{"id":27076,"date":"2018-04-29T21:16:27","date_gmt":"2018-04-30T02:16:27","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=27076"},"modified":"2019-03-26T09:59:51","modified_gmt":"2019-03-26T15:59:51","slug":"por-una-infancia-que-juegue-y-que-suene","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=27076","title":{"rendered":"Por una infancia que juegue y que sue\u00f1e"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_27075\" style=\"width: 494px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/?attachment_id=27075\" rel=\"attachment wp-att-27075\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-27075\" class=\" wp-image-27075\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/juego_ninas_pakistan-350x232.jpg\" alt=\"\" width=\"484\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/juego_ninas_pakistan-350x232.jpg 350w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/juego_ninas_pakistan-768x510.jpg 768w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/juego_ninas_pakistan-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/juego_ninas_pakistan-700x466.jpg 700w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/juego_ninas_pakistan.jpg 1695w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-27075\" class=\"wp-caption-text\">Dos menores juegan en un campo para refugiadas y refugiados en Pakist\u00e1n. Foto: AP. Tomada de Noticias Caracol.<\/p><\/div><\/p>\n<p>Por: Eugenia Guti\u00e9rrez, Colectivo RZ.<\/p>\n<p>M\u00e9xico, abril, 2018.<\/p>\n<p>Sus ojos desconciertan. Brillan y se apagan al mismo tiempo. Sostienen firmes una mirada que est\u00e1 y luego no est\u00e1. Es una ni\u00f1a m\u00e1s en una ciudad cualquiera de un pa\u00eds lleno de desigualdades. Desconocemos su nombre. La vemos en la serie <em>El comienzo de la vida<\/em> que dirige Estela Renner. El cap\u00edtulo se titula \u201cInfancia negada\u201d. En pobreza total, se le ve cuidar a su hermanito de seis a\u00f1os y a una hermanita incluso menor. Su madre trabaja. Su padre no est\u00e1. Ella tiene diez a\u00f1os y no puede jugar. Por las tardes y noches es madre y padre en un entorno de techo fr\u00e1gil, sin tierra, sin salud ni alimentaci\u00f3n, sin tranquilidad. Como estrellas lejanas, sus ojos titilan ante las preguntas de una entrevistadora. Brillan, se apagan, brillan. La ni\u00f1a dice que lo que m\u00e1s le gusta del d\u00eda es ir a la escuela. Cuando la entrevistadora le pregunta \u201c\u00bfcu\u00e1l es tu mayor sue\u00f1o?\u201d, la ni\u00f1a se emociona. Sus ojos brillan y brillan mientras la peque\u00f1a responde sonriendo: \u201cYo no tengo sue\u00f1os\u201d. Despu\u00e9s de un silencio breve, sus ojos intensos se apagan otra vez.<\/p>\n<p><!--more-->Los reportes m\u00e1s recientes de organismos financieros internacionales como la UNICEF y el Banco Mundial, muy preocupados por la rentabilidad, advierten sobre el incremento de la pobreza en poblaciones infantiles a nivel global. En estos d\u00edas de celebraci\u00f3n de la infancia hay unos 400 millones de ni\u00f1as y ni\u00f1os en pobreza extrema, de los cuales, la mitad padece hambre. M\u00e1s de 50 millones de ni\u00f1as y ni\u00f1os han sido desplazados por guerras y han perdido su arraigo. Hay m\u00e1s de 20 millones de infantes que no reciben ning\u00fan tipo de educaci\u00f3n y que no tienen acceso a servicios de salud de ning\u00fan tipo. Se calcula que, cada d\u00eda, mueren 15 mil ni\u00f1as y ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os por causas asociadas a la pobreza, unos cinco y medio millones cada a\u00f1o. Si seguimos con este ritmo, para el a\u00f1o 2030 habremos dejado morir de hambre y enfermedades asociadas a 70 millones de ni\u00f1as y ni\u00f1os m\u00e1s, antes de que cumplieran cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>En contraste, la adicci\u00f3n al az\u00facar y a los carbohidratos que las sociedades de consumo provocan en sus hijas y sus hijos, ha conseguido que el n\u00famero de ni\u00f1as y ni\u00f1os obesos supere al n\u00famero de ni\u00f1as y ni\u00f1os desnutridos y se acerque al de ni\u00f1as y ni\u00f1os en situaci\u00f3n de hambruna. Los reportes m\u00e1s recientes de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud informan que hay 124 millones de personas entre los 5 y los 19 a\u00f1os que padecen obesidad y que dif\u00edcilmente lograr\u00e1n tener una vida sana. Estamos, pues, frente a la primera generaci\u00f3n infantil que oscila entre el hambre y el hartazgo.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n <em>Humanium<\/em>, especializada en el combate a la trata infantil, calcula en 4 mil el n\u00famero de ni\u00f1as y ni\u00f1os que ingresan, cada d\u00eda, al mundo de la trata. Un mill\u00f3n y medio cada a\u00f1o. El comercio infantil es uno de los m\u00e1s lucrativos del mundo ya que, junto con la trata de mujeres, genera ganancias por unos 10 mil millones de d\u00f3lares anuales. Decenas de organizaciones han documentado que este comercio infantil se da con fines de explotaci\u00f3n sexual, tr\u00e1fico de \u00f3rganos y esclavitud.<\/p>\n<p>Una de cada seis ni\u00f1as o ni\u00f1os habita zonas de guerra, afectadas por conflictos armados o amenazadas por violencia militar. La organizaci\u00f3n <em>Save the Children<\/em> public\u00f3 recientemente un reporte que calcula en 357 millones el n\u00famero de menores que viven en guerra, un incremento de 75% con respecto a los a\u00f1os noventa. A pesar de todos los tratados internacionales, la infancia sigue siendo v\u00edctima de ataques qu\u00edmicos, bombardeos, francotiradores, tortura y otras atrocidades.<\/p>\n<p>Casi todas las ni\u00f1as y los ni\u00f1os que viven en zonas de guerra est\u00e1n expuestos a las llamadas minas antipersonales, o bombas que se entierran someramente, as\u00ed como a las bombas de racimo. Los datos m\u00e1s recientes hablan de la existencia de cien millones de minas antipersonales enterradas en m\u00e1s de sesenta pa\u00edses. Por n\u00famero de bombas enterradas, encabezan la lista Afganist\u00e1n, Colombia, Myanmar, Pakist\u00e1n y Siria, pero es \u00c1frica el continente m\u00e1s afectado, pues la mitad de sus pa\u00edses cuenta con zonas minadas. La gran mayor\u00eda de estas minas antipersonales llevan d\u00e9cadas enterradas en campos que quedan inhabilitados para el cultivo, incluso cuando las guerras parecen haber terminado. Cada d\u00eda mueren aproximadamente diez personas por pisar o intentar desactivar una mina (unas cuatro mil cada a\u00f1o), mientras que otras diez personas quedan mutiladas y gravemente heridas. El 40% de esas personas son ni\u00f1as y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n ICBL (especializada en desactivar minas y bombas racimo desde hace 25 a\u00f1os) reporta que el n\u00famero de minas plantadas y de bombas racimo almacenadas se duplic\u00f3 en 2016, en el marco de las guerras civiles que padecen Siria y Yemen. Los esfuerzos por desactivar las minas son intensos, pero su n\u00famero es tal que los c\u00e1lculos de la Cruz Roja Internacional no son alentadores. Si dejaran de plantarse minas en este momento y si fuera posible seguirlas desactivando al ritmo actual, lograrlo nos tomar\u00eda unos mil cien a\u00f1os de trabajo ininterrumpido. M\u00e1s de un milenio para limpiar nuestro planeta.<\/p>\n<p>Hay otros contextos de guerra, inasibles todav\u00eda, que afectan a la infancia, contextos cuyas cifras reales o aproximadas no est\u00e1n documentadas en ning\u00fan lado. En M\u00e9xico, por ejemplo, no se ha elaborado ning\u00fan c\u00e1lculo del n\u00famero de ni\u00f1as y ni\u00f1os que, a lo largo de toda su vida, se han visto afectados directa o indirectamente por la desaparici\u00f3n repentina de m\u00e1s de 30 mil personas, por el asesinato de m\u00e1s de 300 mil (ocurridos en la \u00faltima d\u00e9cada) o por la indiferencia del estado frente al robo incontrolable de infantes o frente a eventos donde se pierden masivamente vidas de ni\u00f1as y ni\u00f1os, como ocurri\u00f3 en la guarder\u00eda ABC de Hermosillo, Sonora (2009) o en el colegio R\u00e9bsamen en Coapa, Ciudad de M\u00e9xico (2017).<\/p>\n<p>Sobre la afectaci\u00f3n que viven ni\u00f1as y ni\u00f1os cercanos a las decenas de estudiantes normalistas de Ayotzinapa que fueron secuestrados o asesinados en septiembre de 2014 durante la noche terrible de Iguala, Guerrero, la organizaci\u00f3n <em>Fundar, A.C.<\/em>, ha realizado un estudio detallado en su trabajo <a href=\"http:\/\/fundar.org.mx\/mexico\/pdf\/InformeAyotziFin.pdf\"><em>Yo s\u00f3lo quer\u00eda que amaneciera. Impactos Psicosociales del Caso Ayotzinapa<\/em><\/a>. El estudio consigna los efectos que causa en la infancia cada p\u00e9rdida, cada ausencia, cada acto de violencia inexplicable. Pero esta b\u00fasqueda de sentido frente a lo incierto y lo irracional sucede en todo nuestro pa\u00eds, sin que ning\u00fan organismo internacional nos coloque en sus recuentos estad\u00edsticos de zonas de guerra.<\/p>\n<p>En d\u00edas pasados, del 15 al 25 de abril, decenas de representantes de comunidades zapatistas y de pueblos originarios de M\u00e9xico se reunieron en el CIDECI-Unitierra de San Crist\u00f3bal de las Casas, Chiapas, para conversar con una amplia gama de personas acerca de los alcances de su propuesta de visibilizar los dolores m\u00e1s profundos de nuestro pa\u00eds en la voz de Mar\u00eda de Jes\u00fas Patricio Mart\u00ednez. La necesidad urgente de hacer comunidad hilvan\u00f3 cada participaci\u00f3n, mientras que el razonamiento en com\u00fan apunt\u00f3 claramente hacia la lucha por la vida como t\u00e1ctica y estrategia. En el encuentro se pudo observar a ni\u00f1as y ni\u00f1os cuya ancestr\u00eda inmediata no parec\u00eda tener como destino el juego ni el sue\u00f1o y que hoy, gracias al esfuerzo organizado de sus comunidades, puede verles jugar y so\u00f1ar.<\/p>\n<p>El sistema en que vivimos es inhumano y brutal. Es un sistema infanticida, un campo minado que debemos desactivar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Eugenia Guti\u00e9rrez, Colectivo RZ. M\u00e9xico, abril, 2018. Sus ojos desconciertan. Brillan y se apagan al mismo tiempo. Sostienen firmes una mirada que est\u00e1 y luego no est\u00e1. Es una ni\u00f1a m\u00e1s en una ciudad cualquiera de un pa\u00eds lleno de desigualdades. Desconocemos su nombre. 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