, de todos  nosotros.\u201d Moral de la historia: los pueblos indios de hoy no son m\u00e1s  que un remanente desafortunado de un pasado destruido, y es deber y  obligaci\u00f3n del M\u00e9xico mestizo civilizarlos para integrarlos a la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bonfil  Batalla propone que no, que la cosa no va por ah\u00ed. Que de lo que se  trata es de dos civilizaciones desencontradas (la occidental y la  ind\u00edgena), y que la historia de M\u00e9xico no es sino la historia de ese  desencuentro: de los intentos, por parte de la civilizaci\u00f3n vencedora,  de negar y destruir a la civilizaci\u00f3n vencida, y de los mecanismos de  resistencia que \u00e9sta \u00faltima ha sabido usar para sobrevivir m\u00e1s de  quinientos a\u00f1os. La ideolog\u00eda detr\u00e1s de la naci\u00f3n mestiza representada  por ese \u201cprimer mexicano\u201d del mural de Diego Rivera no es m\u00e1s que un  nuevo intento de genocidio hacia los pueblos indios, del cual \u00e9stos se  defienden con el arsenal milenario de su civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El  desencuentro entre las dos civilizaciones y la imposici\u00f3n violenta de  una sobre la otra es evidente en la experiencia de la Polic\u00eda  Comunitaria de Guerrero. En sus 13 a\u00f1os de vida, \u00e9sta ha logrado lo que  el Estado no ha podido hacer en ninguna parte del pa\u00eds: controlar la  inseguridad en una regi\u00f3n particularmente violenta. Una de las mesas de  trabajo en Tilapa se enfoc\u00f3 en la situaci\u00f3n nacional de seguridad y  justicia. En ella se hizo un balance de la coyuntura actual: una  explosi\u00f3n sin precedentes de la inseguridad y la violencia,  militarizaci\u00f3n del pa\u00eds, sistemas policial y de justicia con una severa  crisis de legitimidad, una pol\u00edtica del miedo vehiculada por los medios  de comunicaci\u00f3n y la criminalizaci\u00f3n los movimientos sociales. El Estado  no s\u00f3lo ha fracasado rotundamente en el combate a la inseguridad, sino  que cada d\u00eda quedan m\u00e1s evidentes sus v\u00ednculos con el narcotr\u00e1fico y el  crimen organizado. Siendo as\u00ed, resulta lo m\u00ednimo parad\u00f3jico que el  Estado, en vez de coordinar esfuerzos con esta organizaci\u00f3n exitosa y  promover su extensi\u00f3n en otras partes del pa\u00eds, insista en  criminalizarla.<\/p>\n<p>Como las comunidades rebeldes zapatistas, la  experiencia de la Polic\u00eda Comunitaria es una evidencia clara de que ese  otro M\u00e9xico, el M\u00e9xico profundo, olvidado, ignorado, es una fuente viva  de alternativas capaces de enfrentar los problemas que m\u00e1s afectan a la  sociedad. Y si el M\u00e9xico del poder, siguiendo su tradici\u00f3n centenar de  negar esa otra realidad, contin\u00faa rehus\u00e1ndose a reconocer su vitalidad y  vigencia, la Polic\u00eda Comunitaria continuar\u00e1 siendo una inspiraci\u00f3n para  todos los de abajo, de M\u00e9xico y del mundo, y prueba de que s\u00ed es  posible crear alternativas al margen del sistema, aprendiendo de esos  pueblos que llevan cinco siglos resistiendo.<\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alejandro Reyes En un amplio patio de un pueblo en la sierra de Guerrero, rodeado de monta\u00f1as y bosques, cientos de campesinos forman filas con sus armas en alto. Hay entre ellos muchos j\u00f3venes y no pocos viejos. 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